21
Jul/2011

¿Un mundo de machistas redomados?

A Emilio Plaza

sevilla l Con motivo del nombramiento de Rosalía Gómez como directora artística de la Bienal de Flamenco, María de los Ángeles Carrasco, la actual directora del Instituto Andaluz del Flamenco, enseguida soltó eso tan manido de que “el flamenco es un mundo tradicionalmente de hombres”. Nunca ha sido un mundo de hombres. Desde mucho antes de que nuestro arte comenzara a subirse a los escenarios, en la primera mitad del siglo XIX, la mujer solía participar en el rito íntimo de las fiestas familiares, en la misma medida que el hombre. Incluso en las fiestas gitanas de Triana, Cádiz, el Puerto de Santa María, Lebrija o Málaga.
No hace mucho tiempo localizamos el relato en prensa de un bautizo en la Triana de 1841 y el reportero narraba las habilidades en el baile y el cante de Juana Vargas y La Niestra, dos nuevos nombres para la historia de lo jondo.
Cuando el arte andaluz empezó a subirse a los escenarios, primero en el teatro y las academias, luego en los cafés cantantes y, por último, de nuevo en teatro, ahí estaban las mujeres para cantar, bailar y tocar la guitarra, en competencia con los hombres y sin ningún problema.
Otra cosa es que la sociedad no aceptara que una mujer cantara en un café cantante, como tampoco aceptaba que actuaran los hombres. A Silverio y a El Burrero no los machacaron los periódicos andaluces porque contrataran en sus cafés cantantes a La Peñaranda, África Vázquez La Peceña o la Rubia de Málaga, sino porque eran locales donde se armaban grescas monumentales -raro era la noche que no salía alguien con las tripas en las manos- y los padres de familia se dejaban el sueldo para romperse la camisa con las seguiriyas de La Serrana y los excitantes movimientos de cadera de Concha La Carbonera o el travesti malagueño José León La Escribana, que era su comadre.
La mujer no pudo ocupar cargos de de responsabilidad en las instituciones flamencas de la época por la sencilla razón de que no existían. Cuando se han creado las instituciones, ahí están las mujeres dirigiendo y organizando, en cargos de responsabilidad. Y nadie se ha manifestado aún para protestar por el hecho de que una mujer dirija el Centro Andaluz de Flamenco o el Instituto Andaluz del Flamenco. Ni nadie se ha rasgado las vestiduras porque, ahora, una mujer vaya a dirigir la Bienal o otras dos mujeres dirijan ya los festivales de Jerez y Mont de Marsan.
La mujer se ha incorporado a los puestos de responsabilidad del flamenco en cuanto ha querido. Dirigen peñas flamencas, festivales, instituciones, revistas, conservatorios, cátedras universitarias, editoriales especializadas, programas de radio, secciones de periódicos y sellos discográficos.
El problema no está en que una mujer dirija el Centro Andaluz de Flamenco, sino en que sepa de flamenco para que pueda hacer una buena labor. Si se te ocurre cuestionar esa labor corres el riesgo de ser acusado de machista. Hay miedo a opinar cada vez que se nombra a una mujer como directora de alguna institución del flamenco, porque los flamencos nunca han mordido la mano de quien les da de comer. Por eso son de derechas cuando hay que ser de derechas, de izquierdas cuando se hace menester o feminista cuando haga falta ser feminista. Ahora es la mujer quien manda en el flamenco, con cargos de responsabilidad en todas las instituciones. El hombre ya no manda en el flamenco. Bibiana Aido puede echarse a dormir tranquila.
Las mujeres eran las verdaderas protagonistas del Café del Burrero. Fotografía de Emilio Beauchy, de 1884.

Las mujeres eran las verdaderas protagonistas del Café del Burrero. Fotografía de Emilio Beauchy, de 1884.

Con motivo del nombramiento de Rosalía Gómez como directora artística de la Bienal de Flamenco, María de los Ángeles Carrasco, la actual directora del Instituto Andaluz del Flamenco, soltó enseguida eso tan manido de que “el flamenco es un mundo tradicionalmente de hombres”. Nunca ha sido un mundo de hombres. Desde mucho antes de que nuestro arte comenzara a subirse a los escenarios, en la primera mitad del siglo XIX, la mujer solía participar en el rito íntimo de las fiestas familiares, en la misma medida que el hombre. Incluso en las fiestas gitanas de Triana, Cádiz, el Puerto de Santa María, Lebrija o Málaga. No hace mucho tiempo localizamos el relato en prensa de un bautizo en la Triana de 1841 y el reportero narraba las habilidades en el baile y el cante de Juana Vargas y La Niestra, dos nuevos nombres para la historia de lo jondo. Cuando el arte andaluz empezó a subirse a los escenarios, primero en el teatro y las academias, luego en los cafés cantantes y, por último, de nuevo en el teatro, ahí estaban las mujeres para cantar, bailar y tocar la guitarra, en competencia con los hombres y sin ningún problema. Otra cosa es que la sociedad no aceptara que una mujer cantara en un café cantante, como tampoco aceptaba que actuaran los hombres. A Silverio y a El Burrero no los machacaron los periódicos andaluces porque contrataran en sus cafés cantantes a La Peñaranda, África Vázquez La Peceña o la Rubia de Málaga, sino porque eran locales donde se armaban grescas monumentales -raro era la noche que no salía alguien con las tripas en las manos- y los padres de familia se dejaban el sueldo para romperse la camisa con las seguiriyas de La Serrana y los excitantes movimientos de cadera de Concha La Carbonera o el travesti malagueño José León La Escribana, que era su comadre. La mujer no pudo ocupar cargos de de responsabilidad en las instituciones flamencas de la época por la sencilla razón de que no existían. Cuando se han creado las instituciones, ahí están las mujeres dirigiendo y organizando, en cargos de responsabilidad. Y nadie se ha manifestado aún para protestar por el hecho de que una mujer dirija el Centro Andaluz de Flamenco o el Instituto Andaluz del Flamenco. Ni nadie se ha rasgado las vestiduras porque, ahora, una mujer vaya a dirigir la Bienal o otras dos mujeres dirijan ya los festivales de Jerez y Mont de Marsan. La mujer se ha incorporado a los puestos de responsabilidad del flamenco en cuanto ha querido. Dirigen peñas flamencas, festivales, instituciones, revistas, conservatorios, cátedras universitarias, editoriales especializadas, programas de radio, secciones de periódicos y sellos discográficos. El problema no está en que una mujer dirija el Centro Andaluz de Flamenco, sino en que sepa de flamenco para que pueda hacer una buena labor. Si se te ocurre cuestionar esa labor corres el riesgo de ser acusado de machista. Hay miedo a opinar cada vez que se nombra a una mujer como directora de alguna institución del flamenco, porque los flamencos nunca han mordido la mano de quien les da de comer. Por eso son de derechas cuando hay que ser de derechas, de izquierdas cuando se hace menester o feminista cuando haga falta ser feminista. Ahora es la mujer quien manda en el flamenco, con cargos de responsabilidad en todas las instituciones. El hombre ya no manda. Bibiana Aido puede echarse a dormir tranquila.

11 thoughts on “¿Un mundo de machistas redomados?

  1. Estela Zatania

    Manuel, tienes razón en cuanto a lo complicado y rebuscado de la corrección política, y es triste que el nombramiento de nuestra compañera Rosalía se reduzca al tema del género. Seguro que si hubiera sido nombrado un hombre, no sería motivo de comentario.

    Pero como mujer que soy, y con medio siglo de vivencias como guitarrista, cantaora, bailaora y periodista, soy testigo de que el flamenco había sido un mundo de hombres, hasta hace relativamente poco.

    Hace unos meses mencionaste el papel comprometido de las bailaoras de algunos locales de los de antes, y yo misma conocí algo parecido cuando me hacían cantar y bailar por rumbita en los tablaos de los años setenta “porque las mujeres no cantan para baile”. Hoy en día figuran buenas cantaoras en muchas compañías de baile, pero hace cuarenta años no fue así, y recuerdo los comentarios negativos cuando Fernanda y Bernarda fueron contratadas por Manuela Vargas a primeros de los años sesenta.

    Luego, Mario Escudero, mi profesor de guitarra de entonces, que me dijo que debía dejar de tocar porque “se ve feo que una mujer toque la guitarra”.

    Hasta el día de hoy, en algunas peñas una mujer sólo se hace socia a través de la cuota del marido, y las solteras no tienen acceso.

    Hace menos de diez años, aquí en Jerez, vi a una amiga mía esconderse detrás de una puerta en su propia casa para escuchar a los hombres reunidos en torno al cante. Me explicó que el marido, uno de los que cantaba, no quería que estuviera donde se cantaba.

    Pero lo que más recuerdo son las lamentaciones de tantas mujeres que entrevisté para el libro de las gañanías, cada una contándome lo mucho que le hubiera gustado dedicarse al cante, pero que al casarse tuvo que dejarlo por rigurosa prohibición del marido. A algunas, como la madre de Gaspar de Utrera, hermana de Perrate, le fue prohibido cantar siquiera en casa con la familia inmediata.

    Es cierto que se puede nombrar a muchas figuras femeninas de las antiguas, pero casadas y con familia, muy pocas.

  2. Lourdes Gálvez del Postigo

    Hombre Manolo, estoy de acuerdo y discrepo a partes iguales con tu artículo. Pienso que, efectivamente, existían mujeres que se dedicaban al flamenco desde siempre pero, como bien dices, eso estaba mal visto y níngún padre (a menos que también fuera artista) quería esa vida para sus hijas y ni hablar del marido. Pero decir que la mujer ha mandado cuando ha querido es irse de ligero. Las mujeres han tenido su papel bien delimitado en la sociedad y una cosa era que un hombre se divirtiera escuchando a una cantaora o viendo bailar a una bailaora y otra bien distinta era sentirse gobernado por una mujer. Que ese tiempo ya pasó, a medias, te digo yo que tengo treinta y tres años que me encuentro a diario en el mundo flamenco con machistas que piensan: primero, que por ser mujer no entiendes de flamenco y que lo que sabes es porque hay algún hombre que te lo cuenta o te dicta lo que tienes que decir; segundo, me han llegado a decir en estos tiempos que estamos que las mujeres deben quedarse en casa a cuidar de los hijos; y tercero, a las mujeres nos cuesta el doble que se nos valore en este mundo, sobre todo en nuestra profesión se nos mira con lupa. También me he encontrado con el señor que contrata a una cantaora o bailaora pensando que eso le da derecho a poder acostarse con ella. Quizás puedas decirme que son excepciones, de acuerdo que no es la tónica general, pero que hay machismo en el flamenco te lo aseguro, vaya, como dice mi madre ‘tengo pá escribir un libro’.
    Hablando de madres, he leído que la tuya ha estado malilla, espero que se recupere pronto.
    Un abrazo

  3. Emilio

    El famenco, cómo todo,es un producto de la sociedad donde se desenvuelve.La España del siglo XIX y parte del XX,no es que fuese machista era ultra.Esto se ha mantenido en parte(las 60 o 70 mujeres fallecidas al año por conflictos con sus parejas,no creo que sea producto de la igualdad de oportunidades).
    Estoy contigo al decir que la participación de la mujer en el flamenco ha sido alta, casi al 50% desde su creación,lo que no se puede decir de otras instituciones sociales,que todos conocemos y no nombro para no herir susceptivilidades.
    Un abrazo y ánimo

  4. lagazapera Post author

    A Estela: En el flamenco hay machistas, y muchos, como en los toros y en otros muchos colectivos andaluces. Muchas mujeres quisieron cantar y sus padres y sus maridos no las dejaron. Tampoco las dejaban jugar al baloncesto o irse solas a Alemania a trabajar. También había peñas flamencas en las que no podían entrar las mujeres. Pero cuando la mujer de Huelva, por ejemplo, quiso participar creó su propia peña flamenca y hoy funciona mejor que la de los hombres. El flamenco no es un mundo de hombres, y nunca lo ha sido, porque ahí está la historia, la nómina de artistas, los cantes aportados por las mujeres, las compañías creadas, etc. Otra cosa es que la sociedad viera mal, en otras épocas, que actuaran en los cafés, que eran locales “poco adecuados para señoritas o señoras de buenas familias”. El tema sexista ha salido, en el nombramiento de Rosalía, porque en el momento que he cuestionado ese nombramiento me han acusado de machista. No sólo en La Gazapera, sino en otros medios. Un abrazo, y a mejorarse.

  5. lagazapera Post author

    A Lourdes: Claro que el flamenco es un mundo machista. El mundo entero es machista. España es machista. Andalucía es tela de machista. Pero eso no quiere decir que el flamenco sea un mundo de hombres. Chacón nunca tuvo problemas en cantar con la Niña de los Peines en los teatros, mano a mano. Es más, la adoraba. Los artistas nunca han tenido prejuicios, en general, a la hora de cantar con mujeres. Tampoco los empresarios a la hora de contratarlas. Tus experiencias personales no han sido buenas. Me dijiste una vez que te han mandado a fregar en más de una ocasión. Y las que te quedan. A mí me han tratado muchas veces injustamente por no tener el certificado de estudios primarios. La mujer ha tenido que trabajar mucho para ocupar puestos de responsabilidad en el flamenco, como ha tenido que trabajar mucho para ocupar cargos en otras muchas cosas.
    Un abrazo.

  6. Lourdes Gálvez del Postigo

    Me ha encantado el testimonio de Estela Zatania, y supongo que si preguntáramos a mujeres de hoy, artistas, investigadoras, periodistas, relacionadas con el flamenco, nos contarían historias similares.
    Yo no he dicho que el flamenco sea cosa de hombres, he dicho que es machista. Lo que sí es cierto es que hay hombres que sí que piensan que el flamenco es cosa para diversión de los hombres y, por tanto, ellos deben ordenar y mandar, y la mujer está solo a su servicio, ya sea para cantar, bailar, servir o lo que sea.
    Lo que nos cuenta Estela me ha hecho recordar la historia de Tía Anica la Piriñaca, que solo pudo cantar cuando se quedó viuda, porque su marido no se lo permitía en vida. Fue su manera de sacar sus niños adelante y a nosotros nos ofreció un legado que, de otra manera, se hubiera perdido.
    De todos modos, coincido contigo en que el discurso de género a veces se convierte en un tópico recurrente que cansa, pero otras veces está muy justificado.
    Bueno, dime cómo está tu madre, anda.
    Un abrazo

  7. lagazapera Post author

    A Lourdes: Está mucho mejor, Lourdes. Gracias. Como en otros muchos campos, la mujer ha conquistado también el del flamenco. Fíjate ahora: la que dirige el flamenco es la mujer. Y me parece muy bien. Nada que objetar. Las hay preparadas, como tú, pero también las hay que ocupan cargos en el flamenco sin tener ni idea.
    Un abrazo.

  8. lagazapera Post author

    La Sauceda: Por un error se han borrado sus comentarios antes de ser aprobados. ¿Puede mandarlos de nuevo? Gracias.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>