La siega | El blog de Juan Rubio

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Sep/10

2

El Griñán agrarista

Leo que el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, va a realizar una firme puesta por los planes forestales, tan viejos como los árboles, la agroindustria, con la mil veces anunciada ley de la calidad alimentaria, y por los programas de desarrollo rural, cuyo refuerzo era consabido por recomendación de Bruselas. O mucho me equivoco o estamos volviendo a la madre tierra para que genere empleo, ya sea limpiando bosques o sembrando agroindustria, y fijándonos especialmente en los pueblos.

Porque, al fin y al cabo, aunque los técnicos y economistas miran en exceso la contribución estadística de cada sector al Producto Interior Bruto (PIB), y concluyen que basta de tanta política agrarista, lo cierto y verdad es que esta Andalucía es eminentemente agraria y agroindustrial y serán miopes quienes se obstinen en pensar que, por ello, desde la Unión Europea se nos contempla como catetos de boina.

José Antonio Vázquez Rosso, quien durante tres largas décadas ha dirigido el Instituto de Comercio Exterior (ICEX)  en la comunidad andaluza da en el clavo cuando asegura que hay que quitarse el complejo de que exportamos agroalimentación. Lo que realmente importa, explica, es el valor añadido que contenga un producto, y uno alimentario puede incluso contener más que otro tecnológico. Ahí están, por ejemplo, la cuarta y quinta gama, frente a los tradicionales graneles.

A nadie se le ocurre menospreciar la potencia económica de Canadá, Holanda o Australia, por citar tres países de continentes distintos, y, sin embargo, en todos ellos el componente agrícola y ganadero es de vital importancia. Y es que hay veces que no sabemos ni lo que tenemos, pese a tenerlo delante de las narices.

Por supuesto que no hay que pararse en el campo. No estoy diciendo eso. Sí que la tan cacareada economía sostenible, que en principio surgió como idea para superar la dependencia de la construcción y adentrarse en actividades con mayor componente tecnológico e investigador, no llegará de la noche a la mañana, sino que pasarán años y años. Así, fíjense lo lejos que queda el improvisado anuncio de que la España Sostenible comenzaría por Andalucía realizado por el presidente del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero, un 24 de mayo de 2009 en un mitin en Dos Hermanas. Ja, ja, ja.

Los cimientos de aquélla se deben poner ya, pero ¿quién ha dicho que la economía sostenible no está ligada al campo, la agroalimentación y el medio ambiente? Durante mucho tiempo, esta vinculación se ha olvidado por parte de quienes, salidos de los despachos universitarios, aún pretendían ver una Andalucía de economía japonesa, cuando aquí lo más próximo al milagro japonés es el milagro almeriense, que transformó radicalmente la riqueza de esta provincia.

Ironiza un amigo ingeniero, aeronáutico para más señas, sobre si ahora los andaluces nos vamos a dedicar a plantar encinas con cargo a los planes forestales. No, respondo, como tampoco nos vamos a dedicar todos a montar aviones. En la diversidad productiva está la clave, cuanta más, mejor.

Dicho esto, a Griñán le está ocurriendo como a Zapatero, que sólo constata la trascendencia de las propuestas a varios años vista, y los planteamientos empresariales que, por proceder de quienes proceden, en principio rechaza, al final termina por aceptarlos.

En este caso, el presidente andaluz, que no gusta del campo, acaba de asumir propuestas de las organizaciones agrarias, en especial de la patronal Asaja, para reforzar las inversiones en planes forestales, y es consciente, ahora más que nunca, de que la agroindustria está entre los sectores menos perjudicados por la crisis económica, por la sencillísima sentencia de que comer hay que comer.

Espero que la apuesta sea real, y no mero titular de millones de euros en la prensa, al tiempo que se avanza, poco a poco, en esa economía sostenible que en otros tiempos llamábamos diversificación. Al fin y al cabo, o la economía es sostenible o ni es economía ni es nada.

P.D.

La parva. El grupo alimentario SOS está a punto de desprenderse de otro de sus negocios, en concreto uno muy ligado a la tierra. Sus actuales socios han salido escaldados de las relaciones con la compañía, labradas en tiempos de la gestión de los Salazar. Los gestores de SOS querían incluso sacar plusvalías de la venta, cuando el valor de la participación ha caído en picado. En breves fechas se anunciará.

La simiente. Ojalá hubiera en Andalucía tantas empresas como la hortofrutícola de Evaristo Ramos, ubicada en Mercasevilla. De las compañías más inesperadas surgen emprendedores natos. Y, encima, se toma su trabajo con alegría. “Esto es todo el día un cachondeo”, dice.

La paja. Gran ofensiva la que están haciendo las cerveceras rivales de Cruzcampo en los bares de Sevilla. En tiempos de crisis, prima más el dinero que la tradición del Gambrinus…

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Ago/10

13

Cajasur, una socia incómoda

Al igual que Cajasur tiene un pie fuera de la FACA (Federación Andaluza de Cajas de Ahorros) tras ser adjudicada a la BBK, que convertirá a la entidad cordobesa en un banco bilbaíno, está también cuestionada su presencia en el BEF (Banco Europeo de Finanzas), pues éste se concibió para emprender proyectos empresariales conjuntos de las cajas con sede social en Andalucía, que son precisamente sus accionistas: Cajasol, Unicaja (integrada Caja de Jaén), Caja de Granada y, hasta ahora, Cajasur.

Cuando la vasca tome el control de Cajasur, ésta ni será caja de ahorros, al ser transformada en un banco, ni tampoco será andaluza, puesto que la sede social -y fiscal- quedará ubicada en Bilbao. Por tanto, en ese momento no cumplirá las exigencias para ser socia de la FACA, institución que, por lo demás, poco trabajo tiene y es más representativa que otra cosa -el presidente de Unicaja, Braulio Medel, ejerce también este cargo en ella-.

No en vano, un simple vistazo a su web revela apartados económicos y financieros que no se actualizan desde 2007, si bien la FACA elabora un informe anual en papel en el que detalla su actividad, con especial hincapié en las cuentas de cada entidad y en los recursos que se destinan para la Obra Social.

Los estatutos de la Federación lo dicen muy claro en el artículo 1.2. Forman parte de ella las cajas de ahorros con domicilio social en Andalucía. Sus fines, “asociativos, de representación, de colaboración con los poderes públicos, de prestación de servicios y relacionados con la Obra Social”.

Que Cajasur tendrá que salir de la FACA es muy probable, incluso lo sugirió Medel cuando señaló que no se puede confundir a los andaluces diciendo que Cajasur seguirá siendo una caja, en respuesta al presidente de BBK, Mario Fernández, quien dijo que la entidad vasca venía a Andalucía a convertir a la aún intervenida en una de las cajas más importantes de la comunidad autónoma.

Sin embargo, fuentes de la Federación comentaron que no hay que adelantar acontecimientos, dado que la adjudicación de Cajasur aún no está materializada, pero consideraron que ese abandono sería el escenario más probable.

En el caso del BEF, en su concepción primaron dos objetivos: ser un proyecto financiero de cooperación “entre las cajas de ahorros andaluzas”, a la vez que una alianza estratégica entre éstas. Y ser andaluza implica tener en la comunidad autónoma la sede social y, asimismo, estar bajo la tutela de la Junta de Andalucía. Cajasur no cumple ni un requisito ni otro.

Sin embargo, reconsiderar su presencia en el BEF plantea más problemas que en la FACA. Al fin y al cabo, ésta es una institución representativa, no una empresa como sí lo es ese banco, en el que las cajas son accionistas, esto es, propietarias -Unicaja, junto con Caja de Jaén, tiene el 34% del capital, Cajasol, un 33%, Caja Granada, el 16,5%, y la cordobesa, un 16,5%-.

Que Cajasur salga del BEF se podrá ejecutar vendiendo su participación o no acudiendo a una futura ampliación de capital que sí suscribiera el resto de las cajas. No obstante, fuentes financieras explican que habrá que esperar a ver qué hace la BBK con la cartera de participadas de Cajasur y, asimismo, cuáles serán sus proyectos empresariales específicos para Andalucía. “Quizá nos sorprendan. Ahí queda la tradición industrial de la vasca”, precisan las fuentes.

Que Cajasur renuncie permitiría hacer del BEF un banco que facilitara la alianza, tal vez fusión fría, entre Cajasol y Unicaja, convirtiéndose aquél en la sociedad central de la unión. Pero en la pareja serían tres, puesto que aunque Caja de Granada se ha embarcado en un SIP (Sistema Institucional de Protección) de ámbito estatal (esto es, con cajas foráneas), seguirá conservando la naturaleza jurídica de caja y la sede social andaluza. Cumpliría, pues, las exigencias para estar en el BEF y en la FACA.

Tampoco es que el BEF haya sido un ejemplo de colaboración empresarial entre las entidades. Se cuentan con los dedos de una mano sus proyectos conjuntos -desembarcó en Silicio Energía y Sacesa, entre otras empresas-. En no pocas ocasiones la Junta le ha dado un toque de atención, aunque sin resultado. Ni siquiera pudieron aglutinar sus acciones en la agroalimentaria SOS.

P. D.

La parva: Lamentable la actitud de los partidos de la oposición que criticaron el envío de un bodegón con productos andaluces a Michelle Obama durante su reciente visita a Marbella. Eso de recurrir a los pobrecitos que pasan hambre en el mundo es una artimaña demagógica. No se trataba de que la mujer se lo comiera todo, sino servir de promoción agroalimentaria andaluza. La iniciativa partió de la asociación industrial agroalimentaria Lándaluz, esto es, de empresas privadas, aunque la consejera de Agricultura, Clara Aguilera, posara en la foto junto a los manjares. Esos partidos tendrían que tener un poco de visión internacional y de qué interesa a nuestra economía.

La simiente: ¿Quién dijo crisis en el turismo? Tal y como está el patio de la economía, la costa andaluza puede presumir de un buen verano, al menos en los hoteles. Otra cosa son los restaurantes y bares. Hay mucho hueco vacío.

La paja: Las cuentas de la inmobiliaria andaluza Noriega están fatal y las del grupo Sánchez-Ramade, su dueño, se están resintiendo por mucho que la compañía cordobesa se niegue a reconocerlo. Hace dos años, el grupo reunió a un grupo de periodistas para contarles qué mal lo habían pasado y lo bien que les iría tras una operación de refinanciación de su deuda por unos 600 millones de euros. Pero los bancos vuelven a llamar a las puertas de Noriega, que pretende una segunda refinanciación, y no todos están dispuestos a aceptarla.

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Por un momento temí que Mario Fernández se soltara la melena y lanzara al viento, cual anuncio de Norma Duval, un porque yo lo valgo. En su primera comparecencia ante los periodistas andaluces, con motivo de su visita de cortesía al consejero de Economía, Antonio Ávila, y posteriormente al jefe del Ejecutivo regional, José Antonio Griñán, el presidente de la BBK realizó un ejercicio tal de superioridad, cuando no de prepotencia, que muy caro le puede salir en el proceso de absorción de la aún intervenida Cajasur.

La vasca es la mejor entre las cajas de ahorros españolas, sí, lo han demostrado las pruebas de solvencia realizadas a la banca europea. Pero Fernández se encargó de airear su resultado no una vez, ni dos, sino veinte veces ante unos periodistas que se miraban unos a otros como diciendo bueno, vale, basta ya, lo sabemos. De humildad, más bien poco, y aquí aflora su primer error, la prepotencia es mala consejera, un grano en la cara sólo es un grano, pero se puede infectar y dejarte marca.

El directivo vasco, que antes que cajero fue político y más mano izquierda debería haber tenido, se permitió el lujo de decir, en presencia de Ávila, que no acudía a la Junta de Andalucía a recibir bendición alguna. Le faltó aseverar que no la necesitaba, habida cuenta de que la adjudicación de Cajasur es competencia del Banco de España y, además, al convertirse la entidad cordobesa en un banco, escapará a cualquier tutela del Ejecutivo autonómico. Me pregunto entonces a qué vino Mario Fernández. Le convenía, y mucho. Bájese el orgullo, porque el sentir de no pocos cordobeses y andaluces era, y es, esta caja nos la quitan, se nos ha ido.

Cierto es que don dinero no tiene fronteras ni atiende a los sentimentalismos patrios. Pero esta sentencia no se cumple del todo cuando media Córdoba, si no tres cuartos de ella, estaba plenamente identificada con su caja, y si esta especial vinculación no la percibe Mario Fernández, en otro error caería. No sabría lo que ha comprado más allá de números y coeficientes, ésos de los que tanto presume.

No hay que olvidar que más de 1.230 de euros en depósitos se esfumaron de Cajasur entre marzo de 2009 y el mismo mes del ejercicio en curso, y que esa huida se aceleró, con 30 millones diarios, tras la intervención de la entidad por parte del Banco de España el pasado 22 de mayo. Deseando estoy de ver los balances de julio para comprobar el impacto que tuvo la adjudicación de la caja cordobesa a la BBK, si pesó o no ese sentirse cordobés y andaluz.

No en vano, la propia Federación Andaluza de Cajas de Ahorros (FACA), es decir, Braulio Medel, quien la preside, le enmendó la plana al ejecutivo vasco al recordarle que Cajasur ni será una caja, porque se transformará en banco, ni será andaluz, pues su sede social estará en Bilbao. Fue la réplica a las declaraciones de Fernández de que venía a Andalucía para convertir a Cajasur “en una de las cajas andaluzas más importantes”. Menudo tropiezo, gran quite el del cajero malagueño.

Un tercer error de Fernández radicó al hablar de la Obra Social de Cajasur, a cuya fundación se le imprimirían profundos cambios, con un mayor compromiso con la sociedad, la cultura y los emprendedores y con menos folclore. Por mí, perfecto, pero, de nuevo, se olvida de la realidad que envuelve a la actual caja de ahorros cordobesa. Así, el desdén que le hizo a la Iglesia, fundadora de Cajasur, cuando dijo la Iglesia para los creyentes, entre los que no me incluyo, fue un imperdonable descuido que revelaba su desconocimiento sobre Andalucía, donde hasta los mismísimos comunistas se meten debajo de las parihuelas de las vírgenes y se colocan cada Semana Santa el capirote de nazareno.

Y un apunte más. El presidente de la BBK juró y perjuró que no podía cuantificar el recorte de plantilla en la cordobesa, ni los ajustes necesarios en su cartera empresarial ni las necesidades totales de inyección de capital porque el melón no estaba abierto del todo. ¿No sabe entonces qué ha comprado?

Por todo ello, más le valdría a Mario Fernández que no entrara en Cajasur cual elefante en una cacharrería, por mucho que él y su caja vasca lo valgan.

Segunda parte de esta entrada de blog, que dedico con especial cariño a mi compañera Clara Campos, que en breve pasará a engrosar la lista de acreedores en el proceso de concurso (suspensión de pagos) de Marsans, el imperio turístico que gestaron el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y su socio Gonzalo Pascual.

Sigue ahí, al frente de la patronal, y me pregunto el porqué. El empresario tiene derecho, cual torero, a cortarse la coleta cuando estime oportuno, como asegura el andaluz Eustasio Cobreros, cuya familia vendió la cadena de supermercados Cobreros en medio de una auténtica invasión de multinacionales de la distribución comercial. E incluso es meritorio que lo haga si es consciente de que sobra su presencia y que otros lo pueden hacer mejor que él, sobre todo cuando el objetivo principal es llevar a buen puerto un barco que zozobra.

Mucho me temo que lo de Díaz Ferrán no ha sido así. Se deshizo del grupo turístico y lo vendió a la sociedad Posibititum, especializada en comprar empresas en crisis, y se lavó así las manos, cual Poncio Pilatos, con la finalidad de que a él, patrón de los patrones españoles, no le salpicaran las consecuencias posteriores, a sabiendas de que sentenciaba a la compañía a una irremediable suspensión de pagos y a unos despidos masivos que él no se atrevió a afrontar.

A estas alturas, y con todo lo que arrastra Díaz Ferrán, sólo entendería que el respaldo que aún le profesa la cúpula de la CEOE se sustente en la necesidad de trasladar a la sociedad que no sólo los trabajadores sufren la crisis económica, sino también las empresas y los empresarios. Si es lo que persiguen los empresarios españoles, me pregunto qué imagen exterior del empresariado español está dando una patronal presidida por el protagonista de tan sonoro fracaso y que lleva incrustado al nombre un tercer apellido, el de Impago.

¿Alguien se imagina a Juan Pedro Hernández Moltó, ex presidente de Cajas Castilla-La Mancha, o a Santiago Gómez Sierra, ex presidente de Cajasur, al mando de la patronal CECA? Se me podrá alegar que ambos señores están inhabilitados por el Banco de España. Legalmente Díaz Ferrán no lo está, pero ¿y socialmente?

P. D.

La parva. Me encanta esa expresión que ha colocado el PSOE al enmendar la reforma laboral y que habla de que el despido podrá ser objetivo si la empresa prevé incurrir en pérdidas. Cuatro apuntes cambiados, sobre todo en lo que a las amortizaciones se refiere, puede llevar a una empresa a declarar números rojos cuando todo parecía indicar que sus beneficios iban a ser holgados. Pocos recuerdan ya que las pérdidas más abultadas de la historia empresarial española se las apuntó Telefónica cuando decidió amortizar anticipadamente el fiasco de Terra. Se equivocan los socialistas al no especificar en detalle las causas del despido objetivo. Al final seguimos con las ambigüedades y la interpretación de los jueces.

La semilla: Se va José Antonio Vázquez-Rosso de la dirección regional del Instituto de Comercio Exterior (ÍCEX) de Andalucía tras décadas largas décadas en el cargo. En ese tiempo se ha labrado el respeto de las instituciones andaluzas, en especial de Extenda, y de las organizaciones empresariales de la comunidad por su siempre disposición a colaborar en la internacionalización de la economía regional. Suerte en su nuevo destino, Libia.

La paja. Cajasol quiere con Unicaja una fusión entre iguales, alegando que no es tanta la diferencia (unos 5.000 millones de euros) entre los activos de una y otra. La malagueña, por supuesto, dice que tururú, que ella gana con holgura en los principales parámetros financieros, como así lo han revelado las recientes pruebas de estrés, y que estaría dispuesta a ceder algo, pero de iguales, nada de nada. Aquí reside, básicamente, el obstáculo al matrimonio entre ambas, y a esto hay que añadir que Antonio Pulido y Braulio Medel no se pueden ni ver, y eso no ayuda. El ambiente está tenso. Cómo será que cuando hace unos días sonó el runrún de que Unicaja negociaba una alianza con Ibercaja, posteriormente desmentida, en Cajasol interpretaban la noticia como un claro intento de “presión” para acelerar la operación con la malagueña. Después vinieron los test de solvencia. La sevillana esperaba un mejor resultado. Se quedó helada. Un aprobado raspado. Menuda sonrisa afloraría en la cara de Medel, y eso que sonríe poco.

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Jul/10

20

¡Milagro! ¡Milagro en Cajasur!

Se obró el milagro en Cajasur. Sí, sí, milagro, lean bien y eso que soy agnóstico, porque no puedo calificar de otra forma el hecho de que quien, a la larga, llevara a la ruina a la caja de ahorros, el cura presidencialista Miguel Castillejo, se vaya de rositas y que el Banco de España no le abra, para escarnio público, un gordísimo expediente al igual que a los miembros de los últimos dos consejos de administración de la entidad financiera, que pagarán justos por pecadores, y aquí el pecador mayor es el Cabildo de Córdoba, es decir, la Iglesia. Me da igual la edad que Castillejo tenga y lo muy entregado que esté ahora a la causa divina, porque debería purgar por su mal hacer. No me basta su humillación cuando se reveló, a la Junta de Andalucía y a El País gracias, la millonaria póliza de jubilación que se había previsto a sí mismo el humilde pastor de Dios.

Así arranco esta entrada de La Siega en la que haré un repaso por todo lo acaecido durante una semana frenética que ha desembocado en la adjudicación de Cajasur a la caja vasca BBK, para sorpresa mayúscula de no pocos que consideraban a Unicaja vencedora de la subasta y para grandiosa bofetada a un Gobierno regional al que, de nuevo, se le desbarata su puzle financiero.

Voy a empezar por ese guantazo al Ejecutivo de José Antonio Griñán y al partido que lo sustenta, el PSOE-A, quienes sólo minutos antes de la adjudicación de Cajasur seguían proclamando las virtudes de la oferta presentada por la entidad malagueña y exigiendo primero, rogando después e implorando por último que la cordobesa quedara en manos de Braulio Medel. ¿Peso político? Ninguno, así ha quedado demostrado. Pero lanzo el siguiente dardo: ¿Han arrimado el hombro en esta cuestión quienes ahora ejercen altos cargos en el Gobierno central y hasta hace poco más de un año lo hicieran en la Junta de Andalucía? Para quienes no lo pillen, me refiero a Manuel Chaves y Gaspar Zarrías.

No se le puede negar a Griñán que se haya mojado, aunque traspasó los límites de la prudencia, se caló hasta los huesos y ahí queda ahora su resfriado. Como él ha argumentado, si no hubiera aconsejado a los cajeros andaluces –incluyamos aquí a Braulio Medel y Antonio Pulido y excluyamos al madrileño Antonio Jara- que se pusieran de acuerdo en una propuesta conjunta para hacerse con Cajasur, que al final no prosperó –sencillamente, ni había tiempo ni ganas-, y caminaran hacia la gran caja –no hay ninguna gana-, no habrían dado paso alguno y se habrían mantenido cada uno en su chiringuito, como acertadamente un día dijera el ex consejero de Innovación Martín Soler.

Y tiene razón el presidente andaluz, porque entre Medel y Pulido, y esto es vox populi, hay tanta sintonía como la que tuvieran Medel y el cura Santiago Gómez Sierra, el último máximo ejecutivo de la caja cordobesa. Es decir, ninguna. Lo malo es que Unicaja y Cajasol no avancen en el proceso hacia la gran caja y se encalle el diálogo con constantes declaraciones vagas, un sí, sí, pero no, no. Ya lo dijo el presidente del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero: lo peor de Cajasur había sido el larguísimo periodo de negociaciones con la malagueña.

Siguiente dardo que lanzo. ¿Es realmente necesaria esa fusión más allá de la consigna política? Teniendo en cuenta que, debido a las operaciones de Cajasur y Caja Granada, es posible que éstas salgan del accionariado del Banco Europeo de Finanzas (BEF), ¿no tienen ahora Cajasol y Unicaja un instrumento tremendamente eficaz para afrontar una verdadera y certera colaboración en proyectos estratégicos para la comunidad andaluza? No nos enfrasquemos en la dimensión. Lo pequeño también puede ser rentable. Pero hay más. ¿Por qué una gran caja andaluza basada en cajas andaluzas? ¿Por qué no adoptar el modelo de Cajasol con Caja Guadalajara, es decir, cajas de distintas comunidades que no se solapan y diversifican riesgos geográficos, pero con la sede social y fiscal en Andalucía? ¿Las finanzas son globales o regionales? El dinero, que es al fin y al cabo de lo que estamos hablando, no tiene fronteras, unas fronteras en las que Griñán está obcecado.

Vayamos a la cuestión estrictamente financiera. Sentencio. Ha ganado la economía, no la política. Han ganado los mercados mundiales, que miraban con extremo recelo qué hacía el Banco de España con Cajasur, y cabe recordar que la intervención de la entidad, en mayo pasado, se dio en el peor momento, con los ataques de la jauría de especuladores a la deuda española y al euro.

En la decisión final del órgano supervisor han pesado los números, no las presiones que llegaban desde los partidos y sindicatos andaluces y, sobre todo, desde Griñán. Sus relaciones con el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, se enturbiaron a raíz de la intervención de Caja Castilla-La Mancha en la primavera de 2009 tras no prosperar las negociaciones de fusión con Unicaja. No en vano, el jueves pasado en el gabinete de Griñán, a quien tampoco le gusta la reciente reforma estatal para las cajas, temblaban con la decisión que fuera a adoptar finalmente Mafo, por mucho que intentaran trasladar el convencimiento de que Cajasur iría para alguna de las dos andaluzas que acudían a la puja: Unicaja y Cajasol.

Ya aparecieron los comentarios sobre la posibilidad de que Cajasur haya sido el peaje pagado por José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno central, para que el PNV le preste el necesario respaldo a los Presupuestos del Estado, cuya aprobación tiene complicada ante la soledad parlamentaria del PSOE. Pero lo cierto y verdad es que, a tenor de los escasos datos suministrados por el FROB, la oferta económica de la BBK era tentadora y la menos costosa para el erario público de la media docena registrada.

No hay que olvidar que la BBK es la entidad más solvente de toda España y cuenta con un fuerte músculo financiero para afrontar con garantías la absorción, tras convertir a Cajasur en un banco, aunque manteniendo la marca y la Obra Social. Un esquema parecido a la adjudicación, por parte del Banco de España, de CCM al Banco Liberta, filial de Cajastur.

En las horas posteriores a la adjudicación, ni en el PSOE-A ni en la Junta de Andalucía querían darse cuenta de que la entidad cordobesa pasaría a ser un banco. Cien por cien filial de la caja de ahorros vasca, pero, insisto, un banco. Por eso, sonaba un tanto inocente el mensaje de Griñán a los directivos de la BBK para que esa filial pagara sus impuestos aquí, en Andalucía. Es como si le pidiera al grupo Ebro que su filial Herba, una multinacional, tributara en San Juan de Aznalfarache (Sevilla). Vamos a ver: que son empresas, no ONGs, y si el País Vasco tiene un régimen fiscal especial porque así se lo reconoce la Constitución Española, la entidad vasca no va a cambiar de sede y renunciar a tal ventaja competitiva. Sonaba también inocente la amenaza del ojo avizor sobre el empleo. ¡Pero si la BBK quiere presentar un ERE en Andalucía la Junta no podría decir ni mu, pues lo autorizaría o denegaría el Ministerio de Trabajo al ser una empresa, la BBK, presente en varias comunidades! Palabrería.

Y es que el mapa del sector ha cogido la senda de la bancarización. Así lo demuestra el hecho de que los SIP (fusiones frías) escojan la figura jurídica de un banco como sociedad central. Tal senda, además, la fomenta la reforma de la Ley de Cajas, que sienta las bases para que estas entidades puedan trasladar su negocio a un banco y convertirse ellas en fundaciones especiales que gestionarían sobre todo la Obra Social.

No ha trascendido el ajuste laboral que aplicará la vasca (se habla de 900 trabajadores, muchos más de los que Unicaja acordó horas antes de producirse la intervención de la caja)  aunque será necesario para una entidad, la cordobesa, de las menos productivas y eficientes del sector. Haberlo lo habrá. Y otro aval para la BBK: no hay solapamiento de oficinas entre ésta y la andaluza. El pasado pasado está, queda analizar el futuro. Vaya por delante que el máximo ejecutivo de la BBK, Mario Fernández, deberá dedicarle tiempo a la cuestión laboral, más que el que le prestara Braulio Medel (Unicaja), quien sólo se sentó con los sindicatos horas antes de que expirara el ultimátum del Banco de España para la fusión.

Pero el futuro no estará exento de sobresaltos en Cajasur, morlaco de grandes cuernos financieros… y laborales.

Volvamos al principio, y así acabo. El expediente del Banco de España atañe no sólo a los curas, sino a todos los miembros de los últimos dos consejos de administración (en total, 40). Y aquí hay líderes políticos, de PSOE, PP e IU, y sindicales (de Aspromonte). Es un ejemplo más, al igual que ocurrió en CCM, de que los consejeros no deberían  limitarse a asistir a las reuniones como convidados de piedra para poner la mano y cobrar la dieta correspondiente, que es a lo que juegan no pocos, sino que adquieren una responsabilidad con la entidad y con los papeles que firman. Me sumo, por tanto, al objetivo de la ley para profesionalizar las cajas de ahorros. Fuera los políticos que van sólo de eso, de políticos.

P.D.

La parva. Cuidado. La apertura de expedientes por parte del Banco de España suele traer mucho titular de prensa. Lo malo es que la resolución de los mismos se eterniza. Todavía no se ha cerrado el que le abrieran a Juan Pedro Hernández Moltó, ex presidente de la intervenida Caja Castilla-La Mancha.

La simiente. Olé por el Banco de España, que ha sabido mantener su independencia y mirar por las cuestiones técnicas y económicas y por la imagen exterior de las finanzas españolas antes que claudicar ante las presiones políticas para que Cajasur se quedara en Andalucía. Pero a ver si la solución tarda menos en lograrse que la salida dada a CCM, que costará más al erario público que la propuesta que en su día presentara Unicaja para hacerse con la caja conquense.

La paja. El comunicado de Unicaja tras la adjudicación de Cajasur a la vasca BBK rezumaba alivio. Un marrón que nos quitamos, parecía sugerir la entidad malagueña Pues si así era y si desde el principio era consciente de que la unión podría dañar seriamente sus números, ya podría haber dicho no desde el principio al Banco de España y que éste hubiera buscado otro novio para la cordobesa. El tono no me gustó.

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Aunque les pese a los aficionados béticos y se fustiguen por ello, la sociedad mercantil del Betis, aunque quizás no el Betis, es de su mayor accionista, Manuel Ruiz de Lopera. Léase, su dueño. No conozco ninguna empresa en este mundo, e insisto, estoy hablando de la empresa, no del club futbolístico, en la que exista tanta confusión entre negocio y sentimiento, aunque conozco empresarios, si cabe llamarlos así, que han intentado mantenerse en su empresa a toda costa, a sabiendas incluso de que tal perpetuidad ha sido el peor daño que le han podido hacer.

Me comenta un colaborador, víbora en cuestiones de dineros, de Ruiz de Lopera que éste sí quiere desprenderse del Betis, siempre y cuando le den el parné que pide -y lo que pide es mucho- y el comprador se olvide de hurgar en el pasado, a saber el porqué. Y está dispuesto, agrega, porque se ha dado cuenta, ahora sí, de que ha perdido la notoriedad social que tanto anhelaba, y que tuvo, para él, dos episodios máximos: cuando le plantó cara a Manuel Chaves, ex presidente de la Junta de Andalucía, quien no tuvo más remedio que bailarle la música, y le quitó el nombre al Benito Villamarín para colocarle el suyo a un estadio sólo cuarto y mitad remodelado.

La economía es así. Quien vende pone el precio, salvo causa desesperada y en esta ocasión el Betis lo es, y quien adquiere o está dispuesto a pagarlo o se queda sin la ansiada empresa. Existe, sin embargo, otra teoría, la que predominó en los años de bonanza y burbujas varias, que habla de que una empresa, o cosa, vale aquello que el mercado está dispuesto a pagar por ella. Tal y como está el patio del Betis y de la economía, me inclino a pensar en la validez de la primera, no de la segunda.

Las cuentas del Betis, según publican mis compañeros de la Sección de Deportes Luis Alberto Lastra y Bernardo Rodríguez, son penosas porque no es lo mismo ser de Primera que de Segunda, ni tampoco estar en Segunda una temporada que dos. Dice Eustasio Cobreros, presidente de la Fundación Instituto Internacional San Telmo –que regenta la escuela de negocios del mismo nombre-, que un empresario ha de saber cuándo ha de cortarse la coleta, y estas palabras parten de quien, muy a su pesar, vendió una enseña comercial tan netamente andaluza como era Cobreros a una multinacional. Una retirada a tiempo es, para un empresario, una victoria, mientras que obcecarse puede convertirse en el mayor de los fracasos. Son enseñanzas de las escuelas de directivos.

Al empresario Ruiz de Lopera, tras la segunda temporada de su equipo en Segunda -que en una empresa sería rebajar la calidad del producto y perder contratos-, le quedan cuatro salidas. La primera, seguir tal y como está, controlando el club desde la sombra y agravando la situación económica y financiera de, insisto, la empresa. Segunda, y aunque tiene la mayoría del capital, renunciar a sus derechos políticos en la junta de accionistas, limitándose él a cobrar dividendo cuando toque y adjudicando la gestión real, no la falsa, a auténticos profesionales  de la dirección, que serían los encargados de aplicar planes de saneamiento de la sociedad, y tratar de, con los recursos que se tengan, arbitrar un equipo humilde –el dinero no daría para otra cosa- y sin estrellas, pero comprometido con sus colores, llamémosles el producto. Tercera, e improbable, acogerse al concurso voluntario de acreedores, antigua figura de la suspensión de pagos, y, al ser él uno de sus acreedores, aunque el principal es el Estado (Agencia Tributaria), procurar mantenerse como administrador mancomunado con los que designe el Juzgado de lo Mercantil. Cuarta, la que no pocos anhelan, que la jueza Mercedes Ayala, quien lo ha imputado por presunto delito societario, tome medidas preventivas sobre la administración del club una vez que declare a mitad de julio. Y quinta, vender, vender y vender, y a ver quién quiere comprar, comprar y comprar, porque los que están detrás de su oposición serán relevantes para los medios de comunicación, en sus más diversas facetas, pero a la hora de soltar el dinero, como que no. De esas cinco opciones, me inclino a pensar por la primera, la prolongación del cesarismo y, por ende, de la agonía.

Y es dinero lo que hace falta. A la empresa del Betis no le queda el recurso que salvó de la mismísima quiebra a la del Sevilla a comienzos de esta década. Pocos recuerdan que, en una estrategia contable muy al estilo de quien preside el club, José María del Nido, los de Nervión colocaron un patrimonio tan malo que rayaba en causa de disolución en una más que holgada situación patrimonial, pues apuntaron en el balance de la sociedad una revalorización futura de unos terrenos aledaños al Sánchez Pizjuán que ni siquiera habían sido aún recalificados por el Ayuntamiento hispalense, aunque sí había un compromiso verbal con amigos de la casa que entonces mandaban en Urbanismo.

Así que, sentimientos aparte, la cosa empresarial del Betis es tal y como queda aquí reflejada, y el que marche bien es condición sine qua non para que también lo haga el equipo, una y otro están irremediablemente unidos. Una empresa ni es una fundación ni es una ONG, sino que genera un producto o servicio a la sociedad y, por esa labor, obtiene un beneficio. Y al igual que la crisis económica azota a las empresas, que han de acometer drásticos recortes de presupuesto y plantilla, la crisis del Betis exige una búsqueda de soluciones, ni se puede vivir del populismo pasado –cuánto daño ha hecho, con la connivencia de los aficionados, a ver si aprenden que no hay salvadores de patrias, sino que ha de imperar el esfuerzo- ni del cuento financiero.

Y para los que duden: ni soy del Betis ni del Sevilla y el fútbol me trae sin cuidado. He hablado de empresa, no de afición ni sentimientos.

P. D.

La parva. Qué mal sabor de boca ha dejado la presentación de las 22 medidas del plan de choque para el sector agrario que la Consejería de Agricultura ha consensuado con las organizaciones andaluzas del campo. Por lo pronto, éstas no estuvieron en el acto, Asaja atacó a la propia consejera, Clara Aguilera, y alguna que otra lamentó que el evento no estuviera presidido por el jefe del Gobierno autonómico, José Antonio Griñán, quien hubiera dado un rango mayor a ese compromiso con la agricultura y la ganadería andaluzas, aunque sea sin presupuesto específico.

La simiente. Ojalá hubiera en Sevilla muchas empresas industriales como Iturri. La discreción caracteriza tanto a la compañía como a sus directivos, que la han convertido en una multinacional de primer orden y en uno de los grupos que más invierten en I+D+I en la provincia. Eso con independencia de polémicas con ciertas facturas del Ayuntamiento hispalense, que tienen más que ver con incompetencias dentro del Consistorio que con tratos de favor por cuatro euros y medios. Donde Iturri se juega el prestigio es en el exterior, y ahí apunta alto.

La paja. En un momento en el que los mercados reclaman la máxima transparencia y que cualquier ocultación de datos se reprende por dar pábulo a la sospecha, parece mentira que las cajas de ahorros andaluzas, todas, sin excepción, no hayan publicado sus cuentas del primer trimestre de 2010 y se haya tenido que esperar a que lo hiciera la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA). Como si demorar la realidad la ocultara…

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Jun/10

5

Dos gallos en el corral de las cajas

Tras quedar desbaratado el puzle financiero andaluz después de la intervención de Cajasur y su fracasada fusión con Unicaja, en la coctelera de las alianzas quedan todavía dos combinaciones, y en ambas el BEF (Banco Europeo de Finanzas o el banco de las cajas andaluzas) podría estar llamado a jugar un papel vital. En este contexto de reestructuración del sector surge, asimismo, la pregunta de quién desplegará a medio plazo el liderazgo de las finanzas regionales, puesto que el cajero que ahora lo ejerce no vive precisamente sus mejores momentos.

Fuentes financieras, políticas y sindicales aseguran que el BEF, gestado en su día para canalizar inversiones “estratégicas” de las entidades andaluzas -aunque, al final, su labor deja bastante que desear–, encierra cierto parecido con el Banco Liberta, filial de Cajastur a través del que la asturiana absorberá a la intervenida Caja Castilla-La Mancha (CCM). En aquél participan Unicaja (ya con Caja de Jaén incluida), Caja Granada, Cajasol y Cajasur, pero está cuasi olvidado y, no en vano, se cuentan con los dedos de una mano las operaciones conjuntas que han realizado –entre ellas, la entrada en la aeronáutica Alestis, la antigua Sacesa–.

Y no es de extrañar que el BEF haya quedado arrinconado, pese al disgusto de su valedor, José Antonio Griñán, quien lo impulsó cuando era consejero de Economía en tiempos de Manuel Chaves como presidente de la Junta de Andalucía. Al contrario, es fiel reflejo de la tradicional falta de coordinación y visión conjunta de las cajas andaluzas, que, como dijera Martín Soler, ex titular de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, siempre estuvieron cada una en su “chiringuito” particular.

El escenario hipotético habla de una inmediata fusión fría (Sistema Institucional de Protección o SIP) en la que entrarían Unicaja y Cajasol, aunque en principio se trató de arrastrar a Caja Granada, que finalmente ha huido de esta opción acelerando su alianza con la catalana Caixa Penedès, Caja Murcia y la balear Sa Nostra.

Tal operación a la andaluza se orquestó a prisa y corriendo pues la intervención de la entidad cordobesa por parte del Banco de España dejó patas arriba la configuración de un mapa financiero que, por fin, parecía encarrilado según los gustos del Gobierno autonómico y del PSOE regional. A un lado Unicaja más Cajasur más Caja de Jaén, al otro Cajasol creciendo por otras vías (absorbiendo entidades pequeñitas) y en medio y en solitario Caja Granada.

Que las entidades malagueña y sevillana se unan es una vieja aspiración de la Junta de Andalucía, pero siempre ha suscitado el recelo por los enfrentamientos políticos y la alimentada rivalidad entre ambas provincias. Ahora, sin embargo, se trataría de una fusión no por la vía tradicional, yo me uno a ti y tú a mí en todo, sino mediante un SIP donde ambas mantendrían sus identidades jurídicas, las marcas, la Obra Social, el negocio minorista, las asambleas generales y los consejos de administración. La sociedad central, en su caso el BEF –cuya sede social está en Málaga–, administraría el negocio común.

Corre prisa esta opción, pues la idea sería acudir a la subasta de Cajasur que habrá de realizar en los próximos meses el Banco de España. “El marrón cordobés sería así más fácil de engullir”, indican fuentes sindicales. Pero estaría el problema residual del accionariado, ya que en el BEF participa también la granadina, salvo que ésta regrese al redil, algo que no está descartado, venda su porción o decida cooperar, y aquí cabría encuadrar la advertencia de Antonio Ávila, consejero de Economía, al referirse a que el SIP granadino no debe entorpecer la colaboración entre las cajas andaluzas. ¡Ah! Y queda el tema del liderazgo, pues Antonio Pulido, presidente de Cajasol, y su homólogo en Unicaja, Braulio Medel, son dos gallos en un mismo corral…

Pero la pelea ha cambiado. Si hasta hace apenas un mes Medel tenía todas las de ganar, el descontento en la Casa Rosa y en San Vicente tras el fallido matrimonio con Cajasur es palpable. Aunque el fracaso del enlace haya que atribuirlo principalmente a los curas del Cabildo de Córdoba, fundador de esta última, no pocos critican la escasa delicadeza y poca mano izquierda del presidente de Unicaja al negociar la operación, máxime si se tiene en cuenta que, de tanto tensar la cuerda, es la segunda caja de ahorros que se le escapa en un año –la anterior fue CCM–.

Por tanto, hablemos de un Medel en horas bajas y de un Pulido que, en estos momentos, sí ve relativamente bien un SIP que no le restaría protagonismo. Al contrario, a medio plazo lo reforzaría, habida cuenta de que su rival sólo se ha garantizado la presidencia de Unicaja mientras dure el periodo transitorio de la fusión de ésta y Caja de Jaén (a lo sumo, tres años, aunque la jiennense es tan pequeña que es pan comido de hoy para mañana) porque ya ha agotado todas las prórrogas posibles. A Pulido, en cambio, le quedarían algunos años más.

Por lo demás, las declaraciones tanto del PSOE-A como del Ejecutivo andaluz –incluidas las de su discreto consejero Ávila– dan a entender que no todo está dicho en la fuga de Caja Granada. Si ésta se integrara en el SIP con Cajasol y Unicaja, entonces se daría la cuadratura del círculo y los socialistas tocarían su largamente anhelada gran caja.

P. D.

La parva. Parecía que el único consenso posible entre PP y PSOE en materia económica era precisamente la reestructuración de las cajas de ahorros en España. El presidente de los populares andaluces, Javier Arenas, lo ha roto en Andalucía, convirtiendo el tema de la intervención de Cajasur en un motivo más para la polémica política. Ya que fue esta semana ha ido a Córdoba para abrirse una cuenta en la entidad, también podría haber aprovechado para visitar a los curas cajeros que entregaron la entidad al Banco de España. ¿O esa foto no le interesaba?

La simiente. Que el bosque de la Andalucía sostenible no nos impida ver los árboles de los sectores que, aun en crisis, se están comportando bien. El turismo es uno, la agroindustria, otro. Convendría mimarlos más.

La paja. Los ricos son ricos y no tontos. La maquinaria de las asesorías fiscales y de la banca privada (grandes patrimonio) ya está engrasada para que a las fortunas no les pille el incremento de impuestos que quiere realizar, mas aún no concreta, el Gobierno de Zapatero. Tres teclas de ordenador bastan para que los grandes capitales se muevan de allí para acá, de acá para allá, tratando de esquivar las cargas tributarias. Un experto en Fiscalidad decía, y dice, en sus clases orientadas a directivos que el arte del asesor fiscal consiste en caminar sobre el filo de la legalidad sin caer en la ilegalidad, de ahí la existencia de complicadas arquitecturas societarias que bordean la legislación tributaria. Eso de que quien hizo la ley hizo la trampa se cumple, y a rajatabla, cuando hay riqueza. Hacienda somos todos, aunque unos más que otros porque los primeros no saben, o no sabemos, de artificios para escurrir el bulto. De eso Zapatero es consciente, como también lo es de que los grandes patrimonios son los que compran la deuda pública, y que pasarse de la raya impositiva provocaría una huida de fondos, y no estamos para eso. El tema es complejo y salpicado de mucha demagogia.

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May/10

24

Un puzle financiero andaluz desbaratado

La configuración del nuevo mapa financiero andaluz ha saltado por los aires después de que Cajasur haya sido intervenida ante su negativa a unirse con Unicaja. Ya ni cuadra la teoría de la caja única, concebida en tiempos de Manuel Chaves, ni la de la gran caja, ésta de fechas más recientes, ni la que hablaba de dos torres, una que sumaba esas dos entidades con Caja de Jaén, otra encabezada por Cajasol y, en medio y con ánimos de caminar sola, Caja de Granada. El puzle no encaja, su cuadratura ha de esperar a la decisión que adopte el Banco de España respecto a la cordobesa, y la legislación que regula el FROB (ayudas del fondo de rescate bancario) deja la puerta abierta tanto a la búsqueda de un caballero blanco como a su subasta pura y dura, por trozos o entera, de modo que Cajasur podría dejar de ser andaluza.

Un vistazo a la otra entidad intervenida por el supervisor, Caja Castilla-La Mancha, nos dará idea de qué puede ocurrir a partir de ahora. Ésta dejará de ser una entidad de crédito, se convertirá en fundación y su negocio será traspasado al banco Liberta, filial de la caja asturiana Cajastur, que fue la que ganó la puja abierta por el Banco de España para quedarse con la conquense.

Lo cierto y verdad es que desde que en el verano de 2009 se anunciara el pacto de fusión de la malagueña y la jiennense y después, de la primera y la cordobesa para forjar la gran caja de ahorros que anhelada la Junta de Andalucía, parecía que la comunidad podría emprender la reestructuración de su sistema financiero regional sin imposiciones externas. De hecho, había frustrado el intento de Cajasur –que recordaba a épocas pasadas, cuando Miguel Castillejo, su entonces presidente, huyó de la tutela del Gobierno de Chaves y se acogió a la del de José María Aznar– de buscar solución a sus males financieros en una entidad de otra comunidad, Caja Murcia, con la que había la sintonía que faltaba con Unicaja, que era la opción tanto del regulador español como del Ejecutivo en manos de José Antonio Griñán.

Con anterioridad, existía la intención, y firme, de propiciar un matrimonio entre la sevillana Cajasol –que todavía digería el matrimonio entre San Fernando y El Monte– y Unicaja, e incluso Chaves envió un clarísimo mensaje a los presidentes, Antonio Pulido y Braulio Medel, respectivamente, para que se pusieran juntos a trabajar.

Sin embargo, esta operación es complicada, habida cuenta de las rivalidades políticas y recelos sociales existentes entre las dos provincias –que los propios partidos alimentan– y en su contra juegan también cuestiones económicas: los distintos regímenes laborales, menos costosos en la malagueña que en la sevillana. Aquí cabe recordar que precisamente la cuestión laboral ha sido uno de los dos grandes obstáculos –el otro y definitivo, la Iglesia católica– en las negociaciones para casar a Cajasur y Unicaja.

Y es que la colaboración entre las entidades regionales brilla por su ausencia, salvo cuando son llamadas por la Junta de Andalucía. Su esfuerzo máximo en este sentido se materializó en la conjunta participación en el BEF (Banco Europeo de Finanzas), que en su día fue bautizado como el “banco de las cajas andaluzas”, pero cuyos resultados dejan bastante que desear. El ejemplo más claro de esa falta de entendimiento fue la crisis en SOS, donde quedaron descolocadas pese a ser los primeros accionistas –el entonces consejero de la Junta de Andalucía Martín Soler dijo que cada una estaba “en su chiringuito”–.

Los dos enlaces que sí han funcionado en Andalucía han sido los de Unicaja y Caja de Jaén por un lado, y Cajasol y Caja de Guadalajara por el otro, y ambos se encuentran inmersos en trámites finales. No se trata de grandes operaciones financieras, dado que las entidades absorbidas son de pequeña dimensión. La primera ha permitido a Braulio Medel seguir en el panorama de las finanzas de la comunidad durante el periodo transitorio de la fusión –su mandato en Unicaja hubiera expirado sin esta anexión–. Y la segunda tiene la virtud de estrenar en España una boda de cajas de distintas comunidades.

Queda por ver si, a falta de Cajasur, las entidades andaluzas se atreverán a las alianzas entre ellas mediante SIP (unión financiera, mas no jurídica). Difícil.

Pero, ¿cuáles han sido las claves de la intervención del Banco de España? ¿Y sus consecuencias? Se pueden resumir en quince, y ahí van.

1.- ¿Por qué actúa así el supervisor? Porque Cajasur tiene graves problemas de solvencia y ha rechazado la única alternativa que le ofrecía el Banco de España: la fusión con Unicaja. Trata de evitar males mayores para los clientes.

2.- ¿Qué significa la intervención? Supone que el Banco de España toma las riendas de la entidad y, a través del FROB, nombra a administradores que sustituyen a los anteriores gestores –son fulminantemente destituidos–,

3.- El papel de los tres gestores. Los tres administradores designados en Cajasur han de elaborar un informe en el plazo de un mes para evaluar la situación patrimonial y proponer para la entidad posibles soluciones de futuro.

4.- Un plan donde es fusión o subasta. Esos administradores presentarán un plan de viabilidad de la caja cordobesa, que ha de contemplar su fusión con otra entidad financiera o bien el traspaso total o parcial de su negocio.

5.- Tres meses para el arranque. El plan de reestructuración deberá detallar, asimismo, el plazo previsto para el inicio de su ejecución, que no podrá exceder de 3 meses, salvo autorización expresa del Banco de España.

6.- Por sí solo y sin el Gobierno andaluz. Todo el proceso será controlado por el Banco de España, al que le bastará con pedir un informe, aunque no vinculante, al Ministerio de Economía o a la Consejería del ramo para actuar como quiera.

7.- Sin derecho de veto autonómico. Además de que la Junta de Andalucía se queda sin la tutela de Cajasur, no podrá ejercer derecho de veto a la operación que el Banco de España conciba para el futuro de la entidad cordobesa.

8.- No es lo mismo que con CCM. La intervención de Cajasur es distinta a la de CCM pues hace un año el FROB no estaba en vigor. La salida que dé el regulador no tendrá que ser aprobada en la asamblea general de la caja.

9.- Depósitos con la garantía estatal. Los clientes no tienen que temer la decisión del Banco de España puesto que sus depósitos están ahora asegurados, más incluso que antes. La gestión a partir de ahora la ejecuta el supervisor.

10.- Capitalizar la entidad. La primera decisión del Banco de España es una inyección de socorro de 550 millones de euros para compensar el desfase de recursos. Pero las ayudas superarán con creces esa cantidad.

11.- Un mapa alterado. La intervención supone un revés para la configuración del nuevo mapa financiero andaluz, en el que iban a quedar tres entidades: Unicajasur (Unicaja+Caja de Jaén+Cajasur), Caja Granada y Cajasol.

12.- La disputa  de la tutela. Cajasur protagonizó una ardua disputa con la Junta de Andalucía cuando se acogió a la tutela del Gobierno central en tiempos del PP, conflicto que solucionó José Antonio Griñán.

13.- La Iglesia acusada. La Junta de Andalucía, al igual que CCOO, UGT, el PSOE andaluz e Izquierda Unida, coinciden en culpar principalmente al Cabildo de Córdoba del fracaso de la fusión y de la intervención, al considerar que la entidad era suya y solamente suya.

14.- Una segunda oportunidad. Frente común de la izquierda política y sindical andaluza para pedir al Banco de España que sea quien culmine la fusión entre Unicaja y Cajasur, pues tendrá poder de decisión único.

15.- El error del tema laboral. Un error en las negociaciones fue minusvalorar la importancia de la cuestión laboral, que se achaca a las dos entidades, que se centraron en demasía en las compensaciones a la Iglesia. Aspromonte cree que la intervención salvará los empleos, pero se equivoca. La entidad puede ser troceada y vendida al mejor postor.

P.D.

La parva. Qué poco ha tardado el PP en hacer sangre con la intervención de Cajasur. Juan Ojeda, militante del partido, antiguo alto cargo del mismo y ex consejero de Cajasur, ha sido muy claro. Los responsables del fracaso de la fusión y de la toma de control de la entidad cordobesa por parte del Banco de España han sido los curas cajeros, no la Junta de Andalucía.

La simiente. De todo este asunto sólo algo positivo, la rapidez con que ha actuado el Banco de España para evitar una huida de clientes de la entidad.

La paja. Lejos de la autocrítica, los curas cajeros siguen echándo las culpas a los demás. Qué poco dolor de sus pecados tienen.

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May/10

12

Las agallas de hoy que ayer faltaron

A uno se le divide el corazón entre la confianza y la desconfianza hacia la capacidad del Gobierno español para ajustar el déficit público a las exigencias impuestas por Bruselas. Confianza porque no tengo más remedio que tenerla, quienes nos gobiernan son los que son, y tal y como está el patio de la crisis y del principal partido de la oposición, poco ganaríamos con la convocatoria de unas elecciones anticipadas. Desconfianza porque es intención del Ejecutivo de acometer el recorte tan sólo por la vía del gasto, centrándolo sobre los funcionarios y pensionistas, eliminando el cheque bebé, recortando los beneficios de la ley de dependencia y reduciendo las inversiones públicas y la factura sanitaria.

Agallas ha tenido José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno, de anunciar esta misma mañana -sólo tres días después del apremio de sus socios europeos para que aplicara una tijera adicional a las cuentas públicas y calmar así a la jauría de los mercados que había hecho de nuestro país su próxima presa- tan severo ajuste y la lista de los sacrificados. Tantas agallas como cobardía tuvo para, en su día, acometer las reformas estructurales que necesitaba la economía española en un afán de contentar a todos cuyas consecuencias las vamos a padecer ahora.

¿Un Gobierno social? Y un jamón. Las iniciativas más polémicas, aquéllas que atañen a los funcionarios y los pensionistas, me recuerdan, lo siento mucho, a los tiempos del decretazo de Aznar, haya o no rebaja ahora de derechos laborales, y centran el sacrificio sobre los trabajadores porque, en su día, Zapatero se negó a una reforma fiscal más progresiva que orientara la presión hacia las grandes fortunas y patrimonios. Pero, además, se sustentan sobre la mentira, porque hasta hace unos días seguía negando que los ajustes necesarios fueran a dañar a los citados colectivos, uno de los cuales, el de los funcionarios, ha seguido creciendo en número durante la ya larga crisis económica.

No me puedo olvidar de su ley, la ley por excelencia de Zapatero, la de dependencia, ley buena donde las haya y que tantos aplausos y esperanzas había cosechado, y que es otra de las damnificadas de los ajustes. Me atrevo a levantar la voz para denunciar su injusticia. En cuanto al cheque bebé, qué decir, si fue erróneo desde su cuna, cómo se puede dar la misma cantidad a progenitores sin distinguir entre clases económicas, ahora pagan justos por pecadores. Es una vergüenza, no encuentro otra palabra, que se reduzca la ayuda al desarrollo, a los pobres, fíjense qué atentado en un Ejecutivo que presume de social. ¿Y cómo afectará al empleo y al negocio de las empresas la reducción de la inversión pública también anunciada? Habrá que prepararse para un verano calentito.

Por mucho que lo niegue, las nuevas medidas son tan improvisadas como toda la actuación de este Gobierno en estos dos años de crisis económica, pues, insisto, no tuvo en su día agallas para afrontar las reformas necesarias, y al final ha accedido a muchas de las demandas iniciales de los empresarios que tanto denostó y emprendido el recorte del déficit no por iniciativa propia, sino por imposición externa.

No tenemos tiempo, es verdad, o aplicamos la austeridad con urgencia o los lobos nos comen. Se necesita el dinero ya, de ahí que Zapatero haya escogido el camino más fácil, el que reporta ingresos desde el momento de su aplicación y sin enfrentarse a complicados cambios legales, como pudiera ser una profunda reforma tributaria. Esperemos que los mercados, y los fondos especulativos a los que estamos sometidos, bendigan estos planes, porque como las agencias de calificación nos sigan poniendo en su punto de mira, la financiación de los intereses de la deuda pública española terminará comiéndose los ahorros conseguidos.

Es también intención del presidente Zapatero de no acometer aumento alguno de los impuestos, salvo la prevista subida del IVA el próximo julio. No son pocos los que ponen en duda su palabra, habida cuenta de la caída de ingresos estatales derivada de la crisis económica, mucho más intensa que en otros países de nuestro entorno con igual o superior impacto sobre del Producto Interior Bruto (PIB).

Y pasamos a las administraciones autonómicas y locales, tan propensas al engorde y no a las dietas. Estas últimas, que ya estaban echando sus cuentas antes de la urgencia del tijeretazo adicional al déficit, tendrán que volverlas a echar, arañando de aquí y de allá para contribuir al objetivo común del Estado.

Se preguntan en una escuela de negocios. “Si las empresas han logrado recortar sus costes hasta el límite para sortear la crisis económica, ¿por qué no lo va a poder hacer el Estado?” La respuesta es sencilla. En unas hay gestores, en otras, gestores y políticos, y sobre éstos últimos pesa más las próximas elecciones que el compromiso real y certero de emprender acertadas medidas para salir del agujero en el que estamos.

Me reprochará el lector, y merecidamente, que no se puede generalizar. Pues no. Sin embargo, los dos grandes partidos, PSOE y PP, son mayoría en este país, y sus dos líderes son incapaces de ponerse de acuerdo en sentar unas bases sólidas para una recuperación ansiada por unos ciudadanos a los que, aquí o allá, administran. El encuentro de Zapatero y el presidente de los populares, Mariano Rajoy, la semana pasada en La Moncloa fue tal paripé que sonrojo les debería causar a ambos porque, al margen del acuerdo para desbloquear las fusiones de cajas de ahorros (hubiera sido vergonzoso lo contrario, pues habría revelado que están más interesados en las prebendas que cosechan de estas entidades que en contribuir a la necesaria reestructuración del sector financiero), lo único que aportaron fue un mayor descrédito de la política ante los españoles.

Son legítimas las estrategias políticas, por supuesto, pero ello no debería ser obstáculo para, en tiempos revueltos, consensuar acuerdos por el bien del país, más allá de los partidistas. El sentido de Estado que tuvieron los grandes hombres de la Transición y de los primeros años de la Democracia –sólo cito aquí, por su relevancia económica y laboral, los Pactos de la Moncloa- brilla actualmente por su ausencia y prima la abundancia de zancadillas.

Pero volvamos al recorte del gasto. Al igual que las familias asfixiadas que no llegan a final de mes, en las administraciones debería entrar la conciencia del deber de ahorrar y, sobre todo, de no despilfarrar. Un ejemplo: en las últimas dos semanas, puedo contar hasta una decena de actos, encuentros y jornadas patrocinados por la Junta de Andalucía cuya utilidad, en estos momentos, quizás en otros no, pongo en cuestión. No se trata de ir al bulto y sacar todo el recorte de varias partidas, sino buscar y aniquilar el euro innecesario, ser hormiguitas que, grano a grano, se llevan el granero.

Queda la contestación social, a ver cómo justifican los sindicatos ante sus afiliados el viraje de José Luis Rodríguez Zapatero, a sabiendas de que de ellos también se espera responsabilidad, ésa que evite una crispación del país que podría empeorar las cosas. Si hacen falta sacrificios, que los hagamos todos, si hace falta rebaja de sueldos, todos contribuiremos para frenar la sangría del desempleo y propiciar la creación de empleo. Porque los empleados sí estamos a la altura de las circunstancias, los políticos, no.

P.D.

La parva. Por orden del Banco de España, los consejos de administración de Cajasur y Unicaja habrán de aprobar su proyecto de fusión con el 21 de mayo como fecha límite para que todo esté atado y bien atado el último día de junio. Para lo primero no habrá problemas, puesto que no hay necesidad de que el pacto laboral se incluya. Pero está cerca, aunque no con el consenso que se quisiera, la maquinaria de la división sindical ya está en marcha.

La simiente. En estos tiempos de crisis y de zancadillas, los organismos de representación de las autonomías en el extranjero comienzan a ser puestos en cuestión por los populares. Desconozco cómo funcionarán en otras comunidades autónomas, pero en el caso de la andaluza podemos estar orgullosos de la red exterior de Extenda, cuya labor, no lo digo yo, lo dicen los empresarios que con esta agencia trabajan, es encomiable. Sería un error de bulto atacar a Extenda, puesto que si hay un consejo unánime a la hora de buscar salidas a esta crisis, es la urgencia de propiciar una mayor internacionalización de nuestras empresas. No matemos a los organismos que la fomentan.

La paja. Una cosa es que las entidades financieras vigilen con sumo celo las garantías para conceder un préstamo y otro, que exijan a los empresarios intereses rayanos en la usura. Y esto está sucediendo en Sevilla. Los notarios lo atestiguan. Sugiero que los afectados difundan estos excesos en la red, así pondremos apuntar con el dedo a quienes están entorpeciendo la recuperación económica.

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Abr/10

27

El Partenón en la Cibeles

No hace ni dos semanas que la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, sentenciaba que en España ya no tocaba hablar de crisis económica, sino de recuperación, pero qué difícil es hacerlo cuando la sangría laboral continúa, hasta el punto de afectar a uno de cada cinco españoles en activo, y la tragedia griega puede colocar su Partenón en la mismísima Cibeles.

La mayoría de los ciudadanos son ajenos a lo que está ocurriendo en la nación helena, puesto que es complicado entender el comportamiento de los estados y el funcionamiento de la deuda y las cuentas públicas de un país. De entrada, aquí no caben teatros, sino un drama real que no sólo amenaza con hacer quebrar a Grecia (esto es, dejaría de pagar a sus inversores, quienes compraron las emisiones de una deuda que es precisamente la que sostiene a toda la Administración, incluidos los servicios públicos), sino arrastrar al resto de países que una prestigiosa publicación económica anglosajona tachara un día de pigs (cerdos): Portugal y España, y en menor medida Italia (también Irlanda, aunque a éste no le echaran semejante piropo).

Quienes adquieren deuda no son precisamente desconocidos. Usted mismo, sin saberlo, puede ser partícipe de bonos helenos, porque quizás la gestora de su plan de pensiones ha invertido en renta fija europea, y dentro de ésta, en la de Grecia. Pero su banco, además, puede ser también partícipe, y una suspensión de pagos del Estado le cogería con papel público mojado hasta Dios sabe cuándo.

El Gobierno heleno mintió sobre el estado real de sus cuentas públicas con el objetivo de entrar en el club del euro (que impone límites al déficit y la deuda) y sus mentiras se fueron dilatando año tras año, y eso ni se lo han perdonado los inversiones ni sus socios comunitarios, en especial Alemania, que no se cree la capacidad del país para enderezar sus excesos. Son lógicas esas reticencias, habida cuenta de que el plan de rescate con ayudas (vía créditos) correría a costa de las finanzas de quienes prestan, y nadie tiene la caja repleta, al contrario, paupérrima, de ahí que habría que emitir más deuda nacional, con el coste adicional que conlleva (abono de intereses).

El problema de esa desconfianza estriba en que el no auxilio condenaría a otros países, entre ellos España, y pondría en serio peligro a la propia Unión Económica y Monetaria (¿se imaginan cuatro o cinco socios en bancarrota?), de ahí las lógicas prisas del Gobierno de Zapatero a la hora de anunciar que soltaría el parné, y no por sacar pecho, que también hay que presumir para calmar a los mercados y que no se fijen tanto en nuestros males, sino por auténtica necesidad, una necesidad con mayúsculas. Y más teniendo en cuenta que la tragedia griega está revelando cuánta maldad puede deparar la especulación en los mercados.

Qué poco se ha aprendido de la crisis financiera internacional, qué manera de mover los dineros de aquí para allá para obtener la mayor rentabilidad aunque sea a costa del mal de todo un país. Para que se entienda. ¿Sube el riesgo-país? El Estado tiene que ofrecer más intereses para colocar sus emisiones. ¿Que los fondos especulativos se retiran? Pues los intereses vuelven a aumentar para que regresen, porque al fin y al cabo sus recursos son necesarios. Sí, es un círculo vicioso, al que Grecia no puede sino plegarse para obtener caja, y que puede salpicar a aquellas naciones que revelan unos números rojos más abultados.

En efecto, el nivel de déficit al que ha llegado España, fruto del combinado de medidas anticrisis y de la caída de ingresos que conlleva la crisis en sí, lo convierte, junto con Portugal, en el centro de la diana al que los inversores apuntarán sus dardos, y eso sería catastrófico para un país que presume de políticas sociales y de que éstas no se recortarán (¿?) duren lo que duren los nubarrones, dos años y medio ha que están sobre nuestros cielos. ¿Aguantaría mucho nuestro amplio Estado del Bienestar y las prestaciones sociales con un país en suspensión de pagos? Me temo que no. Fíjense cuán importante y cuánto nos puede afectar aquello que creemos tan lejano, cuando lo tenemos a un tiro de piedra, ahí en el Mediterráneo.

P. D.

La parva. Me da la impresión de que quien divulgó a la prensa que existían negociaciones entre seis o siete cajas de ahorros, entre ellas Caja Granada, para forjar un SIP (alianza) tenía más ganas de reventar la operación que propiciar que ésta siguiera hacia adelante. El proyecto es muy bueno, sí, pero si Cajastur participa y, a la vez, tiene que digerir aún la intervenida Caja Castilla-La Mancha, ¿no parece estar concebido para que todas costeen ese muerto conquense? Y dado que Caja de Extremadura parece que se apunta a este SIP, a Cajasol le fallaría su operación Ruta de la Plata, salvo que Caja Badajoz, que dijo en su día no, diera ahora el sí y la entidad sevillana mirara a otras regiones, incluso de fuera de la Península Ibérica…

La simiente. Qué manera ha tenido Santiago Herrero de enmendarle la plana a la cúpula de la CEOE cuando ésta, sin analizar el documento del Gobierno sobre la reforma laboral, aseguraba que se sentía cerca de los planteamientos oficiales. El patrón andaluz se ha resarcido así de quienes, como él dijo, sin dar la cara, le criticaron por el acuerdo de la negociación colectiva, pues, sin analizarlo tampoco, lo desacreditaron. Al final también tuvieron que callarse la boca.

La paja. En todas las casas cuecen habas, incluso en la patronal Asaja de Andalucía, donde hay pelea entre la organización regional y la provincial de Huelva a cuenta del sector del cerdo ibérico. La asociación que preside Ricardo Serra lamenta que la dirigida por José Luis García Palacios sólo represente a los ganaderos tradicionales de bellota y critica, aunque a nivel interno, que se haya “plegado” a los intereses de las grandes cárnicas de Jabugo, la principal, Sánchez Romero Carvajal (5J). Y es que el ibérico no tiene que ser puro, sino que las mezclas de razas (puro con duroc y duroc-jersey) están autorizadas y arraigadas en el campo, e incluso entre unos clientes que huyen cada vez más de las grasas, y el ibérico puro es graso tela larga.

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Escalofríos me han entrado al leer el artículo de Ginés Donaire en El País donde anuncia el cierre de la planta de biodiésel de Linares, aquélla levantada hace apenas tres años sobre la antigua Azucareras Reunidas de Jaén. Y no me escandalizo por el cerrojazo en sí, uno más en esta ya larga crisis económica, sino por la veintena de millones de euros de ayudas públicas, que no salen de la chistera del mago, sino de nuestros bolsillos, recibidos para un proyecto que se va, hablando mal y pronto, al garete.

De entrada hagamos de abogados del diablo, que de salida sentenciaremos contra él. No podemos olvidar que fue la propia Comisión Europea la que, para adecuarse a una Organización Mundial del Comercio (OMC) cuyas reglas agrarias unos cumplen (los europeos) y otros procuran ignorar (los estadounidenses), llamó a la reestructuración de la industria azucarera comunitaria, que habría de recaer especialmente en los países menos productivos, caso de España, malditas sean la climatología y la presión ejercida por Francia y Alemania. ¿Cómo lo hizo?

Pues incentivando dos tipos de abandonos. Por un lado, el del cultivo de la remolacha azucarera, centenario en tierras andaluzas. Por el otro, el de las fábricas, subvencionando el cese de actividad y la reconversión hacia negocios distintos. Y cupo de producción que se pierde no se recupera.

Coincidió la reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) del azúcar con otra llamada de Bruselas, esta vez a los agricultores, para que sembraran energía, es decir, que optaran por los cultivos (cereales, oleaginosas) que sirven de materia prima para la elaboración de los biocombustibles (biodiésel, bioetanol). Una revolución verde que, aseguraba, iba a diversificar la actividad rural y a generar mayores ingresos a los productores.

Antes de pasar a las consecuencias de ese tanto vociferar comunitario, detengámonos en la industria. La reestructuración se emprendió, y con rapidez. Azucareras Reunidas de Jaén, otrora una próspera compañía en la provincia, cerró a cambio de las ayudas citadas, mientras que el grupo Ebro Puleva clausuró dos de sus tres plantas andaluzas y, a la larga –la operación se materializó el año pasado- terminaría vendiendo todo el negocio azucarero a la multinacional British Sugar. La tercera gran empresa del sector, la cooperativa castellanoleonesa Acor, saldría bien parada, puesto que en su área de influencia se concentra el mayor rendimiento remolachero de España, frente a la seca Andalucía, cuyo campo vio reducidas las siembras a un tercio respecto a la superficie tradicional.

Pero hablábamos de consecuencias, y ahí van. Por lo pronto, los proyectos de bioetanol y, especialmente, de biodiésel se dispararon por doquier, e implicaron tanto a grandes compañías, como Abengoa y Ebro Puleva, como a pequeñas. Más tarde, y tras estallar la burbuja inmobiliaria, la especulación en los mercados agrarios desembocó en un encarecimiento de los cereales y oleaginosas que, sumado al sí pero no del Gobierno a la hora de establecer por ley un porcentaje obligatorio de mezcla de biocombustibles y carburantes tradicionales (gasolina y gasoil) y a las reticencias –cuando no obstáculos- de las petroleras al respecto, que ven peligrar su negocio y, por tanto, poco ponen de su mano, acabarían por reducir la ansiada rentabilidad.

Sólo un dato. Las ocho plantas de biodiésel que actualmente están operativas en Andalucía (siete cuando cierre la de Linares) trabajan por debajo de su capacidad productiva, mientras que, paradojas de la OMC, se importan desde EEUU biocarburantes más baratos porque allí sí reciben una elevada subvención que los hace rentables.

Hasta aquí, todo cuesta arriba para la fábrica linarense, propiedad de la sociedad Libitec, cuyos gestores, no obstante, tampoco han atinado en el plan de negocio ni en la búsqueda de salidas, y ésa es su parte (gran parte) de responsabilidad. Sin embargo, cabe preguntarse qué ocurrirá con las multimillonarias ayudas públicas que ha recibido tanto de la Unión Europea como de la Junta de Andalucía. Y es que esa veintena larga de millones de euros (24) duele más si cabe en estos tiempos de crisis económica, y se irá por la alcantarilla si, al final, se consuma la clausura.

No sé cómo, pero la legislación comunitaria, española y andaluza deberían articular la fórmula para, si no todo al menos en parte, recuperar el dinero concedido a los proyectos empresariales fallidos, sea en metálico (poco probable), sea en activos (terrenos, edificios y maquinaria), y que tal devolución o compensación se ejecute por la vía de urgencia. Quisiera saber qué ha sido de las reclamaciones que, en este sentido, realizó la UE y el Gobierno autonómico a la multinacional estadounidense Delphi cuando se fue de la Bahía gaditana, si quedaron en meros titulares de prensa, y mal nos pese creo que sí. Loables son las subvenciones que se dan para que florezca el tejido productivo y, con él, el empleo, pero censurables si son para flor de un día.

P. D.

La parva (I). Dicen que el cajero tenía previsto presentarse a las elecciones a la presidencia de la Federación Andaluza de Cajas de Ahorros (FACA) y que se lo planteó a quien ejercía el cargo, Braulio Medel. Éste respondió: “Yo también me presento”. No había más que decir. Con cinco entidades socias, tres de ellas implicadas en una misma fusión y una cuarta con un presidente recién llegado, el rival no tenía posibilidades. Ni se atrevió.

La parva (II). La consejera de Agricultura y Pesca, Clara Aguilera, ha relevado al director general de Fondos Agrarios, Félix Martínez Aljama, quien llevaba en el cargo desde tiempos del consejero Paulino Plata. Sólo quedan dos supervivientes de la etapa de Isaías Pérez Saldaña: Ricardo Domínguez (Agroindustria) y Judith Anda (Producción Agraria). El resto del equipo de directores generales y otros altos cargos se renovó. A Martínez Aljama le sucede Pedro Antonio Zorrero, un hombre de la casa y también ampliamente vinculado a una gestión de fondos agrarios que siempre acarrea polémicas con los agricultores, porque éstos quieren cobrar a su tiempo las ayudas comunitarias, y sus ánimos se encrespan cuando existen retrasos y errores, como ha podido comprobar la consejera en los últimos meses.

La simiente. Las cajas rurales sí entienden de colaboración. Ahí están el grupo Caja Rural, el Banco Cooperativo, los dos movimientos de SIP (Sistema de Protección Institucional) que en estos momentos se negocian y el grupo forjado en torno a la andaluza Cajamar. El SIP encabezado, entre otras, por la sevillana Rural del Sur, y cuyo presidente, José Luis García Palacios, quiere llevar al Banco de España en mayo, tiene un antecedente. Un amplio número de cajas intentó hace unos años consolidar (unir) sus balances, pero el supervisor no respondió. Ahora, en cambio, le urge.

La paja (I). A poco que se analicen bien las cuentas de las cajas de ahorros andaluzas y se cotejen con sus informes sobre Gobierno Corporativo, donde se recogen los ingresos por venta de participadas, se comprobará cómo los beneficios de la mayoría de ellas se han sustentado sobre las plusvalías generadas por desinversiones, puesto que los resultados del negocio tradicional, buenos pese a la crisis, se los comieron las reservas por el aumento de la morosidad y las pérdidas por el deterioro de activos, procedentes sobre todo del ladrillo.

La paja (II). Medio en broma medio en serio, los arroceros sevillanos, siempre críticos con la política de compras de Herba y SOS, hablaron con el ex consejero de Innovación, Ciencia y Empresa Martín Soler sobre la venta de la división arrocera de esa última compañía y la posibilidad de hacer una oferta andaluza. Pues sí, hay que reírse. Con lo contentos que están ellos siendo grandes en sus pequeñas cooperativas…

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