Monthly Archives: Agosto 2012

30
Ago/2012

¿Regresarán los cantes serranos y los estilos camperos?

Algunos flamencólogos de la vieja escuela ya están viendo algo positivo en las aventuras veraniegas de Gordillo y Cañamero: la recuperación de los cantes de sierra y de los llamados de trilla. Por la sierra de Pruna/ van dos listillos/ y el capitán se llama/ Sánchez Gordillo. ¿Vuelven la rondeña, la serrana, el polo, la caña y la temporera? Ojalá. Antiguamente los cantaores creaban sus letras y sus cantes teniendo en cuenta lo que ocurría en cada momento. Eran como cronistas líricos del los pueblos, caso de Manuel Gerena. La verdad es que a este crítico -me refiero a mí-, cantaor frustrado que solo canta en el cuarto de aseo mientras lee por las mañanas los artículos de Pérez Reverte, lo de ver a Cañamero y Gordillo movilizando a los quemados jornaleros andaluces no le inspira la creación de ningún estilo nuevo, aunque den mucho el cante. Tampoco la recuperación de viejos palos del romanticismo. Prefiero esperar a ver qué pasa cuando los medios de comunicación tengan otras cosas que contar tras la sequía informativa del verano: los goles de Messi y el sombrero que llevará doña Cayetana de Alba este otoño. Ahí es cuando vamos a ver la fuerza que tienen El Caña y El Gordi. Perdón por la familiaridad.

29
Ago/2012

Pedro Madroñal Navarro publica un libro sobre el Festival de Cante Jondo Antonio Mairena

sevilla l El compañero Pedro Madroñal Navarro, de Mairena del Alcor (1975), acaba de editar su primer libro de flamenco, en el que cuenta la historia del que fue llamado hace años “festival de los festivales flamencos”, el de Cante Jondo Antonio Mairena, de Mairena del Alcor.
El arte de saber escuchar, así ha llamado a su obra, en la que se ocupa de las primeras cincuenta ediciones de un festival que nació el mismo año en el que a Antonio Mairena, su titular, le dieron en Córdoba la III Llave de Oro del Cante. Ha manejado abundante información y un excelente material gráfico, además de favorable documentación de hemeroteca, para contar la historia, sin ningún espíritu crítico, de un festival que hoy no atraviesa su mejor momento, pero que quiere seguir todavía siendo una referencia del género.
Si había que analizar la trayectoria de un festival de flamenco, esa era la del festival de Mairena y la de su concurso, porque han caminado juntos desde el principio. Son muchos los que podrían haberlo hecho pero ha sido este gran aficionado quien se ha anticipado y hay que agradecerle su iniciativa y el esfuerzo llevado a cabo para hacerle justicia a tanta gente de Mairena y de fuera de la localidad sevillana.

PORTADA LIBRO TRABILITRANEl compañero Pedro Madroñal Navarro, de Mairena del Alcor (1975), acaba de editar su primer libro de flamenco, en el que cuenta la historia del que fue llamado hace años “festival de los festivales flamencos”, el de Cante Jondo Antonio Mairena, de Mairena del Alcor. El arte de saber escuchar, así ha llamado a su obra, en la que se ocupa de las primeras cincuenta ediciones de un festival que nació el mismo año en el que a Antonio Mairena, su titular, le dieron en Córdoba la III Llave de Oro del Cante. Ha manejado abundante información y un excelente material gráfico, además de favorable documentación de hemeroteca, para contar la historia, con escaso espíritu crítico, de un festival que hoy no atraviesa su mejor momento, pero que quiere seguir siendo todavía una referencia del género. Si había que analizar la trayectoria de un festival de flamenco esa era la del festival de Mairena y la de su concurso porque han caminado juntos desde el principio. Son muchos los que podrían haberlo hecho pero ha sido este gran aficionado quien se ha anticipado y hay que agradecerle su iniciativa y el esfuerzo llevado a cabo para hacerle justicia a tanta gente de Mairena y de fuera de la localidad sevillana. La obra será presentada esta noche en la Casa Palacio de Mairena del Alcor a las 22.00 horas, y el encargado de hacerlo será el cantaor local Calixto Sánchez Marín, autor del prólogo del libro. Desde aquí felicitamos a Pedro Madroñal por la publicación de su primer libro y les animamos a que acudan a esta cita con la historia de lo jondo en Mairena.

19
Ago/2012

Escasa sensibilidad en la Bienal

sevilla l No queremos ser puntillosos, pero, ¿a qué viene un homenaje a Miguel de Molina en la Bienal de Flamenco? ¿Por qué no a Silverio, Don Antonio Chacón, Pepe Marchena o la Niña de los Peines? O a Antonio Cruz García, Antonio Mairena, por cumplirse el cincuenta aniversario de que le concedieran en Córdoba la tercera Llave del Cante, algo que cambió el curso de la historia del cante jondo, para bien o para mal. Pues no. Homenaje al  célebre cantante folklórico malagueño Miguel de Molina. Gran artista, por supuesto, merecedor de todos los reconocimientos posibles, pero choca un poco que vaya a ser homenajeado en la Bienal de Flamenco, un festival que ha ignorado a grandes artistas sevillanos. ¿Por qué no a la gran Amalia Molina? La artista de la calle Pedro Miguel fue de las más importantes de su época, una auténtica revolucionaria de la canción flamenca. Bailaba mucho mejor que Pastora Imperio, pero la hija de La Mejorana era más guapa, con aquellos ojos verdes que volvieron macandé al primer hijo de Gabriela Ortega, don Rafael el Gallo. No cantó mejor que la Niña de los Peines, pero juntas, una por lo jondo y otra por lo aflamencado, revolucionaron el teatro en España, sacándolo de la crisis, como hizo Silverio Franconetti cuarenta años antes.
Aunque alguna vez se haya dicho que era de Almería, Amalia Molina era nada menos que de San Juan de la Palma, la hija de un lampistero de la Maestranza y de una cigarrera de la Fábrica del Tabaco. Al quedarse huérfana siendo una niña se fue a vivir con una tía suya, Matilde, hermana de su madre, y enseguida brotó en la niña el deseo de bailar. Joselito Castillo, Otero y Pericet la enseñaron a bailar y triunfó en esta faceta del flamenco siendo muy niña. Pero al final se sintió llamada por el cante andaluz, que lo hizo muy bien siempre, aunque acabó triunfando en el mundo entero con la canción aflamencada, género que ella inventó.
La Bienal del 2006 ignoró el cincuentenario de su muerte, ocurrida en Barcelona en 1956. Sevilla ha olvidado por completo a una de sus más grandes artistas. Que esté pasando inadvertido también el hecho de que se hayan cumplido cincuenta años de que a Mairena le dieran la Llave del Cante en Córdoba, en 1962, es significativo de lo que está pasando en el cante flamenco. La Bienal sabe darle un teatro a Segundo Falcón o a Nani Paños y Rafael Estévez, pero no sabe hacer justicia. No sabemos para que sirve el consejo asesor, si es que existe aún. Y hablando de reconocer méritos, ¿para cuándo un homenaje a Paco de Lucía en la Bienal? En La Unión son más listos. El próximo año el festival minero girará todo en torno a Miguel Poveda. ¡Uff!

No quiero ser puntilloso, pero, ¿a qué viene un homenaje a Miguel de Molina en la Bienal de Flamenco? ¿Por qué no a Silverio, Don Antonio Chacón, Pepe Marchena o la Niña de los Peines? O a Antonio Mairena, por cumplirse el cincuenta aniversario de que le concedieran en Córdoba la tercera Llave del Cante, algo que cambió el curso de la historia del cante jondo para bien o para mal. Pues no, homenaje al  célebre cantante folklórico malagueño Miguel de Molina. Gran artista, por supuesto, merecedor de todos los reconocimientos posibles, pero choca un poco que vaya a ser homenajeado en la Bienal de Flamenco, un festival que ha ignorado a grandes artistas sevillanos. ¿Por qué no a la gran Amalia Molina? La artista de la calle Pedro Miguel fue de las más importantes de su época, una auténtica revolucionaria de la canción flamenca. Bailaba mucho mejor que Pastora Imperio, pero la hija de la Mejorana era más guapa, con aquellos ojos verdes que volvieron macandé al primer hijo de Gabriela Ortega, don Rafael el Gallo. Amalia Molina no cantó mejor que la Niña de los Peines, pero juntas, una por lo jondo y otra por lo aflamencado, revolucionaron el teatro en España y lo sacaron de la crisis, como hizo Silverio Franconetti cuarenta años antes.  Aunque alguna vez se haya dicho que era de Almería, Amalia Molina era nada menos que de San Juan de la Palma, la hija de un lampistero de la Maestranza sevillana y de una cigarrera de la Fábrica del Tabaco. Al quedarse huérfana siendo una niña se fue a vivir con una tía suya, Matilde, hermana de su madre, y enseguida brotó en la niña el deseo de bailar. Joselito Castillo, Otero y Pericet la enseñaron a bailar y triunfó en esta faceta del flamenco siendo muy niña. Pero al final se sintió llamada por el cante andaluz, que lo hizo muy bien siempre, aunque acabó triunfando en el mundo entero con la canción aflamencada, género que prácticamente inventó. La Bienal del 2006 ignoró el cincuentenario de su muerte, ocurrida en Barcelona en 1956. Sevilla ha olvidado por completo a una de sus más grandes artistas. Que esté pasando inadvertido también el hecho de que se hayan cumplido cincuenta años de que a Mairena le dieran la Llave del Cante en Córdoba, en 1962, es significativo de lo que está pasando en el cante flamenco. La Bienal sabe darle un teatro a Segundo Falcón o a Nani Paños y Rafael Estévez, pero no sabe hacer justicia. No sabemos para que sirve el consejo asesor, si es que existe aún. Y hablando de reconocer méritos, ¿para cuándo un homenaje a Paco de Lucía en la Bienal de Flamenco? ¿Van a espèrar que pase como con Sabicas? En La Unión son más listos que en Sevilla como de aquí a Manila. El próximo año el festival minero girará todo en torno a Miguel Poveda. ¡Anda que no!

17
Ago/2012

Concentrado ante la paliza de la Bienal

He elaborado ya el listado de los espectáculos que voy a analizar en la Bienal de Flamenco para nuestro periódico y estoy seguro de que cuando acabe tendré que irme a un balneario a que me pongan cada tendón en su sitio. ¡Cuánto taconeo! Y mira que me tira el baile, pero tanta danza coreografiada me puede pasar factura. Si por lo menos primara el baile de arte sobre el de academia disfrutaría de lo lindo y escribiría unas cosas preciosas, con alma. Pero si el Gran Poder y la Esperanza de Triana no me echan un cable, creo que me voy a divertir poco. No suelo disfrutar apenas en el festival sevillano, porque después de cada espectáculo hay que salir del teatro a toda leche para escribir la crítica, o lo que sea. Serán veintisiete días de tensión, nervios, carreras…, y a ver dónde puñetas aparcas el coche. Luego está lo de las miradas feas de cada noche, por las críticas, que no siempre gustan. De copitas, nada de nada. Y como tienes que salir de casa a las siete de la tarde y regresas a las tres de la noche, ¿qué cenas después de sacar al perro a hacer sus cositas? Ya saben por qué la crítica gasta tan mala uva en la Bienal. ¿No querían saber la razón?

13
Ago/2012

Justicia a Menese en Puente Genil

Muchas veces se ha planteado el interesante debate de si los cantaores actuales que andan entre los veinticinco y treinta y cinco años son mejores que los de aquella importante generación de intérpretes del cante que rompió a mediados de los años sesenta del pasado siglo, de la que hay que destacar al cantaor morisco José Menese, que el próximo martes recibirá un homenaje en el festival más prestigioso de la provincia de Córdoba, el de Puente Genil.
Si escuchamos ahora los primeros discos de José Menese, es más que probable que lleguemos a la conclusión de que no tenía mucha más calidad como cantaor que algunos de los actuales, sin necesidad de dar nombres. Pero nadie de ahora, de la nueva hornada de cantaores, canta con la profundidad que el morisco tenía ya en aquellos primeros cantes de mediados los años sesenta. Cuando a la hora de hablar de cante andaluz nos referimos a la profundidad muchos no acaban de entender qué es eso. Es lo que le falta a la mayoría de los cantaores actuales, por no hablar de personalidad. Menese tenía profundidad y personalidad cuando, al escucharlo desde su exilio romano, Alberti escribió: Tan solo penando/ sin saber que un día/ una voz que me vino de lejos/ me consolaría. Era la voz del hijo de un modesto zapatero de la Puebla de Cazalla y de una ejemplar mujer llamada Remedios. La impresionante voz de un joven morisco que, aunque nacido en la época de los jilgueros y canarios de la ópera flamenca, descubrió pronto que le conmovían más los ayes lastimeros de El Gallina, el sonido gordo y profundo de Juan Talega y la fuerza y la sabiduría de Antonio Mairena, entonces el mandón del cante. Tanto le conmovían estas voces al hijo de Remedios Scott, que solía despotricar de Antonio Chacón y Marchena, sin duda aleccionado por quienes pulieron su estilo.
Se le podrían reprochar hoy muchas cosas a José Menese, su torpeza a  veces, su radicalismo visceral, que len han llevado a hablar mal de sus propios compañeros, de los que no eran de su cuerda ideológica ni estilística. Siempre ha tenido la lengua larga y la cabeza como un adoquín, pero representa tanto José Menese en el cante jondo, en el de verdad, que no debemos permitir que sus errores del pasado nos impidan reconocer una carrera importantísima como gran cantaor. De hecho, el martes va a ser homenajeado en el festival más importante de Córdoba, como es el de Puente Genil. Ojalá un día se le haga el homenaje nacional que merece un cantaor honrado a carta cabal que ha llevado el cante profundo, el genuino cante jondo, gitano o andaluz, a lugares donde no lo había llevado nunca casi ningún artista. Larga vida, maestro Menese, porque, como dijo un poeta de Arcos sobre Manolo Caracol, el día que usted se vaya, se acabó lo que se daba.

A Carmen Arjona

José Menese y Antonio el Chocolate, en una entrañable imagen de Carlos Arbelos.

Menese y Antonio el Chocolate, en una entrañable imagen del desaparecido fotógrafo argentino Carlos Arbelos. Menese aparece abrazado a una guitarra.

Muchas veces se ha planteado el interesante debate de si los cantaores actuales que andan entre los veinticinco y treinta y cinco años de edad son mejores que los de aquella importante generación de intérpretes del cante que rompió a mediados de los años sesenta del pasado siglo, de la que hay que destacar al cantaor morisco José Menese, que mañana martes recibirá un homenaje en el festival más prestigioso de la provincia de Córdoba, el de Puente Genil. Si escuchamos ahora los primeros discos de José Menese es más que probable que lleguemos a la conclusión de que no tenía mucha más calidad técnica como cantaor que algunos de los actuales, sin necesidad de dar nombres. Pero nadie de ahora, de la nueva hornada de cantaores, canta con la profundidad que el morisco tenía ya en aquellos primeros cantes de mediados los años sesenta. Cuando a la hora de hablar de cante andaluz nos referimos a la profundidad muchos no acaban de entender qué es eso. Es lo que le falta a la mayoría de los cantaores actuales, por no hablar de personalidad. Menese tenía profundidad y personalidad cuando, al escucharlo desde su exilio romano, el poeta Alberti escribió: Tan solo penando/ sin saber que un día/ una voz que me vino de lejos/ me consolaría. Era la voz del hijo de un modesto zapatero de la Puebla de Cazalla y de una ejemplar mujer llamada Remedios. La impresionante voz de un joven morisco que, aunque nacido en la época de los jilgueros y canarios de la Ópera flamenca, descubrió pronto que le conmovían más los ayes lastimeros de El Gallina, el sonido gordo y profundo de Juan Talega y la fuerza y la sabiduría de Antonio Mairena, entonces el mandón del cante. Tanto le conmovían estas voces al hijo de Remedios Scott, que solía despotricar de Antonio Chacón y Marchena, sin duda aleccionado por quienes pulieron su estilo, Paco Moreno Galván y el propio Mairena. Se le podrían reprochar hoy muchas cosas a José Menese, su torpeza a veces, su radicalismo visceral, que len han llevado a hablar mal de sus propios compañeros, de los que no eran de su cuerda ideológica ni estilística. Siempre ha tenido la lengua larga y la cabeza como un adoquín, pero representa tanto José Menese en el cante jondo, en el de verdad, que no debemos permitir que sus errores del pasado nos impidan reconocer una carrera importantísima como gran cantaor. De hecho, mañana va a ser homenajeado en el festival más importante de Córdoba, como es el de Puente Genil. Ojalá un día se le haga el homenaje nacional que merece un cantaor honrado a carta cabal que ha llevado el cante profundo, el genuino cante jondo, gitano o andaluz, a lugares donde no lo había llevado nunca ningún artista de su generación. Larga vida, maestro José Menese, porque, como dijo un poeta de Arcos refiriéndose al gran Manolo Caracol, el día que usted se vaya, se acabó lo que se daba.

http://www.youtube.com/watch?v=XZj0DZQhkR8&feature=related

11
Ago/2012

Eso que llamamos felicidad

A Sancho Gracia

Hoy ha sido uno de esos días del que apenas recordaré nada que merezca ser recordado. Si acaso, la inocente y vivaracha mirada de Francisco Javier, mi ahijado, que tiene solo unos meses de vida y ya mira como un adulto. Ojalá tarde en crecer. Quizás también la venusta estampa de mi perro Surco corriendo por la verde y húmeda grama de un parque de Mairena del Alcor. Surco llena esos momentos vacíos en los que suelo preguntarme muy en serio qué cojones hago yo en un mundo que no entiendo, aunque lo intente cada mañana al levantarme. He estado en Arahal viendo una casa de campo con olivos cargados de aceitunas, árboles frutales, piscina y un frondoso pino que me ha recordado al de Mampela, en Palomares del Río, al que dedico unas líneas en mi libro El niño que hablaba con los olivos, aún por editar. Poder vivir en un sitio así es el sueño de mi vida, pero hay sueños que son solo eso, sueños. Los que somos inconformistas por naturaleza no alcanzamos nunca la felicidad total porque creemos que siempre hay algo más por conseguir y que lo que tenemos no es nunca suficiente. Soy uno de esos aislados, sufridos, inadaptados, que cree que la felicidad se encuentra siempre en lo que está por venir y no en lo que ya ha venido. Seguramente tengo todo lo que necesito para ser feliz. Incluso mucho más de lo que necesito. Pero no soy todo lo feliz que quisiera, a pesar de que hay personas que se esfuerzan cada día en que lo sea. Muchas veces me pregunto si la causa de esta sempiterna infelicidad no estará en mi obsesión por saber qué ocurre cada día en el mundo. Soy de los que cada mañana lee los periódicos, escucha la radio y ve los informativos de las distintas televisiones de nuestro país. Me informo, luego sufro. A lo mejor debería vender el adosado de Mairena y comprarme esa casa de campo de Arahal para cada mañana subirme al frondoso pino y ver solo hasta donde alcancen mis ojos: las blancas casas de Arahal y Morón y un mar de olivos alumbrados por el sol. ¿Lograría así ser completamente feliz? No lo sé, sinceramente. Si lo supiera lo haría mañana mismo. Hoy no ha sido un gran día. Estoy solo en casa, Surco dormita apaciblemente en el patio y estudio la forma de poder dormir seis meses seguidos, de día y de noche, a ver si soñando descubro al fin cómo se puede ser completamente feliz sin creer en la felicidad. Con un poco de suerte, dentro de seis meses, cuando me despierte, el mundo seguirá siendo el mismo, un lugar maravilloso, aunque yo no lo entienda.

09
Ago/2012

Hay que asaltar una tienda de castañuelas o abanicos

A Rosalía Gómez

Sánchez Gordillo y Diego Valderas.

Sánchez Gordillo y Diego Valderas.

A ver si empieza ya la Bienal de Flamenco, cambiamos el chip y los medios nacionales hablan y escriben de compás y no de Sánchez Gordillo, que se atraviesa más que un lepero en la Campana, por mucha razón que tenga a veces en sus reinvindicaciones. Vergonzoso todo lo relacionado con el asalto a un supermercado astigitano por parte de este desfasado líder sindicalista y diputado andaluz. El hecho mismo, que le ha hecho un flaco favor a los jornaleros andaluces, y la respuesta de los medios de comunicación social del país. Me duele que los medios nacionales se ocupen solo de Andalucía cuando ocurren cosas así y silencien siempre a esa otra Andalucía que está a la cabeza de España en muchas cosas, entre otras en donación y trasplantes de órganos, en hoteles en los que permiten llevar mascotas y en edición ecológica. A ver si empieza ya la Bienal de Flamenco y los torniscones en la piel y el compás nos traen otros aires, aunque mucho me temo que como Rosalía Gómez no asalte una tienda de castañuelas en la céntrica calle Sierpes con la faca del catalán que mató a El Canario, en esta edición tampoco nos harán ni puñetero caso. A no ser que el atraco lo dé con Juan Manuel Sánchez Gordillo, el aforado bandolero de Marinaleda, que ahora cabalga con la partida de los ERE. Un buen debate sería el de la responsabilidad de este señor y su sindicato (SAT) en que los jornaleros andaluces estén como están. Seguro que nunca lo va a plantear él mismo, aunque debería.

05
Ago/2012

Honores a Alfonso López Barroso en el Gazpacho Andaluz de Morón

A Alfonso López Barroso

Alfonso López Barroso recibió el homenaje del Gazpacho muy emocionado.

Alfonso López Barroso recibió muy emocionado el homenaje del Gazpacho, el festival por el que tanto ha trabajado. Fotos, Bohórquez.

Este año había que salvar como fuera al Gazpacho Andaluz de Morón, que además homenajeaba al gran aficionado Alfonso López Barroso, quien vivió una noche de grandes emociones. La falta de presupuesto obligó a la organización a confeccionar un cartel sin grandes lumbreras, pero con artistas jóvenes ya muy conocidos: Mari Peña, José Valencia, Antonio Reyes y Jesús Méndez, en el cante; en el baile, el fenómeno local Pepe Torres; y en el toque de concierto, dos nietos de Paco del Gastor que van para figuras de la sonanta, Antonio del Gastor y Gastor de Paco, además de otro joven y fino concertista local, Saúl Cabrera.

Nadie puede discutir que el cartel era interesante, pero el Gazpacho tiene ya muchos sopeaos y no hay que olvidar que por este festival han pasado los más grandes del último medio siglo en las tres facetas del flamenco. Triunfar en Morón no es empresa fácil porque es un pueblo donde se chanela de lo jondo y no es sencillo dar gato por liebre donde Silverio perdió la virginidad como cantaor y Diego del Gastor le enseñó al mundo que tocar la guitarra es algo más que saber afinarla. Haciendo esa apuesta por artistas sin mucho renombre, corrían el riesgo de que fueran pocos aficionados al Colegio Salesianos, pero casi acabó llenándose el patio del centro docente, de un público muy correcto en su mayoría, aunque muchos fueron a cantar, bailar, beber y tapear en la barra del ruidoso ambigú. La organización no controló esto y quedó algo deslucida una noche flamenca que, aunque demasiado larga y con repertorios repetitivos, estuvo a la altura de lo que esperábamos de tan buen cartel.

El bailaor Pepe Torres bordó las alegrías.

El bailaor Pepe Torres bordó las alegrías.

Con la luna alumbrando el patio generosamente, la utrerana Mari Peña se encargó de demostrarnos que en la tierra de los mostachones hay una escuela de cante que nunca morirá, por la que dieron la vida Mercedes la Sarneta, Fernanda y Bernarda, Perrate y Gaspar. Acompañada a la guitarra por su propio marido, Antonio Moya -hay que quitarse el sombrero ante este tocaor-, la cantaora se templó bien por tientos-tangos, soleá, cantiñas de Pinini y bulerías de su tierra. Es una artista que nunca te intenta vender el burro con la clásica picaresca calé: da lo que sabe dar y lo hace echando el corazón por la boca, de una manera muy natural.

El lebrijano José Valencia se hizo acompañar por otro gran guitarrista, el malagueño Juan Requena -fue la noche de las guitarras jondas-, para entregarse en cuerpo y alma, en una pelea con el cante que no siempre ganó. Es muy impetuoso y su eco de voz puede ser el de esta época, pero le faltó ligazón en la soleá y regusto en las cantiñas de Pinini. Sin embargo, en las seguiriyas consiguió acabar dos buenos cantes, uno del Loco Mateo (Oleaítas de la mar), y otro de El Marrurro (Tú no tienes la culpa), quizá lo mejor de todo lo que hizo. Acabó con una larga tanda de bulerías, con una fuerza sobrehumana y una gitanería sin fisuras. Tiene dos importantes asignaturas pendientes José Valencia, si quiere acabar de romper en cantaor grande: dominar su ímpetu y quitarse el baile de la cabeza.

Me contrarió un poco el jerezano Jesús Méndez, al que había escuchado hace una semana en Martín de la Jara. Esperaba algo más de él en una plaza donde no se puede matar al toro de un cabezazo, sino al volapié, aguantando o al encuentro, pero después de torearlo y no de marearlo con la muleta. El que tiene la fuerza es el que la usa, pero no todo se puede basar en la fuerza. Méndez tiene unas posibilidades enormes de mandar en el cante, en lo que es la escuela que ha elegido, pero tendrá que estudiar y encontrar su propio camino, en vez de andar caminos ya transitados por otros. Emotivos su calco de la soleá apolá de Antonio Mairena (Charamusco, Charamusco), su pregón de Macandé y los fandangos chocolateros. También el guiño caracolero en las bulerías, con un Antonio Higuero inmenso en la guitarra. Quizá fuese en las seguiriyas donde más se encontró, sobre todo en el cante del Loco Mateo (Desde la Porberita), que difundió el olvidado Carito de Jerez. El nuevo valor del cante jerezano tiene una gran oportunidad y debe saber aprovecharla, pero tendrá que trabajar con talento.

Antonio Reyes ofreció un gran recital.

Antonio Reyes ofreció un gran recital.

Fue el chiclanero Antonio Reyes quien más me gustó, aunque se empecinara en explotar a Camarón. Diego Amaya a la guitarra, que da siempre lo justo al cantaor -¡pero cómo lo da!-, le llevó como la seda para que embelesara con su precioso sonido en alegrías de Cádiz, tangos, bulerías y fandangos. Y para que en las seguiriyas demostrara que en este cante no hay que dar voces, como hace decenas de años demostraron ya Don Antonio Chacón y uno de sus discípulos, el gran Juanito Mojama. La seguiriya es más un rezo que un pregón de plaza de abastos.

Soy un gran admirador del bailaor moronero Pepe Torres, uno de los pocos que hoy bailan flamenco de verdad. Se trajo al Séptimo de Caballería para el cuadro y nos brindó unas alegrías preñadas de poses flamenquísimas, de paseos muy gitanos, de cierres muy personales y una jondura extraordinaria. Si tuviera que irme a una isla desierta me llevaría dos cosas fundamentales y muy personales, que me callo, y a este bailaor para que me quitara las ganas de regresar al reino de Rajoy.

Dejamos para el final a los guitarristas de concierto. Fueron demasiadas guitarras de concierto, pero en Morón no hay más remedio que darle protagonismo a la bajañí. Saúl Cabrera deslumbró por su técnica, y tocó muy bien el chaval. Pero fueron los nietos del maestro Paco del Gastor -Gastor de Paco y Antonio del Gastor-, quienes nos dejaron con la boca abierta. ¡Cómo están evolucionando los dos! Envuelven la rica escuela familiar en un precioso velo de depurada técnica, asegurando el futuro de una manera única de tocar la sonanta. La cal de lo jondo sigue viva en Morón de la Frontera.

04
Ago/2012

Me he vuelto a pasar con el Legendario

Según ha dicho Mariano Rajoy esta mañana en rueda de prensa España tiene una deuda de 900.000 millones de euros, que en pesetas son 150 billones, billón arriba o billón abajo. Solo el pasado año las administraciones públicas gastaron unos 100.000 millones de euros más de lo que ingresaron. ¿Ha dimitido alguien por esto? Cuando decimos que todos nuestros políticos son unos chorizos, está claro que la generalización acarrea siempre injusticias. La mayoría son honrados pero son tan culpables como los chorizos, por no denunciarlos. No recuerdo que ningún político español haya dimitido nunca de su cargo diciendo en rueda de prensa: “Me voy porque estoy rodeado de mangantes, de rateros, de corruptos”. ¿A que no? Tampoco ha dimitido nunca nadie de los consejos de administración de los bancos, diciendo en rueda de prensa: “Me voy porque es inmoral que ganemos tanto”. Por tanto, son todos culpables de la ruina de nuestro país: los que lo son directamente por su mala gestión y quienes se han callado por seguir en la mamela. Nunca nadie ha dimitido en Canal Sur diciendo en rueda de Prensa: “Me voy porque ésta es una empresa pública donde acaban muchos políticos andaluces que se quedan sin cargo público, ganando grandes sueldos sin hacer nada”. Esto ocurre también en otras muchas empresas públicas. Nadie se fue de la Junta de Andalucía denunciando en rueda de prensa lo de los ERE irregulares. Aquí no se va ni el gato. Ni siquiera cuando los echa el pueblo en las urnas, porque dejan un chollo y cogen otro en seguida. Ellos, los políticos, se reparten el pastel. Estamos arruinados, con más de cinco millones de parados, la mayoría de ellos jóvenes sin futuro alguno. Se están recortando ya derechos fundamentales, que han costado años de sangre, sudor y lágrimas. Hoy un trabajador vale dos reales. Se les están quitando los pisos a quienes no pueden hacer frente a las hipotecas, las pagas de Navidad a los funcionarios y las ayudas de asistencia social a las personas dependientes, en su mayoría pensionistas de pagas bajas. Hoy he leído que en Cataluña los alumnos de los colegios públicos no solo se van a tener que llevar a clase la fiambrera de papas a lo pobre y el postre, sino que tendrán que pagar algo por utilizar los comedores. Raro será que no tengan que llevarse también de casa el papel higiénico y el agua mineral. Todo esto ocurre por la mala gestión de los políticos y los banqueros, que encima blindan sus cargos y jubilaciones con el dinero de nuestros impuestos. ¿Sabían ustedes que cuando un político deja el cargo tiene un sueldazo hasta que encuentre trabajo y que muchos cobran el sueldazo y trabajan en la empresa privada? ¿Sabían que Cristina Almeida, la exdiputada de IU, cobra del Estado 2.600 euros al mes como pensión compensatoria, al no haber cotizado lo suficiente para cobrar la pensión máxima? ¿Sabían que Ángel Acebes, el ex ministro del PP, cobrará durante dos años 2.800 euros al mes? ¿Los dos están en el paro? ¿Sabían que los expresidentes de España ganan ahora diez veces más que cuando estaban en el poder? Felipe González y José María Aznar son ya millonarios, y Zapatero va camino de serlo, aunque parezca que no se entera de nada. ¿Sabían que si yo me quedo parado mañana, como soy autónomo, ni siquiera tendría derecho a prestación por desempleo, a pesar de llevar cuarenta años trabajando, desde los doce abriles? ¿Cómo quieren que hablemos los ciudadanos de los políticos españoles, de unos porque son de izquierdas y de otros porque son de derechas? Claro que hay políticos honrados, que tienen verdadera vocación de servir al pueblo. Pero está claro que entre todos nos han llevado a la ruina y que ahora lo quieren arreglar sacándonos los ojos a quienes solo nos dedicamos a trabajar y a pagar impuestos. Rajoy nos ha vuelto a pedir hoy un poco de comprensión a los ciudadanos, ante su política de recortes. ¿Es que podemos hacer algo más que ser comprensivos? Se me ocurren dos o tres cosas, pero lo voy a dejar para otro día porque creo que me he vuelto a pasar con el Legendario.