Monthly Archives: Diciembre 2015

30
Dic/2015

MIGUEL ÁNGEL PERERA, ENTRE LA CUMBRE Y EL LLANO (Análisis de la temporada-VIII)

Foto: Manuel del Moral Manzanares

Foto: Manuel del Moral Manzanares

El diestro extremeño ha cubierto una campaña en la que pesó su excelente año anterior

Publicado el 27 de diciembre de 2015 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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El nombre de Perera sólo podía ser uno de los favoritos al estrenarse el año 2015. La apabullante temporada anterior había marcado distancias siderales con el resto de la torería andante y había hecho recordar otra temporada histórica, la de 2008, que como entonces fue seguida de una extraña sensación de vacío. Cuando se llega a la cumbre es difícil seguir volando y posiblemente es necesario retornar al llano para preparar nuevas escaladas. Establecer paralelismos entre ambos años es inevitable y la sensación de vértigo pudo pesar, especialmente en la primera parte de una campaña que volvía a pivotar entre dos hechos fundamentales: la ausencia de Sevilla y la necesidad de dar el Do de pecho en Madrid.

No hace falta recordar que Perera se había sumado en 2014 al grupo de toreros que decidieron dejar de torear en la plaza de la Maestranza bajo la contratación de los Pagés. Entonces emitió un largo comunicado en el que detallaba con pelos y señales la larga lista de desencuentros que le había hecho cortar la ¿última? amarra con los empresarios sevillanos. Llegado 2015, su apoderado fue interpelado por Valencia y Canorea pero no llegó a haber negociación. El diestro extremeño fue el único del refundido G-4 -con Morante, Juli y Talavante- que mantuvo una postura clara, frontal y hasta leal, perfectamente compatible con la firmeza de sus convicciones. A eso había que sumar los quilates de la campaña anterior, que de alguna manera reforzaba su libertad de elección. La decisión de no torear en Sevilla no tenía vuelta atrás.

Después de abrir en Olivenza hubo puerta grande junto a El Juli en Fallas; esforzada oreja en la espesa corrida de rebelados en el Sábado Santo de Málaga y, sin acudir a Sevilla en abril, pasó un mes en barbecho antes de acampar frente al Foro. Perera volvía a acudir a los madriles envuelto en el peso de la púrpura de sus triunfos del año anterior. Lejos de las indulgencias que se dispensan a otros toreros de contados y espaciados triunfos hipervalorados, el extremeño necesitaba aún tener pisado el acelerador para mantener el crédito. Lo iba a comprobar al ver pasar en blanco los tres compromisos contraídos que incluían parladés junto a Abellán y Fandiño;  una del Pilar -que acabó remendada- con Padilla y Manzanares; y el definitivo reto de Beneficencia, mano a mano con su leal Juli. Se trataba de estoquear un combo ganadero en el que hubo lugar para sendos ejemplares de Victoriano del Río, el hierro filial de Toros de Cortés y Montalvo.

Pero en Las Ventas iba a quedar lejos de las cumbres escaladas en la histórica -para él- isidrada de 2014. La imagen fue muy desdibujada. Las grisuras de Madrid pesaron en las alforjas del matador, que se desquitó triunfando en Plasencia o Badajoz aunque viendo pasar demasiados ruedos en blanco, de todos los colores y categorías. El 10 de julio llegó Pamplona, el primer gran puerto del verano, logrando cortar una oreja en el segundo de los compromisos que había contraído.

Pero el definitivo punto de inflexión se iba a producir en un ruedo menor, el de Roquetas, que devolvió la mejor versión y los registros más genuinos del diestro extremeño, absoluto y abullante con una corrida de  Alcurrucén a la que cortó cuatro orejas y, casi, un rabo negado por el presidente en medio de una agria polémica.

El fruto de esta segunda parte de la campaña se pudo certificar también en las puertas grandes cosechadas en Santander o Huelva. Destacamos, por su cercanía, el despliegue que acompañó su gran triunfo en el coso de la Merced, en el que tampoco faltó algún desajuste con el palco. Perera había logrado encontrar ese punto que le hace navegar a todo trapo en la yema del verano. Aquel día prodigó esos alardes -el recibo de rodillas a la verónica- que tanto tendría que ver con el final abrupto de la campaña. Perera pasaría puntuando por Huesca, Beziers o Donosti y logró otro triunfo resonante en Gijón.

El diestro ya había puesto la marcha directa y volvió a mostrarse a alto nivel en Málaga aunque las matemáticas y el palco le cerraron la puerta grande. En el horizonte ya se dibujaba Bilbao, último gran puerto que pasó sin grandes luminarias. Aún sumó triunfos de cierta resonancia en Almería o Palencia. El 15 de septiembre, en Salamanca recibió de rodillas a un toro de Garcigrande que le reventó las tripas y le tiró al callejón. Allí acabó la temporada. Perera ya ha vuelto a ponerse delante en el campo ¿Estará en Sevilla en abril? La duda persiste.

Cifras: Las plazas de primera se resistieron

Los 43 festejos toreados en la temporada 2015 colocan a Miguel Ángel Perera en el séptimo lugar de la estadística. El diestro extremeño sumó un total de 53 orejas y tres rabos. Perera cumplió 16 contratos en plazas de primera categoría aunque sólo logró abrir la puerta grande en uno de ellos -en la plaza de Valencia- sumando un total de ocho trofeos de los 29 toros que lidió. La gravísima cornada sufrida en Salamanca el 15 de septiembre le impidió cumplir con los contratos de la recta final de la temporada. El torero también decidiría cancelar el calendario americano. La primera de 2016 podría ser en Olivenza.

29
Dic/2015

OBSERVATORIO TAURINO: Dudas inquietantes y cosas sobre Sevilla

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La preocupación por la inestabilidad política se hace extensiva al planeta de los toros. Concluye el año y muy pronto comenzarán las negociaciones para alumbrar una Feria de Abril sin ausencias

Publicado el 29 de diciembre de 2015 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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Expectativas para un nuevo año taurino

Se va el año 2015 sin haber conocido tregua en la feroz marea abolicionista que podría encontrar nuevos bríos en el enrarecido clima político. Se sigue mirando con enorme preocupación el futuro del gobierno de esta vieja piel de toro, que sería determinante para el futuro del universo de la Tauromaquia a muy corto plazo. La previsible política de alianzas con pequeñas fuerzas radicales para formar un gobierno alternativo a la fuerza más votada obligaría a acuerdos de condiciones que sacrificarían las piezas peor defendidas. Ya lo hemos visto a pequeña escala en la política local. La ficha del toreo es un peón entregado sin demasiados resquemores. La flamante Fundación del Toro tendrá nuevos frentes que cubrir.

Algunas cosas, no muchas más, sobre Sevilla

Ya les anunciamos la lista de las ganaderías que se lidiarán en la plaza de la Maestranza en el año que se estrena. Pasado el tiempo de las tribulaciones ha vuelto a acompañar la felicitación de Navidad que envía la empresa Pagés a sus abonados. Ramón Valencia ya lo anticipó: No hay concesiones al torismo más demagógico. A los hierros más o menos habituales en los últimos años hay que sumar las incorporaciones de Daniel Ruiz -que debe afinar en los corrales para presentar una corrida en condiciones- Las Ramblas y la vacada de Manuel y Antonio Tornay. También se suma al elenco ganadero la codiciada divisa de Garcigrande, que podría ponernos en la pista de la vuelta de El Juli pero también de Perera, que como el maestro madrileño aún no ha confirmado ni desmentido su presencia en Sevilla en la temporada 2016. Eso sí, se caen del cartel las divisas de Cayetano Muñoz, Montalvo y Parladé y -seguramente- doblará la de Núñez del Cuvillo, que tiene preparada una segunda corrida de toros para la feria de San Miguel que podría servir para que Morante toree la quinta de las cinco tardes apalabradas con los Pagés. Dejando aparte el viaje sin alforjas de la irrecuperable corrida del Corpus, el diestro cigarrero actuaría en la lujosa tarde del Domingo de Resurrección, seguramente con José María Manzanares y Alejandro Talavante, y sumaría tres paseíllos más en dentro de las dos semanas de toros del ciclo continuado. Desde la empresa se han confirmado los contactos previos con ¿todas? las figuras rebeldes. El proceso formal de contratación comenzará después de recoger el espumillón y las bolas de colores. El calendario litúrgico mete prisas con un Domingo de Pascua adelantado al 27 de marzo. Nos marchamos ya, deseándoles un feliz año taurino. El siguiente ya está metido en el horno. Se lo contaremos.

22
Dic/2015

OBSERVATORIO TAURINO: El planeta de los toros sigue a la expectativa

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Los resultados de las recientes elecciones generales preocupan al mundo del toro, necesitado de portavoces cualificados para cumplir ese afán de comunicación que perdigue la flamante Fundación

Publicado el 22 de diciembre de 2015 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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Pendientes de las urnas…

El análisis de las recentísimas elecciones no compete a esta página. Pero el toreo permanece alerta y expectante, pendiente de los movimientos que se puedan producir. El indesable pacto de perdedores sería una trágica noticia para la actividad taurina si nos atenemos a lo que ya ha ocurrido en no pocos ayuntamientos y comunidades. Nunca, como ahora, se ha jugado tanto… Y es que el acoso a este planeta antiguo permanece vigente y activo. Sólo hay que poner en marcha la moviola para rescatar los momentos más comprometidos de esa entrevista arriesgada que El Juli solventó con elegancia y datos fundamentados soportando con estoicismo que el entrevistador -el tal Risto Mejide- le “llamara asesino en serie” y propusiera ideas peregrinas como meter a los toros de lidia en una reserva.

Necesidad de un portavoz cualificado

La presencia de don Julián López en el programita de marras nos lleva a otro terreno. El diestro madrileño supo comunicar la verdad del toreo con serenidad, lenguaje claro y brillantez expositiva. ¿Por qué no convertirse en el definitivo portavoz que necesita la torería? Las guerras intestinas parecen haber quedado atrás y el maestro madrileño -u otro matador retirado de referencia- podría ejercer ese papel que no puede detentar el presidente que se han buscado los toreros. Y es que la junta de patronos de la flamante Fundación del Toro de Lidia queda coja de la pata que corresponde al personal de coleta. La patronal taurina está representada por un peso pesado: Manuel Martínez Erice; los ganaderos por el presidente de la Unión, Carlos Núñez; los toreros, por el modesto diestro charro Juan Diego que, con o sin el papel que le han otorgado sus compañeros o el que haya asumido de forma personal no tiene la presencia y la proyección pública suficiente.

Algunas cosas más…

Sin salir de la fundación, se dice y se repite que los dos frentes principales de actuación serán la ley y la comunicación. Dicen que ya se están dando pasos en el ámbito jurídico. Parece que ya se han puesto manos a la obra con la pólvora que se ha gastado en salvas en Baleares. De paso, podrían estudiar lo que cuesta llamar asesino a alguien. En el apartado de la comunicación permanecemos a la espera. Sólo sabemos que han nombrado a un tal Borja Cardelús Carnicero -con acreditada experiencia en gestión cultural- como director general de una entidad que sigue necesitando el apoyo de todos los actores de este particular guiñol al que llamamos Tauromaquia. Merece la pena intentarlo. Aunque los políticos lo han puesto complicado, traten de disfrutar la Navidad con los suyos.

15
Dic/2015

OBSERVATORIO TAURINO: El toreo no entiende de colores ni credo

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El toreo se la juega en las inminentes elecciones. Ha tenido que ser un francés -Castella- el que haya cantado las verdades del barquero en las declaraciones que han acompañado la recogida de premios

Publicado el 15 de diciembre de 2015 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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La claridad del francés

Ayer mismo, en la edición de papel de El Correo de Andalucía, dimos un repaso a la afinidad -o fobia- entre las distintas opciones políticas y la fiesta de los toros. No entraremos más en el asunto por el momento. Allá cada cual con lo que vote. Pero sí merece la pena rescatar el discurso firme y sensato de un torero que, además, es francés. Hablamos de Sebastián Castella, que en las declaraciones paralelas a la recogida de tres de los muchos premios que testifican su excelente temporada ha señalado que “el toreo no es política”. El diestro francés ha puesto el dedo en la llaga al afirmar que “unos y otros lo utilizan a su antojo para ganar votos y cuando llega la hora de la verdad seguimos estando solos”. Se puede decir más alto pero no más claro. Para claridad, recalcamos, la que ha empleado el matador galo que podría ejercer una excelente portavocía de los coletudos si hubiera una mínima comunión entre la cúpula de la torería. La posición de independencia de Castella en los sucesivos y defenestrados G-10 y G-5; su negativa a sumarse a la rebelión de Sevilla y los pleitos catódicos; y su propio carácter hermético convierten sus palabras en una prédica en el desierto aunque Le Coq tiene más razón que un santo. Habrá que confiar en la acción de esa Fundación que prepara en sigilo una nueva manera de combatir el abolicionismo. Por ahora hay que conceder al empeño el beneficio de la duda y olvidar otros experimentos pasados. Pronto habrá noticias.

Lágrimas en la lluvia y alguna especulación

Sin salir de Sevilla se sigue especulando con la gestación de unos carteles que tendrán que definir muy pronto sus definitivas líneas maestras. El calendario litúrgico brinda un tempranísimo Domingo de Resurrección y con las cinco tardes de Morante se habla de las tres o cuatro de Manzanares; las dos o tres que podría sumar Talavante y hasta del comentado y complejo anhelo de Ferrera, que lo tendrá difícil para quedarse solo con la de Victorino atendiendo a la extensa nómina de matadores que hay que colocar. También hay quién da por hecha alguna ausencia con nombre y apellidos. Cambiamos de tercio: no dejen de echar un vistazo a la jugosa entrevista del productor Simón Casas que publica la revista Aplausos. Los sutiles palos a la clase alta del toreo -les acusa de no adecuarse a la realidad económica- no son nuevos. Nos vamos, certificando que el Corpus sevillano, la intercesión de Morante y la tercera venida de José Tomás en carne mortal ha quedado en lo que ya le contamos: meras lágrimas en la lluvia. Si aún tienen ganas de votar, ya saben lo que se juegan. Au revoir…

12
Dic/2015

EL EXTRAÑO CASO DE DIEGO URDIALES (Análisis de la temporada-VII)

151229 Urdiales

El diestro riojano ha dejado de ser un torero de minorías y prepara su asalto a las ferias

Publicado el 13 de noviembre de 2015 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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Todos tienen ganas de ver a Urdiales para confirmar sus certezas. Las de unos pasan por demostrar a los escépticos que el riojano es el guardián de la pureza y el paladín del toreo eterno. Los replicantes, para poner en la balanza las carencias de un torero de excelente concepto y limitada capacidad que vive las mieles de la profesión con cuarenta años en las alforjas y después de una larga travesía del desierto.

¿Quién es realmente Diego Urdiales? ¿Por qué ha sido ungido por Curro Romero? ¿Por qué le acompaña esa impresionante campaña de prensa que ha conseguido reclutar partidarios entre los que aún no le han visto siquiera? Algunas de estas preguntas son muy difíciles de responder y, por qué no decirlo, en ocasiones han podido hacer un flaco favor al matador, creando unas expectativas difíciles de cumplir. Urdiales ha seguido toreando poco, muy poco, pero cada una de sus actuaciones se ha visto rodeada de una extraña excepcionalidad que no le acompañará el año que viene, reconvertido en torero de ferias por obra y gracia del apoderamiento de la famosa FIT, que lo podría haber reclutado para completar los carteles a Morante y al propio Talavante. Apunten ese cartel y suménle los toros de Zalduendo. Podría ser plato habitual en algunas ferias, ¿no?

Pero hay que volver a la auténtica dimensión taurina del diestro de Arnedo. Lo mejor será comenzar por el final: Diego Urdiales confirmó su alternativa en la Momumental de México el pasado 15 de noviembre cuajando la que, hasta ahora, puede ser la faena de su vida. Aquel trasteo definitivo, rabiosamente clásico, naturalmente compuesto, no estuvo refrendado por la espada pero sí marcó los parámetros de calidad que el matador de Arnedo está obligado a mantener en la trascendental temporada que le espera en ruedos europeos.

Será la más ambiciosa de su vida y, de alguna manera, la más arriesgada. Urdiales va a ver dinero, compañeros de alto copete y ganaderías de campanillas. Se puede decir que ha llegado pero ahora toca mantenerse. Aquella temporada de 2006, en la que no llegó a vestirse de torero, ya queda muy lejos.

Pero hay que recuperar el hilo cronológico de campaña que quedó atrás. Se comentó su ausencia en los carteles abrileños en un año de ausencias renovadas. La empresa Pagés cometió ahí un absurdo error de estrategia. El nombre de Urdiales habría caído bien en la cartelería sevillana y confirmar o desmentir el retablo de maravillas que le precedía le habría correspondido a él solito. El año se había iniciado en Valencia para -sin anestesia- meterse tres tardes consecutivas en Madrid en sucesivos carteles de distintos kilates. En la primera, con cuvillos, logró dar una vuelta al ruedo exagerada el día que Castella destapó su excelente momento con un grandioso y bravo sobrero de El Torero. En la segunda, de Victoriano del Río, pasó más bien de puntillas y en la tercera, la de los albaserradas de Adolfo Martín, pudo gustar y gustarse sin alcanzar el triunfo.

La batalla de Madrid había quedado en tablas y Urdiales no volvería a vestirse de luces -sólo una excursión a las Azores fuera de concurso- hasta la feria de San Fermín, enfrentado a una dura corrida de Joselito. Urdiales pasó también sin demasiado relieve por los ruedos franceses de Ceret, Mont de Marsan y Dax, plaza en la que cortaría -por fin- la primera oreja de su temporada a punto de doblar agosto. Le esperaban sus victorinos en el escenario reconquistado de Donosti y aunque se llevó el mejor animal del envío, la espada hizo escamotear la(s) oreja(s).

Las cosas no pintaban demasiado bien, pero la definitiva cumbre de Bilbao iba a cambiar las tornas gracias a la gran difusión mediática que obtuvo la faena al cuarto toro de Alcurrucén. Fue tarde de tres orejas y resumen condensado de la hipervaloración de los triunfos del riojano, que devolvió parte del triunfo en Albacete para salirse del pellejo, definitivamente, en su plaza de Logroño.

Urdiales cortó cinco orejas en dos tardes e impactó en el grandioso mano a mano improvisado con Castella que, a la postre, fue uno de los acontecimientos del año aunque en su esperada vuelta otoñal a Madrid, en otro mano a mano con López Simón -que logró abrir la puerta grande y ganar el envite- ofreció una imagen mucho más desdibujada, casi decepcionante. Pero, con o sin bardos a favor, no podemos negar que es uno de los toreros del año. ¿Volvera a sevilla? apuesten a que sí.

UN TORERO MÁS ALLÁ DE LA ESTADÍSTICA

El diestro riojano Diego Urdiales (Arnedo, 1975) ha toreado un total de 16 corridas de toros repartidas entre los ruedos españoles y franceses en la temporada 2015 en los que ha estoqueado 32 toros a los que cortó un total de once trofeos. El número de funciones le coloca en la posición 26 del escalafón de los matadores de toros aunque hay que destacar que la mayor parte de sus triundos se ha producido en cosos de primera y segunda categoría siendo el único torero que abrió la puerta grande en el trascendental escenario bilbaíno. En cualquier caso, ha sido su temporada más completa en cifras desde 2010.

09
Dic/2015

EL MONUMENTO A CURRO ROMERO: HISTORIA DE UNA FOTOGRAFÍA

151128 CURRO ROMERO CON FLAUTINO 1984

El reciente ataque vandálico sufrido por la escultura del genial camero ha reverdecido la histórica faena al toro ‘Flautino’ y la imagen de Arjona que inspiró a Sebastián Santos para retratar al torero en bronce

Publicado el 28 de noviembre de 2015 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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Sevilla. 30 de abril de 1984. Es Lunes de Alumbrado, tarde de trajes oscuros y barruntos de farolillos en los tendidos de la plaza de la Real Maestranza. En los carteles se anuncia un festejo que ha despertado la máxima expectación y los corrillos de aficionados se desparraman por la calle de la Mar, Adriano, Antonia Díaz y los aledaños de la calle Circo apurando las últimas copas y sembrando ese olor mezcla de humo de habano y perfume de mujer que anticipa los grandes acontecimientos. Diodoro Canorea ha logrado combinar los nombres de Curro Romero, Rafael de Paula y Paco Ojeda -la máxima figura del momento antes de la eclosión de Espartaco- en un cartel que ha desbordado todas las previsiones. En la calle Iris no hay un resquicio para que pasen los toreros; la reventa echa humo y al sonar el pasodoble Maestranza no cabe un alfiler en los tendidos y las gradas baratilleros.

En los corrales hay encerrada una corrida marcada con el hierro de Gabriel Rojas Fernández, que comienza a vivir sus mejores años como ganadero de bravo. En aquellos tiempos, la sangre Núñez de las reses de la dehesa de El Castillo se habían empezado a convertir en bocado apetecido por las figuras del momento. El hierro del recordado constructor de la Macarena ya era habitual entre la clase alta del escalafón de matadores desde que Paquirri, que caería ese mismo año en la tragedia de Pozoblanco, comprobara la bondad de sus pupilos cortándole un rabo a Arrumbadito -un ejemplar que recibió la vuelta al ruedo póstuma- en la feria de Antequera de 1978. En 1983, la misma temporada de su definitiva retirada, Manolo Vázquez también había desorejado en Madrid -y por partida doble- al toro Regajero. Don Gabriel ya estaba en la pomada.

Pero estábamos en 1984. Después de enlotar y sortear, los banderilleros de Curro Romero dejaron de segundo plato un ejemplar que no podía fallar. Se llamaba Flautino y estaba marcado con el número 3. Estaba bien hecho: era bajo, hondo, armónico, cuesta abajo, de preciosa cara aunque un poquito -sólo un poquito- bizco del derecho. Un taco de toro, repetían los banderilleros. En ese punto cabría preguntarse si ese toro se podría haber lidiado  hoy bajo los actuales criterios veterinarios y gubernativos. Nos quedaremos con la duda…

Curro escogió un precioso terno grana, bordado en azabaches con las clásicas piñas en la madrileña sastrería de Fermín. En aquellos años prodigaba los bordados negros que serían imitados después por muchos aspirantes a artista. Ya había actuado en dos de los cuatro festejos que había contratado aquella feria sin que terminaran de soplar las musas. Tampoco pasó nada con el primero de aquella tarde ni en los respectivos toros de Paula y Ojeda, que se esfuerzan sin rédito. Pero aún tenía que salir el cuarto -Flautino- que tomó una vara de largo metraje, empleándose con codicia. Curro no logró estirarse con el capote y el toro acusó el duro castigo del caballo hasta desplomarse en los medios. El camero comenzó la faena sin demasiada fé y aún tuvo que ver al animal rodar por los suelos después de un violento trincherazo. El Faraón pidió calma a todos, se echó la muleta a la mano izquierda y se obra el milagro…

Merece la pena recordar algunos párrafos de la crónica del poeta Joaquín Caro Romero para acercarnos al impacto de aquella faena. “Uno cierra los ojos y lo ve toreando todavía. Tan despacio, tan despacio, relamiendo de gusto a la afición, relamiéndose a sí mismo… sacándose del relicario de su corazón la espina de tantos sinsabores que parecían no tener fin”. La fase central de la faena, iniciada al natural, incluyó dos series diestras y una nueva tanda zurda  antes de firmar la obra con un trincherazo marca de la casa y otra serie de muletazos -definitivos- con la mano derecha. Una contundente estocada que cayó delantera terminó de desatar los entusiasmos poniendo en sus manos las dos orejas. En el tendido se vivía un auténtico delirio…

Una feria accidentada

Sin duda, aquel fue el suceso más feliz de una feria muy accidentada que no dejó demasiados recuerdos al aficionado. La memoria es selectiva y ha inmortalizado para siempre la faena, el toro y el arte que la hicieron posible. Pero el propio Curro Romero se iba a ver envuelto en un suceso desgraciado que acabaría empañando su paso por aquella Feria de Abril. Sucedió en su última tarde, alternando con Curro Vázquez y José María Manzanares. Uno de los toros de El Viti -el cuarto- había sido devuelto a los corrales pero el animal no quería tomar la puerta y tampoco hacía caso de la parada de cabestros. El tiempo pasaba y Lebrija, el puntillero, intentó despenarlo sin éxito desde la tronera de un burladero. Tampoco hubo forma y el cabestrero, un tal Manolín, intentó meter en los corrales al astado a cuerpo limpio. Pero el toro lo cazó entre las rayas de picadores propinándole una brutal paliza y una cornada en el pecho que mereció la extrema unción al entrar en la enfermería. Hubo acusaciones a las cuadrillas de no haber estado al quite pero la cosa subió de tono y después de que el gobernador civil de la época, el choquero Alfonso Garrido, rogara a Curro que tomara la espada para matar al toro, Manzanares pidió permiso para hacerlo él mismo. Las iras se volvieron contra Romero, considerando un sector del público él tenía que haber finiquitado al animal desde su condición de director de lidia. Sin que acabara aquel festejo, la puerta de la enfermería volvería a abrirse para atender al banderillero Angelín, afortunadamente de una cogida aparatosa pero que no revistió una gravedad preocupante.

Pero ése no fue el único accidente de una feria que pareció gafada y que, como curiosidad, contempló la única actuación como matador de José Cubero Yiyo, que iba a caer un año y medio después en las astas del toro Burlero en la plaza de Colmenar Viejo. El propio Ramón Vila tuvo que ser atendido en la enfermería por sus propios compañeros la tarde del 6 de mayo después de que un sobrero de Palomo Linares saltara al callejón y lo alcanzara. Tampoco fue pródiga en acontecimientos aquella temporada de 1984 pero el retablo de remenbranzas quedaría incompleto sin apuntar la vuelta al ruedo póstuma que dio Paquirri en una mañana de toros de la feria de San Miguel.

Pero hay que volver a la tarde del 30 de abril. Allí estaba la cámara de Arjona para inmortalizar el acontecimiento. Dentro de las miles de imágenes que pertenecen a los fotógrafos de la saga de reporteros gráficos sevillanos, la del desplante de Curro Romero ante Flautino es una de las más reconocibles. La fotografía la tomó Agustín, hijo del inolvidable Pepe Arjona. Aún tenían que pasar algunos años más antes de que la comisión que alentó el monumento al Faraón de Camas se fijara en esa imagen -un auténtico icono de la historia gráfica del toreo- para que el escultor Sebastián Santos fundiera en bronce un instante irrepetible del que también se pueden apuntar algunas curiosidades. Santos retrató con sentido realista y fidelidad a la imagen de Arjona -que colaboró desinteresadamente en el proyecto- aquel desplante del camero. Pero los bordados recreados por el escultor en la piel de bronce no se corresponden con las piñas decimonónicas que adornaban la ropa de Curro Romero aquel 30 de abril de 1984. El monumento se inauguró, con la presencia de las fuerzas vivas del momento diecisiete años después. El desgraciado ataque vandálico de unos y el oportunismo de otros lo ha puesto en primera línea de actualidad. No importa: el arte de Curro, la cámara de Arjona y los buriles de Sebastián Santos están por encima de unos y de otros. Por muchos años más.

LA CASA DEL OTORRINO

Los que peinan canas la recordarán con nitidez. La casa del doctor Alemán -especialista en otorrinolaringología- ocupaba el espacio trapezoidal en el que hoy se levanta la estatua de Curro Romero. Era propiedad de la hermandad de la Caridad y formaba parte de la amplia manzana del Baratillo. Un plan municipal decretó primero su expropiación -incluyendo un pequeño jardín- y posteriormente su derribo para despejar el horizonte visual de la plaza de toros desde el paseo de Colón. La casa se derribó a finales de los 70 y ya no existía cuando Romero inmortalizó a Flautino. Aún quedaban algunos lustros para que ese trocito del monte Baratillo se convirtiera en templo del currismo.

09
Dic/2015

OBSERVATORIO TAURINO: DE LA LEY A LA LEY

151209 LEY

La reciente creación de una plataforma en Sevilla para alentar la defensa jurídica de la Fiesta refresca uno de los pilares que han sustentado la puesta en marcha de la Fundación del Toro de Lidia

Publicado el 8 de diciembre de 2015 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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Proteger el toreo con la ley en la mano

{Pronto habrá noticias. La Fundación del Toro de Lidia, hija natural de la Unión de Criadores, ha ampliado la nómina de progenitores -han entrado o entrarán, entre otros, el empreario Manuel Martínez Erice y el matador Juan Diego- mientras remueve papeles y estrategias para aparejar los dos principales caballos de batalla: la comunicación y la defensa jurídica, que ya tiene un objetivo a batir en la pseudoabolición que se pretende perpetrar en las Baleares. Decimos que pronto sabremos a qué atenernos, conoceremos al definitivo interlocutor del invento y, sobre todo, los apoyos con los que cuenta en este mundo cainita que ya ha visto pasar por delante de su puerta demasiados intentos de remar en el mismo rumbo.

En Sevilla se ponen manos a la obra

El caso es que ese objetivo, el de la defensa jurídica, coincide con la reciente puesta de largo de una plataforma de letrados que han tomado el nombre de Ignacio Sánchez Mejías y la cátedra de Juan Antonio Carrillo Donaire, que de Derecho Administrativo debe saber algo, para sumarse a esa defensa de la Tauromaquia con los códigos en la mano. Cuantos más seamos, mejor. El invento surgió en el seno del último seminario organizado por la cátedra taurina de la Hispalense, el niño mimado del profesor -y torero- Juan Carlos Gil. Pero hay que volver a la fundación, a sus posibles problemas de financiación y hasta a su naturaleza, que vincula a sus miembros a título personal, no desde su pertenencia a ningún colectivo profesional. Ahí tiene que retratarse todo quisqui…

El próximo año cambiarán las líneas de frente

Mientras tanto siguen los posicionamientos y esos anuncios de gestos y gestas que quieren convertirse en una declaración de intenciones de cara a la temporada que está por venir, que hará cambiar muchos usos establecidos en los últimos lustros. El último en levantar el dedo ha sido Miguel Ángel Perera, que ha jugado un porrón de fichas en la plaza de Albacete para encerrarse en solitario en la clásica corrida de Asprona que, de paso, reverdece recuerdos veraniegos para los cuarentones que esperábamos cada año aquel festejo, invariablemente televisado por la única cadena de entonces. Y hablar de Perera implica seguir dudando de su encaje en Sevilla si atendemos a la firmeza de su carácter y su criterio. Ojalá haya un acuerdo y podamos verlo, sobre todo frente a esos tres o cuatro toreros que quieren y pueden remover las actuales líneas de frente, convertidas en meras trincheras inamovibles. Para ello, ya es sabido, es necesaria cierta generosidad. Ramón Valencia sudará tinta hasta lograr la cuadratura del círculo.

09
Dic/2015

Manzanares, en el nombre del padre… (Análisis de la temporada-VI)

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El diestro alicantino ha cubierto una dura campaña en la que no falló en la estadística

Publicado el 6 de diciembre de 2015 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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2014 ya había sido un año de desigualdades en el que no siempre supo resolver la difícil ecuación entre la forma y el fondo. A pesar de todo, el diestro alicantino supo navegar a todo trapo en la estadística mientras arreciaba un debate -que cuestionaba su auténtico compromiso en la cara de los toros- que se unía a esa indisimulada campaña en su contra en la que tenía mucho que ver los ataques más o menos velados a sus apoderados, los hermanos Matilla. Pero el final de aquella temporada se iba a ensombrecer con la inesperada y prematura muerte de su padre, el gran Manzanares, con un pie del hijo posándose en la escalerilla del avión que le había conducido a México para iniciar su campaña americana. Los contratos de aquella orilla quedaron cancelados. No tardó mucho en acudir al sastre para encargar un armario de vestidos negros. La pena era honda…

El luto seguía pero la política del toreo obligaba a tomar decisiones y en el verano de 2014 ya se había dado por hecha la ruptura del débil compromiso que le había llevado a unirse a aquel boicot -el orquestado contra la empresa Pagés y la propia plaza de la Maestranza- en el que no pintaba nada. En vísperas de Nochebuena se aireó urbi et orbe su encaje en la temporada baratillera buscando un efecto dominó que, como sabemos, no llegó a producirse. Muy al contrario, el adelanto de la noticia por parte de Canorea y Valencia sentó como un tiro en el resto de senadores rebelados y abonó el segundo capítulo de una rebelión que ahora toma camino inverso. Las relaciones de Manzanares con El Juli quedaban prácticamente rotas y se materializarían en los escasísimos paseíllos que compartirían después: sólo en la corrida del aniversario de Córdoba, en Dax y Valladolid además de un festival en Almendralejo. La exigua lista olía a chamusquina…

Pero el asunto también se enredaría con Morante, que quedó señalado en alguna filtración interesada como supuesto -y nunca confirmado- heraldo de los sediciosos para intentar que Manzanares reconsiderara su postura de torear en Sevilla. Aún quedaba muy lejos la recentísima reconciliación con la empresa Pagés, pero ésa es otra historia. El caso es que Manzanares estrenó la temporada cortando dos orejas en Castellón antes de amparar la agridulce reaparición del Soro en Valencia. Sorteando críticas y sacudiéndose alguna etiqueta llegó a cortar un rabo en Arlés el Sábado Santo, víspera del reencuentro pascual con la plaza de Sevilla, que le recibió con cariño y elegancia con una ovación cerrada -tan de aquí- que elevó los ánimos antes que saliera su primer toro. Josemari había firmado hasta cuatro tardes en el ruedo maestrante, dos de ellas para testificar las alternativas de Borja Jiménez -el día que Espartaco acabó con el cuadro- y la de su amigo Paco Lama.

Y si el alicantino había sembrado dudas en sus primeros compromisos también estuvo muy cerca de volver abrir la Puerta del Príncipe -ésa es la pura verdad- con una estupenda corrida de Núñez del Cuvillo. Si la espada hubiera entrado en tiempo y forma Manzanares se podría haber convertido en triunfador absoluto del ciclo abrileño pero es mejor dejar lo que pudo ser y, por unas u otras cosas, nunca fue. El caso es que en aquella corrida también sobresalió Encumbrado, un toro de vacas que devolvió la divisa de Vejer a sus mejores fueros y marcó una simbiosis con el torero alicantino, que llegaría a estoquear hasta 22 ejemplares de los Cuvillo -y 19 de Juan Pedro Domecq- marcando distancias -otra vez- con algunos de los hierros preferidos por su cordial y acérrimo enemigo de Velilla de San Antonio.

¿Qué hay que contar de la temporada de Manzanares? Sin necesidad de nadar muy lejos de Sevilla se le pudo ver acercarse a sus mejores fueros en plazas como Huelva o Jerez, pero ha permanecido patente la sensación de no recibir todo lo que puede dar. Manzanares es más mucho más que esa técnica defensiva envuelta en una formidable carrocería. El matador sigue cargando con el sambenito de una cacareada superficialidad pero no es menos cierto que Josemari ha seguido arrastrando la manía persecutoria de algunos. Manzanares, a pesar de todo, ha sabido capear el temporada con profesionalidad aunque se espera que esté a la altura de sí mismo. En 2015 tampoco se libró de fuertes volteretas y hasta de una lesión de vértebras que le ha terminado metiendo en el quirófano. Ya está puesto en Resurrección.

LAS CIFRAS

Los 42 festejos toreados entre las plazas de España y Francia en la temporada 2015 se reparten entre las 19 corridas contratadas en plazas de primera categoría; 20 en las de segunda y tan sólo tres en las de tercera categoría. Ese número de funciones coloca a Manzanares en la octava posición del escalafón de los matadores de toros. También hay que anotar que el diestro alicantino logró cortar un total de 44 orejas y un rabo, quince de ellas en plazas de primera categoría. Hay un dato revelador que choca con la discusión del concepto del alicantino, que fue el único matador que logró puntuar en Sevilla, Madrid y Bilbao.

02
Dic/2015

OBSERVATORIO TAURINO: Paseando por el monte Baratillo

151202 BARATILLO

El monumento de Curro Romero ha sido escogido como piñata de unos y otros. Sin movernos del Arenal se esbozan carteles, se habla del contrato de la empresa Pagés y hasta de la obra de la Maestranza

Publicado el 1 de diciembre de 2015 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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¿Qué culpa tiene la estatua del Faraón?

Mientras se derrumbaba la emblemática Abengoa, en Sevilla seguíamos pendientes del horario de la Madrugada y las vandálicas pinturas que habían embadurnado el monumento que inmortaliza a Curro Romero junto a la plaza de toros. Desgraciadamente, nada nuevo. La novedad, también lo saben, llegó después en forma de bayetas, disolventes y oportunismo que han dejado al Faraón embadurnado algunos días más. Dicho esto, hay que señalar que los auténticos protagonistas del mundo del toro -bien asesorados- deben ser sus definitivos portavoces. Si los que deberían aportar o pretenden esa asesoría buscan una frase o el papel protagonista de la película, mal vamos.

Y sin salir del Arenal…

Abundamos en la línea marcada en los últimos observatorios. El Juli ha aceptado el reto de los jóvenes cachorros y -dicen- se ha apuntado a un mano a mano de auténtica y alta tensión en la feria de Fallas. El antagonista de este vis â vis será otro madrileño, el emergente Alberto López Simón, flamante ganador de la Oreja de Oro ex aequo con Sebastián Castella. Y si hablamos de don Julián hay que mencionar que -siguen diciendo- podría haber amarrado el Domingo de Resurrección en la plaza de Arlés. La fecha ya podría tener dos dueños naturales en Sevilla. En el lujoso cartel pascual se antojan fijos los nombres de Morante de la Puebla y José María Manzanares y podría unirse el de Alejandro Talavante. No tardaremos demasiado en saberlo. Nos quedamos a la sombra de la Maestranza que, tal y como avanzó este periódico en rigurosa exclusiva, anda metida en una obra de dimensiones colosales. Sí extraña que el cuerpo nobiliario no haya facilitado la más mínima información de una intervención que ha supuesto la demolición de los tejados de los tendidos impares de sombra además del apeo de algunas columnas.

Cosas que se dicen pero quedarán igual…

Pero como la cosa va de la plaza de Sevilla retomamos otro tema que, como el turrón del Almendro, vuelve por Navidad. Ya lo comentamos en esta misma página hace casi un año: la Maestranza podría haber estado dispuesta a rebajar el famoso piso de plaza -el canon de más de un 20% del bruto de cada festejo que abona la empresa al cuerpo nobiliario- que unos y otros quieren convertir en piedra de toque. Los Pagés, para poder defender mejor el presupuesto de cada festejo; las figuras, buscando una sustanciosa subida de honorarios y el abonado, invocando una rebaja de las localidades. Las cosas se quedarán como están, al menos diez años más. La propiedad del histórico coso sólo recortaría el canon a cambio de adecuar la duración del contrato a parámetros más actuales. Ni a unos ni a otros les interesa modificar el actual statu quo. Nos vemos en siete días

01
Dic/2015

TALAVANTE, MADUREZ DEMORADA (Análisis de la temporada-V)

El diestro extremeño ha conseguido sumar regularidad, calidad y ambición en 2015

Publicado el 30 de noviembre de 2015 en la edición impresa de El Correo de Andalucía.

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Talavante sorprendió a propios y extraños despidiendo el año 2014 a la vez que decía adiós a Curro Vázquez, efímero apoderado independiente que acompañó la que pudo ser la temporada más difícil del diestro extremeño. El torero se había acostumbrado a navegar por las ferias entre siesta y siesta amparado -como los estudiantes vagos y brillantes- en el ancho paraguas que le ofrecía Manuel Martínez Erice. Sus esfuerzos de último día se espoleaban ocasionalmente por faenas de arte y ensayo salpicadas aquí y allí. Pero Talavante -tocado por la varita de los virtuosos- no terminaba de asumir con madurez la auténtica pelea que cabía exigir a un torero incluido desde su alternativa -algo artificialmente- en carteles de campanillas.

Y en esas, se decidió por la independencia… Pero fue efímera y accidentada. Ya es sabido que al torero le hirvió el radiador al llegar a las Colombinas de 2014. Se había sentenciado el espíritu del famoso G-5 y, de alguna manera, también el tiempo de Curro Vázquez. Alejandro necesitaba recuperar la estabilidad en los despachos y, contra todo pronóstico, se puede afirmar que le ha venido bien artísticamente. Pero hay que trepar a 2015, la décima temporada como matador de toros de un torero que ya no era ninguna novedad. Después de enviarle el motorista a su ex, la decisión de Talavante estaba cantada. El desconcertante coletudo volvió a dar un bandazo para decantarse por el equipo del millonario azteca Alberto Bailleres, que ya tenía los poderes pertinentes para gestionar la carrera de Morante. El todopoderoso contaba con una exclusiva anterior para negociar los contratos mexicanos del extremeño. Se estaban terminando de hormigonar los cimientos de la famosa Fusión Internacional por la Tauromaquia, la FIT, que irrumpía en la escena taurina pocos días después de fichar a Talavante con los toques de lira de Simón Casas -que duró un suspiro en el invento- y la lógica división de opiniones.

La nueva dirección de la carrera de Talavante también iba a condicionar su presencia en Sevilla después de un fulgurante inicio en Olivenza -cortó cuatro orejas- y haber pasado puntuando por Castellón y Valencia. Pero la plaza de la Maestranza se había quedado fuera de la agenda. En el fragor de las negociaciones de la Feria se le llegaron a ofrecer tres tardes abrileñas incluyendo su presencia en Resurrección junto a Morante y Manzanares, único torero del extinto G-5 que la empresa Pagés había logrado amarrar para enfado del resto de la tropa rebelada. Pero, como sabemos, los acontecimientos se iban a  precipitar de forma indeseada. La negativa de Talavante a participar en la Feria de Abril sólo era el certificado de la espantada de Morante, que dejó encima de la mesa los cinco contratos que le ofrecían Valencia y Canorea. En esa tesitura, sólo cabía sustituir las calendas abrileñas por la consabida excursión transatlántica a la dulce Aguascalientes después de sumarse al fallido cartel de ausentes que se había organizado el Sábado Santo en Málaga.

Pero la batalla del toreo continuaba y Talavante volvió a mostrar sus nuevas cartas dando sentido al cartel coral que se había organizado para conmemorar las Bodas de Oro del coso cordobés de Los Califas. A partir de ahí entró en velocidad de crucero. Gustó y se gustó en su triple paso por San Isidro, cerrándose la Puerta Grande en el filo de su espada. A esas alturas ya se podía empezar a barruntar que Talavante era uno de los nombres del año. A su virtuosismo torero se unía ahora una mejor capacidad de resolución pero, sobre todo, una ambición inédita traducida en la felicidad que transparentaba en la cara de los toros. Hay que anotar un buen puñado de faenas dentro de un año para recordar: la lista se engrosa con los recitales de Granada, Sanlúcar, Plasencia, Alicante, Algeciras… La espiral empezaba a ascender pero el propio torero se encargó de elevar su propio techo en actuaciones como la de Burgos  o Roquetas. Talavante también se inspiró en Valencia por San Jaime y prosiguió este periplo de exquisiteces en la Línea, Huelva, Vitoria o Marbella, el mismo día que el antitaurino Janssen colmó la paciencia de Morante.

En esos momentos se habían disipado todas las dudas. Talavante estaba saboreando el mejor momento de su vida -diez temporadas después de convertirse en matador de toros- aunque se le atrancó una encerrona en Málaga que no le impidió escalar a la cumbre en Almería o Zaragoza. Se le espera.

CLAVES PARA ENTENDER LA CAMPAÑA 2015: LAS CIFRAS                                     Atendiendo al número de festejos toreados, Alejandro Talavante ha terminado la temporada franco-española en el sexto puesto del escalafón taurino por detrás de El Fandi, Padilla, Sebastián Castella, Morante y Escribano. Está seguido de cerca por Perera, Manzanares, Enrique Ponce, El Juli o Iván Fandiño, únicos diestros que superaron la cifra de treinta corridas toreadas dejando muy lejos las cifras que se computaban no hace tanto. El diestro extremeño ha sumado un total de 45 funciones, 16 de ellas en plazas de primera categoría, 19 en las de segunda y diez cumplidas en cosos de tercera categoría.