Monthly Archives: Marzo 2014

25
Mar/2014

OBSERVATORIO TAURINO: Equinoccio de primavera

fallas

Fuego de Fallas. Simón Casas puede sacar pecho y respirar tranquilo. Las Fallas de Valencia han sido un rotundo éxito y, de alguna manera, han dibujado perfectamente el escenario de una campaña que sigue rodando en Castellón. Ya lo había anunciado en Olivenza y tampoco falló a orillas del Mediterráneo: El Juli fue rotundo triunfador en la estadística aunque la crispación de sus formas le impide imprimir la misma huella que sí han dejado dos matadores sembrados como Morante -al que sí se le esperaba- y Finito, que no ha sorprendido a propios pero sí ha zamarreado a los extraños. El primero ha sublimado el toreo de capa superando la expresión de los mejores. Y el segundo se ha olvidado de los alambres de la técnica defensiva para relajarse en dos faenas que le devuelven a la palestra con poso de artista asolerado que puede recuperar parte del mucho tiempo perdido. Ponce enseñó sus galones de gran figura pero no pudo celebrar como quería su XXV temporada como matador. A pesar de todo cortó dos orejas después de que un toro le rompiera la clavícula y le ensartara el pecho haciendo peligrar su vuelta a la Maestranza en este año de litigios. Y más allá de lo artístico hay que constatar que la gente respondió a los carteles de oropel y dibujó un aspecto desolador en los tendidos en esos días que no se anunciaron las figuras. Manzanares no falló esta vez pero aún no se encuentra en el nivel de su mejor versión. Aún hay más datos de la feria: Saúl Jiménez Fortes -no lo veremos en Sevilla- ha gustado más por su calidad y renovada hondura que por ese arrojo improductivo que ya había cubierto todos sus objetivos. Cuidado con él.  Joselito Adame -que sí esta puesto en el mayo sevillano- pasó muy de puntillas pero cayó muy de pie el novillero José Garrido en una feria que se había montado para mayor gloria de Román, la esperanza local. Poco hay que contar del mano a mano de Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera, sentenciado en lo negativo por el mal encierro de Zalduendo, único lunar de un notable combo ganadero en el que sobresalieron los encierros de Victoriano del Río, Fuente Ymbro y Garcigrande. Una cosa más: Daniel Luque salió a hombros y Escribano engrasó todos sus pistones. Hay pique, taurino y personal. ¿Se trasladará al ruedo en el mano a mano de Sevilla?

José Tomás: el gran Houdini. ¿Se nos rompió el amor de tanto usarlo? Puede ser. Su última aparición en suelo patrio no puso de acuerdo a nadie; ni a pros ni a antis después de dejar a toda la peña plantada con un palmo de narices al recoger ese premio valenciano con prisas y falta de modos. Uno que sabe y le duele tela esto -y que admira profundamente al de Galapagar- dio con la clave: “este tio parece un escapista”. Y es que la excepcionalidad y el exasperante silencio que rodea al Divino empieza a cansar también a sus huestes más acérrimas. A estas alturas sus seguidores no tienen ni la más mínima idea de qué planes podría manejar el madrileño después de acabar con la paciencia de Cutiño, que le esperó hasta el último segundo para trazar esa pascua malagueña que a la postre se reparten por igual El Juli y Morante en una apuesta que le echa otros granitos de pimienta a la tensión con los Pagés. Pero Tomás también sacó de sus casillas al mísmisimo Simón Casas, que tuvo que retrasar hasta lo razonablemente posible la presentación de unas Fallas en las que, a la postre, nadie ha echado en falta al abracadante diestro de Galapagar. Ya saben que hay una fecha en el calendario-intrascendente, por otra parte- para su nueva venida. Pero esa reencarnación en Juriquilla ha despertado un entusiasmo… descriptible. Dicen que no se le contrata con dinero, sino con ¡cariño y amistad! En fin, ustedes perdonen que no me levante.

Un leve repaso a las estadísticas. Las cifras son frías pero también elocuentes. En un reciente encuentro con los medios de comunicación, el delegado Javier Fernández habló de cierta estabilidad en los números comparando el cómputo de festejos celebrados en las temporadas 2012 y 2013, prácticamente idéntico en lo global aunque con tres corridas de toros a la baja de uno a otro año. Pero habría que precisar que se trata de la leve frenada de un descenso en picado que comenzó en 2008 después de tocar techo económico y taurino en las desmesuras de 2007. Hablando en plata: En aquel año que marcó el vértice de la triste burbuja inmobiliaria -retroalimentada con la inflación taurina- se celebraron en la provincia de Sevilla un total de 148 espectáculos taurinos de los que 39 fueron corridas de toros. Seis temporadas después, el pasado año, se verificaron 65 festejos de los que sólo 17 fueron corridas, 14 de ellas en la plaza de la Maestranza en coincidencia con en el severo recorte -cinco corridas de toros- de la Feria de Abril que marca el nuevo metraje de un ciclo ferial que pasó de casi 20 funciones a las 14 de hoy. En cualquier caso -y conviene recalcarlo- el problema de más largo alcance -sin olvidarnos del conflicto sevillano- está en los pueblos. Muchas plazas siguen cerradas y con las llaves de sus puertas perdidas.

18
Mar/2014

OBSERVATORIO TAURINO: Duelos y quebrantos

quijote

Los carteles, una semana después. “Nuestra contribución a que la causa mejore su pronóstico va a ser el silencio más riguroso al respecto”. Así inauguró Eduardo Canorea la concurridísima rueda de prensa que oficializó los carteles de la próxima feria de Sevilla, un ciclo que ni será en abril ni contará con el concurso de esas cinco figuras alzadas que invocan el “respeto” como razón última de un alzamiento que sólo ha servido para enfangar las aguas revueltas del toreo. ¿Le quedaba otra salida a los empresarios que el silencio? Posiblemente no. Cualquier palabra malinterpretada sólo habría servido para tensar una cuerda que hay que desatar cuanto antes. Por el bien de la fiesta en general; y por el futuro de la plaza de la Maestranza en particular. Volver a meter en los tendidos al personal que ya ha huido y seguirá huyendo este año -el clima económico tampoco acompaña- será un empeño muy complejo. Y no hay mucho más que contar. La empresa ha asegurado que están todos los toreros que se han llamado aunque algunos no se anuncien de la primera forma que se había planteado. Tampoco habrá cámaras de televisión. Ni las de siempre ni esa fantasmal tele azteca de la que se decía que había condicionado las tres tardes de Adame en el abono. Canorea marcó el hilo argumental de la campaña en torno a la juventud y la sevillanía de los toreros contratados y desveló que se había vuelto a contactar infructuosamente con José Tomás “en tono cordial y amigable”, tal y como apostilló Ramón Valencia para dejar las aguas calmas.

La taquilla: una prueba de fuego. Pero las goteras más comentadas y criticadas por los medios y los aficionados fluyen en dos direcciones distintas. De un lado se ha invocado la presencia de veteranos de aura artística como Juan Mora, Finito de Córdoba -que ha reverdecido laureles en Valencia- y Curro Díaz a los que habría que sumar la comentada ausencia del camero Oliva Soto, que habría caído bien en cualquier cartel de la feria. También se ha echado de menos la comparecencia de otros toreros jóvenes como Jiménez Fortes -revalorizado en Valencia- y el exceso de compromisos contraídos por otros coletudos que están vistos o por ver. El otro frente de contestación -y seguramente el mayor error de los empresarios- pertenece al terreno económico. Se había rumoreado insistentemente que Pagés contraatacaría la rebelión de los cinco con una sustanciosa rebaja de las localidades, que finalmente se quedan como están. Sí se reduce el precio de los abonos en torno a un 15% pero las entradas sueltas mantienen el mismo precio del año pasado, que ya certificó una espectacular y nueva sangría de público  -sin toreros rebelados- que ha venido minando el presupuesto bruto global de una taquilla que tendrá que volver a apretarse el cinturón. Un dato más:  Ramón Valencia se arriesgó mucho al comentar que la presencia o ausencia de las cinco figuras sólo grava o desgrava el presupuesto global del abono en un 9%. Los cálculos, en cualquier dirección, dan lugar a demasiadas interpretaciones…

Miró…, fuese y no hubo nada. La feria es la que es y está lejos, muy lejos de la que se habría querido organizar. Y los carteles presentados -con o sin matadores jóvenes; con o sin diestros sevillanos- sólo tienen un remedio: el triunfo de los lidiadores anunciados y la bravura de unas ganaderías que se reseñaron para ser toreadas por otros. Olvidando los que no estarán hay que pedir a los que sí pisarán la calle Iris que aprovechen la oportunidad que les ha deparado el destino. Es posible que el festejo de apertura, ese mano a mano de Escribano y Luque con los toros de Miura, marque la pauta del resto del ciclo, que enseñará una plaza y un ambiente muy distinto del que estábamos acostumbranos hasta hace muy poco. Llegados a este punto, toca llamar a capítulo. El acuerdo ¿secreto? firmado entre las cinco figuras alzadas incluye una dura penalización económica para el que ose moverse en esta foto que -dicen- se irá borrando cuando se extinga la temporada en vigor. No sabemos si las filas seguirán tan prietas después.  Pero sólo han bastado algunas semanas de la incipiente temporada para marcar algunas diferencias de velocidad, estrategia e interés. Manzanares anda pidiendo escaleras para subir al madero aunque sacó pecho en Valencia; Talavante ya se ha quedado fuera de dos ferias y estará obligado a emplearse en Madrid; Morante no llenó en Olivenza pero tampoco en Fallas, con o sin el papelito colocado en la taquilla que no cubrió las filas vacías que se vieron por televisión. El Juli, enrabietado, pasó como un huracán en las orillas del Táliga y calienta motores para su doble comparecencia valenciana. Y Perera, que anda en forma, está obligado a mejorar su tirón en ventanilla. Una última cosa: a la gente no le interesan los problemas de los toreros porque ya tienen bastante con los suyos. Lo que quieren es verlos, que por algo son los mejores. Ahí falló la estrategia del club de Los Cinco; la empatía con sus penas era imposible. Pagés ha perdido mucho en este empeño. Pero no sabemos aún que peaje hará pagar el público sevillano a los toreros cuando se firme la paz.

14
Mar/2014

CUARESMA: AZAHAR DE MARZO

AZAHAR

El niño que fue aprendió a espiar la Semana Santa en los botones blancos de la huerta familiar; en el perfume de aquellos naranjos destartalados a la vuelta del colegio; en la brisa templada que sabía a primaveras. No había más. Nada de marchas, besamanos, quinarios, ensayos, colecciones, redes sociales… la certeza de la Semana Santa sólo se hacía presente en ese suave perfume que acariciaba las largas cuaresmas de una infancia que cabía entera en una túnica blanca y menuda, probada mil veces ante el enorme espejo; a hurtadillas de los mayores.

Son certezas viejas que han reverdecido estos mismos días en los naranjos de Sevilla. Las flores se han abierto al Sol y el ventarrón incierto de marzo y han descorrido el cerrojo de la memoria. Era otro tiempo, también otro lugar, y la ciudad sólo era una presencia remota: la promesa lejana de los tambores roncos; el temblor hermoso que producía la visión del primer nazareno andando con prisas camino de su templo; aquellos siete días en los que se pulverizaba la normalidad.

Pero es el azahar, siempre y sólo el azahar, el que nos lleva de la mano al inmenso salón cerrado, a la cara encajada entre los barrotes de ese balcón familiar en el que aprendimos a amar la Semana Santa. Sólo el azahar, que evoca aquella luz amarilla, las noches tibias y esos relojes que corrían tan despacio.

11
Mar/2014

OBSERVATORIO TAURINO: Cuestiones de imagen

madrastra

Los 30 eventos de Morante. El diestro de La Puebla siguió la estela de El Juli en la organización de una cuidada gala -trufada de la propia personalidad del artista cigarrero- que sirvió para desvelar el calendario de una temporada que ya está en marcha. Lo dijimos la semana pasada y lo repetimos ésta. Este tipo de actos sirven para reubicar el toreo en el mundo de hoy; suman mucho más de lo que restan pero la premeditación está reñida con la propia naturaleza de una profesión sujeta a muchos azares en lo bueno y en lo malo. Y de muestra un botón: el mal juego de los toros de Juan Pedro Domecq sentenció el primer acto del famoso calendario de eventos en la bombonera de Olivenza. Morante -que actuó con Ponce y Talavante- no logró acabar con todo el papel en una feria en la que apabulló un enrabietadísimo  Juli -que sí reventó la taquilla en la jornada del sábado y triunfó como ganadero-, asustó un irreductible Ferrera y puntuó  un Talavante que estrenaba paleta de colores nuevos. También hubo lugar para la esperanza. Ginés Marín, hijo del pueblo, sorprendió a propios y extraños como novillero con futuro y personalidad. Ahora toca cuidarlo. No se me ha olvidado: ojo con Perera…

Y se presentan los carteles… Con o sin el ruido levantado en las redes sociales, casi nadie comprendió el alzamiento de los Cinco a pesar de los excesos verbales de Canorea. Pero los empresarios ya sabían de sobra antes del almuerzo del Arenal que algo se estaba cociendo. El resto es sabido. Aquellas prescindibles declaraciones se convirtieron en el clavo ardiendo que necesitaban algunos para agarrarse. Consumada la rebelión, las figuras esperaron una comunión que no llegó y el aficionado -del que se esperaba que tomara partido- se sintió en tierra de nadie; desamparado por unos y por otros. El caso es que el sentimiento que se palpa en la calle es triste, para qué vamos a engañarnos. Los gerentes de la empresa Pagés presentarán hoy mismo unos carteles que se parecen poco, muy poco, a su propio espejo. Más allá de esas sonadas y conocidas ausencias del Club de los Cinco se echan de menos algunos nombres que habrían dado una débil capa de barniz a este o ese cartel. Por otro lado, hoy conoceremos también los necesarios rebajes económicos de un abono menguante que ya venía descendiendo en caida libre -con o sin las figuras- en el último lustro. En cualquier caso, la feria es la que es y se encuentra lejos, muy lejos, de la que todos habríamos soñado. El tiempo se encargará de ajustar cuentas con unos y con otros y, en el caso de los toreros, revelará hasta que punto ha servido este amargo empeño. Los carteles serán hoy públicos y oficiales. La tardía feria de mayo habrá que juzgarla cuando acabe. Mientras tanto, no son pocos los toreros más o menos modestos que aprietan los puños y los dientes en espera de esas sorpresas de última hora que les permita encarmarse a la cartelería sevillana. Lo dejamos ahí.

Más cosas de aquí y de allí. Aunque unos y otros hablan de sueños, deseos y demas calzoncilleces, lo cierto y verdad es que el personal empieza a estar más que cabreado con el silencio administrativo del genio más esperado. Mientras tanto, José Tomás anda cubriendo una sigilosa agenda de jornadas camperas en la que ha sido menos visto que el Maquis. Ya ha trascendido que actuará el 3 de mayo en una corrida intrascendente a celebrar en Juriquilla para despedir a Fernando Ochoa, un diestro mexicano desconocido en este lado del charco. En esa tesitura -después de acabar con la paciencia del onírico Simón Casas- se antoja ya imposible que Tomás se enfunde el vestido de torear en la Malagueta para estrenar la Pascua Florida. La programación que Morante y El Juli presentaron entre vino y rosas sí coloca sus nombres a orillas del Mediterráneo aunque -descartados Ponce y Manzanares- todo hace indicar que el tercer espada tendría, si lo tiene, el nombre de Perera o Talavante. La prueba de fuego, una vez más, será el termómetro de una taquilla que también arrojará sorpresas -por arriba o por abajo- ese mismo día y a esa misma hora en la plaza de la Maestranza. La presentación del cartel malagueño ya no tardará mucho aunque no sabemos cuanto se demorará el descubrimiento del quinto secreto de Fátima, léase Galapagar. Y nos adentramos en la gran temporada esperando que el fuego antiguo de las Fallas -una feria que ha despertado ilusiones- alumbre la llegada de la Primavera. Doblan Ponce, Morante, El Juli y un Manzanares que ha enseñado demasiados duelos y quebrantos en la cita de Olivenza.  Mientras tanto, los carteles de Madrid andan corriendo por la calle consagrando ese largo y estrecho mes de toros que goza de unas vibraciones distintas a otros años. Las nueces caídas en Sevilla han sido recogidas en Las Ventas y la mayor parte de las figuras sí han asumido aquí la responsabilidad a la que les obliga su rango. Las combinaciones de San Isidro -que se solapa con la Feria de Sevilla- pronto serán oficiales y darán definitiva carta de naturaleza a esta extraña, conflictiva e inédita temporada que ya ha echado a andar.

04
Mar/2014

OBSERVATORIO TAURINO: Se alza el telón

telón

Comienza la función. El pistoletazo de salida más rotundo suena el próximo fin de semana en el valle del Táliga. La lujosa cita de Olivenza  -están casi todos los que son y son casi todos los que están- alza el telón de la gran temporada. Sin solución de continuidad, se enhebrará en los ruedos de Valencia y Castellón antes de detenerse en la extraña tregua de un mes forzada por el calendario litúrgico para lanzarse definitivamente en los tardíos y borrascosos farolillos sevillanos. Será una temporada de estreno: el del novedoso marco  jurídico y político que ha blindado el toreo de futuros asaltos abolicionistas. Se trata de una situación novedosa; una normalización que no habría sido necesaria en esos tiempos -tan cercanos- en los que la Tauromaquia formaba parte de la cotidianidad del español más allá de su condición de aficionado. Pero la oportunidad de oro nacida de la ILP no protege el planeta de los toros de sus propios fantasmas, esos espectros cainitas que harán comenzar la campaña envuelta en el clima más endiabladamente enrarecido que recuerdan los más viejos. En ese punto, las rutilantes presentaciones y fuegos artificiales que están acompañando la puesta de largo de los planes premeditados de las primeras figuras no pueden ocultar el lamentable panorama y la guerra interna que podría conducir  a un peligroso punto de no retorno.

Luces, cámaras, acción… En cualquier caso, las galas de sábado montadas por El Juli y Morante hay que valorarlas en su justa medida en tanto y en cuanto suponen una normalización de la figura del torero y los valores que representa en la vida y la gente de hoy. En ese mismo saco hay que meter la arriesgada presencia de Manzanares en un programa de ritmo trepidante como El Hormiguero. De alguna manera, se trata de una reconquista natural -con las claves del mundo del siglo XXI- de los espacios comunes que nunca debió perder el toreo. La mano de Globomedia y los nuevos asesores de los hombres de luces se ha hecho patentes pero ¡ojo! el brillante celofán de todas estas fanfarrias no puede envolver algunas verdades y peligros tan antiguos como irrenunciables. El toro -siempre el toro- será el encargado de sentenciar estas pomposas declaraciones de intenciones que también se alejan de otra constante: la premeditación en el toreo siempre ha estado reñida con su propio hilo, dictado y marcado plaza a plaza, toro a toro, porrazo a porrazo. Lo que hoy se vende como acontecimiento podría ser un guiso sin sal dentro de muy pocos meses en función del estado de forma, la ausencia de percances, la suerte y los resultados de los toreros que ahora dibujan su agenda como encuentros interplanetarios; de la misma forma, las hipotéticas sorpresas inesperadas –con otros nombres y otros diestros- revalorizarán citas que no cuentan en las previsiones de los voceros tuiteros que más pronto que tarde preguntarán a sus señoritos: ¿qué hay de lo mío?

Juli, Morante y Manzanares… Antes de hablar del madrileño hay que echar un ojo a las últimas declaraciones de Manzanares, que evidencian su incomodísimo papel dentro de un traje -el del G-5- que tan poco le va. El gran diestro alicantino ha vuelto poner dos velas -que cada uno les coloque nombre a sus santos y sus diablos- pero insiste en fijar fecha a la reconciliación con la empresa Pagés, a la que -ya lo mencionamos la semana pasada- ha prometido respetar en la salud y en la enfermedad y en lo bueno y en lo malo en esas fechas primaverales a orillas del Guadalquivir que lo convirtieron en la primera figura que es. Sí, primera figura, por mucho que ahora se haya puesto de moda renegar de su condición de gran intérprete para atacar a sus apoderados. Manzanares quiere mantener la sintonía con sus compañeros pero también ansía que la firma de la paz con Eduardo Canorea y Ramón Valencia se produzca cuanto antes. En el G-5 se comienza a andar a distintas velocidades; veremos a ver en qué queda todo. También esperamos conocer cuantas razones le sobran a Morante: el próximo jueves saldrá al escenario del viejo teatro Eslava -la discoteca Joy del taurino Pedro Trapote- para trazar el calendario de eventos que hasta ahora se llamaba temporada. Será la definitiva puesta de largo de la innombrable empresa Bailleres en un nuevo acto que suma mucho más de lo que podría restar -los grandes ciclos taurinos tendrían que aspirar a algo similar- pero mantiene una de las claves de este singular enredo: aquí hay escaso lugar a preguntas, a una rueda de prensa abierta y sin condiciones. Sólo así se podría haber preguntado a El Juli qué razones le llevan a dejar de pisar las plazas de la órbita Matilla o por qué ha puesto todas sus complacencias en Cutiño y Casas. Mientras tanto, y en espera del rotundo toque de clarín que de comienzo a la gran temporada -tan recortada en fechas y escenarios- la definitiva prueba del algodón de Los Cinco será su poder de convocatoria en las taquillas. Ahí se quitarán y darán razones. Pero ojo, si las primeras figuras acaban con el papel en todas partes será una buena noticia para todos. No hay que olvidar que el futuro de la tienda está en el aire. Una última cosa: El Juli sigue poniendo la pelota en el tejado de la Maestranza. No está ahí el juego. ¿Qué pasará el año que viene?