Monthly Archives: Noviembre 2013

26
Nov/2013

OBSERVATORIO TAURINO: Las cuentas no salen

contable

Los números siguen cantando. Aquí no salen las cuentas. Unos y otros despiden el otoño con miedo al frío del invierno mientras las calculadoras siguen echando humo. Y noy forma de cuadrar ningún número. Dicen que hoy mismo hay cónclave madrileño de la gran patronal taurina -extra omnes- para proponer una estrategia común y demandar a las autoridades competentes una adecuación de los costes del espectáculo. Anoten algunos parámetros: normalización de los pliegos de plazas de titularidad pública; bajada de impuestos; rebaja del IVA; normalización de gastos sanitarios y veterinarios; trasvase de las cuotas de la Seguridad Social de las cuadrillas a sus matadores… la lista puede ampliarse muchas líneas más pero hay una sola certeza. La rentabilidad del espectáculo, en casi todos los escenarios, está en peligro y la peña anda sin tabaco. Si las entradas no bajan vendrán curvas muy gordas.

La tragedia del segundo circuito. Pero si el toreo hace aguas en   las plazas grandes, el naufragio de los cosos de tercera y cuarta categoría alcanza proporciones oceánicas. En el pecado llevamos la penitencia y es difícil arar en campo quemado pero el comunicado emitido por la Asociación de Jóvenes Empresarios Taurinos merece un repaso concienzudo. ASOJET hace un nuevo llamamiento a la unidad del sector -largo me lo fiáis- para reducir unos costes de producción que los jóvenes gestores califican de “casi utópicos”. El estudio facilitado por esta asociación abarca 78 ruedos de tercera y cuarta categoría, escenarios habituales de las actuaciones de toreros del grupo C que, para entendernos, son los que no han alcanzado la cifra de 13 actuaciones en la temporada anterior. Según los datos recogidos por ASOJET durante 2013,  una corrida de toros en una plaza de tercera categoría con toreros de este grupo profesional tendría unos costes de entre 74.000 y 78.000 euros de los que el 22% se invierten en gastos de organización; algo menos de un 12% en publicidad mientras que cerca del 20% sería destinado a pagar el ganado lidiado. El resto, en torno al 46%, se emplearía en pagar los salarios y los seguros sociales de los toreros que incrementarían su caché si fueran del grupo B.

Un espectáculo muy deficitario. Las conclusiones de este estudio son demoledoras y elevan el déficit del espectáculo hasta un 70%. Si estas cifras son reales no hay futuro. En esta tesitura, los jóvenes empresarios reconocen que hay que “buscar la máxima calidad posible en el espectáculo que ofrecemos y cuidar mucho más a nuestra clientela”. Así sí. De la misma forma, no queda otra, piden un abaratamiento de los costes administrativos “en base a un acuerdo con las autoridades”. Pero ASOJET termina de meter el dedo en la llaga al denunciar “un convenio irreal que casi nadie respeta porque es inasumible con estas cifras por lo que cada vez en más medida se tiende a camuflar la legalidad en lugar de obrar con sentido común”. Ésa es la pura verdad. Que levante la mano el que haya cobrado siempre y en todo lugar esos mínimos  que se usan para denunciar el lóbrego túnel que atraviesan muchos, muchísimos más de los que han sido señalados como chivo expiatorio de un complejo panorama en el que todo el mundo sabe bien lo que hay y lo que se maneja. Los requisitos oficiales -por exceso y por defecto- son irreales y también sirven para socavar aún más los débiles cimientos de la base del toreo, que ha visto desaparecer plaza a plaza el ámbito natural de su forja. Las cosas se mueven, sí, pero la solución sólo puede llegar sentando en la misma mesa a todos los actores del espectáculo. Y nos marchamos con rumores del Arenal: “Te puedo asegurar, en un 90% de posibilidades, que El Juli y Escribano compartirán cartel para matar la corrida de Miura en Sevilla”. Esto vuelve a empezar…

19
Nov/2013

OBSERVATORIO TAURINO: Del retorno puntual de Espartaco, el plan de Tauromaquia y las cifras del año

Los planes están en marcha y devolverían al gran diestro de Espartinas a su verdadero ámbito natural después de tantas páginas indeseadas. La ocasión lo merece: se trataría de dar la alternativa a un sólido novillero -Javier Jiménez- que bebió las fuentes del oficio al amparo de Antonio Ruiz -el primer Espartaco-, un forjador de voluntades que tanto tuvo que ver en la eclosión como figura de su hijo Juan Antonio a mediados de la década fundamental de los años 80 del pasado siglo XX.

Los planes están en marcha y devolverían al gran diestro de Espartinas a su verdadero ámbito natural después de tantas páginas indeseadas. La ocasión lo merece: se trataría de dar la alternativa a un sólido novillero -Javier Jiménez- que bebió las fuentes del oficio al amparo de Antonio Ruiz -el primer Espartaco-, un forjador de voluntades que tanto tuvo que ver en la eclosión como figura de su hijo Juan Antonio a mediados de la década fundamental de los años 80 del pasado siglo XX.

Espartaco: ¿un padrino de lujo? “No descarto volver a vestirme de luces en alguna tarde muy puntual que me toque el corazón”. La frase es de una de las figuras más importantes del último cuarto del siglo XX. Espartaco, que no es otro, podría estar deshojando la margarita para enfundarse el uniforme del cuerpo en una corrida de toros con un matiz muy especial. Se trataría de darle la alternativa a su joven paisano Javier Jiménez, que se despidió como novillero en una triunfal encerrona en solitario celebrada en su pueblo hace justo un mes. Jiménez ya había acreditado la necesaria solvencia para saltar de escalafón superando la difícil reválida de tres plazas de primera como Valencia, Sevilla y Madrid. Lejos de arredrarse, el aspirante a matador ha sabido rentabilizar una temporada, la de 2013, que su entorno había previsto como pasarela para una alternativa que se ha hecho esperar un poco más; pero lo ha hecho para bien. El evento, que sería catalizado por un acreditado experto en acontecimientos, llegaría en las primeras ferias de la campaña; Pirineos arriba o Pirineos abajo. Este Observatorio detectará pronto más noticias y aquí estaremos para contárselas.

Este batiscafo continúa operativo. Dicho lo cual, podemos seguir oteando el horizonte del planeta de los toros encaramados a esta querida atalaya y fieles al compromiso adquirido por el decano de prensa de Sevilla en la lejana temporada de 1899. Pero hay que remontar los túneles del tiempo para poner nuestra vista en la temporada que está por venir. Será la primera que cuente con el blindaje político y jurídico prestado por esa ley nacida gracias al impulso de la famosa iniciativa legislativa popular y a pesar de la sorprendente tibieza de muchos. El texto fue publicado la semana pasada -por fin- en el Boletín Oficial del Estado y ya va a misa. Pero hay que ir al turrón. Más allá de la declaración de intenciones del articulado habrá que estar muy pendientes de la redacción y el desarrollo del cantado Plan Nacional  de Fomento y Protección de la Tauromaquia que materializará la ley. Conviene descender a la tierra y -sin perderse en Arcadias inalcanzables- abordar los verdaderos problemas organizativos de este mundillo invertebrado que mantiene intacta su vocación suicida. Y una de las principales premisas -Gómez Angulo tiene razón- es el recorte de los gastos, no sólo en las agonizantes plazas de tercera, sino en esos grandes escenarios que también están acusando la revocación de un escenario económico que se marchó para no volver nunca jamás.

Cifras y letras para un año incierto. La clasificación de la comisión nacional de seguimiento del convenio taurino arroja datos muy jugosos: sólo cuatro matadores afrontarán la temporada 2014 en el llamado Grupo Especial, que supone haber actuado un mínimo de 43 tardes en el año anterior. Han alcanzado esos números Juan José Padilla, David Fandila El Fandi, Iván Fandiño y Miguel Ángel Perera. Hablando en plata: dos toreros mal llamados mediáticos, una figura consolidada -la única- y un proyecto de tal que concluyó el año sin culminar algunos de sus desafíos. O lo que es lo mismo: ni son todos los que están ni están todos los que son, quedando fuera los tres tenores que han detentado mayor tirón taquillero. Pero hay más cifras, recogidas por Mundotoro días atrás. En el año que pronto se irá se han celebrado 901 espectáculos taurinos en el suelo patrio, 111 menos que el año anterior y muchos, muchísimos menos que los 1877 que se registraron hace un lustro. Si hablamos de novilladas, hay que llamar a las plañideras. El primer año que se habló de crisis, el de 2008, se celebraron 521 novilladas con picadores frente a las 214 que se han organizado en la temporada que se fue. Una última cosa: en Francia no sólo se han mantenido; han conseguido elevar sus cifras ligeramente. Virgencita, Virgencita…

11
Nov/2013

OBSERVATORIO TAURINO: 114 AÑOS DE TOROS

1899: LA RETIRADA DE GUERRITA DEJA EL TRONO VACÍO El arzobispo Marcelo Spínola escribió la primera editorial de El Correo de Andalucía el 1 de febrero de 1899. Aún no había comenzado la que, a la postre, sería una temporada trascendental para la historia del toreo. El gran Guerrita decidiría ese mismo año retirarse de la profesión después de una década de hegemonía absoluta. El trono quedó vacío tres largos lustros hasta la feliz simbiosis de Joselito y Belmonte que abrió la puerta de la Edad de Oro. En la imagen, su última tarde en Zaragoza.

1899: LA RETIRADA DE GUERRITA DEJA EL TRONO VACÍO
El arzobispo Marcelo Spínola escribió la primera editorial de El Correo de Andalucía el 1 de febrero de 1899. Aún no había comenzado la que, a la postre, sería una temporada trascendental para la historia del toreo. El gran Guerrita decidiría ese mismo año retirarse de la profesión después de una década de hegemonía absoluta. El trono quedó vacío tres largos lustros hasta la feliz simbiosis de Joselito y Belmonte que abrió la puerta de la Edad de Oro. En la imagen, su última tarde en Zaragoza.

El Correo estuvo para contarlo… La semana pasada no hubo Observatorio Taurino y la que viene, si una noticia feliz no paraliza la proyectada convocatoria de huelga, tampoco lo habrá. La delicada situación que atraviesa el decano de la prensa de Sevilla impidió que esta alta atalaya taurina pudiera acudir a su cita, un encuentro semanal que no ha faltado -de una forma u otra y con distintas firmas- en los casi 115 años de historia del diario. Se trata de una historia que coincide en el tiempo y prácticamente en el espacio con la gestación del toreo moderno que se abrió con la retirada de Guerrita, el mismo año que el arzobispo Marcelo Spínola, más tarde nombrado cardenal y posteriormente declarado beato, escribía la primera editorial de El Correo de Andalucía. Estas mismas páginas contaron con el laconismo informativo de la época la marcha del califa cordobés que dejó al mundillo en un largo barbecho apuntalado a duras penas por Machaquito y Bombita hasta la irrupción de dos colosos -hablamos de Joselito y Belmonte cuando se conmemora el centenario consecutivo de sus alternativas- que cambiarían para siempre los fines del toreo.

Una vocación más que centenaria. Entre esos acontecimientos y el zambombazo de Miguel Ángel Perera que marcó el fin del abono de la crisis en 2013, las páginas de este diario  fueron recogiendo la impactante muerte de Joselito en Talavera; la gloria y la tragedia de los toreros de la Edad de Plata; la cogida de Ignacio Sánchez Mejías en Manzanares y su agonía de gangrena verde en el traslado a Madrid o la alternativa sevillana de Manolete en el primer verano de la posguerra. Las páginas de El Correo también retrataron la alternativa agosteña -fue el día de la Virgen de los Reyes- de un muchacho de San Bernardo, Pepe Luis Vázquez, que ya es gloria taurina de Sevilla. De la grandeza de Ordóñez a la década prodigiosa de Camino, Puerta, El Viti, Mondeño, Curro Romero… este periódico fue testigo fiel una historia taurina que se revolucionaría en el flequillo de Manuel Benítez El Cordobés, que cortó un rabo en la Feria de Abril de 1971. La llegada del toro del guarismo en los setenta fue la antesala de la irrupción de Espartaco, uno de los rostros más rutilantes de otra década de prodigios en la que Paco Ojeda inmortaliza al toro Dédalo en la plaza de la Maestranza. La lista de nombres es larga y se cierra, por ahora, con los últimos reyes del Baratillo. Hablamos de Manzanares y El Juli, pero no podemos olvidar la hermosa incógnita que siempre acompaña a Morante, el último guardián del frondoso árbol del toreo sevillano.

Nubes inciertas y adiós a un señor. El gran periodista José Enrique Moreno fue el padre de este Observatorio a mediados de la década anterior. Las primeras estrecheces que amenazaron la profesión ya se habían llevado el recordado y brillante suplemento taurino semanal y el cuadernillo diario que narraba hasta los más mínimos detalles de las tardes de Abril. El Observatorio heredó esas maderas nobles y se adaptó a los nuevos tiempos. Cambió la firma pero se mantuvo el mismo espíritu: servir de repaso y análisis puntual de los entresijos del planeta de los toros con especial atención al ámbito hispalense. Ésa es la premisa que ha guiado este puñado de líneas que ya son un trozo de la historia del querido y centenario diario. Pronto sabremos si este Observatorio vuelve a elevar su batiscafo sobre las tribus del toreo otros 115 años. Pero no podemos marcharnos sin rendir nuestro pequeño homenaje a un caballero del campo de Sevilla. Hoy no se oirán los cencerros en la dehesa de acebuches de San Rafael de Barbacena ni en los cerrados serranos de El Sardinero. El ganadero Javier Molina Orta nos dejó el pasado sábado entre el cariño de los suyos y el respeto de todos. Que el Señor de la Buena Muerte lo acoja en su Gloria.