09
May/2011

Hojiblanca y el granero jiennense del PSOE

Dejando atrás la falsa creencia de que el campo es conservador, es decir, de tradicional voto de derechas, cunde la preocupación entre los socialistas andaluces por la holgada penetración que el grupo malagueño Hojiblanca está cosechando en el olivar de Jaén, granero del PSOE y donde la organización agraria UPA, aún amparada por el sindicato UGT y muy próxima a esa formación política, ha ejercido, hasta ahora, una sólida hegemonía. La compra de las antiguas instalaciones de Fedeoliva, adjudicadas por la Junta de Andalucía, supondrá un antes y un después para la presencia de esa cooperativa en tierras jiennenses pues, tras de sí, arrastra el mayor proyecto integrador del oro verde regional.

Su nombre es un presagio, Agrupajaén. Así ha quedado bautizada la estrategia de Hojiblanca y de Antonio Luque, su omnipresente director general y también presidente de las cooperativas agroganaderas de Faeca. No se trata sólo de adquirir unas instalaciones de molturación, envasado y almacenaje de aceite de oliva, sino de captar más y más socios aglutinando la oferta e intentando, pues, agenciarse una posición de fuerza a la hora de negociar los precios con las cadenas de distribución comercial, relevancia que no sólo serviría al grupo, sino al conjunto del olivar.

En esa búsqueda de adeptos a la causa, la compañía abrirá la otrora fábrica de Fedeoliva a agricultores no socios, una afrenta directa a grupos cooperativos ya asentados en la provincia como el de Interóleo Picual Jaén, iniciativa empresarial que tiene en Agustín Rodríguez, secretario general de UPA de Andalucía, a su principal muñidor.

Conocidas son las desavenencias entre Luque y Rodríguez y la manifiesta incapacidad que revelaron sus respectivos grupos aceiteros para alcanzar una oferta conjunta para desembarcar en el accionariado de SOS, primer envasador mundial de aceite de oliva y propietario de la marca Carbonell, operación que hubiera sido histórica para los productores regionales y que, al final, dejó entrever posturas irreconciliables, cuando no una evidente muestra de un catetismo agrario impropio de la visión empresarial que se exige a la agricultura actual.

La Junta de Andalucía ha bendecido el proyecto Agrupajaén, e incluso su consejero de Economía, Antonio Ávila, acudió la pasada semana a su presentación en Guarromán. Dicen en su departamento –el que adjudicó, a través de la sociedad Invercaria, las instalaciones de Fedeoliva en una subasta pública de la que se cayó la envasadora Sovena, donde no sentó precisamente bien tal decisión- que, con su asistencia, Ávila refrendaba su apuesta por aquellas estrategias de unificación de la oferta y que reduzcan la excesiva atomización de las cooperativas agrarias, uno de los motivos del sempiterno penar de éstas por los bajos precios.

Sin embargo, tal y como está el patio de la economía, con proyectos empresariales que brillan por su ausencia, el consejero, qué duda cabe, sacaba provecho político de una adjudicación por la que Hojiblanca le estará eternamente agradecida, pues, así, su mancha de aceite se extiende por Jaén con mayor facilidad que el goteo en la llegada de cooperativas socias.

En su comunicado de prensa con motivo de la presentación de Agrupajaén, el grupo malagueño citaba una por una las 21 cooperativas de la provincia que están bajo su paraguas (más 23 de Málaga, 12 de Sevilla, 4 de Ciudad Real, 2 de Granada, 2 de Cádiz y 1 de Extremadura). Subrayaba, asimismo, la importancia de este territorio para la estrategia empresarial de una Hojiblanca sin adscripciones políticas… al menos conocidas.

P. D.

La parva. El verano pasado, el vicepresidente y consejero delegado de Sando, Luis Sánchez Manzano, consideraba, en una entrevista concedida a este periódico, que no había que temer a sentarse por segunda vez con la banca acreedora para renegociar la deuda (plazos, intereses, etcétera). Los compañeros del diario económico Expansión adelantan que, en efecto, el proceso de negociación ya ha arrancado, y el proceso se prevé largo. Se trata de casi 1.500 millones de euros, que no es precisamente moco de pavo. Aunque sus negocios son muy distintos, uno eminentemente constructor, el otro inmobiliario, esperemos que no ocurra con el grupo malagueño como con Noriega, la filial de Sánchez-Ramade en concurso de acreedores. En Málaga dicen estar tranquilos. Entre sus valedores, Unicaja, una de las principales entidades acreedoras.

La simiente. Encarnación Poto deja la presidencia de Acyco por desavenencias con la nueva dirección de su matriz, el grupo SOS. Histórica sindicalista, decide no rendir pleitesía a una compañía que realizará severos ajustes para vender la envasadora de Dos Hermanas, habida cuenta de su nulo interés por continuar con el negocio. Poto ha dicho: aquí me bajo.

La paja. Lo que está pasando en Grecia es extremadamente grave, y ahí van cinco razones. Primera, porque revela, más que nunca, la fuerza con la que actúan los especuladores del mercado. Segunda, porque se traslada la imagen de un país convertido en un pozo sin fondo al que echar los miles de millones de euros aportados por el erario europeo en su plan de rescate. Tercera, porque cuestiona, además, los siguientes rescates, el de Irlanda y el que se negocia para Portugal. Cuarta, porque saca a la palestra el hartazgo de algunos países contribuidores netos a las arcas de la Unión Europea. Y quinta, porque incrementa los riesgos sobre la banca tenedora de deuda pública griega (bancos privados y el Banco Central Europeo), con el miedo adicional a que se restrinja, aún más, el crédito para el común de los mortales. No nombro el temor al efecto contagio para España, éste se da por supuesto.

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