Monthly Archives: Mayo 2011

30
May/2011

OBSERVATORIO TAURINO: Manzanares sigue imponiendo su ley

110526 Manzanares en Córdoba

Año histórico. Casi a punto de coronar el curso alto de la temporada, Manzanares, sigue caminando como un mariscal victorioso rodeado de esos capitanes intrépidos que forman los hombres de su cuadrilla. Aún no había concluído la Feria de la Salud de Córdoba y empezaba a trascender que el alicantino se había llevado el clásico trofeo Manolete, un preciado galardón que debe recuperar así el rumbo perdido en los últimos años con controvertidas concesiones u omisiones de escaso sentido. El efecto Manzanares es un hecho y aunque ha tenido que parar momentáneamente para restañar esa mano izquierda que no termina de sanar del todo, su nombre ya es el subtítulo imprescindible de la temporada 2011.

El efecto. Sólo bajo esa marea irreversible se puede entender la definitiva ascensión del alicantino, que está haciendo de la naturalidad y la comunicación -muy apoyado por las nuevas tecnologías- una de sus mejores armas. Josemari se mantiene en contacto fluido con sus seguidores, arropa a los chicos que quieren ser toreros y tiene sonrisas y gestos de complicidad para todos. No le ha hecho falta ponerse un manto de bicho raro para rentabilizar su condición de primera figura del momento. Y así, ha llegado a romper ciertas exclusivas y ha obligado a recomponer planes preconcebidos sin subirse a pedestales que han mostrado la patita y la prepotencia de otros. El Manzana va a despachar la camada de Cuvillo y ya se sabe que el famoso encierro de Bayona, ése que provocó el ataque de cuernos de José Tomás, servirá para completar un mano a mano de alta tensión en la temporada de verano de El Puerto de Santa. Y hablando del divino, parece que está puesto en Huelva con Silvera por delante. Eso se llama competencia…

En Los Califas. La recentísima feria cordobesa implicaba el estreno de  los hermanos Pablo y Óscar Martínez Labiano, los Chopera, al frente del difícil y desmesurado coso de Los Califas. Ellos sabían que la papeleta no era fácil aunque también ha trascendido que han clausurado su primera feria con un poso de decepción. Los empresarios vascos y sus colaboradores han renovado de arriba abajo la política de comunicación; han revisado con valentía los desorbitados precios de las localidades y han sabido ajustar calidad y cantidad en una plaza, una de las más grandes de España, que se ha llenado por completo en contadas ocasiones. El milagro lo logró en esta ocasión el efecto Manzanares pero el resto de la tardes no se pasó de la media entrada con figuras de alto copete en el cartel. A los Chopera todavía les queda mucho trabajo para recomponer los platos rotos que fueron dejando otros en el camino. El primer paso ya está dado. Adelante.

Dolor y asfalto. Hace sólo unos días la carretera segaba las vidas del ganadero Luis Núñez Moreno de Guerra y su hijo en un tremendo accidente que estremeció a toda la profesión. Aún estaba demasiado fresca la estela de otro siniestro que había segado la vida de Juan Pedro Domecq Solís en la mañana de un plomizo Lunes Santo y los hombres del toro se volvían a estremecer en la madrugada del pasado domingo. José Ortega Cano luchaba por salir adelante después de verse envuelto en un accidente por aclarar que se  saldó con un hombre fallecido y otra familia rota. Han sido tres desgracias irremediables sin salir del mapa de las tierras de Sevilla que nos deben poner a cavilar. Por favor, mucho cuidado al volante.

29
May/2011

TOROS EN SEVILLA: Sergio Flores quiere y puede ser torero

110529 Sergio Flores en Sevilla

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Se lidiaron seis novillos de Herederos de Salvador Guardiola, de sangre Villamarta, muy desiguales de juego. El primero no pasó de flojo y segundo y quinto desarrollaron peligro. Sin romper del todo, se dejaron tercero y cuarto y el sexto resultó bruto.

Novilleros: Luis Martín Núñez, de oporto y oro, silencio y silencio tras aviso.

Miguel Giménez, de berenjena y azabache, silencio y silencio tras aviso.

Sergio Flores, de blanco y oro, oreja y ovación tras aviso.

Incidencias: La plaza registró menos de media entrada en tarde plomiza y calurosa. Sergio Flores fue atendido en la enfermería de un fuerte varetazo, varias contusiones y lesiones menores de pronostico reservado.

Da gusto ver a un novillero que lo sea y lo parezca. Que sume actitud y aptitud, auténticas ganas de ser torero; de triunfar sí o sí por encima de las circuntancias. Por eso, su actuación de ayer en la plaza de la Maestranza se vivió como un bálsamo refrescante y se convirtió en un nuevo toque de atención del joven lidiador azteca, que había llegado a Sevilla precedido del ambientillo logrado hace muy pocos días en la plaza de Las Ventas de Madrid.

Un buen puñado de toreros mexicanos andaban sentados por los tendidos maestrantes sin perderse un detalle de la actuación de su cuate. A Flores no le importó que el tercero de la tarde saliera al ruedo berreando y desentendido de la lidia. Tampoco que pasara enterándose en los primeros muletazos. Sin forzarlo, un puntito al hilo, terminó extrayéndole la escasa bravura que llevaba dentro en una actuación solvente, bien hecha y dicha y resuelta por los caminos del temple. El manito despenó a este novillo de un estoconazo que puso en sus manos una oreja.

Y cuando todos andábamos esperando, en medio de bostezos, que repitiera el empeño resultó cogido por el quinto al quitar en su turno. La paliza fue soberana y parecía difícil que pudiera salir de nuevo a despachar al sexto pero finalmente, visiblemente desmadejado, salió a intentar redondear su esperanzadora actuación dándolo todo con el bruto novillo que cerró el larguísimo espectáculo. El utrero de Guardiola se acabó tragando el toreo templado de Sergio Flores, que no descompuso ni un músculo en una faena entregada y sincera que tuvo mejores principios que final. Flores llegó a gustarse en el toreo al natural aunque dos inoportunos desarmes emborronaron en parte un trasteo que no tuvo el necesario refrendo de la espada. En cualquier caso la impresión dejada es inmejorable. Seguiremos atentos.

Poco más hay que contar del resto del espectáculo, que no fue tal. La verdad es que Luis Martín Núñez, que ya suma unos cuantos paseíllos en Sevilla, sorteó el novillo con mayores posibilidades, el cuarto, sin pasar de esforzado y discreto. El primero no había pasado de soso y flojo y le permitió taparse más en una larga faena que nunca tuvo rumbo. Miguel Giménez, con dos novillos terroristas, no se dio ninguna coba. Mejor.

28
May/2011

FERIA DE LA SALUD: El Juli reivindica su condición de primer actor

El maestro madrileño, magistral y brillante, sorteó el mejor ejemplar de un decepcionante encierro de la Quinta que emborronó la supuesta gesta. Finito y Perera, sin toros a favor, ni existieron.

Plaza de los Califas, 27 de mayo de 2011. Quinta de la Feria de Nuestra Señora de la Salud

Ganado: Se lidiaron seis toros de La Quinta, bien presentados y de juego deficiente en líneas generales. Segundo y quinto brindaron altas dosis de nobleza; el tercero fue manso y el sexto muy deslucido.

Matadores: Finito de Córdoba, de Rescatado y oro, ovación y silencio.

Julián López ‘El Jui’, de lapislázuli y oro, oreja y dos orejas.

Miguel Ángel Perera, de ponche y oro, silencio en ambos.

Incidencias: La plaza registró en torno a media entrada muy repartida por todos los tendidos. Calor.

Aunque se había vendido y publicitado como una suerte de hazaña, no había tal. La de Santacoloma, ésta vez con el hierro de La Quinta, siempre ha sido una corrida que han matado las figuras del toreo en todo tipo de escenarios con resultados brillantes aunque la desmesura y la incultura taurina, muy propia de los que ahora los añoran, fueron desplazando las sangres de caja chica y trapío más recortado de todas las plazas, no sólo las de primera. En cualquier caso, a El Juli le honra su decisión de abrir esa baraja de encastes en aras de una variedad que puede hacer mucho bien al espectáculo. La providencia premió ese deseo poniendo en sus manos el lote de mayores posibilidades y el madrileño se empleó a fondo obteniendo tres orejas sin arredrarse por ese efecto Manzanares que han eclipsado su estrella.

Pero cuidado, que El Juli es mucho Juli. Y aunque era dificilísimo remontar esa estela que va dejando el alicantino allá donde va, el diestro madrileño reveló su maestría manejando el capote como un látigo de seda ante el torillo noble y un punto remiso que hizo segundo. Templadísimo siempre, también metió a ese animal en la canasta manejando la muleta en un trasteo de intensidad creciente y progresiva resolución que marcó la cumbre en una sensacional serie al natural que tapó todos los defectillos del toro hasta tumbarlo de un estoconazo de libro.

Lo mejor llegaría con el quinto, al que volvió a templar magistralmente con el percal en un calamitoso primer tercio que se resolvió con el derribo del picador. Pero Julián puso orden con un sensacional quite a la verónica resuelto con una extraordinaria lentitud, con una excelsa cadencia que reveló su alma de artista y la boyantía de su enemigo. En el inicio de la faena ya hubo altas cotas y una empacada serie diestra hizo romper definitivamente un trasteo que también tuvo fases templadas, de largos viajes, por el pitón izquierdo. Los ayudados finales fueron una pintura, la mejor firma a una labor de acople perfecto entre la calidad del toro y la maestría de su matador, que se lo quitó de en medio con otro espadazo de libro para cortar dos orejas que le debieron saber a gloria. ¿Para cuándo un mano a mano con Manzanares?

La verdad es que Finito y Perera casi no existieron. El primero de la tarde protestó siempre y echó las manos por delante de puro flojo en los primeros compases de su lidia y aunque fue obediente en la muleta aquello no trascendió nunca. Finito pudo brillar más lanceando al cuarto, que se quedó muy corto en la muleta impidiendo que aquello pudiera ir a más.

El manso tercero fue el muro en el que se estrellaron los esfuerzos y la firmeza de Perera, que tampoco tuvo demasiadas opciones con el sexto, que pegaba frenazos, molestaba siempre y no le dejaba andar a gusto. La verdad es que al extremeño se le empieza a poner la campaña muy cuesta arriba.

27
May/2011

FERIA DE LA SALUD: Manzanares es de otro planeta

El diestro alicantino volvió a certificar su excelente momento con una pletórica actuación que lo aúpa a la cima de la torería. Morante se esforzó a tope y Ponce vagó sin alma.

Plaza de Los Califas, 26 de mayo de 2010. 4ª de la Feria de Nuestra Señora de la Salud.

Ganado: Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq, de correcta presentación. Aunque resultaron nobles en líneas generales, primero y cuarto fueron algo sosos. El segundo resultó muy parado.

Actuantes: Enrique Ponce, de amapola y oro, ovación en ambos.

Morante de la Puebla, de verde inglés y oro, silencio y ovación tras aviso.

José María Manzanares, de turquesa y oro, dos orejas y dos orejas.

Incidencias: La plaza casi se llenó en tarde algo entoldada. Se guardó un minuto de silencio en memoria de los ganaderos Luis Núñez Moreno de Guerra y Juan Pedro Domecq.

Hay que seguir a Manzanares. Es el torero del momento; la sensación, el nombre que  ilusiona a todos y dota de un renovado interés a una temporada que ya lleva su nombre. El alicantino borró a sus compañeros y casi todo el festejo se vivió como una espera de los dos recitales que le sirvieron para conquistar para siempre el Coso de los Califas, inusualmente lleno para la ocasión. Sólo queda esperar que los señores del jurado del otrora prestigioso trofeo Manolete lo tengan claro esta vez para estar a la altura de las circunstancias.

Y el caso es que se protestó la salida del tercero de la tarde, que se pegó un tremendo volantín mientras Manzanares lo lanceaba a pies juntos. Se le midió con acierto en varas y Curro Javier le zampó un par de antología antes de que el Manzana terminara de afinar sus instrumentos. Un leve tanteo y un molinete que fue gracia y sal pusieron a todos de acuerdo: comenzaba el concierto. Los muletazos se fueron sucediendo en creciente acople, temple e intensidad pero siempre adobados de esa rítmica majestad que convierte el toreo en una sinfonía cristalina. También hubo pasajes al natural y una sabia administración de las fuerzas de toro, al que no apuró en esos larguísimos epílogos tan propios del toreo moderno. A la mínima claudicación hizo un gesto y recibió la espada tumbándolo de un estoconazo en la suerte de recibir que desató el entusiasmo.

La faena al tercero resultó mucho más medida en metraje y densidad, administrando las series en tandas de pocos muletazos para evitar que el toro rodara. La cuadrilla volvió a salirse del pellejo y Curro Javier le endilgó al toro un capotazo eterno y deslizante que se convirtió en una lección maestra del arte de lidiar. Luego llegó esa faena, más concertino que recital, en la que Manzanares volvió a revelarse como estratega. Cuando aquello andaba al rojo se fue detrás de la espada con un tremendo volapié que puso al toro patas arriba. Vaya tela…

La verdad es que el resto de la corrida casi ni existió aunque tenemos que felicitarnos del esfuerzo de Morante con el tardo quinto de la tarde. Se le vio con ganas de torear, buscando toro en todas partes, resolviendo los problemas que le planteaba y luciendo, como siempre, ese capote de seda cara. Si el acero hubiera entrado antes podría haber cortado una oreja. EL segundo de la tarde le había dado pocas opciones: flojo y corto de viajes, ni pasaba en la muleta.

La gran decepción del festejo fue ver a Enrique Ponce desmotivado y sin alma. A esos mismos toros les habría dado fiesta en otro tiempo. Ayer no pasó de aburrido.

26
May/2011

FERIA DE LA SALUD: Puerta de los Califas sin argumentos

Aunque cortó tres orejas, José Luis Moreno navegó por debajo de sí mismo y del mejor lote de la floja e impresentable corrida de La Palmosilla. Talavante mostró su gran momento. Cayetano naufragó con dos toros inválidos.

Plaza de Los Califas, 25 de mayo de 2010. Tercera de la Feria de Nuestra Señora de la Salud.

Ganado: Se lidiaron seis toros de La Palmosilla, con hechuras y caras de plaza portátil. El primero fue muy noble aunque a menos. El segundo, nobilísimo, era excesivamente flojo; el tercero, inválido; bravo y de excelente son en la muleta el cuarto; molestito pero dejándose el quinto y el sexto, simplemente inválido.

Matadores: José Luis Moreno, de tabaco y oro, oreja y dos orejas.

Alejandro Talavante, de grana y oro, silencio y oreja.

Cayetano, de aguaclara y oro, silencio y silencio tras aviso.

Incidencias: La plaza registró media entrada muy repartida en tarde de mucho calor.

Los más optimistas se quedarán con la anecdótica salida a hombros de Moreno que no resume, ni de lejos, los verdaderos argumentos de un festejo que se vivió bajo los oscuros designios de Curro Vázquez, artífice del embarque de un encierro impresentable que nunca debió salir por la puerta de chiqueros de la plaza de Los Califas. El supuesto maestro de Linares se ha saltado ya cualquier barrera de pudor y hace enfrentarse a sus pupilos con torillos sin relevancia en la creencia de que al personal de da igual ocho que ochenta. La sonora pitada con la que fue recibida la primera raspa debería hacer reflexionar a todo el mundo. Y todavía algunos siguen hablando de autogestión…

El caso es que Moreno se llevó el lote del envío y además contó con el favor incondicional del público cordobés que le regaló un triunfo intrascendente que difícilmente le abrirá nuevas puertas. El diestro de Dos Torres anduvo por debajo del excelente lote de toros que sorteó pero, sobre todo, a años luz de su propia calidad y de faenas que aún aletean en el recuerdo, como esa del ‘torrestrella’ del pasado año que debió poner en sus manos el devaluado trofeo Manolete. Moreno sorteó en primer lugar una cabrilla tan templada como flojita a la que toreó sin creérselo nunca ni comprometerse de verdad. La expresión más sincera llegó en los ayudados finales y la contundente estocada amarró una orejita de circunstancias. Con el cuarto, que derribó estrepitosamente provocando la ovación de la tarde al monosabio francés que aguantó el caballo, repitió idénticos planteamientos: el animal humillaba y se empleaba en la muleta y al torero, muy forzado, le sobraron tirones y desconfianza. Se hartó de pegar pases y como la parroquia tampoco andaba por la labor de complicarse la vida pidió dos orejas que no añaden nada al particular curriculum del torero cordobés.

La verdad es que bien, lo que se dice bien de verdad estuvo el extremeño Alejandro Talavante, al que no le importaron los claros en los tendidos para revelar su nueva dimensión. Sin toros a favor, fue una gozada verlo pleno de sitio y ambición para constatar que la avanzadilla del toreo cuenta con un nuevo nombre. Hubo cadencia en las chicuelinas de recibo al segundo, un toro noble y un punto rebrincado que no podía con su alma. Sobrado y muy templado, Talavante le extrajo lo poco que tenía culminando su labor con un sincero arrimón de tintes ojedistas al que cosió una tanda de celebradas manoletinas resueltas con la infrecuente arrucina que terminaron de calentar al personal. Con la espada anduvo de pena. Talavante anduvo en el mismo tono con el jabonero que hizo quinto, rebrincadito y molesto, pero que acabó claudicando gracias al tesón y la firmeza del diestro extremeño, que basó su labor en su excelente mano izquierda. Un estoconazo en las agujas ponía la firma a su notable labor: ojo al torero. La temporada mueve los frentes.

Poco, poquísimo hay que decir de Cayetano, que parece no andar dispuesto a convertirse en matador de toros con todas sus consecuencias. No se decidió a meterle mano al tercero de la tarde, tan inválido como el sexto, que fue muy protestado. El segundo de los Rivera Ordóñez tampoco andaba sobrado de recursos y tuvo que escuchar más improperios de la cuenta. El cuento se acaba.

25
May/2011

FERIA DE LA SALUD: Sorprendió la cadencia de Juan Ortega

La novillada estuvo llena de demasiados tiempos muertos y se resolvió en un ambiente glacial

Plaza de Los Califas, 24 de mayo de 2011.

Ganado: Se lidiaron seis novillos de Fuente Ymbro, bien aunque desigualmente presentados. El primero, nobilísimo, también tuvo un punto de flojera y mansedumbre; el segundo se movió sin clase; el tercero resultó muy rebrincado; el cuarto no pasó de soso aunque se dejó; el quinto fue tan inválido como intrascendente; y el sexto, de enorme nobleza, estuvo falto de gas.

Novilleros: Juan del Álamo, ovación tras floja petición y aviso y ovación tras aviso.

Víctor Barrio, silencio en ambos.

Juan Ortega, ovación y oreja.

Incidencias: La plaza registró un cuarto de entrada muy repartido en tarde muy calurosa.

A la postre, el primer festejo mayor de la Feria de la Salud del estreno de la familia Chopera sólo dejó para el recuerdo la cadencia de los muletazos del debutante Juan Ortega. El novillero sevillano, formado en la Escuela del Círculo Taurino de Córdoba, reveló registros muy positivos al ser capaz de torear con templanza, lentitud y naturalidad a un novillo, el sexto, que embestía a cámara lenta. Antes había galleado por chicuelinas y había instrumentado unos personalísimos delantales sobreponiéndose a la deslavazada impresión mostrada por él mismo con el tercero de la tarde, un utrero un punto informal con el que, muy falto de resolución, no pasó de voluntarioso. Afortunadamente el público, muy ajeno al espectáculo toda la tarde, supo reaccionar para pedir y conseguir una oreja que puede venirle de perlas a este chico que debe romper sus propios espejos para torear como lo hizo ayer. Seguiremos pendientes.

El caso es que la máxima atención del festejo, a priori, residía en comprobar el estado de forma y sitio del novillero salmantino Juan del Álamo. El diestro charro, que debe cambiar urgentemente la minúscula montera que le llega a media frente, mostró que anda puesto y capaz aunque no anda muy sobrado de personalidad o sentido de la expresión. Con el novillo que abrió plaza, tan berreón como obediente, se empleó en una larguísima y templada faena correcta de forma y contenido que dejó al personal sin frio ni calor. Hubo sobredosis final y esas espantosas bernardinas que debería prohibir la nueva asociación de toreros. La contundente estocada caída no terminó de calentar al público y el futuro diestro charro, a pesar de la tibia petición de trofeo, se quedó algo perplejo. En esa tesitura, salió a resolver la papeleta en su siguiente novillo en versión trepidante y bullidora. Era como ver a otro actuante, a un novillero de concepto antagónico: hubo toreo de rodillas, muletazos machacones a mil por hora y la intención de vender una moto que podría haberle servido para cortar una oreja a pesar de la sosería del novillo si no se hubiera aperreado con el descabello.

La tercera pata del banco era Víctor Barrio. Ya lo habíamos enjuiciado en su reciente paso por la plaza de Sevilla y la verdad es que el diagnóstico sigue idéntico. Excesivamente alto, es incapaz de tapar defectos y fallos de estrategia como el que le llevó a plantarse en los medios para recibir al segundo novillo de la tarde con unas desangeladas chicuelinas resueltas con vacía solemnidad. Ese novillo se movió mucho, protestando siempre por arriba, y pedía una muleta con mayor sentido del mando y un trazo más rotundo. Barrio no supo o no pudo bajarle la mano y dejó una desvaída impresión que no logró mejorar con el quinto de la tarde al que recibió con dos largas en el tercio en medio de un ambiente glacial. Y aunque comenzó la faena con mayor templanza el novillo se echó y cambió el panorama. Después sólo embistió al paso, sin celo, y aquello se disolvió como un azucarillo.

23
May/2011

OBSERVATORIO TAURINO: ¿En el divorcio de Tomás y Cuvillo hay una tercera persona?

110523 Manzanares y Cuvillo

Los cargos. La noticia ha animado el cotarro y ya es más que sabida en el mundillo de los toros: José Tomás no estoqueará ni un ejemplar de su antigua ganadería talismán, la de los Núñez del Cuvillo, en su medida y aún misteriosa reaparición de 2011. La razón fundamental es que los criadores anhelaban abrir los carteles en los que concursara su vacada sumando otra figura a la siempre atractiva presencia del divino. Resumiendo: querían dejar atrás la fórmula del telonero jurásico por delante y la presencia de un chico escasamente inquietante por detrás para dar paso a un torero que no despilfarrara -¡ay!, las ruinas de Aparicio en la Feria de Abril- la bravura y la calidad de los toros de El Grullo. El resultado ya es sabido. Tomás ha dicho que de otro gallo en el corral, nasty.

Los hechos. El asunto se enredó en las negociaciones para rubricar el contrato en la plaza de Bayona, uno de los escasos escenarios en los que ya está confirmada su presencia. Los heraldos del evangelista de Galapagar habían pedido una corrida de Cuvillo cumpliendo el guión acostumbrado y aunque la empresa y los ganaderos habían llegado a un acuerdo después de los habituales tiras y aflojas, éste empezó a hacer aguas cuando los criadores pretendieron dar cabida a otro nombre rutilante. Para ello estaban dispuestos a renunciar a una porción de su caché. Así, el cartel ganara en kilates sin meterle la mano en la cartera al empresario Alain Lartigue, que también ha largado lo suyo. Los acontecimientos se desataron después. El propio Tomás bajó del Olimpo y recriminó por vía telefónica las pretensiones de Álvaro Núñez Benjumea negándose en redondo a anunciarse con sus toros sin ninguna posibilidad de dar marcha atrás. Algo parecido había ocurrido anteriormente con otro ganadero de cámara, Victoriano del Río, que fue desposeído del favor tomasista después de filtrar que los hombres del torero se habían interesado por un encierro de su casa destinado a ser lidiado en Madrid. Todo el mundo quieto: el que se mueve no sale en la foto.

Precedentes.  Álvaro Núñez Benjumea ya ha paseado dos ruedos como los de Sevilla y Jerez -aquí se pasó un pelín o dos- de la mano de un recrecido José María Manzanares, que ofició el indulto del famoso Arrojado en la plaza de la Maestranza; cortó un rabo y marcó la diferencia en la Feria del Caballo; y, al alimón con El Juli, levantó el segundo encierro que había reseñado para la isidrada después de fracasar con la primera corrida que embarcó en el campo, indigna de la alcurnia del escenario madrileño. Pero también hay que recordar que el alicantino había dirigido su primer concierto en las Fallas de Valencia, recién reaparecido, con otro toro de Cuvillo en el que falló su proverbial tino con la espada.

Consecuencias.  Joaquín y Álvaro Núñez saben perfectamente lo que se traen entre manos y su visión de futuro es digna de alabanza. Saben que el máximo rendimiento de su vacada tiene que pasar necesariamente por el concurso de toreros como Manzanares, también de El Juli, Morante o el renacido Talavante. El dispendio de bravura en manos de dos diestros mediocres que no inquieten a Tomás ni alteren los presupuestos millonarios de sus contratos empezaba a chirriar e incomodaba a los sectores de la afición menos abducidos por la causa tomasista. Por otro lado, Tomás sabe de sobra que Manzanares es el torero del momento. Cuando volvió en 2007 el mar estaba en calma chicha.

23
May/2011

TOROS EN SEVILLA: Galván mostró proyección y Vanessa pagó su inexperiencia

VÍCTOR BARRIO FUE INCAPAZ DE CUAJAR AL EXCELENTE Y BRAVO EJEMPLAR QUE ROMPIÓ PLAZA

Reportaje gráfico: Álvaro Pastor Torres

Reportaje gráfico: Álvaro Pastor Torres

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Se lidiaron seis novillos de El Montecillo, serios aunque desiguales de presentación. El primero resultó excelente y el segundo, noble, fue algo soso y falto de remate. El tercero fue noble. El cuarto, rajado y manso. El quinto, peligroso y aplomado y el sexto, tardo y potable por el pitón izquierdo.

Novilleros: Víctor Barrio, de ‘winston’ y oro, silencio y ovación.

David Galván, de añil y oro, ovación en ambos.

Vanessa Montoya, de cava y oro, silencio tras dos avisos y silencio tras dos avisos.

Incidencias: La plaza registró media entrada en tarde muy calurosa.

La atención andaba en los resultados que empezaban a arrojar los primeros escrutinios electorales según iban cayendo, uno a uno, los novillos de El Montecillo. La verdad es que hubo dos: tercero y sexto, que estuvieron a punto de volver por sus propios pasos a los corrales de la Maestranza revelando la inexperiencia de la gitanita de Triana que cerraba el cartel de ayer. La chica, que ya lleva más de una década en esto, cumplió el sueño; se vio anunciada en la plaza de la Maestranza en festejo picado y hasta le enjaretó algún natural allí y aquí -con aire mexicanizante- a su lote de novillos. Pero la realidad es tozuda y lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Vanessa pasó dos calvarios para echar abajo a sus dos enemigos: al tercero, que fue noble, después de poder expresarse brevemente con la izquierda; en el sexto, que se fue aplomando, citando siempre al hilo y jugándosela mucho más de lo que trascendió al tendido. Afortunadamente salió por su pie.

Pero más allá de lo anecdótico, el verdadero interés de la novillada residía en comprobar lo mucho y bueno que se cuenta de David Galván, que se enfrentó en primer lugar a un novillo noble y un punto soso al que le faltó siempre rematar los viajes. Galván se llevó una fuerte voltereta en medio de una lidia un punto desordenada y falta de mando pero afortunadamente se puso orden con la muleta en un trasteo que brilló más por el lado izquierdo a pesar de la tendencia del animal a salir con la carita a media altura. Galván también supo venderlo por el otro lado pero enseñó mejor sus cualidades al no volverle la cara al peligroso, inmenso y aplomado quinto, que también le propinó un fuerte mamporro. Este novillo había avisado un par de veces al novillero gaditano, que inició su faena con sabrosos muletazos por bajo para mostrar luego una aptitud y actitud que merece ser seguida y tenida en cuenta.

El tercer debutante de la tórrida tarde de ayer cateó la reválida maestrante al sortear el novillo con mayores posibilidades. El primero embistió con franquía, codicia y recorrido en todos los tercios después de emplearse en el caballo a pesar del tremendo porrazo que se dió en una tronera nada más salir del chiquero. Barrio no dijo nada en un larguísimo trasteo que no convenció a nadie. Tampoco trascendió su baldío esfuerzo con el mansísimo y rajado novillo que hizo cuarto.

110523 VANESSA MONTOYA

17
May/2011

OBSERVATORIO TAURINO: El toreo cambia de posiciones

Cambio de líneas. La reveladora Feria de Abril que concluyó hace más de una semana empieza a modificar algunas posiciones del mapa del toreo. José María Manzanares ha obligado a replegarse a algunos diestros y se ha erigido en el triunfador consecutivo de las Fallas de Valencia, por supuesto en el ciclo sevillano, y en la recentísima Feria del Caballo de Jerez, con un rabo que marcó la diferencia con todo y con todos. Mañana mismo hará el paseíllo en Madrid ante los toros de Núñez del Cuvillo -que lidió un decepcionante encierro el pasado domingo en el mismo escenario- en una reválida trascendental para aspirar a un trono, el del toreo, que podría encontrarse pronto en sede vacante.

El extraño caso de El Juli. Con cinco orejas y una Puerta del Príncipe en la Feria de Abril, el diestro madrileño ha quedado fuera de todos los premios puestos en lid. La magnitud y excepcionalidad del efecto Manzanares lo borraron del mapa cuando parecía imposible batir su cosecha de trofeos. ¿Cederá el cetro al alicantino? ¿Estará fraguando algún pronunciamiento?  No hay que olvidar tampoco que El Juli podría quedar fuera de algunos escenarios por problemas de cotización -ya ha pasado en Jerez, también sucederá en Alicante- dejando el campo libre para un Manzanares recrecido y ambicioso que podría estar viviendo el año de su vida. Sólo queda pedir a todo el santoral que le respeten esas lesiones, virus y bacterias que en años anteriores aplazaron su definitivo ascenso a la cumbre. Si hay un torero a seguir, ese es José María Manzanares. Aunque… aviso para navegantes: después de formarla en Sevilla y en Jerez, sin agotar el papel, no logró convocar a más de medio aforo en Valladolid. ¿Qué está pasando aquí? Intentaremos analizarlo la semana que viene con datos en la mano, en este Observatorio.

Y en estas, vuelve Tomás.  Mientras Manzanares se adueñaba de la actualidad del toreo, se cumplía un año del brutal percance que sacó a José Tomás del tablero de juego. Se había hablado largo y tendido de las desconocidas vicisitudes de su recuperación antes del comienzo de la gran temporada. Y cuando los caminos de la actualidad tomaban otros derroteros, la eficiente maquinaria de propaganda del madrileño daba un golpe en la mesa presentando la reaparición valenciana del genio. La expectación está por las nubes, también la cotización de Tomás. Luego saldrá el toro…

Cuidadín. El caso es que a la vez que se modifican las líneas de frente, la figura de Morante va desplazándose a un segundo plano mientras se suceden tardes esforzadas que el pasado año habrían sido explosiones triunfales. Morante sigue siendo el mayor virtuoso  del capote pero aparece atenazado con la muleta o quizá emperrado en un concepto de mano baja y toreo obligado que no siempre se adapta a los toros que le tocan en suerte. La verdad es que se empieza a comentar más de la cuenta que el torero no anda agusto del todo y, para echar gasolina al fuego, su esperada comparecencia venteña en el día de San Isidro acabó en polémica por culpa del esmirriado e inapropiado encierro de Cuvillo que se lidió. Las críticas se han oído en Pekín y han vuelto al señalar con el dedo al apoderado del diestro cigarrero. Curro Vázquez aparece en todos los foros como el culpable de un desaguisado que podría haber hecho mella en el ánimo de un torero tan imprescindible como distinto. Morante necesita un reencuentro.

15
May/2011

TOROS EN SEVILLA: Rafael Cerro corta una oreja a un excelente novillo de Espartaco

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA
Ganado: Se lidiaron seis novillos de Juan Antonio Ruiz Román, cuajados y serios y de juego dispar. El tercero resultó excelente y cuarto y quinto también se dejaron. El primero, de más a menos resultó rajado y bruto y el segundo, muy descompuesto. El sexto, de espectaculares inicios, se acabó aplomando al final.
Novilleros: Juan del Álamo, de carmín y oro, silencio tras aviso y ovación.
López Simón, de tierra de Siena y oro, silencio y silencio.
Rafael Cerro, oreja y silencio tras dos avisos.
Incidencias: La plaza registró media entrada en tarde muy calurosa. Molestó mucho una pertinaz nube de mosquitos.
álvaro r. del moral l Sevilla
Sobre el papel era uno de los mejores carteles de novilleros que se pueden montar en estos tiempos de restricciones. También había interés por comprobar el juego de los novillos de Espartaco, que ésta vez no lidió un encierro tan completo como el del pasado año aunque sí soltó un ejemplar de revolución, el tercero, y dos o tres novillos más que habrían brillado más y mejor con otros planteamientos distintos.
La verdad es que el resto del envío de los cerrados de Majavieja tuvo mejor comienzo que final, al igual que algunas de las actuaciones de los chicos acartelados ayer, de una manera especial el madrileño López Simón, que no es capaz de sacudirse el baño de almíbar ni la pose de Lladró mientras navega en una peligrosa indefinición técnica y estilística que le impidió acoplarse al noble ejemplar que hizo quinto. Siempre al hilo, muchas veces detrás de la mata, no fue capaz de resolver la papeleta ni en ese ni en el más peligroso sexto.
Mucho más solvente y capaz, el salmantino Juan del Álamo tuvo muy pocas opciones con el bruto ejemplar que rompió plaza. Pero el cuajado novillero charro se templó y anduvo siempre por encima del cuarto, un torete potable y algo mansurrón al que toreó con limpieza y trazo largo sin ser capaz de conectar con la parroquia, que se mostró fría.
Afortundamente pudimos sacudirnos el aburrimiento del larguísimo festejo con el excelente y boyante juego del tercer novillo de la tarde. Rafael Cerro ya se había lucido en un quite por saltilleras que remató con una templadísima media aunque le costó acoplarse a las arrancadas alegres y humilladas de su oponente. En cualquier caso, el extremeño supo ir a más para sacar lo mejor de sí mismo en una labor progresivamente atemperada en la que a veces le costó bajar la mano. Con el engaño en el lado izquierdo nos empezamos a poner de acuerdo y una serie diestra bien hecha y mejor dicha sirvió para amarrar la oreja y enseñar la verdadera medida de sus posibilidades. La espectacular cogida en el primer envite con la espada no arredró al novillero que volvió a montar el acero echándolo abajo de un espectacular espadazo que amarraba el triunfo. Dicho lo bueno, también hay que pedirle mayor sentido de la mesura. Era absurdo intentar torear al aplomadísimo sexto, que se dejó las fuerzas poniendo al caballo patas arriba.

110515 Rafael Cerro

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Se lidiaron seis novillos de Juan Antonio Ruiz Román, cuajados y serios y de juego dispar. El tercero resultó excelente y cuarto y quinto también se dejaron. El primero, de más a menos resultó rajado y bruto y el segundo, muy descompuesto. El sexto, de espectaculares inicios, se acabó aplomando al final.

Novilleros: Juan del Álamo, de carmín y oro, silencio tras aviso y ovación.

López Simón, de tierra de Siena y oro, silencio y silencio.

Rafael Cerro, oreja y silencio tras dos avisos.

Incidencias: La plaza registró media entrada en tarde muy calurosa. Molestó mucho una pertinaz nube de mosquitos.

Sobre el papel era uno de los mejores carteles de novilleros que se pueden montar en estos tiempos de restricciones. También había interés por comprobar el juego de los novillos de Espartaco, que ésta vez no lidió un encierro tan completo como el del pasado año aunque sí soltó un ejemplar de revolución, el tercero, y dos o tres novillos más que habrían brillado más y mejor con otros planteamientos distintos.

La verdad es que el resto del envío de los cerrados de Majavieja tuvo mejor comienzo que final, al igual que algunas de las actuaciones de los chicos acartelados ayer, de una manera especial el madrileño López Simón, que no es capaz de sacudirse el baño de almíbar ni la pose de Lladró mientras navega en una peligrosa indefinición técnica y estilística que le impidió acoplarse al noble ejemplar que hizo quinto. Siempre al hilo, muchas veces detrás de la mata, no fue capaz de resolver la papeleta ni en ese ni en el más peligroso sexto.

Mucho más solvente y capaz, el salmantino Juan del Álamo tuvo muy pocas opciones con el bruto ejemplar que rompió plaza. Pero el cuajado novillero charro se templó y anduvo siempre por encima del cuarto, un torete potable y algo mansurrón al que toreó con limpieza y trazo largo sin ser capaz de conectar con la parroquia, que se mostró fría.

Afortundamente pudimos sacudirnos el aburrimiento del larguísimo festejo con el excelente y boyante juego del tercer novillo de la tarde. Rafael Cerro ya se había lucido en un quite por saltilleras que remató con una templadísima media aunque le costó acoplarse a las arrancadas alegres y humilladas de su oponente. En cualquier caso, el extremeño supo ir a más para sacar lo mejor de sí mismo en una labor progresivamente atemperada en la que a veces le costó bajar la mano. Con el engaño en el lado izquierdo nos empezamos a poner de acuerdo y una serie diestra bien hecha y mejor dicha sirvió para amarrar la oreja y enseñar la verdadera medida de sus posibilidades. La espectacular cogida en el primer envite con la espada no arredró al novillero que volvió a montar el acero echándolo abajo de un espectacular espadazo que amarraba el triunfo. Dicho lo bueno, también hay que pedirle mayor sentido de la mesura. Era absurdo intentar torear al aplomadísimo sexto, que se dejó las fuerzas poniendo al caballo patas arriba.