Monthly Archives: Septiembre 2012

28
Sep/2012

CENTENARIO DE LA ALTERNATIVA DE JOSELITO EL GALLO

Alternativa Joselito

A un siglo de la Edad de Oro del toreo

Joselito no tenía que haber tomado la alternativa en Sevilla el 28 de septiembre de 1912, hoy hace 100 años. Fue la tercera intentona. La ceremonia se había organizado el día 15 anterior en Madrid pero la inoportuna cornada que sufrió en Bilbao al estrenarse el mes frustró el primer intento. Aplazada al día 27, un fuerte aguacero caído sobre la capital de España volvía a aguar la fiesta. Pero ya no cabían más demoras: en las jornadas inmediatas estaba anunciado en Sevilla para actuar en las tres tardes de la feria de San Miguel junto a su hermano Rafael y la agenda iba acumulando contratos que había que cumplir esa misma temporada. Sólo la casualidad quiso que la plaza de la Real Maestranza se convirtiera finalmente en el escenario de la alternativa del jovencísimo y prometedor Joselito, que contaba con diecisiete años de edad.

Al anochecer del día 27 de septiembre, José y Rafael se embarcaron en el expreso con dirección a Sevilla, llegando con las claras del día. Un camarógrafo recogió los pormenores del viaje e inmortalizó a los dos hermanos saliendo de la casa de la calle Santa Ana del barrio de San Lorenzo liados en sus capotes de lujo antes de montarse en el coche de punto que les tenía que llevar a la plaza de la Real Maestranza. En el cartel original, junto a los Gómez Ortega, figuraba el nombre de José Gárate Limeño, compañero de tantas tardes novilleriles de Joselito. Una enfermedad le impidió comparecer en la Maestranza después de ver frustrada su propia alternativa, que tenía que haber coincidido con la de José en Madrid, dos semanas antes. El sustituto de Limeño fue Antonio Pazos, un diestro olvidado que sólo pasaría a la historia por haber estado presente en la efeméride.

Los toros anunciados -que fueron de Moreno Santamaría- estuvieron expuestos en las vísperas de la feria en la Dehesa de Tablada para que el público pudiera comprobar “el inmejorable estado de gordura  y trapío en que se encuentran”, tal y como rezaba el programa de mano de la época que también marcaba las 2,40 pesetas que había que apoquinar para acceder a la localidad más barata -Sol alto y bajo- y las 18 del ala que tenía que aflojar el personal más pudiente para acceder al que entonces era el sitio más caro y codiciado de la plaza: una delantera de palco.

Las crónicas de la época recogen los pormernores de aquella corrida -que sólo duró una hora y veinte minutos- en la que el nuevo matador, vestido de gris perla y oro, fue sacado a hombros. El escritor Paco Aguado -autor de más documentada biografía del diestro sevillano- narra las fases de la faena de muleta del toricantano al que su hermano Rafael le cede la muerte del toro Caballero después de alternar en banderillas: “Joselito abrió el trasteo con un pase cambiado a muleta plegada  del que el toro salió suelto. Caballero, con muy escasa fijeza, no dejó de gazapear, y el nuevo doctor le hizo una faena movida y ligera, consistente en dos naturales, uno de pecho y dos molinetes antes de pinchar dos veces citando a recibir y cobrar, por fin, una estocada delantera al volapié”. Ya era matador de toros.

Los hermanos Gallo volvieron a alternar con Antonio Pazos en la segunda tarde de ese San Miguel -ésta vez con toros de Surga- y mataron mano a mano el encierro de Felipe Salas que cerraba el ciclo otoñal. Joselito era la gran novedad y sin solución de continuidad volvió a subirse en aquel humeante y traqueteante expreso que salía de la estación de Plaza de Armas para confirmar la alternativa en la Villa y Corte y cumplir el compromiso suspendido por la misma lluvia que frustró su alternativa madrileña.

El 1 de octubre se liaba el capote de paseo en la vieja plaza del camino de Aragón -en el mismo lugar que hoy se alza el Palacio de los Deportes- para hacer su cuarto paseíllo como matador de toros junto a su hermano Rafael, que también apadrina su confirmación de alternativa. En el cartel también figura Manuel Martín Vázquez, que hace las veces con Vicente Pastor. La corrida, de ocho toros, pertenece al histórico hierro ducal de Veragua. Joselito ya se codea de igual a igual con los grandes. Sólo faltaba un año para que la alternativa de Juan Belmonte -el mismo día que se retira Machaquito- terminara de abrir de par en par la la Edad de Oro del toreo.

Un tiempo nuevo. En solo ocho temporadas, Joselito cambia para siempre el hilo y los fines del toreo sumando la estética y la particular concepción de los terrenos que aporta Juan Belmonte al que las últimas revisiones de la historia del toreo -ajenas a los tópicos y basadas en un análisis más riguroso- cuestionan ese papel revolucionario que no habría sido posible sin la arquitectura técnica legislada por José. Gallito preconiza el toreo moderno que acabaría imponiendo después de la Guerra Civil otro coloso imprescindible como Manolete, que bebe de esa fuente a través de Chicuelo, un torero tan frágil como fundamental.

Es verdad que en su toreo se resume toda la historia, todos los hallazgos de la historia del toreo anterior. Pero Joselito no es una antología del pasado. El gran diestro de Gelves anuncia la ligazón que está por venir y pone las bases de lo que -desde entonces- se entiende por primera figura del toreo. La regularidad, el sentido de la responsabilidad y la superioridad profesional de José son el contrapunto a un Belmonte que  abre nuevos caminos estéticos a un arte que pasa de ser habilidad u oficio a expresión artística.

La irrupción de ambos -José y Juan o Juan y José- no es ajena a la eclosión de las vanguardias artísticas. Juntos emprenden un camino revolucionario que lleva a la fiesta de los toros a su máxima expresión. Sólo fueron ocho temporadas que cambiaron para siempre el toreo. Pero… ¿y si no hubiera existido Talavera…?

25
Sep/2012

OBSERVATORIO TAURINO: Maniobras orquestales en la oscuridad

Sorprendió que el diestro de La Puebla escogiera al torero retirado Curro Vázquez como apoderado en otoño de 2009. Aún estaban calientes las cacareadas diferencias entre ambos -su sobrino Cayetano en medio- que habían tenido su epicentro en la Medalla de las Bellas Artes de Francisco Rivera. El caso es que el extraño tandem, que se acabó consolidando, podría tener inminente fin. Morante podría contar con su amigo Antonio Barrera -que ayer anunció su retirada del toreo- como nuevo mentor. / foto: largacambiada.blogspot.com

Sorprendió que el diestro de La Puebla escogiera al torero retirado Curro Vázquez como apoderado en otoño de 2009. Aún estaban calientes las cacareadas diferencias entre ambos -su sobrino Cayetano en medio- que habían tenido su epicentro en la Medalla de las Bellas Artes de Francisco Rivera. El caso es que el extraño tandem, que se acabó consolidando, podría tener inminente fin. Morante podría contar con su amigo Antonio Barrera -que ayer anunció su retirada del toreo- como nuevo mentor. / foto: largacambiada.blogspot.com

Manzanares: Llegó, vió y venció. De domingo a domingo, la campaña ha vivido dos grandes cumbres complementarias que han colocado al toreo en la primera línea informativa. Un acontecimiento no excluía al siguiente; sólo demostraban que este oficio está vivo, muy vivo más allá de la estrechez de miras de los que creyeron que todo empezaba y terminaba entre las piedras del anfiteatro de Nimes. La tercera Puerta del Príncipe del gran diestro alicantino se antojó en algunos momentos un pronunciamiento para contestar a los que rompieron la baraja después del despliegue tomasista. Manzanares sumó arrojo, valentía y expresión en una apabullante demostración que volvió a elevar su techo después de un año difícil que ha tenido su alfa y omega en la plaza de Sevilla. Faltan algunas ferias pero la gran temporada se cerró el domingo con una apoteosis que invita a mirar al futuro con optimismo. La del Príncipe también fue la puerta de la esperanza.

Las Galias nos dan sopas con honda. De los Pirineos para arriba no se juega con las cosas de comer. La admirable y ejemplar Francia taurina ha salido blindada de la recentísima sentencia de su tribunal constitucional que ha tumbado sin contemplaciones las demandas de dos colectivos antitaurinos que pretendían abolir las corridas de toros en el país vecino. La pregunta es: ¿habría una sentencia tan contundente en esta vieja piel de toro que se ahoga en sus propios complejos? Nuestro Constitucional registró hace ya dos años un recurso de incostitucionalidad de la abolición catalana que sigue durmiendo el sueño de los justos. El ejemplo de Francia está ahí: contudente y cercano y debe servir de referente . Las cosas son más fáciles de lo que parecen aunque a veces nos empeñemos en complicarlas tanto.

Jaleo en la trastienda. La inmensa mesa camilla del toreo -léase Twitter- anda poniendo y quitando toreros y apoderados mientras la trastienda del oficio se prepara para reorganizar sus estantes revueltos. Mucho se habla a estas alturas de ciertos trasvases -Manzanares con Curro Vázquez, que sería despedido por Morante- mientras se olvidan ciertas siglas que enredaron para mal un conflicto televisivo que sólo consiguió romper la vajilla y descafeinar el inicio de la temporada. Será difícil que se vuelva a hablar de los señores de All Sports Media mientras se especula en voz cada vez más alta con el fin de las retransmisiones de un Canal Plus puesto en el punto de mira por el senado de la torería. En esa tesitura, la caída de Morante del festival que cada año organiza Manuel Molés en el pueblo castellonense de Alquerías del Niño Perdido no es casual y seguramente obedece a presiones de un entorno que en los últimos meses ha escenificado su divorcio definitivo con el poderoso comunicador negándose a aceptar micrófonos y llamadas nocturnas. La pregunta es: ¿para ahogar al barquero había que hundir el barco? Nadie puede negar que, con sus luces y con sus sombras, Canal Plus metió el toreo en miles de hogares mientras los medios generalistas enmudecían. Pero aún hay más: las nuevas estrategias televisivas -habrá más toros en RTVE- sólo son el decorado en el que se mueve la ruptura de un G-10 que ni quiere ni puede moverse por los mismos intereses mientras medie una denuncia en el Tribunal de la Competencia que enfrenta a algunos toreros con sus propios apoderados por la desastrosa gestión del conflicto de los derechos de imagen. Se anuncian dos bloques que darán que hablar el año que viene: el de los toreros independientes y los que seguirán navegando por un sistema condenado a renovarse o morir.

24
Sep/2012

3ª DE SAN MIGUEL: Manzanares dicta su propio pronunciamiento

23sep

El diestro alicantino volvió a abrir la Puerta del Príncipe en una nueva tarde cumbre en la que se merendó a Alejandro Talavante

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Se lidiaron tres toros de Juan Pedro Domecq (tercero, cuarto y quinto) y tres de Núñez del Cuvillo (primero, segundo y sexto), bien presentados. Primero y segundo fueron prontos y bravos; el tercero se lesionó durante la lidia y se acabó echando; buena condición de cuarto y quinto y exigencias del brusco sexto.

Matadores: José María Manzanares, de turquesa y oro, dos orejas, ovación y oreja tras aviso.

Alejandro Talavante, de amapola y oro, ovación, oreja y ovación.

Incidencias: La plaza casi se llenó en tarde ventosa, entoldada y bochornosa. Luis Blázquez resultó alcanzado por el primero de la tarde sufriendo diversas contusiones de pronóstico reservado que le impidieron continuar la lidia. Curro Javier brilló con el capote y Juan José Trujillo en el manejo de los palos.

Veinticuatro horas antes del recital manzanarista se daba  por hecho que el alicantino no podría estar presente en Sevilla. En Logroño se había resentido de la lesión que le obligó a cortar la temporada dos largos meses y los locutores de radio macuto ya andaban esbozando carteles fantasmas para recomponer este San Miguel adelantado. Pero el alicantino decidió hacer el paseíllo contra viento y marea y -sobre todo- en contra de la opinión de los médicos, que le habían aconsejado guardar reposo para no agravar aún más esa compleja fractura de tendones que tenía a todo el toreo sobre ascuas. Y el grandioso artista no se lió el capote para pasearse, sino resuelto a dictar un hermoso pronunciamiento torero que restableció el orden natural del toreo en el cierre de la gran temporada, que vivió ayer su último capítulo.

Algunos se frotaron los ojos cuando Manzanares -magníficamente vestido de turquesa y oro- cruzó de lado a lado el inmenso ruedo del Baratillo para recibir a portagayola al primero de la tarde. Era la primera declaración de intenciones de una tarde intensa y fundamental en la que el torero sumó su mejor y más armónico toreo a una entrega y un arrojo consciente y constante que le hicieron subirse encima de las olas para volver a conquistar una plaza que ya es suya. Le tocaron la música lanceando a ese primero a pies juntos. Algo falto de bríos en los primeros tercios, apretó hacia los adentros en banderillas hasta alcanzar a Luis Blázquez después de avisar a Curro Javier. El toro se ensañó con el buen subalterno valenciano bajo la Puerta del Príncipe en unos instantes angustiosos en los que tuvo que ser coleado. Se fue para la enfermería visiblemente conmocionado y ya no volvió a salir.

Pero Manzanares no se arredró y en dos tirones se sacó el toro a los medios enroscándoselo con un molinete a los que siguió tres excelsos derechazos y un sensacional derechazo de su mejor cosecha. La gente se agarró a los asientos; se lanzaba la tarde. El de Alicante se arrimó como un perro a la vez que trazaba una faena en el mismísimo filo de la navaja en la que la belleza del toreo se enhebraba al evidente riesgo asumido por el matador, que volvió a andar por sus mejores fueros en el toreo fundamental, un largo cambio de mano y un pase de pecho largo como un río saludado con el himno del manzanarismo según Sevilla. Sonaba Cielo Andaluz y Manzanares, atropellando la razón, se puso delante del tren en una arrucina imposible que cambió por una fea voltereta. Estaba borracho de entrega y de toreo pero un redondo invertido nos sacó de la tiniebla y puso de pie a una plaza que a esas alturas -sólo era el primero de la tarde- empezaba a mascar la puerta de la gloria. La fulminante estocada recibiendo no admitía más dudas. Las dos orejas fueron a manos del torero, que las paseó jubiloso sabiendo que estaba escribiendo una de las páginas más hermosas de esta extraña temporada que ya camina hacia su desembocadura.

La salida del tercero, marcado con el hierro de Juan Pedro Domecq, volvió a ser saludada con una larga a portagayola que rompió todos los esquemas. Las chicuelinas que siguieron desataron la locura y estuvieron a punto de costarle un nuevo disgusto. Pero el porrazo quedó en anécdota y la cuadrilla se empleó a fondo -Curro Javier con el capote y Trujillo con los palos- en una lidia magistral que hacía presagiar nuevas cumbres. Dispuesto a todo, Manzanares obligó al toro en los primeros muletazos a pesar de sus pocas ganas de embestir. Pero pronto empezó a acusar ciertos males -había recibido un horrendo puyazo trasero- hasta echarse irremediablemente sin que su matador pudiera montar la espada. El magistral puntillazo de Lebrija fue un sorbete para desengrasar. Había que esperar al quinto.

Y salió ese quinto, otro toro de Juan Pedro Domecq friote en los primeros compases de la lidia que hizo torcer el gesto a más de uno. Pero el Manzana sabía que iba a triunfar sí o sí y pidió calma antes de ir desgranando un faenón magistral de creciente acople, estética y armonía que puso de pie al público sevillano desde el primer  muletazo. El artista, sin prisa pero sin pausa, fue cincelando muletazo a muletazo una nueva cumbre en la plaza que más se le admira a la vez que consumaba ese emocionante pronunciamiento que ha dado la vuelta a la temporada. Es difícil narrar la sinfonía manzanarista, resuelta en un sinfónico toreo diestro -la muleta siempre puesta- y un toreo al natural rematado con alardes de imaginación, pases de pecho catedralicios, trincherillas o molinetes que fueron caricias en una auténtica borrachera de arte que volvió loco a todo el mundo. El triundo era redondo, incontestable, merecía ya la Puerta del Príncipe sin entrar a matar. Lástima que la espada, ésta vez a volapié, se resistiera a entrar por completo. El diestro necesito tirar del descabello mientras la gente sacaba los pañuelos. Era su séptima oreja en la Maestranza este año. Su segunda salida por la puerta que se mira en el Guadalquivir. Creo que todavía anda a hombros de los aficionados por las calles de su Sevilla.

Y dicho esto, poco más hay que contar de un Alejandro Talavante merendado sin contemplaciones por un Manzanares desbocado que ha remontado sus males y dolencias en una sola tarde. El Tala debió tragar saliva cuando vio a su compañero marcharse a la puerta de chiqueros dos veces. Él lo hizo una, con un segundo cuvillo bravo y emotivo -también un punto brusco- al que cuajó una faena entregadita pero por debajo de las posibilidades de ese animal, que exigía apuesta y una mayor claridad de ideas que las que enseñó ayer el extremeño.

La verdad es que Talavante había llegado a Sevilla algo tocadito y los comentarios de los profesionales -ésos que nunca osan cacarear en público- andaban cuestionando la auténtica capacidad de un torero prematuramente aupado a la primera fila que aún tiene que pulir muchas lagunas técnicas. Al Tala no le faltó el cariño de un público que le jaleó lo bueno y lo regular, también con un cuarto de Juan Pedro Domecq con el que se mostró tan voluntarioso como falto de hilo, enseñando un trazo deslavazado en todos los muletazos  que amontonó sin cuajar por completo otro ejemplar que tenía que haber servido para acompañar a Manzanares en el triunfo. Una estocada trasera y tendida le validó una oreja de circunstancias que le servirá de poco. Con el exigente y difícil sexto, mientras el personal andaba pendiente de un ancho portón, volvió a esbozar una pelea tan sincera como falta de resolución. Cuidado…

23
Sep/2012

2ª DE SAN MIGUEL: TODO SALIÓ TAL Y COMO SE ESPERABA

120922 Castella1

Los tres espadas mostraron una desdibujada impresión ante un encierro de fondo manso que sí echó tres toros con posibilidades

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA DE SEVILLA

Ganado: Se lidiaron seis toros de Alcurrucén, muy bien presentados. El primero, manso, tuvo buen fondo en la muleta; dócil y sin emplearse el segundo; de gran profundidad y calidad el tercero al que sólo le faltó repetir algo más en la muleta; distraído el cuarto; sosos quinto y sexto, éste más manejable.

Matadores: Manuel Jesús El Cid, de esmeralda y oro, ovación y silencio.

Sebastián Castella, de azul Negritos y oro, ovación tras aviso y silencio tras aviso.

Daniel Luque, de pistacho y oro con los cabos negros, ovación y silencio.

Incidencias: La plaza registró dos tercios de entrada en tarde muy calurosa. Se guardó un minuto de silencio en memoria del banderillero madrileño Félix Saugar Pirri, recientemente fallecido.

El resultado final del festejo no debió defraudar a casi nadie. Se esperaba poco y muy poco pudimos sacar en claro de esta primera corrida de San Miguel que congregó a una parroquia muy escasa en los caldeados escaños maestrantes -el calor sigue apretando en el estreno del otoño- mientras el personal seguía especulando con la comparecencia de Manzanares, que hará un titánico esfuerzo para estar presente esta tarde en Sevilla asumiendo muchos riesgos. Si somos sinceros, había un más interés por comprobar el momento de los núñez de la familia Lozano que verdaderas esperanzas en una terna que llegaba a la plaza de la Maestranza con una tibia temporada a cuestas. Y el caso es que los tres toreros sortearon un ejemplar que les habría permitido expresarse más y mejor en otro momento de sus carreras, especialmente con ese tercero de profundas y enclasadas embestidas que quedó inédito…

El Cid fue el encargado de abrir la tarde con un imponente castaño albardado -de la aristocrática reata de los músicos- que hizo honor a su sangre Núñez manseando en los primeros tercios y enseñando cierta flojedad que no fue a más. Pero el toro humillaba en los engaños y hacía cositas buenas que hacían albergar esperanzas para el último tercio. A pesar de desentenderse de los banderilleros hubo atisbo de cierta clase en los capotazos de la cuadrilla y El Cid -apercibido de ello- se expresó con cadencia en los hermosos doblones que abrieron su trasteo. Pero el diestro de Salteras, muy entregado toda la tarde, no logró encontrar el acople con la calidad de ese animal que tuvo más palos que tocar. Muy encima siempre, no acabó de cogerle el aire y para colmo sufrió una brutal voltereta al quedarse descubierto en el remate de una serie. Después del tremendo porrazo llegaron los muletazos más vibrantes y desgarrados pero a esas alturas ya era imposible levantar una faena que nunca logró despegar por completo.

La verdad es que el diestro sevillano no tuvo la suerte de cara y volvió a llevarse dos mamporros cuando trataba de echar abajo al cuarto de la tarde, otro mansito que se quiso quitar en palo en el caballo, navegó a la defensiva en banderillas, echó la cara arriba y esperó a los de plata. Pareció venirse arriba y El Cid se enfadó con él en las primeras series después de brindar a la escasa concurrencia. Hubo emotividad en las primeras arrancadas pero el espejismo duró poco, más allá  de las cortas series iniciales antes de que las distracciones del animal terminaran de enfriar los ánimos del torero de Salteras.

El segundo en discordia era el francés Sebastián Castella que enseñó una inédita cadencia con el segundo de la tarde, un toro que  no se empleó nunca y llegó a la muerte con el tanque lleno de gasolina. Pero el caso es que Castella logró gustar y gustarse en un puñado de muletazos lentos y templados que le reconciliaron en parte con una plaza que últimamente se le había puesto siempre cuesta arriba.

Los muletazos diestros al ralentí y un puñado de molinetes ligados fueron el breve oasis de una faena que se acabó deslavazando a la vez que el toro tomaba velocidad de crucero y se ponía andarín sin que el torero lograra pararle los pies para echarlo abajo. Entero como estaba, acabó doblando sin abrir la boca. Desgraciadamente, el Castella más mecánico y machacón volvió a hacerse presente con el un quinto que contagió su sosería rebrincada a su matador: monótono y aburrido, amontonando pases y más pases en una faena plana y falta de alma que acabó impacientando al santo, católico y apostólico público sevillano.

El bombón del encierro se lo llevó Daniel Luque, que mostró una desconcertante impresión muy lejana de las grandes posibilidades que había anunciado en otro tiempo no tan lejano. Engatillado y chorreado, muy apretado de sienes y con esas hechuras que no suelen fallar en la casa de los Lozano, ese tercero acabó rompiendo con excelsa y profunda calidad en la muleta del joven diestro de Gerena, que ya había podido comprobar su buena condición en dos o tres sensacionales verónicas en su turno de quites. Después de los bellísimos muletazos genuflexos con los que inició su labor, el toro se desplazó como un tren en un derechazo completamente circular que sólo se truncó cuando se paró el toro.

Parecía que íbamos a tener concierto pero sólo hubo prueba de instrumentos. Después llegó el desconcierto y una extraña y muy poco comprometida colocación de Daniel Luque, que buscó esa noria manzanarista amparado detrás de la mata sin cruzarse de verdad ni un sola vez. Al toro le pudo faltar algo de brío pero Luque no logró apurar todas las posibilidades de ese animal que podía haberle hecho salir del ancho pelotón.

El de Gerena siguió sembrando dudas mostrándose absolutamente desconfiado con el sexto ejemplar de la tarde, un toro soso y simplemente manejable con el que evidenció demasiadas dudas y una preocupante fé en si mismo que certificó al salirse de la suerte al entrar a matar. Su anunciado asalto a la primera fila vuelve a posponerse. ¿Hasta cuando?

22
Sep/2012

PRIMERA DE SAN MIGUEL: Una sola oreja y demasiado aburrimiento

120921 Gonzalo Caballero

Gonzalo Caballero se llevó el único trofeo de un decepcionante y flojo envío de Juan Pedro Domecq que sentenció el espectáculo

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Se lidiaron seis novillos de Juan Pedro Domecq, bien presentados pero flojos y de mal juego en líneas generales. El segundo fue un auténtico inválido y tercero y quinto fueron de más a menos. Se salvó de la quema el sexto ejemplar, noble y con recorrido.

Novilleros: Rafael Cerro, de aguamarina y oro, silencio y silencio tras aviso.

Tomás Angulo, de after eight y oro, silencio y vuelta al ruedo por su cuenta.

Gonzalo Caballero, de endrina y oro, silencio tras aviso y oreja.

Incidencias: La plaza registró menos de media entrada en tarde muy calurosa . En las cuadrillas destacó  Jesús González El Suso lidiando al quinto y Curro Robles banderilleando al sexto.

Los tres novilleros habían sido premiados por la empresa con la inclusión en esta apertura de la feria de San Miguel. El ciclo llegaba este año con inusual adelanto para facilitar la retransmisión de unos festejos que a la postre no conocerán las cámaras de Canal Plus. Cosas de política taurina de las que ya hablaremos en otro momento. El caso es que Valencia y Canorea no tenían demasiadas cartas que elegir y se tuvieron que conformar con lo que había. Y en esa tesitura, la ausencia de verdaderos alicientes        -unida a la recurrente crisis- dibujó un panorama desalentador en los tendidos maestrantes, que no llegaron a cubrirse ni en su mitad. Y si los chavales llegaban al trascendental compromiso sevillano cogiditos con alfileres, el mal juego del encierro de Juan Pedro Domecq -del que se esperaba muchísimo más- terminó de sentenciar un espectáculo que a la postre no fue tal.

Se salvó de la quema general gracias a su entrega y a la suerte en el sorteo el novillero madrileño Gonzalo Caballero, que ya sabía lo que era tocar pelo en el inmenso ruedo sevillano. Si en aquella primera novillada abrileña sorprendió por su valor espartano, en esta ocasión llamó la atención su expresión con la muleta con el único novillo -el sexto- que encerró completas posibilidades de triunfo. La faena fue de más a menos, es verdad, y comenzó con un angustioso cartucho de pescao que dio todas las ventajas a un novillo que acabó echando mano a Caballero en una angustiosa voltereta que afortunadamente se resolvió sin consecuencias graves. Gonzalo tomó entonces la muleta a pies juntos pero se expresó más y mejor en una serie diestra, muy asentado y hundido en la arena, en la que supo dejar siempre puesto el engaño al noble novillo de Juan Pedro.

Ése fue el momento central de una faena que fue bajando de intensidad y que se terminó de espesar cuando Gonzalo Caballero volvió a tomar la muleta con la mano izquierda. Unas ajustadas bernardinas sirvieron para volver a llamar la atención y la contundente estocada fue la mejor guinda para animar al personal a sacar los pañuelos. Se acababa la novillada  y Caballero paseaba un trofeo que nos redimía en parte de un plúmbeo espectáculo que no terminó de contentar a nadie. Antes, el madrileño se había mostrado templado y compuesto lanceando al tercero de la tarde, un utrero de más a menos al que planteó un trasteo falto de hilo que acabó por descomponerse tras un inoportuno desarme. La cosa se desmoronó y sólo cupo un ensayo de arrimón mientras el novillo seguía acortando sus viajes.

Y poco más. Había abierto el cartel el novillero Rafael Cerro, puesto y resuelto para resolver la papeleta y con ganas de agradar toda la tarde. El primero, muy serio, le dejó lancear genuflexo y citarlo en la larga distancia pero el gas se acabó antes de tiempo y  al trasteo del novillero pacense le faltó fibra y transmisión, la misma que no tenía un bicho que acabó rajado. Cerro comenzó de rodillas su faena al cuarto, un animal informalete y cortísimo de viajes con el que se mostró voluntarioso y muy por encima           -también brillante al natural- antes de escenificar un arrimón final al que siguió una buena estocada. Habrá que esperar a verlo con mejor material.

La tercera pata del banco era otro novillero de Badajoz que había logrado colarse en esta especie de final novilleril gracias a una generosa oreja lucrada en primavera y a dos vueltas al ruedo que se recetó por su cuenta a la vuelta del verano. La verdad es que tuvo muy poco que rascar con el segundo de la tarde, un utrero absolutamente inválido que debió ser devuelto a los corrales por la presidencia con o sin petición de la parroquia. Con ese marmolillo que se derramaba por las esquinas hay muy poco que contar más allá de la buena estocada con la que lo despenó. Aún le quedaba el quinto, al que masacró en varas antes de que El Suso se revelara como gran capotero y lidiador. Hubo cierto relajo en la faena, muchas voces y buenos muletazos por el pitón izquierdo hasta que se le paró el bicho. La vuelta al ruedo, una vez más, sobraba.

21
Sep/2012

TOROS EN SEVILLA: Manzanares sigue siendo el máximo atractivo de un discreto San Miguel

Este año las cámaras de Canal Plus no se asomarán al ruedo del Baratillo

Este año las cámaras de Canal Plus no se asomarán al ruedo del Baratillo

Esta tarde se abre el tradicional ciclo septembrino con el que concluye el abono sevillano. Lo temprano de la fecha -suele coincidir con el último fin de semana de septiembre- y la ausencia de las cámaras de Canal Plus son las principales novedades de una feria en la que ésta vez no habrá que hacer ningún remiendo por cornadas o enfermedades.

Los novilleros triunfadores -bastante justitos- de los festejos celebrados durante la temporada serán los encargados de prologar el ciclo. Serán los pacenses Rafael Cerro y Tomás Angulo acompañados por el madrileño Gonzalo Caballero que estoquearán utreros de Juan Pedro Domecq. Mañana sábado, los diestros Manuel Jesús El Cid, Sebastián Castella y Daniel Luque despacharán el encierro de Alcurrucén previsto, una ganadería en excelente momento que tendrá en frente una terna de la clase media de un escalafón amplio de efectivos pero escaso de interés. Los tres han navegado por la campaña manteniendo el tipo, sin avanzar ni retroceder, y podrían encontrar en la feria de San Miguel un buen altavoz para mejorar posiciones.

Pero el verdadero plato fuerte de la feria de San Miguel es el mano a mano -también tocado por las circunstancias de sus respectivos matadores- que dirimirán Manzanares y Talavante en jornada dominical ante un envío mixto de Juan Pedro Domecq y Núñez del Cuvillo, que no ha tenido su mejor año. El alicantino vuelve a la plaza de la Maestranza bajo su condición de triunfador absoluto de la Feria de Abril. Pero si la plaza de la Maestranza marcó la cumbre indiscutible de su particular y difícil temporada, también fue el punto de partida -en su tercera y última tarde abrileña- de un extraño bache al que se sumó la fractura de tendones en su mano derecha que le mantuvo en dique seco dos meses largos que culminaron en su reaparición en Valladolid, en la primera corrida de toros televisada por RTVE después de seis años.

La recuperación física de esa lesión y el retorno a su mejor sitio serán los condicionantes con los que se encontrará un matador que se sabe esperado en Sevilla, escenario del histórico indulto de toro Arrojado en la feria de 2011.

En el caso de Talavante, tendrá que despejar las dudas que han surgido en la segunda mitad de la temporada sobre su definitiva capacidad torera. Los resultados de algunos de los últimos festejos, más allá de los trofeos, y su fallido paso por Bilbao son baldones que él solo puede hacer olvidar.

Entretanto, Eduardo Canorea y Ramón Valencia aún no han oficializado el cartel de la corrida que dará la puntilla a la temporada en la plaza de la Maestranza el próximo 12 de octubre. Son fijos los toros de José Luis Pereda y segura la presencia de Antonio Nazaré, uno de los valores más sólidos de la cantera taurina de Sevilla. También suenan los nombres del linarense Curro Díaz -ausente en abril y autor de la mejor faena del pasado San Miguel- y el madrileño Matías Tejela, torero en horas bajas que ha chirriado en los corrillos hispalenses. La empresa Pagés tiene la última palabra.

18
Sep/2012

OBSERVATORIO TAURINO: José Tomás en tres minutos

120916 José Tomás en Nimes

Jugada maestra. Tomás ha renovado su crédito un año más y ha elevado su altísima cotización dejando la expectación por la nubes de cara a una próxima temporada que hoy por hoy sólo es incógnita. Le han bastado tres funciones milimétricamente planificadas en intensidad creciente y alternando con dos figuras de la cima del escalafón -El Juli y Morante- para lograr convertirse en uno de los nombres propios de una extraña temporada que ya camina a su final. La guinda, ya lo saben, ha sido esa encerrona nimeña del pasado domingo que el genio de Galapagar convirtió en una antología de sí mismo y en el campo de pruebas de su definitivo concepto: más variado, cerebral y fresco que esa pétrea y patética voluntad de torear contra el toro que le dio gran rendimiento en otros momentos, con otros planteamientos y expectativas diferentes.

Una cuidada planificación. Un acontecimiento como el que se vivió en Nimes habría sido imposible sin el concurso de un equipo humano que ha funcionado con precisión suiza; sin una cabeza pensante con un absoluto dominio de los tiempos que ha vuelto a catalizar el gran despliegue del maestro madrileño. El impecable trabajo de campo o ese sabio juego matemático que sabe administrar el interés y el deseo de los públicos con los kilates de los carteles -este año se ha apostado por dos duelos de verdadero interés- debía ser estudidado en las mejores escuelas de marketing y es digno de todo elogio. Y no deja de llamativa la atracción que despierta un torero que amontona titulares sin conceder una sola entrevista. Pero el entorno del Divino no deja nada  al azar: y más allá del evento del pasado domingo hay que analizar el planteamiento global de un año resuelto en sólo tres contratos que tenía que resolver tres presimas fundamentales: llenar las plazas a toda costa; mantener intacta la expectación de cada paseillo y sostener un estratosférico caché que podría pulverizarse de nuevo después de la complacencia coral que ha seguido al cierre de su particular y corta campaña.

También hay cosas que matizar. El impresionante reflejo mediático del acontecimiento nimeño sólo puede ser calificado de positivo en un momento delicado en el que la fiesta necesita recuperar su cotidianidad después de la guerra relámpago del incansable sector antitaurino. Pero la verdad de lo acontecido sólo la pueden conocer las quince mil almas afortunadas que se congregaron en el impresionante anfiteatro carmargués. El resto de la humanidad se tiene que conformar con los rácanos tres minutos consagrados por ese vergonzante papelito que hacen firmar a la prensa. ¿Qué quiere decir esto? Que también juegan con el imaginario colectivo. Saben que lo que sólo se cuenta boca a boca acaba siendo mitificado. Pero no hay imágenes que nos permitan comprobarlo. Y en fin, como hay que conformarse con lo que vieron otros ojos tampoco está de más que reprobemos ese agravio comparativo que el tomasismo más integrista quiere establecer con las figuras que sudan la camiseta por en el duro primer circuito. Y una última reflexión que basaremos en lo que nos dicen y en lo que pudimos verle en Huelva: Tomás ha renovado su repertorio, ha ampliado su capacidad lidiadora y se encuentra en óptima forma para afrontar una temporada más amplia al nivel de una figura de ferias. Es lo que le pedimos al maestro de Galapagar, que se anuncie en los escenarios -Sevilla, Madrid y Bilbao- en los que se dirime la primacía del toreo. Sólo entonces nos convertiremos aunque hay quien advierte, y no le falta  razón, del peligro de convertise en un torero -grande- más.

en twitter @ardelmoral

14
Sep/2012

TOROS EN SEVILLA: Caballero sacó cabeza pero todos sudaron la camiseta

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Se guardó un sentido minuto de silencio en memoria de Ramón Soto Vargas, muerto en esta plaza hace veinte años

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Se lidiaron cinco novillos de Victoriano del Río, muy desigualmente presentados. Primero y segundo resultaron deslucidos; sos el tercero; peligroso e incierto el cuarto y muy descompuesto el quinto. El sexto fue un sobrero del Conde de la Maza, de más a menos.

Novilleros: Gómez del Pilar, de azul pavo y oro, silencio y ovación.

Rafael Cerro, de azul de Prusia y oro, silencio y silencio tras aviso.

Gonzalo Caballero, de blanco y plata, ovación en ambos.

Incidencias: La plaza registró un cuarto de entrada en noche agradable. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Ramón Soto Vargas, muerto en este ruedo hace veinte años. Bien Curro Robles con los palos.

El cartel, a priori, no estaba exento de alicientes: tres coletas bisoñas en trance de lanzamiento que han sudado la camiseta del escalafón menor en este año de estrecheces. Gómez del Pilar, herido en este mismo ruedo en primavera, fue el encargado de despachar el primer ejemplar del envío de Victoriano del Río, un novillo grandón y feote que se paró antes de tiempo y llegó a la muleta manseando y distrayéndose. El madrileño anduvo por encima, asentado y haciendo bien las cosas aunque la espada funcionó mal.

Con el cuarto volvió a marcharse a la puerta de chiqueros y esta vez tuvo que pasarse por delante un pavo con toda la barba al que toreó de capote con templanza. Se lo dejó crudo en el caballo pero el bicho ya cantó en banderillas su mal estilo y a Gómez del Pilar, que comenzó su faena de rodillas estando a punto de ser cogido, sólo le quedó arrimarse sin cuento. El toro, desigual y descompuesto, también guardaba un peligro sordo y escasas opciones de lucimiento.

Rafael Cerro, que ha echado cara y hechuras de hombre, también puso todo de su parte con el segundo ejemplar, otro novillo deslucido que embistió a pasitos y quedándose corto. La faena, todo voluntad, pecó de larga. Al quinto le enjaretó un mazo de buenas verónicas y un trasteo sinceramente entregado, de más a menos, que se acabó diluyendo en el mal estilo del bicho, al que sí arrancó un puñado de limpios muletazos y un arrimón final.

Una inquietante casualidad había situado en sexto lugar un ejemplar del Conde de la Maza para remendar el envío de Victoriano del Río. Y es que ayer mismo se cumplían dos décadas de la muerte del banderillero camero Ramón Soto Vargas, corneado por el novillo Avioncito, marcado con el hierro condal. Pero no había que buscar sortilegios siniestros en lo que sólo era una casualidad que se recordó con un sentido minuto de silencio. El del conde, a la postre, tuvo que ser sustituido por otro del mismo hierro al partise un pitón el titular. Curro Robles lo cuajó con los palos y Caballero le enjaretó una faena intensa y variada que se diluyó en parte al final. El madrileño había lidiado antes un novillo paletón al que recibió genuflexo con el capote. Un cartucho cambiado sirvió para iniciar una faena en la que no faltó la entrega y la compostura en intensidad creciente. Hubo muletazos sueltos de bella factura, especialmente los naturales dictados a pies juntos, muy de uno en uno, que tuvieron que pechar con el mal estilo y la informalidad de un utrero que no llegó a entregarse de verdad.

Con estos mimbres y los pasados, la empresa tiene que hacer el canasto de la novillada de triunfadores que abrirá la feria de San Miguel. Hasta entonces.

NOTA: Después de la novillada se supo que los escogidos por la empresa son Rafael Cerro, Tomás Angulo y Gonzalo Caballero. Juntos estoquearán un encierro de Juan Pedro Domecq y abrirán la Feria de San Miguel el próximo viernes a las 18.00

13
Sep/2012

EVOCACIÓN: La muerte reincidió en el Baratillo en 1992

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Ramón Soto Vargas falleció -hace hoy veinte años- víctima de una cornada en el corazón

Los números no habían salido tal y como se esperaban y el cuerno de la abundancia que prometía la Expo había pasado de largo en la plaza de la Maestranza, que había programado aquel año un largo calendario taurino que ya encaraba su final. Era una novillada dominical más: Antonio Vázquez El Vinagre, Juan de Félix y Leocadio Domínguez se anunciaban para matar un encierro del Conde de la Maza: un festejo que transcurría sin pena ni gloria hasta que saltó a la arena el tercero de la tarde, negro listón, de 458 kilos de peso y bautizado como Avioncito en el herradero.

El primer tercio se verificó sin relumbrón. Ramón Soto Vargas y Juan de Triana -recientemente desaparecido- tomaron los palos para banderillear al novillo, muy astifino y mansurrón, que arrolló sin demasiado aparato al banderillero camero a la salida del tercer par entre las rayas de picadores, justo enfrente de las tablas del tendido siete. Parecía que apenas le había tocado, una voltereta más de tantas. El torero se levantó por su propio pie y llegó a andar algunos pasos vacilantes sin que nada hiciera presagiar la tragedia que se avecinaba. Pero acabaría desplomándose en brazos de los compañeros, que le llevaron a la enfermería. Para entonces su rostro había cambiado; la faz se había tornado cadavérica y su camisa empezaba a empaparse de sangre. El equipo médico comenzaba una angustiosa carrera contra reloj de final incierto.

El festejo continuó normalmente y se saldó con el tibio balance de una vuelta al ruedo para El Vinagre, sendas ovaciones para Juan de Félix y dos vueltas al anillo para Leocadio, jefe de filas del banderillero que se debatía entre las orillas de la vida y la muerte mientras se retiraban las cuadrillas. En torno a las once de la noche se supo el fatal desenlace, tres horas después del percance. Soto Vargas había sido sometido a varias transfusiones e incluso había podido ser reanimado después de entrar en parada cardíaca y haber perdido muchísima sangre. Pero finalmente el corazón, que había sido alcanzado por el pitón del novillo, no pudo aguantar más. “Dos cornadas y las dos en el corazón”, señaló Ramón Vila, demudado, al salir del quirófano. Sólo cuatro meses antes un toro de Atanasio Fernández había matado al prestigioso banderillero valenciano Manolo Montoliú en la yema de la Feria de Abril y sólo diez días después de la inauguración de esa Exposición Universal a la que aquella noche triste aún le quedaba un escaso mes para su clausura. Tal y como sucedió en el caso de Montoliú, se improvisó la capilla ardiente en la sala de prensa de la plaza de toros. Volvía a morir un torero y las gentes de luces estaban rotas, inconsolables.

Ramón Soto Vargas, gitano de Camas, había querido ser matador en su juventud aunque acabó encaminando sus pasos a las filas de plata en las que pronto destacó como un sobrio y seguro lidiador y un eficaz banderillero a las órdenes de matadores como Antoñete, Rafael de Paula y Curro Romero. Contaba 39 años, estaba casado y tenía dos hijos.

Veinte años después, su sobrino carnal Alfonso Oliva Soto sigue luchando por abrirse camino como matador de toros. Hace dos temporadas le anunciaron en la plaza de la Maestranza con un corridón del Conde de la Maza. Brindó al cielo y cortó una oreja que sabía a venganza torera.

11
Sep/2012

OBSERVATORIO TAURINO: El Juli, ¿rebelde con causa?

Evocación de la pequeña pantalla. Lo que andando el tiempo se llamaría Televisión Española se probó en 1948 retransmitiendo una corrida de toros de la vieja plaza de Carabanchel que sólo pudo ser vista -con no pocas dificultades- en un receptor instalado en el Círculo de Bellas Artes de la madrileña calle de Alcalá. Mucho ha llovido desde entonces aunque desde ese mismo momento el toro siempre formó parte de la cotidianidad de una pantalla que no se puede entender sin la voz engolada de Matías Prats y aquel calendario de ferias y corridas -Beneficencia en Madrid, Asprona de Albacete- que convertían las salitas en tendidos de mesa camilla y escay. La recuperación de esa normalidad y el mantenimiento de la cultura del toro en el día a día del español medio, era una de las premisas fundamentales de esta vuelta de las retransmisiones taurinas que fue conducida con impecable y positiva sobriedad por los comunicadores Federico Arnás y Carlos Ruiz. Mención aparte merece el brillantísimo debut catódico de Pedro Gutiérrez Moya, el gran Niño de la Capea, que se hizo matador de toros en Bilbao hace cuarenta años con las cámaras en directo. Dieciséis años después, la televisión de todos los españoles volvería a ser testigo de la definitiva consagración de El Capea, reventando por naturales al quinto victorino -pechó con la corrida en solitario- de la Beneficencia de aquel año. De treintaimuchos para arriba, muchos recordarán otra corrida de Beneficencia -televisada, por supuesto- que enfrentó mano a mano y glorificó a Ortega Cano y César Rincón en 1991, el mejor año de sus vidas. El festejo fue repetido varias veces por la pequeña pantalla y permanece en la memoria colectiva de esa generación de aficionados y espectadores.

Al César lo que es del César. Pero hay que centrarse en el hoy y el ahora. Y hay que felicitarse de la notable audiencia del festejo de Valladolid, que fue presenciado in situ por varios centenares de jóvenes que accedieron a la plaza gracias a las entradas incentivadas por los propios toreros que, ésa es la verdad, se dejaron el pellejo. Más allá del riguroso análisis técnico que se pueda realizar de las respectivas situaciones de El Juli, Manzanares y Talavante, éstos se jugaban mucho en un envite que sólo ha sido posible gracias a su empeño personal. Y un dato más: Andalucía y ¡Cataluña! lideraron las cuotas de pantalla. Vivir para ver.

rebelde sin causa

El Juli calienta las redes sociales. La chispa se había encendido en invierno: la federación de ciudades taurinas de Francia pusieron a remojar las barbas de las figuras anunciando un recorte de honorarios que escoció tela marinera. Y de aquellos polvos vienen estos lodos. Parece ser que parte del público se puso a la contra y afeó a El Juli la terciada corrida de Garcigrande que despachó el domingo en Dax junto a Ponce y Manzanares. Por la noche, vía twitter, se terminó de destapar la caja de los truenos: el joven maestro madrileño arremetió con toda la artillería contra el ex torero y ahora periodista galo André Viard al que hizo responsable de una campaña a la contra que, según el diestro pretende “crear una imagen distorsionada y negativa de los que de verdad tiran del toreo”. Desde este Observatorio siempre hemos denunciado esa absurda fobia a las grandes figuras –base fundamental de la historia de este invento junto al toro bravo- desde el sector más demagógicamente torista de la afición. En el otro extremo chirría esa moderno peloteo incondicional que no admite el más mínimo análisis o el más tímido atisbo de crítica y da por buena todas y cada una de las iniciativas de un colectivo que se ha anotado grandes logros -ahí está lo de RTVE- junto a otros patinazos muy discutibles. Y uno de ellos reside en exclusivizar tres o cuatro ganaderías que ya cantan. Ahí si se echan en falta algunos gestos que taparían las bocas de esos perros que siempre andan con su particular guaguau.

en twitter @ardelmoral