Monthly Archives: Junio 2011

28
Jun/2011

OBSERVATORIO TAURINO: José Tomás sigue dando que hablar

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Y se armó el follón.  La semana pasada habíamos escalado a la atalaya de este Observatorio para tratar de catalogar las luces y las sombras de la esperada reaparición de José Tomás. Aquella misma noche, recién entregada la página, surgieron nuevos datos sobre los entresijos y la estrategias del divino que han llenado de perplejidad el mundillo taurino. El blog Los Toros en el siglo XXI era el primero en confirmar ciertos rumores que se avanzaban la semana pasada: el madrileño no estaría en las plazas de los Chopera. Comenzaba el lío.

La torre de Babel. Casi sin solución de continuidad, el apoderado de Tomás, Salvador Boix, asomaba la gaita con tono campanudo y solemne para confirmar la noticia añadiendo que había existido “una gran tensión” entre ambas partes para justificar la ausencia. En esos momentos ya se sabía que el galapagarino tampoco iba a estar en uno de sus ruedos talismán, la plaza de Málaga. La negativa se produjo después de una farragosa e intermitente negociación -la empresa de Fernando Puche le había ofrecido reaparecer en ese coso- argumentando “falta de confianza en la empresa” ante la hipotética creación de un miniabono que apuntalara la morterá del madrileño con festejos de menor presupuesto. Llegados a este punto cabría hacerse algunas preguntas: ¿Se negarían a vender la entrada en un paquete por dignidad o es que quieren su propia parte en ese miniabono? La verdad es que estarían en su derecho de pedir participación en un beneficio generado por ellos pero otra cosa es erigirse en supuestos guardianes de una ética que se viene abajo al mezclarla con esos billetes que tanto dan que hablar…

La guerra fría. El caso es que las noticias encadenadas sacaban a la luz otros rumores. Ya habíamos avanzado la pasada semana las dificultades que podrían surgir al negociar con la casa Matilla, gestora de la simbólica plaza monumental de Barcelona, que vive sus últimos días en actividad sin saber si Tomás actuará en la última función taurina de su larga y rica historia. Pero había más: desde todos los flancos se empezó a insinuar un hipotético complot de los grandes nombres del empresariado taurino que perseguiría mantener el statu quo del negocio y rebajar las astronómicas pretensiones económicas del diestro de Galapagar. Blanco y en botella: lo que subyace es una pugna soterrada por un poder que hace muchos años pasó de los matadores a las empresas. ¿Es José Tomás un moderno Quijote? ¿quieren rebañar parte de las plusvalías que generan a las empresas? ¿Son unos peculiares -pero codiciosos- antisistema del toreo? A estas alturas ya no caben dudas: El Divino y su equipo -Boix sólo es la fachada- hacen la guerra por su cuenta aunque ese papel de Robin Hood justiciero que se han arrobado empieza a chirriar, y mucho.

Pasta y poder. Recapitulemos: el asunto se puede resumir con facilidad. José Tomás y sus muchachos, como todo hijo de vecino, persiguen sacar la máxima rentabilidad de una simbólica y contada reaparición que aún no se ha producido. El conflicto es de poder, de sacar mayor tajada económica que los empresarios que le contratan al calor de un indiscutible tirón que luego tendrá que refrendar en el ruedo. Que nadie busque otras alturas de miras: money, money, money. Lo demás son cuentos para ingenuos aunque algunos empiezan a bajarse del tren mientras se sigue cuestionando la calidad de unos carteles plagados de nombres mediocres. ¿O no?

26
Jun/2011

TOROS EN SEVILLA: Fernando Adrián, un valor en alza

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Se lidiaron seis novillos de Montealto, y cuajados y de buen juego global, especialmente segundo, el excelente tercero, el noble quinto y el potable sexto. El primero resultó brusquito aunque posible y el cuarto fue más rebrincado y deslucido.

Novilleros: Mario Alcalde, de zafiro y oro, silencio tras dos avisos y silencio

Antonio Espaliú, de mostaza de Dijon y oro, silencio tras aviso; resultó cogido por el quinto.

Fernando Adrián, de turquesa y oro, vuelta al ruedo y oreja.

Incidencias: La plaza registró menos de media entrada en tarde infernal. Raúl  Adrada saludó tras parear al tercero de la tarde. Antonio Espaliú sufrió dos cornadas de 5 y 25 centímetros, ésta en la ingle, de pronóstico grave

Hasta seis largas y faroles de rodillas sirvieron de tarjeta de presentación del novillero Fernando Adrián, un pupilo de la Fundación El Juli que ya había dado que hablar en este mismo ruedo en las nocturnas del pasado verano. No quería dejar pasar la ocasión y además tuvo a favor un lote colaborador en el que destacó el excelente tercero, un gran novillo que también le permitió mostrar su macizo concepto capotero. Toro y torero acabarían por romper en un compacta serie diestra que fue el corpus central de una faena vibrante y expresiva, muy jaleada por el público, en la que también hubo alardes de imaginación, como un natural prolongado en cuatro o cinco tiempos que marcó la cumbre de un trasteo que habría necesitado mayor contundencia estoqueadora. Las orejas volaron en la punta del descabello pero quedaba otro novillo en los chiqueros…

Inasequible al desaliento volvió a darlo todo ante el sexto, otro utrero con posibilidades  con el que le costó templarse. Pero cuando llegó el acople, la faena elevó un tono que no se mantuvo por el lado izquierdo. Ya no importaba. La tarde de Fernando Adrián había sido un catálogo de posibilidades y merecía esa oreja que paseó encantado de la vida.

La cruz del festejo se la llevó Antonio Espaliú, que volvió a salir de la plaza de la Maestranza postrado en una camilla después de resultar alcanzado por el quinto de la tarde en la suerte de matar. Ése fue un novillo algo informalete pero que planeaba en la indecisa muleta del camero, que se conformó con mojarse los pies en la orilla sin decidirse a entrar en el mar. Confirmaba así la decepción que había acompañado su actuación ante el segundo novillo de Montealto, un boyante ejemplar un punto aplomado en los finales con el que nunca fue capaz de dar el paso. El novillo se desplazaba con importancia pero había que atacarlo y pasar esa raya que para muchos es un hondo desfiladero. Sí le anotamos un brillante recibo capotero en ese torete, un puñado de verónicas de otro tiempo que merecerían motor más potente.

No merece la pena hablar demasiado de Mario Alcalde, que ya esbozó algo de lo que vendría después al hacer el paseíllo con cara de místico transfigurado. No fue capaz de meterle mano al brusco primero -el presidente le perdonó de largo el tercer aviso- y medio se tapó con el cuarto, al que despachó echo unos zorros y con escaso respeto a la liturgia y el ceremonial taurinos. Sólo le faltó quitarse la chaquetilla.

110626 Cornada de Espaliú

ÁLVARO PASTOR TORRES

23
Jun/2011

TOROS EN SEVILLA: Cuando el Guadalquivir también pasa por Ciempozuelos

110623 César Jiménez en el Corpus

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Se lidiaron seis toros de Carmen Segovia, de feas hechuras y destartalados esqueletos. El único que sirvió, muy a medias, fue el noble y flojísimo primero. El resto, no pasaron de deslucidos en distintos registros: rebrincado el segundo; manso y huidizo el tercero, peligroso el cuarto, sin recorrido el quinto y sosísimo el sexto.

Matadores: Miguel Abellán, de blanco y plata, ovación y silencio.

Juan Bautista, de maquillaje y oro, silencio y silencio.

César Jiménez, de aguamarina y oro, silencio tras aviso y silencio.

Incidencias: La plaza registró media entrada en tarde de calor soportable. Saludaron tras parear al quinto Curro Robles y Pablo Delgado.

Para nuestra desgracia, la corrida respondió punto por punto al guión establecido. Fue una pena que el festejo programado no se uniera -era bastante complicado con el cartelito de marras- al inmejorable ambiente que se ha vivido en la ciudad en la víspera y el día del Corpus. Es difícil remontar la fecha en lo taurino, pero habría merecido la pena ponerle un poco de imaginación para revalorizar un festejo que en esta ocasión lo tenía casi todo en contra para resultar brillante.

La corrida de Carmen Segovia fue un muestrario de mostrencos de feísimas y bastas hechuras a las que tampoco acompañó un buen comportamiento. Sólo el primer ejemplar que saltó al ruedo se dejó hacer con cierta nobleza pero su invalidez impidió que Abellán pudiera hacer más que mostrarse maduro, seguro, solvente y templado para certificar que la terrible cornada sufrida en el rostro en la plaza de Madrid no ha hecho mella en su ánimo. El torero convenció al personal y hasta tuvo momentos de brillantez, enroscándose el toro en el final de un trasteo que no podía dar para más.

El segundo del lote de Abellán fue un vacorro enorme y zancón que cantó su mansedumbre en el caballo. Para colmo, tomó la muleta con poco estilo y cortando los viajes impidiendo que su matador terminara de confiarse. El toro nunca fue claro y navegaba con la cara por las nubes, al paso, gazapaendo. Así era imposible.

Tampoco es que tuviera un lote para hacer maravillas el diestro francés Juan Bautista, que volvió a mostrarse como una gaseosa destapada, incapaz de tirar la moneda para aprovechar el puñado de arrancadas que brindó el segundo de la tarde, un bicho que también acumuló su propio catálogo de defectos -rebrincado, muy a menos- pero que habría merecido otro planteamiento más ambicioso. El francés se zampó de postre otro animal destartalado que sí permitió brillar con los palos a su gran banderillero, el sevillano Curro Robles. Parecía que se iba a dejar el toro pero se quedaba cortito, avisaba y Bautista no llegó a confiarse en una larga faena que transcurrió sin fondo ni forma, prolongando hasta el aburrimiento algo que no podía ser y que no fue.

El tercero en discordia era César Jiménez, que llegaba a Sevilla más o menos avalado por la salida a hombros de la plaza de Las Ventas. Había interés en comprobar la evolución del diestro de Fuenlabrada, que parece haberse desprendido de esas poses de figurita de Lladró que tanto empalagaban su toreo. Jiménez salió dispuesto y quiso torear siempre al manso que hizo tercero dejándole la muleta puesta, planteándolo todo con firmeza. Pudo arrancarle algún natural y sobre todo, mostrarse como un torero recuperable pero tanto éste como el tardo sexto no eran aptos para muchas florituras. A la postre, lo mejor del festejo fue su duración: dos horas justas.

21
Jun/2011

OBSERVATORIO TAURINO: Luces y sombras de una vuelta

b Expectación.  La próxima reaparición de José Tomás -fijada para el 22 de julio en el coso valenciano- es una buena noticia para el toreo. El madrileño es una gran figura con un extraordinario poder de convocatoria que ha tenido que realizar un impresionante esfuerzo para recuperarse de las gravísimas heridas sufridas hace más de un año en el ruedo mexicano de Aguascalientes. Dueño de una indiscutible personalidad; impávido y ascético, aún no se ha enfundado el vestido de torear y ya ha hecho correr ríos de tinta a favor y en contra. En cualquier caso, la vuelta del Divino es un acontecimiento de primer nivel que contribuye a colocar la fiesta en la primera línea de actualidad aunque algunos efectos colaterales merecen ser diseccionados.
b Controversia. El reconocimiento de esa altísima alcurnia torera no debe ser un impedimento para abordar un análisis de las aristas más controvertidas de su puesta en escena. El madrileño comparte encarnizados detractores y numantinos defensores que convierten en dogma de fe cualquier decisión de su torero, canonizando lo que en otros se reprueba. Convendrá ir por partes…
b Los compañeros y el dinero.  Posiblemente es el capítulo más discutible de la contratación de José Tomás. El madrileño -con algunas excepciones- suele escoger compañeros de escaso fuste y un telonero cargado de trienios que abra sus carteles con un doble objetivo: no inquietar al prota de la película y descargar los altísimos presupuestos de los carteles en los que participa el galapagarino. Pierde el aficionado, al que se le hurta la competencia con los grandes pero suelen ganar las empresas, que refuerzan el censo de sus abonados, auténtico motor económico de las ferias. Así lo reconocían abiertamente días atrás los gestores del coso de la Merced de Huelva, Óscar Polo y Carlos Pereda, al presentar los carteles de unas Colombinas que gravitan en torno a la que podría ser la única comparecencia de José Tomás al sur de Despeñaperros si no desencallan las negociaciones de Málaga -el dinero y el ganado andan enredados- y se confirma su ausencia de las plazas de la familia Chopera, que regentan el coso de Almería, otro de los escenarios habituales de sus ciudadas apoteosis.
b El ganado. Ya les comentábamos hace unos días que está siendo uno de los principales escollos para poner en pie los contados carteles en los que tiene pensado participar el deseado matador madrileño. Las mejores corridas del campo bravo ya tienen dueño y plaza y la guerra fría que se está viviendo en los despachos también incide en la reseña de unos encierros que no pueden ni deben fallar para mantener la tensión argumental de la vuelta. Llegados a este punto, conviene hacerse algunas preguntas: los Matilla fueron los principales aliados de la reaparición de 2007. Ahora son los apoderados de José María Manzanares, la gran sensación del momento, el único que puede echarle la pata por alto en creciente poder de convocatoria y en exigencias de cotización. Tomás ya ha mostrado que el que pestañea, pierde. ¿Estará en la Monumental de Barcelona en la últimas corrida de su historia? No sé…
b Los escenarios. Parece que Tomás volverá a evitar las plazas más importantes del primer circuito para escenificar su reaparición. Sevilla, Madrid, Pamplona o Bilbao se quedarán sin ver al Deseado. Avanzan las fechas, se siguen conociendo pocos carteles.
alvarordelmoral@hotmail.com

110621 José Tomás

Expectación. La próxima reaparición de José Tomás -fijada para el 22 de julio en el coso valenciano- es una buena noticia para el toreo. El madrileño es una gran figura con un extraordinario poder de convocatoria que ha tenido que realizar un impresionante esfuerzo para recuperarse de las gravísimas heridas sufridas hace más de un año en el ruedo mexicano de Aguascalientes. Dueño de una indiscutible personalidad; impávido y ascético, aún no se ha enfundado el vestido de torear y ya ha hecho correr ríos de tinta a favor y en contra. En cualquier caso, la vuelta del Divino es un acontecimiento de primer nivel que contribuye a colocar la fiesta en la primera línea de actualidad aunque algunos efectos colaterales merecen ser diseccionados.

Controversia. El reconocimiento de esa altísima alcurnia torera no debe ser un impedimento para abordar un análisis de las aristas más controvertidas de su puesta en escena. El madrileño comparte encarnizados detractores y numantinos defensores que convierten en dogma de fe cualquier decisión de su torero, canonizando lo que en otros se reprueba. Convendrá ir por partes…

Los compañeros y el dinero. Posiblemente es el capítulo más discutible de la contratación de José Tomás. El madrileño -con algunas excepciones- suele escoger compañeros de escaso fuste y un telonero cargado de trienios que abra sus carteles con un doble objetivo: no inquietar al prota de la película y descargar los altísimos presupuestos de los carteles en los que participa el galapagarino. Pierde el aficionado, al que se le hurta la competencia con los grandes pero suelen ganar las empresas, que refuerzan el censo de sus abonados, auténtico motor económico de las ferias. Así lo reconocían abiertamente días atrás los gestores del coso de la Merced de Huelva, Óscar Polo y Carlos Pereda, al presentar los carteles de unas Colombinas que gravitan en torno a la que podría ser la única comparecencia de José Tomás al sur de Despeñaperros si no desencallan las negociaciones de Málaga -el dinero y el ganado andan enredados- y se confirma su ausencia de las plazas de la familia Chopera, que regentan el coso de Almería, otro de los escenarios habituales de sus ciudadas apoteosis.

El ganado. Ya les comentábamos hace unos días que está siendo uno de los principales escollos para poner en pie los contados carteles en los que tiene pensado participar el deseado matador madrileño. Las mejores corridas del campo bravo ya tienen dueño y plaza y la guerra fría que se está viviendo en los despachos también incide en la reseña de unos encierros que no pueden ni deben fallar para mantener la tensión argumental de la vuelta. Llegados a este punto, conviene hacerse algunas preguntas: los Matilla fueron los principales aliados de la reaparición de 2007. Ahora son los apoderados de José María Manzanares, la gran sensación del momento, el único que puede echarle la pata por alto en creciente poder de convocatoria y en exigencias de cotización. Tomás ya ha mostrado que el que pestañea, pierde. ¿Estará en la Monumental de Barcelona en la últimas corrida de su historia? No sé…

Los escenarios. Parece que Tomás volverá a evitar las plazas más importantes del primer circuito para escenificar su reaparición. Sevilla, Madrid, Pamplona o Bilbao se quedarán sin ver al Deseado. Avanzan las fechas, se siguen conociendo pocos carteles.

NOTA: Este Observatorio había sido entregado al cierre de El Correo antes  de que se desataran ciertos acontecimientos: primero con las informaciones avanzadas por el blog ‘Los toros en el siglo XXI’, después por las declaraciones de los Chopera y Salvador Boix, apoderado de Tomás. Hablaremos de todo ello largo y tendido…
19
Jun/2011

TOROS EN SEVILLA: Atención a Jiménez Fortes

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Se lidiaron seis novillos de El Serrano, con cuajo, hechuras, caras y pesos de toros de primera.  Aunque decepcionó el juego global del encierro, el primero desarrolló alegría y calidad en la muleta a pesar de ser un punto tardo. De más a menos el cuarto y sólo  noble y a menos el sobrero que hizo sexto.

110619 Jiménez Fortes

Novilleros: Ignacio González, de rosa añeja y oro, silencio y silencio tras aviso.

Manuel Fernández, de rosa pálido y oro, ovación y vuelta al ruedo.

Jiménez Fortes, de azul pavo y oro, vuelta al ruedo y vuelta por su cuenta.

Incidencias: La plaza registró menos de media entrada en tarde muy calurosa.

Habíamos vuelto al ardiente coso sevillano después del intermedio rociero oyendo hablar cositas buenas del novillero malagueño Jiménez Fortes, un peculiar hijo del cuerpo de madre torera -la popular Mari Fortes de los 70- que respondió a las expectativas levantadas mostrándose como un valor a tener muy en cuenta. El chico tiene valor para andar en la cara de los novillos y tampoco está exento de personalidad pero, sobre todo, mantiene una entrega consciente que certifica sus ganas de ser torero, una cualidad que -verbigracia- no siempre abunda en las filas de la novillería.

El caso es que el tal Jiménez Fortes volvió a Sevilla revelándose como un poderoso muletero que a veces peca de encimista aunque busca al toro en todas partes, en todos los terrenos. Firme y resuelto, llevando muy tapado al tercero; manejando el trapo con temple, el malagueño captó la atención de los tendidos cuando la novillada transcurría entre bostezos y abaniqueos. Si hay que ponerle un pero, es el de resultar a veces un poco amontonado de pura entrega, pero se mantiene siempre cruzado, muy en el sitio y también sabe torear con cadencia cuando se echa la muleta a la mano izquierda. No pudo andar al mismo nivel con el precioso sobrero melocotón que hizo sexto, que más que noble resultó soso. Muy metido en la cara, a su labor no le faltaron méritos aunque la vuelta que se pegó con el personal en desbandada se la podría haber ahorrado.

También repetía en el coso sevillano el novillero nazareno Manuel Fernández, un muchacho corpulento de basta puesta en escena que se sobrepone a su rotunda fachada manejando los trastos con cierta solvencia. No dijo nada con el segundo de la tarde, un novillo corretón e informal con el que se empleó en un trasteo intrascendente rematado con un espadazo inapelable. Pero con el quinto sorprendió a la parroquia moviendo la muleta con cadencia, temple y toques precisos. Lástima que el torete resultara tan remiso y aplomado: podríamos haber visto torear más y mejor. La espada volvió a ser un cañón contundente.

Ignacio González, un cordobés que también reincidía en el coso sevillano, ha dejado muy atrás esas ganas de agradar que le otorgaron cierto ambientillo. La verdad es que dio la impresión de encontrarse absolutamente estancado en la profesión, falto de fondo y forma, ayuno de ideas para aprovechar la gran oportunidad que le puso en la mano el primero de la tarde, con mucho el mejor de todo el encierro.

13
Jun/2011

OBSERVATORIO TAURINO: La temporada se adentra en su curso medio

Colorín, colorado. La novena salida a hombros del rejoneador Diego Ventura puso el cierre al larguísimo serial madrileño que hila en un sólo ciclo las fiestas de la comunidad de Madrid, la feria de San Isidro y la mal llamada feria del Aniversario, apéndice irremediable de una interminable cuarentena de toros en la que hay de todo y para todos.  De una parte, se confirma la primacía absoluta de José María Manzanares y la autoridad indiscutible de El Juli, seguidos de un Talavante en fase crisálida que está adelantando por la izquierda a Morante de la Puebla, al que ya le queda un poco estrecha la excusa de la mala suerte en los sorteos. El mundial taurino de Las Ventas también ha dejado en el limbo a otros toreros de la clase alta del escalafón que deben apretar el acelerador si no quieren perder categoría y cotización: omitiremos sus nombres. En otras galaxias más alejadas, sin desmerecer de los méritos adquiridos, han salido a la palestra nombres como los de Iván Fandiño, que ya anda rentabilizando sus entonadas actuaciones firmando contratos por las ferias, que se enfrentan al fantasma del cemento mientras los gestores de los circuitos menores del toreo preguntan por el nombre de los nuevos concejales de fiestas: ¿Habrá subvenciones? La cosa está cruda.

Cuarto milenio. Los vericuetos de la contratación de José Tomás merecen formar parte del sumario de alguno de los abracadantes programas de Iker Jiménez. Después de las conocidas desavenencias con Victoriano del Río y Álvaro Núñez Benjumea, la composición de los contados carteles en los que tiene previsto participar el divino pertenecen al ámbito del misterio. Precisamente, los hombres del galapagarino están encontrando en el apartado ganadero los principales escollos para poner en pie los festejos. Ya habían trascendido los carteles de Valencia, Bayona y Huelva y el pasado fin de semana se supo que Tomás también estará anunciado en Gijón para dar la alternativa al mexicano Diego Silveti. Más allá del valor sentimental de un doctorado dinástico, el verdadero argumento del festejo viene dado por la presencia de Alejandro Talavante, que se verá las caras por primera vez con su espejito roto de otro tiempo. Que gane el mejor.

De damasco rojo. No habíamos querido comentar el asunto por leal discrección pero ya es vox pópuli en todos los medios, en todos los foros y el desenlace es un secreto a voces. En muy pocas fechas, el Rey de España sancionará en calidad de Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla el nombramiento de su nuevo Teniente. Hace meses ya se sabía que el monarca había puesto sus complacencias en el segundo marqués de la Puebla de Cazalla, el empresario Javier Benjumea, para que empuñe el bastón de mando del centenario cuerpo nobiliario. Paralelamente, la acción y la creciente presencia pública de Santiago de León, actual fiscal de la Maestranza, le colocaban en la primera línea de salida sin salir de la Casa. Ya se sabe que ambos nombres, junto al del conde del Sacro Imperio, conforman la protocolaria terna elegida en junta general de caballeros que obra encima de la mesa del despacho real de Zarzuela. Más claro, Abengoa. Por otro lado, llega el momento de valorar una magnífica y fecunda tenencia, la de Alfonso Guajardo-Fajardo, que ahora toca a su fin. Se le echará de menos pero quedarán sus frutos. No estaría de más distinguirla con alguna ejecutoria rubricada en los montes del Pardo. A tal señor, tal honor.

twitter.com/#!/ardelmoral

07
Jun/2011

OBSERVATORIO TAURINO: ¿Quién manda en el mapa del toreo?

Calma chicha.  Culminado San Isidro, y sin esperar a esa Feria del Aniversario que estira el ciclo taurino madrileño hasta el absurdo, el toreo entra en un curioso intervalo de reflexión en espera de que San Juan y San Pedro adentren a la temporada en su curso medio. Será el momento de disfrutar de los botines cosechados en las primeras contiendas, de pedalear desahogadamente por el llano después de coronar cumbres como Valencia, Sevilla y Madrid. Ya les comentábamos días atrás que el mapa del toreo había variado sus frentes. José María Manzanares ya es el dueño y señor de un panorama en el que también se asoma, con permiso del mariscal Juli, un Talavante recrecido que ha decidido quedarse fuera de Pamplona -su presencia se había apalabrado antes de triunfar en Madrid- por problemas de cotización.

Poderes contrapuestos.  La verdad es que la gloriosa eclosión de Manzanares ha chocado de frente con los cuidados planes que diseñaban milimétricamente la reaparición de José Tomás, en los que no se contaba con este nuevo poder emergente que ya ha ganado las primeras batallas. Ya les hemos hablado largo y tendido del cuvillogate: el alicantino se ha llevado el gato al agua y despachará la flor de la camada de El Grullo, incluyendo el encierro reseñado para Bilbao, el gran puerto de verano en el que prácticamente se dirime el podio definitivo de la campaña. El Manzana podría alternar en la capital vasca con Morante y El Juli materializando el deseo de los ganaderos gaditanos: toreros de máximo nivel para una ganadería en la cima de su trayectoria que ha sido despedida con honores por el genio de Galapagar. Y hablando del Divino: será la máxima atracción de la feria de Colombinas, un abono en el que parece segura la ausencia de Manzanares, que sí actuará en Valencia el 22 de julio con Ponce y El Juli, un día antes de la reaparición de Tomás, único aliciente de un extraño cartel que completan el veteranísimo e hipervalorado diestro extremeño Juan Mora y el mexicano Arturo Saldívar. Juzguen ustedes mismos. El caso es que no parece muy probable que ambos gallos vayan a coincidir en el mismo corral. Como ya saben, el mano a mano previsto el 6 de agosto en El Puerto enfrentará a Morante y Manzanares con los cuvillos en el centro de un abono real que ha cambiado de rey. En esa tesitura, la presencia de Tomás en el ciclo veraniego portuense se antoja a estas alturas un imposible.

Polarización. Visto lo visto y oído lo oído, el poder se reparte ¿a parte iguales? entre Manzanares y Tomás, aunque éste ha elegido un circuito de calentamiento cuidado en fechas y escenarios y reducido en unos números que no cuentan para las estadísticas de la gran temporada. Esperamos con verdadero interés que el madrileño sea capaz de reeditar la mejor versión de su toreo pero el argumento vivo de la campaña y el futuro inmediato de la fiesta camina por otros senderos más complejos. Dicen que el G-10, el lobby que colegia a las principales figuras quiere inclinar algunas balanzas. Estamos expectantes…

Bochorno. La revista El Jueves ha querido echarse unas dudosas risas bromeando con el gravísimo accidente de Ortega Cano. El diestro aparece en portada con un volante clavado en las tripas mientras un inmenso morlaco erguido le interpela: “¿Qué? ¿a que jode, eh?” El humor termina donde empieza el mal gusto y cuando se publican estas líneas el estado del cartagenero sigue siendo gravísimo.

06
Jun/2011

TOROS EN SEVILLA: Más novillos que novilleros

110605 Javier Jiménez

EL ENCIERRO DE JAVIER MOLINA SE IMPUSO A LA TERNA AUNQUE JIMÉNEZ SE ESFORZÓ MÁS QUE DUFAU Y SILVETI

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Se lidiaron seis novillos de Javier Molina, correctamente presentados. Sin estar sobrado de clase, el primero fue alegre y repetidor. Bravo, de excelente juego el segundo; de más a menos el tercero; rajado, bravucón pero potable el cuarto; cobardón el quinto y bruto y descompuesto el sexto.

Novilleros: Thomas Dufau, de nazareno y oro, ovación y silencio.

Diego Silveti, de heliotropo y oro, vuelta al ruedo tras aviso y silencio tras aviso.

Javier Jiménez, de azul pavo y oro, ovación en ambos.

Incidencias: La plaza registró menos de media entrada en tarde primaveral.

El argumento de la interminable novillada dominical -¿cuando saldrán los caballos de picar por la puerta de arrastre?- hay que contarlo desde la perspectiva del ganado, un interesantísimo encierro de Javier Molina que brindó teclas distintas y variadas que tocar y muchas posibilidades para salir triunfador de un festejo que, como tantos, ya es sólo estadística y números.

Haciendo honor al carácter ecuménico del evento, el francés Thomas Dufau abrió plaza para  sortear un primer novillo que sin estar sobrado de clase se movió y repitió siempre con alegría en los caballos, los capotes y en la muleta del novillero galo. Tomasito, que así se hacía llamar en sus inicios, se empleó en una labor tan solemne como fría, ayuna de contenido y escasa de transmisión que daría la medida de la faena que iba a instrumentar al cuarto de la tarde, un utrero bravucón en los caballos que humilló y hasta desarrolló clase en la muleta antes de cantar su condición de manso. Es verdad que se quedó más corto por el izquierdo pero también es cierto que el francés anduvo por allí sin decir nada.

Rodeado de cierto ambientillo y precedido de buenas referencias, el mexicano Diego Silveti volvía a la plaza de la Maestranza después de encomendarse a la Piedad del Baratillo en una oración tan bella como secreta en los previos del festejo. Pero la verdad es que el manito no logró brillar a la altura de la excelencia del segundo novillo de la tarde, un boyante ejemplar, tan bravo en los montados como pronto en los engaños, que se fue para dentro con las dos orejas puestas. Ésa es la verdad, Silveti no pasó de correcto y la faena, con detalles de buena factura, no llegó nunca a estar a la altura de un animal que era de triunfo gordo. Al quinto se lo asesinaron con premeditación y alevosía en el caballo y quedó sin gas para la muleta. Silveti lo atacó en corto y el torete no pasó de embestir a trompicones con el freno de mano puesto.

Hay que salvar de la quema la disposición del sevillano Javier Jiménez, ya cuajado como novillero y con hechuras de hombre, que se mantuvo firme y hasta templado con el tercero de la tarde, un utrero de movilidad un punto descompuesta al que atacó más de la cuenta. Habría servido más y mejor sin obligarlo tanto pero tampoco se pueden censurar las ganas de estar bien y por encima, las mismas que le llevaron a andar más tiempo de la cuenta con el bruto y protestón sexto, el garbanzo negro de un buen encierro que esta vez no puede ser puesto como excusa para justificar lo que no fue.