Monthly Archives: Septiembre 2010

28
Sep/2010

OBSERVATORIO: Tunantes, Cultura y desfachatez

Peticiones. Los matadores más ilustres quieren pedir a la señora González Sinde que abogue para que las competencias taurómacas sean transferidas a Cultura y, en el mismo envío, que la Fiesta sea declarada Bien de Interés Cultural. Bienvenida sea dicha declaración si sirve para blindar el toreo y evitarnos el numerito de las ILP. En cambio, de la traída y llevada trasferencia de Interior a Cultura podemos hablar largo y tendido. Pero antes de abordar los últimos y lamentables acontecimientos de la corrida que cerró la feria de San Miguel habría que volver a recalcar que la solución de los males de la fiesta no pasan por esa supuesta panacea cultural. Y la muestra más representativa la vivimos el pasado domingo en el mejor escenario posible; con dos rutilantes figuras del escalafón; rodeados de una inusitada expectación; con el papel agotado y la reventa por las nubes para presenciar una auténtica engañifa que debería sonrojar a todos los que la propiciaron.

Lamentable. Con esos mimbres, no se qué cesto quiere entregar el senado de la torería a la señora ministra en una reunión que, más allá de la foto de marras, poco puede alumbrar en la defensa de una actividad que se pone las zancadillas solita. Si la trasferencia al Ministerio de Cultura implica darle manga más ancha a ciertos tunantes que quieren convertir el toreo en una timba de tahúres, ápaga y vámonos. Tiempo hubo de sobra para reseñar un encierro que se presuponía de primer nivel. El mismo tiempo para cambiarlo a tenor de los horrendos resultados que ha brindado la otrora prestigiosa divisa cacereña y tiempo ha sobrado para prevenir los manejos de cierto sujeto -presunto maestro para algunos- que ha convertido en un escándalo todos y cada uno de los sorteos en los que participaban sus toreros. El caso es que entre todos la mataron y ella sola se murió. Y lo peor es que, con la que está cayendo, el toreo dio la peor imagen de sí mismo. No es que la corrida no embistiera o que el espectáculo fuera aburrido. Es algo que puede pasar, que ocurre numerosas tardes en este arte en el que nada está preconcebido. El problema está en beber tinto peleón en la botella del más exquisito Burdeos. Todos los estamentos de la profesión, incluída la prensa, estamos llamados a la reflexión, a la autocrítica. Y dejemos ya en paz a los políticos: a la verborrea interesada que sólo sirve para que se enzarcen en una nueva bronca y se sumerjan en sus guerras semánticas.

Tunantes. Si todo esto ocurrió en una de las primeras plazas del mundo, que sería de este espectáculo entregado a la autogestión: sin controles veterinarios, sin la vigilancia de la administración y la tutela gubernativa estaríamos cavando la tumba que no lograrán nunca ni soñar esa panda de antitaurinos a los que protegen las fuerzas de seguridad mientras arrean algún mamporro a los aficionados que soportan sus insultos.

El toreo ante la huelga. Mañana se celebra la festividad de San Miguel Arcángel, una fecha tradicionalmente unida al calendario taurino que este año, cosas de la vida, coincidirá con la convocatoria de huelga general. Algunas localidades, para ahorrarse posibles complicaciones, ya decidieron modificar el calendario de sus fiestas. En los avances de carteles sí siguen anunciados los festejos de Úbeda -con la presencia del mismísimo Morante- y Guadarrama. En la localidad navarra han preferido adelantar la corrida un día. Vamos a ver que pasa…

27
Sep/2010

TOROS EN SEVILLA: Que se lo cuenten a la ministra

Un paupérrimo y decepcionante espectáculo cerró la feria de San Miguel

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Por orden de salida se lidiaron: un ejemplar inválido de Hermanos Sampedro; un sobrero sin fuerzas de Gavira; un toro algo más potable de Hermanos Sampedro; un sobrero rebrincado y deslucido de Hermanos Sampedro; un morucho, sobrero, ilidiable de Gavira; y un manso rebrincado de Zalduendo.

Toreros: Morante de la Puebla, de verde inglés con cordoncillo blanco, silencio en ambos.

Julián López El Juli, de azul Negritos y oro, silencio y silencio.

Alfonso Oliva Soto, de azul pavo y oro, ovación y ovación.

Incidencias: La plaza se llenó hasta la bandera en tarde espléndida. Oliva Soto sustituyó a Manzanares, convalenciente de una grave lesión de tendones en su mano izquierda.

El cartel había despertado una gran expectación desde que fue presentado en el mes de febrero. Los resultados de la Feria de Abril lo revalorizaron aún más y la cotización había ido creciendo a la vez que Morante, El Juli y Manzanares se iban convirtiendo en los tres tenores de esta temporada que ya anda tocando retirada. El resto ya es historia: la inoportuna lesión de Manzanares privó al evento de uno de sus alicientes aunque regalaba a Alfonso Oliva Soto una valiosa oportunidad para reivindicarse.

Pero lo que se había anunciado, vendido, cobrado y publicitado como una auténtica cumbre del toreo se hundió en el fango más oscuro por culpa de los propios actores del invento. Y aquí no se libra nadie. Si ya se comentaba desde hace meses que la de Zalduendo -con una pésima temporada a la espaldas- no era la corrida más indicada para un espectáculo que se presumía de primer nivel, el mosqueo subió de tono cuando se supo que el encierro había sido remendado con dos toros de Hermanos Sampedro. A la postre, de los cuatro galafates que logró enchiquerar Fernando Domecq sólo se lidió un ejemplar en medio del increíble pasotismo del público que abarrotaba la plaza de Sevilla. Se tenía que haber armado la marimorena pero, al final, tenemos lo que nos merecemos. Los toreros son los primeros que, en el pecado, llevan la penitencia. Y ahora que se lo cuenten a la señora González Sinde si por fin se digna a recibir al senado de la torería andante.

Y la verdad es que no merece la pena extenderse demasiado en contar un espectáculo que no fue tal. La engañifa comenzó con un ejemplar inválido de Hermanos Sampedro que no logró despeinar más de la cuenta a Morante de la Puebla, que se fue a por la espada en cuanto se apercibió del panorama. Quiso mucho más con el cuarto de la tarde, un sobrero del mismo hierro, rebrincado y deslucido, que se acabó defendiendo. Con dos o tres apuntes, y viendo que el bicho andaba a la defensiva, le quitó las moscas y aquí paz y después gloria.

El Juli no tuvo enemigo enfrente, pero desde su condición de primerísima figura no debió consentir nunca este desaguisado. Al claudicante sobrero de Gavira que hizo segundo sólo pudo matarlo dignamente después de comprobar que se le había acabado la gasolina. Lo que sí causó estupor fue verlo sorteando el calamocheo del tercer sobrero, un auténtico morucho que salió en quinto lugar. Con aire y pelo de cruzado, resultó imposible para el toreo formal. El petardo ya estaba más que consumado.

Como suele ocurrir en estos casos, la suerte -relativa- fue para el que más la necesitaba. Oliva Soto sorteó los dos toros menos malos del batiburrillo ganadero que ayer saltó al ruedo de la Maestranza y pudo mostrar retazos de ritmo y pellizco, chispazos alislados de ese toreo con tanto poder de transmisión al que sólo le falta un mayor oficio para ser rentabilizado. Quizá le faltó administrar mejor la escasa duración del tercero, al que no se le podía dejar parar. Con el sexto, el único de Zalduendo, volvió a brillar en el inicio antes de que se aplomara.

26
Sep/2010

TOROS EN SEVILLA: Zalduendo no logra reunir un encierro completo para ser lidiado esta tarde

El anunciado encierro de Zalduendo ha tenido que ser remendado con dos ejemplares de Hermanos Sampedro. Esperemos que el pésimo año que ha vivido la vacada cacereña marque una excepción esta tarde en la Maestranza.

SORTEO

Toros de Zalduendo para el 29º Festejo de Abono

Orden de lidia:

1º Número 40. Prisionero. Castaño. 530 kilos (Hnos. Sampedro)

2º Número 66. Malcriado. Negro. 505 kilos (Zalduendo)

3º Número 18. Desgreñaíto. Negro mulato. 545 kilos (Hnos. Sampedro)

4º Número 91. Leguleyo. Negro mulato listón. 520 kilos (Zalduendo)

5º Número 21. Guitón. Negro. 501 kilos (Zalduendo)

6º Número 177. Paseante. Negro bragao. 504 kilos (Zalduendo)

Sobreros:

1º Número 2. Lidiano. Negro. 500 kilos (Gavira)

2º Número 82. Precioso. Tostao chorreao. 530 kilos (Hnos. Sampedro)

CUADRILLAS:

MORANTE DE LA PUEBLA

Banderilleros:

Antonio Jiménez ‘Lili’ (Caña y azabache)

Rafael Cuesta (Gris perla y azabache)

Francisco J. Sánchez Araujo (Sangre de toro y plata)

Picadores:

Cristóbal Cruz (Azul marino y oro)

Aurelio Cruz (Tabaco y oro)

EL JULI

Banderilleros:

José Manuel Zamorano (Grana y azabache)

Luis García ‘Niño de Leganés’ (Grosella y plata)

Emilio Fernández (Tabaco y plata)

Picadores:

Diego Ortiz (Verde y oro)

Salvador Núñez (Corinto y oro)

OLIVA SOTO

Banderilleros:

Juan M. Rayas (Teja y azabache)

Javier Andana (Rosa y azabache)

Óscar Reyes (Lila y plata)

Picadores:

Francisco. J. Quinta (Azul pavo y oro)

José de la Cruz (Verde y oro)

25
Sep/2010

TOROS EN SEVILLA: Un mano a mano sin oropeles

Sin llegar a triunfar, El Cid y Daniel Luque mejoraron la pobre impresión del pasado mes de abril

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Se han lidiado seis toros de Alcurrucén, bien presentados. El primero, con aire manso, rompió con importancia por el pitón izquierdo. El segundo no pasó de soso pero el tercero, con su picante y a pesar de orientarse un punto, tuvo muchas posibilidades en la muleta. El cuarto fue muy deslucido y al quinto le sobraron distracciones. El sexto, sin embargo, a pesar de resultar algo informal acabó tomando la muleta en la distancia corta.

Matadores: Manuel Jesús El Cid, de violeta y oro, ovación, ovación y silencio.

Daniel Luque, de carmesí y oro, silencio, silencio y ovación tras aviso.

Incidencias: La plaza registro algo menos de tres cuartos de entrada. Dentro de las cuadrillas destacaron Curro Robles y El Boni. Actuó de sobresaliente el matador de toros cigarrero Antonio Fernández Pineda.

El forzado mano a mano entre El Cid y Daniel Luque era noticia obligada desde que se confirmó la inoportuna fractura de vértebras de Miguel Ángel Perera. El extremeño era el tercer espada de un cartel que oficiaba, a priori, el papel de hermano pobre de una feria de San Miguel que ha acabado siendo remendada por todos los flancos. Es la eterna canción de estos carteles anunciados en primavera y resueltos con peor o mejor suerte en otoño, cuando el toro del estío impone su ley para llenar enfermerías y hospitales sin fijarse en la categoría de los toreros o el color de sus metales. Afortunadamente, la trayectoria ascendente, los triunfos mantenidos y la renovada actitud de El Cid y Daniel Luque habían ido revalorizando día a día este discutido mano a mano que contaba con un encierro, el de Alcurrucén, del que se esperaba mucho más. También se habló largo y tendido en corrillos taurinos de la oportunidad de haber incluído al camero Oliva Soto como sustituto de Perera. Finalmente, otra ausencia forzada -la de José María Manzanares- le ha abierto la puerta del cartel estrella aunque, también es verdad, habría encajado mejor en el argumento de la corrida de ayer, un extraño festejo que no llegó a romper por ninguna parte sin estar exento de interés por parte de los toros y los toreros.

A pesar de todo, ya hemos dicho que la imagen de ambos toreros distó mucho de la pobre impresión de la pasada Feria de Abril. El Cid y Luque, sin llegar a triunfar, afrontaron el compromiso con otras ideas, otra actitud y una renovada autoridad en la cara del toro que anduvo muy lejos de las tinieblas de los primeros tramos de una temporada que llegó a ponerse muy cuesta arriba para ambos. Sí se echó en falta algo más de competencia o complicidad; entrar en quites, esnificar algo de pique para llenar de interés los tiempos muertos de un festejo que no llegó a romper.

El de Salteras no llegó a entenderse por completo con la mansa acometividad y el viaje rebosante del toro que abrió la tarde. De preciosas hechuras, este animal se movió sin emplearse demasiado en los primeros tercios pegando arreones de puro manso. Pero en la faena de muleta, que El Cid abrió con la autoridad de otro tiempo, se abrió con importancia, sobre todo por el pitón izquierdo. La verdad es que su labor, pese a la entrega de Manuel, no llegó a coger el ritmo esperado y el primer plato supo a muy poco.

Pero El Cid se parecería definitivamente a sí mismo con el tercero de la tarde, un toro que hizo cositas muy raras de salida y se frenó en los capotes, haciendo sudar la gota gorda a El Boni. Pero el diestro de Salteras salió dispuesto a extraer lo mucho o poco que llevaba dentro y se impuso desde el primer pase, metiéndole de verdad en la canasta sin importarle la violencia inicial del ejemplar de Alcurrucén. La faena vivió sus mejores momentos en el cuerpo central: la emotividad del toro y la entrega del matador propiciaron un puñado de muletazos que hicieron crujir la plaza, especialmente cuando El Cid se fue con todo el cuerpo en los inmensos pases de pecho. El concierto no se afinó igual por el lado izquierdo  pero el gran diestro de Salteras aún le haría dos o tres cositas para certificar que los malos ratos son agua pasada y puede afrontar el final de la campaña con la cabeza alta. Desgraciadamente, el quinto le dio muy pocas opciones. En un toma y daca, acabó ganándole la partida pero el toro tenía una guasita sorda y nunca fue entregado de verdad en la muleta del Cid, que no pudo hacer nada por evitar que la faena se diluyese mientras el astado, muy distraído, iba a lo suyo.

Daniel Luque hacía el paseíllo en la plaza de la Maestranza obligado a triunfar después de los sinsabores primaverales y la fuerte y fallida apuesta que afrontó en la pasada Feria de Abril. Y aunque no llegó a alcanzar ese triunfo sí pudo enseñar el certificado de su recuperación desde que se abrió de capa con el segundo de la tarde. El toro se distrajo más de la cuenta en los primeros tercios y no se empleó nada en la muleta a pesar de la firmeza mostrada por el joven diestro de Gerena. Pero, aunque el astado pasaba demasiado suelto en el engaño y se despistaba a la salida de los embroques Luque pudo enjaretarle una serie diestra más reunida y compacta con la que quitarse el mal sabor de boca.

En el cuarto sí pudo mostrar ese escultural concepto capotero al lancear a la verónica a un toro que se mostró rajadito en varas y llegó a la muleta a la defensiva, escarbando en el albero y muy reservón. Luque estuvo serio y responsable pero la faena no podía ir a ninguna parte y la gente se acabó impacientando. Lo mejor llegaría con el sexto, un toro cornalón pero algo más escurrido que el resto del encierro al que protestó ese sector de la plaza al que le gusta jugar al tendido siete. Acertó esta vez el señor del palco al mantenerlo en el ruedo sin dejarse llevar por la intransigencia de no se qué cojeras.

Con ese animal pudimos ver los mejores registros de Daniel Luque en una faena de menor a mayor acople que tuvo la virtud de encontrar el preciso sitio de torear del morito de Alcurrucén, un mansito que respondía cuando se le hacían las cosas bien. El de Gerena supo girar sobre la pierna contraria, empándolo siempre en una distancia corta que hizo romper al toro, que embistió siempre gateando. Aunque el acople fue un punto discontinuo, Luque pondría a todo el mundo de acuerdo al echarse el engaño a la mano izquierda en una serie cerrada con en excelente pase de pecho al que siguió ese arrimón marca de la casa. A esas alturas, podría haberle dado la vuelta al festejo pero el acero no funcionó con la contundencia debida y se esfumó un trofeo. Otra vez será, que hoy toca Morante, El Juli y… Oliva Soto.

25
Sep/2010

COSAS DE PALACIO: Puntadas con hilo

En la reciente beatificación de la madre María de la Purísima tuvimos ocasión de respirar los nuevos vientos eclesiales, la transición tranquila y el revisionismo enhebrado en la suave pero firme férula de Benedicto XVI. En su homilía, el legado pontificio, Monseñor Amato, no tenía empacho en analizar las interpretaciones más interesadas del Concilio Vaticano II recordando que la fidelidad al carisma fundacional permitió que la Compañía de la Cruz llegara al siglo XXI plena de salud. El propio arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, remachó ese mismo clavo en su alocución final. Curiosamente, lo que en otro tiempo se vendió como progresía es hoy reacción. Lo antiguo es hoy lo nuevo y aquel clero que se remangó la sotana sin asimilar el gazpacho posconciliar está siendo hoy sustituido por un presbiterio desacomplejado que no pone reparos en mirarse en la mejor tradición de la iglesia. Quién sabe, la enorme crisis global que azota al hombre de hoy podría extrapolar ese revisionismo a otros campos.

24
Sep/2010

TOROS EN SEVILLA: El pésimo juego de los novillos de La Plata deslució la apertura de San Miguel

Las ganas de Esaú Fernández fueron lo más destacado de un festejo decepcionante en el que causaron hilaridad las formas almibaradas del madrileño Alberto López Simón. Luis Martín Núñez volvió a mostrarse excesivamente precavido

Esaú Fernández, pisando el acelerador

Esaú Fernández, pisando el acelerador

Ganado: Se lidiaron seis novillos de Toros de la Plata, el sexto como sobrero del mismo hierro, que estuvieron desigualmente presentados. El encierro dio un pésimo juego global, especialmente los lidiados en segundo, tercer y quinto lugares, que se orientaron y no tuvieron un solo muletazo. El sobrero que hizo sexto sí resultó noble.

Novilleros: Luis Martín Núñez, de malva y oro, silencio y ovación tras aviso.

Esaú Fernández, de azul rey y oro, ovación en ambos.

Alberto López Simón, ovación y ovación tras aviso.

Incidencias: La plaza registró media entrada. De los de plata, destacó César del Puerto.

La novillada lidiada ayer es para mandar una ganadería entera al matadero. El aire manso de la mayor parte del encierro, la intoreabilidad de tres o cuatro de las reses y el peligro ilidable de la mayoría convirtieron el empeño en un peligroso aburrimiento que los chicos resolvieron en la medida de sus posibilidades y sus respectivas ganas.

Había interés por ver de nuevo al camero Esaú Fernández después de su incontestable triunfo de la pasada semana pero a pesar de las ganas evidentes del joven novillero, del doble paseo a la puerta de chiqueros y la entrega constante que mantuvo en  todo momento, sorteó un lote que no tuvo ni un sólo pase. Esaú se llevó un buen susto cuando instrumentaba un pase cambiado por la espalda para iniciar la faena al segundo de la tarde. El utrero venció su viaje y arrancó limpiamente los bordados de la taleguilla del camero sin llegar a lesionarle. A partir de ahí el novillo se puso a la defensiva y entre berreos y mugidos renunció a pasar en la muleta del camero, que se esforzó hasta más allá de lo aconsejable. Pero a Esaú aún le quedaba otro galafate en los chiqueros que se aplomó desde el inicio del trasteo y se quedó siempre en la barriga del torero. El novillo, peligroso de puro manso, tampoco tuvo un pase aunque Esaú apuró todas las posibilidades hasta sufrir algún sustillo.

Se presentaba en la Maestranza el madrileño Alberto López Simón, un chico de almibarado manierismo que, a pesar de todo, se arrima y se queda quieto. Lástima que su empeño en andar más pendiente de pamplinas y cuchufletas, de ese andar cursi que debe desterrar cuanto antes, le impida estar más pendiente de ponerse a torear en la más amplia acepción de la palabra. No obstante, pudo dejar algún retazo de personalidad que brilló más y mejor cuando acertó a relajarse toreando al sexto de la tarde, un noble sobrero que no redime a la ganadería de Pedro Trapote del monumental petardo de ayer. Con el tercero, que no tuvo un muletazo, se metió de verdad entre los pitones.

Martín Núñez terminaba de amortizar ayer la oreja cortada antes del verano. El novillero sevillano pasó algunas fatiguitas con el manso que abrió la tarde, un animal que equivocó por su movilidad pero acabó desarrollando muchos problemas. El cuarto se dejó más, pero se acabó quedando muy corto.

De la premiosa lidia, los mil capotazos y los monterazos de los banderilleros hablaremos otro día. Lo de ayer es mejor olvidarlo ya.

24
Sep/2010

TOROS EN SEVILLA: Radiografía de la novillada de hoy

Plaza de toros de la Real Maestranza, 24 de septiembre de 2010. Primer festejo de la feria de San Miguel (de abono)

Novillos de Toros de la Plata

Orden de lidia:

1º Número 22. Góndola. Castaño meano. 438 kilos.

2º Número 40. Chivato. Tostao chorreao. 480 kilos.

3º Número 16. Engañoso. Negro. 474 kilos.

4º Número 48. Trigueño. Negro burraco. 444 kilos.

5º Número 18. Gritón. Negro mulato. 444 kilos.

6º Número 60. Atrevido. Tostao bragao. 477 kilos.

Sobreros:

1º Número 44. Valiente. Tostao chorreao. 437 kilos (Toros de la Plata)

2º Número 1. Fatuitón. Negro mulato. 470 kilos (Hros. del Excmo. Sr. Conde de la Maza)

Novilleros:

Luis Martín Núñez, de Sevilla.

Esaú Fernández, de Camas

López Simón, de Madrid.

La novillada de esta tarde abre la feria de San Miguel con un presunto cartel de triunfadores en el que ha habido que recurrir a un debutante y a salvar al único que puntuó en el abono para atender, en parte, esa vocación de excelencia con la que se había anunciado este primer festejo otoñal.

Triunfar, lo que se dice triunfar, sólo lo ha hecho el camero Esaú Fernández. Las dos orejas cortadas a ley el pasado domingo le redimen en parte de la decepción que acompañó su debut abrileño ante una excelente novillada de Espartaco que dejó a todo el mundo con las vergüenzas al aire.

En el caso de Luis Martín Núñez está rentabilizando hasta el último pelo de la única oreja cortada en todo el abono. Una oreja que le sirvió para repetir en la plaza de la Maestranza en la accidentada novillada de Gabriel Rojas. Pero ésta vez no anduvo a la altura y dejó escapar el mejor lote del envío mientras tomaba más precauciones de las debidas. Del  madrileño Alberto López Simón nada sé. Esperemos que no deje en mal lugar a sus recomendadores.

21
Sep/2010

OBSERVATORIO TAURINO: La película se queda sin actores

Bajas valiosas. Los días más taurinos del año, delimitados entre las fiestas septembrinas de la Natividad y los Dolores de la Virgen, se han visto privados de la segunda voz de una temporada que encara ya su irremediable desembocadura en las ferias del Otoño. José María Manzanares ha sido el gran ausente de una intensa y larga semana de toros que él ha afrontado poniéndose en las manos milagrosas del doctor Ángel Villamor para tratar de acelerar la recuperación de los tendones cercenados en la inauguración de la nueva plaza de Utrera. Como en otros tantos cosos de los que ha sido involuntario ausente, a Manzanares se le espera como agua de mayo en la inminente feria de San Miguel de Sevilla, un abono que ya había quedado recortado por la inevitable ausencia de Miguel Ángel Perera. Y si el diestro extremeño afronta la recuperación después de ser operado en Sevilla de la grave lesión de vértebras que le obligó a cortar la temporada, la presencia del alicantino en Sevilla tiene en vilo a los aficionados. En otros estratos bien distintos, tampoco se concreta la mil veces aplazada vuelta de Cayetano en el descafeinado fin de una temporada de la que también se ha apeado la estrella declinante de Sebastián Castella.

Remiendos. Esas ausencias, las de Perera y Manzanares, han causado una cascada de sustituciones que no siempre han sido resueltas con toreros de la misma categoría. La verdad es que casi no hay. En medio de este panorama, dos o tres matadores de tercera división se han echado al coleto un buen número de tardes en las que han explicado perfectamente las razones de su modestia profesional sin pasar de remiendos de emergencia, notablemente lucrativos para las empresas. Otros han aprovechado el tirón para dar pasos positivos: es el caso del madrileño César Jiménez, pero sobre todo el de El Cid y Luque, que revalorizan ese mano a mano improvisado en la feria de San Miguel que a priori se antojaba cogidito con alfileres. Lo que está claro es que el mal momento que vive el escalafón de matadores de toros no lo hace operativo a la hora de atender la tremenda oferta de festejos: una oferta que aún no se ha adaptado a la verdadera demanda que ha dibujado el circuito de las ferias. El empresario francés Simón Casas, en un ejercicio de sensatez, lo reconocía el pasado domingo. Todos los actores de esta singular película están obligados a ceder una parte del pastel si no quieren cargarse la gallina de los huevos de oro. De la misma forma, los pliegos de los arriendos de las plazas están obligados a adaptarse. Lo demás sólo son zarandajas y mientras lloriqueamos en la puerta de los políticos se suceden situaciones bochornosas como la que propició la ausencia de Morante de la Puebla en Albacete apoyada en un parte médico que señalaba una presunta gastroenteritis. De los habituales enjuagues de su apoderado, dejaremos que cada uno saque sus propias conclusiones.

El viaje del toreo sigue. Mientras tanto, las ferias de la Vendimia anuncian el final de la temporada. Está siendo un curso extraño en el que se ha hablado más de los ataques de los antitaurinos o de las peripecias de la crisis olvidando a veces la tremenda realidad del ruedo. En medio de una campaña singularmente sangrienta para los hombres de plata, ha brillado el poderío de El Juli, erigido en primera y gran figura, en líder indiscutible de un planeta que a veces parece de otra galaxia. A pesar de todo, sigue la Fiesta…

19
Sep/2010

TOROS EN SEVILLA: Esaú Fernández muestra en la Maestranza sus grandes posibilidades

El novillero camero cuajó a sus dos novillos y se ganó la repetición

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Se lidiaron seis novillos de Los Azores, bien presentados e inválidos en líneas generales. El primero, tuvo calidad. Al segundo no le faltó clase. El tercero resultó más deslucido y el cuarto, flojito, resultó boyante. El quinto tuvo movilidad y el sexto se quedó a mitad de viaje.

Novilleros: Esaú Fernández, de marfil y oro, oreja y oreja.

Diego Silveti, de malva y oro, ovación y vuelta al ruedo por su cuenta.

Javier Jiménez, de azul rey y oro, ovación tras aviso y vuelta tras petición.

Incidencias: La plaza registró más de un cuarto de entrada en tarde de agradable temperatura. Destacaron Vicente Varela y José Antonio Muñoz con el capote y Perico con los palos.

Volvíamos a la Maestranza con la impresión fresca del último percance que mantiene ingresado al banderillero choquero Jesús Márquez. El toreo es así, pero también da alegrías como la de encontrar a Luis Mariscal, rodeado de los suyos, sentado en el tendido de la misma plaza en la que estuvo a punto de perder la vida hace poco más de un mes.

Para él fue el primer brindis de la tarde, que escuchó envuelto en una sincera ovación. El monterazo se lo había dado el camero Esaú Fernández, que mucho más fresco de ideas, resuelto y capaz, mejoró notablemente la impresión dejada el pasado mes de abril. Perfectamente colocado, con trazo rotundo y un inusual sentido del temple, el novillero de Camas cortó una oreja del primero de la tarde. Esaú supo administrar la claudicante calidad de ese novillo al que le fallaron las fuerzas en el primer tercio pero que aguantó lo suficiente para certificar -ésta vez sí- sus buenas cualidades y muchas posibilidades.

Dispuesto a remachar el clavo, Esaú repitió porta gayola en el segundo de su lote, al que lanceó con brillantez. El toro cantó en el caballo su invalidez y le costó moverse en banderillas. Sin preámbulos, el camero comenzó su faena con la mano izquierda en una labor sabiamente administrada que no habría sido la misma sin el excelente sentido del temple que maneja el joven novillero sevillano. Esaú lo enganchó alante y lo llevó largo hasta romperse por completo en una grandiosa serie al natural que cosió a otra mejor todavía, plena de hondura y precisa colocación. En la faena hubo otra virtud: combinar la escasa fuerza del animal con el trazo rotundo de los muletazos para sacar la buena clase de este utrero, que con más motor, habría sido de locura. Lástima que fallara el acero. Quizá se habría abierto otra puerta…

Silveti era otro reincidente en el ruedo de la Maestranza. Más o menos inédito por una cornadita sufrida en su primera comparecencia, se las vió en primer lugar con un precioso castaño que no habría fallado si le hubiera aguantado el motor aunque el novillo tuvo quince arrancadas de alta nota. En la faena hubo más intenciones que resultados, islados apuntes esculturales antes de que el utrero acabara defendiéndose de puro flojo. Con el quinto, que no tuvo malas intenciones, volvió a mostrar esa elegante apostura -tan mexicana- pero algo ayuna de resortes para llevarlo mejor cosido a la muleta. Sobraron tirones y destemplanza y Silveti añadió poco a su hoja de servicios. La vuelta, de rebajas, se la pegó por su cuenta sin que nadie dijera ni mú, desbaratando esa supuesta aura de figura que le rodea desde que aterrizó en la piel de toro.

Debutante en Sevilla, el espartinero Javier Jiménez evidenció la sólida preparación recibida de su maestro, Antonio Ruiz Espartaco. Pero el tercero, tan escasito de fuerzas como sus hermanos, fue un novillo topón y molesto que sólo le sirvió para mostrar disposición y sincera entrega hasta apurar al máximo el escaso fondo del novillo.

Volvió a salir a por todas en el sexto, al que recibió a portagayola antes de emplearse en una faena tesonera a la que le faltó enemigo. Jiménez se mostró puro en los cites y macizo en los viajes pero el novillo se quedaba siempre a mitad de viaje, sin humillar en los embroques; sin llegar a empujar con los riñones detrás de la muleta. Empeñado en enseñar que sabe torear, dibujó algún natural terso y hasta se llevó una fea voltereta pero el utrero fue el garbanzo negro del envío.

19
Sep/2010

COSAS DE PALACIO: ¿Una quinta columna?

Todavía quedan plazas por conquistar en una archidiócesis que, en algunos de sus estratos, se resiste a abandonar inercias de otro tiempo. Sólo así se puede interpretar el famoso anuncio del apoyo del estado eclesial a la próxima huelga general en la mismísima web oficial del arzobispado hispalense. Cualquiera que medio conozca el paño podía meter la mano en el fuego sabiendo que aquel manifiesto no había partido de las estancias más lujosas de Palacio; que nada tenía que ver con la particular idiosincrasia de monseñor Asenjo, hombre poco proclive a salirse del tiesto estrictamente religioso. Y a estas alturas sería demasiado ingenuo hablar de documentos internos en una iniciativa que apesta intencionalidad por todos los costados. Y una consecuencia más: al señor arzobispo aún tiene que apagar ciertos focos de disidencia para que todos los remos de la barca cojan el mismo rumbo. También tendrá que seguir regularizando ciertas situaciones que no eran exclusivas del barrio del Porvenir.