Monthly Archives: Octubre 2013

23
Oct/2013

Círculo Flamenco de Madrid

Unos amigos de la capital de España han creado el Círculo Flamenco de Madrid para luchar por nuestro arte más allá del mero disfrute de sus encantos con una copa de vino en la mano en cualquier peña o taberna. Se inauguró el pasado día 16 de septiembre, cuentan con decenas de socios y empiezan a tener mucha actividad. En Sevilla deberíamos hacer lo mismo, crear un centro cultural destinado al estudio del flamenco, su difusión y dignificación. Siendo Sevilla una de las cunas fundamentales de este arte, es inadmisible que no exista ya algo así. Los sevillanos no conocen la historia del flamenco de su ciudad y eso es algo que no se entiende bien. Las instituciones públicas se lo gastan todo en espectáculos, en los artistas, cuando deberían cuidar la investigación y tratar este fenómeno artístico como algo de una gran importancia cultural, como lo que es. Mi más sincera felicitación a los compañeros de Madrid por tan interesante iniciativa, y aquí estamos para lo que necesiten. En el Círculo Flamenco de Madrid se darán charlas, habrá mesas redondas y se presentarán libros, discos, etc. Este arte necesita iniciativas así antes de que acabe siendo de nuevo solo para turistas.

19
Oct/2013

Soñar no cuesta nada, salvo los putos impuestos

Esta mañana he escuchado por la radio una historia que me ha conmovido e interesado. Una pareja joven decidió vender todas sus propiedades, dejar cada uno sus oficios y trabajos fijos e irse a la Patagonia, en el sur de Argentina. Compraron una parcela grande por la que pasa un arroyo cristalino y viven de lo que producen en la finca, rodeado de animales. Allí han tenido un hijo y ambos confiesan que les ha cambiado la vida por completo, que ahora sí son totalmente felices. Me ha sorprendido el testimonio de la mujer. “Aquí he descubierto que me gusta ser madre y he encontrado a la mujer primitiva que llevaba dentro, y que no conocía. Ahora sé lo que quiero hacer con mi vida”, dijo. Esto me ha hecho reflexionar una vez más sobre la vida, sobre su sentido. ¿Merece la pena empecinarse en vivir como no queremos vivir, aunque creamos que es la única manera de hacerlo? Para empezar, la vida tiene sentido cuando sabemos para qué sirve, y lo que para unos es la gloria, para otros es el infierno. Estos días tengo la sensación de que elegí el camino equivocado. Lo que no sé bien es cuándo ni dónde sucedió. Tampoco si lo decidí yo mismo o me obligaron a ello. Si la vida me da otra oportunidad voy a pensar por primera vez en mí y voy a elegir qué camino quiero coger. Todavía estoy a tiempo de aprender a quererme a mí mismo, de creer que merezco un sitio aquí. Si fuera fácil lo dejaría todo y me iría a la Patagonia, como hizo la pareja citada. Lo haría ahora mismo, sin duda alguna, si las personas a las que tanto quiero se apañaran sin mí. Nadie se muere por nadie, pero sé de dos que me echarían bastante de menos. También he pensado muchas veces en meterme a fraile, pero tendría que solucionar antes dos grandes problemas. Primero, si es imprescindible creer en Dios para ingresar en un convento. Segundo, si me dejarían llevarme a mi perro Surco, que es el único ser vivo de este mundo que parece entenderme. A lo mejor no tienen ropa para un tiarrón de casi dos metros, pero eso tendría fácil arreglo. Si me fuera alguna vez a la Patagonia o a cualquier paraíso perdido de Canadá, por ejemplo, sé muy bien lo que me llevaría: a mi perro Surco, unas viejas tijeras de podar olivos de mi abuelo Manuel, además de su navaja y su piedra de amolar, y un cante de cada cantaor que me gusta. Ligero de equipaje, que diría Machado. Siempre soñando despierto. Cuando me parió mi madre, la matrona del pueblo le dijo: “Pepa, prepárate que acabas de traer al mundo a un soñador”. Era un lince aquella Matrona. Y en eso sigo, soñando despierto con lo que parece imposible, pero que a lo mejor es más posible de lo que parece. Soñar no cuesta nada, salvo los impuestos. Los putos impuestos.

17
Oct/2013

Aniversario de La Gazapera

Amigos y amigas de La Gazapera. Este año no vamos a celebrar el encuentro de lectores del blog, que sería ya el cuarto, por asuntos familiares y laborales que no solo me tienen preocupado, sino desanimado. Organizar un evento así requiere tiempo y ahora estoy centrado en otras cuestiones. La Gazapera sigue siendo un blog de éxito, con 718.600 visitas en sus cuatro años de vida recién cumplidos, gracias a vuestra fidelidad y apoyo constante. Sigo con la misma ilusión del primer día pero las cosas no van bien y este año no tengo más remedio que posponer el cuarto encuentro para el próximo año por estas fechas, que habremos alcanzado ya seguramente el millón de visitas, una cifra francamente espectacular si tenemos en cuenta que el blog no está traducido a ningún otro idioma y que no dispone de aparato publicitario. La base del éxito del bloc quizás sean los trabajos de investigación y quiero deciros que cada día me cuesta más trabajo investigar por la crisis y los problemas laborales. Esta labor requiere tiempo, viajes y, sobre todo, dinero. Y como no contamos con ningún tipo de ayuda por parte de ninguna institución pública o privada, cada vez se hace más difícil. He invertido en esta labor todos mis ahorros y ya es imposible seguir manteniendo el nivel  que hemos mantenido hasta ahora. Si esto sigue así a lo mejor tengo que pediros ayuda, que creemos una especie de asociación de amigos de La Gazapera, en la que sus lectores aporten algo anualmente, una cuota, como se hace en las peñas flamencas, porque de otra forma no habrá manera de poder mantener el nivel que deseo personalmente y que ustedes merecen. Os pido disculpas y espero que sepáis entenderlo, algo de lo que no tengo duda.

13
Oct/2013

Curso de flamenco sobre la historia de nuestro arte en Sevilla.

Alameda de HérculesComo recordaréis, días atrás les hablé del curso de flamenco sobre la historia del arte jondo en Sevilla que impartiré en el mes de noviembre en la capital andaluza, en la Alameda de Hércules. Hoy os adjunto el enlace con toda la información: contenidos, fechas, precio del curso y ficha para apuntarse. Espero que os interese y que os apuntéis aquellos que queráis y podáis para vivir juntos lo que espero sea una gran experiencia. Se trata de un curso de cinco días para conocer la historia del flamenco en la Sevilla del siglo XIX, con una documentación fiable y actualizada, recopilada en mis muchos años de investigación en archivos de todo el mundo. En el curso nos ocuparemos de todas las figuras históricas que nacieron en Sevilla o hicieron su carrera en esta ciudad: El Planeta, el Fillo, María Borrico, la Andonda, la Serneta, la Trini, Juan Breva, el Nitri, Frasco el Colorao, los Cagancho, Paco la Luz, el Canario, el Maestro Pérez, Miracielos, Paco el Barbero y un largo etcétera. Naturalmente, con proyecciones, audiciones de discos, debates y visitas guiadas a los lugares donde vivieron y trabajaron. Me encantaría que se apuntaran aficionados y artistas, de todas las edades, para que juntos nos adentremos en el túnel del tiempo y hagamos un apasionante viaje al siglo XIX para saber quiénes fueron los creadores de esta maravilla que nos enloquece.

http://www.labsevilla.com/formacion/workshops/curso-flamenco-en-sevilla-5112013-12112013-19112013-26112013-y-27112013/

12
Oct/2013

Cuatro golfos y millones de lilas

Lo de los ERE fraudulentos era solo cosa de cuatro golfos, según aseguró uno de esos cuatro sinvergüenzas, un pez gordo de la Junta al que aún no han pescado seguramente porque es especie protegida. La trama Gürtel también era cosa de tres chorizos de Almendralejo y cuatro morcillas de Burgos, y ya ven lo que ha dado de sí la chacina. Y lo de los sindicatos, el mangoneo de los defensores de los intereses de los trabajadores, lo mismo. Lo que de verdad es delito en España es que un ciudadano normal y corriente deje de pagar los recibos de la luz, las multas de tráfico o el IVA, aunque sea por poder mantener el colegio de sus hijos o llenar la cesta en Mercadona. Y no digamos ya si lo pillan robando melones, o cobre en alguna obra aunque esté abandonada. Si no puede pagar la hipoteca de su casa, el banco se la quita para que duerma en la calle, al fresquito, y le obliga a seguir pagando. Todo esto con la complicidad de aquellos que engañaron al pueblo con falsas promesas de cambiar España -”no la va a reconocer ni la madre que la parió”, dijo el ínclito Alfonso Guerra-, de hacer de este puto país un lugar habitable en el que haya motivos para amarlo por encima del amor que cada cual le pueda tener al lugar donde ha nacido, aunque sea una inmunda zahúrda. Los cerdos suelen ser bastante felices en su propia mierda. Si la derecha llegara a ganar las elecciones autonómicas andaluzas alguna vez, que está dentro de lo probable, no hace falta ser un experto politólogo o un buen sociólogo para saber lo que pasaría: lo mismo que está pasando ahora a nivel nacional desde que el partido de la derecha ganó las generales por mayoría absoluta. No creo que haga falta decir lo que está pasando. Entonces, los que deseamos que cambien las cosas en Andalucía, pero que cambien de verdad, ¿qué hacemos? Si la única alternativa que hay al mangoneo y la ineficacia de la izquierda en Andalucía es la derecha del Partido Popular, ¿qué podemos hacer los que no queremos a esta gente ni en pintura porque tenemos memoria y en Andalucía los conocemos bien, pero tampoco a una izquierda corrupta y llena de sinvergüenzas que han engañado a las personas que les dieron su confianza? Si dejas de votar te tildan de franquista o de no ser demócrata. Si vas a votar y lo haces en blanco, de falto de criterio, de no quererte mojar con tu país. Si votas a la derecha, aunque no seas de derechas, para que cambien las cosas, de traicionar a los tuyos, a tu casta. Y si votas a la izquierda, aunque no tengas claro qué es ser de izquierdas, de ser un mantenido.

Aznar

Los Romeros de la Moncloa. Dios los cría y ellos se forran.

Me hace mucha gracia cuando el presidente del Gobierno de España o su ministro de Hacienda, el señor Montoro, se refieren al “esfuerzo que estamos haciendo todos los españoles para salir de esta crisis”. Será el esfuerzo al que estamos siendo sometidos, sí o sí. Que yo sepa, en España ha habido ya dos huelgas generales en protesta por los recortes a los trabajadores, por la imposición de una reforma laboral que sigue sin crear empleo y que ha empobrecido aún más a los trabajadores de lo que ya lo estaban con el partido que gobernaba anteriormente, que no han hecho rectificar al Gobierno. Pero, claro, con lo que estamos sabiendo sobre los dos grandessindicatos españoles, CCOO y UGT, es lógica la duda de si esas huelgas generales fueron de verdad para defender los derechos de los trabajadores o para derribar a un gobierno que no les interesaba para sus propios negocios. Viví muy de cerca la política cuando creía que merecía la pena porque era el mejor instrumento para mejorar las cosas. El haberme criado en una familia pobre, en un pueblo de señoritos que trataban con la punta del pie a los trabajadores, me hizo remangarme y meterme de lleno en el barro de la lucha. No eran políticos profesionales, sino trabajadores del metal o la construcción que durante el día sudaban en sus tajos y por las noches se reunían para ver qué se podía hacer por el barrio o por el pueblo. Esa es la política que me gustaba. La de ahora no me gusta y por tanto me mantengo al margen de ella, aceptando al partido que elijan los andaluces para gobernar, aunque no coincida con mi ideología, que ya no sé muy bien cuál es. Siempre he sido de izquierdas, pero quiero que esta gentuza deje de robar con la impunidad que lo ha hecho hasta ahora. Andalucía está a la cola de casi todo y eso debería ser motivo más que suficiente para que las cosas cambien. Sé que los políticos son educados para ilusionar a los ciudadanos, que es algo que hacen muy bien porque de otro modo no se explica que sigan confiando en ellos. Turulato me quedo cuando veo por la televisión a los ciudadanos de uno y otro pelaje ideológico abrazar por las calles a quienes llevan años muchos engañándolos y robándoles, a pesar de que saben sus nombres y sus apellidos porque los ven todos los días en las televisiones y los periódicos. Como andaluz que soy, hijo, nieto, bisnieto y tataranieto de andaluces, lo confieso, siento a veces vergüenza ajena. No emigro a otras tierras porque a estas alturas, con medio siglo largo de vida y pocas ganas de empezar de nuevo, es algo que no resulta nada fácil. Hago lo que puedo hacer, que es trabajar en lo que me dejan, disfrutar de lo que me gusta y no dejar que esta roña mate mis escasas ganas de vivir.

Publicado hoy en El Correo de Andalucía, página 4. Desvariando.

 

 

 

 

11
Oct/2013

Tío Antonio Cagancho, el herrero de Triana que creó una escuela

Postal1Ya es hora de que nos ocupemos en serio del mítico Tío Antonio  Cagancho, el herrero cantaor de Triana que inició la saga de los Cagancho, de la Cava de los Gitanos.  Herrero y esquilador, este célebre calé aparece en todos los libros de flamenco como uno de los mejores seguiriyeros del arrabal, discípulo del Fillo y de Frasco el Colorao. Hay que desmentir ya que Antonio Rodríguez Moreno, Tío Antonio Cagancho, naciera en 1820, como reza en todos los libros. Nació en Triana el 23 de enero de 1821, hijo de Manuel y de Rita, de Triana también, como sus abuelos y sus bisabuelos. O sea, un trianero de pura cepa, descendiente de gitanos herreros que llegaron al arrabal seguramente en el siglo XVII. Cuando nació aún no habían llegado al barrio ni Frasco el Colorao ni Antonio el Fillo, luego algo aprendería de su propia familia, de su padre y de su madre, y de sus abuelos tanto paternos como maternos.

Nacimiento Tío Cagancho

Partida de bautismo de Antonio Rodríguez Moreno, ‘Tío Antonio Cagancho’.

Se casó muy joven, en Triana, con solo 16 años, el 18 de diciembre de 1837, con María de la Concepción García Vargas. Tuvo varios hijos: Ramona, Juan, Miguel, Encarnación y Manuel -el célebre Manuel Cagancho, 1846-, con lo que se pueden hacer una idea de lo que tuvo que luchar para criar a tan numerosa prole. Los sacó adelante como herrero y esquilador y no con el cante, porque en aquellos años no había profesionales del cante en Triana, aunque alguna vez pillara algo en alguna fiesta.

Boda Tío Antonio Cagancho

Boda de Tío Antonio Cagancho en la Parroquia de Santa Ana, en 1837.

Convertido ya en un maestro del cante, Tío Antonio Cagancho fue referencia para otros muchos cantaores del barrio, como Francisco la Perla o los hermanos José y Juan el Pelao, que nacieron muchos años después que él. Ellos y su hijo Manuel eran sus discípulos. Su hijo, lógicamente, continuó su escuela, convirtiéndose en un gran seguiriyero y en la principal referencia del estilo trianero, de los cantes por tonás y seguiriyas. Sin olvidar la influencia que pudieron ejercer en él cantaores como Frasco el Colorao y Antonio el Fillo, quienes, aunque no eran trianeros, residieron y murieron en el arrabal y allí dejaron su esencia, una escuela que aún tiene su importancia.

Archivo Triana 001

Fallecimiento del histórico cantaor trianero, en 1890.

Tío Antonio Cagancho vivió muchos años, si tenemos en cuenta la época. Murió el 9 de diciembre de 1890, o sea, a un mes de cumplir los setenta años, concretamente en el número 93 de la calle Pagés del Corro, en la Cava de los Gitanos, la misma donde nació su hijo Manuel. Allí murió el bisabuelo paterno del célebre torero Cagancho, quien siempre llevó a gala ser miembro de una familia de gitanos de bien que durante muchos años se buscaron la vida como herreros y cantaores de tabernas y fiestas privadas. Menos de una década falta para que conmemoremos los doscientos años del nacimiento de Tío Antonio Cagancho.

Rodríguez Moreno Antonio 1865

Antonio Cagancho, en 1865, residiendo en la calle Verbena de Triana con su esposa y sus hijos, entre ellos Manuel Cagancho.

10
Oct/2013

Objetos nadadores no identificados

La primera vez que vi un langostino no me atreví a comérmelo. A Palomares del Río iba todos los años un hombre que montaba una atracción de feria en la Plazoleta, y me hice amigo suyo. Le ayudaba un poco y me daba algunas pesetas. Un día me dijo con mucho misterio que tenía un regalo para mí y era una cajita de madera con una docena de langostinos grandes metidos en nieve. Jamás había visto uno de cerca. Ni sabía lo que era. En Palomares llevó un día un vecino un centollo y todos creyeron que era un ‘onni’ (objeto nadador no identificado), así que se pueden hacer una idea del valor que le dábamos a los cangrejos de río. Llevé a mi casa los langostinos y mi abuelo los puso en un lebrillo con un poco de agua a ver si se movían. No se movían porque estaban cocidos, claro, pero eso lo supimos años después. “Los vamos a dejar ahí hasta mañana y si nadan entonces nos lo comemos, que no me fío ni un pelo de estos bichos tan raros”, dijo Popá Manué. Por la mañana no había ni un langostino en el lebrillo y una gata que teníamos, Ramona, estaba durmiendo al sol con una barriga impresionante. Nunca olvidaré la cara de felicidad de Ramona, como no olvidaré la de gilipollas que se le quedó a mi abuelo cuando descubrió que aquellos bichos eran de verdad comestibles.
Que descansen.

09
Oct/2013

Honores al califa del pellizco

tomares 2010 007Cuando Manuel Moreno Maya El Pele escriba sus memorias, que lo hará dentro de muchos años porque, como cantó anoche, pletórico de fuerza, le queda cuerda para rato, debería dedicar todo un capítulo a la cena de anoche en Córdoba en la que recibió la distinción Compás del Cante. Nada menos que en el Alcázar de los Reyes Cristianos, una joya cordobesa y del mundo, que si de día es para embobarse, de noche es para enamorarse, con sus fuentes y estanques, y sus jardines de ensueño. Anoche, además, la temperatura era ideal. Como diría el filósofo Jesulín de Ubrique, cero grado: ni frío ni calor. Qué noche más hermosa para homenajear a un gran artista del cante que, obviamente, estaba que no cabía de gozo porque, además del marco incomparable, estaban en el acto una gran cantidad de artistas, autoridades locales, críticos, amigos y familiares. El Pele es siempre un niño, una criatura llena de vida, encantadora. Pero anoche estaba que no podía disimular su felicidad, con un traje blanco –la organización lo quería negro para los caballeros­–, y un sombrero del mismo color. Estaba más bonito que un San Rafael. Vimos en el Alcázar de los Reyes Cristianos a Merche Esmeralda, Fosforito, Luis de Córdoba, David Pino y Manolo Franco, entre otros. Y hubo gente de toda Andalucía. También hubo sus ausencias, como la del representante artístico Antonio Montoya, al que no invitaron. Desconozco los motivos, pero Montoya ha sido fundamental en la carrera del Pele. La cena estuvo muy bien, con copa y entrantes de bienvenida y, luego, crema de puerros y carrillada de ternera, con un postre para cantarle una saeta. El acto de entrega resultó algo largo, pero solemne y divertido. Tras las palabras de Julio Cuesta, presidente de la Fundación Cruzcampo, que una vez más volvió a demostrar su sensibilidad a la hora de hablar de flamenco, Emilio Jiménez leyó el acta del jurado y se procedió a la entrega de la estatuilla del escultor mairenero Jesús Gavira Alba, que también estuvo presente. Rafael Infante, el presidente de la Cátedra de Flamencología de Sevilla, recogió igualmente su mención especial y confesó que tiene menos compás que una estatua. Físicamente no parece muy flamenco, no, pero se le ha reconocido el amor a lo jondo y su esfuerzo por dignificarlo. Cuando el Pele recogió la distinción de manos del alcalde de Córdoba le notamos emocionado y es lógico que le ocurriera eso porque estaba allí media Córdoba y era su gran noche. Dio un discurso emotivo, sencillo, sincero, agradeciendo el premio y las atenciones de todos los asistentes, así como la de los médicos que le ayudan a superar su enfermedad. Que ya parece superada, por cómo cantó el maestro cordobés, con una fuerza sobrenatural y un indudable buen gusto flamenco. Seguramente motivado por la solemnidad del ambiente, las palabras de Andrés Raya Saro, que habló de él con corazón y gracia, y el cante chocolatero del joven cantaor Iván Carpio. En definitiva, una noche para recordarla siempre, en la que una empresa sevillana, Cruzcampo, reconoció el arte inigualable de un niño grande que cuando canta inspirado hace que te olvides de todo lo que no tenga alma y corazón. Le llaman El Pele y es Córdoba.

05
Oct/2013

Qué bonito soy y qué culito tengo

Una de las cosas que más me gustan de Andalucía es lo que sabemos de todo, quizás más que en ningún otro lugar del mundo. Somos una región de listos, a pesar del alto índice de fracaso escolar. Me refiero a listos de calle, a esos grandes genios anónimos de taberna que saben más de economía que Montoro y más de fútbol que Del Bosque. Es verdad que tampoco hay que estudiar en la Complutense de Madrid para decir que los Presupuestos Generales del Estado del próximo año son muy sociales y justos para las comunidades autónomas, como ha dicho estos días el ministro de Economía. No se lo cree ni él pero tiene que decirlo porque ha estudiado para manifestar siempre lo contrario de lo que piensa, según interese. Peino ya abundantes canas y jamás he escuchado a nadie de la oposición elogiar los Presupuestos Generales del Estado. Ningún partido le da votos a otro, y no olvidemos que estos viven del voto de los sufridos ciudadanos. Donde mejor se entiende lo que es Andalucía es en las tabernas de los pueblos y los barrios obreros de las ciudades. Uno puede informarse en estos locales de cómo va la región con la seguridad de que es una información sin manipular, de que no hay nadie detrás dirigiendo las opiniones como ocurre en los informativos de las televisiones, los periódicos o las emisoras de radio. Vale lo mismo la opinión del humilde esparraguero que va a tomarse una copa de aguardiente con las botas llenas de barro, que la del estanquero con chaleco de pico y fina corbata que opta por el coñac. Te encuentras especialistas en todos los campos: flamenco, toros, política, fútbol, economía, sociedad, el tiempo…

soy_andaluzUna taberna es como un periódico, con director, redactores jefes, jefes de sección y opinadores. Siempre hay alguien que llega y se encarga de dar las noticias del día, el sumario, sin opinar, solo poniendo los temas sobre la barra, que es la mesa de redacción. “Obama está arruinando a los Estados Unidos con su política sanitaria: ochocientos mil funcionarios a sus casas”, dice el gacetillero de calle, aunque la noticia la haya escuchado en la Cope. De hecho, en Mairena del Alcor hay un galguero que pone la voz de Buruaga, como Diego el Cigala imposta la de Camarón. Mimetismo puro y duro. Si el tabernero asiente con la cabeza y baja el volumen del televisor dejando a Ana Rosa con dos palmos de narices, salen enseguida los analistas oficiales. “Este le va a dar cobertura sanitaria a los pobres, pero provocará una nueva recesión de la economía mundial y arrastrará al resto de países al precipicio”. No tarda en darle la réplica otro politólogo desde la otra esquina de la barra, un exsindicalista que le recuerda la verdadera causa de la ruina norteamericana: “La guerra de Irak”. Hace unos días llevé a cabo un experimento en una taberna cercana a casa, en Mairena del Alcor, donde cualquier aficionado al flamenco con gorra y vara de acebuche haciendo las veces de bastón sabe más de flamenco que Ortiz Nuevo, que lleva siglos malgastando su vida en archivos y hemerotecas. Dije por la mañana que Antonio Mairena no era de Mairena, sino de Brenes, y por la noche daba ya por hecho medio pueblo que el maestro del cante gitano-andaluz no era mairenero de nacimiento. Lo curioso del experimento es que al día siguiente ya nadie citaba la fuente de la noticia. Llamó a mi puerta un viseño, y me dijo: “Te voy a dar una primicia: Antonio Mairena era de Brenes”. Le pregunté que quén le había dicho eso y me dijo que su abuela, que tiene casi cien años y es sobrina-nieta de Diego el de Brenes, el amigo de Tomás el Nitri. En política ocurre lo mismo. Te estás tomando un café en una taberna, llega alguien que ha dejado el podenco en la puerta y dice que el Gobierno le va a rebajar la pensión a la mitad a los que voten al Partido Socialista, y si hay veinte personas en la tasca, catorce se lo creen y empiezan a correr el bulo por las demás tascas. Si fuera algún día director de un periódico, que es tan poco probable como que Rajoy consiga dominar el japonés antes de las próximas elecciones municipales, pondría un corresponsal en cada pueblo pero no en los ayuntamientos para que informaran sobre la política municipal. Los pondría en las tres o cuatro tabernas más importantes de cada pueblo, donde suelen estar los pocos cerebros que todavía no se han fugado de España. Son galgueros, esparragueros o estanqueros que no solo están muy bien informados sobre todo lo que concierne a la vida política, económica, empresarial y social de Andalucía, sino que saben más de fútbol que Luis Aragonés y más de toros que Vicente Zabala. En Andalucía sabemos de todo, aunque no nos enteremos de casi nada. O no queramos enterarnos, que son dos cosas distintas. Tenemos verdaderos genios mal aprovechados que malgastan su talento en las tascas mientras humoristas insoportables y analistas de dudosa solvencia se lo llevan calentito en las televisiones y emisoras de radio. Cualquiera con gorra y una vara de acebuche a modo de bastón, en cualquier pueblo, sabe más que los ratones colorados. Y si no sabe hace como el que chanela, que es otra de nuestras habilidades. Como diría El Rancio, de la serie La que se avecina, qué bonito soy y qué culito tengo.

 

 

 

05
Oct/2013

El alma herida por Jesús Méndez

Foto MéndezCuando uno tiene el alma herida no es bueno ir a escuchar a un cantaor como Jesús Méndez, que esta noche ha presentado su último disco, Añoranza, en el Teatro Central de Sevilla. No se ha llenado el teatro, pero no importa. Lo bueno no siempre llena y Jesús ha cantado varias veces en Sevilla este verano, lo que ha quitado público. Pero eso es lo de menos. Lo importante es que ha dado un buen recital de cante, de cante por derecho, entregado durante hora y media, dejándose el alma en cada palo, y algo más que el alma. El que da lo que sabe y lo que es capaz de dar, como lo hace este joven cantaor, es digno de admiración. Puede aportar más o menos cosas novedosas, pero Jesús Méndez no vino a mostrarnos un discurso que aún no tiene acabado, pulido, un discurso propio. Vino a cantar, a enseñarnos lo que ha aprendido en sus tres décadas de vida, ese legado musical que ha heredado de Chocolate, Caracol, Terremoto, Mairena o el Sernita. No inventa, entre otras cosas porque en el cante jondo no es fácil inventar. Evoca a aquellos grandes genios y lo hace con corazón, con alma, sintiéndolo muy hondo y transmitiéndolo con facilidad. Los tientos del querer de su parienta la Paquera, las hondísimas y bravas alegrías de Cádiz, las bulerías por soleá de su tierra natal, los tarantos y los fandangos chocolateros y caracoleros, las profundas y lastimeras seguiriyas del Marrurro y otros gitanos jerezanos, las bulerías clásicas, cortas, del Barrio de Santiago y una de las del disco, en las que el Torta nos arañó el alma con su voz gastada de tanto usarla a compás y con enjundia. Jesús Méndez ha estado generoso en el tiempo, sincero en la expresión y pletórico de fuerza, quizás en exceso, con serios apuros para acabar un fandango de Granada. Se la juega a veces, y eso se agradece. No va a asegurar el tercio, la nota perfecta, sino a darnos el cante puro para que nos lo refreguemos por la piel hasta hacernos sangre. Tiene mucho que aprender y aprenderá, seguro, porque es buen aficionado. Aprender está al alcance de cualquier cantaor. Lo que no está al alcance de cualquiera es el don de la voz, del arte, que ese te lo pega tu madre a la piel cuando te pare, como te pega su bendita sangre. Además el ya joven maestro se trajo de Jerez a un guitarrista que suena flamenco a rabiar, Manuel Valencia. Qué bien toca, qué flamenco suena y cómo combina el buen gusto, y el pellizco, con una técnica depurada y justa. Buenas palmas y excelente percusión le ayudaron a cuadrar el cante a compás. Entré al teatro ya con el alma herida, predispuesta al dolor. Salí hechos unos zorros, pero con una borrachera de cante puro que casi no puedo regresar a casa en coche. Me la he jugado en la carretera para contarles que esta noche, en Sevilla, en ese lugar donde el genial Tomás Pavón pescaba barbos mientras le cantaba a la luna de Triana, un joven maestro de Jerez de la Frontera  me ha devuelto las ganas de escuchar cante jondo. No me falles, Jesús Méndez.