Monthly Archives: Mayo 2014

31
May/2014

¿Podemos, si no es mucho pedir?

El resultado de las pasadas elecciones europeas ha sorprendido a algunos, desconcertado a otros y cabreado a unos pocos. Todos esperábamos un duro castigo al partido del actual Gobierno, que al final no ha sido tan duro como merecía. También esperábamos un coscorrón gordo para el principal partido de la oposición, y la verdad es que podía haber sido aún más gordo. Inexplicablemente, aún hay millones de personas que votan tanto a populares como a socialistas, un bipartidismo que ha venido funcionando bien, dándole estabilidad política a España, a los mercados internacionales, con un bienestar social que nunca se había conocido en nuestro país. Pocos lo reconocen ahora, por el cabreo generalizado, pero España empezó a contar en Europa por la alternancia en el poder de estos dos grandes partidos, la derecha y la teórica izquierda. Hoy este bipartidismo es el responsable de todos nuestros males y muchos españoles han dicho que hasta aquí hemos llegado. Se trataba solo de unas elecciones al Parlamento Europeo, pero pueden sacarse ya conclusiones y medio adivinar lo que va a ocurrir en las próximas elecciones. En realidad han sido unas elecciones para medir fuerzas, en las que apenas se ha hablado de Europa, ese lugar que nos coge tan lejos, pero que es donde se fragua todo, lo bueno y lo malo. Más de la mitad de los españoles en edad de votar no lo han hecho y eso demuestra no solo que Europa solo importa para el fútbol, sino la enorme desafección de los ciudadanos a la política y a los políticos en general, algo ya un poco manido pero que es más que evidente. Lo que no acabo de entender bien es cómo hay todavía analistas políticos que continúan defendiendo a tanto estafador y que, encima, se lleven las manos a la cabeza porque un nuevo partido político, Podemos, se haya colado en la política española como lo ha hecho, con solo cuatro meses de trayectoria y menos presupuesto que una peña galguera. Lo más gracioso de todo es que algunos ven normal que millones de españoles sigan confiando en populares y socialistas, a pesar de toda la corrupción y la ruina que tenemos. Y anormal que salga un nuevo partido, de izquierdas y de corte radical, liderado por un joven profesor de Universidad al que ya ven como un enemigo al que hay vigilar de cerca porque amenaza con cargarse el bipartidismo, quitarle votos a la izquierda oficial y hasta acabar con la democracia y las iglesias. Ya se ha dicho que es un fenómeno parecido al de Ruiz Mateos o Jesús Gil. Y hasta hay quien busca un paralelismo entre Pablo Iglesias y la ultraderechista francesa Marine Le Pen, que ha arrasado en su país. Para colmo, el líder de Podemos tiene coleta, lleva chanclas y viste como la gente de su edad. Es un tertuliano de éxito y eso solo se perdona si eres de la casta. Si eres alguien que lucha contra ella, la cosa cambia bastante.

Pablito

Que Pablo Iglesias es un fenómeno mediático es irrefutable, y que domina las redes sociales, lo es también. Pero es mucho más que eso y lo saben muy bien quienes ya lo ven como un peligro, aunque un millón doscientas mil personas lo vean como una alternativa a una izquierda viciada, salpicada por casos de corrupción y más preocupada por el poder que por los problemas de los ciudadanos. La mayoría de quienes componen la lista electoral de Podemos son profesores universitarios, un sector de la sociedad española bastante descontento que enlaza con el de los propios estudiantes. Esa cara nueva, que además iba en la papeleta electoral -algo novedoso, sin duda alguna-, sin pasado político que se le pueda tirar a la cara, y sin patrimonio sospechoso, que ha sabido capitalizar la desafección no solo de personas de izquierdas, sino de estratos de la sociedad  más pudientes, es la nueva esperanza para cientos de miles de españoles, sobre todo para esos nuevos votantes de la izquierda que han dejado de creer en la que ya sufríamos. Tan impactante ha sido el extraordinario éxito electoral de Podemos, que algunos banqueros ya han preguntado que quién cojones es ese de “la coleta” y las chanclas. Cayo Lara, el líder de Izquierda Unida, le ha propuesto ser compañero de viaje para las próximas elecciones generales. Y en el Partido Socialista, quemado el cartucho de Elena Valenciano y con una Susana Díaz que se sale en las urnas, estudian ya dónde encontrar a otro Iglesias, con coleta o no, que les haga salir del pozo. Y los politólogos más prestigiosos hacen sus cábalas sobre si el PSOE girará a la izquierda para ocupar ese espacio al que acaba de llegar Podemos o si regresará al centro-izquierda para capitalizar a los descontentos con un partido quemado por la crisis que no suelta sus complejos y que tiene mugre hasta en las pestañas. Lo importante ahora será ver qué recorrido puede tener este nuevo partido si remite la crisis, se empieza a crear empleo de verdad, se bajan los impuestos y los ciudadanos empiezan a respirar. ¿Será una tormenta de verano o se consolidará como una fuerza política de izquierdas con futuro? En El Cascabel ya lo tildan de “monstruo” y los analistas al servicio del capital no paran de apuntar a su ideología castrista o chavista y de buscar la procedencia del dinero con el que ha financiado su proyecto, si viene de la Venezuela de Maduro o de la Cuba de Castro, porque no es lo mismo que si procediera de la banca. Hace años que dejé de creer en los políticos y ya no me ilusiona ningún discurso. Tampoco el de este profesor comunista, que es un discurso estudiado para capitalizar el descontento de los sectores más castigados de la sociedad, como son los de la clase trabajadora o el universitario. No me gusta. No sé si Pablo Iglesias es como le vemos o un personaje oportunista que reniega de la casta política de la que ya está en nómina. El movimiento se demuestra andando y solo el tiempo desvelará estas incógnitas. Lo que sí sé con seguridad es que los ciudadanos españoles tienen derecho a ilusionarse con líderes políticos nuevos, sean de una ideología o de otra, lleven coleta o gomina, chanclas o zapatos de charol. Si no creyéramos en eso, en la renovación de la ilusión por el cambio, estaríamos dejando de creer en la verdadera esencia de la democracia. ¿Podemos creer, si no es mucho pedir? Aunque nos vuelvan a desilusionar, que será lo más seguro.

26
May/2014

Pepe el de Los Cabales, un modesto guitarrista flamenco de Arahal

Pepe el de Los Cabales 3

Arahal es un pueblo sevillano que está a cuarenta y cuatro kilómetros de la capital, en la comarca de la Campiña. No es un pueblo que haya dado grandes figuras del arte jondo, aunque algunos fueron muy importantes, como Arturo Pavón Cruz, el hermano mayor de la Niña de los Peines, que vio la luz en este pueblo en 1882, en concreto en la calle Juan Pérez. Otros artistas fueron El Rubicano, que fue el primer Niño de Arahal, y Jaime Portillo Sánchez, el otro Niño de Arahal, de la calle Huertas, desaparecido también. Además, es el pueblo de Realito, Antonio el Mono, el Maestro Daza, Joaquín Cano, Manolo el Plancho, los hermanos Ruizo, Jesús Carrillo, Paco Esquivel, el bailaor El Duende y otros muchos cantaores y cantaoras, unos profesionales y otros no. Por otra parte, es una localidad de grandes saeteros y saeteras, con estilos autóctonos que fueron registrados en un cedé hace unos años. No es un pueblo de guitarristas, aunque los ha habido y los hay. Uno de ellos, José Núñez Lobato, conocido por Pepe el de los Cabales, será homenajeado el próximo día 1 de junio en el transcurso de un almuerzo que se celebrará al mediodía en el Salón Torre Victoria, al que asistirán muchas personas de Arahal y de otros pueblos sevillanos. Incluso de la ciudad de Almería, de donde vendrá una numerosa representación de la Peña Flamenca El Morato, con el cantaor José Sorroche y el guitarrista Niño de las Cuevas a la cabeza. Pepe el de los Cabales toca la guitarra desde muy joven pero nunca ha sido lo que llamamos un profesional. A lo largo de su vida ha acompañado a cantaores como, por ejemplo, Miguel Vargas, El Cabrero y Jesús Carrillo, entre otros. Sin embargo, como no le resultó fácil hacerse artista, en febrero de 1973 abrió un bar en la calle Madre de Dios, el Bar Los Cabales, en cuyo local estuvieron en alguna ocasión Antonio Mairena, Joselero de Morón, Ansonini del Puerto o Manolo Brenes, y que ha sido desde entonces paradero de grandes aficionados. El bar lo montó con otro cantaor de la tierra, Joaquín Cano, pero la sociedad se deshizo y quedó en manos de este guitarrista y gran aficionado al cante, que siempre tiene dispuesta su guitarra del constructor Paco Barbas para cuando se encarte, que él mima como una verdadera joya. Esta guitarra la adquirió por mediación de otro gran guitarrista sevillano, Manuel Domínguez El Rubio.Nacido en la calle Dorado de Arahal, Pepe el de los Cabales es un autodidacta de la guitarra. Fue un paisano suyo, José Luis Rodríguez, quien le proporcionó su primera sonanta, que adquirió por trescientas pesetas. Y él fue también quien le dio las primeras lecciones. A partir de esas primeras clases comenzó un período de aprendizaje escuchando mucho los discos del Niño Ricardo y Melchor de Marchena, sobre todo de acompañamiento. Lo demás lo fue aprendiendo acompañando a los cantaores del pueblo, que suele ser siempre una buena escuela. Arahal es una tierra en la que hay mucha afición al cante y los aficionados suelen reunirse en tabernas y la peña flamenca para echar sus ratos. En esas reuniones no suele faltar nunca Pepe el de los Cabales, dispuesto siempre a acompañar a todos y a participar de forma desinteresada en todos los homenajes. Este año se jubila y traspasará el Bar Los Cabales, uno de los templos flamencos del pueblo. Por este motivo, sus amigos, los aficionados y los cantaores, le rendirán este homenaje reconociendo así a su valía como guitarrista y como persona entregada a su trabajo y a las cosas de Arahal. Será el gran Manolo Sanlúcar el encargado de entregarle una estatuilla, algo que para Pepe Núñez es como un sueño, por la admiración que le profesa al artista de Sanlúcar de Barrameda. Los interesados en asistir al homenaje pueden reservar su entrada en la Peña Pastora Pavón o en el propio Bar Los Cabales, al precio de 25 euros por menú. Además, actuarán destacados artistas locales y de otras localidades. Entre todos lograrán que ese día sea inolvidable para él y su familia.

25
May/2014

El corazón por la boca

Castulo

El pasado sábado presentó el cantaor mairenero Manuel Castulo su último disco, El corazón por la boca, con cientos de personas en el teatro de la Casa de la Cultura, aficionados no solo de Mairena sino de otras localidades sevillanas y de la propia capital. Fue un acto sencillo, emotivo, flamenco de verdad. El que merecía tan buen cantaor. Mairena puede presumir de tener en la actualidad media docena de grandes cantaores de flamenco, entre ellos Castulo. Siempre los ha tenido, desde antes incluso de que naciera Antonio Mairena. Es un pueblo cantaor, de cante grande, un lugar que huele a seguiriyas, soleares, saetas y tonás. En la actualidad no solo tiene a Manuel Castulo, sino a su hermano Juan, que es también un gran cantaor, con un sonido que lastima. Y tiene a José de la Mena, Antonio Ortega padre e hijo, los dos hijos de José de la Mena, Juan Navarro o Juan Antonio Ramírez, entre otros. Pero Manuel Castulo está en su momento, sobre todo después de que conquistara el Concurso Nacional de Córdoba. Con su nuevo disco, que es una maravilla flamenca, demuestra claramente que puede tener un sitio entre los mejores, si lo que queremos defender es el cante por derecho y no la canción aflamencada. Castulo es seguidor del estilo de Antonio Mairena, lo busca en la esencia y en el sonido, en la actitud ante este arte tan difícil. Estamos faltos de cantaores que echen el corazón por la boca, de cantaores aficionados, de artistas que sepan dar brillo al legado de los grandes maestros, como hace Castulo con la herencia de Mairena y los Mairena. Esta localidad debería apostar más por sus jóvenes cantaores, estar con ellos, mimarlos, porque no todos los pueblos tienen el tesoro que tiene Mairena del Alcor. Jóvenes artistas que llevan el nombre de la localidad por toda España y que no siempre se sienten arropados. Conozco bien la soledad de algunos cantaores de Mairena, lo que les duele la indiferencia del pueblo hacia ellos. No soy de Mairena, vivo aquí desde hace casi diez años y mañana a lo mejor vivo en otra parte. Mi opinión interesa poco. Pero eso no me impide decir lo que valen los cantaores maireneros, los actuales. Ojalá Manuel Castulo se convierta en el nuevo cantaor que necesita Mairena en los festivales, una vez que Calixto Sánchez se ha ido de los escenarios, que no del cante. Felicidades, Manuel Castulo.

24
May/2014

¿Se fue ya el Homo bohórquetus?

A mí me crió una mujer machista, mi madre, aunque ella no ha sabido nunca lo que es en realidad un machista. A pesar de la influencia que mi madre siempre ha ejercido en mí he procurado no serlo, corregir de alguna manera aquella errónea educación. Creo que lo he conseguido, aunque no puedo asegurar que haya eliminado al Homo bohórquetus que llevo dentro. De hecho, confieso que hace unos cuantos años tuve un ataque de machismo del que luego me avergoncé como no podrían imaginarse. Estuve tres días sin dormir y me sentí durante bastante tiempo como un ser absolutamente repulsivo que merecía el peor castigo que hubiéramos inventado los malditos hombres. Iba una mañana muy luminosa por la avenida de Eduardo Dato, casi dormido aún, con el sol cegándome por completo y cuando me vine a dar cuenta había invadido un carril bici. Venía del pueblo, de andar entre los olivos, de pisar terrones, y estos carriles para ciclistas se habían abierto hacía solo unos meses, luego era algo nuevo para mí. Sentí un timbre que sonaba como desesperado, pero no adiviné que se trataba de una ciclista que venía a gran velocidad y que me avisaba de un más que inminente atropello, como así fue. Sin ver venir el peligro sentí un tremendo golpe en la espalda y comencé a dar vueltas por el suelo, acabando en un arriate con media cuarta de agua. No sabía qué había pasado, estaba aturdido, como atontado por el golpe y con barro hasta en las pestañas. Me quité el fango de los ojos y vi venir hacia mí a la dueña de la bicicleta, una mujer joven, como de unos treinta años, que me insultaba: “¡Eres un maldito cabrón! ¿No te has dado cuenta de que ibas por un carril bici, paleto?”.  A todo esto, la mujer no se había caído siquiera de la bicicleta, menos mal. Le pedí disculpas mientras me seguía quitando barro de encima, pero la mujer continuaba insultándome, como fuera de sí. Como no había manera de razonar con ella, me salió el Homo bohórquetus y la mandé a fregar platos. Reconozco que la envié a la puta cocina, que fue la única manera que encontré de hacerle daño, por no decir de defenderme, aunque sería lo más sincero porque me sentí débil ante aquella furibunda ciclista.

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El machismo es como las hemorroides: todos las llevamos dentro y cuando menos lo esperamos salen fuera. Es lo que le pasó hace unos días al señor Arias Cañete, que le salió el machismo, el Homo cañetus que llevaba dentro. Se equivocó, tardó en pedir perdón y le han dado para el pelo. Él se lo buscó. Y la candidata socialista aprovechó para pedir que fuera quemado en la hoguera, como si en España no hubiera problemas más importantes que cazar a un machista, aunque sea un raro ejemplar de macho ibérico albino. O no tan raro, porque hay miles todavía en este nuestro santo país, algunos de ellos en los dos partidos que nos gobiernan. ¿Se acuerdan cuando desde el Partido Socialista mandaron a Fátima Báñez a hacer punto de cruz? No es comparable, desde luego, porque Cañete va a ser probablemente el máximo representante de la política española en Europa y es inadmisible que ese cargo lo vaya a ostentar un machista, suponiendo que en realidad lo sea, que tiene toda la pinta. Lo único que le faltaba a esta impresentable campaña electoral es un debate que no viene a cuento, el del machismo, en un país donde casi nadie habla ya de eso, aunque aún haya que reclamar muchos derechos para la mujer, como el de la igualdad de salario respecto al del hombre, y seguir denunciando otros muchos aspectos lamentables, claramente discriminatorios. Por otra parte, el susodicho debate sería interminable porque puestos a sacar brotes machistas del cubo de la basura habría mucho trabajo por hacer e inevitablemente saldrían casos como el de Diego Valderas, el actual vicepresidente de la Junta de Andalucía, destacando las “tetas gordas” de una contrincante política, o el famoso tuit de Elena Valenciano resaltando la fealdad del futbolista francés Ribery, al que un accidente le deformó la cara. Por eso resulta grotesco que se haya liado la que se ha liado estos días y que el tema del machismo haya salido a la palestra por las desafortunadas declaraciones del señor Arias Cañete y no porque lo pusieran sobre la mesa todos los partidos para acabar con la tremenda desigualdad que hay aún entre el hombre y la mujer.

A quienes los educaron en el machismo les ha costado mucho liberarse de aquella pesada losa. Unos lo han conseguido y otros lo disimulan muy bien. Si se pudiera saber quién es y quién no es machista con un simple análisis de sangre, ¿cuantos españoles tomaríamos la decisión de hacernos la prueba? Seguramente muy pocos, porque eso es algo que se sabe. Todos sabemos si somos o no somos machistas, pero no todos somos capaces de salir del armario. Y algunos tendrían que salir por lo menos de Merkamueble. Estoy convencido de que a nadie le importa un pimiento si soy o no machista, porque no soy político, sino un humilde crítico de flamenco con menos fuerza que el puchero de un vegetariano y menos papeles que una liebre. A pesar de todo, de que soy consciente que a nadie le importa, creo que es honrado aceptar por mi parte la posibilidad de que pudiera serlo para a partir de ahí intentar corregir ese sentimiento heredado o adquirido. El del machismo y, por ejemplo, el del racismo, que resulta que en España no lo hay hasta que alguien no le tira un plátano a un famoso futbolista de color en un campo de fútbol. A todos nos iría mejor si aceptáramos que no somos perfectos, que hemos tenido la educación que hemos tenido, que podemos ser mejores personas, más solidarios, menos soberbios y más humanos. No está bien eso de ensañarse con alguien a quien en un momento dado le ha salido un sentimiento de las tripas, sea o no político. Y mucho menos juzgar a todo un país por lo que diga o haga una sola persona. Tan importante no es Cañete para que a partir de su zafias declaraciones el mundo entero nos tilde de país machista. Si lo somos ya lo éramos antes de esto, ¿no creen?. Los habrá como en los demás países. Hay que tenerlos bien puestos para decir “soy machista y quiero que me ayuden a dejar de serlo”. Confesar hoy aquello que me ocurrió con la ciclista me ha aliviado bastante. Pero yo no aspiro a ser comisario europeo. Ni siquiera un político.

19
May/2014

Nunca digas que fue un sueño

Os anuncio que en junio saldrá al mercado un nuevo libro mío, El esquimo, que hará el número once. En esta ocasión será de coplas flamencas. Tendré unas 130 páginas y llevará unas quince ilustraciones flamencas del gran pintor Patricio Hidalgo.

Una de mis asignaturas pendientes era la de escribir coplas flamencas, que son la esencia del cante andaluz, su mensaje poético. Lo he hecho siempre, aunque no acababa de verme como eso que llamamos un poeta. En todo caso, un poeta popular, sencillo, del pueblo. Admirador de Augusto Ferrán, Manuel Machado, Balmaseda, Rafael Montesinos, Francisco Moreno Galván y Antonio García Barbeito, entre otros, la admiración por estos grandes creadores frenaba siempre el afán por publicar mis coplas. Sobre todo a raíz de entrar en las redes sociales, que fue donde empecé a hacerlo hace un par de años. Cada noche publicaba una soleá en Twitter y así fui descubriendo no solo que me daba placer hacerlo, sino que había quien no podía irse a la cama sin leer la “soleá para irse a dormir” de cada noche. Meses más tarde comencé a publicar también en Facebook y tras estas experiencias he decidido recopilarlas en un libro para se conserven y lleguen a quienes nunca van a estar en las redes sociales. Sobre todo, para que queden. Todas son soleares que fueron improvisadas en su momento, en ocasiones en solo unos segundos, con la emoción de un pensamiento. A veces, agobiado por la soledad. Otras, enamorado de un libro o de un cante que sonaba en el mismo ordenador.

La verdadera copla flamenca no suele ser muy procesada, sino improvisada, como inventan los troveros de la Alpujarra almeriense o de tierras levantinas. Soleares creadas, además, midiendo los octosílabos mientras marcaba el compás en la mesa del despacho, cantadas, aunque uno no sea ni mucho menos un cantaor profesional. Y resultaba una experiencia increíble publicar una soleá en alguna de estas redes sociales y comprobar cómo a los pocos segundos ya había alguien desconocido a miles de kilómetros que mostraba su emoción al leerla. Por eso este libro es un homenaje a esas miles de personas de todo el mundo que durante meses las hicieron suyas o, simplemente, las disfrutaron. Personas que estaban enamoradas o que habían sufrido el desamor alguna vez y que se veían reflejadas en esos tres o cuatro versos que, a veces, cuentan toda una vida: las penas, las alegrías, la desesperación o la euforia de la existencia. La vida entera puede caber en una sencilla soleá de tres versos octosílabos:

 En tres versos bien escritos

nos cabe toda una vida

y algo más que lo vivido.

La temática de estas coplas por soleá es fundamentalmente el amor y el desamor. Y algo de mi propia vida hay en muchas de ellas. El campo, la figura de la madre o el venusto mundo del cante están también presentes:

A un pocito fui a tirarme

y vi llorar en el agua

los ojillos de mi mare.

Solo espero que el libro llegue a la mayoría de esas personas que en su momento sintieron alguna emoción al leerlas en algún rincón del mundo. Que se estremecieron por alguna causa o que les sirvieron para aliviar una noche de soledad. Que se enamoraron o se desenamoraron. En definitiva, que les traspasaron la piel para lo bueno o para lo malo.

Como será una edición de pocos ejemplares, los interesados en reservarlo pueden hacerlo ya llamando al teléfono 955 747 146.

19
May/2014

El talento de Surco

Mi perro Surco, por el que daría la vida hoy mismo.

Mi perro Surco, por el que daría la vida hoy mismo.

Mi abuelo Manuel me contó un día que los cazadores de Arahal tenían una curiosa forma de saciar el hambre de los perros, porque en aquella época, en la posguerra, escaseaba hasta el desperdicio en la casa del pobre. Llenaban un cubo de agua y echaban un hueso para que se fuera al fondo. El perro tenía que beberse medio cubo de agua hasta poder alcanzar el deseado manjar. Entonces, acababa tan saciado que dejaba el hueso para otro día. No había perros obesos en aquellos años, como los hay en nuestros días, que hasta hay planes de adelgazamiento para canes, sobre todo para determinadas razas que tienden a engordar. El perro engorda porque no lo sacan a pasear y lo sobrealimentan con comida poco apropiada y chucherías. También nos pasa a los seres humanos. En cierta ocasión un paisano mío me dijo que había inventado un plan de adelgazamiento y me preguntó que cómo podía patentarlo. El plan consistía en comer solo conejos silvestres, del campo, en salsa, al ajillo o con tomate. Cuando le comenté que cómo podía adelgazarse de esa manera, por muy pocas calorías que tenga la carne de conejo del campo, enseguida me desveló el secreto: los conejos había que cogerlos corriendo, pero sin perros. Para que luego digan que en Arahal no hay talento. Hace unos días quise probar con Surco lo del hueso en el fondo de un cubo de agua. Llené el cubo, le eché una rodilla de buey recién traída de la carnicería y me puse a vigilarlo por la ventana del patio para ver cómo reaccionaba. Lógicamente, estuvo viendo la forma de llegar al hueso sin beberse medio cubo de agua, hasta que se le encendió la lucecita. Cogió un trozo de manguera que había en el patio, metió una punta dentro del cubo y absorbió por la otra. Cuando vació el cubo, se zampó el hueso. Increíble, pero cierto. Al día siguiente quise poner en práctica con él lo de alimentarlo solo de conejos del campo y lo llevé a ver qué pasaba. Estuvo tres horas corriendo detrás de los orejones, pero no pudo coger ninguno. Ese día no le di el pienso para intentarlo de nuevo al día siguiente, pero como tiene tanta confianza con una vecina la esperó en su puerta y le preguntó: “¿Vas hoy al Mercadona?”. Cuando le dijo que sí le hizo el encargo de que le trajera un conejo de granja, que a falta de pan buenas son tortas, pensaría. Esto me hizo pensar en que o los perros de la posguerra eran tontos o mi abuelo Manuel era tan fantástico como yo. Lo de desvariar puede ser un problema de familia.

18
May/2014

El Homo Cañetus: un raro ejemplar de machista ibérico albino

Cañete

Que el exministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y candidato por el PP a las Elecciones Europeas, don Miguel Arias Cañete, es un machista, es algo ya indudable. Paco Marhuenda es quizás el único español que no acaba de verlo claro, y porque no es del Partido Popular. Era raro que en España quedaran aún machistas, pero al menos sabemos que había uno y ya lo hemos cazado con laso. Por tanto, asunto resuelto y a otra cosa, mariposa, que hay mucho trabajo por hacer. ¿No les resulta raro que en un país donde el sueldo de la mujer es igual que el del hombre quedara aún un machista por ahí suelto, sin bozal ni nada? A mí sí. Máxime si tenemos en cuenta que hay el mismo número de mujeres que de hombres en los altos cargos públicos y en la dirección de las empresas, sean públicas o privadas. Sin embargo, el otro día pillamos a un nauseabundo machista, un ejemplar de macho ibérico panzudo, de pelaje blanco, campechano y madrileño-jerezano, que se considera intelectualmente muy superior a Elena Valenciano. ¡Pero cómo se le ocurrió decir eso! Don Miguel, qué torpeza. Nada menos que de esta señora, que ha hecho un carrerón en el Partido Socialista partiendo de un sencillo teléfono. Salvo Gila, nunca nadie había llegado tan lejos colgando y descolgando teléfonos, y eso merece un respeto. No sea usted clasista, don Miguel, que no le pega. Y vino a humillarla públicamente un medio iletrado que solo es un abogado del Estado, como si para eso hubiera que estudiar mucho. Lógicamente, las redes sociales ardieron en defensa de Elena Valenciano, lo que me pareció bien. Si quedaba un machista suelto, un peligroso ejemplar de macho ibérico barbudo, había que denunciarlo, sobre todo porque en España hace siglos que la mujer es igual que el hombre en todo, pero sobre todo en derechos. Y porque somos un país nada machista. Nunca lo hemos sido y nunca lo seremos. Pero había uno por ahí agazapado, el Homo Cañetus, al que ya hemos pillado y ahora habrá que colgarlo en alguna parte bien visible para que lo vean los guiris y sepan que si alguna vez hubo machistas en España, se acabaron con la caza de este último y raro ejemplar de machista ibérico albino.

17
May/2014

¿Cárceles o educación social?

Me repatea bastante que se descalifique a alguien por su escasa formación cultural, algo que viene sucediendo con demasiada frecuencia. Si denunciamos muchas veces que la política no debe ser una carrera, que hay que huir del político profesional, ¿por qué el concejal de un ayuntamiento de pueblo tiene que ser ingeniero agrónomo o abogado? Un jornalero, un sencillo trabajador del campo, puede ser un buen gestor para el Ayuntamiento de su pueblo o la Diputación Provincial. Y un abogado puede ser un mal gestor y, además, un mangante. Los de la derecha utilizan a veces como arma arrojadiza lo de la escasa preparación de la izquierda, en general, aunque saben que los hay de gran talla intelectual, rectores de importantes universidades, escritores y líderes políticos. La política no solo está falta de personas de talla intelectual, sino de hombres y mujeres con vocación de servicio al ciudadano, y con honradez. De hecho, los corruptos se dan lo mismo en la izquierda que en la derecha, en los sindicatos o en la banca. Tener una buena formación cultural no es garantía de honradez y los hay que han arruinado bancos, grandes empresas o ayuntamientos, a pesar de sus brillantes expedientes académicos. Sin embargo, cuando alguien de la izquierda mete la mano en la caja pública casi siempre se hace alusión a su “escaso nivel cultural”, a que era “un muerto de hambre” antes de dedicarse a la política. Y cuando lo hace alguien de la derecha, aunque sea un zoquete de mucho cuidado, se refieren a su ambición, como si esta fuera exclusiva de alguna ideología. Cuando a principios de la década de los ochenta empecé a ejercer la crítica flamenca, el delegado de uno de los distritos más humildes de Sevilla me encargó unas conferencias por las peñas flamencas de ese distrito y me preguntó que cuánto cobraría por cada una de ellas. Tenía solo algo más de veinte años y pensaba que estaba mal eso de cobrar por hablar de flamenco en una humilde peña de barrio. El delegado insistió en que cobrara, que había ya un dinero destinado para eso, pero me negué en rotundo. Entonces me dijo que entendía mi romanticismo, pero que tenía que firmar un recibo por valor de 25.000 pesetas, tantas veces como conferencias diera. “Es para los gatos”, me hizo saber. Y los firmé. Se refería a los gastos de copas y  tapeo en las peñas, que luego averigüé que habían corrido a cargo de las propias entidades. Por tanto, el delegado y su podrida cuadrilla se habían quedado con el dinero que tenía que haber cobrado yo por las conferencias.

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Lo denuncié públicamente en mi programa de radio y lo único que conseguí fue que nunca más me volvieran a encargar nada. El delegado pertenecía a un partido de izquierdas y su profesión era la de pulidor. No de joyas, sino de losas de terrazo. Era un trabajador de la construcción que se dedicaba a organizar las veladas del distrito y que dirigía un equipo de fútbol.  Aquella experiencia me abrió los ojos y desde entonces desconfío del político en general no por su ideología o estatus social, sino porque son todos de una misma tribu. Y porque aquel sujeto de escasa preparación cultural abusó de alguien que tenía menos que él y mucha menos maldad. Hemos pasado de decir que tenemos a los jóvenes más preparados de la democracia a anunciar ahora que un porcentaje escandaloso no tiene cualificación alguna. Si los que no tienen cualificación son un problema y los que la tienen se están yendo fuera por falta de trabajo y oportunidades, en realidad son dos problemas graves. Sin embargo, en los últimos años parece que el único problema es que más de un millón de jóvenes sin formación están pendientes del aire, a verlas venir, viviendo de lo que pueden, de sus padres o sus abuelos, o del propio Estado. Y casi todos los problemas que hay en la actualidad en España, sobre todo de orden público -revueltas callejeras, pandillas urbanas o delincuencia-, se les achaca a estos jóvenes, que suelen ser  de “familias desestructuradas”, de condición humilde, “sin oficio ni beneficio”, expresiones marginales que recuerdan mucho a otras épocas, sobre todo a la franquista.

Me pregunto qué hubiera ocurrido en León el pasado lunes si la autora del asesinato de Isabel Carrasco hubiera sido militante de algún partido de izquierdas o sin estudios, de esos a los que Hernann Tertsch llama con frecuencia “gentuza”. Pero no solo no fue alguien de un barrio marginal, sino con estudios y carné del Partido Popular. Así y todo, hubo quien intentó justificar el crimen por “el estado de crispación social en el que vivimos”, como dijo Rita Barberá, la alcaldesa de Valencia, pensando sin duda en los jóvenes que se echan a la calle a protestar, a veces de forma poco correcta, por la situación actual del país y la corrupción generalizada.  ¿Qué hubiera ocurrido si la autora del crimen de Isabel Carrasco hubiera sido una desahuciada por algún banco o un parado de larga duración? ¿Hubieran ardido también las redes sociales? Seguro sí, pero desde el bando de quienes piensan que “hay que echar de las redes a los indeseables”, como declaró el propio ministro del Interior. Y podemos estar de acuerdo en eso -es lamentable la respuesta de cientos de miles de personas en las redes sociales sobre este asesinato-, pero también habría que echar de los medios de comunicación del país a fascistas como el dueño de una televisión privada, que animaba a darle seis tiros en la boca a Sánchez Gordillo, el alcalde de Marinaleda.

España tiene un problema y no está precisamente en las redes sociales, aunque comiencen a ser también un problema por la cantidad de cobardes que se amparan en el anonimato para calumniar, insultar e injuriar. El verdadero problema es que la clase política ha desenterrado el odio que siempre se han tenido las dos Españas y que de nuevo están locas por zumbarse. Y eso no se va a arreglar creando cárceles especiales para tuiteros y feisbuqueros, con estudios o sin ellos, que están más necesitados de educación social que de cárceles. La violencia tiene su origen en la propia violencia, en las injusticias sociales, la falta de educación y la desigualdad. Antes de hablar de cárceles, los políticos españoles deberían dar ejemplo, robar menos, tratar de acabar con los problemas y respetar más al pueblo, que no lo respetan nada.

17
May/2014

Adiós a Pastora la del Pati

PASTORA LA DEL PATI

Hoy tengo el corazón roto y el alma herida, casi no puedo dormir. Esta misma tarde me enteraba de la muerte de Pastora la del Pati, la veterana bailaora, esposa de El Pati de Triana, el gran bailaor que, entre otras muchas cosas, era del cuadro acompañante de Manuel Vallejo. Los dos fueron grandes amigos míos, Pastora y El Pati, con los que conviví mucho cuando vivía y trabajaba en Tomares, en la época de mi programa de flamenco en Radio Aljarafe, El duende y el tárab. Allí residían estos grandes artistas del baile puro trianero y viví con ellos momentos maravillosos, fiestas privadas en las que disfruté del arte de los dos, gitanos cabales, con arte y gracia, de una naturalidad que conmovían. Pastora era una gitana guapa, de las más guapas que he visto en mi vida, con un pelo negro siempre recogido en un moño, una mirada dulce y una sonrisa que enamoraba los sentidos. Cuando bailaba me quedaba extasiado viendo cómo elevaba los brazos, sin aspavientos, sin trucos, con una ancestral naturalidad heredada de aquellas calés de la Cava Gitana de Triana que hacían buñuelos y bailaban en los corrales de vecinos y que criaban hijos y vendían moñas de jazmines o canastos para los señores y las señoras de Sevilla. Pastora era sencilla, una esposa increíble y una madre mejor todavía. Recuerdo cuando una noche fuimos a escuchar a Manuel de Paula a la Peña de Los Cernícalos de Jerez, en la fragoneta de Pepito Ávalos, que en gloria esté. Se montó tal fiesta en el coche que Pastora, sin levantarse, elevó los brazos y nos volvió locos a todos con su movimiento de manos. Pero lo mejor era cómo la miraba El Pati, su esposo, con los ojillos llenos de lágrimas y de emoción. Por eso tengo roto el corazón esta noche, porque se ha ido una gitana, una artista, una mujer de una casta única. Y porque no he podido darle el último adiós a la que fue mi gran amiga, por no haberme enterado a tiempo de su muerte. Me fui de Tomares hace muchos años y llevaba tiempo sin verla y sin disfrutar de su baile en la intimidad de la fiesta. Por ella sé cómo eran aquellos corrales de la Cava de Triana, su ambiente. Cómo olían y cómo era la vida de los gitanos en ellos. Por ella sé cómo bailaban las viejas gitanas, sin dar brincos, con la misma naturalidad con la que hablaban o andaban. En esta noche triste, Pastora, quiero decirte que siempre estuve muy orgulloso de ser tu amigo y el amigo de El Pati. Y quiero agradecerte esa sonrisa fresca y esa mirada dulce con las que me recibías siempre en tu piso de Tomares. Viva tú y tu gente, Pastora la del Pati. Donde quiera que estés ya, sé que algún día volveremos a encontrarnos y volveré a llorar de emoción viendo cómo eras capaz de bailar en una losa, con una gitanería que te has llevado a ese lugar donde solo van las grandes. Triana Pura ya no será lo mismo sin ti.

16
May/2014

Paco de Lucía y su llovizna de sensibilidad

Paco

La obra póstuma de Paco de Lucía, Canción andaluza, ya en el mercado y con una extraordinaria acogida y posición en las listas de ventas, es una verdadera delicia. El genio de Algeciras basó su revolución en una fuerza sobrenatural y en una ejecución veloz, de vertiginosos picados, increíbles escalas y unas armonías nuevas dentro de la vieja cadencia andaluza. Y por supuesto en su sonido tan flamenco, gitano, según algunos, que enamoró al mundo. Técnica y emoción nunca se entendieron tan bien en la historia de la guitarra flamenca. Sin embargo, Canción andaluza, su homenaje a la copla, es como una llovizna de sensibilidad musical andaluza, como un soplo de aire fresco para un género, el de la copla, que Canal Sur ha vulgarizado miserablemente, con todos mis respetos para los buenos profesionales de esa casa. Qué grande Paco de Lucía, cuánta belleza musical nos ha regalado siempre, cómo ha sabido llevar por el mundo nuestra música para que millones de personas se enamoraran de ella. Y ahora, su última obra, su testamento, que es una maravilla. Andalucía nunca le pagará a este genio lo que le ha dado al flamenco y a nuestra propia tierra. Tampoco él trabajó para eso, sino para hacer grande y universal lo que tanto amó.