Monthly Archives: Octubre 2014

31
Oct/2014

Diego Clavel o un maestro del cante que no para

¿Se están acabando los verdaderos maestros del cante? Es una pregunta que sale en muchos foros y tertulias de aficionados. Habría que empezar por explicar qué es un maestro del cante, qué condiciones y méritos tiene que tener para ser considerado como tal. En el siglo XIX se decía que lo grandes maestros fueron Frasco el Colorao, el Fillo o Silverio Franconeti. De Frasco el Colorao se decía que enseñó a cantar al Fillo, al Nitri y a Silverio. Era mucho mayor que ellos y, al parecer, ejerció cierta influencia en ellos, como también en los Cagancho o Diego el Lebrijano, en Curro Dulce o el jerezano Manuel Molina. Lamentablemente, esto no lo vamos a saber nunca por la falta de información que existe sobre aquella época y, en concreto, sobre Frasco el Colorao, al que se tiene por trianero sin fundamento alguno, solo porque lo dijeron Demófilo o Rafael Pareja aunque sin demostrarlo documentalmente. Silverio, Chacón, la Niña de los Peines, Manuel Torres, Pepe Marchena, Manuel Vallejo, Pepe el de la Matrona, Antonio Mairena, Juanito Valderrama, Antonio Fosforito o Enrique Morente han sido reconocidos como grandes maestros, como continuadores de importantes escuelas y dueños de sus propias escuelas, aunque todo esto sea matizable. Hoy también hay grandes maestros, unos más reconocidos que otros. Menese, Lebrijano, Carmen Linares, Gabriel Moreno, Curro de Utrera, Calixto Sánchez o José el de la Tomasa están en la mente de todos. Hay muchos más. Pero si maestro es el que enseña o es elegido como modelo por otros cantaores u otras cantaoras, el número se reduciría bastante. Por otra parte, los jóvenes cantaores actuales no solo tienen como referencias a maestros vivos, los citados u otros, sino a maestros ya fallecidos como los citados unas líneas más atrás. Artistas como Mayte Martín, Estrella Morente, Miguel Poveda o Arcángel se apoyan más en  Chacón, Pastora, Mairena o Morente, que en los que aún viven. Hay en la actualidad un maestro del cante que jamás ha cedido ante las modas comerciales y que desde sus inicios como cantaor ha llevado siempre una línea de cante clásico, responsable y pura. Además, con un sello muy personal porque jamás ha imitado a ningún maestro, aunque en su estilo se adivinen unas referencias claras.

60-Diego ClavelMe estoy refiriendo al cantaor Diego Andrade Martagón, conocido por Diego Clavel. Es de la Puebla de Cazalla, localidad sevillana en la que también han nacido otros maestros del cante como la Niña de la Puebla, José Menese o MIguel Vargas, sin olvidarnos de Manuel Gerena, el cantaor contestatario, que aún siguie luchando. Diego Clavel ha dedicado los últimos años de su carrera a dejar una obra discográfica con un marcado acento docente, grabando antologías sobre palos fundamentales como las soleares, las seguiriyas o las malagueñas. Una labor romántica, sin duda, en unos tiempos en los que la mayoría de los intérpretes del cante buscan el pelotazo. En su última obra discográfica, el doble cedé A mis hermanos, el cantaor morisco no se ciñe a un palo en concreto, sino que toca una importante variedad de estilos que van desde la alboreá a la debla y la toná. Son veinticuatro piezas de cante, es decir, toda una antología de cante jondo. Aparentemente, puede parecer fácil  eso de grabar una obra como esta, pero no lo es. Cualquiera podría grabar veinte cantes distintos, pero pocos podrían hacerlo con la solvencia que lo ha hecho Diego Clavel, que es un maestro con un gran conocimiento del cante, de todo el cante, como demuestra en este doble cedé y ha demostrado ya con creces en obras anteriores. Peteneras, guajiras, jaleos extremeños, bamberas, fandangos, romances, bulerías, tangos, livianas, serranas, seguiriyas, tientos y tonás. Y una malagueña muy desconocida, la de El Caribe, que no grabó en su antología malagueñera porque entonces desconocía este estilo. Todo con dos buenas guitarras de acompañamiento, las de Antonio Carrión y Manuel Herrera.

Fotografía de Paco Sánchez

 

 

 

28
Oct/2014

Generosidad y entrega

Hoy he dedicado algunas horas a ponerme al día con todos los blogs flamencos que se dedican a la investigación, que no cito porque son ya varios y me puedo dejar alguno en el tintero. Algunos son muy conocidos, los de Faustino Núñez, Antonio Barberán, Andrés Raya o Alberto Rodríguez – de ‘Flamenco de papel’-, y a mi modo de ver son absolutamente extraordinarios. Cualquiera de ellos ha aportado más a la investigación que casi todos los libros juntos que se han publicado al respecto. Anoche, por poner un ejemplo, releí ‘Luces y sombras del flamenco’, de Caballero Bonald, y, sin querer hacer sangre, casi no dormí de la rabia que tenía. Este autor y otros, grandes escritores todos ellos, le hicieron un flaco favor a este arte porque en vez de investigar en serio se dedicaron a enmarañar de una manera tendenciosa y zafia. Por eso esta noche, después de haber leído algunos de estos blogs de investigación, me voy a la cama orgulloso de conocer a sus autores y les agradezco en el alma que estén llevando a cabo esa inmensa labor con tanta generosidad y entrega. También ando en esa labor, aunque desde hace algún tiempo publico menos por razones ajenas a mi voluntad y, sobre todo, porque intento acabar como sea esos tres libros ya prometidos sobre los pioneros de lo jondo, centrándome sobre todo en Sevilla. Biografiar a cientos de artistas flamencos del siglo XIX es una tarea quizás demasiado grande y es posible que, como me decía José Blas Vega, me muera sin acabarla. Espero que no.

Buenas noches

28
Oct/2014

Cerrándome puertas

Como saben muchos de ustedes, el pasado día 14 de agosto di el Pregón del Concurso Nacional de la Taranta de Linares. Ya hace dos meses y medio de eso y ni idea de cuándo voy a cobrar por mi trabajo. Según los de Cultura, era cuestión de días. Bueno, pues en Tesorería ni siquiera está la orden de pago, así que el cobro será cuando vuelva a torerar el Espartero. Lo más gracioso es que tuve que pagar de mi propio bolsillo el viaje -más de quinientos kilómetros-, el hotel, la comida y demás gastos. A todo esto, a pesar de ser el pregonero no me recibió nadie de Cultura, no se preocuparon de si tenía donde dormir o si necesitaba cualquier cosa. Como si fuera un perro, vaya. Menos mal que me atendió José Ramón Checa Medina, que lo hizo por amistad y no porque tenga nada que ver con el Ayuntamiento. Sé que por decir esto aquí acabo de cerrarme una puerta, la de Ayuntamiento de Linares, pero no me importa. Ni siquiera recuerdo quién gobierna, que tampoco me importa un pimiento. Solo he querido denunciarlo públicamente para que cuando llamen a otro compañero sepa de qué ganado estamos hablando. No solo estamos en manos de ladrones, en general, sino en las de personas que son capaces de tratar de esta manera a quienes estamos dedicando la vida a difundir y dignificar un arte como el flamenco.

25
Oct/2014

Pujol y la herencia de mi padre

En España hay tantos ladrones como palmeros. Y no me refiero a los palmeros flamencos, sino a quienes siguen aplaudiendo -o votando, que es lo mismo- a los corruptos de una ideología u otra. Es verdad que según vimos en las pasadas elecciones europeas los ciudadanos han castigado al bipartidismo, pero también lo es que los dos grandes partidos siguen siendo los más votados y se supone que ocurrirá lo mismo en las municipales de mayo y en las generales del próximo año, a pesar de esos cientos de miles de ciudadanos que se están ilusionando con Pablemos. El bipartidismo, por cierto, era algo estupendo hasta hace unos pocos años. Le dio estabilidad política al país y los ciudadanos mejoramos en casi todos los sentidos con respecto a la etapa anterior a la democrática, aunque haya nostálgicos que sigan diciendo que con Franco estábamos más a gustito. En todo caso estarían mejor los que ahora también lo están, esos que se adaptan a todos los regímenes políticos y que sacan tajada tanto de las épocas de vacas gordas como de las flacas. Curiosamente esta crisis económica que no acaba de irse ha dado como resultado decenas de miles de nuevos ricos, algo que contrasta con los centenares de miles de nuevos pobres a los que les dieron toda la facilidad del mundo para comprar un piso que luego han perdido  por no poder pagar, aunque en muchos casos los sigan pagando sin ser ya sus dueños, sino los bancos, con tarjetas opacas o sin ellas. En los tiempos de mis padres, cuando eran jóvenes y se casaron -a mediados de los cincuenta-, era imposible que un jornalero del campo pudiera acceder a un préstamo. Por lo general se casaban y alquilaban una habitación, que fue el caso de mis padres. Daban un dinero y cuando se mudaban a otra casa recuperaban lo dado, que entregaban en la nueva accesoria. Precisamente nací en una habitación de alquiler de la calle Óleo, de Arahal, al lado de lo que hoy es el Bar La Tórtola, enfrente de la conocida Venta de Los Tres Gatos, donde paraban las compañías de cante cuando iban camino de Málaga o Granada a hacer bolos.

Aznar

Mis padres compraron un solar en el Camino de la Mata e hicieron poco a poco una casita, casi para pitufos. Tenía solo un saloncito y una habitación pequeña. Sin cocina, claro, solo el clásico anafe de ladrillos bastos en el salón. El suelo era terrizo y el techo de uralita. Y por detrás de la casa pasaba una cuneta que iba siempre llena de alpechín de un almacén cercano, en la que por cierto me caí una mañana y mi madre me salvó tres segundos antes de morir ahogado. Vio un flequillo encima del alpechín y al tirar de él descubrió que era yo, que seguramente me había metido a salvar alguna rana.

La casita del Camino de la Mata se vendió al morir mi padre, óbito que ocurrió cuando yo aún no había cumplido los 3 años. Cuando moría un pobre se ponía un pañuelo en una mesa y los que iban a dar el pésame y a velar su cadáver dejaban alguna moneda. Entre las monedas recogidas aquel mismo día y la apresurada venta de su destartalada bicicleta pudo ser enterrado dignamente. Naturalmente, en el suelo y en caja de pino sin tratar. Eso sí, con crucifijo. No dejó deudas, solo viuda y tres niños, el mayor con 4 años. Ningún banco pudo quedarse con la casita ni ninguna empresa eléctrica nos pudo cortar la luz que no teníamos. Tampoco vinieron a embargarnos el televisor con el que soñábamos. Ni siquiera el colchón de foñico y las sillas de eneas que había hecho mi abuelo. Los pobres de antes se diferenciaban de los de hoy en que no podían ser atracados por banqueros sin escrúpulos que se pagan los vicios con el jurdó de los ciudadanos.

El dinero de la casa de Arahal sirvió para comprar otro solar en Palomares del Río, donde mi abuelo construyó otra casita con el techo de canales y, ahora sí, el suelo de ladrillos bastos. Tampoco en esta construcción intervino ningún banco, luego jamás estuvo amenazada por parte del capitalismo organizado. Era una casa en la que en invierno te helabas y en verano te asabas, pero era nuestra casa, levantada con el sudor de todos, parte de la humilde herencia de aquel jornalero de Arahal que murió machacado a la edad de 33 años y al que si no llega a dejar una bicicleta hubieran enterrado como a un pobre animal.

Cada mañana, cuando leo la prensa, escucho la radio o me conecto a Internet para saber cómo va el país, este país tan singular, me acuerdo de mi padre, de sus fatigas. Y de mi abuelo Manuel, que  después de ochenta años de duro trabajo en el campo solo dejó de herencia unas tijeras de podar olivos, una navaja ya mohosa, una piedra de amolar y lo justo para que lo enterraran. Y me acuerdo de mi madre, que aún vive, de sus dolores de huesos, de sus viajes a los comedores sociales de Arahal para aliviar el hambre de sus niños, que no la suya. Me acuerdo de ellos, de los míos, y me pregunto hasta cuándo va durar esto, qué más hace falta para que el pueblo diga basta, hasta aquí hemos llegado, se acabó esta sangría contra los más débiles de la sociedad, que están siendo engañados miserablemente hasta por los suyos, por quienes les pidieron su confianza para darles una vida digna y luego les han pagado con el olvido. No solo con el olvido, sino con algo mucho más doloroso: con la traición.

¿Dónde estará el límite? ¿Qué tiene que salir todavía para que la gente tome conciencia de que esto solo puede cambiar si castigan en las urnas a los corruptos y no paran de castigarlos hasta que acaben en la cárcel o fuera de la política? ¿Qué tiene que pasar más si hasta algunos jueces dicen que la Justicia en España está para los robagallinas y no para los poderosos? Que a una pobre familia le quiten el piso por no poder pagar la hipoteca y Blesa o Pujol y sus hijos aún estén en la calle es para que todo reviente de una vez. Sin embargo, el pueblo es fácil de engañar y de ilusionar. Lo estamos viendo con quienes se están haciendo un hueco en la casta criticando a la propia casta. Con quienes para llegar al poder primero iban de radicales de izquierdas y ahora van de pobladores del centro. Y mañana, si hiciera falta inclinar la balanza, de derecha moderada. Lo que sea con tal de alcanzar el poder. Lo hablaré con mi padre a ver qué piensa de toda esta roña.

 

17
Oct/2014

Todo está más que estudiado

¿Se imaginan si hubiera manera de que el Estado recuperara todo lo que políticos, sindicalistas, empresarios y banqueros nos han robado a los españoles? ¿Todo el dinero público, o sea, de todos nosotros, que ha sido mangado miserablemente? Me refiero solo a lo que se sabe que nos han robado, porque no hace falta ser muy listo para imaginar, sin temor a equívoco alguno, que lo que no se sabe tiene que ser mucho más gordo que lo que se conoce. Y lo que se sabe es tremendo. Por poner solo un ejemplo, lo de las llamadas “tarjetas opacas” no se ha sabido hasta hace unos días. Bueno, nosotros no lo sabíamos, porque el Gobierno estaría al corriente, lo cual tiene delito. Y si no lo sabía, más delito aún. Si yo no pudiera pagar el IVA el próximo lunes me machacarían sin piedad. Y si no pudiera pagar la luz me la cortarían sin importarles un pimiento si puedo trabajar o no. Pero lo peor de todo esto es que los ciudadanos ya ni nos inmutamos, entre otras cosas porque sirve de poco. Todo está perfectamente diseñado para que pensemos que quejarse no sirve de nada y nos distraen con asuntos como el independentismo catalán, el virus del ébola, la “amenaza” de Podemos o si la Pantoja va a entrar o no en el talego. Ya no hay debate sobre Monarquía sí o Monarquía no, que hasta hace nada era el debate principal. Quienes mandan tienen siempre una remesa de asuntos en la recámara que manejan a su antojo, cuando les interesa. La estrategia del miedo, que practican todos los gobiernos del mundo, es siempre muy efectiva. Estamos mal, pero podemos estar peor. Es eso lo que quieren que pensemos. Tengo un trabajo de mierda, pero al menos tengo trabajo. Me ahogan los impuestos, pero tengo luz, agua y para una cerveza con altramuces.

16
Oct/2014

Repetimos curso

Alameda de HérculesAquellos que me habéis preguntado que cuándo va a haber otro curso sobre los pioneros del flamenco en Sevilla, os informo que estamos en ello. Espero dar toda la información en estos días. Se tratará de cinco sábados, de 11.30 a 14 30, con los siguientes temas: Triana, la Alameda de Hércules, la Macarena, el Barrio de la Feria y Casco Antiguo. Cada día habrá una charla, con proyección de documentos, que incluye visita guiada. Quienes quieran apuntarse al curso completo pueden hacerlo. Y quienes quieran ir solo un día, también. Se trata de un curso para conocer el origen del flamenco en Sevilla, con datos interesantes e inéditos de los principales creadores. Y aclaro que no será un curso solo para personas poco iniciadas, sino para verdaderos aficionados, artistas, profesores de academias, críticos, etc. Como ya he dicho, estos días tendréis buena información al respecto y espero que os animéis porque no hay mejor manera de amar un arte que conociéndolo fondo.

15
Oct/2014

El niño que hablaba con los olivos

Portada Cuatrovientos 2

Espero que por contarlo no se estropee. En diciembre voy a publicar por fin mi primer libro que no es de flamenco, sino una obra de relatos de infancia, CuatrovientosEl niño que hablaba con los olivos, que tuve que guardar en un cajón por culpa de la crisis. Como la crisis no acaba y no hay que dar pasos atrás ni para tomar impulso, editaré la novela con mis propios medios y que sea lo que Dios quiera.

En la novela recreo el ambiente de aquella época, el de un pueblecito de no más de setecientos habitantes, entonces con gente muy pobre y algunos hacendados, pocos. Narro cómo eran el colegio, las tabernas, la iglesia, el cuartel de la Guardia Civil, los inicios del fútbol, la feria, la Navidad, el trabajo en los olivares y las huertas, los juegos y los más pintorescos personajes. Hay mucho de autobiografía en la obra, pero son historias sin un estricto principio de unidad: unas ciertas, y otras, producto de mi fantasía. Realidad y sueños se funden a veces para lograr que un niño viaje en las nubes o un ejército de conejos se rebele contra los perros de los cazadores del lugar. Pero, además, cuento con total crudeza las miserias, las fatigas, las injusticias, el sufrimiento… Y también lo felices que éramos en nuestra pobreza, porque nunca deseamos lo que no conocíamos: quizá porque tampoco teníamos televisor. Ahora que tanto se habla de crisis económica, de las penalidades de tantas criaturas, el libro es un canto a la esperanza, a no arrojar la toalla, en el que intento demostrar que se puede ser feliz con poco, con lo suficiente, con lo justo. Que no hay dinero para tarta helada, claras de huevos batidas con azúcar. Que no podemos aspirar a tener calefacción en toda la casa, una buena copa de cisco debajo de la mesa camilla. Que no podemos comprar un buen jamón de pata negra, arenques y papel de estraza. Que no tenemos medios para embaular centollos, sabrosos cangrejos de río. Y que no podemos viajar en verano, un buen libro de aventuras y una hamaca en el corral. No sé si será una osadía por mi parte, que solo soy un modesto crítico de flamenco.

Con la publicación de esta primera novela no pretendo ganar el Nacional de Literatura: solo contar cómo era la vida hace cerca de medio siglo en Palomares, que hoy es una aldea casi fantasmagórica, a través de un niño del franquismo que hablaba con los olivos y veía el mundo, que apenas entiende, desde el pino de Mampela.

La obra lleva un precioso prólogo de Quico Pérez-Ventana y se editará en mi propio sello editorial, Pozo Nuevo.

12
Oct/2014

¿Un arte para turistas?

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Ya lo sabrán, pero por si acaso: el Ayuntamiento de Sevilla va a crear una quincena de flamenco para los años en los que no se celebre la Bienal.O sea que en septiembre de 2015, I Quincena de Flamenco de Sevilla, supongo que dirigida también por Cristóbal Ortega, director de la Bienal, a quien el alcalde de la ciudad, el señor Zoido,  mantiene en el cargo a pesar de sus grandes fallos y de que no ha aportado nada nuevo. Hace algunos días, Zoido me dijo que su idea era la de hacer una Bienal más corta y hacerla cada año, con lo cual ya no sería bienal. A lo mejor es éste el primer paso. El flamenco es un buen negocio para Sevilla, aunque aún no haya un museo ni un buen centro de documentación. Ni bueno ni malo: no existe. Ni siquiera un libro sobre la historia del flamenco en la capital andaluza, que es una de las cunas principales de este arte. Para eso no hay dinero. Ni dinero ni ganas de buscarlo. Los gobernantes andaluces jamás apostaron por el flamenco, salvo en los últimos años. Tanto les pedimos que lo hicieran que acabaron por hacerlo, pero para controlarlo todo y utilizarlo políticamente. Crearon el Centro Andaluz de Flamenco y lo dirige una persona sin idea. Lo mismo ocurre con el Instituto Andaluz para el Desarrollo del Flamenco. La Bienal la ponen en manos de cualquiera, como estamos viendo, porque solo les interesa llenar teatros y que el turista deje aquí el ‘jurdó’. Luego precintan una institución como Torres Macarena y se quedan tan panchos. Una de las culturas musicales y dancísticas más bellas e importantes del mundo acabará convertida en un gran tablao para guiris, si no lo es ya. Por eso les importa un pimiento si lo que va a la Bienal es o no flamenco: solo les interesan el dinero y la foto. El flamenco mueve cientos de millones de euros en Andalucía, de ahí que avispados empresarios se hayan puesto a crear aplicaciones de móviles, guías turísticas y portales digitales, como los que hacen churros. Las televisiones y las emisoras de radio públicas apenas se ocupan del flamenco, si no deja beneficios. A los flamencos más genuinos les siguen dando un trato inferior con respecto a los que hacen un flamenco comercial. Por eso le han dado la Medalla de Andalucía a Estrella Morente y no a José Menese o a José el de la Tomasa. Y a todo esto, si dices lo que piensas te condenan a que no puedas pagar la hipoteca o a hacer críticas por lo que te quieran dar. Este es el panorama. ¿Un arte para turistas?

10
Oct/2014

Hermosa noche para Paco Cepero

CeperoUn año más la empresa cervecera Cruzcampo entregó su XXVIII Distinción Compás del Cante, que este año recayó en el gran guitarrista jerezano Paco Cepero, al que acompañaron familiares, amigos, aficionados y críticos. La entrega tuvo lugar anoche en el Salón Gótico de los Reales Alcázares de Sevilla, una verdadera joya. Estuvieron artistas como Juan Peña El Lebrijano, José el de la Tomasa, Pepa Montes, Ricardo Miño, Pedro Ricardo Miño, Nano de Jerez, El Pele, Farruquito, Curro Romero y otros artistas. Y una buena representación de la crítica flamenca, además de escritores como Daniel Pineda Novo y Juan José Téllez, entre otros. El protagonista de la noche, Paco Cepero, estaba que no cabía en sí de gozo, porque era consciente de la importancia del premio y del acto. No era para menos, porque esta distinción la tienen los más grandes artistas del flamenco, muchos de ellos ya desaparecidos, como son Pilar López, Farruco, Paco de Lucía o Enrique Morente, entre otros. Y artistas aún vivos como Matilde Coral, Manuela Carrasco, Lebrijano, Menese o o Manuel Morao. “Cuando me dieron la noticia se me saltaron las lágrimas”, dijo el popular artista, quien dedicó una poesía a Sevilla, de su propia cosecha, y hasta llegó a tocar la guitarra para acompañar al joven cantaor chipionero Samuel Serrano, al que Cepero ayuda actualmente a formarse como cantaor y a darse a conocer. Anoche cantó también acompañado por el joven Paco León y la bailaora Gloria García de Castro. Se refirió también Paco Cepero a su verdadera vocación, “la de acompañar al cante”, que siempre ha combinado con sus conciertos en solitario y su impagable labor de compositor. Agradeció la presencia de todos sus compañeros y se mostró toda la noche muy a gusto entre los suyos, en una ciudad a la que adora y con la que siempre ha tenido importantes vínculos artísticos y personales. Francisco López-Cepero García, Paco Cepero, nació en la ciudad gaditana de Jerez de la Frontera, el 6 de marzo de 1942. En el Barrio de San Miguel, de donde eran Don Antonio Chacón y Manuel Torre. Discípulo del Maestro Rafael el Águila, su primera actuación en público tuvo lugar en el gaditano Teatro Falla en 1958, con solo 16 años. Y a partir de esa actuación todo fue rodado, siendo uno de los guitarristas estrella en los tablaos de Madrid, entre ellos el de Manolo Caracol. Dedicado primero a la faceta de acompañamiento, en la que ha acompañado a todas las grandes figuras del cante, destacó pronto en solitario y le debemos discos como Amuleto (1977), De pura cepa (2000), Corazón y bordón (2004), Abolengo (2007) y Suite Gades (2012). Además de decenas de exitosas composiciones a artistas de la talla de Rocío Jurado, Julio Iglesias, Manolo Escobar o Chiquetete. Es un artista muy galardonado, con premios nacionales en Jerez y Córdoba, obteniendo además la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 2003.

 

09
Oct/2014

Excalibur

España tiene hoy un perro menos -se llamaba Excalibur- y trescientos mil “canallas” que firmaron para intentar salvar su vida. No ha podido ser: ayer le metieron el “chicharrón”, siguiendo los deseos de Alfonso Rojo. Según los más sensatos comentaristas y tertulianos de este singular país que es España, estos trescientos mil ciudadanos anteponían la vida de un perro a la de las personas, y no es cierto. Se pedía que no lo sacrificaran sin averiguar si estaba o no infectado, como se hace con las personas, porque un perro no es un ser humano, pero es un ser vivo. Un ser vivo que no ha tenido nada que ver con la cadena de errores en el protocolo para prevenir la infección del ébola, virus que ha pillado a una enfermera, la dueña de Excalibur. Gajes del oficio. El problema no es que se haya sacrificado a un pobre perro, que es algo que se hace a diario en las perreras municipales, sin olvidar los que son abandonados y mueren en las carreteras o los que ahorcan cuando ya nos son útiles. España es uno de los países del mundo donde más mascotas son abandonadas cada año, para nuestra vergüenza, sin que el Gobierno haga nada, o casi nada. El problema, repito, no es el sacrificio de un perro más o menos, sino que haya personas que se asombren todavía en Españistán de que cientos de miles de ciudadanos hayan protestado y exigido un trato justo para el animal. Y no es nada justo que a Excalibur no le hayan dado la oportunidad de seguir viviendo, porque a lo mejor no estaba infectado y no suponía ningún peligro para los ciudadanos.

Buenos días