Monthly Archives: Mayo 2016

31
May/2016

OBSERVATORIO TAURINO: Notas cordobesas

160607 CÓRDOBA'

La feria de la Salud de Córdoba ha concluído y se vuelven a sembrar demasiados interrogantes en torno al futuro próximo del inmenso coso de Ciudad Jardín. Madrid, una vez más, concitó toda la atención

Publicado el 31 de mayo de 2016 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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48 horas en la tierra de Los Califas del toreo

En la feria de la Salud de Córdoba nada fue como se preparó en apenas tres semanas. Antes se había puesto toda la carne en el dudoso asador de José Tomás, que dejó a empresa y aficionados cacareando y sin plumas. A pesar de todo, algunos detalles organizativos revelaron que el trabajo -aunque haya sido breve y apresurado- tiene su rendimiento. Se pudo constatar en el esperanzador ambientillo juvenil logrado en festejo de noveles y hasta en la corrida del viernes ferial que había estado precedida del rebaje del peralte del ruedo de la plaza de los Califas. Se trataba de allanar el camino de Morante, que mantiene su particular cruzada topográfica. Pero la estrella del cartel -después se ha visto que, pese a su ausencia, también de la miniferia- se tuvo que quedar en Sevilla con un termómetro puesto.

De la falda de Sierra Morena…

Morante fue sustituído por Ginés Marín, que hizo lo mejor de una tarde en la que Talavante sólo calentó por la banda con un gran toro de Cuvillo. El Juli, por su parte, pasó como una sombra de sí mismo con el peor lote. Pero, ojo, el anuncio del diestro cigarrero había logrado meter casi tres cuartos en el inmenso ruedo cordobés y la devolución de localidades fue testimonial. Al día siguiente iba a llover con fuerza en la ciudad mientras helaba en la taquilla. Finito, revestido con un posmoderno terno blanco y plata, comprobó el escaso interés que había despertado la celebración de sus bodas de ídem como matador -el tiempo cronológico es aún más inmisericorde- y visiblemente desmoralizado no puso el más mínimo interés en llevar hasta el final el empeño. La corrida quedaba suspendida y la feria, absolutamente desaborlada, concluyó con la inevitable carga de caballería, la salida a hombros de Hermoso de Mendoza, y cuatro gatos más en los tendidos. Un año más ha quedado un extraño amargor en el aficionado cordobés mientras arrecian rumores de todo tipo en los que, por ahora, es mejor no entrar ni salir.

…a las faldas del Guadarrama

Pero hablar de Córdoba es hablar de la empresa que la gestiona, esa famosa Fusión Internacional de la Tauromaquia que, entre otros activos, dirige las carreras del propio Morante o… Talavante. El caso es que este último podría haber dado un nuevo y sorprendente golpe de timón en su trayectoria para ponerse en manos de los Matilla tal y como ha afirmado Manolo Molés a través de la pequeña pantalla. Ya hablaremos de ello si resulta ser verdad. Nos marchamos recordando la semana isidril que se fue: la emocionante y triunfal faena de David Mora; el nuevo naufragio de Urdiales con un bravo alcurrucén; el pasmoso valor de Roca Rey; el gran toro de Ibán… y una certeza irremediable en este 2016: camarón que se duerme, la corriente se lo lleva…

25
May/2016

HISTORIA TAURINA DEL DÍA DEL CORPUS EN SEVILLA

160525 ALTERNATIVA NIÑO DE LA PALMA CHICA

La mitificada fecha ha contado con carteles de todos los colores a lo largo de un siglo de vida y toros en el que hubo lugar para triunfos, fracasos y algunos acontecimientos

Publicado el 25 de mayo de 2016 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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Marcaremos un siglo atrás para trazar esta historia apresurada de las corridas del Corpus. Posiblemente las cosas no siempre se han contado como fueron; quizá sólo como se recuerdan. En la mitificada fecha taurina ha habido de todo: éxitos, fracasos y, sobre todo, carteles de todos los colores. Tampoco fueron extraños los años que quedaron en blanco. Merece la pena dar un repaso….

Comenzaremos la historia de este siglo de toros en 1916, en plena Edad de Oro del toreo. Aquel año -un 22 de junio- se anunciaron Bienvenida, Larita y Alcareño a beneficio de los periodistas sevillanos que van a establecer -como veremos- un nexo intermitente pero duradero con la festividad del Corpus. Como curiosidad hay que reseñar que en 1918 hay doble festejo: en la Monumental de Eduardo Dato -que también acoge la corrida de la Prensa de 1920- y en la Maestranza. Hay que esperar a 1925 para encontrar un hecho relevante: el Niño de la Palma toma la alternativa de manos de Juan Belmonte. Los nombres más destacados de esta etapa son los del Gallo, Chicuelo o Fuentes Bejarano sin que los carteles tomen el fuste de los fastos abrileños.

En la convulsa década de los 30 sobresale el nombre del infortunado diestro manriqueño Pascual Márquez, que cortó cuatro orejas como novillero en la tarde del 20 de junio de 1935. El llamado Tesoro de la Isla tomaría fuerza para tomar la alternativa en otra tarde de Corpus, la de 1937, que se organiza por el propio Ayuntamiento “a beneficio de la infancia desvalida”. Aquel se hizo matador de manos de Domingo Ortega pero caería herido.

Los 40 suponen el desembarco definitivo de la Asociación de la Prensa como organizadora de la mayoría de los festejos que se organizan en la festividad del Corpus. El estreno, en 1941, es por todo lo alto: Pepe Luis se encierra con seis toros de Benítez Cubero con discretos resultados pero los periodistas sevillanos pueden respirar tranquilos un año después: el genial e incombustible Chicuelo corta un rabo a un toro de Núñez. Dentro de los hitos de esa década también hay que consignar la alternativa de Manolo González en 1948 antes de saltar a los 50, que mantienen el hilo conductor de la Asociación de la Prensa como organizadora del festejo. En esos años desfilan nombres como los de Martorell, Manolo Carmona, Bienvenida… y hasta el de Carlos Arruza, que vuelve a Sevilla en 1957 en calidad de rejoneador. La de 1959 -la primera que se monta bajo la gerencia de Canorea- ve anunciarse a Antonio Ordóñez aunque quizá el hecho más sobresaliente de la década sea la reaparición de Manolo Gónzalez, que escoge la tarde del 16 de junio de 1960 para reaparecer, la misma tarde que Curro regala un sobrero.

El camero iba a repetir el obsequio al año siguiente alternando con Mondeño y Pepe Limeño. Estaba comenzando la década prodigiosa y la hegemonía absoluta de El Cordobés que, recién alternativado, abarrota la plaza en el Corpus de 1963. Pero Curro iba a acaparar el titular de la década al encerrarse con seis toros en 1968 a los que cortó cuatro orejas antes de salir por cuarta vez en su carrera por la Puerta del Príncipe. En 1969 y 1970 no hubo toros en el Corpus. Se inicia una nuevo momento social y taurino, los 70, que dejan pocos acontecimientos para el recuerdo. Algunos años la plaza ni siquiera llega a abrir sus puertas aunque podemos recordar las dos orejas que vuelve a cortar Curro en el 71 en una corrida organizada a beneficio de la Cruz Roja o la encerrona en solitario de José Luis Galloso en 1976.

El estreno de los 80, una nueva década de prodigios, lleva consigo la reaparición de Manolo Vázquez, que abre la Puerta del Príncipe en el Corpus de 1981 con dos orejas -sí, dos- de un toro de Bernardino Píriz. La Asociación de la Prensa también reaparece como organizadora de una nueva corrida de un solo matador. En esta ocasión se trata de Pepe Luis Vázquez Silva, que no pasa de discretito. Se suceden carteles de medio tono antes de que el propio Pepe Luis preste el titular más trágico a la década al resultar gravísimamente herido por un toro de Rojas en el Corpus de 1989. Al año siguente, de nuevo bajo el manto gestor de los periodistas, hay que consignar una nueva encerrona fracasada, esta vez protagonizaza por José María Manzanares, reaparecido en Sevilla después de amagar con una retirada que no llegó a consumarse.

El difunto Canorea echó la casa por la ventana en el 92. Aunque las cosas no salieron -en lo taurino- como se habían planeado. Curro, Muñoz y Aparicio despidieron los carteles de campanillas sin lograr llenar la plaza. El nivel ya no se recuperaría. Los 90 son una sucesión de combinaciones de serie B en los que podemos anotar la presencia continua de los toros del Conde de la Maza. Hay que esperar al 2003 para encontrarnos con un triunfo más o menos resonante. Lo logró Domingo Valderrama con un gigantesco torazo de Los Bayones. Los siguentes años  pasan sin pena ni gloria, más allá de la oreja conseguida por Salvador Cortés a un toro del Conde en 2005. La presencia de Juan Carlos I y la alternativa de Oliva Soto animan el cotarro en 2008. Al año siguiente se doctora Pepe Moral y en 2010 Salvador Cortés desoreja por partida doble un toro de Martín Lorca pero es Moral, en 2014, el que logra la faena del año y de muchos años. El último capítulo se firma esta tarde.

24
May/2016

OBSERVATORIO TAURINO: Cosas del Foro…

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San Isidro ha cubierto su segunda semana completa alumbrando nuevos nombres y acontecimientos. De alguna manera, la cita venteña está confirmando algunas certezas invernales: las líneas de frente del toreo están cambiando

Publicado el 24 de mayo de 2016 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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Un repasito a la semana taurina en Las Ventas

La pesada maquinaria isidril ya ha doblado el ecuador de su larguísimo curso pero sigue en movimiento, acaparando la atención de todos los focos informativos mientras se dibuja, cada vez más cercano, ese verano taurino que terminará de definir las principales líneas de frente de una temporada en la que va a variar mucho, muchísimo, el mapa de la guerra del toreo. Si rebobinamos la semana que se fue en el Foro hay que destacar el papel revalorizado de Alejandro Talavante, que se marcha de San Isidro -ahora sí- con aura de verdadera figura. El extremeño ha cuajado un ferión y ha adelantado unos cuantos puestos en la vanguardia de la primera fila de la que no se apea -ni con agua caliente- ese Ponce en estado de permanente juventud que ha cuajado la que es, hasta ahora, la faena del ciclo. En el cuadro de honor hay que meter también a Leonardo Hernández, que abrió la Puerta Grande con cuatro orejas en los bolsillos de la guayabera pisándole los talones al poderoso Ventura.

De los que suben y los que retroceden…

La semana taurina ha traído otras confirmaciones, como la del idilio correspondido entre el murciano Paco Ureña y los exigentes tendidos venteños, que de vez en vez se vuelven bizcochones. La ocasión -esta vez- lo merece. El torero afrontó su segundo compromiso isidril visiblemente maltrecho pero su entrega martirial renovó las confianzas. Madrid está deseando llevárselo a hombros por la calle de Alcalá. Y él lo sabe. Otro consentido de la cátedra -el riojano Diego Urdiales- dejó en mal lugar a sus deudos y panegiristas sin acertar a meterle mano a un estupendo sobrero de Clotilde Calvo que abrió algunos interrogantes: ¿tiene fuelle y capacidad para navegar por las ferias? Lo dejamos ahí. Tampoco queremos entrar demasiado en la imparable decadencia del Cid o la difícil recuperación de Fortes, que se ha apeado el Jiménez de su bato.

Otras cosas que contar

Pero la lista de sucedidos es más larga e incluye, sin entrar en demasiados detalles, la decepción de la lujosa tarde de Alcurrucén o la enésima oreja de Juan del Álamo que sigue rodando por la pista sin decidirse a despegar. No se vayan todavía que aún hay más: el papel desdibujado de El Juli o Perera también refuerza la idea de un nuevo reparto de talentos aunque aún quedan toros y ferias por dirimir antes de saber el papel definitivo de la tribu de la arrucina. Hubo tres confirmaciones. Nos interesan las de Leal y Garrido, que han llegado para quedarse. Nos marchamos pero antes hay que enviar un sentido abrazo a los familiares del inimitable Pepe Doblas, un romántico del toro. Feliz día de María Auxiliadora.

19
May/2016

EVOCACIÓN: Los ‘urquijos’ del día de la Ascensión

160519 Romero por la Puerta del Príncipe 19660001

La leyenda del currismo se cimentó el 19 de mayo de 1966, hoy hace medio siglo

Publicado el 19 de mayo de 2016 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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Sevilla, 1966: “Lo más trascendental de este año aconteció la tarde del 19 de mayo”, escribía el recordado periodista sevillano Filiberto Mira en su recurrente Cien años de toreo en Sevilla. “Fue en este día cuando nació el mito, comenzó la leyenda y se dilató la exageración hasta superar todo lo imaginable”, evocaba el veterano informador añadiendo que aquel Jueves de la Ascensión “se alumbró cuanto de hipérbole tiene el currismo”. José Carlos Arévalo y José Antonio del Moral hablan de “desquite inenarrable” apuntando a los discretos resultados de su paso por la Feria de Abril de aquel año pero… ¿qué sucedió aquella tarde de mayo de hace medio siglo exacto?
Las cosas no le habían rodado a Curro Romero en la Feria. Había resultado triunfador otro camero, el gran Paco Camino, que no prodigó demasiado su magisterio en la plaza de su tierra. Pero, ojo, 1966 también fue el año de la famosa faena de El Viti al toro de Samuel Flores y hasta de la presentación como novillero y matador -en mayo y octubre- de un jovencísimo Paquirri que abrió su primera Puerta del Príncipe. Pero el futuro Faraón, que había tomado la alternativa siete años antes en la plaza de Valencia, pasó con más pena que gloria por los festejos de farolillos. Curro había contratado tres tardes en el ciclo: el 16 de abril con Ostos y El Cordobés para estoquear un encierro de Benítez Cubero; el 20, con Victoriano Valencia y El Viti para despachar los samueles y, finalmente, de nuevo con Jaime Ostos y su vecino Paco Camino con toros de Alipio Pérez Tabernero. El camero pasó en blanco por las tres y en la tercera tarde, aciaga, se produjo aquel célebre grito de un aficionado del tendido: “¡Curro, ya llegará el verano!” Había que hacer algo.

En esas circunstancias se forja la organización de la corrida con una fecha que entonces era festiva -el jueves de la Ascensión- y un destino muy concreto: la Cruz Roja Española. Cuenta Antonio Petit que la idea de afrontar ese reto fue de José Ignacio Sánchez Mejías, hijo del recordado diestro y apoderado del camero que sabía bien lo que se jugaba. Se trataba de poner el ansiado no hay billetes fuera del abono y restañar los platos que se habían roto en la Feria. Diodoro Canorea, que se apuntaba a un bombardeo, sumó su entusiasmo a la idea y el acuerdo final se cerró en 600.000 pesetas de entonces -3.600 euros de hoy- no sabemos si con la condición de dejar las taquillas sin un solo papel.

La valiosa hemeroteca de El Correo de Andalucía rescata la crónica de Delavega, veteranísimo crítico titular del decano de la prensa sevillana en aquella década prodigiosa. Con el epígrafe habitual de Torerías, Delavega describe el acontecimiento bajo el titular de La tarde inolvidable de Curro Romero: “Escríbase esta fecha con letras de oro en los anales de la plaza de la Real Maestranza de Sevilla. Curro Romero ha matado él solo seis toros. Seis toros de seis estocadas. Un curso completo de arte del toreo. Ocho orejas cortadas. La Puerta del Príncipe que se abre de par en par para que por ella salga el TORERO, así con mayúsculas”.

A Curro le bastaron una hora y tres cuartos -la duración habitual de las corridas de entonces- para salir a hombros por el Paseo de Colón y llegar al hotel con el traje destrozado por los aficionados. “Ha toreado con el capote en los seis toros; le ha hecho faena de muleta a los seis; siempre a dos dedos de los pitones; siempre rebosando arte en lo que hacía…” Delavega narra faenas de muleta “en las que el toreo en redondo encontraba la más maravillosa explicación que pueda darse, y los pases ayudados por alto eran arcos de triunfos bajo los que pasaba el toro noble…”. El veterano cronista va más allá y habla de un toreo “que huele a retama, a tomillo, a romero… porque para escribir lo que hizo Curro ayer no tenemos que recurrir a la cursilería del frasquito de esencia ni se puede escribir de rosas, de claveles o de nardos”.

Tampoco hay que olvidar que el milagro currista fue posible gracias a la colaboración de un encierro de Carlos Urquijo -la actual ganadería de la familia Murube- que envió a los corrales de la Maestranza seis excelentes ejemplares desde la mítica finca de Juan Gómez, en los campos de Los Palacios. Delavega alude a una corrida “superior, preciosa de lámina, alegre en la embestida” y, finalmente, traza un paralelismo con la festividad de la Ascensión: “Ese día Curro ascendió a la cima del arte del toreo; de ahí no habrá quien lo mueva”. Había nacido una religión.

17
May/2016

OBSERVATORIO TAURINO: De Madrid al cielo…

160524 PLAZA DE LAS VENTAS

La larga serpiente isidril continúa reptando más allá del día del santo labrador. Los nombres de Ureña, Talavante y -sobre todo- el de cierto paladín peruano han marcado las líneas argumentales más sólidas

Publicado el 17 de mayo de 2016 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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Y de Lima a Las Ventas…

El talibanismo de los sectores integristas de la plaza de las Ventas suele ser garantía inversa. Roca Rey sabe; pero también puede y quiere ser gran figura del toreo. Su confirmación de alternativa del pasado sábado se saldó con una clamorosa salida a hombros que negaron los apologistas del triunfo del fracaso. El acontecimiento había llegado jugándosela a carta cabal con un torazo del Conde de Mayalde. Pero ya es sabido: la conjura de los necios suele ser el mejor aval para llamar a las puertas de la primera fila cuando hablamos de Madrid. Hablamos de esa tropa vociferante y en permanente estado de indignación que reventó la segunda vuelta del jovencísimo matador el pasado domingo y, definitivamente, la misma compañía de honores que acabará rindiéndose ante la evidencia si las cosas ruedan en la tercera función.

Un poco de historia

Pero, ojo, en esa corrida que ha marcado -hasta ahora- la cumbre de la feria de San Isidro se produjo otro hecho memorable. Alejandro Talavante pasó una raya que aún no había cruzado; que le faltaba por saltar. El diestro extremeño confirmó su auténtica valía taurina enfrentándose a un fiero y enorme jabonero de Cuvillo -los toros más duros suelen salir en las ganaderías que algunos consideran comerciales- revelando registros desconocidos. La faena recordó a otros toros y otros toreros que se jugaron el ser o no ser en circunstancias parecidas a pesar de llevar -como Alejandro- varios años navegando por las ferias. En la historia más o menos reciente, la memoria del aficionado evocó al Buenasuerte de Torrestrella que confirmó la primacía de  Paquirri en 1979; el Cumbreño de Manolo González que otorgó los definitivos galones al viejo Capea en 1985; el Lironcito de Valdefresno que rubricó el magisterio de Ponce en 1996 o, hace ya casi una década, el Cantapájaros de Victoriano del Río con el que El Juli marcó tantas diferencias en la isidrada de 2007.

Otros nombres

Pero la historia está condenada a repetirse, especialmente desde que ciertas tribunas periodísticas cambiaron el comportamiento del público madrileño en nombre de una regeneración que nunca fue tal. Como entonces hay muchos que no han querido o sabido verlo. Pero no se vayan todavía que aún hay más: la sierpe isidril ha brindado otros nombres y acontecimientos. Hay que recordar que la faena más importante de Ventura se quedó sin el premio merecido. Que el toledano Álvaro Lorenzo –recentísimo matador de alternativa- puede contar para el futuro próximo o que el murciano Ureña se sigue revelando como intérprete del toreo más clásico. Bautista y Morenito, con dos toros de alta nota, seguirán sin salir del limbo en el que parece haberse estancado sus carreras. Pero les estábamos hablando de clasicismo: algún día de estos habrá que darle sitio en esta atalaya semanal al análisis de esos modos posmodernos de los que se hace tanto uso, pero también algún abuso. Ni cualquier tiempo pasado fue mejor ni todo cambia para bien.

10
May/2016

OBERVATORIO TAURINO: Del Guadalete al Manzanares

160510 toros en el puente de Segovia'

La legitimidad del gran triunfo jerezano de José Tomás no impide analizar sus circunstancias. Mientras tanto, la puesta en marcha de la pesada maquinaria isidril invita a asomarse a su realidad pretérita

Publicado el 10 de mayo de 2016 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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Un gran triunfo que necesita ser puntualizado

¿José Tomás estuvo cumbre con el excelente toro de Núñez del Cuvillo? Nadie lo duda. También llenó hasta la corcha la  renqueante -y casi ruinosa- plaza de Jerez. Vendió el abono completo. Llenó restaurantes y abarrotó trenes. Elevó los precios de la hostelería y hasta prestó su estrella rutilante para que cuarenta feroces antiaurinos aprovechara que el Guadalete pasa por Jerez –algunos medios prefieren los alaridos de unos pocos que los oles de 12.000- para largar su rollo y escupir la habitual retahíla de gravísimos insultos sobre los pacíficos aficionados. Todo eso es irrebatible, tan verdad como el excelso toreo al natural que desbordó las olas del cercano mar Atlántico. Pero el gran triunfo del impar torero de Galapagar hay que ubicarlo en el tiempo y en el espacio. Se produjo con un público predispuesto, en un ambiente favorable y, quién lo duda, en un ruedo menor y con dos compañeros escasamente inquietantes. Era, además, el primer compromiso de una temporada menor de la que aún sólo se sabe el segundo capítulo: Alicante.

Despilfarro de la bravura

Hablando claro. En Jerez le pusieron por delante un matador querido por los suyos; un personaje simpático y animoso, valorado por su tremendo ejemplo de superación pero lejos, muy lejos de la alcurnia taurina del madrileño. Por detrás se puso a una figura con galones que prestaba cierto brillo al cartel pero, ojo, que navega en sus horas más bajas y anda lejísimos de sí mismo. La consecuencia más dramática del asunto es que cuatro toros del magnífico encierro de El Grullo se fueron directos al sumidero evocando las causas que –en otro tiempo- causaron la ruptura entre los ganaderos y el matador. Hay otra más: Tomás sólo alcanzará la absoluta legitimidad volviendo a los tres puertos de primera -Sevilla, Madrid y Bilbao- y compitiendo de igual a igual con las figuras que mantienen a duras penas el pulso de las ferias.

San Isidro 2016: cuanto hemos cambiado…

Lo recordaba el compañero y maestro Antonio Petit en su página Taurología.com. Se cumple medio siglo de la mitificada faena de Antoñete a Atrevido, aquel toro blanco de Osborne que hoy no pasaría en los corrales de Las Ventas ni por novillo. Ésa es la pura verdad. La transfiguración sociológica del babélico público madrileño -que absorbió las profecías de una nefasta generación de gurús encaramados a ciertas poltronas periodísticas- cambió la exigencia por la intransigencia. Las consecuencias son muchas y variadas y una de ellas fue la desaparición de ciertos encastes que ahora lloran los mismos que exigieron el toro desmesurado que cambió el mapa del campo bravo. No se engañen: la primacía de la casa Domecq comenzó entonces. Fue la única sangre que aguantó ese volumen sin perder su rendimiento. Pero algunos siguen echando las culpas al maestro armero. En el Madrid de 1966 aún era posible ver salir a hombros a doce matadores  en sólo dieciseís funciones. Hablamos de toreros tan dispares como El Cordobés, Curro Romero, Puerta, Litri o El Viti. La decoración ha cambiado bastante en dos generaciones. ¿No es así?

03
May/2016

OBSERVATORIO TAURINO: Tiempo de cavilaciones

160503 El pensador

La Feria que se fue ha dejado algunos argumentos para la reflexión. Culminado el ciclo, continúa el análisis de lo que hay que repetir pero también de todo lo que es susceptible de reforma y mejora

Publicado el 3 de mayo de 2016 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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¿Camino de una semana de toros en abril?

La semana pasada despedíamos el duelo haciéndonos esa pregunta. Pero al hilo de la cuestión quedaron pendientes de contestar otros interrogantes mientras seguimos analizando la Feria que se fue. Posiblemente el espectáculo camine, por su propia inercia, a las cifras que se consideraban normales en otro tiempo. La feria comenzó a estirarse a finales de la década de los 60 y alcanzó su metraje más largo en coincidencia con la apoteosis del ladrillo. ¿Puede resistir Sevilla una quincena de toros en las actuales condiciones socioeconómicas? La pregunta sigue en el aire.

Reformas pendientes y necesarias

Pero el bloc rescata otras anotaciones al hilo de esa interesante Feria que ya es historia. Podemos empezar por la larga lista de toros potables que no tuvieron suerte con sus matadores y seguir con la obsolescencia del baremo empleado para abrir la Puerta del Príncipe. Las dos actuaciones que la merecieron se quedaron sin el timbre de ese arco que se mira en el Guadalquivir. Hablamos de la faena de Morante y el indulto de Cobradiezmos que sólo fue posible por la entrega y la capacidad de Escribano al que no le falta razón para andar contrariado al haberse quedado fuera de algunos premios de referencia. La labor de los jurados no puede limitarse a contar orejas. Lo dejaremos ahí. Pero el bloc sigue aportando datos de interés. ¿Qué pintan ciertos toreros? ¿Por qué se perpetúa a otros espadas que ya cerraron la tienda? En la respuesta a esas preguntas podríamos encontrar el escaso pulso de ciertos carteles que en otros tiempos más boyantes servían como rentable relleno. Pero el espectáculo camina por otras sendas y si una corrida de campanillas no genera beneficios por sí misma -sin el amparo de un abono que difícilmente volverá- seguimos viviendo en un mundo que se construyó al revés en los tiempos de vino y rosas.

Otros asuntos a tener en cuenta

Y el espectáculo debe afrontar otras pequeñas reformas para hacerse atractivo. La plaza de Sevilla está siendo la abanderada de apoteosis de los tiempos muertos alargando los festejos más allá de las dos horas y media. Eso es un tostón. Aquí y en Pequín. Todo se hace a ritmo de caracol y en el toreo hay que torear despacio y llegar rápido a la cara de los toros. Lo mismo cabe decir de los tiempos ajenos a la lidia y hasta de la salida de los matadores al ruedo que se demora sin sentido como en el coso de un poblachón en fiestas. Seguiremos hablando del asunto pero no podemos cerrar la plaza sin enviar un mensaje de ánimo al otro lado del charco. El Pana afronta la tarde más dura de su vida. Ésa es la grandeza de este mundo de locos.