Monthly Archives: Diciembre 2011

30
Dic/2011

Muchas historias por contar

A Benito Zambrano

sevilla lEl flamenco siempre ha interesado al mundo del cine, desde el principio mismo del celuloide, pero pocas voces ha interesado de verdad entrar en su esencia, llegar hasta él para adivinar su misterio, como se llegaría al arcoiris para descifrar el enigma de sus colores.
Estos días no he parado de darle vueltas a la cantidad de historias que se podrían contar en el cine o la televisión sobre un arte como el nuestro. Con lo que Canal Sur lleva gastado en el culebrón andaluz Arrayán, se podrían haber contado decenas de historias del flamenco y de los flamencos.
Si tuviera medios llevaría al cine las vidas de la Niña de los Peines, La Campanera o la Niña del Antifaz, aquella cantaora tan fea que disimulaba con un antifaz negro su poco agraciado rostro a la hora de cantar en los teatros del país.
La vida de La Campanera es de cine. Esta gran bailaora sevillana nació en la Giralda y como era la hija del campanero le pusieron el remoquete artístico que la hizo célebre en todo el mundo gracias a los viajeros románticos y a los políticos que venían de fuera a disfrutar de sus jaleos jerezanos y peteneras.
Gozó de las mieles del triunfo, pero supo también de la amarga hiel del desprecio y el olvido. Hasta tal punto que murió tuberculosa y olvidada muy lejos de su Giralda natal.
¿No es de cine la vida de la Niña de los Peines? Así lo cree Antonio Banderas, quien alguna vez ha expresado en privado su deseo de llevar al cine la vida de la más pequeña de los Pavón. Por no hablar de cómo era de cinematográfica la Triana de los Cagancho y los Pelao, de Curro Puya y los Canela, con sus revoluciones, de las fraguas y las alfarerías y de aquellos callejones por los que se escapaban de la pestañí los malhechores, como nos cuenta una célebre copla de martinetes. O la Alameda de Hércules, con sus tabancos, prostíbulos y corralas de vecinos con olor a puchero y estiércol mojado. O el barrio de La Feria, donde nacieron el Maestro Pérez, Lamparilla y su padre, El Pintor. O la Macarena, el barrio de Pepe Pinto y El Carbonero.
¿Y Silverio Franconnetti? Un día vendrán los americanos y harán una película sobre el padre del flamenco. Por menos de lo que cuesta Arrayán, claro. O sobre aquel ambiente de cafés como los de El Burrero y el propio Silverio, en el mismísimo centro de la Sevilla de finales del XIX, con el arte de La Carbonera y La Sordita y la gracia de Paco Botas y La Escribana, que era un travesti flamenco de Málaga que además cantaba por malagueñas como El Canario.
Hace unos días me contaron una historia muy hermosa de una gitana de Triana que cantaba y bailaba para morirse de gusto. Llegó un ricachón del extranjero, se enamoró de su voz y de sus hechuras, se la llevó a su tierra y la convirtió en una estrella del bel canto. Murió lejos de Triana acordándose todos los días de la Cava Nueva, de los albures fritos de El Arquillo y el olor a jazmines de los corrales del arrabal.
¿Por qué no cuenta Canal Sur estas historias? O Televisión Española, que es quizá la única que medio puede verse en España sin que te den ganas de colgarte en un olivo.
Ojalá los productores y directores andaluces caigan un día en que en casa tenemos todo lo que nos hace falta para contar miles de hermosas historias.

Flamencas antiguas 2

El flamenco siempre ha interesado al mundo del cine, desde el principio mismo del celuloide, pero pocas voces ha interesado de verdad entrar en su esencia, llegar hasta él para adivinar su misterio, como se llegaría al arcoiris para descifrar el enigma de sus colores.  Estos días no he parado de darle vueltas a la cantidad de historias que se podrían contar en el cine o la televisión sobre un arte como el nuestro. Con lo que Canal Sur lleva gastado en el culebrón andaluz Arrayán, se podrían haber contado decenas de historias del flamenco y de los flamencos. Si tuviera medios llevaría al cine las vidas de la Niña de los Peines, La Campanera o la Niña del Antifaz, aquella cantaora tan fea que disimulaba con un antifaz negro su poco agraciado rostro a la hora de cantar en los teatros del país. La vida de La Campanera es de cine. Esta gran bailaora sevillana nació en la Giralda y como era la hija del campanero le pusieron el remoquete artístico que la hizo célebre en todo el mundo gracias a los viajeros románticos y a los políticos que venían de fuera a disfrutar de sus jaleos jerezanos y peteneras.  Gozó de las mieles del triunfo, pero supo también de la amarga hiel del desprecio y el olvido. Hasta tal punto que murió tuberculosa y olvidada muy lejos de su Giralda natal. ¿No es de cine la vida de la Niña de los Peines? Así lo cree Antonio Banderas, quien alguna vez ha expresado en privado su deseo de llevar al cine la vida de la más pequeña de los Pavón. Por no hablar de cómo era de cinematográfica la Triana de los Cagancho y los Pelao, de Curro Puya y los Canela, con sus revoluciones, de las fraguas y las alfarerías y de aquellos callejones por los que se escapaban de la pestañí los malhechores, como nos cuenta una célebre copla de martinetes. O la Alameda de Hércules, con sus tabancos, prostíbulos y corralas de vecinos con olor a puchero y mantillo mojado. O el barrio de La Feria, donde nacieron el Maestro Pérez, Lamparilla y su padre, El Pintor. O la Macarena, el barrio de Pepe Pinto y El Carbonero. ¿Y Silverio Franconnetti? Un día vendrán los americanos y harán una película sobre el padre del flamenco. Por menos de lo que cuesta Arrayán, claro. O sobre aquel ambiente de cafés como los de El Burrero y el propio Silverio, en el mismísimo centro de la Sevilla de finales del XIX, con el arte de La Carbonera y La Sordita y la gracia de Paco Botas y La Escribana, que era un travesti flamenco de Málaga que además cantaba por malagueñas como El Canario. Hace unos días me contaron una historia muy hermosa de una gitana de Triana que cantaba y bailaba para morirse de gusto. Llegó un ricachón del extranjero, se enamoró de su voz y de sus hechuras, se la llevó a su tierra y la convirtió en una estrella del bel canto. Murió lejos de Triana acordándose todos los días de la Cava Nueva, de los albures fritos de El Arquillo y el olor a jazmines de los corrales del arrabal.  ¿Por qué no cuenta Canal Sur estas historias? O Televisión Española, que es quizá la única que medio puede verse en España sin que te den ganas de colgarte en un olivo. Ojalá los productores y directores andaluces caigan un día en que en casa tenemos todo lo que nos hace falta para contar miles de hermosas historias.

26
Dic/2011

El campo es el paisaje de mi vida

A mi suegro Cristóbal

Hacía meses que no echaba un día completo en los campos de mi pueblo. Necesitaba pisar terrones, andar entre los olivos, darme un baño de sol, dejarme acariciar por el aire puro del campo, pasear con mi perro Surco por la tierra que labraron mis tatarabuelos, bisabuelos, abuelos y padres. Hoy lo he hecho y vengo nuevo, con ganas de escribir, de decir lo feliz que soy y lo orgulloso que estoy de ser de Arahal. De niño pasaba los veranos en mi pueblo y cuando me iba a la cama y apagaban la luz le contaba a mi padre todo lo que había hecho a lo largo del día, lo bueno y lo malo. Mis tíos vivían cerca del cementerio y me consolaba saber que mi padre estaba cerca. En ocasiones, como dormía con la ventana del dormitorio abierta, se movían los visillos y me imaginaba que mi padre había entrado envuelto en la fresca brisa de la madrugada. Le hacía un lado en mi cama y me dormía acurrucado en sus brazos. Por la mañana me despertaban los gorriones y mi tía Rosario me tenía preparadas una generosa taza de café con leche y una tostada tan grande como un disco de pizarra y empapada en aceite de oliva. Luego me iba a la plaza de abastos a ver cómo los carniceros descuartizaban los pollos y cómo los pescaderos picaban la nieve para mantener fresco el pescado del día. Me encantaba ver a las mujeres con sus cestas recorriendo los puestos y a los trabajadores y trabajadoras del mercado pregonar sus productos en alta voz y sin desafinar. Más tarde buscaba a mi tío Antonio Bohórquez para que me invitara a un refresco con altramuces en el bar de El Pena o me iba a la calle Pozo Dulce a hablar de flamenco con el Cojo Daza, el barbero con más arte de Arahal. Me enseñó cosas, pero jamás consiguió pelarme porque de eso se encargaba ya el barbero de Palomares, que solía dejarme la cabeza rapada por orden de mi madre, por aquello de no ponérselo fácil a las liendres. ¡Cuánto añoro aquellos veranos en Arahal!

24
Dic/2011

Feliz 2013 a todos los gazaperos

El Salero1Queridos gazaperos y gazaperas. Se nos está yendo un año que no ha sido fácil para mí por razones que ya conocéis sobradamente: la precaria salud de mi madre y mi esposa, problemas en el trabajo, la dichosa crisis económica y otras cuestiones que me reservo para no agobiaros en estos días tan hermosos. Quiero que sepáis que para mí sois como de mi familia, que os quiero mucho a todas y a todos, que me despierto cada mañana con la ilusión de entrar en el blog y descubrir vuestra fidelidad y espíritu de participación en todos los sentidos. A pesar de que ha bajado el nivel de artículos en La Gazapera por las razones ya expuestas, seguimos recibiendo centenares de visitas cada día y eso, amigos y amigas, es muy importante para mí porque significa que somos una gran familia. No por otras razones, porque, como os he dicho muchas veces, el blog no es mi medio de ganarme la vida. Pero hoy no quiero aburriros con trabajo, sino desearos que seáis muy felices en estas fiestas tan entrañables para mí y, supongo, que para muchos de ustedes. Mariángeles y yo cenaremos con sus padres y brindaremos juntos por lo bueno de este año y, sobre todo, por la felicidad en el mundo. Feliz 2013 a todos.

23
Dic/2011

Los Reyes nos traerán a Manuel Vallejo

sevilla lLa próxima semana se va a presentar por fin la obra discográfica completa del gran cantaor sevillano Manuel Jiménez y Martínez de Pinillo, que hizo célebre en todo el mundo el sobrenombre artístico de Manuel Vallejo. Cuánto ha tenido que limosnear la Federación Provincial de Entidades Flamencas de Sevilla para conseguir que podamos disfrutar de todo su repertorio. Tuvo que llegar Paco Perujo a la dirección de la entonces Agencia del Flamenco para que se librara una partida del presupuesto.
Para editar las obras completas de don Antonio Mairena no hubo que arrastrarse tanto y, además, costaron un dineral y algunos se pusieron las botas. Pero aquello ya pasó y lo que nos interesa a lo aficionados es que salgan al mercado estas joyas para que disfrutemos del legado de aquellos genios que, como Manuel Vallejo o Mairena, se dejaron la vida en la defensa del cante.
Estaba prevista la presentación para el pasado martes pero se pospuso ante la imposibilidad de que pudiera asistir el consejero de Cultura, don Paulino Plata. Sin embargo, y antes de que los críticos tengamos la magna obra o de que haya presentado en rueda de prensa, se está vendiendo ya a los aficionados, lo que nos parece muy poco o nada serio.
Todavía hay mucho por hacer en este campo, en el de la reedición de las obras discográficas de los grandes maestros. Tenemos la gran suerte de que en Sevilla contamos con la mejor empresa del mundo en la remasterización y digitalización de discos de pizarra y cilindros de cera, Fonotrón, que ha sido la responsable de reeditar la obra completa de Vallejo. Esta empresa está siendo vapuleada por la crisis, pero aguanta el chaparrón como puede. Dispone del mayor archivo del mundo de estos registros sonoros y habría que aprovechar para ir haciendo una labor en este campo, algo que consideramos verdaderamente fundamental para poner en valor el legado de quienes crearon y fijaron el cante jondo.
Tiempo habrá para analizar y comentar a fondo tan vasta obra discográfica, la del gran maestro de la calle Padilla, barreduela de San Luis, donde vino al mundo el día 15 de octubre de 1891.
También sería interesante publicar una completa biografía del genio, que no existe todavía. Se sabe muy poco sobre la vida del maestro sevilano, del origen de su familia, de sus comienzos como artista, de su trayectoria. El cantaor tenía sus rarezas y éstas no le ayudaron a la hora de que fuera reconocido su magisterio como el gran cantaor que fue. Hay cientos de anécdotas que demuestran su fama de persona arisca y también su sinceridad. No era de medias tintas, sino todo lo contrario: llamaba al pan, pan y al vino, vino.
Manuel Vallejo llegó a ser el rey del cante flamenco, pero al final acabó solo, olvidado y más tieso que una mojama. Era lo normal en aquellos tiempos, porque los flamencos no tenían la mentalidad de los de hoy, que invierten buena parte de lo que ganan en Bonos del Tesoro o siembran olivos para optar a las subeciones de la Comunidad Europea, como los Alba.
El maestro se dedicó a cantar, a vivir al día del cante, a disfrutar escuchando a los compañeros artistas de su gusto y a vivir de una manera romántica de un arte para el que estaba dotado.
Poder disponer de toda su magnífica obra discográfica en un estuche es un gran regalo de Reyes. Ojalá sirva para acabar de conocer y reconocer a uno de los cantaores más grandes de la historia de flamenco.
Manuel Vallejo junto a Manuel Torre en el Teatro Pavón de Madrid donde en 1926 se alzó con la segunda Llave de Oro del Cante.

Manuel Vallejo junto a Manuel Torre y otros artistas en el Teatro Pavón de Madrid donde en 1926 se alzó con la segunda Llave de Oro del Cante.

La próxima semana se va a presentar por fin la obra discográfica completa del gran cantaor sevillano Manuel Jiménez y Martínez de Pinillo, que hizo célebre en todo el mundo el sobrenombre artístico de Manuel Vallejo. Cuánto ha tenido que limosnear la Federación Provincial de Entidades Flamencas de Sevilla para conseguir que podamos disfrutar de todo su repertorio. Tuvo que llegar Paco Perujo a la dirección de la entonces Agencia del Flamenco para que se librara una partida del presupuesto. Para editar las obras completas de don Antonio Mairena no hubo que arrastrarse tanto y, además, costaron un dineral y algunos se pusieron las botas. Pero aquello ya pasó y lo que nos interesa a lo aficionados es que salgan al mercado estas joyas para que disfrutemos del legado de aquellos genios que, como Manuel Vallejo o Mairena, se dejaron la vida en la defensa del cante. Estaba prevista la presentación para el pasado martes, pero se pospuso ante la imposibilidad de que pudiera asistir el consejero de Cultura, don Paulino Plata. Sin embargo, y antes de que los críticos tengamos la magna obra o de que se haya presentado en rueda de prensa, se está vendiendo ya a los aficionados, lo que nos parece muy poco o nada serio. Todavía hay mucho por hacer en este campo, en el de la reedición de las obras discográficas de los grandes maestros. Tenemos la gran suerte de que en Sevilla contamos con la mejor empresa del mundo en la remasterización y digitalización de discos de pizarra y cilindros de cera, Fonotrón, que ha sido la responsable de reeditar la obra completa de Vallejo. Esta empresa está siendo vapuleada por la crisis, pero aguanta el chaparrón como puede. Dispone del mayor archivo del mundo de estos registros sonoros y habría que aprovechar para ir haciendo una labor en este campo, algo que consideramos verdaderamente fundamental para poner en valor el legado de quienes crearon y fijaron el cante jondo. Tiempo habrá para analizar y comentar a fondo tan vasta obra discográfica, la del gran maestro de la calle Padilla, barreduela de San Luis, donde vino al mundo el día 15 de octubre de 1891. También sería interesante publicar una completa biografía del genio, que no existe todavía. Se sabe muy poco sobre la vida del maestro sevilano, del origen de su familia, de sus comienzos como artista, de su trayectoria. El cantaor tenía sus rarezas y no le ayudaron a la hora de que fuera reconocido su magisterio como el gran cantaor que fue. Hay cientos de anécdotas que demuestran su fama de persona arisca y también su sinceridad. No era de medias tintas, sino todo lo contrario: llamaba al pan, pan y al vino, vino. Manuel Vallejo llegó a ser el rey del cante flamenco, pero al final acabó solo, olvidado y más tieso que una mojama. Era lo normal en aquellos tiempos, porque los flamencos no tenían la mentalidad de los de hoy, que invierten buena parte de lo que ganan en Bonos del Tesoro o siembran olivos para optar a las subeciones de la Unión Europea. El maestro se dedicó a cantar, a vivir al día del cante, a disfrutar escuchando a los compañeros artistas de su gusto y a vivir de una manera romántica de un arte para el que estaba dotado. Poder disponer de toda su magnífica obra discográfica en un estuche es un gran regalo de Reyes.

15
Dic/2011

La crisis de lo jondo y el arte gaditano de la prima de Riesgo

A Vicenta García

sevilla lEl otro día hablábamos con un conocido agente artístico afincado en Sevilla y nos daba unos datos que nos pusieron la carne de gallina. El mercado flamenco está por los suelos, al borde del precipicio. Apenas hay contratos y los pocos que se firman se pagan en tres plazos: tarde, mal y nunca. Las peñas flamencas son las que pagan más pronto, en el acto, como ha ocurrido siempre. Incluso cuando no estaban supeditadas a las subvenciones públicas.
Según este agente artístico y otros, el sector está totalmente arruniado por culpa, sobre todo, de las instituciones públicas, que no pagan ni amarradas. Desde hace años, cuando las arcas de los ayuntamientos se quedaron vacías, los gestores de la cantelogía comenzaron a ponerse en manos de agentes artísticos que ponían el dinero para que se celebraran los festivales, con la condición por escrito de recuperarlo al cabo de unos meses con intereses.
Todo el mundo decía: “La cosa está mal, ¡pero vaya festival que ha hecho este año La Unión!”, por poner un ejemplo. Ya saben cómo han venido haciendo sus festivales desde hace unos años. Luego, claro, apenas tenían dinero para pagar los premios del concurso. Ni siquiera para las dietas.
El problema de agarrarse a la teta pública llega cuando ésta se seca. Pero, como no hay mal que por bie no venga, esto puede servir para que vuelvan las aguas a sus cauces. Se ha despilfarrado mucho dinero en el flamenco y de aquí en adelante habrá que administrar mejor el escaso jurdó que hay. Sobre todo porque, según parece, el próximo año no va a haber dinero para casi nada. Bueno, el poco que habrá se lo llevarán aquellos artistas que más se arrimen al poder político, como suele ocurrir siempre.
¿Qué festivales de verano tendremos el próximo año en Andalucía? Como tenemos elecciones autonómicas en marzo y se supone que habrá cambio de partido político en el timón del Gobierno andaluz, es toda una incógnita. Los agentes artísticos dicen ya que será un año muy malo, que están más preocupados por poder cobrar lo que les adeudan las administraciones públicas, que en el flamenco que van a vender el próximo año, que va a ser muy poco.
A pesar de lo mal que pinta el futuro para el flamenco y los flamencos, los artistas y los aficionados no pierden el sentido del humor. Sobre todo desde que se han enterado de que la prima de riesgo es natural de Cádiz. ¿Es que podría haber sido de otra tierra que no fuera la Tacita?
Resulta que en Cádiz hay un cantaor al que llaman Paco Riesgo, que en realidad se llama Paco García. Y como allí hay un ingenio fiera de lo común, en seguida ha aparecido una prima del citado cantaor diciendo que ella es la célebre prima de Riesgo. Y lo es, claro está. A ver quién es capaz de discutírselo a la señora Vicenta García.
Desde que esto se sabe, en Cádiz están siempre pendientes de ella, de si sube o de si baja de su casa a la calle, en vez de consultar los diarios económicos. Que Vicenta baja a por boqueronos a la plaza, alivio general a compás; que sube, chungo.
El flamenco ha sabido siempre echarle humor a los malos tiempos. Nuestros artistas nunca han estado mejor que ahora, se diga lo que se diga.
Resulta que la prima de Riesgo es de Cádiz. ¿De dónde iba a ser si no?

Resulta que la prima de Riesgo es de Cádiz. ¿De dónde iba a ser si no?

El otro día hablábamos con un conocido agente artístico afincado en Sevilla y nos daba unos datos que nos pusieron la carne de gallina. El mercado flamenco está por los suelos, al borde del precipicio. Apenas hay contratos y los pocos que se firman se pagan en tres plazos: tarde, mal y nunca. Las peñas flamencas son las que pagan más pronto, en el acto, como ha ocurrido siempre. Incluso cuando no estaban supeditadas a las subvenciones públicas. Según este agente artístico y otros, el sector está totalmente arruniado por culpa, sobre todo, de las instituciones públicas, que no pagan ni amarradas. Desde hace años, cuando las arcas de los ayuntamientos se quedaron vacías, los gestores de la cantelogía comenzaron a ponerse en manos de agentes artísticos que adelantaban el dinero para que se celebraran los festivales, con la condición por escrito de recuperarlo al cabo de unos meses con intereses. Todo el mundo decía: “La cosa está mal, ¡pero vaya festival que ha hecho este año La Unión!”, por poner un ejemplo. Ya saben cómo han venido haciendo sus festivales desde hace unos años. Luego, claro, apenas tenían dinero para pagar los premios del concurso. Ni siquiera para las dietas. El problema de agarrarse a la teta pública llega cuando ésta se seca. Pero, como no hay mal que por bie no venga, esto puede servir para que vuelvan las aguas a sus cauces. Se ha despilfarrado mucho dinero en el flamenco y de aquí en adelante habrá que administrar mejor el escaso jurdó que hay. Sobre todo porque, según parece, el próximo año no va a haber dinero para casi nada. El poco que habrá se lo llevarán aquellos artistas que más se arrimen al poder político, como suele ocurrir siempre. ¿Qué festivales de verano tendremos el próximo año en Andalucía? Como tenemos elecciones autonómicas en marzo y se supone que habrá cambio de partido político en el timón del Gobierno andaluz, es toda una incógnita. Los agentes artísticos dicen ya que será un año muy malo, que están más preocupados por poder cobrar lo que les adeudan las administraciones públicas, que en el flamenco que van a vender el próximo año, que va a ser muy poco. A pesar de lo mal que pinta el futuro para el flamenco y los flamencos, los artistas y los aficionados no pierden el sentido del humor, sobre todo desde que se han enterado de que la prima de Riesgo es natural de Cádiz, según publicó Picadillo News, de donde hemos cogido prestada la fotografía. ¿Es que podría haber sido de otra tierra que no fuera la Tacita? Resulta que en Cádiz hay un cantaor al que llaman Paco Riesgo, que en realidad se llama Paco García. Y como allí hay un ingenio fiera de lo común en seguida ha aparecido una prima del citado cantaor diciendo que ella es la célebre prima de Riesgo. Y lo es, claro está. A ver quién es capaz de discutírselo a la señora Vicenta García. Desde que esto se sabe, en Cádiz están siempre pendientes de ella, de si sube o de si baja de su casa a la calle, en vez de consultar los diarios económicos. Que Vicenta baja a por boquerones a la plaza, alivio general a compás; que sube, pataíta de protesta. El flamenco ha sabido siempre echarle humor a los malos tiempos. Nuestros artistas nunca han estado mejor que ahora.

13
Dic/2011

Querido maestro Enrique

A Felipe Martín Chica

Hoy hace un año que te fuiste y sigo sin entender tu dolorosa ausencia, maestro Enrique. Estos días me he acordado mucho de ti porque he estado tomando unos mostos en el Aljarafe, como hicimos juntos tantas veces en compañía de Antonio Badía y de tu compadre Felipe Martín Chica. Estuvo por aquí el Niño de las Cuevas, de Almería, al que conocías y apreciabas -él a ti te adora-, como a tantos amigos de la Peña Flamenca El Morato. ¡Cómo te gustaba esta comarca sevillana! Supongo que algo tendría que ver con que los árabes tuvieran este trozo de cielo sevillano para tomar baños de sol y disfrutar de la vida. Lo digo porque tú fuiste el último árabe del cante, como antes lo fue el Niño de Marchena, con el que estarás todos los días. Si es así dile que le quiero. Seguramente estarás informado, pero, por si acaso, debes saber que esto está cada día peor. El cante, maestro. Te echo mucho de menos. Muchas veces, sobre todo en esta época del año, creo que va a sonar mi teléfono y que vas a preguntarme: “¿Qué me cuentas, Manolico?”. Sigo haciendo lo que te gustaba que hiciera: combinar la crítica flamenca con la investigación. No corren buenos tiempos para estas aventuras tan románticas, pero ahí andamos todavía. Muchas veces quiero dejarlo todo y ponerme a varear olivos en Arahal, que era como tu pueblo, pero hay mucho por hacer todavía, ¿verdad? Cuídaté, maestro, que hace mucho frío. Esta noche me tomaré una copa de vino a tu salud.

http://www.elcorreoweb.es/cultura/136800/ano/marcha/aun/vive

12
Dic/2011

¿Lo podremos conseguir entre todos?

Juan MOjama jpg

Como saben ustedes, desde hace muchos meses vengo realizando un interesante trabajo de investigación sobre los artistas flamencos que nacieron en Sevilla entre el último tercio del siglo XVIII y 1900. También sobre los que, sin haber nacido en Sevilla, se afincaron en la capital andaluza para trabajar en sus célebres cafés cantantes, y en ella están enterrados. Localizar a todos estos artistas en los censos municipales del XIX, y en otros archivos, es una labor larga, dura, difícil y costosa, pero que había que hacer alguna vez. El mismo trabajo que llevé a cabo para saber quién fue El Planeta -del que solo publiqué el diez por ciento de lo que recopilé sobre él-, lo estoy haciendo para saber de artistas como El Fillo, Curro Durse, La Campanera, los hermanos de la Barrera, Paco el Barbero, Tomás el Nitri, Frasco el Colorao, los Cagancho, Salvaorillo y El Chato de Jerez, Medina el Viejo, José Lorente, Paco la Luz, Frijones, Juan Breva, El Canario, las Parrala, Silverio, Carito de Jerez, el Maestro Pérez, La Carbonera, La Trini, las Antúnez y las Gallardo, Chacón, Fosforito, los Pelao de Triana, Noriega, Pinea el Zapatero, y decenas y decenas de otros artistas que fueron fundamentales en la creación de lo que hoy conocemos por flamenco, arte que fue declarado hace meses como Bien de Interés Cultural Inmaterial de la Humanidad y para el que, en lo que respecta a su investigación, solo hay migajas. Aunque creo que ya ni eso, debido a la maldita crisis. Todo este trabajo lo estoy llevando a cabo con mis ahorros, pero no puedo seguir adelante porque podría verme viviendo debajo de un puente. Y todo tiene un límite, a pesar de que amo al flamenco más que a mi propia vida y de que estoy convencido que tenemos que hacer justicia con aquellos artistas que nos dieron tanto a cambio de tan poco: la mayoría acabaron enterrados de caridad. Ante la imposibilidad de poder seguir financiando el proyecto, a pesar de lo necesario que sería acabarlo, recurro a los gazaperos y a las gazaperas del mundo. Es la primera vez que lo hago, por cierto. No os voy a pedir dinero, sino ideas. El dinero estoy buscándolo en las instituciones privadas, porque en las públicas no hay manera de encontrar una puerta abierta y una mano generosa. Hace unos días presenté el proyecto en la Fundación Antares de Sevilla y pienso presentarlo a otras fundaciones y empresas. Sería incapaz de pedir para pagar la hipoteca de mi casa, pero, en cambio, para acabar este proyecto soy capaz de todo. De ustedes quiero ideas, colaboración, que se muevan para que entre todos logremos llevar esto hasta el final.

Para que se hagan una idea de lo importante que es esto para mí y para el flamenco, el pasado sábado logré encontrar al fin los datos personales del mítico Juan Pelao, al que un día proclamaron como el Rey de los Martinetes en Triana, en la calle Pureza. Cuando encontré su partida de nacimiento, las de sus hermanos, los datos de sus padres, abuelos e hijos, les aseguro que sentí unas ganas enormes de emborracharme. Ya sabía al fin cómo se llamaba, dónde y cuándo nació, quienes fueron sus antepasados y dónde estaba la fragua familiar del gitano que cuando cantaba a gusto hacía que los calés se rompieran sus camisas y estrellaran las cañas de manzanilla contra las paredes de El Arquillo. Estuve justamente en la puerta de lo que fue su casa, algo que me produjo tanta emoción que tuve que apagar el fuego del pecho con una botella de manzanilla y cantar por lo bajini su martinete más famoso: Desgraciaíto de aquel/ que come el pan de manita ajena/. Siempre mirando a la cara/ si la pone mala o buena. Comprenderán ahora que esté dispuesto a arruinarme del todo y a perder incluso la cabeza por rescatar del olvido a aquellos genios, por saber cómo se llamaban, dónde nacieron, quiénes fueron sus abuelos, dónde vivieron y dónde acabaron sus días. Por eso les pido ayuda, que me den ideas, que colaboren en buscar financiación para llevar a buen puerto esta nave sin necesidad de que tengan que poner dinero de sus bolsillos, que no está el horno para bollos. Seguro que entre todos podremos lograrlo.

09
Dic/2011

Cleopatra y el mosto del Aljarafe

A Mabel Salinas

Ana Mar García Quero, la hija del Niño de las Cuevas y Lola Quero, cantando por soleá.  ¡Viva Almería!

Ana Mar García Quero, la hija del Niño de las Cuevas y Lola Quero, cantando por soleá. ¡Viva Almería y la Peña El Morato!

Ha llegado el mosto y ya lo hemos catado en La Sacristía de Almensilla y en La Truja de Palomares, en compañía de unos amigos de la Peña Flamenca El Morato de Almería: la familia García de Quero y la secretaria general de Agricultura de la Junta, Mabel Salinas, que dignifica la política con su entrega y honradez, y a la raza humana con su simpatía y capacidad de amar a sus amigos. ¿Quién dijo que no hay arte en Almería, la perla que se salió un día del Mediterráneo para enamorar al sol bailando fandangos de Níjar? Echarse al Aljarafe a beber mosto es una de las mejores cosas que podemos hacer estos días. Ahora que tanto se buscan remedios para no envejecer es bueno que sepan que nuestro mosto rejuvenece la piel. Cleopatra no se bañaba en leche de burra, como dicen, sino en mosto de Umbrete que le hacían llegar a Egipto en enormes barricas empapadas de agua en Guadalquivir. Ya estoy desvariando. Bébanlo con prudencia y muchos garbanzos con menudo, por favor.¡Uff!

09
Dic/2011

Juan Valderrama y su pesimismo sobre el futuro del cante jondo

sevilla lEl cante flamenco está cambiando a tal velocidad que de aquí a unos años no lo va a reconocer ni la madre que lo parió. El maestro Valderrama, el aficionado más grande que he tenido la suerte de conocer, me lo dijo un año antes de su muerte: “Disfruta de lo que queda de esto, porque de aquí a unos años se acabó lo que se daba”.
Sin embargo, don Juan admiraba el arte de algunos artistas jóvenes, como el de Mayte Martín. Quería mucho a la gran cantaora catalana.
Su pesimismo sobre el futuro de nuestro arte era más sobre la afición y el ambiente, que sobre los artistas. “Cada vez hay menos afición a reunirse”, me decía apenado. Para él era fundamental que los jóvenes buscaran a los maestros para aprender de ellos. “Eso es lo que hacía yo cuando empezaba. Sin embargo, ahora buscan a los maestros para machacarlos en un escenario, para humillarlos”, se lamentaba el jilguero de Torredelcampo.
Se está perdiendo el respeto por los maestros de lo jondo. Pero, sobre todo, lo que se está perdiendo es que los jóvenes busquen a los grandes maestros para aprender de ellos, para que les hablen de los artistas de antaño y les cuenten anécdotas y vivencias.
Este el motivo, quizás, de que los jóvenes en general sepan tan poco sobre el cante y los cantaores. El pasado año fui invitado a dar una charla en una peña gaditana y me pusieron a una joven cantaora para que ilustrara la conferecia con algunos cantes. Cuál no sería mi sorpresa cuando descubrí que apenas conocía los estilos, que no sabía cómo eran la soleá grande de Triana o la cabal de Silverio Franconetti. Pero lo que más me sorprendió de todo fue que la joven cantaora me dijera que estaba de profesora en la Fundación de Flamenco Cristina Heeren de Sevilla. Ahora me explico por qué los que pasan por esta célebre escuela se limitan a fusilar los repertorios de sus profesores. Al igual que viendo un pepino de Almería se puede saber en qué invernadero se ha criado, ocurre con los que pasan por esta escuela: enseguida se les identifica.
Si los jóvenes ya no buscan a los verdaderos maestros y aprenden a pegar voces en las escuelas de cante donde enseñan maestros que chanelan poco, ¿qué futuro nos espera? Con el presente que padecemos, aburriéndonos como ostras en los concursos, se pueden imaginar cómo será el futuro del cante jondo.
Personalmente prefiero escuchar a un cantaor que estudie poco, pero que tenga el don natural de la comunicación, la gracia y el compás, que a uno que tenga la lección bien aprendida pero que no me transmita nada. Pero lo deseable sería que tanto uno como otro supieran un poco sobre el orígen de los cantes y la vida de quienes los crearon. Eso es lo que llamamos un buen aficionao: alguien que sabe escuchar. Lo artistas antiguos lo llamaban saber estinguí.
Si las instituciones públicas del flamenco las dirigen personas que no huelen a flamenco; si en las escuelas enseñan profesores que no chanelan y muchos libros los escriben flamencólogos de google, ¿es para estar optimistas o muy pesimistas?
Ya saben lo que suele decir un célebre humorista de nuestro país, Antonio Mingote: que un pesimista es un optimista bien informado. Pues eso.

A la memoria del Maestro

Curiosa fotografía de Valderrama y Mario Maya en el Parlamento de Andalucía. Dos genios.

Curiosa fotografía de Juan Valderrama y Mario Maya en el Parlamento de Andalucía. Dos genios del flamenco que adoraron a sus maestros.

El cante flamenco está cambiando a tal velocidad que de aquí a unos años no lo va a reconocer ni la madre que lo parió. El maestro Juan Valderrama, el aficionado más grande que he tenido la suerte de conocer, me lo dijo un año antes de su muerte: “Disfruta de lo que queda de esto, Manuel, porque de aquí a unos años se acabó lo que se daba”. Sin embargo, don Juan admiraba el arte de algunos artistas jóvenes, como el de Mayte Martín. Quería mucho a la gran cantaora catalana. Su pesimismo sobre el futuro de nuestro arte era más sobre la afición y el ambiente, que sobre los artistas. “Cada vez hay menos afición a reunirse”, me decía apenado. Para él era fundamental que los jóvenes buscaran a los maestros para aprender de ellos. “Eso es lo que hacía yo cuando empezaba; sin embargo, ahora buscan a los maestros para machacarlos en un escenario, para humillarlos”, se lamentaba el jilguero de Torredelcampo. Se está perdiendo el respeto por los maestros de lo jondo. Pero, sobre todo, lo que se está perdiendo es que los jóvenes busquen a los grandes maestros para aprender de ellos, para que les hablen de los artistas de antaño y les cuenten anécdotas y vivencias. Este es quizás el motivo de que los jóvenes en general sepan tan poco sobre el cante y los cantaores. El pasado año fui invitado a dar una charla en una peña gaditana y me pusieron a una joven cantaora para que ilustrara la conferecia con algunos cantes. Cuál no sería mi sorpresa cuando descubrí que apenas conocía los estilos, que no sabía cómo eran la soleá grande de Triana o la cabal de Silverio Franconetti. Pero lo que más me sorprendió de todo fue que la joven cantaora me dijera que estaba de profesora en la Fundación de Flamenco Cristina Heeren de Sevilla. Ahora me explico por qué los que pasan por esta célebre escuela se limitan a fusilar los repertorios de sus profesores. Al igual que viendo un pepino de Almería se puede saber en qué invernadero ha sido cultivado, ocurre con los que pasan por esta escuela: enseguida se les identifica. Si los jóvenes ya no buscan a los verdaderos maestros y aprenden a pegar voces en las escuelas de cante donde enseñan maestros que chanelan poco, ¿qué futuro nos espera? Con el presente que padecemos, aburriéndonos como ostras en los concursos, se pueden imaginar cómo será el futuro del cante jondo. Personalmente prefiero escuchar a un cantaor que estudie poco, pero que tenga el don natural de la comunicación, la gracia y el compás, que a uno que tenga la lección bien aprendida pero que no me transmita nada. Pero lo deseable sería que tanto uno como otro supieran un poco sobre el orígen de los cantes y la vida de quienes los crearon. Eso es lo que llamamos un buen aficionao: alguien que sabe escuchar. Lo artistas y aficionados antiguos lo llamaban saber estinguí. Si las instituciones públicas del flamenco las dirigen personas que no huelen a flamenco; si en las escuelas enseñan profesores y profesoras que no chanelan y muchos libros los escriben flamencólogos de Google, ¿es para estar optimistas o muy pesimistas? Ya saben lo que suele decir un célebre humorista de nuestro país, el gran Antonio Mingote: que un pesimista es un optimista bien informado.