La Gazapera | El blog de Manuel Bohórquez

Feb/12

20

¿Cómo podría arreglar lo de la crisis?

A Antonio Badía

Me encantaría encontrar la solución a la crisis económica con la misma facilidad con la que soy capaz de localizar a los bisabuelos de El Planeta o a los cuñados de La Campanera, pero no sé cómo, sinceramente. La estoy sufriendo en mis propias carnes, pero no es eso lo que más agobiado me tiene. Me preocupan más los que me rodean: la familia y los amigos, sobre todo. Vivo en el mundo real y no contemplo la vida desde un despacho o un lujoso coche oficial. Ni lo quiera Dios. Cada día hablo con personas desesperadas que ya no saben por dónde tirar y comienzo a no creerme nada de nadie, aunque en cuestiones de la política he sido siempre bastante escéptico. Cuando con dieciocho años decidí meterme en política lo hice para contribuir a cambiar una realidad que no me gustaba. En el barrio sevillano donde vivía, Palmete, estaban las calles sin asfaltar y para hacer los cimientos de mi casa tenía que hacerlo de noche y alumbrarme con el faro de la motocicleta. A veces, cuando había que hacer algo de día solía aparecer un municipal del Ayuntamiento amenazándome con una multa, que eludía dándole quinientas pesetas para sus gastillos. Era un sinvergüenza y lo sabía, pero había que tener un techo digno. Para ir al cine los domingos, al de Rochelambert, como las calles del barrio eran un lamedal tenía que salir de casa con unas botas de goma y los zapatos nuevos en una bolsa de plástico. Ya en Su Eminencia, entraba en casa de mi tía Antoñita y me cambiaba de calzado para poder ir al cine sin parecer un pocero, porque con unas botas embarradas era imposible ligar en aquellos tiempos, en los que las colegialas llevaban fotografías de Los Pecos escondidas en los calcetines. Estas cosas me hicieron meterme en política, pero no buscando un cargo, sino para cambiar la realidad en el barrio, donde creé una peña flamenca y dedicaba las tardes y los domingos a entrenar a un equipo de fútbol para que los chiquillos no cayeran en la droga y optaran por emular a Cardeñosa y no a El Vaquilla. Cuando nos manifestábamos en la Carretera de Su Eminencia para pedir que nos arreglaran las calles y nos metieran el agua potable en las casas, los grises nos majaban a porrazos y, encima, aparecíamos en la prensa franquista de Sevilla como meros “delincuentes” por el simple hecho de cortar pacíficamente una carretera o prenderles fuego a unos neumáticos inservibles. Entonces sí merecía la pena hacer política. Ahora, está claro que no. Pero si esto sigue por el camino que va, si regresa aquella triste realidad de los años setenta, si continúan recortándose los derechos de los trabajadores, si nos impiden el acceso a la cultura, si nos obligan a perder la dignidad y a agachar la cabeza hasta hincarla en el suelo, será cuestión de hacer algo, de volver a las barricadas. España es un país maravilloso, pero está dirigido por políticos corruptos, con todas las instituciones pringadas de mierda, como podemos ver a diario a través de los medios de comunicación afines y contrarios al Gobierno. Siempre ha sido así en España. ¿Hay alguna institución española que no apeste a perros muertos? Encima, parece que la culpa de todo la tiene el pueblo: demasiados pensionistas para tan escaso fondo de pensiones, demasiados morosos para tan irrisorio fondo de créditos, demasiados trabajadores para tan poco trabajo, demasiados parados para tan pocos afiliados a la Seguridad Social, demasiados enfermos para tan pocos hospitales, demasiados estudiantes para tan pocos colegios, y demasiados servicios para tan escasos contribuyentes. ¿No será que hay demasiados chorizos para tan poco pan? Me encantaría tener la solución a la crisis económica con la misma facilidad con la que soy capaz de averiguar de qué color eran los ojos de Juan el Pelao o cuántos dientes le faltaban a Manolito el de María. Pero me ocurre igual que a los políticos y a los sindicatos: que no tengo ni puta idea de cómo salir de ella. Tengo un amigo que cuando le pregunto por cómo va el país suele decir siempre que solo le importa una cosa: que no suba el tinto. Es un hombre feliz.

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12 comments

  • Emilio P. · 20 Febrero 2012 a las 17:37

    En los pueblos donde el Sol aprieta es dificil administrarse,amigo Bohórquez.La multiplicación genética es fácil,pero gobernarse es un problema irresoluble.
    Loa clásicos griegos,que lo inventaron todo,hasta la democracia,le entregaron el pais a los ricos(plutocracia),pensando que acabarian los robos porque los gobernantes ya poseian el dinero,pero se equivocaron porque la corrupción se mantuvo,y lo que era un problema general se convirtió en personal.
    Creo que estamos como estábamos hace 2000 años.
    Un abrazo

  • Paco Mármol · 20 Febrero 2012 a las 18:52

    Manuel. Esto tiene muy mala pinta. Con el cambio de Gobierno, muchos se creían que esto se arreglaría en dos meses, y ya vemos que lo primero que se piensa arreglar es lo de los Bancos, que son los que manejan a su antojo los hilos de la Política y los dineros.
    Para los trabajadores, una Reforma Laboral que recorta los derechos que con tanto sudor y lágrimas conseguimmos en los años 70 y 80, y con la promesa de luchar contra el Paro nos la han metido doblada.
    Si el Despido libre fomenta el Empleo es como si el Amor libre fomentase la virginidad.
    Y ojo, que la actuación de la Policía en Valencia, contra chicos/as estudiantes, me recuerdan a otros tiempos más siniestros. Ojalá haya sido un hecho aislado, porque si no, ya veremos la que se armará con las protestas o incluso con la Huelga General que puede acarrear esta Reforma.
    A nuestra paisana Fátima Báñez no le arriendo las ganancias. Y eso que me cae bastante bien, pues se ve bastabnte dialogante, pero le ha caído un marrón.
    Mi letrilla para ella.

    Es mi paisana de Huelva,
    Ministra de Paro-Empleo,
    aunque Fátima se llama
    yo en milagritos no creo.

  • Carmen.Arjona · 21 Febrero 2012 a las 12:05

    Mi querido Manolo, comparto contigo esa angustia ¿Esto cómo se arregla? Es muy triste mirar alrededor sobre todo porque no se ve una luz de salida en el horizonte. Y ya estoy cansada de escuchar críticas y más críticas sobre lo que se ha hecho mal, lo que no quiere decir que no se denuncien los desmanes. ¡Ni más faltara!. Pero ya reivindico: quiero oír y escuchar soluciones. Y nada. Como la que predica en el desierto, nadie contesta a mi súplica. Es muy lamentable ver cómo se desmorona todo, lentamente, porque no nos creamos que esto viene de anteayer que no, esto ya tiene cola y larga. El caso es que veo desmoronarse tantas cosas que costaron grandes esfuerzos -individuales y colectivos- que me siento desmoronar a mí misma.
    Yo no sé si la postura correcta es alejarse de la política porque estos tiempos son otros. Pero sí sé que cuanto más se alejan de la política personas generosas como tú, más aumenta el número de impresentables arrimados a la olla. Será una cuestión de matemáticas o de lógica o de yo que sé, pero así es.
    Al hilo de lo que dice Emilio, de los griegos hasta hoy se ha evolucionado poquito. Nos vayamos a creer ahora que porque tenemos Internet somos más listos que aquellos, que va a ser que no. En sistemas políticos no sólo no se ha inventado ninguno nuevo sino que, encima, cuando se pretende modificar algo es para estropearlo. Véase el sistema económico que nos alumbra.
    Por cierto, ¿dónde estaban ayer los del 15M? Yo no los vi.
    Saludos, gazaperos.

  • Faustino · 21 Febrero 2012 a las 15:21

    Hola Manuel, creo que España, y particularmente Andalucía, derrocha una mina de arte sin explotarla como merece por conllevar supuestamente pérdidas de pureza. Aquí está mal visto vivir del arte. En Viena, con el vals y Mozart, que en todo el mundo gustan, han hecho una industria muy rentable con miles de trabajadores. No hablemos del jazz. En España con el flamenco, que en todo el mundo gusta, cada uno se busca las lentejas como en los tiempos de maricastaña y allá tu con tus giras (y las subvenciones, seguramente uno de los problemas). La formación es la gran asignatura pendiente, en Viena hace siglos que la tienen reglada.
    Estoy seguro que una política cultural bien orquestada proporcionaría en todo el país trabajo digno para mucha gente. Para eso los antiflamencos (decenas de ellos en puestos de responsabilidad) debieran facilitar su proyección en el mundo, y los puristas dejarse de monsergas. Y a los políticos un curso de iniciación al flamenco, que la mayoría no se enteran. Tiene difícil arreglo. La herencia franquista. Muchos son los que hoy en España incluyen lo flamenco como algo natural de aquellos tiempos terribles. Un abrazo.

  • Jose · 21 Febrero 2012 a las 17:59

    Manuel, digo yo que si mis abuelos sobrevivieron quitándose “la jambre” a guantazos en la guerra y la posguerra, yo no voy a ser menos.

    Que sí, que el potaje está chungo, pero mucho peor estuvo en otros tiempos. Y que como dice tu amigo, que no suba el vino y nuestra gente esté bien. El resto ya se andará…

    Salud y suerte.

  • Author comment by lagazapera · 22 Febrero 2012 a las 12:38

    A Jose: Prefiero un buen potaje a una lubina a la sal. Aunque no la desdeño y alguna me he comido. Esta crisis no es nada, en efecto, para la que vivieron toda la vida nuestros padres. Todo pasará. Pero habría que luchar para no perder mucho de lo conquistado con tanto esfuerzo.
    Un abrazo.

  • Author comment by lagazapera · 22 Febrero 2012 a las 12:44

    A Faustino: Perdona la tardanza, Faustino, pero ayer estuve en Cádiz y he estado desconectado, y nunca mejor dicho. Cuánta razón tienes. Andalucía es Andalucía, para lo bueno y para lo malo. Ojalá algún día cambiemos de mentalidad.
    Un abrazo.

  • Author comment by lagazapera · 22 Febrero 2012 a las 12:52

    A Carmen Arjona: Hace años que no acudo a ninguna manifestación. Si no recuerdo mal, la última vez fue cuando ETA mató a Miguel Ángel Blanco. No es que no esté de acuerdo con ellas, sino que no me sientan bien. Ahora, si hay que volver a las andadas, como cuando ya he explicado, ahí estaré. Yo creo que sería un mal político, por eso no milito en ningún partido, y es algo que no me planteo en el futuro. A lo mejor tendría que hacerlo e intentar aportar mis ideas y trabajar por mi tierra. Lo hago en otro campo, el flamenco, por ejemplo. Me considero una persona honrada y la política vuelve a la gente como un calcetín. Somos débiles.
    Un abrazo, compañera del alma y, sin embargo, amiga.

  • Author comment by lagazapera · 22 Febrero 2012 a las 12:55

    A Paco Mármol: Habrá que no bajar la guardia, amigo Paco. Tí sigue creando tus flamenquísimas coplas, que es una buena manera de analizar y criticar la situación. Los poetas, y tú lo eres, siempre tienen mucho que decir.
    Saludos.

  • Author comment by lagazapera · 22 Febrero 2012 a las 12:57

    A Emilio P: Eres un estupendo analista, amigo Emilio. Te agradezco que lo hagas en este blog.
    Un abrazo.

  • Paco de Cái · 24 Febrero 2012 a las 19:47

    Señor Manuel lo creo que este sufriendo con esta crisis, los flamencos son buenas gentes, yo que estuve 37 años en Alemania y puse el pabellón de mi tierra muy alto, con el flamenco,incluso fui confundador de la revista flamenca “ANDA” de la cual soy colaborador en algunas cosillas, y como era mucho tiempo esta fuera de mi Cái en cuanto me jubilaró dije para Cái de tirón y mirar lo que me encuentro un pais destrozado, arruinado, masacrado por unos politicos que debian de esta “en ese penal del Puerto, Puerto de Santa Maria”señor Manuel te dejo porque cuando me caliento. un abrazo flamenco

  • José Cenizo · 25 Febrero 2012 a las 21:05

    Querido Manolo y gazaperos: Decía Bernard Shaw, el gran escritor, que los pañales y los políticos hay que cambiarlos a menudo… por la misma razón. Pue eso. Lo primero es “sanear” la vida política, que huele, efectivqmente, demasiado, desde al PP al PSOE, desde Urdangarín a algunos de IU que gobiernan. Por cierto, otra frase célebre dice que el poder no corrompe, simplemente desenmascara. Yo también estoy muy triste por cómo va la crisis y el mundo, aparte de por la bajada de mi sueldo concreto, dos veces, triste hasta casi las lágrimas, y porque no sé muy bien qué podría hacer. Un abrazo.

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