Monthly Archives: Mayo 2014

27
May/2014

OBSERVATORIO TAURINO: Vocación conquistadora

conquistador

Perera revienta la temporada. Llegó, vió y venció. Y lo hizo en las barbas del mariscal de la tropa. Miguel Ángel Perera cortó tres orejas -concedidas con estúpido gesto displicente desde el palco venteño-, abrió la puerta grande de Las Ventas y marcó un nivel que ya se antoja muy difícil de superar en esta misma feria, que ya ha atravesado su ecuador. Pero más allá de todo eso, el gran diestro extremeño reveló un asombroso sentido de la cadencia, el relajo, la expresión y la naturalidad que se sumaron a ese valor, el temple y la quietud, más que contrastados. Perera  ha partido en dos la temporada y ha saltado desde esa extraña reserva en la que no encajaba la altura de su concepto. El valeroso diestro pacense ha sabido planificar perfectamente sus comparecencias madrileñas. Después del  incontestable triunfo con la corrida de Victoriano del Río le espera el duro bocado de los adolfos, tan del gusto del foro. Llegados a este punto, surgen las preguntas: ¿qué hadas se confabularon para no convertirse en primera figura tras su histórica temporada de 2008? ¿Rentabilizará su gran triunfo del pasado viernes en medio de este sistema podrido? Por cierto, cuando un tío está así no le hacen falta alianzas, sea cual sea su naturaleza.  ¿A qué espera para cortar esas incomodas amarras que le atenazan? Sólo una cosa más: la salida a hombros fue un esperpento que nada tiene que ver con el entusiasmo.

Una guerra que ya no es tan fría. Finito, Morante y Talavante  en el en el cartel isidril y máxima expectación en el tendido de piedra y en la ancha grada de la televisión. La ausencia de Manuel Molés en el puesto de comentarista llamó la atención pero no sorprendió a las tribus del toreo. En el patio de caballos se estaban liando el capote dos integrantes del Club de los Cinco y las piezas encajaban. Pero el certificado definitivo del veto que se empezaba a aventar por las redes se firmó sólo un día después. Los tres indignados que quedaban -Juli, Manzanares y Perera- se reunían en el mismo cartel y el veterano comentarista de Canal Plus volvía a brillar por su ausencia dando carta de naturaleza a los rumores. Las razones del veto -dicen que impulsado principalmente por Morante y El Juli- serían harina de un viejo costal que no vamos a aventar ahora. Pero la imagen final que muestra ese antiestético baculazo -con razón o sin ella- sólo ha contribuido a dixtorsionar aún más el turbio espejo en el que se están mirando los cónsules de este G-5 empeñado en encerrar los elefantes en una cacharrería. Se cuenta que circulan recaditos y consignas y algunos de los rifirrafes más sonados han sido publicitados urbi et orbe por el altavoz inmediato de Twitter. Los bandos siguen afilando sables y nadie puede negar que el ambiente taurino se corta con un cuchillo que hiere por igual a todos los estamentos de este planeta renqueante. Lo que sí está claro es que se está forjando una fachada despótica que socava la misma imagen que los toreros pretenden cultivar con entrevistas chupiguais y apariciones en foros de todo tipo. El personal de la calle empieza a impacientarse con tantas historias para no dormir. Y un dato más: el veto sólo ha conseguido victimizar a Manolo Molés. Deberían saberlo después de matar las moscas a cañonazos en Sevilla. Los boomerangs siempre se vuelven en contra.

Otras cosillas de cierto interés. Molés no estuvo para contar el grandioso triunfo de Perera, pero tampoco pudo andar por allí para poner paños calientes en la fracasada comparecencia de Morante, que culminó su único compromiso madrileño despedido con pitos. Por ahí andan las crónicas y los vídeos de ese encierro que parecía escogido para estrellar ilusiones aunque son circunstacias que no son nuevas en la administración del torero. La próxima parada del blues del autobús es el coso de Los Califas de Córdoba. Sobre la montera del artista gravita el peso del único festejo que detenta cierta expectación en una feria que llega precedida de polémica -el último capítulo ha sido la denuncia de Facua por publicidad engañosa- y que se iniciará cargada de incertidumbres. Sólo deseamos que Morante sea capaz de reeditar el milagro del pasado año. Estaremos para contarlo. Pero no nos podemos marchar sin nombrar otros vericuetos de una isidrada que ya habría alumbrado la esperanza de Juan del Álamo, el triunfo de Iván Fandiño o ese espectáculo del fracaso del pasado domingo. A pesar de todo, el larguísimo ciclo madrileño -que está enseñando muchas, muchísimas claras en los tendidos- ha sido noticia en los medios generalistas por ese accidentado festejo que metió en la cama, uno tras otro, a David Mora, Antonio Nazaré y Jiménez Fortes. Los tres se recuperan felizmente de las heridas sufridas y la evolución de Mora, que entró chocado a la enfermería, está sorprendiendo por su celeridad. Nos vamos a centrar en el caso de Fortes, que reaparecía en Madrid después de resultar herido en ese mismo ruedo el Domingo de Ramos. El malagueño acumula una larga lista de cornadas que se antojan evitables. Es sangre sobre sangre que puede malograr un ilusionante proyecto de torero. Por cierto, los que aprovecharon los publicitados percances para vomitar su bilis corrompida a través las redes sólo merecen nuestro desprecio y nuestra repugnancia.

20
May/2014

OBSERVATORIO TAURINO: El paisaje después de la batalla

Berlin1945

Amarga resaca de la Feria triste. Ya se han fallado los principales premios de la Feria. Todos coinciden a la hora de marcar la ausencia de triunfador. Podría ser una extraña coincidencia y es que el enfrentamiento de las primeras figuras del toreo y los gestores de la empresa Pagés sólo ha servido para repartir derrotas. Pero hay una que duele más que ninguna otra: la de la propia plaza de la Maestranza, la de su pulso humano y su propia personalidad. La bellísima arquitectura del edificio permanece ahí, ajena al desaguisado, pero el aliento vital podría haber cambiado irremisiblemente, no sabemos si para siempre. La guerra ha traido consecuencias funestas para la imagen de la empresa, con o sin el balance positivo que se asegura desde ciertos ámbitos. Pero los duros de hoy no pueden tapar los nubarrones de un futuro incierto que aún puede ser revocado. Tampoco ha conseguido engrandecer a los alzados, recluidos en el balneario de Aguascalientes mientras daban la puntilla a una taquilla que ya venía haciendo aguas  un lustro largo. El tercer vértice de este triángulo trágico, la propiedad del recinto, podría ser el más afectado por el abrupto descenso de esos ingresos brutos de los que se nutre el piso de plaza que había sido la última y equivocada chispa que levantó en armas a los toreros. El silencio de los panegiristas más numantinos de la rebelión es demasiado elocuente. Podrían existir soluciones para el futuro más inmediato, pero el daño causado podría trascender de las propias carreras de los principales protagonistas de la asonada. Nadie es eterno en el toreo pero la plaza, la Feria y la ciudad seguirán algunos años más que los que aún restan de contrato a la empresa con la Maestranza. Dentro de ese marco, cabría preguntarse si el nombramiento de nuevos interlocutores sin desgaste podría ser un paso a favor para despejar el aire. En radio macuto se asegura que el cuerpo nobiliario estaría valorando habilitar una nueva figura dentro de su organigrama, una especie de asesor cualificado en cuestiones taurinas, que tendría el perfil de Fernando Domecq, ganadero de bravo, caballero maestrante y conocedor de este mundillo invertebrado. Eso sí, todo lo que no sea reconocer lo que se ha hecho bien y lo que se ha hecho mal en cualquiera de las partes en litigio es perder el tiempo.

Cosas que se hablan por ahí… Más allá de ese amargo panorama hay otras cuestiones que envenenan los corrillos taurinos, dentro y fuera del maltrecho ambiente sevillano. ¿Será verdad que cierto torero llamó a otro -ya veterano- para que no pensara en tomar la hipotética sustitución de Ponce? ¿Qué otros actuantes -que sí estuvieron en Sevilla- recibieron la invitación para sumarse a la inoperante rebelión? ¿Cuales son los jóvenes coletudos desconocidos que ampliarían la nómina de los rebeldes? ¿Será verdad que uno de los miembros oficiales del grupo de los cinco no rubricó el protocolo notarial que les obliga a ser todos para uno y uno para todos? ¿Se puede afirmar que las primeras fricciones del grupo han llegado al trazarse el grueso de las ferias? ¿Por qué no se han denunciado -en nombre del respeto- los honorarios que reciben los toreros del pelotón en la llamada primera plaza del mundo? Los pajaritos mejor informados del toreo aseguran conocer al dedillo esas respuestas. Algunas ya están en la calle aunque, ojo, la definitiva verdad del asunto sólo la conocen sus protagonistas. Pero sí hay una certeza: las distintas velocidades y las opuestas circunstancias profesionales de los indignados está abriendo las fisuras de un grupo que no es tal -nunca lo fue en el toreo- a la hora de acaparar prebendas en el duro viaje de la temporada. Por ahí llegará la inevitable ruptura definitiva -con o sin la firma del notario- de un empeño estéril que sólo ha dejado contentos a algunos que ahora andan tan callados como  Belinda.

Otras cosas de aquí y de allí. Podríamos comenzar por las peripecias de la inminente feria de Córdoba. El último capítulo del despropósito ha sido la disparidad de los precios que se publicitaron en los dípticos promocionales y los que finalmente se querían cobrar en la taquilla. El cabreo de los aficionados llegó hasta la comisaría. Pero la devacle se ha extendido a otras parcelas que certifican el estado de improvisación que está marcando la gestación de la feria cordobesa: se están utilizando las mismas entradas que el año pasado, tachando los dígitos con el trazo burdo de un rotulador. No nos moveremos aún de la ciudad de Los Califas, que contempla con las carnes abiertas la celebración de esa feria sobre la que se siguen cirniendo demasiadas dudas. El caso es que el ayuntamiento cordobés tuvo que organizar aprisa y corriendo la entrega del trofeo Manolete para adecuarse a la agenda de Morante de la Puebla, máximo triunfador de 2013. El torero hizo esperar más de hora y media a las autoridades que se habían citado en el renovado Museo Taurino para entregarle el galardón. El alcalde de la ciudad, José Antonio Nieto, y el subdelegado del gobierno, Juan José Primo Jurado, se marcharon. Hay que tener cuidado cuando se invoca tanto respeto…

 

17
May/2014

RESAQUILLA JEREZANA: Manzanares gana a los puntos sin alegría interior

jerez

El diestro alicantino sorteó el lote de excelencias del envío de Juan Pedro y cuajó tres notables faenas. Morante bregó con los tres peores y dejó una baraja de detalles con capote y muleta y una valiosa faena al quinto que emborronó con los aceros

Manzanares cortó tres orejas que pudieron ser cinco si la espada, montada en la suerte de recibir, hubiera entrado a la primera al finalizar su primer trasteo. Josemari contó con el mejor lote: dos toros de excelente condición y un tercero con enormes posibilidades a los que toreó con profesionalidad primero y una excelsa compostura después pero falto de una definitiva alegría interior para haber convertido su buena actuación en un rotundo y verdadero acontecimiento.

¿Qué le pasa a José María Manzanares? ¿Se encuentra cómodo en las alianzas que le han maniatado? ¿Le pesan algunas amarras? En otro momento, el gran artista alicantino habría incendiado las viñas de Jerez y aunque cumple el guión establecido, se templa con el capote, cuaja a los toros con la muleta y corta orejas con precisión profesional está falto de esa chispa que marca diferencias y alumbra el verdadero arte y la propia altura de su condición de gran intérprete.

Con esa luz interior que ahora se antoja eclipsada habría cortado el rabo del segundo de la tarde, al que logró torear con cadencia pero sin arrebatos. Lo había templado con el capote antes de emplearse en una faena elegante pero con cierta frialdad neoclásica. El toro descubrió pronto sus enormes posibilidades rebosándose en la muleta del alicantino que, muletazo a muletazo, fue enhebrándose con esa excelente embestida con una faena basada en la mano derecha en la que sobró el azote del viento y algunas pausas eternas. En cualquier caso, tenía las dos orejas en la mano cuando montó la espada en la suerte de recibir aunque el acero, que cayó muy contrario, sólo se enterró al tercer viaje.

Curro Javier descubrió a propios y extraños la calidad del cuarto con un excelso capotazo. Y hubo acople creciente en la faena de José María Manzanares, progresivamente enfibrado y recrecido en una faena –la mejor de la tarde- en la que sí se creyó a sí mismo. Dueño de la escena, supo armonizarse con el solo de un extraño pasodobe –parecía la sintonía de un entierro siciliano- para aguardar la explosión de los metales. Cuando la banda sonó a todo trapo brotó una desgarrada serie al natural que domó al viento y despertó los entusiasmos. Después llegaron nuevas pausas, muletazos en noria y algunos naturales que no tuvieron el mismo son. Pero el torero amarró el trasteo cerrando al toro en tablas con un combo de pases plenos de sabor y un rotundo volapié que puso en sus manos las dos orejas.

Aún cortaría un tercer trofeo del sexto. A esas alturas el viento azotaba sin piedad y el fresco se había apoderado de los tendidos. Pero Josemari supo esforzarse al comprobar que el toro también se desplazaba en los engaños. La faena, trufada de nuevos tiempos muertos, no tuvo el mismo hilo que las anteriores pero como el personal estaba por agradar cayó esa última oreja y el protocolario paseo a hombros, que no tuvo el sabor y el calor de otras ocasiones, en esta misma plaza.

Morante cubría un nuevo ‘evento’ de su particular tour y volvió a resistirse el ‘no hay billetes’ aunque los tres cuartos de entrada logrados en una plaza de tarifas siderales tampoco puede despreciarse. Eso sí: la ausencia voluntaria de Sevilla –que no ha encontrado ninguna solidaridad en la calle y en el aficionado- habría merecido en otro tiempo y en otras circunstancias un peregrinaje más jubiloso. Tampoco tuvo toros para explayarse a placer aunque enseñó la grandeza de su capote, que rescata el sabor y el aroma de los artistas de la Edad de Plata en un lance aquí o allá, en un galleo por chicuelinas, en aquella media y en ese objetivo que persigue dormir y congelar el lance hasta la utopía. Morante tiene ganas de torear pero poco pudo hacer con la escasa gasolina del primero de la tarde a pesar del suave y terso planteamiento de faena. Con el viento levantando todas las pelambreras, la invalidez absoluta del tercero también esfumó cualquier posibilidad de lucimiento.

Pero Morante se entregó por completo con el quinto a pesar del farragoso inicio de faena. Poco a poco, sobándolo mucho y sin aburrirse de estar en la cara, el diestro de La Puebla consiguió meterlo en la canasta después de una serie diestra muy ligada y reunida con el toro a la que siguió un breve concertino cerrado con un molinete de fantasía que habría puesto en sus manos algún trofeo si la espada y el descabello no se hubieran empeñado en aguar la fiesta.

Se lidiaron seis toros de Juan Pedro Domecq, adecuadamente presentados para el lugar y la ocasión. Resultó noble y flojísimo el primero; de excelente condición el segundo; inválido el tercero; alegre, bravo y repetidor el cuarto; tardo y remiso el quinto y potable el sexto.

Morante de la Puebla, de estaño y cordoncillo blanco: silencio, silencio y silencio tras aviso.

José María Manzanares, de albero y azabache: ovación, dos orejas y oreja. 

La plaza registró tres cuartos de entrada en tarde fresca y mediatizada por un fortísimo e incensante viento de Levante. Curro Javier, de la cuadrilla de Manzanares, saludó en banderillas y brilló con el capote.

06
May/2014

OBSERVATORIO TAURINO: Tiempos modernos

TIEMPOS MODERNOS

Se encendieron los farolillos. Llegó la luz al meandro de los Gordales, el mismo que cruzaba Belmonte -cuando aún era río vivo- para colarse en la dehesa de Tablada en aquellas noches de luna y miedo que poco, poquísimo tienen que ver con el planeta de tubos, lonas y freidoras que marcará el reloj de la ciudad hasta el próximo domingo en función de la mecha que maneje cada cual. Abril quedó atrás y esta feria de mayo se adentra en su yema marcando algunas constantes que merecen ser analizadas: la primera, que era esperada a pesar de las buenas entradas de Resurrección y la novillada de intermedio, es el espectacular bajón de público que ha acompañado el comienzo del ciclo continuado de festejos. La rebelión de Los Cinco habría conseguido ahí una dudosa y amarga victoria que convierte a todos -incluidos los toreros alzados- en perdedores de este estúpido empeño.  No hace falta recordarlo más pero este alzamiento estaba condenado desde primera hora a pesar del desgaste que está suponiendo para la empresa Pagés y -ojo- del torpedeo de los ingresos de la Real Maestranza de Caballería que basa su legítimo piso de plaza -tan discutido en privado por esos mismos toreros- en un porcentaje fijo sobre los ingresos brutos de la renqueante taquilla.

Esos tiempos que se fueron… Pero ese bajón taquillero nos lleva a otros factores irremediables que han modificado ¿para siempre? la geografía humana de la plaza. Sólo hay que asomarse al anillo para comprobar el derrumbamiento identitario de tendidos como el 2, el 4 y el 6, en el que quedan pocos, poquísimos abonados de esos que se saludaban en Resurrección y se despedían en San Miguel preguntando por la familia, enseñando fotos de los nietos y lamentando el divorcio de la niña, con lo buena que es. Sí sobrevive la personalidad de ese peculiar senado ciudadano y taurino del 1 y el 3 y se mantienen, numantino y ruidoso, el personal rigorista de los altos del 8. También se observan algunas migraciones de abonados que han cambiado sus localidades de siempre por otras algo más asequibles económicamente. Y se consagra el espectador ocasional como definitivo y nuevo cliente de una empresa que ha reaccionado tarde -y en algunas cosas bien- para enderezar la curva descendente de la parroquia menguante. Nada queda de ese personal que se peleaba por los mejores sitios de una Sombra que empieza a perder la batalla contra el Sol, con precios que sí están acordes con las actuales economías familiares. También hay que mencionar, ¿por qué no? la progresiva extinción de algunos modos y costumbres de la Sombra. La elección de terno y corbata dependía de la alcurnia del cartel en la preferia y del influjo de los farolillos en estos días feriados. Tampoco en eso se parece a sí misma la plaza en estos tiempos de tribulaciones. Sólo es un síntoma menor de un problema grande que hay que analizar en profundidad para intentar arreglarlo.

Pero sigo siendo el rey… El caso es que en estos momentos de sede vacante -con la tropa revelada holgando en Aguascalientes y buscando perritos que les ladren- la actitud de Enrique Ponce nos devuelve a otros tiempos y otros modos que deberían aprender los que sueñan con una nueva vertebración del toreo ajena a su propio e imprevisible hilo. Posiblemente el valenciano no mostró su mejor nivel en Sevilla -volvía después de una durísima rehabilitación y un mes y medio en el dique seco- pero supo detentar el rango de máxima figura para reaparecer en la feria con sentido de la responsabilidad, sí, pero sobre todo de la autoridad. A pesar de ese enorme cambio sociológico que han experimentado los tendidos sevillanos, la gente supo reconocer el esfuerzo del valenciano sacándolo a saludar después del paseíllo. Aún le queda una tarde en esta extraña feria de Sevilla a la que no quería faltar al cumplirse el XXV aniversario de su alternativa. Ya se está hablando de ciertos gestos que podrían marcar un año especial que marcaría distancias. ¿Será verdad que Ponce anda en conversaciones con la Junta Administrativa de Bilbao para estoquear la corrida de Victorino Martín en la Semana Grande? Llegados a este punto, las comparaciones se hacen odiosas aunque no merece la pena abundar en un tema que tampoco despierta ya tantos entusiasmos. Hoy comienza el definitivo tramo de farolillos, marcado por el crédito que se juegan los matadores más jóvenes como Escribano -autor de la mejor actuación global, con o sin orejas- Nazaré, Adame o Galván. Poco más hay que rascar en estas combinaciones que seguirán marcando debilidad o fortaleza en el termómetro de la taquilla. Y nos vamos, que esta tarde hay toros. Pero no podemos hacerlo sin dejar de oler el pestazo de esas habas que ya cuecen en todas partes: Si en Sevilla afrontamos el tramo ¿fuerte? de una feria que podría marcar un antes y  un después de su pasado y futuro inmediatos, en Córdoba ni siquiera tienen carteles para su inminente Feria de la Salud. El renqueante taurinismo cordobés anda pendiente de la decisión de un juzgado para saber quién será el organizador de un ciclo que tendría que comenzar en sólo tres semanas. El asunto se presenta complicado. ¿El enemigo estaba en Cataluña? Que va…