Monthly Archives: Diciembre 2013

31
Dic/2013

OBSERVATORIO TAURINO: Se dice, se cuenta, se rumorea…

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Por las esquinas del Arenal sevillano. El año culmina envuelto en esos rumores que todos repiten en voz baja por los rincones del Baratillo pero que nadie osa denunciar en voz alta. Mientras, la mayor parte de los apoderados siguen ajenos a los cabildeos de sus toreros con la vista puesta en un año en el que se toreará poco, muy poco. Dejaremos el asunto, por ahora, sabiendo que casi todo quedará en agua de borrajas. El silencio de la Real Maestranza ha sido la primera sentencia sobre un enojoso lance que ahora parece varado en tierra de nadie: aquí no se moverá un papel. Pero los aficionados, auténticos perdedores de este envite absurdo, siguen esperando un gesto o una explicación para rascarse el bolsillo en las ventanillas del paseo de Colón. Con la mecha tan corta que se estila ahora y esos cartelitos que ya se pueden imaginar el drama parece asegurado. ¿Habrá nuevo comunicado? ¿Quién será el próximo en mover ficha? Seguimos sin conocer las auténticas razones del pronunciamiento de los cinco grandes y la gente -tan olvidada- está harta.

Del Mediterráneo al corazón de México. La conjura de los estoques haría cambiar sustancialmente los focos de atención del Domingo de Pascua. Dicen, cuentan y rumorean que la plaza de la Malagueta se convertiría en uno de esos polos de atracción al concitar a parte de la tropa revelada para completar, ¡tachán, tachán! la próxima venida en carne mortal del esperado José Tomás. No hay que olvidar que la ascética sombra del madrileño abrigó los nuevos aires empresariales del coso malagueño después del puente de plata tendido a los Chopera. Seguiremos hablando en plata: sólo así, con Tomás, se certificarían los llenos que no llegaron en el primer ensayo de rebelión de hace casi dos años. El Domingo de Resurrección de 2012, tres de los toreros firmantes de la declaración de guerra contra los Pagés apenas arañaron media plaza a orillas del Mediterráneo. Faltaba el talismán de Galapagar. Aquel mismo día, a la misma hora, y en la plaza de la Maestranza no cabía un alfiler a pesar del parche que remendaba un cartel en el que se notaba demasiado la ausencia de El Juli, enredado en las famosas cuitas televisivas. Los condicionante ahora son otros, es verdad. Los Cinco saben de sobra que la plaza de Sevilla difícilmente se llenará sin ellos -actuando como bloque, eso sí- a pesar del lujo de la fecha de apertura. Pero con o sin Tomás, hay otros escenarios que podrían atraer el concurso de los toreros alzados, que se cruzarán un océano entero para cambiar manzanilla y sevillanas por tequila y mariachis.

Mi destino era rodar y rodar… Todos miran ya hacia la feria mexicana de San Marcos de Aguascalientes que, mira por donde, comienza el 19 de abril y culmina el 11 de mayo, en coincidencia con el apagado de los farolillos de otra feria, la de Sevilla, que será entera en mayo. Y hablando de coincidencias calendarias: la feria de San Isidro retrasará su comienzo hasta el día 11 para coincidir mínimamente con la de Sevilla que sí se solapará por completo con la miniferia de la Comunidad de Madrid, en torno a la festividad del 2 de mayo. Toda la basca estará en México encantanda de haberse conocido. El caso es que el canto de los mariachis resuena últimamente de forma machacona en muchos recovecos del planeta de los toros y empieza a envenenar los sueños de algunos. Una vez más la polvareda levantada servirá para poco o para absolutamente nada y dejará demasiados cadáveres por el camino. El toreo atraviesa un momento delicado, seguramente crucial para su futuro a  corto plazo y el personal se ha enredado en un laberinto de intereses particulares que sólo tendrá una salida abrupta. El conflicto creado sólo es una disputa por el poder; y el poder se llama dinero. ¿Ganará el mejor? Ganará el que más pueda. Feliz año nuevo.

24
Dic/2013

OBSERVATORIO TAURINO: Buenos deseos y rescoldos baratilleros

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Plan Wert: Amar en tiempos revueltos. El ministro Wert presentó la pasada semana ese Plan Nacional de Tauromaquia que coloca al sector ante una de las oportunidades más importantes de su historia bicentenaria. Nunca antes -así lo reconoció el propio Enrique Ponce, único matador asistente- se habían tomado tan en serio las soluciones a los problemas de la Tauromaquia más allá de los tópicos de siempre y los lugares comunes al uso. Se ha escuchado a casi todos y se ha tomado buena nota aunque el escepticismo habitual de las tribus del toreo -que suelen esperar a que deje de llover- será uno de los principales escollos que tendrá que salvar esta declaración de intenciones que recoge una premisa fundamental: el espectáculo no puede sobrevivir si no resulta rentable. Se trata de una regla de oro que tiene que vincular por igual a todos los sectores implicados en la organización de los festejos ; adecuando costes y buscando el abaratamiento de las entradas -la rebaja de la presión fiscal y tributaria es fundamental- para posibilitar la vuelta de unos públicos que ya no pueden retratarse en taquilla.

¿Seguirán mirando a su ombligo? Pero el ministro dio en la diana, más allá de la verdadera y definitiva capacidad  operativa del texto, al afirmar que sin la unión de los estamentos de la fiesta, el documento se convertiría en un papel mojado. Ignoramos cómo se ejecutarán los cinco ejes que vertebran el texto, los 20 programas que desarrolla y las 46 medidas que se aplicarían. Ese ambicioso plan no puede ni debe quedarse en una pomposa declaración de intenciones. Pero su puesta en práctica es el verdadero talón de Aquiles de un trabajo que sí ha servido para trazar un completo vademecum de los males y las taras de la renqueante industria taurina. Mientras el ministro invocaba esa comunión de los sectores, los habitantes de este peculiar planeta andábamos mucho más pendientes del enojoso pleito baratillero que -eso es seguro- no servirá para nada absolutamente. Lo repetimos por enésima vez: es necesaria la paz entre figuras y empresas pero también es urgente que un ente superior logre sentar a toda la peña a hablar en la misma mesa.

Algo más del culebrón navideño. Un antiguo chiste en viñeta -no sé si en la famosa Codorniz- retrataba el diálogo de dos ratas con el fondo de un calabozo, pan, agua y unos grilletes. “Qué raro, son las nueve, y Cagancho sin venir” era el comentario de uno de los roedores ante la extrañeza del otro. Pues eso, con la que hora que es y no tenemos comunicado. Ignoramos quién será el siguiente en emitir su papelito aunque, en la actual tesitura, se echa de menos que alguna de las partes mueva ficha para desbloquear una situación que no beneficia a nadie. Ya les comentamos la pasada semana que la Real Maestranza no se enredaría en esa guerra en la que algunos querían verla tomar partido. Y aunque la gestión de la plaza de Sevilla esté en manos de la empresa Pagés desde hace más de ochenta años -en un contrato privado que sólo compete y conocen las partes y cierto despacho de la plaza de Cuba- no hay que olvidar un dato fundamental: al igual que ocurre con los cosos de Pamplona o Bilbao -dirigidos de manera más o menos directa por las respectivas Casas de Misericordia- la de la Maestranza es una plaza benéfica. Y un par de cosas más: conocemos las consecuencias pero no las causas. ¿Por qué no comparecen esos cinco toreros y cuentan sus razones para no torear en Sevilla? Sólo así podremos formarnos una opinión. ¿Por qué no se niegan a torear en Madrid conociendo las miserias que facturan a algunos compañeros a plaza casi llena? El abismo abierto entre los tres grandes y el resto de la torería es cada vez más ancho. La corta, cortísima, clase media alta es seguida de una amplia clase media baja y un ancho pelotón que bastante tiene con mantener el carnet profesional.

20
Dic/2013

LA NAVIDAD Y LA MEMORIA

Hay una Navidad que ya solo existe en el recuerdo; en fotografías viejas de sonrisas antiguas en las que habita una felicidad que entonces se antojaba eterna. Todo y todos los que allí están –para el niño que fue– iban a permanecer para siempre, envueltos en esa indefinible sensación, esa Navidad interior que nos enseñaron desde muy chicos y que ahora –ahogada en tantas falsas prisas– sólo se asoma de tarde en tarde, devolviendo bocanadas de aquel universo cálido y familiar que creíamos permanente e inalterable;  que se encerraba en casas llenas de vidas que ahora sólo son páramos fantasmales, rincones polvorientos de la memoria. De alguna manera, la Semana Santa que esperamos cada año tiene mucho de esa búsqueda de lo que, en otro tiempo, se nos clavó en el alma. Ésa es la que buscamos cada año, aunque muchas veces, como esas Navidades nunca más vividas, no seamos capaces de redescubrir su auténtica verdad.

17
Dic/2013

OBSERVATORIO TAURINO: La pelota no está en el tejado de la Real Maestranza

RMC

¡Más madera¡ ¡Esto es la guerra! Hace dos semanas decíamos  que la brecha entre las empresas y los toreros se había ensanchado. Los tambores de guerra resonaban desde hace mucho tiempo a un lado y otro del inmenso desfiladero y los pajaritos mejor informados venían piando el alzamiento. Eso sí, nadie podía barruntar que se produciría en estos términos a pesar del invierno movido que se profetizaba en estas mismas páginas. Al conocido papelito -o papelón- de los toreros le ha seguido una tímida llamada a la calma de Canorea que ya venía oyendo ruido de estoques desde hace tiempo. En aquella comida del Arenal que algún día estará en el Cossío se comentaron algunas cosas que luego se reservaron. Las piezas encajan ahora. La rebelión de las figuras ya estaba en marcha antes de esa tarde de noviembre.

La Corporación, en el punto de mira. El definitivo destinatario del mensaje de Morante, El Juli, Manzanares, Perera y Talavante era la Maestranza, propietaria de la plaza de toros, a la que interpelan en la espera de que mueva ficha y escoja entre ellos o Canorea. En ese punto habrían errado el tiro. Los tiempos y los modos de la corporación nobiliaria no tienen nada que ver con la política taurina. Cualquiera que conozca mínimamente la Casa sabrá que, puestos a elegir, escogeran la vigencia jurídica de un enigmático contrato al que aún quedan un buen puñado de años en vigor. El papel de la Real Maestranza podría ser otro, mucho más diplomático y sutil, pero posiblemente más efectivo. Si hay que sentar en la misma mesa a unos y otros, podría ser bajo el paraguas de los maestrantes, por mucho que ahora se ponga en el punto de mira el traido y llevado piso de plaza que se abona en concepto de arrendamiento. Este Observatorio conoce al dedillo el destino cultural, asistencial y filantrópico de ese dinero -tan legítimo como el que cobran los cinco magníficos- que pertenece a un acuerdo privado y aceptado entre dos partes que llevan juntas más de ochenta años. Será por algo. Otra cosa es que se quiera rebañar en otras huchas para mantener el estatus  amenazado por la caida del abono, el recorte de festejos y la bajada de un presupuesto que, hasta no hace tanto, satisfacía las demandas dinerarias de las primeras figuras. Los Cinco aseguran haber explicado sus razones a la Maestranza pero podrían contárselas también al resto del mundo.

Un momento más que inoportuno. Pero el caso es que el toreo se encuentra sumido en problemas mucho más graves que esos prescindibles juegos florales de Canorea que tanto han irritado al club de los Cinco y sus heraldos. El espectáculo atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia -crisis económica, acoso organizado de los antitaurinos, abolicionismo político- y el personal parece empeñado en mirarse el ombligo invocando un futuro que sólo huele a dinero. Pero ese futuro que unos y otros colocan como estandarte de sus reivindicaciones sólo podría ser feliz si los gallitos de ambos corrales se sientan a hablar en la misma mesa: hablamos de los dueños del cortijo y los que se juegan la vida delante de los toros. Los ganaderos, la mayoría, ya se han acostumbrado a esperar mirando. Los carteles de Sevilla, hoy y ahora, no pueden prescindir de los contados cinco matadores -dejaremos en su limbo a José Tomás- que pueden lucir galón de figura. Pero ojo, el único tirón taquillero estimable corresponde -siempre unidos y con algunos renqueos- a esos tres que todos sabemos. Los demagogos de una y otra cuerda se sentirían a sus anchas en el cemento vacío pero el lógico y definitivo desplome del abono no sería una buena noticia para nadie y supondría un tremendo baldón para los beneficios indirectos que genera la Tauromaquia. No creo que se llenen demasiados restaurantes con  esos carteles que ya planean por las redes sociales…

10
Dic/2013

OBSERVATORIO TAURINO: Del trajín de las empresas, los números del escalafón y el riesgo cierto de los toreros

Alianzas, codazos y algunos repartos. El caso de la plaza de Granada podría ser paradigmático para dibujar la actual situación empresarial. Los principales gestores anudan y desanudan alianzas aquí y allí uniendo fuerzas ante la imparable desertización de muchas plazas.  Amigos aquí, rivales allí. Si en la Monumental de Frascuelo ha sido Casas el sustituto de Cutiño, Matilla y Choperita -que han salido cacareando y sin plumas- el imparable francés va de la mano del sevillano para catalizar la vuelta de Tomás a la Malagueta después de ese desgraciado tropezón de Semana Santa que ha estado a punto de cortar la dosificada carrera del Divino, que anda hecho un brazo de mar por el campo mexicano. Pero no se vayan que todavía hay más: cambiamos las gorras de cabeza y Choperita, Casas y Matilla siguen unidos en la gestión de Madrid mientras los pliegos de las plazas comienzan una tímida adaptación a la realidad económica y taurina del momento. Hablando en plata: las bajadas de los desorbitados cánones de arrendamiento están posibilitando mantener la calidad y bajar la cantidad del espectáculo. Que pregunten este año en la Malagueta y el que viene en Granada.

Un paseo por las cifras del escalafón. Hay que descender al sexto puesto para encontrarnos con los 41 paseíllos cumplidos por El Juli.  Pero la estadística está liderada por un Padilla que sigue de recogida y un Fandi que aguanta el destajo a pesar del desgaste. El tercero es Fandiño, lucrador de esa Oreja de Oro que debía haber ido a parar -no es la primera vez que se la mangan- a manos de Miguel Ángel Perera, el torero más auténticamente regular en el triunfo dentro de una campaña en la que el tirón taquillero sólo ha sido mantenido por la trinidad taurina formada por el propio Juli; el totemizado Morante (en el puesto 15 con 33 funciones y un cornadón) y un Manzanares que mantiene su categoría pese al indisimulado acoso y el inevitable descenso de la cumbre (puesto 14 y 34 corridas de toros). El quinto hombre, hablamos de Talavante, se queda en la novena posición después de haberse cruzado 39 ruedos. No hace falta dar más nombres. Los datos son elocuentes: cantidad y calidad no han ido este año de la mano y las cifras cantan la estrechez de un pastel -lo contábamos la semana pasada- muy difícil de repartir.

Cuando se puede morir de verdad. El malogrado novillero Curro Sierra o los banderilleros Luis Mariscal y El Chano, inútiles para la profesión por las secuelas de los terribles percances que estuvieron a punto de costarles la vida, son los ejemplos más recientes de los riesgos ciertos que corren los hombres de luces. Podríamos ampliar la lista infinitamente y recordar otros casos más felices como el de Jesús Márquez, que se escapó de la Parca en la enfermería de Sevilla y ha vuelto a vestirse de luces sin acusar que un día le chorreó la vida por las piernas. Pero es obligado invocar los que ni siquiera pudieron contarlo, como Adrián Gómez, un honesto subalterno que falleció hace tres años después de llevarse otros dos tetrapléjico y en una silla de ruedas. Una de las peores noticias del 2013 que ya anda recogiendo los bártulos es la retirada obligada de Luis García Ramírez, el Niño de Leganés. El elegante banderillero de El Juli no volverá a lidiar un toro bravo. La horripilante cogida del Domingo de Resurrección en Sevilla condenó la sensibilidad y la fortaleza de una de sus piernas y aunque no le dejará volver a torear tampoco le impedirá seguir bregando con la vida: permanecerá en el toro como apoderado. Todos los ejemplos -tan recientes y conocidos- son válidos para cantar la grandeza de esta casta de hombres que se visten de seda sabiendo que actúan en una peculiar película en la que se puede morir de verdad. En este mundo virtualizado y ternurizado, alejado de la cultura del esfuerzo, merecen toda la admiración y respeto.

03
Dic/2013

OBSERVATORIO TAURINO: La brecha se ensancha

 

Duelo a garrotazos interlocutores. “¿Tú te crees que me puedo sentar seriamente a hablar con los toreros si los que tengo delante son Juan Diego, El Fundi y Gómez Escorial?” Fue una de las primeras andanadas de Eduardo Canorea en un encuentro con la prensa que no tuvo desperdicio. Más allá del grueso barniz de sus palabras, el jugoso almuerzo del Arenal sevillano evidenció que la brecha que separa a las grandes empresas taurinas y al recortado senado de los matadores de toros es cada vez más ancha. Unos y otros invocan el futuro pero el problema de fondo, no se olvide, es de dinero. El pastel fue copioso algunos años y permitió navegar a todo trapo a los grandes empresarios y los principales coletudos en una unión y compaña que se ha roto con la llegada de las vacas flacas. Ya no hay pasta gansa para los dos flancos y a la hora de repartir la tela han llegado los primeros farolazos, que se unen al árido panorama taurino que se dibuja de la mano de la crisis económica. ¿Quién tiene realmente la sarten por el mango? ¿A quién le corresponde el trozo gordo de la tarta? Ése es el lío…

Una unión vital en tiempos convulsos. Más allá de la anécdota o las palabras, que se acaba llevando el viento, hay que constatar una mala noticia: dejando a la mayor parte de los ganaderos de bravo como resignados sufridores en casa, toreros y empresarios siguen siendo incapaces de sentarse a hablar en la misma mesa. Y es imposible porque no manejan el mismo idioma. O sí. Pero  esta polvareda levantada en los salones ha impedido bajar a los sótanos. El toreo se está muriendo en su base y el famoso convenio de mínimos profesionales sigue siendo un escollo insalvable -casi imposible de cumplir- para normalizar la práctica del toreo en ese circuito menor que, plaza a plaza, está recortando su mapa sin la resonancia prestada por otros casos mucho más mediáticos, como la defunción política del toreo en Cataluña. El propio Canorea, que descartó tajantemente la reducción de la actual oferta taurina de la plaza de la Maestranza, señaló que esos mínimos “se respetan en pocos sitios”. Pero la piedra filosofal de este follón -la reducción del precio de las entradas- sigue pendiente de una difícil ecuación: el número de espectáculos celebrados continúa descendiendo a la vez que se incrementan sin tope los gastos de organización del espectáculo.

Los honorarios, en el punto de mira. En ese guiso, el empresario sevillano acusó a los toreros de “no estar por la labor” de plantearse la reducción de unos honorarios que siguen siendo la pelota -o la piedra- que se pasan unos y otros mientras la Fiesta, especialmente el maltratado aficionado, demanda una solución definitiva que no puede esperar más. La peña no tiene pasta para fiestas: ni en los pueblos ni en las ciudades. Y las dos patas más interesadas del negocio -las grandes empresas y las auténticas figuras- parecen empeñadas en tirarse de los pelos sin entonar el necesario mea culpa. El drama de las plazas chicas empieza a amenazar ya a los grandes escenarios pero patronos y coletas parecen olvidar aquellos años felices de abonos largos y estrechos en los que todo el mundo andaba encantado de haberse conocido. Unos y otros hablan de liberalización, modernización, de libertad organizativa. El asunto es mucho más fácil, o quizá más difícil: se trata de ofrecer un espectáculo brillante a precios asequibles y lo demás son historias accesorias. Y nos vamos apuntando otras perlas cogidas entre líneas en el encuentro con los Pagés: ¿Optarán a la plaza del Puerto de Santa María? ¿Se estará fraguando la alternativa de Lama de Góngora en la feria de San Miguel? ¿Morante, El Juli y Perera podrían rondar la mente de los empresarios para abrir la temporada en Resurrección? Por cierto, parece que de la tele, nasty. Y visto lo visto, tendremos que olvidarnos de José Tomás; aquí y en Senegal.