Monthly Archives: Septiembre 2014

30
Sep/2014

OBSERVATORIO TAURINO: The Kon Leche

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El Juli escoge a su nuevo ayo. El toreo se desayunaba ayer con una noticia inesperada. El Juli ha dado poderes a Luis Manuel Lozano, hasta la noche del domingo mentor de Sebastián Castella. Los datos coinciden: el francés cumplió en Sevilla su último compromiso de la temporada y el flamante apoderado del madrileño quedaba liberado para filtrar la noticia. Se revocaban así los insistentes rumores que acercaban a Julián López a la órbita del tinglado mexicano Casa de Toreros a través de la creciente influencia de su actual hombre de campo, el también mexicano Mariano del Olmo. También se había insistido en algunos mentideros que el joven maestro tenía prácticamente decidido reducir su temporada 2015 a un tour por ruedos aztecas. La verdad sólo la conocen él y sus íntimos aunque no es demasiado aventurado especular que el renacimiento personal y profesional del último tramo de la campaña habría podido animar al matador a reconsiderar algunas posturas. Dentro de ese petroleado a fondo podría enmarcarse la elección de Luis Manuel Lozano, un hombre de reconocida experiencia en el campo del apoderamiento y miembro de una de las familias empresariales de mayor tradición y peso en el mundillo taurino. Hay otros datos: Lozano  está limpio de polvo y paja y ha sido ajeno a  las guerrillas, pronunciamientos, asonadas y rebeliones varias -El Juli no ha faltado a ninguna- que han envenenado los rincones del toreo en el último lustro. El propio matador lo ha explicado en sus últimas declaraciones públicas, que han sumado lamentaciones y propósitos de enmienda junto a una voluntad de poner punto y aparte a esa etapa de ansias de poder y control, que ese estado permanente de guerra sólo le ha traido dolores de cabeza y hasta la pérdida de concentración en la cara de los toros. Y una última cosa: el cambio de tratamiento -de la noche al día- en algún medio influyente y tirada nacional también era un indicio de los cambios que se avecinaban. Ahora se empieza a ver todo claro. Meridianamente.

Dígalo en ‘espanglis’ Sí, también hablaremos de las galas de sábado que se montaron Morante y El Juli en la madrileña plaza de Vistalegre bajo el abracadante título de The Maestros.  No le demos más vueltas: a esa misma hora, el madrileño y el cigarrero tenían que haber hecho el paseíllo en la plaza de la Maestranza. Era el escenario natural para ambos y, definitivamente, su auténtica obligación profesional. La ensalada tropical que se organizaron en Carabanchel -que no dio demasiado trabajo a los taquilleros- puede ser un bonito ejercicio de autocomplacencia pero queda lejos, muy lejos, de los verdaderos gestos que han alentado las carreras de las grandes figuras. Y ellos lo son. Concluídas ambas campañas -al Juli aún le queda su compromiso de Zaragoza- no es demasiado difícil imaginar que el año que viene se ahorrarán el confeti y los puros de los guateques de marzo y se centrarán en lo único importante: el toro y el toreo. O no.

Después de San Miguel. El abono terminó y la plaza de Sevilla cerrará sus puertas después del gesto -que podría acabar en encerrona- del sevillano Paco Lama. Las casualidades de la vida han puesto en manos de Manuel Escribano la llave y el candado de una temporada nefasta que salvó los muebles con aquellas sorpresas gratas de la Pascua Florida y el primer verano. Aquellas revelaciones no tuvieron la rentabilidad esperada -la empresa sabrá cuales son sus números- y la plaza cerró sus puertas casi dos meses en espera del ciclo septembrino. Pero la feria de San Miguel, que sólo despertó alguna ilusión después de la inclusión de Pepe Moral, retomó el sabor amargo de la feria triste. El cartel de la primera tarde tenía algún hilo argumental, reforzado con la entrada del diestro palaciego . Pero la combinación de la segunda no podía estar más falta de química e imaginación. Poner juntos a los dos toreros que -hoy por hoy- despiertan menos esperanzas en Sevilla era una invitación al desastre que ni siquiera podía paliar la entrega infatigable de Escribano, que necesitaba triunfar para despejar el horizonte. Nadie salió decepcionado porque no se esperaba nada, absolutamente nada. Muchísimo menos de la improcedente limpieza de corrales que acompañó el empeño. Cambianos de asunto, evocando las palabras de Emilio Muñoz en la reveladora charla que compartió con José Antonio Araujo dentro del último Mano a Mano de Cajasol: “Los taurinos gestionan muy mal su mundo. No hemos sabido involucrar más a la gente, hacerla más partícipe. Entono el mea culpa el primero. Hemos alejado al público y hoy tenemos las consecuencias”. No hay más preguntas. Nos vamos, dando un paseo por Córdoba que no sale de una para meterse en otra. La sorprendente suspensión del concierto de Malú que se tenía que haber celebrado el pasado fin de semana en la plaza de Los Califas estuvo justificada en el informe alucinante de un técnico de Urbanismo. El fulano pinta un oscuro panorama en el coso cordobés para acoger cualquier tipo de espectáculos, también los taurinos. Se dice mucho; se calla más. Alguien se ha disparado un tiro en el pie.

27
Sep/2014

La entrada de Pepe Moral reaviva el pulso de un ciclo que necesitaba otros alicientes

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No hay que darle demasiadas vueltas; el desarrollo de la gran temporada no había revalorizado la cartelería otoñal presentada por los Pagés en los últimos coletazos del invierno. Sí había ocurrido en otras ocasiones; las circunstancias de los toreros anunciados habían revitalizado otras apuestas arriesgadas pero en esta ocasión, para que vamos a poner paños calientes, no había sido así. Se esperaban pasos más rotundos de aspirantes como Juan del Álamo o David Galván, también de Adame, uno de los beneficiarios de la rebelión del G-5, que había contratado hasta tres tardes en el abono sevillano en este año de parches, componendas y reparaciones.
El caso es que la recuperación incompleta de la cornada que sufrió el mexicano en la plaza de Logroño devolvió la pelota a la empresa, que se ha encontrado con la posibilidad de jugar con una sustitución que ha dotado de nuevo pulso al cartel más interesante del ciclo, el de esta misma tarde.
Pepe Moral, la más sólida revelación de este año convulso, era el acreedor natural de ese hueco y será el encargado de encabezar esa terna que completan los jóvenes Álamo y Galván para despachar seis toros de los dos hierros de la casa Matilla. En cualquier caso, la recomposición del cartel también revaloriza el papel de sus compañeros de terna, que se verán espoleados con un director de lidia poco o nada dispuesto a realizar concesiones. Moral, que resucitó taurinamente el día del Corpus, se ha convertido en el centro inesperado de una feria en la que se juega mucho: de un lado, remachar esta campaña de pronunciamiento; de otro, atar los últimos cabos para entrar en Abril con las suficientes garantías.
Las circunstancias de la segunda tarde son muy distintas. Dos toreros amortizados -y quemados en Sevilla- acompañan a otro diestro emergente que ha luchado con las circunstancias de una temporada sorda y correosa que no se ha visto acompañada de la suerte en los sorteos. Hablamos de Manuel Escribano, que cuajó una de las actuaciones más sólidas de la última feria sin el eco que prestan los trofeos. Sobre su montera recae el peso definitivo de una combinación de toros y toreros algo falta de química. El cartel lo encabeza El Cid y lo completa Castella. Ambos llevan demasiadas tardes en blanco en Sevilla. Los toros reseñados se abren entre los hierros de Juan Pedro Domecq, Parladé y Daniel Ruiz.

27
Sep/2014

San Miguel echa el cierre a un abono que ha navegado entre la decepción y las sorpresas

cARTEL MAESTRANZAEl desarrollo de la temporada estuvo ensombrecido por la escasez de resultados de unaFeria marcada por las ausencias de los toreros del G-5 pero la plaza recuperó el tono en los festejos posteriores

La inminente feria de San Miguel podría seguir dos estelas distintas. Primero habría que recordar el rastro de la indisimulable decepción que siguió a esa feria triste marcada por la ausencia de las primeras figuras. La rebelión del extinto e inoperante G-5 fue sucedida del definitivo hundimiento social y económico del ambiente tradicional de la plaza, una atmósfera que será muy difícil de recuperar: en el tendido y en el boletaje. Pero una extraña ley de compensación cambió las tornas y pobló el abono y los festejos de promoción de esas sorpresas más o menos inesperadas que dieron un vuelco a la temporada hispalense y abrieron nuevas puertas al futuro .
Hablamos de las revelaciones protagonizadas por Borja Jiménez y José Garrido -que compartieron aquella jubilosa Puerta del Príncipe del primero de mayo- o de la resurrección taurina de Pepe Moral, que cortó dos orejas macizas a un gran toro del conde de la Maza en la corrida del Corpus. La memoria también guarda la personalidad y el valor a prueba de bombas del choquero David de Miranda o ese ilusionante y veraniego ciclo de promoción que contempló la salida por la Puerta del Príncipe de Rafa Serna, se estremeció con la entrega volcánica del aspirante pacense Juan Carlos Carballo y confirmó las enormes opciones de futuro que ofrece Pablo Aguado, un torero al que hay que mantener en el punto de mira. Hubo otras orejas sueltas, de distinto peso, ganadas por Lama y Miguel Ángel León que se acabaron sumando a esa galería de excelencias que redimieron de las fatigas y las tristezas de la feria de mayo.
Todo eso ya pasó. La empresa supo aprovechar el tirón de Jiménez y Garrido para repetirlos en un mano a mano que respondió a la expectación en la taquilla aunque no lograra reeditar las emociones anteriores. La política de precios también ayudó y enseñó que el camino a seguir para llenar la plaza sólo puede pasar por el alivio de las carteras. A pesar de todo, el aficionado -no sabemos cuantos quedan- esperaba que la empresa se hubiera arriesgado a organizar otros festejos aprovechando los buenos mimbres que se habían asomado a la plaza. No ha sido así y aunque la ocasión -perdida- era de oro, cada cual hace sus cuentas y se juega sus cuartos.
Este repaso apresurado enseña el panorama que le espera a la feria de San Miguel, que recupera el formato recortado de otras temporadas y respira los mismos argumentos que trazaron el ciclo primaveral: apuesta por los jóvenes y repetición de algunos nombres cargados de trienios y demasiados pasos en falso en la plaza de Sevilla. Pero el ciclo de este fin de semana tampoco puede ser ajeno al clima viciado que se ha vivido en esta campaña marcada por la hegemonía profesional de Miguel Ángel Perera y las cuitas del Juli, que parece haber despedido a sus fantasmas para concluir el año. Hay un detalle revelador: dos de los actores naturales de la corrida de esta tarde -hablamos de Morante y El Juli- se anuncian hoy mismo en el coso cubierto de Vistalegre de Madrid en un evento rodeado de fuegos artificiales. No se trata de una coincidencia aunque una cosa está clara: la renovación del entendimiento entre los matadores y la empresa Pagés es urgente y necesario.
El abono concluye este domingo pero a la temporada aún le queda un postrer festejo. Será dentro de dos semanas en un evento que se anuncia y publicita como gesto y podría culminar en encerrona. Tiempo habrá aún de hablar de ello.

26
Sep/2014

XXX ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE PAQUIRRI (y II): “Doctor, la cornada es fuerte…”

Paquirri callejón

Los testigos de la tragedia rescatan el ambiente de aquel momento y la impresión de máxima gravedad de las heridas sufridas. El diestro falleció desangrado en la carretera de Córdoba. Las palabras de Paquirri en la enfermería de Pozoblanco sobrecogieron al país.

Avispado había prendido a Paquirri, le había metido el pitón en el muslo derecho hasta la cepa. Al paso, dando lentos cabezazos, lo lleva hasta los medios. En su afán de zafarse de los pitones el torero se aferra a la cabeza del toro. La impresión en el tendido ya es de una cornada gravísima. “Todos llegamos a la vez y el toro no hacía por nosotros. Intenté tirar de él pero era imposible. Cuando lo soltó me llevé al toro de allí y me impresioné mucho al ver cómo le chorreaba la sangre por el pitón derecho. Me llevé a Avispado a un extremo mientras trasladaban a Paquirri a la enfermería. Entonces se hizo presente la cuadrilla del Yiyo, al que le correspondía matar al toro, y me metí para adentro”, recuerda Rafael Torres.

El informador Pepe Toscano ya se encontraba allí: “Entró Paquirri y comenzaron los previos a la intervención. Vimos la herida y comenzaron los trámites necesarios. Apareció Salmoral y quisieron entrar más pero ya no les dejaron. Sí accedieron los médicos que habían venido de Córdoba para ver la corrida como aficionados. Taparon el cristal roto con una sábana y a raíz de ahí ya pidieron que desalojáramos la enfermería. Me salí y al poco lo hizo Salmoral. Antes había filmado lo que todos pudimos ver por televisión”.

El cirujano plástico José María Cabrera intenta taponar la herida con el puño mientras Ramón Alvarado sostiene la cabeza del torero. Ruiz González corta las taleguillas y los leotardos destrozados con unas tijeras. El muslo derecho, en su tercio superior, parece partido por un inmenso hachazo y sangra mansamente. Hay dudas con el grupo sanguíneo del torero y tienen que llamar al hotel para despejarlas. Paquirri pide calma y se dirige a Eliseo Morán, el cirujano que atendía la modesta enfermería de Pozoblanco: “Doctor, yo quiero hablar con usted porque si no, no me voy a quedar tranquilo. La cornada es fuerte. Tiene al menos dos trayectorias. Una para allá y otra para acá. Abra todo lo que tenga que abrir y lo demás está en sus manos”. Paquirri pide agua, “sólo es para enjuagarme”, advierte. En el teléfono de la enfermería, Ramón Vila requiere detalles de la cornada. En pocos minutos emprendería viaje a Córdoba.

Rafael Torres ya se encontraba junto a su maestro. “Cuando llegué a la enfermería estaba sobre la camilla y los médicos estaban ya liados con él, quitándole la ropa, comprobando la gravedad de la herida. La cornada era muy grande y era imposible que allí se hiciera nada, le cabía un puño. Lo que se intentó fue cortar la hemorragia ante todo. Aquello seguía sangrando y consiguieron ligar algunas venas pero no habían ligado la de arriba, la ilíaca. Era imposible. Había que abrirle y allí no había medios para operar con aquella gravedad y el médico le advirtió de que lo tendrían que trasladar a Córdoba”.

Toscano vuelve al callejón de la plaza y la gente pide noticias desde los tendidos. Yiyo corta las orejas de Avispado después de una larga faena y la lidia de los dos últimos toros, pese al triunfo de los toreros, se resuelve en medio de un clima extraño. Nadie se atreve a sacarlos a hombros. En la enfermería se lucha contrarreloj para ligar las arterias seccionadas. Todo el paquete vascular está destrozado y los médicos, después de hacer todo lo que estaba en su mano, toman la única decisión posible: “Paco tenemos que llevarte a Córdoba”. La ambulancia está dispuesta y se emprende viaje rumbo al Hospital Reina Sofía en medio de un clima angustioso.

La corrida ha terminado y Toscano vuelve a la enfermería para encontrar a Eliseo Morán, el médico, apoyado en el quicio de la puerta con la mirada ausente. Allí mismo, en el teléfono de aquel cuarto de curas, se improvisa la primera crónica para Radio Cadena Española. La noticia de la gravísima cornada empieza a dar la vuelta a España.

La ambulancia vuela por aquellas carreteras angostas camino de Córdoba. Según recoge el testimonio de Pepe Toscano, “en aquella ambulancia iban el chófer, Francisco Rossi; Ramón Alvarado, Paquirri y el anestesista Paco Funes. Detrás venían otros médicos y Juan Carlos Beca Belmonte”, que en aquella temporada representaba al diestro de Barbate. Habían convenido en que si la ambulancia paraba es que Paquirri había fallecido. Efectivamente, “la ambulancia paró en la Carrera del Caballo”.

Pero a Paquirri aún le quedaba un hálito de vida, según supo Toscano por el anestesista: “hubo un momento en el que el cuerpo reaccionó, tomó aire, y Funes ordenó al chófer que continuara. ¡Paco, cierra la puerta y tira para adelante! Ramón Alvarado había descendido a buscar al médico que venía detrás: ¡se muere!” No había tiempo para llegar a Reina Sofía y la ambulancia paró en el antiguo Hospital Militar, a la entrada de Córdoba.

“Nos marchamos al hotel pensando que la cornada era fuerte pero no podíamos imaginar que pudiera ser mortal. Emprendimos el viaje a Córdoba y a mitad de camino nos encontramos con el coche de Isabel Pantoja que subía para Pozoblanco. Nos pitó, paramos y la vimos muy afectada. Como es natural tratamos de tranquilizarla. Le dijimos que era una cornada sin importancia. Fuimos al hospital Reina Sofía y desde allí nos dirigieron al Militar. Cuando llegamos allí, la mujer de Ramón Vila nos hizo ver lo que pasaba. Una monjita se llevó a Isabel Pantoja a la capilla para prepararla de lo que se le venía encima”.

Toscano y Salmoral también han emprendido el viaje de vuelta. Saben que llevan una bomba informativa entre las manos y lamentan la mala suerte del torero. A la altura de Cerro Muriano las luces de un coche les hacen señales para que se detengan. No pueden dar crédito a lo que les están contando. Mientras, las gentes de Córdoba, como una masa silenciosa, se han ido congregando a las puertas del viejo Hospital Militar, cerrado a cal y canto y protegido por la Policía Militar. La tragedia es ya una certeza irremediable y Manuel Benítez El Cordobés se abre paso entre el gentío.

Lejos de allí, en las curvas de Villanueva, El Yiyo viaja en compañía de su padre y de Tomás Redondo, su apoderado, que se había empapado la guayabera con la sangre de Paquirri. Con el amargor reseco de la cornada sufrida por el maestro, desandan el camino de Madrid y escuchan con desgana un programa musical que se trunca de repente: “Interrumpimos el programa  para comunicar a nuestros oyentes la muerte de Francisco Rivera Paquirri, cogido esta tarde por un toro en Pozoblanco”.

25
Sep/2014

XXX ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE PAQUIRRI (I): “Paco, hemos llegado a Pozoblanco”

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Paquirri toreaba en la capital de Los Pedroches la última corrida de la temporada. Los testimonios del banderillero sevillano Rafael Torres y el periodista cordobés Pepe Toscano prestan el hilo conductor para reconstruir las últimas horas del maestro de Zahara de los Atunes.

Un BMW blanco rompe la noche y se encarama en la negrura de Sierra Morena después de abandonar la nacional IV, buscando el cruce de Villanueva de Córdoba desde Ándujar. La sierra se abre a un tremendo valle en la madrugada espesa. Son ya muchas horas de volante en un largo viaje que partió de Logroño con la anochecida. La de la capital riojana había sido la penúltima corrida de una campaña a la que sólo quedaba una cita, en una tarde amable y de escaso compromiso. En dos días había que coger el avión para viajar a Venezuela, con Isabel. Pasaban las cinco de la mañana cuando Antonio Rivera frenó en la puerta del hotel Los Godos: “Despierta Paco, ya hemos llegado a Pozoblanco”.

Pozoblanco es el centro del Valle de los Pedroches, una pequeña ciudad emergente, capital económica de esta tierra cercada de sierras que celebra sus fiestas en honor de la Virgen de las Mercedes. En los enormes carteles pegados a las paredes, con letras grandes, el nombre de Paquirri eclipsa los de Yiyo y El Soro, que alteran con él esa tarde. El sol blanco del primer otoño espanta la madrugada y despierta a los hombres de plata que habían llegado en el volvo ranchera –siguiendo la misma ruta– casi de amanecida. Es hora de ir a la plaza a enlotar los toros de Sayalero y Bandrés. “Por la mañana fuimos al sorteo y de vuelta al hotel le comentamos a Paco los toros que le habían tocado. Avispado era el más chico, el más bonito de toda la corrida. Después de almorzar nos pusimos a jugar a las cartas. Le gustaba quitarnos el dinero a todos y no paraba hasta que nos desplumaba. Siempre tenía que ser el ganador, era como un niño chico cuando ganaba. Tenía una caja llena de pesetillas y duros para apostar en aquellas partidas inofensivas”, recuerda el banderillero sevillano Rafael Torres que toreaba a las órdenes de Paquirri junto a José Pichardo, Gregorio Cruz Vélez y los picadores Rafael Muñoz y José Luis Sánchez.

Mientras tantos, había doblado el mediodía en Córdoba y el periodista Pepe Toscano andaba haciendo tiempo en su casa del Brillante. Aún estaba esperando a Antonio Salmoral, el corresponsal de TVE, para marchar a Pozoblanco por la ruta de Los Villares. Había intentado varias veces ponerse en contacto con él sin éxito y, con el tiempo encima, se disponía a salir de viaje. A punto de ponerse en la calle, Salmoral apareció finalmente. Traía la flamante cámara de video que le habían entregado por mediación de Matías Prats: “A las cuatro y diez no había llegado y me subí al coche. En ese momento llegó junto a un hijo suyo que estaba haciendo el servicio militar. Si hubiera salido algunos minutos antes, Salmoral no habría ido a Pozoblanco”, rememora Toscano, que convenció al bueno de Salmoral a  pesar de sus reparos para acompañarle en ese viaje y estrenar la nueva cámara a pesar de que Televisión Española había desestimado filmar el festejo. Sólo la insistencia de Pepe Toscano terminó de convencer al camarógrafo Antonio Salmoral para ir a Pozoblanco.

A esa misma hora, en el hotel Los Godos de Pozoblanco se retiran los jugadores de una partida inocente: Pichardo, Cruz Vélez y el matador. Rafael Torres ya se había marchado a descansar y Ramón Alvarado, tío y mozo de espadas del torero, anda preparando el vestido azul cobalto y oro que iba a usar aquella tarde, el mismo que había estrenado en la Feria de Abril de aquel año. Paquirri recibe la visita del ganadero Juan Luis Bandrés. Entre bromas, hace amago de llevarse el dinero que habían liquidado al torero por la tarde de Pozoblanco: es un millón y medio de 1984. En un ambiente mucho más relajado que el que acostumbrado, termina de vestirse de torero. Llegaba el momento de marchar a la plaza.

El diesel de Pepe Toscano ya había remontado la Sierra de Córdoba en busca del puerto del Calatraveño. La radio estaba averiada y la tertulia sustituyó a las ondas. “En el viaje fuimos comentando las precariedades de la colaboración de Antonio con Televisión Española y al llegar a Pozoblanco comprobamos el ambientazo que se vivía en el pueblo. No pudimos meter el coche en la plaza como en otras ocasiones. Entramos allí y él se fue a un lado del burladero y yo a otro”.

El volvo de la cuadrilla de Paquirri también ha llegado a la plaza. Entre risas y bromas se habla de la partida. El torero anda eufórico y extrañamente comunicativo. Presume de haberles limpiado 40 duros. En los alrededores de la plaza no cabe un alfiler. Paquirri cruza a duras penas el gentío que aguarda a los toreros y en la puerta de cuadrillas se encuentra con el Yiyo, una figura emergente que comenta con el maestro las bondades de los toros de Sayalero y Bandrés. Con el run-run del público, apenas se oye el pasodoble. Ha llegado el momento de liarse el capote de paseo y dar el paso adelante: ¡Suerte, señores!

Paquirri es el encargado de despachar el primer toro. Sobrado y seguro, alterna con El Soro en banderillas. Entrebarreras hay un muchacho rubio que se anuncia como Manolo y que anda queriendo ser torero. Se dice que es hijo de El Cordobés.  Paquirri brinda al chico y Pepe Toscano, que se encuentra a su lado, escucha sus palabras: “Pelillos, te brindo este toro porque me caes muy bien y tienes mucha gracia”. El maestro corta una oreja casi sin despeinarse y la corrida empieza a lanzarse. Yiyo y Soro empatan a dos orejas. El valenciano ofrece los palos a Paquirri que sale apurado de un par y al correr hacia las tablas sonríe a Toscano. La plaza de Pozoblanco ya es una fiesta y en los chiqueros aguarda el cuarto de la tarde, “el más bonito”. Se llama Avispado, es negro y algo veleto.

Paquirri recibe al toro en los tendidos de Sol. Rafael Torres anda al quite: “le perdió un poco el respeto a Avispado. Lo toreó pegando lances mirando al tendido. El toro era sensacional aunque en la brega le hizo dos cosas raras y en la segunda le echó mano. Se estaba aguantando al toro en el burladero de la tercera suerte y Paco lo llamó desde los medios para llevarlo al caballo. El toro lo vio y se fue a por él. El caballo se estaba colocando y el toro hizo como un amago de irse para el picador. Paquirri lo llamó y en ese momento el animal se le venció por el pitón izquierdo. ¡Ay¡ Paco rectificó ligeramente pero se quedó tal cual. El toro se volvió, abriéndose, y él le perdió pocos pasos. El toro se le volvió a colar y no le dio tiempo de nada; le pegó medio lance pero el animal le arrolló y le metió el pitón hasta la cepa”.

Pepe Toscano no da crédito a lo que está viendo: “cuando vi la cornada pensé que le había hecho presa, que le había hilvanado el pitón entre la taleguilla y la carne pero dio una vuelta de campana y cuando lo despidió salió un chorro de sangre enorme. Salí corriendo para la enfermería. Los que llevaban a Paquirri equivocaron el camino hacia la puerta de toriles y tuvieron que rectificar. Yo fui el tercero que entró allí. Los doctores Eliseo Morán y Ruiz González ya estaban preparados para intervenir. El cristal de la puerta estaba roto porque no encontraban la llave y tuvieron que darle una patada para abrir”. (CONTINUARÁ)

23
Sep/2014

OBSERVATORIO TAURINO: Ni sí, ni no; sino todo lo contrario

Pascua

Publicado el 23de septiembre de 2014 en la edición impresa de El Correo de Andalucía

http://blogs.elcorreoweb.es/latardecolgadaaunhombro/

De la corrida de Écija. Subimos el batiscafo oteando el maleficio que persigue a la vieja plaza de Pinichi, ésa que en otro tiempo llevó a gala el  apellido de “los carteles de lujo”. Ya saben que los toros de Ruchena presentados para la corrida ferial que tenía que haberse celebrado el pasado sábado -en los carteles oficiales se anunciaba una de Carlos Núñez y en el campo se quedó un encierro de Gabriel Rojas- fueron rechazados en su totalidad en la víspera del festejo. Unos dicen que estaban pasados de edad y trapío y otros que se fue la mano en ciertas operaciones preliminares en las que preferimos no entrar ni salir. Lo que sí es archisabido es que la primera empresa presentada a organizar el festejo, comandada por José Luis Peralta, desistió del empeño después de tropezar en algunas piedras. El cartel primigenio lo formaban Padilla, Fandi y el local Miguel Ángel Delgado, superviviente en la terna de un segundo intento encabezado por el empresario utrerano Juan Manuel Rodríguez Vélez, que sumó a Antonio Ferrera y Salvador Cortés. Pero no hubo toros aptos y también se puede suponer que la taquilla no era la fiesta del Blas. También se ha hablado mucho en los entrebastidores de las dificultades y palos en la rueda que habría puesto cierto actor del invento. Otro dato más: la relación de apoderamiento que unía a Delgado con Luciano Núñez no sobrevivió a este empeño estéril  y Écija volvió a quedarse sin toros. Mal asunto.

“Soy un naúfrago…” El polémico, e histórico, Toro de la Vega de la localidad vallisoletana de Tordesillas fue la piedra de toque. El nuevo mandamás del PSOE navegó en las aguas revueltas para intentar pescar algún rédito electoral entre el sector más verde de un partido que, en materia taurina, es tan diverso como la propia sociedad española. Sólo así se puede explicar la insólita llamada a cierto programa para aplacar el mosqueo de su peculiar presentador, que amenazaba con no volver a votar a  los del puño y la rosa. Dejaremos el asunto para los analistas políticos pero no podemos dejar de recordar que el grupo parlamentario socialista, sin solución de continuidad, presentó una proposición no de ley para combatir el maltrato animal, “incluso cuando se produce en festejos o celebraciones populares de fuerte arraigo histórico”. Aunque la composición actual de la cámara convierte el empeño en un mero brindis al Sol, el inevitable oportunismo político  ya ha logrado su objetivo: arrancar algunos titulares.

Reacciones y advertencias. Llegados a este punto no estaría de más invocar algunos detalles: Desde el 12 de noviembre de 2013, una ley nacional protege la Tauromaquia como parte del patrimonio cultural del pueblo español. También hay que recordar que fue un ministro socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, el que abrió la puerta definitiva al traspaso de las competencias taurinas desde el ministerio del Interior al de Cultura. En esa línea, el presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia -los toreros usaron la escasa voz de su desconocido presidente- ha dirigido una carta al señor Sánchez  en la que le recuerda que “resulta alarmante que dirigentes de la segunda fuerza política de nuestro país expresen intención de suprimir una cultura que cuenta con el respaldo de millones de españoles, y que se vulneren derechos fundamentales recogidos en nuestra Constitución como son el derecho a la libertad de expresión, de empresa, creación y producción artística”.  Carlos Núñez señala que el toreo no entiende de siglas políticas y evoca la ILP -la primera de ámbito cultural de la democracia española- que permitió que la Tauromaquia fuera considerada una “actividad artística y un producto cultural” además de ser declarada Patrimonio Cultural de todos los españoles. Núñez también realiza un repaso estadístico para recordar, entre otros datos, que el toreo es el acontecimiento cultural que genera más ingresos al estado en concepto de IVA. El presidente de los criadores de bravo, que expone el valor ecológico y social de la dehesa también recuerda que en Francia -que sigue repartiendo sopas con honda- hay un gobierno socialista que ha blindado y protegido la actividad taurina con todo tipo de cauces legales, incluyendo -añadimos nosotros- el alejamiento de esas manifestaciones antitaurinas que cohartan la libertad del aficionado español a ejercer una actividad de ocio legal, legítima y arraigada en el alma de muchas localidades y regiones. Podemos seguir aportando datos mientras se aventa la polvareda. El propio Pedro Sánchez ha querido  quitar hierro al asunto después con los inevitables matices para intentar dejar a todo el mundo contento. Pero el caso es que el mismo partido que predica una cosa en Madrid, cuando cruza Despeñaperros entrega subvenciones a las escuelas taurinas andaluzas y proclama a los cuatro vientos que la Tauromaquia es sagrada. Mientras tanto, Sánchez dice que no le verán en una plaza de toros. Tampoco se le espera. El compañero y maestro Antonio Petit Caro ha dado en el clavo: el verdadero problema, el riesgo, no reside en los antitaurinos. Es de los tibios y los oportunistas.

16
Sep/2014

OBSERVATORIO TAURINO: Dolor de los pecados, propósito de enmienda y acto de contrición

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El Juli sigue dando titulares. Son ya algunas semanas consecutivas hablando del joven maestro madrileño pero el caso es que sus dichos y sus hechos -secundados por otros matadores- han tenido mucho que ver con el extraño desarrollo de una temporada que no ha navegado a todo trapo hasta las ferias del fin de verano. En esta ocasión, la referencia a la entrevista aparecida en el penúltimo número de la revista Aplausos es más que obligada. El Juli hace un sorprendente -y encomiable- ejercicio de sinceridad en la grabadora del compañero Íñigo Crespo reconociendo las dificultades y los condicionantes que han atenazado su propia capacidad delante de los toros en este año de tribulaciones. El diestro madrileño parece animado a realizar estos actos de contrición, que se antojan terapéuticos. No ha sido el primero e imaginamos que tampoco será el último. Una cosa parece clara: quiere soltar amarras con algunos agujeros negros de sí mismo, pero sobre todo, quiere enterrar la batería de decisiones desordenadas y contraproducentes que, dicen, estarían en vías de solución en ciertas estancias forradas de damasco.

Un año difícil, raro y agrio… “No descubro nada si digo que he vivido un año muy difícil, muy raro, donde se ha generado un ambiente muy agrio en ocasiones en torno a mi figura y eso me ha hecho no estar al cien por cien muchas tardes. Por unas cosas u otras me he visto envuelto en rumores o comentarios que me han afectado y eso se ha traducido en los resultados artísticos. No he estado bien muchas tardes”. Son las palabras textuales de El Juli, que llega a insistir al entrevistador que no hay que buscar demasiadas excusas para justificar ese mal momento. “No he sido quien soy ni quien estoy obligado a ser”, remachaba el torero pasando por encima de la diplomacia del periodista que quería amortiguar algo el asunto. El madrileño era tajante: todas las situaciones que han rodeado la gestación, el desarrollo y el próximo desenlace de la temporada le habían afectado en las tardes más trascendentales. Una cosa importante: El Juli habla de las consecuencias, pero prefiere pasar de puntillas sobre las causas primeras de esa atmósfera viciada que ha acabado impregnando todos los rincones del toreo. Eso sí, aunque evita entrar en detalles -evidencia de que algo se andaría cociendo para revocar la situación- admite que el conflicto de Sevilla, “y otras cosas”, andarían cerca del clima enrarecido. El año que viene marchará a su aire. No sabemos en qué orilla del océano.

Comentarios de aquí y de allí. Hay otras cositas que contar, y la primera de ellas, inexcusable, es el excelente momento que atraviesa Pepe Moral. Las hadas de Internet nos permitieron asomarnos a su actuación en Albacete. Y hubo doble ración: una de calidad, relajo y expresión con el toro de mayor nobleza y otra de valor, entrega y ganas de ser con un animal que sólo quería arrancarle la cabeza. Hay que ponerle un pero: esa espada mellada que le impidió cortar las tres orejas que se había ganado con la muleta para convertirse en triunfador absoluto de una tarde que acabó arrojando otros titulares. Si el diestro palaciego es capaz de mantener ese tono no habrá obstáculos que le paren. Paciencia. Tenemos que seguir hablando de toreros sevillanos. Ya es sabido que el novillero Paco Lama de Góngora despachará seis novillos en solitario el próximo 12 de octubre para cerrar la temporada sevillana. El gesto persigue revalorizar su entibiado papel y avalar el encaje en una alternativa de campanillas para la próxima Feria de Abril. Se lo juega todo a una carta y, para qué vamos a negarlo, se hurta la posibilidad de enfrentarle a otros novilleros que han pasado por Sevilla pisando con autoridad para calibrar la verdadera medida de sus posibilidades. El entusiasmo que ha despertado el empeño entre el aficionado lo dejaremos en… descriptible. Subimos el Guadalquivir y desembarcamos en Córdoba, haciendo eco de los insistentes rumores que acercan o quieren acercar el declinante coso de Los Califas a la órbita del ya famoso millonario mexicano Alberto Bailleres. Hablamos del apoderado de Morante, comprador de vacadas y haciendas, que envenenó aquellos sueños de mayo que se han quedado en pesadilla. Veremos en que concluye todo. Y ya que hablamos del diestro de La Puebla también hay que recordar su espantada salmantina. El artista tenía que haber impartido una lección magistral de toreo de salón en la emblemática Plaza Mayor de la capital charra pero canceló el evento sin demasiadas explicaciones. Se han oído varias versiones sin confirmar para justificar el enojoso asunto. Sería bueno escuchar la suya. Y nos marchamos enviando nuestro más sentido pésame a la familia Molina Orta. Doña Ana Orta, matriarca del clan, falleció la pasada semana. Ya había rebasado con creces el siglo de vida sin que le faltara el cariño de los suyos. La anciana señora era propietaria de la ganadería que se sigue anunciando al nombre de Javier Molina, el recordado industrial sevillano que eligió el  anagrama de la Mercedes para herrar sus antiguos parladés serranos en la dehesa de El Sardinero. Descanse en paz.

Publicado el 16 de septiembre de 2014 en la edición impresa de El Correo de Andalucía

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09
Sep/2014

OBSERVATORIO TAURINO: Sopas con honda

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Una sentencia fundamental. La decisión de la Corte Constitucional de Colombia ha demostrado que aún se puede confiar en la ley. El reciente fallo que obliga a la alcaldía bogotana a devolver la actividad a la histórica plaza Santamaría podría abrir algunas puertas al futuro aunque también ha servido para enseñar las vergüenzas de los gremios taurinos españoles, que permanecen impasibles mientras la geografía del toreo se reduce sin remedio en esta tierra que seguimos llamando piel de toro. Otra cosa es que el ínclito alcalde mayor Gustavo Petro, que hizo sus pinitos en una organización tan seráfica como el M-19, acate la decisión del alto tribunal colombiano. Los políticos, de acá y de allá, saben cortar a su medida los fallos judiciales y el regidor bogotano podría emplear todo tipo de subterfugios legales para entorpecer, retrasar o demorar indefinidamente la reanudación de la vida taurina de la plaza. Pero para esos asuntos  nos bastamos solos en la Madre Patria: el retraso del fallo del Constitucional español clama al cielo y al Olimpo. El Tribunal colombiano sí ha sido muy explícito: la alcaldía cuenta con un plazo de seis meses para poner en marcha los mecanismos necesarios que se reanude la actividad taurina en la Monumental Santamaría de Bogotá.

Algunos datos de interés. La sentencia, que sienta jurisprudencia para otras intentonas abolicionistas, también establece un precedente valioso. Protege la libertad de empresa y ampara algunos derechos  fundamentales que no siempre se reconocen a los oficios del toreo. Pero, sobre todo, reconoce a la Tauromaquia como cauce de expresión artística y reafirma los valores de la cultura taurina. Y no, no se nos ha olvidado esa huelga de hambre protagonizada por los novilleros colombianos a las puertas de la plaza que ha sido paralela al desenlace feliz de un proceso judicial que fue iniciado -ojo al dato- por la corporación taurina que regía el coso. Aquí, ya lo saben, se prefiere cobrar las indemnizaciones. Pero hay más datos: los chicos sólo recibieron el cariño directo del gran César Rincón, que se cogió un avión para estar con ellos. Hacerse fotitos y repetir pamplinas en las redes sociales está muy bien pero el gesto de este puñado de jóvenes toreros merecía afectos más concretos. Ya lo dijo Churchill, “nunca tantos debieron tanto a tan pocos”. Si la plaza recupera su actividad -que también está por ver- todo el mundo se pondrá muy estupendo. En caso contrario, toda la peña volverá a encogerse de hombros. Mientras tanto, la campaña ha seguido el cansino guión marcado para este año de tribulaciones. La cita más lujosa de la semana que se fue giró en torno a la Maestranza de Ronda. Morante mantuvo el tono -a cuentagotas- de los últimos prodigios; Perera jugó al toro con un lote que se le quedó chico y El Juli sudó tinta con dos zalduendos  brutos y respondones. Cortó dos orejas pero no lo pasó nada bien. Y vaya si se le notó.

Cosas que se hablan por ahí. Y ya que hablamos de El Juli, no hay más remedio que mencionar su encaje final en la feria de Zaragoza. En la famosa presentación invernal del Círculo de Bellas Artes que pretendía abrir un nuevo tiempo anunció el gesto de recetarse seis toros para él solito en el Pilar. Tenía que haber sido el candado triunfal a su particular temporada, que se ha convertido en un indisimulable calvario interior dentro y fuera de la plaza. Finalmente, su presencia en el ciclo maño se resolverá con una corrida en terna el día de la Virgen, echando por delante al inevitable Padilla y dejando por detrás a Perera, posiblemente el torero que más tardes ha alternado con el madrileño en este año de inflexión que, dicen, puede tener consecuencias a corto plazo. Eso sí, el rol de llanero solitario lo asumirá el sevillano Daniel Luque, que está resolviendo una campaña de cierta reafirmación personal después de demasiados años indecisos que han birlado el eco a sus últimos esfuerzos. Un dato más, que también tiene su miga: hablamos de ese guateque bautizado como The Maestros que se ha organizado en la madrileña plaza de Vistalegre. Ya saben: Morante, el propio Juli y Talavante -que ya no andan precisamente a partir un piñón- van a maridar -tal y como manda la moda- música sinfónica, gastronomía y hasta toros en un curioso batiburrillo que se quedará en nada si las reses escogidas no embisten y los de luces no se arriman. El caso es que la fecha escogida, el 27 de septiembre, coincide con la devaluada feria de San Miguel de Sevilla, que ya se va acercando en el calendario haciendo aguas por todos lados. La vida, que tiene esas casualidades. Ya lo cantó Jorge Negrete: “Ay, Jalisco, no te rajes. Tú tienes tu novia que es Guadalajara…” Y nos vamos, asegurándoles que Finito no matará los seis toros de desagravio en la plaza de Los Califas. El día escogido -el 4 de octubre- coincidía con ¡una boda! contratada en el ruedo cordobés. Sólo una cosa más: la feria de Otoño de Madrid certifica la falta de talento y la ausencia de apuestas por el futuro de cierto sector del empresariado taurino. Usted y yo sabemos de sobra que nombres podrían haber tenido cabida en el abono venteño. Pan para hoy y hambre para mañana. Nos vemos.

Publicado el 9 de septiembre de 2014 en la edición impresa de El Correo de Andalucía

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05
Sep/2014

DEL PAPEL A LA PANTALLA

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Este Observatorio Taurino abre sucursal catódica. El batiscafo se elevará tres veces por semana: la primera, cada martes en la edición de papel de El Correo de Andalucía; la segunda, en este blog y la tercera, todos los viernes por la noche, abriendo una ventana al análisis y el repaso de la actualidad taurina en el programa El Toro y el Caballo que inauguró Víctor García-Rayo el pasado 29 de agosto en El Correo TV. Desde la edición impresa del decano de la prensa de Sevilla o las pantallas, no dejaremos ni una esquina sin barrer del peculiar -y este año tan convulso- planeta de los toros.

02
Sep/2014

OBSERVATORIO TAURINO: Bucles melancólicos

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Una entrevista reveladora. La concedió El Juli al periodista Juanma Lamet para el diario Expansión. “Sólo quiero ser líder de mí mismo y apartarme de todo tipo de polémicas”. Es el titular que presta el propio diestro madrileño, que entró en la temporada dispuesto a desfacer entuertos y ha acabado tirando mandobles a demasiados pellejos de vino. Nos interesa la versión íntegra del texto, que el periodista publica en su valioso blog Tauroeconomía. El torero ya apunto algunas de las ideas en este periódico cuando acudió a Sevilla a recoger un galardón radiofónico después de haber dejado sin desenvolver -y bien caro le ha costado- algunos de los premios más prestigiosos que distinguían su apabullante demostración de gran figura de la Feria de Abril de 2013. Una y otra circunstancia parecen ya demasiado lejanas. Pero el torero quiere redundar en ciertos asuntos que, a la vista está, no le hacen sentirse cómodo. Como entonces vuelve a repetir a quien quiera escucharlo que sólo es líder de sí mismo, despejando muy lejos el incómodo balón de la jefatura de ese inoperante G-5 del que ya no quedan ni las pavesas.

Algunas conclusiones. En esa misma línea , Julián repite que se quiere ver ajeno y apartado de “todo tipo de polémicas y entramados”. Está claro que se refiere a esas alianzas que sólo consiguieron envenenar el desarrollo de una campaña que ha dibujado perfectamente la invertebración de un mundillo cainita que sigue enredado en sus disputas mientras el negocio se desangra. Precisamente, El Juli admite cierta culpabilidad del gremio de coleta en la desorganización de los estamentos del toreo doliéndose de la falta de reflejo del impacto económico de unos festejos que no gozan de subvención alguna y están gravados con una altísima fiscalidad. Eso sí, ni afirma ni desmiente si el emergente taurino  mexicano Mariano del Olmo será su próximo apoderado después de romper con Roberto Domínguez. Hay otros datos concluyentes que merecen una mención especial. Después de repasar las glorias y las tragedias del extinto G-10, el torero afirma que, además de huir de “las peleas y las polémicas internas”, ha llegado el momento de que “cada uno, individualmente, aguante su vela”. De hecho, el torero despeja toda duda, no sin cierta amargura, afirmando categóricamente que “cualquier idea que haya podido tener yo para el futuro del toreo ha sido un fracaso”.  Esas declaraciones del gran diestro madrileño denotan la dureza interna de una temporada que se había prometido como una batalla de flores. Hay demonios que siguen atenazando el sitio y la capacidad de El Juli, que constata, entre otras certezas, la disolución absoluta de cualquier pacto entre toreros que pueda implicar una política de lobby frente a la gran patronal, que también está contemplando con cierta impasibilidad el irremediable final de un ciclo en el que hubo vino y rosas para todos. Las curvas, reconoce El Juli en un encomiable ejercicio de sinceridad, han llegado al disminuir el pastel: “El sector se ha reducido mucho y hay mucha competencia y muchos intereses contradictorios”. Es un clavo que remacha el matador al afirmar que “no hay un concepto de amplitud de miras, general, sino uno muy individual y muy a corto plazo”. No podemos estar más de acuerdo.

Otras cositas y ya nos vamos. Rara, rara, rara…. que ha sido la ruptura entre Sebastian Castella y el banderillero extremeño Javier Ambel, peón estrella de la cuadrilla del francés -que lo descubrió para el gran circuito- hasta hace sólo unos días. El divorcio recuerda el montezaro -figurado- que se llevó el gran Martín Recio hace ya unos cuantos lustros de su jefe de filas. Entonces fue Joselito el que le agradeció los servicios prestados en la lejana Feria de Abril  de 1991. Aconteció después de una exhibición de vedettismo del veterano rehiletero que le regaló un dudoso puñado de palmas y un pasodoble novelero de Tejera; pero, en el mismo envío, le acabó costando el despido. El diestro madrileño tuvo claro el asunto desde ese momento pero espero los tiempos habituales del toreo y no le dio puerta -Camino y el Viti- hasta el final de la campaña. En los últimos tiempos se venían comentando en las esquinitas de este mundillo los excesos de retórica del gran banderillero pacense que ya andaban desbordando los límites de la eficacia. Ignoramos si el asunto camina por esos derroteros pero sigue siendo más que llamativo que torero y subalterno hayan decidido poner fin al matrimonio antes de finalizar el mes de agosto. Remontaremos el Guadalquivir 138 kilómetros para ir aliñando el Observatorio de hoy: ¿De qué hablaban ayer en un céntrico hotel  cordobés el propio alcalde de la ciudad de los califas, el diestro Finito de Córdoba y el perejil de todas las salsas cordobesas? Anoche mismo trascendió –lo anunció el presidente de la propiedad del coso en declaraciones al compañero Juan Espinosa- que el vetarano diestro –uno de los ausentes más llamativos de la pasada feria de la Salud- está acariciando la idea de estoquear seis toros en solitario este mismo otoño para no dejar pasar un año sin anunciarse en la plaza a la que debe tanto. Haremos dos preguntas: ¿está para estos trotes? ¿responderá el público a una llamada tan arriesgada? Creo que ambas cuestiones tienen respuesta. Una última cosa: si andan por la ciudad del mostachón no se pierdan esta tarde-noche la charla del ganadero Eduardo Miura en la propia plaza de toros; servidor de ustedes andará de amparador. Es el primer plato de un completo programa de actos organizado por la Federación de Asociaciones Taurinas de Utrera. Así sí se hace afición.

Publicado el 2 de septiembre de 2014 en la edición impresa de El Correo de Andalucía

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