Monthly Archives: Noviembre 2011

25
Nov/2011

El arte que vive en los cuerpos de Miguel Ángel Vargas y La Chimi

sevilla l No hace muchos meses contábamos las excelencias del lebrijano Miguel Ángel Vargas, gitano de mucho talento, buena preparación universitaria y un bagaje profesional muy importante en el mundo del teatro y la produción de espectáculos de flamenco. Lo propusimos incluso como posible director de la Bienal ante la estupefacción de unos y el alborozo de otros.
La propuesta provocó que se hiciera público el nombramiento de la admirada compañera Rosalía Gómez, pero miles de personas en todo el mundo supieron que en Lebrija, la tierra del mosto bueno y del buen cante gitano, residía un joven productor con magníficas ideas y una concepción de lo jondo más que prometedora, lejos de la chabacanería y siempre cerca de la pureza, la riqueza cultural y el paisaje de su pueblo.
Esta semana lo traemos de nuevo a nuestra tribuna flamenca para promocionar su última propuesta, Zarabanda, lo que duerme en el cuerpo de los gitanos, obra que se estrenará hoy en Lebrija y que ha sacado adelante sin apoyos, pero con la ilusión de que su trabajo y el de la bailaora californiana La Chimi sea visto y apoyado para que encuentre un sitio en la red de teatros andaluces, nacionales e internacionales. No es nada fácil la empresa, pero el conocido productor ha puesto toda la carne en el asador y, sin duda, el alma. Lo mismo que La Chimi.
¿Quién es esta bailaora? Su verdadero nombre es el de Lakshmi Basile y nació hace 29 años en California, concretamente en San Diego.  Hija de una argentina y un norteamericano de ascendencia checoslovaca, ambos músicos, con 8 años de edad salvó a su hermana pequeña de ser atropellada y el dinero de la indemnización del accidente, al que accedió ya de adulta, lo destinó en parte para aprender a bailar flamenco, su gran pasión.
Llegó a Sevilla con 20 años y el pasado mes de agosto causó admiración en el Festival Internacional del Cante de las Minas, a pesar de que no la premiaron y que quedó en segundo puesto, siendo La Piñona la ganadora.
Lejos de desanimarse, esta enamorada de lo jondo que se mira en los espejos de Angelita Vargas y Manuel Carrasco, está dispuesta a hacerse un sitio entre las más flamencas y Miguel Ángel Vargas le está ayudando a conseguirlo.
La obra que se estrena esta noche en el Teatro Juan Bernabé de Lebrija está hecha a su medida. El productor y director parte de un viejo cartel flamenco, de 1781, que anunciaba una fiesta de gitanos en la Venta del Caparrós, en el camino que iba de Lebrija a Jerez de la Frontera. En el cartel aparecía este curioso texto:
“El demonio duerme en el cuerpo de los gitanos y se despierta con la Zarabanda. Aviso. En la Venta del Caparrós a media legua de Lebrija a 9 días de julio de 1781. Danzas de la autora Andrea la del Pescado. Mojiganga del Caracol. Zarabanda. Cuatro parejas de hombres y mujeres”.
Será como un apasionante viaje en el tiempo para rendir tributo a la memoria, con La Chimi como protagonista y las colaboraciones del dibujante Miguel Alcalá y, entre otros, el gran cantaor local Diego Vargas, el gitano que lleva a Juan Talega en el alma.
Es un estreno mundial y será en Lebrija, el pueblo donde nació Diego Fernández Flores El Lebrijano, que luego se hizo trianero de adopción para fundir Lebrija con la Cava de los Gitanos aprendiendo de Frasco el Colorao, los Cagancho y los Pelao, entre fraguas y corralas de vecinos. No se lo pierdan.

A Diego Vargas

lakshmi-basile. Foto de Laurence Cooper

No hace muchos meses contábamos las excelencias del lebrijano Miguel Ángel Vargas, gitano de mucho talento, buena preparación universitaria y un bagaje profesional muy importante en el mundo del teatro y la produción de espectáculos de flamenco. Lo propusimos incluso como posible director de la Bienal ante la estupefacción de unos y el alborozo de otros. La propuesta provocó que se hiciera público el nombramiento de la admirada compañera Rosalía Gómez, pero miles de personas en todo el mundo supieron que en Lebrija, la tierra del mosto bueno y del buen cante gitano, residía un joven productor con magníficas ideas y una concepción de lo jondo más que prometedora, lejos de la chabacanería y siempre cerca de la pureza, la riqueza cultural y el paisaje de su pueblo. Esta semana lo traemos de nuevo a nuestra tribuna flamenca para promocionar su última propuesta, Zarabanda, lo que duerme en el cuerpo de los gitanos, obra que se estrenará hoy en Lebrija y que ha sacado adelante sin apoyos, pero con la ilusión de que su trabajo y el de la bailaora californiana La Chimi sea visto y apoyado para que encuentre un sitio en la red de teatros andaluces, nacionales e internacionales. No es nada fácil la empresa, pero el conocido productor ha puesto toda la carne en el asador y, sin duda, el alma. Lo mismo que La Chimi. ¿Quién es esta bailaora? Su verdadero nombre es el de Lakshmi Basile y nació hace 29 años en California, concretamente en San Diego.  Hija de una argentina y un norteamericano de ascendencia checoslovaca, ambos músicos, con 8 años de edad salvó a su hermana pequeña de ser atropellada y el dinero de la indemnización del accidente, al que accedió ya de adulta, lo destinó en parte para aprender a bailar flamenco, su gran pasión.  Llegó a Sevilla con 20 años y el pasado mes de agosto causó admiración en el Festival Internacional del Cante de las Minas, a pesar de que no la premiaron y que quedó en segundo puesto, siendo La Piñona la ganadora. Lejos de desanimarse, esta enamorada de lo jondo que se mira en los espejos de Angelita Vargas y Manuel Carrasco, está dispuesta a hacerse un sitio entre las más flamencas y Miguel Ángel Vargas le está ayudando a conseguirlo. La obra que se estrena esta noche en el Teatro Juan Bernabé de Lebrija está hecha a su medida. El productor y director parte de un viejo cartel flamenco, de 1781, que anunciaba una fiesta de gitanos en la Venta del Caparrós, en el camino que iba de Lebrija a Jerez de la Frontera. En el cartel aparecía este curioso texto: “El demonio duerme en el cuerpo de los gitanos y se despierta con la Zarabanda. Aviso. En la Venta del Caparrós a media legua de Lebrija a 9 días de julio de 1781. Danzas de la autora Andrea la del Pescado. Mojiganga del Caracol. Zarabanda. Cuatro parejas de hombres y mujeres”. Será como un apasionante viaje en el tiempo para rendir tributo a la memoria, con La Chimi como protagonista y las colaboraciones del dibujante Miguel Alcalá y, entre otros, el gran cantaor local Diego Vargas, el gitano que lleva a Juan Talega en el alma. Es un estreno mundial y será en Lebrija, el pueblo donde nació Diego Fernández Flores El Lebrijano, que luego se hizo trianero de adopción para fundir Lebrija con la Cava de los Gitanos aprendiendo de Frasco el Colorao, los Cagancho y los Pelao, entre fraguas y corralas de vecinos. No se lo pierdan porque les va a merecer la pena el viaje a Lebrija.

21
Nov/2011

Las ovejas abrazan al lobo

A Carmen Arjona

No me cabe la más mínima duda de que España es un país que merece la pena, aunque ahora esté de capa caída en Europa y tengamos menos fondo que una lata de anchoas, cuando hasta hace tres años éramos “una potencia económica”, según el todavía presidente Zapatero. Lo digo porque a pesar del mal tiempo y de cómo son nuestros gobernantes -supongo que ni mejores ni peores que los del resto del mundo-, el pasado domingo ejercieron su derecho al voto veinticinco millones de españoles. Es enternecedor este dato, sinceramente, aunque se destaque siempre la abstención. Es lo más positivo de estas alecciones generales. Lo demás ya lo sabíamos por las encuestas previas: el descalabro del PSOE, la aplastante victoria del PP, la subida de IU y UPD y el regreso de HB al Parlamento. Por cierto que, en vista de cómo afinan las empresas encargadas de elaborar las encuestas previas y las que se hacen a pié de urnas, es más que probable que en un futuro no muy lejano los ciudadanos no tengamos que ir a votar, con lo que tendríamos más tiempo para tomarnos unos mostos en el Aljarafe o ir a coger espárragos al monte. Me parece una vergüenza y una falta de respeto hacia los ciudadanos, que meses antes de unas elecciones ya se estén publicando resultados. Y en cuanto a las encuestas a pié de urnas, se me ocurre que después de estar cuatro años esperando nos daría lo mismo conocer los resultados a los ocho de la tarde que a las diez de la noche. ¿Por qué entonces se gastan tanto dinero en las encuestas? ¿Para qué sirve que los ciudadanos vayamos a los colegios a depositar un sobre en una urna si las empresas de encuestas ya afinan tanto? Por eso he comenzado este artículo destacando el hecho de que veinticinco millones de ciudadanos hayan dejado de hacer sus cosas para ir a votar. Muchos de estos ciudadanos, además, se han echado a las calles para abrazar a los distintos candidatos y han asistido en masa a sus mítines. Alguien que a lo mejor lleva tres años sin abrazar a su madre o a su esposa, sale a la calle a abrazar a Rubalcaba o a Javier Arenas, cuando no a comerle literalmente el hocico. Es una especie de síndrome de Estocolmo; como una ancestral expresión del masoquismo. No me imagino a una oveja abrazando al lobo en el monte o a una dorada lisonjeando al pescador. Los ciudadanos españoles se han encargado una vez más de demostrar que merecen mejores gobernantes que los que tenemos, que se han llevado meses atacándose los unos a los otros, sacándose trapos sucios y tirándose los platos a la cabeza, en vez de unirse para solucionar entre todos lo verdaderamente importante, que son los problemas del país. Me conmueven quienes se han vuelto a ilusionar con los políticos. Se me parte el alma viéndoles echarse a las calles para celebrar la llegada del nuevo inquilino de la Moncloa, como si Dios hubiera bajado de las nubes para ayudarnos a salir de la crisis. Hace tiempo que dejé de creer en la clase política, pero no en los ciudadanos de mi país, que ayer volvieron a dar una lección de amor a la democracia y a la libertad. Seguramente los volverán a engañar una vez más, pero dentro de otros cuatro años se volverán a ilusionar. De eso se nutre la política: de la capacidad del pueblo para ilusionarse. Ojalá nunca perdamos esa valiosa virtud.

10
Nov/2011

En memoria de aquellos héroes tan olvidados del arte de lo jondo

sevilla l Los flamencos están ya tan acostumbrados a las subvenciones públicas, a que se lo den todo hecho, que se han relajado demasiado. No hace muchos días se me lamentaba un conocido cantaor de que apenas sonaba ya su teléfono, de que los agentes artísticos se habían olvidado de él.
Este cantaor ha vivido toda su vida del cante sin ser una primera figura, pero no está contento. Y eso que tiene el respeto y la admiración de los grandes aficionados, además de una obra discográfica que lo inmortalizará. Se lamentaba también de que había sido desplazado por las nuevas voces, las que ahoran mandan. Eso ha ocurrido siempre.
“Es que no cantan ni la mitad de bien de como cantábamos nosotros cuando empezábamos”, decía. No sé por qué, los cantaores que comenzaron a cantar en los 60 y 70 piensan que cantaban entonces mejor de como lo hacen ahora Miguel Poveda, Arcángel, Esperanza Fernández, Mayte Martín, Marina Heredia, Jesús Méndez, David Palomar o el chiclanero Antonio Reyes. Solo hay que escuchar los primeros discos de aquéllos y los de éstos, para darse cuenta de que no es así.
“Están todos amorentados y acamaronados”, decía también el cantaor al que me refiero, cuya opinión comparten todos los de su generación. ¿Es que los de aquellos años a los que nos referimos no estaban todos -la mayoría de ellos, al menos- amairenados y acaracolados? Lo estaban. El relevo ha llegado y algunos no se han enterado. Pero, además, se quejan de falta de reconocimientos, cuando han protagonizado la etapa del arte flamenco en la que más reconocimientos ha habido para los artistas del género. Como no les interesa la historia y algunos todavía piensan que Silverio Franconetti era un romano que aprendió a cantar cuando escuchó al Fillo interpretar la Toná del Pajarito en una taberna de Milán, desconocen que los que no gozaron de ningún reconocimiento fueron los grandes maestros del siglo XIX y primera mitad de la siguiente centuria; que los cantes que ellos venden hoy a precio de oro los crearon artistas que, en muchos casos, se murieron de hambre y acabaron en fosas comunes. Por poner un ejemplo, cantaores trianeros como El Colorao, Antonio y Manuel Cagancho y el famoso Juan Pelao, se murieron sin ver nunca escrita su condición de cantaor en algún documento. Constaban siempre como “jornaleros”. Y las cantaoras, como “sus labores”. Silverio Franconetti, al que ni siquiera le han puesto una placa en la casa donde nació o en la que vivió en la Alameda de Hércules, que existe todavía, se reveló contra tamaña injusticia y exigió que en sus documentos personales pusieran la palabra “artista”. Aquellos genios sí que tendrían motivos para quejarse, si levantaran la cabeza. ¿Alguien les ha reconocido su labor a Miguel y Manuel de la Barrera, Manuel Ojeda El Burrero, Luis Botella, Amparo Álvarez La Campanera, el Maestro Otero o Silverio ti? La Campanera murió tuberculosa y olvidada en un pueblo de Huelva.
Los que se han puesto ricos con el flamenco y, sobre todo, quienes que gozan hoy de tanto reconocimiento, deberían hacer algo por la memoria de aquellos héroes, en vez de quejarse porque el teléfono les suena menos que hace veinte años.

A Romualdo Molina

Café Imparcial de Madrid. Maestro Pérez, Antonio el Pintor y Juan Breva, entre otros.

Café Imparcial de Madrid. Maestro Pérez, Bautista, Antonio el Pintor y Juan Breva, entre otros. Octava década del siglo XIX.

Los flamencos están ya tan acostumbrados a las subvenciones públicas, a que se lo den todo hecho, que se han relajado demasiado. No hace muchos días se me lamentaba un conocido cantaor de que apenas sonaba ya su teléfono, de que los agentes artísticos se habían olvidado de él. Este cantaor ha vivido toda su vida del cante, sin ser una primera figura, pero no está contento. Y eso que tiene el respeto y la admiración de los grandes aficionados, además de una obra discográfica que lo inmortalizará. Se lamentaba también de que había sido desplazado por las nuevas voces, las que ahoran mandan. Eso ha ocurrido siempre.  “Es que no cantan ni la mitad de bien de como cantábamos nosotros cuando empezábamos”, decía. No sé por qué, los cantaores que comenzaron a cantar en los 60 y 70 piensan que cantaban entonces mejor de como lo hacen ahora Miguel Poveda, Arcángel, Esperanza Fernández, Mayte Martín, Marina Heredia, Jesús Méndez, David Palomar o el chiclanero Antonio Reyes. Solo hay que escuchar los primeros discos de aquéllos y los de éstos, para darse cuenta de que no es así. “Están todos amorentados y acamaronados”, decía también el cantaor al que me refiero, cuya opinión comparten todos los de su generación. ¿Es que los de aquellos años a los que nos referimos no estaban todos -la mayoría de ellos, al menos- amairenados y acaracolados? Lo estaban. El relevo ha llegado y algunos no se han enterado. Pero, además, se quejan de falta de reconocimientos, cuando han protagonizado la etapa del arte flamenco en la que más reconocimientos ha habido para los artistas del género. Como no les interesa la historia y algunos todavía piensan que Silverio Franconetti era un romano que aprendió a cantar cuando escuchó al Fillo interpretar la Toná del Pajarito en una taberna de Milán, desconocen que los que no gozaron de ningún reconocimiento fueron los grandes maestros del siglo XIX y primera mitad de la siguiente centuria; que los cantes que ellos venden hoy a precio de oro los crearon artistas que, en muchos casos, se murieron de hambre y acabaron en fosas comunes, con cajas y sin ellas. Por poner un ejemplo, cantaores trianeros como El Colorao, Antonio y Manuel Cagancho y el famoso Juan Pelao, se murieron sin ver nunca escrita su condición de cantaores en algún documento. Constaban siempre como “jornaleros”. Y las cantaoras, como “sus labores”. Silverio Franconetti, al que ni siquiera le han puesto una placa en la casa donde nació o en la que vivió en la Alameda de Hércules, que existe todavía, se reveló contra tamaña injusticia y exigió que en sus documentos personales pusieran la palabra “artista”. Aquellos genios sí que tendrían motivos para quejarse, si levantaran la cabeza. ¿Alguien les ha reconocido su labor a Miguel y Manuel de la Barrera, Manuel Ojeda El Burrero, Luis Botella, Amparo Álvarez La Campanera, el Maestro Otero o Silverio? La Campanera murió tuberculosa y olvidada en un pequeño pueblo de Huelva. Los que se han puesto ricos con el flamenco y, sobre todo, quienes gozan hoy de tanto reconocimiento, deberían hacer algo por la memoria de aquellos héroes, en vez de quejarse porque el teléfono les suena menos que hace veinte años. He regresado.

09
Nov/2011

Los pies grandes de Rajoy

A Quico Pérez-Ventana

Debate

Mariano Rajoy tenía a huevo ganar las elecciones generales por goleada, pero lo estropeó todo en el pasado debate frente al pobre Rubalcaba, que salió al plató con la cara que tendría un lindo gatito metido en una jaula con un fiero lobo canadiense. Me partió el corazón esa escena, sinceramente. El político gallego hizo un magnífico debate, con aplomo, seguro, aunque sin decir grandes cosas, solo las de siempre. Rajoy no es de más carnes. Pero situó a Cazalla de la Sierra y Constantina en la sierra de Cádiz y, claro, eso es un fallo descomunal. Lo normal es que un gallego afincado en Madrid desde hace años sepa a qué provincia pertenecen estos dos hermosos pueblos sevillanos, donde se come una magnífica carne de venado en salsa y se bebe un mosto que, sin ser el de Almensilla, está delicioso. Sin embargo, Rajoy sabe cuántos parados hay en España, cuántas empresas han desaparecido en los últimos cuatro años, cómo crear empleo y hasta dónde hay que buscar el dinero para conseguir que se mueva el currelo sin ser el mago Tamariz. Pero no sabe dónde están Cazalla de la Sierra y Constantina, algo que sabe cualquier gallego, y lo va a pagar muy caro. A pesar de que las encuestas le pronostican una victoria por mayoría absoluta, aplastante, ese fallo provocará un vuelco electoral y al final vamos a tener a Rubalcaba de presidente del Gobierno de España, con lo cual vamos a estar todos colocados con el dinero que les va a quitar a los ricos para dárselo a los pobres, como hacía un célebre bandolero. Antes de que las grandes fortunas se vayan de España, claro. La llave para que gobiernen uno u otro candidato la podrían haber tenido los partidos nacionalistas, como siempre, o Izquierda Unida; pero después de este injustificable lapsus la tendrán Cazalla y Constantina. Creo que las empresas dedicadas a encuestas electorales no salen de su asombro cuando han comprobado que el vuelco electoral puede ser un caso insólito hasta ahora en la democracia española. Todo esto me recuerda a la anécdota que ocurrió con Silverio Franconetti cuando llegó de América y cantó en una fiesta de gitanos en Cádiz. El maestro había estado siete años fuera y vino cambiado, con barba y muy delgado, así que no lo reconocieron hasta que no cantó por seguiriyas. Le preguntaron a una vieja gitana que qué le parecía el gaché y, como no sabía qué pero ponerle, dijo que tenía los pies muy grandes. Al parecer, ese es el único fallo que le cogieron al candidato de la derecha en el pasado debate televisado: que el gaché tiene los pies muy grandes. Tan grandes que no les caben en Cazalla de la Sierra ni en Constantina. ¡Qué país el nuestro! Con la de problemas que tenemos…

08
Nov/2011

El cante profundo de Santiago Pozo

sevilla l El musicólogo y crítico flamenco astigitano José Manuel López ha decidido apoyar a los jóvenes cantaores en su propio sello discográfico, La Drogería Music, algo que hay que valorar en los tiempos que corren. Acaba de salir al mercado la obra Bajando por el Álamo, del joven cantaor Santiago Pozo Moreno El Nene natural de la bella localidad sevillana de Martín de la Jara.
Estamos ante un cantaor de corte clásico, de una voz natural muy flamenca y un admirable apego a los palos clásicos del cante jondo. No sabemos si continuará en esta línea de cante, pero en esta obra ha querido dejar claro cuáles son sus intenciones y por dónde quiere caminar.
Con la guitarra de Antonio García y la colaboración de Antonio García padre, El Nene, que es nieto del cantaor El Gallo y perteneciente a una familia en la que casi todos cantan, se faja con seguiriyas, malagueñas y rondeñas, la caña, romance por serranas, alegrías de Córdoba, milongas y soleares, cantes que interpreta con una hondura increíble.
Alguna vez lo hemos escuchado cantar en festivales y es un cantaor que puede dar buen juego, ante la escasez de gente joven que le guste el cante por derecho, y que lo sienta en lo más profundo del alma.
No dejen de escuchar este disco, porque escuchándolo no solo se disfruta de una nueva voz con futuro, sino que ayuda a seguir creyendo en que es posible un cante jondo que conmueve e ilusiona.

A José Manuel López

El cantaor Santiago Pozo, en bicicleta y con una gramola en el transportín.

El cantaor Santiago Pozo, en bicicleta y con una gramola en el transportín.

El musicólogo y crítico flamenco astigitano José Manuel López ha decidido apoyar a los jóvenes cantaores en su propio sello discográfico, La Drogería Music, algo que hay que valorar en los tiempos que corren. Acaba de salir al mercado la obra Bajando por el Álamo, del joven cantaor Santiago Pozo Moreno El Nene natural de la bella localidad sevillana de Martín de la Jara. Estamos ante un cantaor de corte clásico, de una voz natural muy flamenca y un admirable apego a los palos clásicos del cante jondo. No sabemos si continuará en esta línea de cante, pero en esta obra ha querido dejar claro cuáles son sus intenciones y por dónde quiere caminar. Con la guitarra de Antonio García y la colaboración de Antonio García padre, El Nene, que es nieto del cantaor El Gallo y perteneciente a una familia en la que casi todos cantan, se faja con seguiriyas, malagueñas y rondeñas, la caña, romance por serranas, alegrías de Córdoba, milongas y soleares, cantes que interpreta con una hondura increíble. Alguna vez lo hemos escuchado cantar en festivales y es un cantaor que puede dar buen juego, ante la escasez de gente joven que le guste el cante por derecho y que lo sienta en lo más profundo del alma. No dejen de escuchar este disco, porque escuchándolo no solo se disfruta de una nueva voz con futuro, sino que ayuda a seguir creyendo en que es posible un cante jondo que conmueva e ilusione. Por ejemplo, el de Santiago Pozo El Nene.

http://www.youtube.com/watch?v=pFj5-kIfLwo