Monthly Archives: Agosto 2010

31
Ago/2010

OBSERVATORIO TAURINO: Pasó Bilbao, se esboza el podio

Curso bajo. La torería ya anda bajando las cumbres del exigente puerto del Bilbao. Esperan las ferias que darán cierre al verano y los suaves meandros del primer otoño antes de que la Virgen del Pilar y San Lucas pongan el cierre a la dura y cruenta temporada. El trascendental ciclo vasco     -en el que ha fallado en parte el concurso del público- ha servido para certificar el estado del escalafón en todos sus estratos. Mantienen y revalorizan su papel El Juli y José María Manzanares, responsabilizados a tope en sus papeles de primeros actores de la temporada en una feria que sirvió para escenificar un sorpresivo recital del mejor Ponce, que cumplía 50 paseíllos en el ruedo de Vista Alegre. No fue la feria de Morante, que sin fortuna en los sorteos y con los problemas inherentes de una administración profesional orquestada por y para la gloria del lesionado Cayetano, se mostró un tanto opaco. Tampoco fue Bilbao el mejor escenario para Sebastián Castella, definitivamente descabalgado de la primera línea de una campaña en la que El Cid sigue dando pasos intermitentes dentro de su recuperación para las grandes citas. El resto, se quedaron donde estaban y eso que la mayoría de los encierros embistieron, y mucho.

Toros iban y venían. Hablábamos más arriba de Morante y Cayetano. Los carteles en los que estaba prevista su presencia coincidieron con los encierros peor presentados de la feria de la capital vizcaína. Los manejos de Curro Vázquez, el apoderado que comparten, empiezan a notarse mucho y mal. La corrida de Joselito -de excelente juego, por cierto- y el pésimo encierro de Zalduendo no estuvieron a la altura del prestigio del coso vasco. En cualquier caso, sí se lidió un toro de Zalduendo y un sobrero de Torrealta que, siendo algo justitos para Bilbao, tenían trapío de sobra para haber sido lidiados en Málaga, donde fueron rechazados por prescripción facultativa. Esta circunstancia viene a reforzar ciertas tesis. Algo no funciona bien en los entrebastidores de la Malagueta y el criterio de la autoridad, después de comprobar por televisión la presencia de las reses que volvieron a ser embarcadas en la Malagueta y lidiadas en el coso de Vista Alegre de Bilbao, ha quedado en entredicho. Que le pregunten al ganadero onubense Gerardo Ortega, que sigue sin salir de su asombro. Algunos celebraron con alborozo la elevación a coso de primera de la plaza de la Malagueta en coincidencia con la aprobación del actual reglamento andaluz. No sabían lo que les esperaba. Podían haber indagado en Córdoba: la supuesta categoría pesa como una losa mientras los aficionados de boquilla siguen hablando en las tabernas y desertando de la plaza.

Último parte de guerra. La larga lista de heridos ha vuelto a engrosarse en los últimos días: los matadores Iván Fandiño, Antonio Ferrera o López Chaves y el subalterno Mario Romero también han caído en una cruenta semana en la que, afortunadamente, también mejoran de sus heridas toreros como Sergio Aguilar, que sufrió una cornada similar a la de Julio Aparicio, o el banderillero sevillano Luis Mariscal, que ya ha logrado ponerse de pie. Dentro de esta larga lista de heridos sobresale el nombre de Miguel Ángel Perera, que estaba cubriendo un notable fin de campaña después de los balbuceos del inicio. Después de confirmarse una grave lesión de vértebras se ha visto obligado a cortar la temporada. Entre otros compromisos se perderá la feria de San Miguel de Sevilla. ¿Quién acabará cubriendo el hueco?

30
Ago/2010

EVOCACIÓN: Yiyo, a 25 años de Colmenar Viejo

El diestro madrileño cayó en las astas de un toro un año después de estoquear al toro que mató a Paquirri, hoy hace un cuarto de siglo

“Me preguntáis en qué momento medito sobre la muerte. La muerte la llevamos en la cara todos los toreros. Algunos la expresan de una forma determinada y yo la expreso con la sinceridad. Me preguntas en qué momento pienso en ella: cuando apago la lamparilla de la mesita de noche; cuando me quedo solo. Pienso que un cuerno me va a arrancar el corazón, pero siempre respondo a la pesadilla con el ¿qué más da? Mejor morir de una cornada que en la M-30”.

Las premoniciones se visten a veces de casualidad y siguen sobrecogiendo a pesar del paso del tiempo, de tantos toros lidiados y tantos toreros en los caminos de las ferias. José Cubero Yiyo había respondido así en una entrevista en los micrófonos de Radio Nacional después de destaparse como figura en ciernes en la feria de San Isidro de 1983. El destino querría que, casi un año y medio después, estoqueara a Avispado, el toro que hirió de muerte a Paquirri en Pozoblanco. Entonces tampoco podía saber que el 30 de agosto de 1985, actuando en Colmenar Viejo, moriría matando al toro que segó sus veinte años. Ese mismo destino le haría el único diestro en la historia que acabara con dos toros homicidas.

Yiyo ya era un torero de enorme proyección al que perseguía, como una predestinación maldita, aquella tarde trágica de Pozoblanco que había sobrecogido a toda la geografía taurina sólo un año antes de su prematura muerte. El jovencísimo matador, uno de esos maestros precoces salidos de la exigente Escuela de Tauromaquia de Madrid, bregaba por dejar atrás una desgracia que, de alguna forma, lo había estigmatizado aunque él nunca quiso dramatizar con aquella desgracia. La Fiesta y el viaje del toreo seguían y el torero andaba empeñado en estabilizar su caché mientras preparaba el definitivo asalto a la cima alejado del circuito de las primeras ferias para no bajar su cotización.

En aquella España de endiabladas carreteras, aún sin teléfonos móviles, Yiyo supo que iba a torear en Colmenar Viejo al amanecer del mismo día 30. Había llegado a su casa de Madrid en plena madrugada después de actuar en Calahorra y la imprevista ausencia de Curro Romero, que debía haber hecho el paseíllo en la localidad serrana, puso en sus manos una atractiva sustitución y unos jugosos honorarios. Después de conocer el nuevo contrato por una llamada telefónica de su apoderado; del fugaz descanso, se probó en la prestigiosa sastrería de Fermín un terno azul y oro que estrenaría aquella misma tarde sin saber que sería su primera mortaja.

El joven matador se reunió a mediodía con los hombres de su cuadrilla en Colmenar Viejo, luego se marcharía a comer y vestirse a un hotel de Miraflores de la Sierra. Ya se había sorteado y habían decidido dejar para último lugar al bragado gironcito del encierro Marcos Núñez. No podía fallar. Era una corrida a las puertas de Madrid en un año duro lleno de zancadillas empresariales y el torero luchaba en su propia guerra, alejado de los grandes escenarios. La sustitución  de Romero se antojaba una oportunidad de oro para dar el campanazo a dos pasos de la corte y romper el escaso hielo que aún le quedaba para estabilizar su categoría y auparse al carro de las ferias.

Antoñete y José Luis Palomar habían pasado sin pena ni gloria y la corrida, con un llenazo absoluto, transcurría en medio de un ambiente enrarecido. Pero Yiyo salió decidido a triunfar y se entregó sin fisuras cuajando una brillante faena que puso a todos de acuerdo. Resuelto a poner firma a su obra, se tiró a matar con fe después de pinchar en hueso. Yiyo fue alcanzado y volteado por el toro de Marcos Núñez, que le volteó y le tiró al suelo después de inferirle un puntazo. Rodando sobre sí mismo para librarse de una nueva cogida, el joven torero fue empitonado de lleno contra la arena. Burlero le metió el pitón por una axila, lo levantó y lo dejó de pie. Después de dos pasos vacilantes con la mirada perdida y la tez cerúlea, el torero se derrumbó en brazos de la cuadrilla antes de llegar a las tablas. Sin que pudieran tenerlo en pie cayó como un fardo junto al estribo. Ya estaba muerto, el toro le había partido en dos el corazón. Las asistencias lo izaron en brazos por el callejón. Desde el tendido se podía ver su faz cadavérica mientras comenzaban a brotar los rumores de la irreversibilidad del percance. En la enfermería sólo se pudo certificar su muerte y, sin que se moviera un alma de los tendidos, el llanto de los hombres de luces anunció que había muerto un torero.

27
Ago/2010

LUIS MARISCAL: “En el toreo todo es auténtico. Podemos morir de verdad”

El banderillero sevillano permanece ingresado en la UCI del Sagrado Corazón. La recuperación es satisfactoria, pero también será lenta

-Torero, las cosas empiezan a enderezarse después de la incertidumbre y los temores de los primeros días…
-Sí, afortunadamente noto la mejoría día a día y aunque todavía tengo la pierna muy hinchada, los mareos están pasando y ya me mantengo mejor. Aún no puedo ponerme de pie, pero ése es el objetivo inmediato de los médicos, con la ayuda de un andador.


-¿En qué estado está la pierna?

-Lo que más me preocupa es la movilidad de los dedos de los pies, pero lo importante es que tengo sensibilidad, aunque en algunos sitios noto un hormigueo extraño y en otros parece que me estén quemando. Tengo parte de las heridas abiertas, es como una ventana de 10 por 15 centímetros para paliar la presión que tenía en el muslo. Los médicos decidieron dejarlo así después de la segunda intervención.
-Todos tenemos en mente las imágenes de la tremenda cogida. ¿Fue consciente de la extrema gravedad del percance?
-Aunque sentí un dolor fortísimo que no había experimentado en otras ocasiones, no podía pensar que la cornada fuera tan grave, ni siquiera cuando me trasladaban a la enfermería sangrando. Sólo cuando me desperté el lunes me di cuenta de que aquello no era nada normal. Cuando me cogió el toro sólo intentaba taponar las heridas para que dejara de salir sangre, pero aquello era imposible. Sentí mucha alegría cuando vi la puerta de la enfermería tan cerca. Fue una suerte que cambiaran su ubicación hace dos años.
-Es que no se trata de una herida normal, tenía usted cinco orificios en el muslo…
-Todavía no me explico cómo, en tan poco tiempo, pudo entrar y salir el pitón tantas veces, causando tantos destrozos. En algunas imágenes y grabaciones he podido ver cómo me agarra, cómo me hiere en distintas partes del muslo.
-Y todavía hay quien dice que la fiesta es una pantomima y que los toros son gatitos domésticos.
-Esto es auténtico, es de verdad quieran lo que quieran vender sobre el afeitado, sobre los toros drogados y todas esas tonterías. Esto es puro, te puedes dejar la vida de verdad. Han caído muchos toreros y seguirán cayendo. En los últimos años se ha subido la raza y la movilidad del toro, y eso se está notando ahora. A mí nunca me había agarrado un toro en banderillas; tuvo que ser éste, que me ha hecho tanto daño.
-Los toreros buscáis una explicación a la cornada: ¿Se equivocó el toro? -Siempre nos equivocamos nosotros. Le di demasiadas ventajas… El toro había cambiado su viaje, había vuelto la cara después de distraerse con algo en las tablas. Quise evitar un nuevo capotazo, hacer las cosas bien, y arranqué para entrarle por el otro pitón. Pero el toro me acabó ganando la acción y no pude salir de la cara. Después todo sucedió en unos segundos que me parecieron eternos: me cogió de lleno y giré en el pitón. En el toreo, las cosas se definen en milésimas de segundo y puedes acertar o no.

-El toro era un tío. Es la corrida más tremenda que se ha lidiado este año en Sevilla. -Sí, cuando vi desembarcar a los toros me sorprendió su seriedad. El toro que me hirió me había impresionado por la mañana, era el más fuerte del encierro, el más astifino y cuajado.

-¿Ya hay una fecha estimada para volver a casa? -No tengo ni idea. No sé cuándo podré volver. Antes tengo que ponerme de pie, aunque los médicos están hablando de que pueda marcharme con la herida abierta. Todo depende de los dolores, de los resultados que vayan arrojando los análisis, del efecto que vayan haciendo los medicamentos…

-Cuando pasan cosas así, el toreo sabe reaccionar como una gran familia unida. -Es verdad, me han llamado desde todas partes: amigos, compañeros, toreros retirados y en activo… ha sido impresionante.

-Después de percance, Ramón Vila comentaba que nunca se había encontrado con heridas de esa magnitud. Él mismo me dijo que en 30 años al frente de la enfermería de la plaza de la Maestranza era la cornada más difícil que se había encontrado. Ha habido otras mortales, compañeros como Montoliú o Soto Vargas que se quedaron en el quirófano, pero ésta es la que más dificultades presentó para operar, la más complicada con vistas a resolver los daños que había causado en los músculos y las venas.

-¿Cuándo se despertó usted? Me han contado que quise incorporarme en la mesa de operaciones de la enfermería cuando terminó la primera intervención. Tengo algún recuerdo vago de mi llegada a la Clínica Sagrado Corazón, de cuando me vi en la UCI y escuché a Ramón Vila diciendo que había que volver a operar, pero no recuperé por completo la consciencia hasta tres días después. En realidad, sólo tengo ráfagas de las cosas. Hasta que no me han trasladado a la habitación no me he ubicado por completo.

-La recuperación será larga…
-Lo sé, pero la voy a afrontar con todo el ánimo del mundo. Desde que me di cuenta de la gravedad de este percance asumí que había que tener mucha paciencia. Soy una persona muy constante y trabajadora y no me preocupa el tiempo que me cueste, me preocupan las secuelas. No tengo prisa por reaparecer, pero cuando lo haga quiero ser el mismo que era: quiero volver a ponerme muy derecho en los medios de la Maestranza y entonces volveré a citar al toro…

24
Ago/2010

OBSERVATORIO TAURINO: Líos de corrales y el verano peligroso

Parte de guerra. La grave y espectacular cornada que le reventó el paladar a Sergio Aguilar en Bilbao ha sido la trágica guinda de una extensa lista de heridos en la que el banderillero sevillano Luis Mariscal se ha llevado, de largo, la peor parte. Felizmente trasladado a planta, el hermano y peón de confianza de Salvador Cortés ha podido contarlo aunque ahora se le abre un largo proceso de recuperación para el que le deseamos fuerza, ánimo y constancia. Pero en el parte figuran otros nombres de todas las alcurnias y escalafones: un novillero sin caballos como El Goy, otro con picadores como Gallo Chico y, sobre todo, una larga lista de subalternos -El Gary, Escobar, Pedro Muriel o Curro Robles- que han sufrido en primera persona la inapelable verdad del toro, un animal que siempre lleva una promesa de muerte colgada en los pitones, digan lo que digan algunos imbéciles con borla de doctor. Que se lo pregunten a José Tomás. Vuelto a operar en Sevilla, lucha por recuperar su pierna para la vida normal. Otra cosa será para el toreo.

Baile de corrales. Lo comentábamos en la crónica de ayer. La corrida goyesca que cerraba la temporada de verano en El Puerto volvió a estar precedida de un intenso baile de corrales que retrasó el sorteo hasta las tres y media de la tarde. Hubo amenaza de plante por parte del ganadero Álvaro Núñez Benjumea y sólo la repesca de un ejemplar de Cuvillo con el remiendo de dos reses de Gavira permitieron que el espectáculo, de máxima expectación, siguiera adelante hasta resolverse con el apoteósico triunfo de Manzanares. El mismo día, en la plaza de Málaga, los problemas se acumularon en la doble sesión de tarde y noche. En la corrida vespertina se lidiaron toros de tres hierros distintos sustituyendo al encierro titular de Zalduendo, que no parece estar teniendo su año. Pero la enredadera malagueña no se quedó ahí. El empresario Fernando Puche volvió a enzarzarse en sendos cruces de declaraciones con los apoderados Toño Matilla y José Antonio Chopera, acusándolos -ellos negaron la mayor-de vetar a la torera malagueña Mari Paz Vega como sustituta del lesionado Cordobés para hacer el paseíllo junto a El Fandi y Talavante. El reaparecido Tato fue finalmente el elegido. Pero aún hubo más, la corrida nocturna se celebró de milagro. La tarde doblaba y aún no había toros aprobados en los corrales…

Una sombra alargada. En ambas corridas, la de El Puerto y la vespertina de Málaga, había operado la mano de Curro Vázquez, ínclito apoderado de Morante de la Puebla, que actuó a orillas del Atlántico; y del averiado Cayetano, que debía haber hecho el paseillo junto a las olas del Mediterráneo. ¿Es una simple casualidad? Ustedes mismos…

¿Quién manda aquí? En medio de este panorama, del abultado parte de heridos, los rescoldos de la batalla antitaurina y los numeritos que se empeñan en dar los habitantes de este peculiar planeta, el viaje de la temporada sigue su curso y se enfrenta a la última cumbre bilbaína antes de navegar por los suaves meandros de las fiestas de la vendimia, que tomarán el relevo a los santos y las ferias del cereal. En 2010, el toreo ya tiene rey, príncipe y juglar. El Juli, Manzanares y Morante ofician respectivamente esos papeles cerrando un Olimpo al que, a estas alturas, sólo podría escalar el cada vez más embalado Perera. Detrás de ellos viene un ancho pelotón y numerosos  camarones dormidos que acabará engullendo la corriente.

23
Ago/2010

Luis Mariscal abandona la UVI

La circulación de la pierna es buena aunque persiste el cuadro de anemia

El banderillero sevillano Luis Mariscal, herido de máxima gravedad el pasado día 15 en la plaza de la Maestranza, ha abandonado la UCI de la clínica del Sagrado Corazón de la capital hispalense. Según señalan fuentes familiares, la decisión ha sido tomada por el equipo médico que le atiende en base a la positiva evolución que ha experimentado el herido en las últimas fechas: el riego de la pierna es bueno y no se  han presentado infecciones.

A pesar de todo, Mariscal ha necesitado de nuevas transfusiones para paliar el severo cuadro de anemia que presentaba y los médicos mantienen la cautela por si pudieran presentarse nuevas complicaciones en un proceso de recuperación que se anuncia lento.

Luis Mariscal resultó cogido por el quinto toro de la noche en la tradicional corrida de la Virgen de los Reyes. El banderillero sufrió una extensa cornada, con cinco trayectorias distintas, que le provocaron gravísimos destrozos vasculares y musculares. Mariscal fue operado por espacio de casi cinco horas antes de ser trasladado a la clínica del Sagrado Corazón, en la que volvería a ser intervenido el pasado día 17 para controlar el edema y los coágulos que presentaba.

La del peón sevillano, ha sido la cornada más grave de una larguísima lista de heridos que cierra, por ahora, el matador de toros madrileño Sergio Aguilar y que ha afectado de una manera especial al gremio de los banderilleros: en las últimas fechas, entre otros, han caído los subalternos Curro Robles, Alejandro Escobar y Pedro Muriel.

22
Ago/2010

TOROS EN EL PUERTO: Manzanares vuelve a arrasar y se corona emperador de la plaza real

El espectáculo volvió a estar precedido de problemas en los corrales

Álvaro Pastor Torres

Álvaro Pastor Torres

PLAZA REAL DEL PUERTO

Ganado: Se lidiaron cuatro toros de Núñez del Cuvillo y dos, primero y sexto, marcados con el hierro de Gavira. El serio primero resultó noble y soso; encastado el segundo; noble el tercero; inválido el cuarto; noble y rajado el quinto y reservón y algo orientado el sexto.

Toreros: Morante de la Puebla, de blanco con pasamanería negra, leve división de opiniones y ovación tras aviso.

José María Manzanares, de blanco y galón negro, dos orejas y dos orejas.

Daniel Luque, de blanco con caireles negros, oreja y ovación.

Incidencias: La plaza registró tres cuartos de entrada en tarde de fuerte Levante. Destacaron Trujillo y Curro Javier con los palos.

La goyesca puso fin a la temporada de verano en El Puerto y lo hizo con el ya inevitable guateque de corrales y un levantazo de libro que habría hecho relamerse al hombre del tiempo más circunspecto. Pero no era de recibo -con el agravante de la reincidencia- que una vez más hubiera que esperar a las tres y media de la tarde para sortear los lotes de un encierro remendado con dos ejemplares de Gavira. Afortunadamente, el mejor Manzanares nos reconcilió con el toreo, que se defiende solo cuando se convierte, como ayer, en arte mayor.

El alicantino volvía a El Puerto con aura de triunfador. Hubo más garra que perfección en el recibo capotero instrumentado al segundo de la tarde, que acabó resolviendo con chicuelinas y una media barroquizante. El toro hizo cosas excelentes en banderillas y el torero quiso abrigarse del fuerte viento en las rayas del Sol. Avisado por el izquierdo, Manzanares basó su trasteo sobre la mano derecha, dibujando una faena que viajó de la expresión desgarrada del inicio al relajo de su curso final. Tuvo sus complicaciones el toro de Cuvillo, que habría rentabilizado mejor su castita en los medios. Aunque el hilo no fue siempre continuo, hubo muletazos de composición escultórica, de largo metraje y ritmo sinfónico. Para despejar dudas, Manzanares lo reventó con un estoconazo de los suyos y cortó dos orejas aclamadas.

Con el boyante y manso jabonero que hizo quinto volvió a mecerse en ese toreo imperial que hizo crujir la plaza cuando, arrebujado de toro, cosió un cambio de mano a un molinete que sirvió de clarinazo de lo que vendría después. Manzanares se rompió toreando a pesar de que el animal, muy rajado al final, buscaba el abrigo de las tablas. Pero no le importó, lo exprimió hasta el máximo en una faena imaginativa que lo terminó de coronar como rey absoluto de El Puerto.

El primero había sido un tío con toda la barba, primer remiendo de Gavira, que reventaron en un tremendo puyazo. El animal iba y venía sin convicción, acusando el duro castigo recibido y cuando parecía que la faena iba a quedar en esbozo, Morante dibujó tres o cuatro naturales que encendieron la esperanza. Pero la cosa se quedó ahí. Nunca debió permitir al picador emplear toda la artillería. Mal asunto. El de la Puebla volvió a dibujar dos verónicas de cartel al inválido y noble novillote que salió en cuarto lugar y se templó toreando con la muleta en una larga faena: en los ayudados primero, en sedosos y comprometidos derechazos después. Ahí quedó el minueto. El toro no tuvo gasolina para más.

Daniel Luque se salió del pellejo toreando de capa al tercero de la tarde, al que quitó por apretadísimas chicuelinas. Firme como una vela en los muletazos por alto que abrieron su faena, Daniel Luque se relajó y gustó en el toreo fundamental en el inicio del trasteo, acoplado con la bondad y la clase de un toro que fue más claro por el derecho. Inexplicablemente, su labor entró en un bache argumental que el joven diestro remedió sólo a medias. Fue como ver a dos toreros distintos con el mismo toro y de la ilusión, volvimos a las dudas… El reservón sexto, segundo parche de Gavira, no permitió despejarlas. El toro desparramaba la vista, no iba claro y en la faena hubo más fachada que cimiento.

19
Ago/2010

Mariscal evoluciona lenta pero favorablemente

La hinchazón de la pierna está remitiendo y está recuperando sensibilidad en los dedos

El banderillero sevillano Luis Mariscal, corneado de máxima gravedad el pasado domingo en la plaza de la Maestranza, permanece ingresado en la UCI de la clínica del Sagrado Corazón de la capital hispalense aunque su estado ha experimentado una leve mejoría y evoluciona dentro de la normalidad.

Mariscal, que ha tenido que recibir nuevas transfusiones de sangre, ya ha podido ingerir algunos alimentos sólidos y ha experimentado una bajada de la hinchazón de la pierna herida. De la misma manera, tal y como han confirmado sus familiares, el lidiador está recuperando la sensibilidad de los dedos.

El equipo médico que lo atiende, encabezado por los cirujanos José Ignacio Font y Ramón Vila, ha confirmado que la evolución y el resultado de los análisis practicados al torero herido están siguiendo los cauces normales aunque han descartado, por ahora, que sea trasladado a planta.

Luis Mariscal resultó cogido por el quinto toro de la noche en la tradicional corrida de la Virgen de los Reyes. El banderillero sufrió una extensa cornada, con cinco trayectorias distintas, que le provocaron gravísimos destrozos vasculares y musculares. Mariscal fue operado por espacio de casi cinco horas antes de ser trasladado a la clínica del Sagrado Corazón, en la que volvería a ser intervenido el pasado martes para controlar el edema y los coágulos que presentaba.

18
Ago/2010

Mariscal evoluciona dentro de la normalidad

El banderillero sevillano Luis Mariscal, que resultó cogido de máxima gravedad el pasado domingo en la plaza de la Maestranza, permanece ingresado en la UCI de la clínica Sagrado Corazón. Después de superar con éxito la operación a la que fue sometido el pasado martes, la evolución del herido ha entrado dentro de la normalidad de un percance de estas características y la evolución es positiva según han reconocido los facultativos que le atienden, entre los que se encuentra el cirujano vascular José Ignacio Font y el jefe del equipo médico de la enfermería de la plaza de la Maestranza, Ramón Vila. Los galenos decidieron operarlo por segunda vez para reducir los coágulos que presentaba y cambiar unos drenajes que no cumplían su función correctamente

El torero herido, que se encuentra estable dentro de la gravedad, está siendo tratado con morfina para paliar los fuertes dolores que padece y los médicos han decidido empezar a alimentarlo con papilla. La máxima preocupación está ahora en controlar y paliar la aparición de posibles infecciones.

El lidiador ha podido recibir las visitas de sus compañeros de cuadrilla y de su hermano y jefe de filas, el matador de toros Salvador Cortés, al que comentó que se trataba “de la cornada más dolorosa de su carrera”. La cogida, que se produjo cuando trataba de banderillear al quinto toro de la tradicional corrida de la Virgen de los Reyes le produjo una cornada de cinco trayectorias en una extensión total de 70 centímetros además de graves destrozos vasculares y musculares en medio de un severo cuadro de ‘shock’.

17
Ago/2010

Luis Mariscal es operado con éxito

El banderillero Luis Mariscal, que resultó herido de extrema gravedad el pasado domingo en Sevilla, ha tenido que ingresar de nuevo en el quirófano de la clínica del Sagrado Corazón para hacer una profunda revisión de las heridas y colocarle drenajes de mayor diámetro.

Según el parte médico facilitado por el propio centro hospitalario y firmado por el doctor Ramón Vila, esta mañana se observaba una “buena evolución de la circulación arterial y venosa del miembro pero apreció un gran edema en el muslo con tensión importante”. De la misma forma, “se observa que los drenajes no drenan lo suficiente”.

De acuerdo con la familia, los cirujanos Font, Avilé y Vila procedieron a “la apertura de las heridas y la evacuación de coágulos y líquido”. Según este parte se precisa que “después de colocar nuevos drenajes se observa una bajada importante en la tensión del muslo”. En cualquier caso, recalca el mismo documento, el estado del herido sigue siendo de “muy grave”.

Mariscal resultó cogido por el quinto toro de la tradicional corrida de la Virgen de los Reyes cuando trataba de colocarle un par de banderillas. El banderillero quedó colgado del pitón por el muslo izquierdo en unos segundos angustiosos antes de ser trasladado a la enfermería de la plaza de toros, en la que fue sometido a una larga operación  de casi cinco horas. La extensa cornada, de cinco trayectorias distintas, le había causado graves destrozos musculares y vasculares y un cuadro de ‘shock’.

17
Ago/2010

MARISCAL INGRESA DE NUEVO EN EL QUIRÓFANO

El banderillero ha pasado mala noche y presenta algunos problemas circulatorios

El banderillero Luis Mariscal, que resultó herido de extrema gravedad el pasado domingo en la plaza de toros de Sevilla, ha tenido que ingresar de nuevo en el quirófano de la clínica del Sagrado Corazón para hacer una profunda revisión de las heridas y colocarle drenajes de mayor diámetro.

Según han explicado fuentes familiares, el lidiador ha pasado mala noche e incluso ha vomitado varias veces. Luis Mariscal, que empeoró ligeramente en la mañana del lunes, tuvo que ser sometido a nuevas transfusiones de sangre que le hicieron experimentar una leve mejoría. Según estas mismas fuentes, “el problema está ahora en la circulación de retorno de la pierna, la vuelta de la sangre tiene dificultades y es necesario limpiar la herida para evitar infecciones”.

Mariscal resultó cogido por el quinto toro de la tradicional corrida de la Virgen de los Reyes cuando trataba de colocarle un par de banderillas. El banderillero quedó colgado del pitón por el muslo izquierdo en unos segundos angustiosos antes de ser trasladado a la enfermería de la plaza de toros, en la que fue sometido a una larga operación  de casi cinco horas. La extensa cornada, de cinco trayectorias distintas, le había causado graves destrozos musculares y vasculares y un cuadro de ‘shock’.