Monthly Archives: Marzo 2012

31
Mar/2012

No me toquéis las palmas que me conozco: un respeto a los andaluces

Al Chícharo de Jerez

Fotomontaje sacada del foro de economía Burbuja. ¡Qué arte!

Fotomontaje sacada del foro de economía Burbuja. ¡Qué arte, Dios Míos!

Los columneros -columnista era el gran Paco Umbral- de más arriba de Despeñaperros han vuelto a ponernos de “palmeros” a los andaluces porque Javier Arenas no ha conseguido los votos necesarios para poder gobernar en solitario en Andalucía. Tampoco esta vez, qué le vamos a hacer. ¡Mechachis en la mar! ¿Y qué culpa tenemos los palmeros de eso? Me incluyo en el egregio gremio porque hubo un tiempo en que fui palmero y llegué incluso a grabar algunos discos, aunque nunca haya alardeado de esta desconocida faceta de mi vida. Tampoco es que metiera las palmas en los discos de la Paquera de Jerez, pero algo hice en este campo. Ser un buen palmero es mucho más difícil que escribir una columna periodística, porque batir las manos a compás es un don y rellenar una columna es una rutina, al menos en España. No sería así si se escribiera con arte, pero hay poco ángel en el periodismo patrio y mucha muda de pellejos. Así que si esos sobrecogedores columneros creen que nos vamos a ofender porque nos llamen  “palmeros”, están apañados. Palmerito fue mi pare/ y palmerito mi abuelo/. Y yo, que soy andalú, quiero sé también palmero. Y aclaro que, como otros millones de andaluces, nunca he votado al Partido Socialista porque yo siempre voto a los partidos de izquierda. Lo digo porque en esta tierra no todos somos votantes de este partido, como no todos vivimos del cuento, hacemos el camino del Rocío, caminamos descalzos detrás de los santos o toreamos vaquillas en el campo. Cosas muy respetables, por cierto. Incluso la de vivir del cuento. Todo es válido mientras no falte el compás. ¡Esos palmeros, que rulen!

29
Mar/2012

Del éxito al fracaso solo hay un paso

A Diego Cañamero

Manifestación

Las dos palabras más escuchadas estos días son éxito y fracaso, y siempre van relacionadas con la política y los políticos. Curiosamente, se habla del fracaso de quien gana y del éxito del que pierde, con lo que la Real Academia de la Lengua Española tendrá que revisar ambos vocablos para que no se presten a confusión en el futuro. Javier Arenas ganó las elecciones andaluzas el pasado domingo, pero fracasó en su intento de poder gobernar. José Antonio Griñán se pegó el batacazo de su vida, dándole a su partido la primera derrota en Andalucía, pero es el ganador porque va a poder gobernar con la ayuda de Diego Valderas, el candidato de Izquierda Unida, que también tuvo un gran éxito: consiguió treinta y ocho diputados menos que el gran perdedor, o sea, que Javier Arenas. Entre esas dos palabras de distintas acepciones, éxito y fracaso, es necesario colocar otra: perdedor. ¿Quién es el que ha perdido en esta historia? El pueblo, claro está. Con la huelga general de hoy está ocurriendo lo mismo. Los sindicatos hablan de éxito y el Gobierno, de fracaso. ¿Éxito una huelga general que no va a conseguir la modificación de la reforma laboral del Gobierno y que nos va a costar a todos, o sea, al pueblo, un riñón y parte del otro? ¿Fracaso una huelga que ha parado a medio país y que ha movilizado en las calles a cientos de miles de personas? Si la huelga general de hoy no consigue su objetivo, el de echar abajo la reforma laboral del Gobierno, los líderes de UGT y CC. OO deberían presentar la dimisión de manera urgente y con carácter irrevocable. Pero no lo van a hacer. No van a reconocer que son ellos los que no han sido capaces de acordar con el Gobierno una reforma laboral razonable, de ahí la huelga, que es siempre el último recurso una vez que fallan las negociaciones. Ni en la anterior huelga general ni en ésta han conseguido que tanto el Gobierno de 2010 como el que hay ahora den marcha atrás. Si la reforma laboral de Mariano Rajoy merece una huelga general, que se haga indefinida y por derecho: o cae la reforma o cae el Gobierno, aunque tenga que arder de nuevo Troya. Lo demás son paripés de unos sindicatos que tienen que hacer algo de vez en cuando para demostrar que son útiles a la sociedad. Lo son, desde luego, aunque por los resultados de los últimos años cualquiera lo diría.

27
Mar/2012

Y ahora, ¿qué va a pasar?

A Diego Valderas

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José Antonio Griñán y Diego Valderas, en el 'debatito' de Canal Sur.

Tras los paranormales resultados de las pasadas elecciones autonómicas andaluzas -no me han sorprendido nada, como pueden comprobar leyendo el artículo anterior-, con una victoria amarga del Partido Popular, que, sin embargo, es ya la primera fuerza política en Andalucía, y una derrota dulce del Partido Socialista, que se hunde cada vez más, se abre una incógnita: ¿qué va a hacer Izquierda Unida? Está claro que intentará gobernar en coalición con el Partido Socialista, con la derecha del puño y la rosa -es lo que han dicho siempre los de Cayo Lara, ¿no?-, a pesar de los treinta años de corrupción, dilapidación, enchufismo, poca transparencia en las cuentas públicas y prepotencia. A pesar también de que siempre los han machacado abusando de las mayorías absolutas y de que estamos a la cabeza del paro en general, pero sobre todo del desempleo juvenil. El candidato de IU, Diego Valderas, dijo en campaña que habría que meter la escoba en las alfombras de San Telmo. ¿La meterá ahora o la cambiará por el lujoso coche oficial y una considerable subida de su sueldo, hasta ahora un pobre salario comunista? ¿Es lo que quieren sus votantes? Si en el debatito de Canal Sur no fue capaz de sacarle a Griñán el asunto de los ERE, dejando que lo hiciera él mismo, ¿cómo iba a meter la escoba en las mugrientas alfombras de San Telmo? ¿A quién quiere engañar este hombre? El señor Gordillo, alcalde del pueblo de Marinaleda, lo ha dicho bien clarito: “No se puede pactar con un partido que se hunde”. No es lo más recomendable, desde luego, porque pueden hundirse con él. Pero, además de por eso, el pacto con los socialistas es arriesgado, señor Gordillo, porque supondría aceptar y compartir el pasado corrupto de este partido y apechar con lo que pueda venir cuando, si no Valderas, alguien con dos buenas yemas meta el escobajo en la moqueta de San Telmo y empiece a salir la basura podrida acumulada en tantos años de gobierno. La que no hayan incinerado ya, claro. Y todo por impedir que la derecha mande en Andalucía, cueste lo que cueste, porque eso supondría volver a la esclavitud decimonónica, a trabajar de sol a sol por un mendrugo de pan, a que los pobres no puedan escolarizar a sus hijos, a que los jóvenes no tengan acceso a la cultura, y a que el Betis vuelva a rifar la vaca los domingos para poder subsistir. ¡Por favor! Hay una forma mejor de acabar con la derecha, y no sé cómo no se les ha ocurrido ya a Rubalcaba o a Sánchez Gordillo: crear un sistema electoral en el que solo puedan concurrir a unas elecciones los partidos de izquierdas, aunque estén podridos. El resultado de estas elecciones me ha conmovido, sinceramente. El Partido Socialista de Andalucía merecía un castigo duro, ejemplar, que dejara el poder en Andalucía, pero en esta tierra hay memoria y muy pocos han olvidado lo hija de perra que ha sido siempre la derecha en el sur de España. La clase trabajadora habrá pensado que, si con un partido de supuesta ideología obrera, estamos como estamos, ¿cómo íbamos a estar con la derechona gobernando? La campaña del miedo a la derecha, a los recortes sociales, al copago de los medicamentos, al desmantelamiento de la política del bienestar, surtió efecto y un millón y medio de andaluces han vuelto a confiar en el Partido Socialista, aunque menos que nunca, digamos que en un acto de quemar el último cartucho antes de entregarse definitivamente a la derecha, que es lo que acabará pasando más temprano que tarde, como ha ocurrido ya en casi todas las regiones de España, porque el Partido Socialista ha perdido la confianza de su electorado. Aunque celebren como gran victoria lo que ha sido una sonora derrota en nuestra región: más de seiscientos mil votos perdidos, dando lugar a que los populares sean ya la primera fuerza política de Andalucía, donde no estamos para nada por el paradisíaco cambio que prometía el candidato Javier Arenas en su reclamo electoral. Para qué cojones vamos a cambiar,  con lo a gustito que estamos…

22
Mar/2012

¿El carnet de identidad de El Planeta?

Cédula Monge Antonio 1834-2

Pasaporte de El Planeta.

Les dije que tenía muchos e importantes documentos de Antonio el Planeta, además de los ya dados a conocer en nuestro periódico y en La Gazapera. Hoy traemos lo que puede ser su carnet de identidad. Se trata de una cédula de identificación de 1834, una solicitud de pasaporte para Sevilla, expedida el 2 de mayo del citado año. Seguramente habrán caído ya algunos de nuestros duchos lectores, pero por si no lo han hecho todavía hay que recordar que la famosa fiesta de Serafín Estébanez Calderón en la calle Castilla de Triana, Un baile en Triana, se celebró, según todos los expertos, en mayo de 1838. ¿No se pudo celebrar esta fiesta cuatro años antes, de ahí esta solicitud de pasaporte de El Planeta para viajar a Sevilla? Es verdad que el escritor malagueño era el jefe político de Sevilla en aquel año, pero no lo es menos que antes de esa fecha ya había visitado la capital andaluza en más ocasiones, dada su gran amistad con el también escritor y poeta sevillano Alberto Lista, y con Pascual de Gayangos, según publicó Santiago Montoto en un diario sevillano. Además, Estébanez hizo la carrera en Sevilla y vivió en esta ciudad entre 1824 y 1825. En la cédulas de identificación o de vecindad de aquella época, como aún no existía la fotografía, se solían dar los siguientes datos: edad, estatura, color del pelo y de los ojos, cómo eran su nariz y su cara, si tenía o no barba y, por último, el color de su piel. Además de su nombre y primer apellido, edad y profesión. El dueño de esta cédula de identificación era el gaditano Antonio Monge, de 38 años de edad -se quitó tres-, de profesión tablagero -o sea, carnicero-, domiciliado en la Tacita, de estatura regular, pelo y ojos negros, nariz regular y cara redonda, barba poblada y de piel trigueña. O sea, entre moreno y rubio. Lo de la cara redonda demuestra que, como se sabe, era un hombre orondo. Se podría hacer un autorretrato del célebre Planeta con las características físicas dadas en esta cédula. Desde luego, el cantaor se parecería muy poco al dibujo que hizo de él Lameyer por encargo de Estébanez para ilustrar la Asamblea en Triana, que nos lo presenta delgado, de cara ovalada y nariz claramente aguileña. Hay otros datos interesantes en esta cédula, como que no aparece la firma de Antonio Monge, porque no sabía firmar y así consta en su pasaporte. De hecho, su rúbrica no consta en ninguno de sus documentos personales localizados hasta ahora. Estébanez, pues, se inventó la firma del cantaor y carnicero, como ingenió otras cosas, porque el escritor costumbrista era bastante fantástico. Solo hay que leer con detenimiento la Asamblea, para comprobar que le hechó mucha literatura. Si esta cédula de 1834 era para viajar a Sevilla y participar en la fiesta de Estébanez en Triana, que parece lo más probable, ayuda a aclara algunas cosas. Por ejemplo, quién era en realidad El Fillo, si Antonio Ortega Heredia o su hermano Francisco, cuya polémica parece no acabar. Lo único que se puede asegurar es que tanto El Planeta como Antonio Ortega Heredia, conocido por El Fillo, estaban en Sevilla en mayo de 1834. Por último, hay un dato en esta cédula que me llama la ateción. Se asegura que “inspira confianza en su conducta”, según la persona que lo avaló y la carta de seguridad que presentó el cantaor. Que sepamos, es la primera vez que se publica la cédula de identificación de un cantaor de flamenco de aquella época. Todo un documento, sin duda alguna, si se trata del carnet de identidad de El Planeta. Estos días daremos a conocer otras cédulas de artistas flamencos, con alguna que otra sorpresa. ¿Y si un día de estos descubriéramos que Lázaro Quintana era rubio y de ojos azules? Será una buena manera de celebrar las 400.000 visitas a La Gazapera en solo dos años. Este año, el tercer encuentro de gazaperos será para festejar por todo lo alto el medio millón de visitas a nuestro blog. Mil gracias a todos.

sevilla l Les dije que tenía muchos e importantes documentos de Antonio el Planeta, además de los ya dados a conocer en este periódico y en La Gazapera. Hoy traemos lo que puede ser su carnet de identidad. Se trata de una cédula de identificación de 1834, una solicitud de pasaporte para Sevilla, expedida el 2 de mayo del citado año. Seguramente habrán caído ya algunos de nuestros duchos lectores, pero por si no lo han hecho todavía hay que recordar que la famosa fiesta de Serafín Estébanez Calderón en la calle Castilla de Triana, Un baile en Triana, se celebró, según todos los expertos, en mayo de 1838. ¿No se pudo celebrar esta fiesta cuatro años antes, de ahí esta solicitud de pasaporte de El Planeta para viajar a Sevilla?
Es verdad que el escritor malagueño era el jefe político de Sevilla en aquel año, pero no lo es menos que antes de esa fecha ya había visitado Sevilla en más ocasiones, dada su gran amistad con el también escritor y poeta sevillano Alberto Lista, y con Pascual de Gayangos, según publicó Santiago Montoto en un diario sevillano. Además, Estébanez hizo la carrera en Sevilla y vivió en esta ciudad entre 1824 y 1825.
En la cédulas de identificación o vecindad de aquella época, como aún no existía la fotografía, se solían dar los siguientes datos: edad, estatura, color del pelo y de los ojos, cómo eran su nariz y su cara, si tenía o no barba y, por último, el color de su piel. Además de su nombre y primer apellido, edad y profesión.
El dueño de esta cédula de identificación era el gaditano Antonio Monge, de 38 años -se quitó tres-de profesión tablagero -o sea, carnicero-, domiciliado en la Tacita, de estatura regular, pelo y ojos negros, nariz regular y cara redonda, barba poblada y de piel trigueña, o sea, moreno. Lo de la cara redonda demuestra que, como se sabe, era un hombre obeso.
Se podría hacer un autorretrato del célebre Planeta con las características físicas de esta cédula. Desde luego, el cantaor se parecería muy poco al dibujo que hizo de él Lameyer por encargo de Estébanez para ilustrar la Asamblea en Triana, que nos lo presenta delgado, de cara ovalada y nariz claramente aguileña.
Hay otros datos interesantes en esta cédula, como que no aparece la firma de Antonio Monge, porque no sabía firmar y así consta en su pasaporte. De hecho, su rúbrica no aparece en ninguno de sus documentos personales localizados hasta ahora. Estébanez, pues, se inventó la firma del cantaor y carnicero, como ingenió otras cosas, porque el escritor costumbrista era bastante fantástico. Solo hay que leer con detenimiento la Asamblea, para comprobar que le hechó mucha literatura.
Si esta cédula de 1834 era para viajar a Sevilla y participar en la fiesta de Estébanez en Triana, que parece lo más probable, ayuda a aclara algunas cosas. Por ejemplo, quién era en realidad El Fillo, si Antonio Ortega Heredia o su hermano Francisco, cuya polémica parece no acabar. Lo único que se puede asegurar es que tanto El Planeta como Antonio Ortega Heredia, conocido por El Fillo, estaban en Sevilla en mayo de 1834.
Por último, hay un dato en esta cédula que nos llama la ateción. Se asegura que “inspira confianza en su conducta”, según la persona que lo avaló y la carta de seguridad que presentó el cantaor.
Que sepamos, es la primera vez que se publica la cédula de identificación de un cantaor de flamenco de aquella época. Todo un documento, sin dud
20
Mar/2012

Muerte de Paco la Luz en Sevilla

A Manuel Ríos Ruiz

¿Podría ser Paco la Luz?

¿Estamos ante Paco la Luz?

A lo largo de este año vamos a hacer algunas entradas en La Gazapera para, sin pretensiones de enmendarle la plana a nadie, dar a conocer datos contrastados sobre figuras fundamentales del flamenco del XIX. Hoy vamos a publicar la verdadera fecha de la muerte del gran Paco la Luz, el seguiriyero jerezano, que no sucedió en su tierra natal ni fue en 1914, como se asegura en el magnífico libro de José María Castaño, De Jerez y sus cantes, editado por Almuzara en 2007. En su página 86 puede leerse lo siguiente:

Paco la Luz nació en Jerez, el 13 de diciembre de 1839, ciudad en la que falleció en 1914 con 75 años, por lo que fue escuchado y seguido por muchos cantaores.

Francisco Valencia Soto, conocido por el remoquete de Paco la Luz, abandonó su tierra natal a principios de los ochenta del siglo XIX para afincarse en Sevilla con su esposa, María Rodríguez de las Heras, y sus tres hijas: María (La Serrana), Dolores y Juana (La Sordita), en concreto en la Alameda de Hércules, como hicieron otros muchos artistas jerezanos: Carito, Frijones, las Antúnez, Juan Ramírez, Juan Junquera… Según todos los padrones que hemos consultado, Paco la Luz ya vivía en Sevilla en 1882, en concreto en la misma casa donde residía el Canario de Álora cuando fue asesinado, en agosto de 1885. Del número 39 de la calle Amor de Dios, se trasladaron a la Alameda de Hércules y en esta popular calle, en el número 8, una casa de vecinos donde vivió muchos años, dejó de existir el seguiriyero de Jerez, el día 3 de noviembre de 1901. Murió a la edad de 61 años como consecuencia de gangrena y fue enterrado al día siguiente en el Cementario de San Fernando, en tercera clase, en el lado izquierdo de la calle Caridad, quinta cuartelada.

Registro del enterramiento de Paco la Luz en el cementario de Sevilla.

Registro del enterramiento de Paco la Luz en el cementario de Sevilla.

Así acabó sus días un cantaor que eligió Sevilla para terminar de criar a sus hijas y que, sin ser artista de escenarios, alcanzó tanta celebridad que incluso existen varias seguiriyas que se le atribuyen y que se siguen cantando aún. Como no grabó nada, solo nos queda de él el testimonio de algún que otro escritor y el recuerdo de quienes llegaron a conocerlo personalmente, aunque ya no quede nadie con vida. Es muy probable que sea el de la imagen, sacada de una conocida fotografía del sevillano Emilio Beauchi, la del cuadro del Café del Burrero, donde estaban sus dos hijas artistas: María la Serrana y Juana la Sordita. El parecido con esta última es innegable. Si a ello unimos el hecho de que Paco la Luz nunca dejaba solas a sus hijas -La Sordita era aún menor en 1884-, es muy posible que el señor de la fotografía sea el célebre cantaor jerezano, del que ya sabemos algo más.

15
Mar/2012

Antonio el Planeta en la boda de Luis Alonso, su hermano el bolero gaditano

sevilla l Gracias a que mediante una investigación averiguamos quién fue El Planeta, en Cádiz supieron que el también cantaor Lázaro Quintana era su sobrino y gaditano como él. Era hijo de su hermana María Dolores y había nacido en la Tacita en 1802. Gracias a que hace dos semanas localizamos la boda de Antonio Monge Rivero El Planeta, y una semana más tarde, su partida de bautismo, en cuyos valiosos documentos descubrimos que el histórico cantaor se bautizó como Antonio Dionisio Alonso, en Cádiz ya saben que era hermano del célebre bolero gaditano Luis Alonso, el protagonista de la zarzuela La boda de Luis Alonso, escrita por el portuense Javier de Burgos, con música compuesta por el sevillano Gerónimo Jiménez, que se estrenó en la capital de España en 1897, treinta y dos años después de morir Luis Alonso Rivero, conocido como Luis Monge, según consta en su expediente matrimonial encontrado por el investigador gaditano Antonio Barberán.
En los últimos meses los gaditanos, gracias al trabajo que hemos hecho desde este periódico, concretamente desde nuestro blog La Gazapera, saben algo más sobre los orígenes del flamenco en esa tierra y sobre estos dos cantaores tan fundamentales en la historia de nuestro singular arte.
El Planeta, que nació en Cádiz el 8 de abril de 1790, se hizo cantaor en plena Guerra de la Independencia, cuando era herrero de profesión. En 1808 se casó en el Sagrario de la Catedral Vieja de Cádiz con la gaditana María Vara Gallardo, la hija del carnicero Francisco Vara. Dejó la herrería y se hizo tablajero, que es como llaman en Cádiz a los carniceros. Tuvo al menos cinco hijos en la Tacita, desde 1809 hasta 1834. Poco tiempo después del nacimiento de su hijo Tomás, de profesión impresor y torero cómico, El Planeta abandonó Cádiz y se afincó con su familia en la ciudad de Málaga, donde tuvo tablas de carne, acabó de criar a sus hijos y se convirtió en un señor adinerado combinando el negocio familiar con su faceta de cantaor y guitarrista flamenco.
El escritor malagueño Serafín Estébanez Calderón los descubrió en Triana en 1838, en una fiesta celebrada en la calle Castilla, en la que cantó junto al también célebre cantaor El Fillo. Gracias a la publicación, en 1842, del relato de esta fiesta, Un baile en Triana, en El Heraldo, el cantaor gaditano alcanzó gran fama y se convirtió en la referencia más importante de su tiempo. Tres años más tarde el mismo autor se volvería a ocupar de él en otro de sus célebres relatos, Asamblea general de caballeros y damas en Triana.
Entre estos dos relatos y alguna noticia en la prensa de aquel tiempo, el Planeta se consolidó como un gran artista, aunque nunca abandonó sus negocios en Málaga, donde falleció en 1856, con 66 años de edad. Su nombre aparece en todos los libros de flamenco, pero hasta hace un año no se sabía nada de este histórico artista del cante andaluz.
El gran cantaor Manolo Caracol siempre dijo que era su tatarabuelo, pero pocos le creyeron. Gracias a esa importante pista, en 2011 logramos localizarlo en Málaga y en Cádiz y hoy ya sabemos dónde y cuándo nació, cómo fue su vida y dónde y cómo murió.
Cádiz a lo mejor le presta a partir de ahora más atención a esta figura histórica del cante flamenco. Si desde nuestro periódico hemos ayudado a que así sea, estarán recompensados todos nuestros esfuerzos. Y aún tenemos que dar a conocer más documentos sobre este gran personaje.

Un baile en Triana 2

Gracias a que mediante una investigación averiguamos quién fue El Planeta, en Cádiz supieron que el también cantaor Lázaro Quintana era su sobrino y gaditano como él. Gracias a que hace dos semanas localizamos la boda de Antonio Monge Rivero El Planeta, y una semana más tarde, su partida de bautismo, en cuyos valiosos documentos descubrimos que el histórico cantaor se bautizó como Antonio Dionisio Alonso, en Cádiz ya saben que era hermano del célebre bolero gaditano Luis Alonso, el protagonista de la zarzuela La boda de Luis Alonso, escrita por el portuense Javier de Burgos, con música compuesta por el sevillano Gerónimo Giménez, que se estrenó en la capital de España treinta y dos años después de morir Luis Alonso Rivero, conocido como Luis Monge, según consta en el expediente matrimonial encontrado estos días por el investigador gaditano Antonio Barberán, que ha publicado un interesante artículo sobre su vida a raíz de nuestras aportaciones. En los últimos meses los gaditanos, gracias al trabajo que hemos hecho desde este blog saben algo más sobre los orígenes del flamenco en esa tierra y sobre estos dos cantaores tan fundamentales en la historia de nuestro singular arte. El Planeta, que nació en Cádiz el 8 de abril de 1790, se hizo cantaor en plena Guerra de la Independencia, cuando era herrero de profesión. En 1808 se casó en el Sagrario de la Catedral Vieja de Cádiz con la gaditana María Vara Gallardo, la hija del carnicero Francisco Vara. Dejó la herrería y se hizo tablajero, que es como llaman en Cádiz a los carniceros. Tuvo al menos cinco hijos en la Tacita, desde 1809 hasta 1834. Poco tiempo después del nacimiento de su hijo Tomás, de profesión impresor y torero cómico, El Planeta abandonó Cádiz y se afincó con su familia en la ciudad de Málaga, donde tuvo tablas de carne, acabó de criar a sus hijos y se convirtió en un señor adinerado combinando el negocio familiar con su faceta de cantaor y guitarrista flamenco. El escritor malagueño Serafín Estébanez Calderón lo descubrió en Triana en 1838, en una fiesta celebrada en la calle Castilla, en la que cantó junto al también célebre cantaor El Fillo. Gracias a la publicación, en 1842, del relato de esta fiesta, Un baile en Triana, el cantaor gaditano alcanzó gran fama y se convirtió en la referencia más importante de su tiempo. Tres años más tarde el mismo autor se volvería a ocupar de él en otro de sus célebres relatos, Asamblea General. Entre estos dos relatos y alguna noticia en la prensa de aquel tiempo, El Planeta se consolidó como un gran artista, aunque nunca abandonó sus negocios en Málaga, donde falleció en 1856, con 66 años de edad. Su nombre aparece en todos los libros de flamenco, pero hasta hace un año no se sabía nada de este histórico artista del cante andaluz. El gran cantaor Manolo Caracol siempre dijo que era su tatarabuelo, pero pocos le creyeron. Gracias a esa importante pista, en 2011 logramos localizarlo en Málaga y en Cádiz, y hoy ya sabemos dónde y cuándo nació, cómo fue su vida y dónde y cómo murió.  Cádiz a lo mejor le presta a partir de ahora más atención a esta figura histórica del cante flamenco. Si desde La Gazapera hemos ayudado modestamente a que así sea, quedarán recompensados todos nuestros esfuerzos. Y aún tenemos que dar a conocer más documentos sobre este gran personaje. La próxima semana habrá otra campanada sobre El Planeta, con novedades interesantes sobre la posible fecha de Un baile en Triana. Será una aportación no apta para flamencólogos con problemas de corazón.

07
Mar/2012

Apareció la partida de bautismo de Antonio Monge Rivero El Planeta

El docuento más buscado de la historia del flamenco: partida de bautismo de Antonio el Planeta.

El documento más buscado de la historia del flamenco: la partida de bautismo de Antonio Monge 'El Planeta'. Nació el 8 de abril de 1790.

Hemos localizado la partida de bautismo de Antonio Alonso, el que creo que es Antonio el Planeta por las razones ya expuestas en este blog el pasado día 9. El documento no lo aclaraba todo y por eso no lo había publicado ya. Pero tenía datos más que suficientes como para estar seguro de que se trataba de Antonio Monge Rivero El Planeta. Era hijo de Gregorio y de Francisca, que se casaron en la Catedral Vieja de Cádiz en 1772. Curiosamente, en la partida de bautismo de María Dolores Monge Rivero, una de las hermanas del Planeta, que fue la madre del cantaor gaditano Lázaro Quintana, consta que sus padres se casaron también en la Catedral Vieja en este mismo año. ¿No les parece que eran ya demasiadas casualidades? El hecho de que este Antonio Alonso se bautizara en San Antonio era también un dato importante, porque en todos los padrones que tengo del Planeta en Málaga, que son más de veinte, consta que se bautizó en esta parroquia gaditana. Por otra parte, en la defunción del Planeta aparece que murió en 1856, con 65 años de edad. Según este certificado tuvo que nacer en 1789. Antonio Alonso lo hizo en abril de 1790. Si teníamos en cuenta los meses de nacimiento y muerte, cuadraba a la perfección. ¿Por qué entonces lo de Alonso en vez de Monge? Era un misterio, sin duda. Pudo ser un error del que redactó el registro de su bautismo, pero no lo fue. Luego, estaba el hecho de que su madre apareciera como Francisca Clara de la Concepción, sin el apellido Rivero. Estaba claro que era expósita, de la inclusa, de ahí que no constaran sus apellidos. Por último, es también digno de resaltarse otro dato. En la partida de nacimiento de Antonio Alonso aparece como madrina una tal Magdalena Serrano. Magdalena era un nombre muy presente en la familia de EPlaneta. Una de sus hermanas se llamó así. Y también una de sus hijas. Pero aún hay más. En la partida de bautismo de su hermana Dolores, la madrina es una hermana de esta Magdalena: María Dolores Serrano. No tenía ninguna duda de que el de la boda en el Sagrario de la Catedral Vieja, de 1808, era El Planeta y por eso me desplacé a Cádiz hace dos semanas para buscar en la Parroquia de San Antonio su partida de bautismo y la de algunos de sus hermanos, los que no aparecían en la Pragmática de Carlos III porque, sencillamente, aún no habían nacido.

Pila de bautismos donde fue bautizado El Planeta

Pila de bautismos donde fue bautizado El Planeta. Parroquia de San Antonio.

Localizado Antonio Dionisio Alonso, que así es como fue registrado El Planeta en su partida de bautismo, enseguida localicé a tres de sus hermanos: Josefa, Francisca y Francisco. Por los datos que aparecían en estas partidas, sobre todo en los nombres de padrinos, madrinas y testigos, sabía ya que no me había equivocado, que Antonio Alonso era el célebre Planeta. Pendiente estaba de volver a Cádiz a localizar otros documentos, esta misma semana, cuando el investigador gaditano Antonio Barberán me hizo llegar a casa anoche mismo el expediente matrimonial de otro hermano de Antonio Alonso, Luis. Antonio buscaba otras cosas y al ver a un Luis Alonso pensó que se trataba del famoso bolero gaditano del mismo nombre. Cuando comenzó a leer el expediente enseguida descubrió que se trataba de un hermano de Antonio Alonso. Y cuando leyó “Luis Alonso, conocido por Luis Monge”, y más adelante comprobó que era hijo de Gregorio Alonso y de Francisca Clara de la Concepción Rivero, disipó todas sus dudas. Por la tarde me llamó y me comunicó que tenía razón: Antonio Alonso era el Planeta. No me había equivocado, amigos de La Gazapera.

Expediente matrimonial de Luis Alonso, donde puede leerse "conocido por Luis Monge". Era hermano del Planeta. 1808.

Expediente matrimonial de Luis Alonso, donde puede leerse "conocido por Luis Monge". Era hermano del Planeta. 1808.

El Planeta, pues, se llamó Antonio Dionisio Alonso y nació en Cádiz el día 8 de abril de 1790. Se bautizó días después en la Parroquia de San Antonio y era hijo de Gregorio Alonso y de Francisca Clara de la Concepción Rivero, que contrajeron matrimonio en la Catedral Vieja de Cádiz en 1772, según consta en todas las partidas de bautismo de sus hijos. Hasta la Pragmática de Carlos III habían tenido tres hijos: Juan, Magdalena y Dolores. Después de la Pragmática nacieron Luis, Josefa, Francisca, Francisco y Antonio, que era El Planeta.  El histórico cantaor se casó con la gaditana María Vara Gallardo, el 2 de septiembre de 1808, en la Catedral Vieja de Cádiz, con la que tuvo cinco hijos en la Tacita, como mínimo. A mediados de la tercera década del siglo XIX abandona Cádiz y se instala en Málaga con toda su familia, donde se establece como carnicero en la calle San Juan. Murió en esta ciudad andaluza en 1856, con 66 años de edad. Sus hijos continuaron el negocio de la carne y llevaron siempre el apodo de su padre, el Planeta. Su hijo Francisco llegó a ponerlo incluso en el Padrón Municipal como su segundo apellido. Y uno de sus nietos, que fue torero, Tomás Monge Fernández, se hacía llamar Tomás el Planeta. Espero que con estos datos quede cerrado el asunto del histórico cantaor de Cádiz. Aunque dispongo de otros muchos e importantes documentos, que daré a conocer en el libro que preparo sobre el flamenco en Sevilla. Por último, quiero agradecer el apoyo de mi maestro, Paco Zurita, y el de Antonio Barberán por hacerme llegar el documento citado y ahorrarme viajes a Cádiz. Y a los que me han ofendido por este asunto, dudando de mi honradez y burlándose de mi “osadía”, les quiero decir que también los quiero mucho.