16
Ene/2015

La recuperación de Rafael Riqueni

Riqueni

Conozco y sigo al gran guitarrista trianero desde que era adolescente y ya maravillaba a todos con su depurada técnica y creatividad. Viví sus comienzos, compartí sus sueños de ser uno de los grandes y alguna vez disfruté de su música flamenca en su propia casa de Pagés del Corro, cerca de donde vivieron los genios del cante trianero del siglo XIX, el Fillo y sus hijos, Frasco el Colorao y los Cagancho, Francisco la Perla y los Pelao. Triana era todavía, cuando Riqueni jugaba con la guitarra, un barrio que olía a música flamenca, en el que ibas por la calle y te encontrabas a Manuel Molina o al Mimbre embelesados al pasar por la puerta de alguno de aquellos corrales de vecinos en los que todo era hermandad y arte. Y veías al Perlo con su carpeta debajo del brazo vendiendo sus libros de poemas. Entrabas en la taberna de Joselito Lérida, que estuvo en San Jacinto, al lado de donde el célebre contrabandista Pedro Lacambra tuvo su café y fonda a principios del siglo XIX, y te encontrabas allí a Pansequito y al Marsellés o a Paco Vega, que cantaban y bailaban ante la mirada dulce y amable Luis Caballero o Naranjito. En esa entrañable taberna sabías cuando entrabas, pero no cuándo salías. Y en esa Triana creció y se hizo guitarrista Rafael Riqueni del Canto, el genio del arrabal al que enamoró un día una guitarra y en eso anda aún, abrazado a ella de día y de noche, ahogándose en ese pozo con viento, en vez de agua, que para el poeta Gerardo Diego era la guitarra. La vida ha sido dura con este genio de la guitarra flamenca y, sin embargo, su música es todo lo contrario: es bella, delicada, armonía pura, creación, milagro, pureza. Podría haber sido un músico atormentado como lo fue el Carbonerillo, del que dicen que era de la Macarena y que murió siendo un chavalillo. Manuel Vega echaba las penas por la garganta, pero Rafael Riqueni echa la vida por las yemas de sus dedos. Y tras crear una de las obras flamencas más importantes de la guitarra sevillana, ahora va a formar parte del equipo docente de la Fundación Cristina Heeren, en Sevilla. Se pondrá al servicio de los jóvenes guitarristas para enseñarlos y orientarlos. Creo que es una buena noticia para empezar este año, el de la recuperación, según dicen los que chanelan de esas cosas de la economía. Pero para los que amamos a Riqueni, esto sí que es una recuperación. La de aquel niño de Triana que se enamoró de una mujer de madera de ciprés.

3 thoughts on “La recuperación de Rafael Riqueni

  1. Javier

    Que grande Rafael. Todo un ejemplo de superación, que alegría que volvamos a escuchar su música. El pasado viernes en Triana dio un recital maravilloso. Que me gusta su guitarra, verlo sonreír es todo un ejemplo para saber que se puede superar todo.
    Mucho animo Riqueni, nos encanta verte disfrutar de tu guitarra para deleite nuestro.

  2. Jose

    Gracias por recordar a este maestro Manuel.
    Siempre me acordaré que el primer CD que me compré con mi dinero fue su “Maestros”, que tengo grabado en mi cabeza nota por nota de tanto como lo he escuchado, todo guitarra y sólo guitarra. Un gran maestro, de los pocos que no se limita a imitar a Paco, un músico. Sólo su soleá “Calle Fabié” y los fandangos de Huelva al Niño Miguel ya valen por toda una carrera.
    Saludos.

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