Monthly Archives: Junio 2013

25
Jun/2013

OBSERVATORIO TAURINO: Dos películas de buenos y malos

Dejad que los niños se acerquen a mí... Arrecian los ataques a la Fiesta pero algo se mueve en el toreo, y se mueve para bien. La pasada semana fue el turno de José María Manzanares, que reunió a un nutrido público familiar en la playa del Postiguet de Alicante para dictar una didáctica lección de toreo de salón dirigida a los más pequeños. El matador contó con la colaboración de su hermano, el rejoneador Manuel Manzanares: juntos cumplieron el objetivo de devolver la cultura del toro a las calles. Como siempre fue.

Dejad que los niños se acerquen a mí…
Arrecian los ataques a la Fiesta pero algo se mueve en el toreo, y se mueve para bien. La pasada semana fue el turno de José María Manzanares, que reunió a un nutrido público familiar en la playa del Postiguet de Alicante para dictar una didáctica lección de toreo de salón dirigida a los más pequeños. El matador contó con la colaboración de su hermano, el rejoneador Manuel Manzanares: juntos cumplieron el objetivo de devolver la cultura del toro a las calles. Como siempre fue.

Choperita y su ‘Apocalypse Now’. La polvareda del mostachón movió algunos grados el batiscafo de este observatorio la semana pasada. Comentábamos el tiro errado de los ediles utreranos y dejamos al señor Martínez Uranga, cabeza de la empresa que rige la plaza de Las Ventas, chapoteando en el tintero mientras contaba los billetes de la isidrada y derramaba apocalípticos lagrimones de cocodrilo entonando el gori gori de una fiesta que el buen señor da por muerta y enterrada. El viejo Choperita emuló al coronel Kurtz de Apocalypse Now -la axfisiante película de Francis Ford Coppola- dibujando una peligrosa sensación de autodestrucción que debía haberse ahorrado. Las cosas andan mal, sí, pero el futuro de la Fiesta depende de la fiesta misma. En esa tesitura, la llamada a la unión de las principales familias del búnker empresarial suena a cantos de sirenas y se ha visto acompañada de un cruce de acusaciones entre apellidos de fuste y ciertos movimientos  estratégicos que revelan la artificiosidad del actual mapa del toreo en una temporada que, con o sin recesión, se lanza después del fuego de San Juan.

Las familias se declaran la guerra. Podría ser, ya que estamos, otra historia de Coppola que se despachó en tres partes y con una buena ensalada de tiros. Pero no. Se trata de la apertura de hostilidades por parte del senado del empresariado taurino. Han abierto fuego los Matilla, acusando a la saga Chopera -los Martínez Labiano, apoderados de Pablo Hermoso de Mendoza- de sacar a Diego Ventura de ferias de su control como Bilbao o Santander y de rebote, Pamplona, feudo absoluto del rejoneador de Estella. A estas alturas a nadie se le esconde que el navarro lleva rehuyendo la competencia directa con el nuevo número uno del rejoneo y alarga sus estancias americanas para evitar medirse con él en Sevilla aunque tiene que aceptar a regañadientes el enfrentamiento en ruedos neutrales. Una cosa nos lleva a la otra. Ahora son los Choperitas -pongamos a Manuel Martínez Erice- los que andan cabreados con sus primos Chopera por la salida o falta de entrada de Alejandro Talavante de un buen puñado de carteles. Parece que los mentores del extremeño han querido rentabilizar la muy matizable salida a hombros de Madrid con una astronómica subida de honorarios que lo ha sacado sucesivamente de Bilbao, Santander y Logroño. Parece que no han computado que el desconcertante matador puntuó negativamente en la fallida encerrona con victorinos, verdadera reválida que quedó en blanco nuclear. En esa tesitura, ¿quién es el verdadero cuarto hombre? Sólo puede ser Miguel Ángel Perera. Al tiempo.

Una campaña para los ‘vis à vis’. Dejaremos al Tala subido en su parra y retomaremos el nombre de Toño Matilla, diana de una indisimulada campaña de desprestigio aventada en las redes sociales. Ya lo hemos dicho algunas veces. Ni los presuntos malos son tan malvados ni los neoprofetas de las redes son tan puros como quieren aparentar. Todos tienen un ascua a la que arrimar sus sardinas. Esa política de acoso y derribo a los controvertidos taurinos charros está salpicando a José María Manzanares, torero estrella de su cuadra al que se le minimizan sin miramientos todos sus triunfos y se le censuran en exceso las tardes menos afortunadas. Mientras tanto, toda la peña se ha apuntado a la historia de los mano a mano que, por repetitivos, llevan al hartazgo. Algunos tienen atractivo y oportunidad; en otros no hay ni el más mínimo atisbo de competencia y otros -apunten el de Almería- parecen urdidos en estado de delirio o éxtasis. ¿Se trata de abaratar algunos costes y mantener ganancias? Puede ser pero hay toreros que siguen esperando su sitio en las ferias. Nos vamos marchando con un pequeño apunte: ¿Qué relación ha tenido cierta asociación animalista con el Utreragate?

18
Jun/2013

OBSERVATORIO TAURINO: Utrera, el hundimiento

La especulación inmobiliaria, en pleno delirio del ladrillo y la recalificación, se llevó por delante al viejo coso del Arrecife. El derribo de aquella destartalada pero coqueta placita fulminó también el alma taurina de la sociedad utrerana, que no ha sabido encontrar su lugar en el nuevo coso, que sólo ha servido para que los políticos se echen los trastos a la cabeza. Mientras tanto, la plaza de La Mulata permanece infrautilizada y a día de hoy es difícil saber si habrá toros en Consolación.

La especulación inmobiliaria, en pleno delirio del ladrillo y la recalificación, se llevó por delante al viejo coso del Arrecife. El derribo de aquella destartalada pero coqueta placita fulminó también el alma taurina de la sociedad utrerana, que no ha sabido encontrar su lugar en el nuevo coso, que sólo ha servido para que los políticos se echen los trastos a la cabeza. Mientras tanto, la plaza de La Mulata permanece infrautilizada y a día de hoy es difícil saber si habrá toros en Consolación.

Apertura de la caja de los truenos. La aprobación -dicen que provisional- de una ordenanza municipal para proteger a los animales llevaba escondida una carga de profundidad. Pero el buenrrollismo de los ediles utreranos del PA, PSOE y UPyD, con la timorata abstención de los populares, no podía ni imaginar el revuelo que se iba a montar en una ciudad que ha refrescado su condición de cuna del toro bravo como reacción al sinsentido. Dentro de la tramoya legalista de mascotas y perritos abandonados se incluía la prohibición de entrar en los toros a los menores de siete años, una presencia que según el delirante argumento de los barandas utreranos es lesivo para los derechos de los animales.

Lesiva politización de la Fiesta. Dejaremos para los expertos la dudosa legalidad de una ordenanza municipal que choca frontalmente con la protección automómica de la fiesta de los toros. Sí cabe preguntarse qué razones llevan a un mismo grupo político -el socialista- a llenarse la boca con la promoción y la financiación de las infladas escuelas taurinas y a votar a favor de una medida que supone una clara declaración de intenciones en contra de la fiesta. Es la misma pregunta que se le podría formular a los populares. Alientan una ILP protaurina en el Congreso de los Diputados y se ponen de perfil con sus socios de gobierno municipal en una tierra que además de llevar el toro en su heráldica histórica es cuna de las castas fundacionales del ganado bravo. El señor Jiménez y sus socios peperos andan ahora poniendo paños calientes y esbozan una tímida marcha atrás al comprobar el innecesario berenjenal en el que se han metido. Desgraciadamente ésta es sólo la guinda de la impacable destaurinización de una ciudad que perdió hace demasiado tiempo su identidad agraria en  aras del ¿progreso? A la progresiva desaparición de las vacadas bravas en favor del aprovechamiento agrícola de las tierras, incluso del antiguo matadero, se unió la decadencia y el abandono del coso del Arrecife que se llevó con sus ruinas, a lomos de la especulación inmobiliaria y la cultura de la recalificación, todo un retablo humano y etnográfico que daba sentido a la Utrera taurina. Dejaremos para mejor ocasión la desidia y la avaricia de los actores del negocio que hundieron todo aquello.

¿Habrá toros en Consolación? Pero el tremendo valor simbólico y el revuelo mediático causado por los ediles utreranos no puede ocultar otras realidades. La actual plaza de La Mulata ya estaba dando tumbos antes de que se excavaran sus cimientos. Hace muy poco se tuvo que suspender el festival de la hermandad de los Gitanos por las caudalosas goteras en las taquillas de un recinto lejano y solo. Las últimas noticias apuntan a la rescisión del contrato con Paco Dorado, fachada de la efímera empresa que organizó la despedida de Pepe Luis Vázquez junto a Morante de la Puebla con precios astronómicos. La roncha que arrastra el Comandante podría tener efectos colaterales. Si nadie se hiciera cargo de la deuda, la nueva plaza -un proyecto con el que nunca se sintió cómodo el alcalde andalucista- quedaría vetada por las asociaciones profesionales. No harían falta prohibiciones absurdas para dar la puntilla a la fiesta en la cuna del toro bravo. El mal es otro aunque algunos siguen empeñados en resucitar muertos en la tierra de la butifarra mientras los Balañá y los Matilla se preguntan que hacer con la millonada que les apoquinará la Generalidad por el cese del negocio en la Monumental. Y perdonen el pesimismo: con o sin la tardía ILP que revolotea por las estancias de las Cortes, para que vuelva a haber toros en Cataluña habrá que comprobar la frondosidad capilar de las ranas. Pero no sólo en Barcelona. Apunten los nombres de estos pueblos: Écija, Morón, Cazalla de la Sierra, Dos Hermanas, Constantina, Alcalá de Guadaíra… ¿seguimos?

17
Jun/2013

POLÉMICA: Los niños de siete años no podrán entrar a los toros en Utrera

(publicado en la edición de papel de El Correo de Andalucía del sábado, 15 de junio)

El acuerdo se enmarca dentro de una ordenanza para proteger los animales. Los ediles del PSOE, PA y UPD votaron a favor de esta medida con la abstención de los populares

Los niños menores de siete años no podrán entrar en las corridas de toros. La prohibición no pertenece a ningún pueblo catalán. Tampoco se enmarca dentro de la ofensiva antitaurina desplegada por Bildu en el País Vasco y Navarra. Se trata de un acuerdo del pleno municipal de Utrera, una tierra que siempre ha presumido -con todo merecimiento- de ser la cuna de las castas fundacionales del toro de lidia. Pero la ciudad que tiene al toro y al caballo en su escudo de armas desde tiempo inmemorial ha sido la primera en estrenar una veda que hasta ahora se antojaba imposible en Andalucía, una comunidad que ha reiterado su compromiso de defensa y promoción de la Tauromaquia en sucesivas declaraciones de varios consejeros del gobierno automómico.

El polémico acuerdo ha salido adelante gracias al respaldo de los concejales del PSOE, PA, IU y UPD y la abstención de los ediles del PP. La prohibición -que ha levantado una enorme polvareda dentro y fuera de la ciudad del mostachón-  se enmarca dentro de una ordenanza más amplia que, entre otras medidas, prohíbe la utilización de animales en los circos y atracciones feriales, la donación de mascotas con fines publicitarios, su abandono, o la prohibición de dar de comer a animales abandonados así como la prohibición de perturbar la vida de los vecinos con ruidos emitidos por los animales estableciendo una amplia tabla de sanciones que va desde los 75 a los 30.000 euros.

La prohibición ha venido a remover los rescoldos del otrora rico ambiente taurino utrerano, que ha visto decrecer su importancia en la piel de toro. La tradición taurina de Utrera se vio interrumpida bruscamente a raíz del derribo del añorado coso del Arrecife en 2001, en plena fiebre del ladrillo. La hegemonía ganadera de sus tierras ya había ido perdiendo miles y miles de hectáreas en favor de la agricultura hasta dejar al ganado de casta como un vestigio testimonial. Pero esta involución vivió su episodio más traumático en coincidencia con la construcción del nuevo coso. Después de unas obras intermitentes la plaza se inauguró en las fiestas de Consolación de 2010 sin poder evitar el choque de los grupos políticos por la composición del cartel inaugural.

La construcción del actual coso se había anunciado a bombo y platillo en la extinta Feria Mundial del Toro de febrero de 2003, aún bajo la alcaldía del socialista José Dorado Alé. Pero eso fue muy poco antes de que el PA -que ganó las elecciones municipales dos meses después- heredara un proyecto que a partir de entonces iba a convertirse en un camino intermitente, trufado de bronca política, que sólo ha logrado arrancar la Fiesta de las costumbres de una sociedad que se vertebraba en torno al antiguo y añorado coso del Arrecife pero no se ha visto reflejada en la nueva plaza. Curiosamente, el actual alcalde, Francisco Jiménez (PA), no hizo suya la iniciativa, pero sí encontró una fuerte oposición en los grupos municipales del PP y el PSOE para aprobar el presupuesto (200.000 euros) que permitió abrir la plaza con las mínimas condiciones de seguridad y comodidad para su inauguración de hace casi tres años. Los mismos grupos políticos sí se han puesto de acuerdo ahora para sacar adelante una normativa que pretende proteger a los animales prohibiendo la entrada de los niños pequeños a las corridas de toros. Muchos aficionados utreranos se quejaban de que los mismos políticos que han sacado adelante esta medida se fotografiaban con Morante de la Puebla hace sólo una semana en el tentadero que sirvió para conmemorar el centenario de la alternativa de Juan Belmonte.

11
Jun/2013

OBSERVATORIO TAURINO: Las tropas se reorganizan

.De torero a torero: homenaje a Juan Belmonte El recuerdo del mítico diestro trianero reunió a la familia del toro en el corredero de la familia Murube. Fue una cita íntima que refrescó la importancia del campo de Utrera. Pero el toreo se nutre de otras historias pequeñas que merecen ser recordadas: el viejo Espartaco se fijó hace ya mucho tiempo en un niño que toreaba al aire de las calles de La Puebla del Río. Le dio los primeros veinte duros que ganó aquel chaval -se apedillaba Morante- que acabaría alcanzando la gloria. (Fotografía de Álvaro Pastor Torres)

De torero a torero: homenaje a Juan Belmonte El recuerdo del mítico diestro trianero reunió a la familia del toro en el corredero de la familia Murube. Fue una cita íntima que refrescó la importancia del campo de Utrera. Pero el toreo se nutre de otras historias pequeñas que merecen ser recordadas: el viejo Espartaco se fijó hace ya mucho tiempo en un niño que toreaba al aire de las calles de La Puebla del Río. Le dio los primeros veinte duros que ganó aquel chaval -se apedillaba Morante- que acabaría alcanzando la gloria. (Fotografía de Álvaro Pastor Torres)

El paisaje después de la larga batalla. La feria de San Isidro y ese absurdo apéndice llamado del Arte y la Cultura que la prolonga hasta el disparate han sumado un largo mes de toros que abren la puerta a la gran temporada a la vez que amarillean los campos y se resientes los bolsillos de los españolitos que, a pesar de todo, quieren seguir yendo a los toros cuando la oferta merece la pena. Mientras tanto, los empresarios de Madrid andan encantados de la vida y contando a todos los que quieren escucharlo que todo ha ido de mil maravillas aunque el resumen de lo acontecido en el inmenso coso venteño merece un análisis más detenido que vaya más allá de las cuentas de los Choperitas y sus socios. Dicen que esperaban un descenso más acusado del público pero muy pocos recuerdan tantos y tantos claros en los tendidos en un aburrido serial que, a pesar de todo, sigue siendo un tremendo negocio. Seguimos exprimiendo la vaca pero, más allá del desorbitado pliego madrileño, el escenario capitalino podría ser un espejo en el mirarse por su trascendencia mediática. Pero eso se llamaría altura de miras y está reñida con el toreo.

Expectativas de cara al verano. A pesar de todo, la Villa y Corte ha seguido funcionando como inmensa criba del escalafón de la torería andante aunque su repercusión inmediata perdió hace mucho la enorme trascendencia de otro tiempo. El verdadero papel de los toreros y su auténtica cotización profesional ha variado poco, muy poco, después de la isidrada. El favor del gran público en la taquilla, que es la que manda, sólo sigue siendo acompañando sin fisuras a Morante de la Puebla, José María Manzanares -con o sin la indisimulada campaña en contra que está sufriendo- y El Juli. En cualquier caso, la voluntaria ausencia de la plaza de Las Ventas del madrileño le ha sacado brevemente de una primera línea que retomará, sí o sí, a la vez que se sucedan las ferias de las primeras cosechas, desde San Juan a la explosión pamplonica, que afrontará reincidiendo. Dejando a un lado la dictadura de las taquillas habrá que permanecer muy atentos al verdadero cuarto hombre, que no es otro que Miguel Ángel Perera, triunfador moral de un San Isidro que le ha dejado a deber una puerta grande. En un escalafón idealizado, la desconcertante irregularidad de Alejandro Talavante le haría descender algunas posiciones aunque la puntualizable salida a hombros  -la única de todo el ciclo madrileño para un torero a pie- le colocó en primera linea de actualidad después de fracasar sin paliativos en aquella triste encerrona en solitario con los toros de Victorino Martín que tan poco le iba. Por lo pronto, se ha quedado fuera de Bilbao. Raro, ¿no?

Los que logran sacar la cabeza. En este río revuelto, la afirmación de toreros como Iván Fandiño, posiblemente el más revalorizado después del ciclo madrileño, merece mención aparte. El diestro vasco sólo logró cumplir el primero de los tres compromisos que había contraido por la cornada que le propinó el fiero parladé que se acopló a la perfección a su descarnado concepto. También abrieron la puerta del futuro toreros como Nazaré, Aguilar, Joselito Adame o Arturo Saldívar. En otra época andarían firmando contratos pero ahora deben quedarse esperando en casa. Otros, es el caso de Daniel Luque, se han quedado en un peligroso limbo que no será eterno. No pasaremos de ahí y tampoco hablaremos de los muchos y buenos toros que no fueron aprovechados. Dejaremos para el final las desafortunadas palabras de José Antonio Chopera en la SER. “A esto le queda poco”, ha dicho el buen señor. Y se ha quedado tan ancho, exprimiendo el éxito del fracaso de una feria interminable que exalta la mediocridad como medio de alcanzar el máximo beneficio. Si a esto le queda poco tendría que mirar en qué se ha equivocado la patronal taurina.

04
Jun/2013

OBSERVATORIO TAURINO: Morante, un emir en tierra de califas

La presencia de un centenar de jóvenes sacando a hombros a Morante dotó a su triunfo de una dimensión inesperada. Había sembrado arte y torería eterna hasta enloquecer una inmensa plaza en trance de resurrección. Pero aquel paseo por la Puerta de los Califas fue un canto a la esperanza y el futuro de una fiesta que ha acusado duramente los efectos de esta crisis. A pesar de todo esto está vivo y hay ganas y hambre de toros. Los chavales sacaron a su ídolo al grito de ¡Viva el toreo!

La presencia de un centenar de jóvenes sacando a hombros a Morante dotó a su triunfo de una dimensión inesperada. Había sembrado arte y torería eterna hasta enloquecer una inmensa plaza en trance de resurrección. Pero aquel paseo por la Puerta de los Califas fue un canto a la esperanza y el futuro de una fiesta que ha acusado duramente los efectos de esta crisis. A pesar de todo esto está vivo y hay ganas y hambre de toros. Los chavales sacaron a su ídolo al grito de ¡Viva el toreo!

Sucedió en el coso de Los Califas. Fue la noticia taurina del fin de semana y será una de las más importantes de todo el año. Morante de la Puebla cortó cuatro orejas y un rabo en Córdoba pero eso es lo de menos. Lo importante es que se hartó de torear; que sembró a placer acoplado a dos toros exprimidos con valor, entrega y sabiduría para poder derramar su alma de gran artista. Lo que vino después fue una auténtica borrachera de toreo que enloqueció al público de la plaza de Los Califas, tan necesitada de eventos como éste para salir de un atolladero que parecía no tener vuelta altrás. El recital morantista, de un solo plumazo, recolocó al coso cordobés en el mapa del toreo y se convirtió en la guinda de una feria, la de la Salud, que los nuevos empresarios se habían planteado como el comienzo de la recuperación de la afición cordobesa, que tiene un futuro esperanzador en los cientos de jóvenes que acompañaron al diestro de La Puebla desde su apoteósica salida a hombros hasta la mismísima puerta de la habitación del hotel.

Lo más notable de un ajustado abono. Aún hubo algún que otro suceso menor en un abono montado sobre el modelo de las antiguas ferias previas al boom finitista y a la desmesura de la burbuja taurina iniciada en aquellos años que marcaron el cielo y el suelo de la inmensa plaza de toros cordobesa. Había que recuperar la mesura de las cifras: tres corridas de toros a pie y un espectáculo de rejones redondeados con dos novilladas sin picadores. En ellos, Diego Ventura revalidó su infalibilidad a caballo y José Luis Moreno mostró su contrastada calidad en la primera corrida de la infantería, en la que también puntuó sin mayor trascendencia El Cid. Sí extrañó que el cartel del viernes, presuntamente revalorizado por la recentísima isidrada, no congregara mayor número de aficionados. Mora -que cortó la única oreja- Talavante y Perera pasaron algo desapercibidos con una espesa corrida de Cuvillo que ya no es el oscuro objeto del deseo. Lo mejor iba a llegar el sábado, con esos tres cuartos que son llenazo de no hay billetes en otras plazas de mayor alcurnia. El recital morantista opacó el altísimo nivel de un Manzanares sinfónico que sólo desafinó con los aceros. Mención aparte merecen los ánimos renovados de un Finito que quiso más que pudo y las grandes posibilidades de un buen encierro de Juan Pedro Domecq con la presentación apropiada para dejar estar a gusto a los toreros. No hay que olvidar que, con o sin la pesada primera categoría administrativa que lastra Los Califas, la plaza pertenece al segundo circuito. Ahora llega el difícil momento de cuadrar las cuentas para saber como afrontar el año venidero pero la primera parte de las tareas se ha cumplido con notable éxito.

En busca del tiempo perdido. La empresa Ramguertauro, encabezada por el ganadero venezolano Ricardo Ramírez se ha empleado en un trabajo duro, lento y sistemático -los frutos sólo podrán comprobarse a medio plazo- que ha logrado su primer objetivo: en Córdoba se ha vuelto a hablar de toros, pero se ha hecho con esperanzas y visión de futuro, no con ese poso de resignado pesimismo al que algunos llaman senequismo y el diccionario define como indolencia o resignación. Pero la puesta en escena del equipo de Ramírez no ha descuidado otros flancos. La política de precios auténticamente ajustados a la realidad económica que vive el país; la promoción entre los más jóvenes y la reducción de la oferta han revelado opciones de futuro. Los resultados económicos se harán esperar aún pero la semilla parece haber caido en buena tierra aunque sólo podrán seguir en esa senda programando carteles macizos, sin fisuras, para que podamos seguir cantando estos tímidos brotes verdes que deben crecer. París bien valía una misa y Córdoba -tantas veces lejana y sola- puede merecer este esfuerzo al que se alió la magia de Morante, que ya puede hacer un hueco para el histórico trofeo Manolete.