Monthly Archives: Enero 2013

27
Ene/2013

Ha muerto el cantaor Piesplomo

PiesplomoAbatido por la muerte hoy en Sevilla de Manuel Georgio Gutiérrez, el cantaor Piesplomo, padre de José el de la Tomasa, a los 88 años de edad. Imagínense cómo estará José, porque el pasado 8 de enero moría su madre, La Tomasa. Han muerto los dos en el mismo mes, con veinte días de diferencia. Golpe duro, sin duda. Manuel Piesplomo era uno de esos cantaores puros, de grandes conocimientos del cante, criado en la Alameda de Hércules de Sevilla, que llegó a conocer a todos los grandes del cante, desde Marchena y Caracol hasta El Carbonero, Tomás Pavón, su hermana Pastora, el Pinto, el Gloria, la Moreno y Vallejo, por no alargar la lista. Nunca fue una figura del cante, pero en los últimos años de su vida y gracias a su participación en el espectáculo Los Últimos de la Fiesta, de la ITEAF, se convirtió en un cantaor imprescindible para los cabales. Tenía una voz hermosa y muy flamenca, dulce como la miel y preñada de melismas. Era muy sevillano en su cante y, además, un ser humano extraordinario, simpático, de agradable trato, amigo de sus amigos. Le gustaba cantar sobre todo en reuniones de cabales, donde lo disfrutamos muchas veces. Otro grande que se ha ido y, como suele ser normal en este mundillo artístico, casi de puntillas, sin hacer ruido. Qué pena de Piesplomo, de cante bueno que se va. Pero así es la vida. Su cadáver está en el Tanatorio de San Jerónimo, en Sevilla, donde hoy se le ha dado un responso. Mañana a primera hora será incinerado en el Cementerio de San Fernando, de esta ciudad. Descanse en paz y mi más sentido pésame a sus hijos y nietos, sobre todo a su hijo José el de la Tomasa, al que mando un fuerte abrazo. La vida acaba de darle otro gran golpe.

26
Ene/2013

La Campanera o los brazos de la Giralda

Amparo Álvarez 'La Campanera'

Amparo Álvarez Rodríguez 'La Campanera'

En Andalucía hemos logrado que la Unesco declare Bien de Interés Cultural Inmaterial de la Humanidad al arte flamenco y no se ha invertido apenas en la investigación sobre un género artístico que nos representa actualmente en el mundo. También hemos declarado Bien de Interés Cultural la Escuela Bolera y tampoco se sabe casi nada sobre los pioneros de esta escuela. Es algo muy nuestro, como un sello: cuidamos más el escaparate que lo que hay dentro de la tienda. Y lo que hay dentro de la tienda es un verdadero tesoro cultural al que Andalucía debería de dar más valor del que le otorga.

Amparo Álvarez Rodríguez, La Campanera, estuvo considerada en su máximo apogeo como artista, en la segunda mitad del siglo XIX, como la mejor bolera de Sevilla. Sin embargo, la capital de Andalucía la ha olvidado por completo. Su nombre aparece en infinidad de tratados y ensayos sobre el baile sevillano y la danza, ya que escribieron sobre ella los más acreditados viajeros románticos, entre los que hay que destacar al célebre Barón de Davillier. No obstante, en ningún momento se había dado a conocer con exactitud su verdadera fecha de nacimiento, así como la de su muerte, ocurrida lejos de su tierra y en el más injusto de los olvidos. Corría el año 1828 cuando en una de las dependencias de la Giralda, de las que solían habitar los campaneros, la más cerca del campanario, se asomaba a la vida y a la venusta luz de Sevilla una niña tan hermosa como un ángel de Murillo. Juan Álvarez Espejo El Campanero, su padre, la cogió en brazos y, elevándola casi a la altura del Giraldillo, le dijo en voz alta y con honda emoción: “¡Tú serás los brazos de la Giralda!”.

La Campanera, con solo 10 años, empadronada con sus padres en la "Torre de la Catedral".

La Campanera, con solo 10 años, empadronada con sus padres y hermanos en la "Torre de la Catedral". O sea, en la Giralda , donde nació.

Nació esta artista en la mismísima torre mora, el día 24 de febrero del citado año y lo hizo para elevar el baile andaluz a la categoría de arte universal. La capital de Andalucía era ya conocida en el mundo entero por sus famosas boleras y prestigiosos profesores de baile, antes de que surgieran sus célebres cafés cantantes, como los de Manuel Ojeda El Burrero o el de Silverio Franconetti. Eran los tiempos gloriosos de Petra Cámara y Antonia Domínguez La Naranjita, entre otras boleras de fama mundial como la gaditana Josefa Vargas o la también sevillana Manuela Perea La Nena, entre otras. Además de buena bolera, Amparo fue una mujer muy emprendedora, siempre llena de entusiasmo y proyectos artísticos, por lo que muy pronto decidió emanciparse de sus profesores y dedicarse sola al negocio de la danza. Lo que comenzó siendo un simple coqueteo con el baile sevillano acabó convirtiéndose en una lucrativa profesión. Regentó pronto un conocido salón de baile, El Aurora, su propia academia de la céntrica calle Plata, en plena Campana, donde muchos años después estuvo el Salón Novedades. Y antes, el colmado del guitarrista El Barbero.

Partida de nacimiento de la artista.

Partida de nacimiento de la artista. 1828.

Tanta fama tuvo esta olvidada artista sevillana que no había fiesta a la que no fuera invitada a bailar. Cada vez que algún personaje importante venía a Sevilla reclamaba su presencia para disfrutar con su arte inigualable. Pero al igual que el éxito, el amor también llegó a su vida con la fuerza de un vendaval y le cambió todos los esquemas. Fue sonado su romance con el torero sevillano Antonio Sánchez El Tato, del barrio de San Bernardo, cuyo noviazgo le acarreó no pocos problemas en una Sevilla que en aquella época era como un pueblo grande. Los amoríos del torero y la bailarina fueron durante un tiempo la comidilla de la capital andaluza, siempre tan conservadora, pero la pasión que ambos sentían era muy fuerte y disfrutaron de la relación hasta que un desgraciado incidente provocó la ruptura. La Campanera era una mujer muy hermosa, elegante, de grandes ojos y escultural figura, lo que provocó celos en el torero en muchas ocasiones. En el inicio de los cincuenta, la artista recibía lecciones privadas de un bailarín francés. Al parecer, el gabacho quiso ir más allá de pulir su estilo y la pretendió en amores. Sin pensárselo dos veces, con la sangre hirviendo, El Tato esperó al francés en una oscura callejuela y le ajustó las cuentas de tal manera que casi hubo tragedia en Sevilla.

Campaneros de la Giralda. Nieto de La Campanera.

Campaneros de la Giralda. El de la corbata era nieto de 'La Campanera'.

Casada en la Catedral con un carpintero de Sanlúcar de Barrameda, con el que tuvo dos hijos, La Campanera murió en Villalba del Alcor (Huelva) el 6 de diciembre de 1895, como reza en el acta de su defunción. O sea, cinco años antes de lo que asegura sus biógrafos. No tuvo una buena vejez nuestra artista. Viuda y con su hija Carmen ya fallecida, el único apoyo fue su hijo Paco y con él vivió unos tres años en esta bella localidad onubense. Cuando murió, como consecuencia de la terrible tuberculosis pulmonar -el cáncer de la época-, la bolera residía en la calle de la Fuente de esta localidad y tenía 67 años. Fue enterrada en el nuevo Cementerio de San Sebastián de esta pequeña villa, alejada del mundillo de su arte y totalmente olvidada por discípulos y admiradores.

Defunción de 'La Campanera'. 1895

Defunción de 'La Campanera'. 1895

Apasionante vida, pues, la de la célebre Amparo Álvarez La Campanera, la bolera de Sevilla que nació en la mismísima Giralda. Hoy es Bien de Interés Cultural pero sigue siendo una gran olvidada en su tierra, como ocurre con Félix Moreno, los de la Barrera, Pétra Cámara, Manuela Perea La Nena, La Naranjita y otras muchas. Sirvan estos datos inéditos para recordar a la primera profesora profesional que tuvo el baile de Sevilla y una artista a la que debemos más de lo que se ha contado. La historia del baile flamenco no se puede entender sin en ella, sin una bolera que creó escuela, de la que salieron los Pericet y el Maestro Otero.

Publicado hoy en El Correo de Andalucía, página 4. Desvariando.

25
Ene/2013

El flamenco en los colegios andaluces

Lo he dicho muchas veces y ahora, con lo de que el flamenco vaya a ser una asignatura en los colegios andaluces, lo vuelvo a decir.  Es imprescindible que el Gobierno andaluz apoye la investigación en el arte de lo jondo, que no siga siendo una labor romántica y marginal que llevamos a cabo cuatro locos que invertimos nuestros ahorros y el tiempo que tendríamos que dedicar a la familia. Con lo que la Junta de Andalucía le paga a uno de esos cantaores de moda por cantar media hora encima de un escenario, un investigador trabajaría todo un año. Lo digo porque hay que pararse a pensar en qué cara se le va a poner a un alumno andaluz cuando le pregunte a su profesor quién fue Frasco el Colorao y no sepa responder a esa pregunta. Es solo por poner un ejemplo, aunque podría poner otros muchos. Es imprescindible la creación de un equipo de investigadores solventes, de garantía, que trabaje en este campo. No es por presionar, pero si no se hace en Andalucía lo harán en Cataluña. Ya dijeron el otro día que promocionarían el flamenco como una parte fundamental de su cultura. Ni más ni menos.

21
Ene/2013

Sevillanas para que no se atrofien los parados sevillanos

El Museo del Baile de Cristina Hoyos ha ofertado dar clases de sevillanas a los parados que estén empadronados en la capital andaluza y su provincia, por solo un euro la sesión. Como no hay trabajo y pocas esperanzas de que lo haya hasta dentro de tres o cuatro años, lo mejor es aprender a bailar sevillanas, que además de ser un buen ejercicio para evitar la atrofia muscular está muy bien para ligar en la Feria de Abril. Intenté hace muchos años aprender a bailar las sevillanas, pero solo conseguí defenderme en la primera. Le puse empeño, sinceramente, pero como mido casi dos metros de altura, cada vez que bailaba en nuestra feria y levantaba mis largos brazos arrancaba los farolillos de las casetas. Intenté luego bailar por bulerías, pero el gran Antonio el Farruco quiso cobrarme por metro y también lo dejé. Si estuviera parado lo volvería a intentar con Cristina Hoyos. Es una lástima. Si una bodega aportara el mosto y Badía el jamón de pata negra, por un euro podría no solo aprender definitivamente a bailar sevillanas, para dejar de ser un soso, sino a evadirme de los problemas.

19
Ene/2013

Más que muuu, el ministro hizo weerrtt

Wer

No pude ir a la conferencia del ministro Wert en Sevilla porque tenía cita con mi tabernero. No es que llevara meses en lista de espera, como si fuera a operarme de próstata, pero un buen mostero nunca falta a la cita con su bodeguero, ese encuentro diario para desayunar una tostada con manteca colorá y un té hirviendo, degustar el mosto de mediodía con una tapa de garbanzos con menudo o la cerveza de por la noche con asadura en salsa. Me ahorré que, en vista de la que se formó, el ministro que se crece ante el castigo, como los toros bravos, me llamara fascista, que tiene su gracia. Que un ministro de Educación de la derecha llame fascistas a un grupo de jóvenes estudiantes que fueron a protestar porque no están de acuerdo con su reforma educativa, por muy necesaria que sea, demuestra quién lo es de verdad. Se puede estar más o menos de acuerdo con el reventón de su charla, pero la protesta es un derecho legítimo. Al Gobierno actual no le gustan las manifestaciones en la calle, las huelgas generales, los abucheos públicos, como no les gustaban a los anteriores ni les parecerán bien a los que vengan. ¿Qué hacen entonces los ciudadanos? ¿Pagar encima la cama? A los gobiernos prepotentes hay que combatirlos y la protesta es una forma de hacerlo. El Gobierno actual ejerce la tiranía porque millones de ciudadanos están en contra de su política, se han echado a la calle a protestar enérgicamente y le ha importado un pimiento. ¿Ha cedido en algo el presidente Mariano Rajoy? Está claro que es un Gobierno legítimo que ha sido elegido democráticamente en las urnas, pero también lo es que el pueblo patalee si no está de acuerdo con la política que lleva a cabo en temas de economía, educación, sanidad o recortes.

Tenemos a la juventud mejor preparada de la historia de nuestro país, pero si protesta es una juventud fascista. Sufrimos también a la peor clase política de la democracia, la más golfa y corrupta, pero si el ciudadano sale a la calle a mostrar su desacuerdo, a manifestar que está en contra de la corrupción y de los privilegios, es una juventud alborotadora, radical, gamberra y vaga. Les hemos escuchado decir muchas veces a los políticos, de uno y otro pelaje ideológico, que la violencia no es la mejor forma de arreglar las cosas, que para eso existe la vía política, y estamos totalmente de acuerdo. Pero tampoco aprueban las manifestaciones, las protestas, las críticas, aunque no sean violentas. Si el ciudadano no se manifiesta, patalea y critica ahora con todas sus fuerzas, con lo que está pasando en nuestro país, ¿cuándo lo va a hacer? Precisamente, y nos lo recordaba hace unos días un magnífico bloguero sevillano, Francisco Amador, se les ha echado en cara a los jóvenes españoles su apatía, la falta de compromiso con la realidad de nuestro país. Tienen su forma de entender la lucha y la están poniendo en práctica, y el acto del pasado lunes, calificado por todo un ministro de “acto fascista”, solo fue eso, una protesta. Si un ministro no es capaz de aguantar el tipo ante un acto como el que nos ocupa, lo que debería hacer es irse a su casa. Dijo el ministro Wert hace un par de meses que era como los toros bravos: que se crecía en el castigo. El pasado lunes demostró todo lo contrario. Se metió en los corrales en cuanto vio que el torero podía ganarle la pelea y cortarle las orejas. No aguantó ni las banderillas, quedando claro que tiene solo bravura para pegar las cornadas fuera del albero. Más que un toro bravo, con trapío, casta y nobleza, el ministro parecía el pasado lunes un lindo corderito con el rostro insepulto ante la amenaza del feroz lobo. Más que muuuu, el super ministro hizo weeerrttt.

La política es un juego sucio de compadres, como escribió Pío Baroja. En la actualidad lo es más que nunca. En nuestro país se reduce a dos grandes partidos que se reparten el poder y, como estamos viendo, algo más que eso: se reparten también el pastel. Hay más de trescientos políticos imputados por corrupción que, en muchos casos, siguen gozando de privilegios en sus cargos. Mientras, seis millones de ciudadanos están en el paro y centenares de miles han perdido ya sus casas por culpa de una crisis que no han creado ellos. Con el pretexto de la crisis económica se están recortando derechos sociales y laborales que costaron sangre, sudor y lágrimas. La mayoría de ellos se consiguieron a base de dura lucha en la calle. Pero ahora la pelea no es por conseguir esos derechos, que ya habían sido conquistados, sino por no perderlos para siempre. Y los estamos perdiendo.

Podríamos decir que tenemos en España la clase política que merecemos, pero decir eso sería resignarnos a no tener un futuro mejor. Para disfrutar de un futuro mejor habría que cambiar un presente lamentable, vergonzoso, con una pérdida de valores escandalosa. Echar de la política a los ladrones y a los golfos. Acabar con los defraudadores fiscales y con los empresarios explotadores. Exigir más transparencia en la Administración y exterminar los privilegios. Pero, sobre todo, recuperar los valores. Al lado de esto lo de la protesta al ministro Juan Ignacio Wert quedará como una simple charlotada.

12
Ene/2013

El dolor de los besos que nunca dimos

Beso

Este artículo ha sido modificado, porque un error me llevó a atribuirle al poeta sevillano Rafael Montesinos una soleá que, en realidad, es de otro gran poeta, Antonio García Barbeito.  Tantas veces me recitó soleares de Montesinos, a la par de las suyas propias, que la memoricé erróneamente. La soleá es la siguiente: Los besos que no te di/ te estarán doliendo ahora/ como me duelen a mí. Pido disculpas al maestro Barbeito y mantengo que es la mejor soleá creada jamás por el hombre. Al menos, es la que más me ha llegado a mí desde que la conocí.

Alguien que no recuerdo bien dijo que el hombre siempre muere antes de haber nacido por completo. Puede parecer una tontería bien dicha, de esas que sueltan los grandes pensadores, pero es cierto. Nacemos la primera vez cuando venimos al mundo, cuando nos pare nuestra madre, pero volvemos a nacer cada vez que descubrimos algo maravilloso: cuando escuchamos la primera música, cuando la lluvia nos moja la piel por primera vez, cuando olemos la primera flor, cuando damos el primer beso o descubrimos el amor. La vida es un continuo nacimiento, aunque con fecha de caducidad. La muerte, en cambio, es el final de todo. Solo morimos una vez y suele ser el remedio de todos los males. Pero, como dijo Moliére, solo debemos echar mano de él a última hora. Morirse tendría que ser algo tan sencillo y natural como saber el día exacto en el que vamos a encontrarnos con La Pálida y tener como mínimo un mes para despedirnos de nuestros seres más queridos y arreglar los asuntos pendientes con el pasado. Todos tenemos cuestiones no resueltas en la memoria que tendríamos que solucionar antes de marcharnos del todo. Lo haríamos si supiéramos cuándo va a ser el gran momento, pero pensamos que para eso siempre habrá tiempo. Y en realidad no tenemos tanto tiempo. Dijo hace unos días un conocido y científico de Atapuerca que los seres humanos acabamos de llegar a este planeta que habitamos, en comparación con los miles de millones de años que tiene de antigüedad. Tengo solo algo más de medio siglo de vida y me parece que llevo aquí millones de años, que ya estaba cuando nos calentó por primera vez el sol. Pero en realidad acabo de llegar. Todos somos unos recién llegados. Sin embargo, y la verdad es que no sé a qué es debido, siento desde hace unos meses la imperiosa necesidad de ajustar ciertas cuentas pendientes con el pasado. Es como si presintiera que está cerca mi viaje definitivo y deseara dejar algunas cosas en su sitio. ¿Qué asuntos pueden ser esos? Muy variados. Si tuviera la certeza de que me iba a morir dentro de un mes no me vengaría de nadie, a pesar de que haya por ahí personas respirando que merezcan dejar de ventilarse. A todos nos gustaría vengarnos de alguien, pero es más bello renunciar a la venganza. La venganza más cruel es el desprecio de toda venganza posible, aunque estamos viendo cada día en los periódicos que no todos pensamos así.

Otro asunto pendiente podría ser el de declararnos por fin a la mujer que hemos amado toda nuestra vida y que, en su momento, dejamos de hacer por vergüenza, inseguridad o miedo al rechazo. ¿No les perece estúpido? Hemos querido durante toda nuestra vida a una mujer y no se lo hemos dicho nunca por alguno de los motivos ya expuestos. Tres días antes de morirnos la buscamos y le confesamos el drama de nuestra vida. Estúpido, digo, porque si ella nos dijera ahora que siente lo mismo que nosotros sentimos, que también ha estado toda la vida amándonos en silencio y esperándonos, apenas tendríamos tiempo de hacer el amor cien veces.  Si alguien nos asegurara que de aquí a un mes nos íbamos a ir del mundo de los vivos, ¿dedicaríamos nuestros últimos treinta días de vida a explicarle a esa mujer que hace mil años renunciamos a ella por su felicidad? Esas cosas se suelen hacer cuando se ama con locura, aunque nos cuesten la vida. Alguien dirá, con toda la razón, que por qué hay que esperar a tener la certeza de que nos vamos a morir dentro de un mes para buscar a esa persona y resolver con ella este gran asunto del pasado. Sencillamente, porque después de sentarnos junto a ella, de mirarla a los ojos y decirle que hemos sufrido toda nuestra vida como un penado, que renunciamos a ella para que fuera feliz, descubriríamos que eso es mucho dolor para un solo corazón. Nos harían falta dos, como mínimo, y tan grandes como el de un dinosaurio. Sería duro seguir viviendo. Solo podríamos soportarlo dándole los besos que nunca le dimos -que le habrán dolido siempre, como nos han dolido a nosotros-, regalándole las rosas y los bombones que nunca le compramos, llevándola de la mano a lugares a los que nunca la llevamos, desnudando aquellas partes de su cuerpo que jamás desarropamos, descubriendo las diminutas montañas rosadas de su piel que no exploramos y, sobre todo, haciéndola sentirse la mujer que nunca la hicimos sentirse. ¿De verdad hay que saber que nos vamos a morir en breve para hacer algo así? El gran poeta sevillano Antonio García Barbeito lo resolvió escribiendo la mejor soleá jamás creada por el hombre: Los besos que no te di/ te estarán doliendo ahora/ como me duelen a mí. La copla de tres versos, lo que llamamos los flamencólogos una solearilla, como restándole méritos a lo que puede llegar a ser una obra maestra de la literatura andaluza, resume todo el sentido de esta reflexión sobre la vida y la muerte. Sobre aquellas cosas que nunca hicimos porque en su momento pensamos que siempre habría tiempo de llevarlas a cabo. Pero el tiempo no siempre encuentra un final de película. Qué manera de desvariar esta semana. Me estaba poniendo ya más políticamente incorrecto de lo recomendable.

Publicado hoy en El Correo de Andalucía, página 4. Desvariando.

08
Ene/2013

Hoy ha fallecido La Tomasa

La Tomasa0001El año que acaba de comenzar ha llegado dispuesto a llevarse a los artistas flamencos de más sabor. Hoy ha sido enterrado el bailaor trianero Curro Vélez y esta misma mañana supimos la muerte del cantaor sevillano Antonio Chacón. Hace unos minutos que acabamos de enterarnos de la muerte de la veterana cantaora sevillana Tomasa Gutiérrez Díaz, conocida por La Tomasa, madre del gran cantaor sevillano José el de la Tomasa, con quien acabamos de hablar. La Tomasa tenía 87 años y era hija del gran cantaor jerezano Pepe Torre. Sobrina, por tanto, del genial seguiriyero Manuel Torre. Aunque cantaba desde muy joven no comenzó a subirse a los escenarios hasta bien entrada en años, cuando formó parte del cuadro Los últimos de la fiesta, de la ITEAF. Entonces descubrió el mundo cómo cantaba por seguiriyas la esposa del también cantaor Pies de Plomo. Su extraordinario metal gitano, sin duda heredado de los Torre, conmovió a medio mundo, siempre acompañada a la guitarra por el inolvidable Eduardo el de la Malena. La Tomasa era Alameda pura, aunque gustaba también de cantar las seguiriyas trianeras de los Cagancho. Mañana será incinerada en el Cementerio de Sevilla a las 9 de la mañana. Descanse en paz y nuestro más sentido pésame a toda su familia, de manera muy especial a su hijo José, que siempre llevará el eco profundo y lastimero de su madre, una cantaora cabal.

08
Ene/2013

Se nos fue el cantaor Antonio Chacón

Chacón y Antonio el Farruco

Chacón y Antonio el Farruco

Nada más llegar de dar el último adiós al maestro del baile Curro Vélez y hemos recibido la triste noticia de otra muerte, la del gran cantaor sevillano, del Barrio de los Carteros, Antonio Chacón. Su cadáver se está velando ya en el Sanatorio de la S-30, en Sevilla, y será incinerado mañana en el Cementerio de San Fernando de esta ciudad. Apenas tenía 60 años y llevaba algún tiempo muy delicado de salud y alejado de los escenarios. Era un auténtico fenómeno del cante, que formó un lío cuando salió al mercado su primer disco, con aquellas seguiriyas, soleares, cartageneras y trilleras tan personales, además de sus fandangos, en los que seguía una línea muy sevillana, entre Caracol, Chocolate y Antonio el de la Carzá. Entre otras cosas, Antonio Chacón fue el primero en grabar el famoso fandango de Antonio El Pichichi, que luego popularizaría El Chozas, de su mismo barrio. Comenzaron juntos en los concursos y sus carreras discográficas, pero cada uno tomó un camino distinto. Antonio era un cantaor con una jondura increíble, de un sonido muy flamenco y sevillano. Era un artista de inspiración jonda, algo bohemio y soñador, lo que no siempre le benefició en su carrera. En resumidas cuentas, un cantaor puro, de pellizco, que nos ha dejado algunos elepés magníficos, sobre todo el primero, de 1976. En los últimos años de su vida llevó una existencia desordenada, llegando a vivir solo en una parcela de Castilblanco de los Arroyos (Sevilla), para terminar en una residencia de Huelva. Lástima de Antonio Chacón. Cuántos buenos ratos con él en la Peña Flamenca El Chozas y en la Jumoza 3 de Sevilla, en aquellas fiestas interminables en las que siempre nos partía el alma. Se ha ido muy joven y es una verdadera pena. Descansa en paz, amigo y maestro.

07
Ene/2013

Adiós al bailaor Curro Vélez

Esta madrugada ha dejado de latir el corazón de uno de los bailaores más grandes de Triana, el de Curro Vélez. Tenía 78 años y llevaba algunos con una salud muy precaria, alejado de los escenarios y de la dirección de su famoso tablao de la sevillana calle Rodo, El Arenal, hoy en manos de su hijo Fran. Triste noticia, pues, para el mundo del flamenco. Se nos ha ido un bailaor puro, de la más castiza escuela trianera, discípulo de Pilar López y referencia ineludible de una manera de bailar que se nos escapa por entre las yemas de los dedos. Francisco Rodríguez Salido, Curro Vélez, que llegó a tener compañía propia, con la que recorrió varias veces el mundo, destacó por una excelente planta y, sobre todo, por su pureza. Se forjó como bailaor en las fiestas gitanas de Triana, sin academicismos, pero su técnica natural le convirtió pronto en una figura del baile gitano. Tras muchos años llevando por el mundo su arte y ayudando a dar a conocer a bailaoras y bailaores, en 1975 decidió abandonar los escenarios y fundar su tablao sevillano, que es una verdadera escuela de baile alejado de lo comercial. Mañana será enterrado en el Cementerio de San Fernando de Sevilla a las once de la mañana, a cuyo adiós deberíamos de ir todos los que amamos el baile flamenco más genuino. Nuestro más sentido pésame a su familia, de manera especial a su hijo Fran.

07
Ene/2013

Siempre que ha llovido, ha escampado

Ha dicho el presidente del Gobierno, Marianico el Recorto, que el presente año va a ser también muy duro. Será el sexto año de crisis económica. ¿Recuerdan cuando José Luis Zapatero la negaba y, encima, decía que íbamos al pleno empleo? Desde que lo dijo hay tres millones más de parados en España. Esto justifica que el ex presidente esté ahora como asesor del Estado ganando cada año lo que yo no ganaré en los doce que me quedan para jubilarme. Encima, el hombre prepara actualmente un libro sobre economía, que saldrá este año. Rodrigo Rato hubiera sido un magnífico prologuista para este libro, aunque ahora tendrá poco tiempo. Mientras se sabe si irá o no a la cárcel por arruinar a los accionistas de Bankia, por lo que ha sido imputado, lo acaba de fichar Telefónica como asesor para Europa y Latinoamérica, sin sueldo pero con unas dietas que ya las quisiera yo para ir a cubrir el Potaje Gitano de Utrera. España es un país de oportunidades, sobre todo si eres un presunto delincuente. Si eres un trabajador honrado y un día te equivocas, estás desamparado ante un Gobierno que solo gasta cojones con los más débiles e indefensos de la sociedad. La corrupción salpica a todas las instituciones públicas del país, pero si te echas a la calle a protestar solo conseguirás aumentar tu desencanto. ¿Han servido para algo las dos huelgas generales que hemos llevado a cabo el pasado año? Ni para que se vayan los líderes de los dos sindicatos más importantes del país que las convocaron y han fracasado estrepitosamente. Ni siquiera podemos decir que estamos asqueados de la política y los políticos, porque siempre saldrá alguien recordándonos que la única alternativa al régimen democrático es un régimen totalitario. ¿Qué podemos hacer, entonces? Agachar la cabecita y decir que lo blanco es negro. Los políticos son unos maestros creando problemas para que los ciudadanos les pidamos soluciones y así meternos en la calamorra que son necesarios. Lamentablemente, lo son. No hay otra alternativa. Que se habla demasiado de la corrupción, se crea el problema del independentismo y a otra cosa, mariposa. Que cojea la Monarquía, salpicada también por el pudrimiento, se programa una entrevista tipo charlotada y punto. En el franquismo desviaban la atención de los problemas televisando una corrida de El Cordobés o dejando escapar a El Lute. Los españoles hemos sido siempre muy maleables. No tengo ninguna duda de que será un año muy duro, como ha dicho Rajoy. Poco podemos hacer para remediarlo. No nos queda otra que seguir luchando, cada uno en su puesto y según sus posibilidades. Aunque Benjamín Franklin dijera que el que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre, no nos queda otra que aferrarnos a ella. Lo dice una sabia copla popular: “Quien espera desespera/ quien desespera no alcanza/ por eso es bueno esperar/ y no perder la esperanza”. Siempre que ha llovido, ha escampado. Feliz 2013.