Monthly Archives: Julio 2011

31
Jul/2011

El Gazpacho Andaluz recupera su sabor

A Amparo Jaramillo

Mayte Martín en pleno cante por malagueñas. Fotografías, Bohórquez.

Mayte Martín en pleno cante por malagueñas. Fotografías, Manuel Bohórquez.

El Gazpacho Andaluz ocupó por primera vez el patio del Colegio Salesianos el 4 de julio de 1981 y estuvo en él siete años, para después irse a la Plaza de Abastos. Se volvió al emblemático marco en 1992 y tampoco hubo manera de perpetuarlo en este espacio. El tiempo llevó al Gazpacho hace unos años al coso taurino moronero, que reunía condiciones técnicas para ser el recinto definitivo. Sin embargo, el aficionado añoraba el acogedor patio del Colegio Salesianos y este año el histórico festival ha vuelto a este lugar, que se llenó de aficionados el pasado sábado para disfrutar, seguramente, de uno de los gazpachos más interesantes de los últimos años. El único problema que tiene este patio es que no es fácil conseguir un buen sonido, por los rebotes, pero no dio excesivos problemas. Resultó emocionante el regreso y ver la cantidad de personas que acudieron -unas mil-, de Morón y de un gran número de pueblos de la provincia de Sevilla e incluso de fuera de nuestra tierra. El cartel ayudó, desde luego, porque no suele ser habitual que se junten en un mismo escenario un cantaor del corte de Cancanilla de Marbella y una cantaora de otra órbita, como es Mayte Martín. Hubo, además, otras motivaciones, como fueron el homenaje al desaparecido compañero Antonio Zamudio Ramos, el regreso de la bailaora Juana Amaya tras la muerte de su padre, la colaboración de la hija de ésta, Nazaret Reyes, la nueva figura del baile gitano moronero, de solo 18 años; la inclusión en el cartel de otra bailaora de raza, Mercedes de Morón, así como de la cantaora de Rota Manuela Cordero, la también cantaora La Macanita y, por último, el debut de un jovencísimo guitarrista del Taller de Guitarra de la Fundación Fernando Villalón, discípulo de Paco el Leri, José Antonio Santos. Había todos los mimbres para hacer el cesto y se hizo con la colaboración de un público que dio una lección de saber escuchar y una más que aceptable organización por parte de las peñas flamencas locales, la de El Gallo y Montegil. En Morón no es fácil programar el festival por ser un pueblo de tantos artistas y una afición tan exigente. Es conmovedora la añoranza de artistas como Diego del Gastor, Joselero, Pepe Ríos, Ramón Barrull, Fernandillo, Perrate, Juan Talega, Antonio Mairena, Fernanda y Bernarda o Manolito el de María.

Juana Amaya bailó como nunca, con una fuerza sobrenatural y mucha enjundia.

Juana Amaya bailó como nunca, con una fuerza sobrenatural y mucha enjundia. Y un cuadro acompañante de lujo que le ayudó mucho.

El recuerdo de estos genios gitanos habita en la memoria de los cabales moroneros y el perfume del arte que derramaban impregna aún las paredes de las casas más antiguas, con sus tejas y herrajes. Sin embargo, el público del pasado sábado disfrutó por igual de las alegrías y las soleares trianeras de Manuela Cordero; de las magníficas seguiriyas de Cancanilla de Marbella, sin olvidarnos de sus increíbles pataítas por bulerías; del sabor jerezano de las bulerías festeras de La Macanita; de los bailes raciales de Mercedes de Morón, Juana Amaya y su hija Nazaret -¡qué manera de bailar por seguiriyas!-, de las bulerías moroneras de José Antonio Santos; y de las impecables granaínas, malagueñas, fandangos de Huelva, Granada y Ronda de Mayte Martín. Sorprendió que gran parte del público se levantara y aplaudiera con fuerza la magnífica actuación de la artista catalana, lo que molestó a alguien del grupo de los nostálgicos por no entender que el público de Morón se entusiasmara de esa forma con la cantaora. De hecho, es preciso decir que fue a la única que le pidieron más cantes, de forma insistente, pero Mayte prefirió dejarlos con la miel en los labios, y nunca mejor utilizada esta añeja expresión. Después, claro está, de dar una lección de cante perfectamente construido, con una afinación de otro mundo y una elegancia musical impresionante. No entender que el público se entusiasmara con lo que hizo esta artista, es no entender de casi nada. El día que en Morón de la Frontera acepten que Diego, Antonio Mairena, Fernanda, Joselero y Juan Telega ya no van a volver a actuar más en el Gazpacho, el histórico festival mejorará en todos los sentidos. Este año se ha dado un gran paso. Casi medio siglo de historia deben de servir de algo, aunque algunos no quieran avanzar.

Cancanilla de Marbella volvió a maravillar en Morón. A la guitarra, Antonio Moya.

Cancanilla de Marbella volvió a maravillar en Morón. A la guitarra, el gran Antonio Moya.

En la noche del sábado hubo momentos de una flamenquería irresistible, que nos pusieron la piel como el caparazón de un centollo. Para el recuerdo, el arte natural de Cancanilla, la elevación a las nubes del buen gusto musical  a cargo de Mayte Martín, el baile por seguiriyas de Nazaret Reyes, la arrebatadora enjundia de Juana Amaya, la gitanería de Paquito Fernández y el Rubio de Pruna, el aire del guitarrista Fernando Moreno, las notas jondas de Antonio Moya y la maestría de Carrión. Y si no es verdad, que Dios me mande un castigo, si me lo quiere mandar. Larga vida al Gazpacho de Morón, un festival que debe de mirar hacia adelante sin dejar de mirar atrás, sin olvidar a quienes lo han convertido en una cita imprescindible.

27
Jul/2011

Mairena suspende su homenaje al Concurso de La Unión

Con motivo de las últimas noticias aparecidas en los medios de comunicación relacionadas
con el Festival Internacional de Cantes de las Minas( La Unión), encuentro al que la Casa del
Arte Flamenco Antonio Mairena iba a dedicar el 50 Concurso Nacional de Cante Jondo Antonio
Mairena, queremos dar a la opinión pública el SIGUIENTE COMUNICADO:
“Queda suspendido el homenaje que el próximo día 2 de septiembre el 50 Concurso Nacional
de Cante Jondo Antonio Mairena iba a rendir al Festival Internacional del Cante de las Minas de
la Unión, en el Auditorio de Mairena del Alcor.
Tal decisión se sustenta en la filosofía que inspira nuestro modo de entender el flamenco
como hecho diferencial de la cultura andaluza, se basa en el respeto a la vida laboral y a la
dignidad de los artistas, y se afirma en el apoyo absoluto a los nuevos valores e incondicional a
todos los profesionales y aficionados que, con su esfuerzo diario, dedicación y profesionalidad,
realzan al género y a su universalidad hasta conseguir que haya sido proclamado Patrimonio
Inmaterial de la Humanidad.
Pero entendemos igualmente que el arte flamenco es un bien de interés cultural que demanda
también la mayor transparencia económica, ya que es generador de una industria que en
Andalucía ha servido de fuente económica y de empleo para una gran población flamenca.
Para la entidad que tutela el primer Hijo Predilecto de Andalucía, Antonio Mairena, nuestro
deseo es, por tanto, que el Ayuntamiento de La Unión resuelva sus problemas de liquidez y
salde la deuda con aquellos artistas que en el concurso de 2010 contribuyeron con su prestigio
al célebre Festival Internacional del Cante de Las Minas. ”
Mairena del Alcor a 26 de Julio de 2011
CASA DEL ARTE FLAMENCO ANTONIO MAIRENA

La Casa del Arte Flamenco Antonio Mairena, de Mairena del Alcor (Sevilla), acaba de mandar un comunicado a los medios anunciando la suspensión del homenaje que tenía previsto darle el 2 de septiembre al Festival Internacional del Cante de las Minas con motivo del cincuenta aniversario del certamen mairenero, que se conmemora este año. Damos a conocer el comunicado, dado el interés de los aficionados por este asunto.

COMUNICADO:

“Queda suspendido el homenaje que el próximo día 2 de septiembre el 50 Concurso Nacional de Cante Jondo Antonio Mairena iba a rendir al Festival Internacional del Cante de las Minas de la Unión, en el Auditorio de Mairena del Alcor. Tal decisión se sustenta en la filosofía que inspira nuestro modo de entender el flamenco como hecho diferencial de la cultura andaluza, se basa en el respeto a la vida laboral y a la dignidad de los artistas, y se afirma en el apoyo absoluto a los nuevos valores e incondicional a todos los profesionales y aficionados que, con su esfuerzo diario, dedicación y profesionalidad, realzan al género y a su universalidad hasta conseguir que haya sido proclamado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Pero entendemos igualmente que el arte flamenco es un bien de interés cultural que demanda también la mayor transparencia económica, ya que es generador de una industria que en Andalucía ha servido de fuente económica y de empleo para una gran población flamenca. Para la entidad que tutela el primer Hijo Predilecto de Andalucía, Antonio Mairena, nuestro deseo es, por tanto, que el Ayuntamiento de La Unión resuelva sus problemas de liquidez y salde la deuda con aquellos artistas que en el concurso de 2010 contribuyeron con su prestigio al célebre Festival Internacional del Cante de Las Minas”.

Mairena del Alcor a 26 de Julio de 2011

CASA DEL ARTE FLAMENCO ANTONIO MAIRENA

24
Jul/2011

Facturas por pagar en el Festival Internacional del Cante de las Minas

A Miguel Ortega

El Partido Popular no para de denunciar públicamente las facturas por pagar que se están encontrando en las regiones, ciudades y pueblos de España en los que acaban de llegar eufóricos como consecuencia de haber arrasado en las pasadas elecciones autonómicas y municipales. Está en su derecho y es bueno que los ciudadanos sepamos la ruina que tenemos en un país, el nuestro, que hasta hace tres años estaba entre los más ricos y solventes del mundo. Pero es bueno que se sepa que donde gobiernan los de Rajoy también tienen más trampas que un costillero, que dicen en mi pueblo. Por ejemplo, en el pueblo minero de La Unión, donde se celebra desde hace medio siglo el célebre Festival Internacional del Cante de las Minas. En La Gazapera hemos sabido que aún no han pagado los premios de la pasada edición del concurso. Sólo al cantaor sevillano de Los Palacios Miguel Ortega, ganador el pasado año de la preciada Lámpara Minera, le deben unos 14.500 euros. Esto, para un cantaor modesto como es el palaciego, es una pasta. Cansados ya de falsas promesas y de que no les cojan el teléfono, se van a unir y van a denunciar al Ayuntamiento de La Unión. No quieren perjudicar al festival ni poner en entredicho el prestigio del certamen de aficionados. Pero muchos son padres de familia y no están dispuestos a callarse ni un minuto más. El argumento que esgrime el Ayuntamiento es que “no tenemos ni un duro”. Claro, por eso han contratado ya para la edición de este año a los artistas más caros del mercado flamenco: Diego El Cigala, Pitingo, Estrella Morente, Farruquito y Tomatito, entre otros. Y por eso contrataron el pasado año a Paco de Lucía, quien, por supuesto, cobró antes de tocar por lo que pudiera pasar. Con lo que cobró el hijo de La Portuguesa, el Ayuntamiento les hubiera podido pagar a todos los ganadores del certamen. Pero entonces, el alcalde -el popular Francisco Bernabé Pérez- no se hubiera pegado la vacilada de haber tenido el pasado año en La Unión al genio más grande de la guitarra para conmemorar los cincuenta años de este prestigioso festival. La misma que se va a pegar este año dándoles el Castillete de Oro al cantante Alejandro Sanz y al cocinero Ferrán Adriá, dos reconocidos flamencólogos. Soy consciente de que jamás volveré a ser invitado al festival mientras manden estos señores. Lo sentiré mucho, pero no puedo ni debo callar semejante canallada. Me parece una vergüenza que uno de los festivales de flamenco más prestigiosos del mundo todavía no haya pagado los premios del pasado año, y que estén jugando con la ilusión de quienes se preparan concienzudamente para participar en un certamen de esta importancia. En muchos casos, estos jóvenes valores tuvieron que pagar de sus bolsillos a los acompañantes: percusionistas, cantaores, guitarristas, palmeros, etc. ¿Hay derecho a esto? Desde luego que no. Así que antes de denunciar públicamente las facturas que hay por pagar en los gobiernos donde hasta ahora habían mandado los socialistas, que miren en sus propios cajones. En los de La Unión no sólo hay facturas fuera de compás: hay mucha basura acumulada.

24
Jul/2011

El maestro Curro Malena lloró de felicidad en su Caracolá

A María José Fernández

Curro Malena no pudo contener la emoción y lloró de felicidad en la Plaza del Hospitalillo. Fotografías, Bohórquez.

El gran maestro Curro Malena no pudo contener la emoción y lloró de felicidad en la Plaza del Hospitalillo de Lebrija. Fotografías, Bohórquez.

La 46 Caracolá de Lebrija ha servido, entre otras muchas cosas, para lograr que el maestro del cante Curro Malena vuelva a ser un artista feliz y un hombre dichoso por haber nacido en un pueblo como Lebrija que no olvida nunca a quienes han hecho de esta tierra un lugar con luz propia en el universo de la música y la danza. Cuando llegamos al pueblo supimos enseguida que la noche iba a ser de fuertes emociones, y así fue al final. La emblemática Plaza del Hospitalillo, blanca de una cal luminosa y preñada de aficionados del terruño y foráneos, estaba tan hermosa que invitaba a dejarse enamorar ante la atenta mirada de la majestuosa torre de la Parroquia de Nuestra Señora de la Oliva. El maestro Curro Malena fue de los primeros en ocupar una silla junto a su esposa, María, con todos sus hijos pendientes siempre de él para que esa noche, la del pasado sábado, se le quedara grabada para siempre en la memoria y en las retinas. Alejado del cante por una embolia que le ha incapacitado para ejercer su arte, el pasado martes fue nombrado Hijo Predilecto de su pueblo natal y durante varios días todo lo relacionado con la Caracolá ha girado en torno a su obra y a su persona. Era conmovedor verlo llorar cada vez que algún artista o aficionado se acercaban para darle un abrazo y felicitarlo.

José de la Tomasa: el perfil de la seguiriya.

José de la Tomasa: el perfil de la verdadera seguiriya gitana.

Fue su noche, la de un gran cantaor que ha llevado por el mundo durante cerca de medio siglo el nombre de Lebrija y el tesoro musical de esta tierra, creado por artistas que van desde aquel mítico tablajero que se hizo trianero de odopción, Diego Fernández Flores El Lebrijano, hasta jóvenes actuales como José Valencia o Fernanda Carrasco, pasando por Bastián Bacán, El Chozas, Juan Peña El Lebrijano, Pedro Peña, Pedro e Inés Bacán, Concha Vargas, Miguel Funi o Manuel de Paula, por citar a los más conocidos. La Caracolá de este año se diseñó para agradecerle a Curro Malena que haya dedicado toda su vida a conservar y difundir este legado cultural. Ha habido mesas redondas, conferencias y exposiciones, y para finalizar, el festival del pasado sábado, la Caracolá, cuya edición ha sido un homenaje al maestro, un canto a su calidad artística y a su indudable humanidad. Lamentablemente, para que no todo fuera perfecto, un individuo de la localidad vecina de Trebujena se encargó de sabotear los dos últimos días del festival provocando problemas en el equipo de sonido con un sofisticado artilugio electrónico y su teléfono móvil. El pasado viernes, el sonido sufrió numerosos cortes y, ante la sospecha de que fueran provocados por alguien ajeno al equipo técnico, el Ayuntamiento abrió una investigación y la Guardia Civil detuvo la noche del sábado al presunto responsable, que ya ha sido puesto a disposición judicial. Naturalmente, este hecho tan lamentable no empañó una gran noche de flamenco, de un flamenco cien por cien lebrijano, salvo el ofrecido por los artistas invitados, Antonio Cortés Pantoja El Chiquetete y José el de la Tomasa, que llevaron a Lebrija los aires de Triana y la Alameda de Hércules; y los sones jerezanos de Mateo Soleá, Antonio Malena y la estupenda bailaora María del Mar Moreno.

Ciquetete y Paco Cepero nos transportaron a aquellos tiempos en los que eran dos de los reyes.

Chiquetete y Paco Cepero nos transportaron a aquellos tiempos en los que eran dos de los reyes de los festivales. Hoy son dos grandes olvidados.

Pero era la noche de Lebrija y disfrutamos en primer lugar del espectáculo Raíces y alas, de la Escuela de Música y Danza de Lebrija y dirigido por Benito Velázquez, con un numeroso grupo de artistas locales, entre los que destacaron el veterano cantaor Curro Vargas, Luis Malena -hijo de Curro-, la cantaora Fernanda Carrasco y la bailaora Pepi Valencia. Se va uno de los grandes, pero el relevo está asegurado en Lebrija. Luego llegó la hora de los maestros, con un Chiquetete en plenas facultades, como lo está su guitarrista, Paco Cepero. Ambos nos transportaron a aquellos años en los que eran dos de los reyes de los festivales, hoy despojados de sus coronas y desplazados injustamente. No es el caso del maestro José el de la Tomasa, que sigue al pié del cañón con la voz mejor que nunca y la cabeza equilibrada y en su sitio.

Antonio Malena. ¡Qué pedazo de cantaor!

Antonio Malena. ¡Qué pedazo de cantaor!

Hacía años que no escuchábamos cantar tan bien y con tanta hondura al hijo de Pies de Plomo y La Tomasa. Acompañado maravillosamente por el guitarrista Antonio Carrión, cantó unas soleares enjundiosas y profundas, unas alegrías marca de la casa y unas seguiriyas para sacarlo a hombros de la Plaza del Hospitalillo y llevarlo ante las tumbas de Manuel y Pepe Torre. Pero aún hubo más arte. Para rematar el homenaje a Curro Malena, el espectáculo Malenísimo, con cuatro de los hijos de Curro y dos grandes maestros, Mateo Soleá, que recordó por soleá a genios ya ausentes, y Antonio Malena, un gran cantaor poco aprovechado, algo que no acabamos de explicarnos. Curro Malena aguantó toda la noche sentado en su silla y hasta se atrevió a subir al escenario ayudado por todos sus hijos para recibir de manos de la alcaldesa, María José Fernández -nos quitamos el sombrero ante esta señora de la política-, el merecido homenaje de Lebrija y de las peñas flamencas de Sevilla y su provincia. Apenas pudo dar las gracias porque la emoción ahogó sus torpes palabras, contagiando al público, que se puso en pie para que el maestro supiera que Lebrija estaba allí. De regreso a casa, cuando los gallos comenzaban a esperezarse y las tabernas ya olían a aguardiente mañanero, café y tostada con aceite o manteca colorá, recordamos lo que un día nos dijo Antonio Mairena de Curro Malena: “Es un corazón con patas”. Felicidades, Curro Malena. Le queremos, maestro.

El espectáculo 'Raíces y alas' homenajeó al gran Curro Malena. Magnífico espectáculo.

El espectáculo 'Raíces y alas' homenajeó al gran Curro Malena. Magnífica obra de genuino flamenco, que recomendamos sin titubeos.

21
Jul/2011

¿Un mundo de machistas redomados?

A Emilio Plaza

sevilla l Con motivo del nombramiento de Rosalía Gómez como directora artística de la Bienal de Flamenco, María de los Ángeles Carrasco, la actual directora del Instituto Andaluz del Flamenco, enseguida soltó eso tan manido de que “el flamenco es un mundo tradicionalmente de hombres”. Nunca ha sido un mundo de hombres. Desde mucho antes de que nuestro arte comenzara a subirse a los escenarios, en la primera mitad del siglo XIX, la mujer solía participar en el rito íntimo de las fiestas familiares, en la misma medida que el hombre. Incluso en las fiestas gitanas de Triana, Cádiz, el Puerto de Santa María, Lebrija o Málaga.
No hace mucho tiempo localizamos el relato en prensa de un bautizo en la Triana de 1841 y el reportero narraba las habilidades en el baile y el cante de Juana Vargas y La Niestra, dos nuevos nombres para la historia de lo jondo.
Cuando el arte andaluz empezó a subirse a los escenarios, primero en el teatro y las academias, luego en los cafés cantantes y, por último, de nuevo en teatro, ahí estaban las mujeres para cantar, bailar y tocar la guitarra, en competencia con los hombres y sin ningún problema.
Otra cosa es que la sociedad no aceptara que una mujer cantara en un café cantante, como tampoco aceptaba que actuaran los hombres. A Silverio y a El Burrero no los machacaron los periódicos andaluces porque contrataran en sus cafés cantantes a La Peñaranda, África Vázquez La Peceña o la Rubia de Málaga, sino porque eran locales donde se armaban grescas monumentales -raro era la noche que no salía alguien con las tripas en las manos- y los padres de familia se dejaban el sueldo para romperse la camisa con las seguiriyas de La Serrana y los excitantes movimientos de cadera de Concha La Carbonera o el travesti malagueño José León La Escribana, que era su comadre.
La mujer no pudo ocupar cargos de de responsabilidad en las instituciones flamencas de la época por la sencilla razón de que no existían. Cuando se han creado las instituciones, ahí están las mujeres dirigiendo y organizando, en cargos de responsabilidad. Y nadie se ha manifestado aún para protestar por el hecho de que una mujer dirija el Centro Andaluz de Flamenco o el Instituto Andaluz del Flamenco. Ni nadie se ha rasgado las vestiduras porque, ahora, una mujer vaya a dirigir la Bienal o otras dos mujeres dirijan ya los festivales de Jerez y Mont de Marsan.
La mujer se ha incorporado a los puestos de responsabilidad del flamenco en cuanto ha querido. Dirigen peñas flamencas, festivales, instituciones, revistas, conservatorios, cátedras universitarias, editoriales especializadas, programas de radio, secciones de periódicos y sellos discográficos.
El problema no está en que una mujer dirija el Centro Andaluz de Flamenco, sino en que sepa de flamenco para que pueda hacer una buena labor. Si se te ocurre cuestionar esa labor corres el riesgo de ser acusado de machista. Hay miedo a opinar cada vez que se nombra a una mujer como directora de alguna institución del flamenco, porque los flamencos nunca han mordido la mano de quien les da de comer. Por eso son de derechas cuando hay que ser de derechas, de izquierdas cuando se hace menester o feminista cuando haga falta ser feminista. Ahora es la mujer quien manda en el flamenco, con cargos de responsabilidad en todas las instituciones. El hombre ya no manda en el flamenco. Bibiana Aido puede echarse a dormir tranquila.
Las mujeres eran las verdaderas protagonistas del Café del Burrero. Fotografía de Emilio Beauchy, de 1884.

Las mujeres eran las verdaderas protagonistas del Café del Burrero. Fotografía de Emilio Beauchy, de 1884.

Con motivo del nombramiento de Rosalía Gómez como directora artística de la Bienal de Flamenco, María de los Ángeles Carrasco, la actual directora del Instituto Andaluz del Flamenco, soltó enseguida eso tan manido de que “el flamenco es un mundo tradicionalmente de hombres”. Nunca ha sido un mundo de hombres. Desde mucho antes de que nuestro arte comenzara a subirse a los escenarios, en la primera mitad del siglo XIX, la mujer solía participar en el rito íntimo de las fiestas familiares, en la misma medida que el hombre. Incluso en las fiestas gitanas de Triana, Cádiz, el Puerto de Santa María, Lebrija o Málaga. No hace mucho tiempo localizamos el relato en prensa de un bautizo en la Triana de 1841 y el reportero narraba las habilidades en el baile y el cante de Juana Vargas y La Niestra, dos nuevos nombres para la historia de lo jondo. Cuando el arte andaluz empezó a subirse a los escenarios, primero en el teatro y las academias, luego en los cafés cantantes y, por último, de nuevo en el teatro, ahí estaban las mujeres para cantar, bailar y tocar la guitarra, en competencia con los hombres y sin ningún problema. Otra cosa es que la sociedad no aceptara que una mujer cantara en un café cantante, como tampoco aceptaba que actuaran los hombres. A Silverio y a El Burrero no los machacaron los periódicos andaluces porque contrataran en sus cafés cantantes a La Peñaranda, África Vázquez La Peceña o la Rubia de Málaga, sino porque eran locales donde se armaban grescas monumentales -raro era la noche que no salía alguien con las tripas en las manos- y los padres de familia se dejaban el sueldo para romperse la camisa con las seguiriyas de La Serrana y los excitantes movimientos de cadera de Concha La Carbonera o el travesti malagueño José León La Escribana, que era su comadre. La mujer no pudo ocupar cargos de de responsabilidad en las instituciones flamencas de la época por la sencilla razón de que no existían. Cuando se han creado las instituciones, ahí están las mujeres dirigiendo y organizando, en cargos de responsabilidad. Y nadie se ha manifestado aún para protestar por el hecho de que una mujer dirija el Centro Andaluz de Flamenco o el Instituto Andaluz del Flamenco. Ni nadie se ha rasgado las vestiduras porque, ahora, una mujer vaya a dirigir la Bienal o otras dos mujeres dirijan ya los festivales de Jerez y Mont de Marsan. La mujer se ha incorporado a los puestos de responsabilidad del flamenco en cuanto ha querido. Dirigen peñas flamencas, festivales, instituciones, revistas, conservatorios, cátedras universitarias, editoriales especializadas, programas de radio, secciones de periódicos y sellos discográficos. El problema no está en que una mujer dirija el Centro Andaluz de Flamenco, sino en que sepa de flamenco para que pueda hacer una buena labor. Si se te ocurre cuestionar esa labor corres el riesgo de ser acusado de machista. Hay miedo a opinar cada vez que se nombra a una mujer como directora de alguna institución del flamenco, porque los flamencos nunca han mordido la mano de quien les da de comer. Por eso son de derechas cuando hay que ser de derechas, de izquierdas cuando se hace menester o feminista cuando haga falta ser feminista. Ahora es la mujer quien manda en el flamenco, con cargos de responsabilidad en todas las instituciones. El hombre ya no manda. Bibiana Aido puede echarse a dormir tranquila.

13
Jul/2011

La hora de Miguel Ángel Vargas

A quien corresponda

Miguel Ángel Vargas

Desde que creé La Gazapera he ampliado no sólo mis conocimientos -estoy aprendiendo mucho, aunque algunos no lo crean-, sino mi círculo de amistades. Aunque ciertas personas se hayan referido alguna vez al “pobre nivel cultural de los gazaperos”, seguramente para ofenderme, es todo lo contrario: estoy orgulloso del gran nivel de nuestros lectores. Lo mismo que lo estoy de quienes no tienen tanto nivel intelectual y enriquecen el contenido del blog con sus opiniones y aportaciones. Pero hoy les voy a hablar de alguien a quien seguramente conocen muchos de ustedes, Miguel Ángel Vargas, de Lebrija. Suele seguir mucho La Gazapera y he hablado con él sólo un par de veces, aunque conozco algo su trayectoria profesional y he visto algunas de sus obras. Lo suficiente para saber que podría ser un magnífico director de la Bienal de Flamenco. No os voy a aburrir con su impresionante currículo, sus estudios académicos y cualidades. Sólo quiero decirles que personas como Miguel Ángel Vargas, con su preparación, su bagaje cultural y su compromiso constante con la sociedad y la cultura, son las que tienen que ocupar cargos en nuestra tierra. Ya está bien de enchufados, de gente sin preparación alguna que ocupa cargos por ser de un partido político o amigo de políticos. No sé por dónde respira políticamente Miguel Ángel Vargas, y la verdad es que me importa muy poco. Sólo sé que una persona de su valía se ha ganado el derecho a dirigir un festival como la Bienal o cualquier otro festival de similar importancia. Miguel Ángel Vargas es un flamenco de Lebrija con una dilatada trayectoria profesional en las artes escénicas y mucho conocimiento de nuestro arte. Es joven y podría darle otro aire a la muestra sevillana, que buena falta le hace. Dicho esto, y por si sirve de algo, quiero unirme a otras muchas personas que desde facebook están pidiendo una oportunidad para Miguel Ángel Vargas, a raíz de un comentario aparecido hoy mismo en La Gazapera. Suerte, maestro. Te ha llegado tu hora.

12
Jul/2011

Muchas veces nos quejamos de vicio…

A los indignados

Está muy claro que la única manera de acabar con la crisis económica en España es recortándonos el sueldo a los trabajadores, abaratando el despido, obligándonos a trabajar más años, dejando que las empresas de telefonía nos vacíen los bolsillos a plena luz del día y a cara descubierta -una línea ADSL es el 20% más cara que en el resto de Europa, cuando el salario mínimo interprofesional en nuestro país es de los más bajos del continente-, subiéndonos el recibo de la luz dos veces en un año, los impuestos, etc. Tampoco es para que nos quejemos mucho, porque aún pueden ir más allá en sus recortes a los trabajadores. Muchas veces nos quejamos de puro vicio. En vez de andarse por las ramas deberían obligarnos a trabajar de sol a sol a cambio de una hogaza de pan y una morcilla de hígado de Montellano, unas aceitunas prietas de Arahal y una sandía de Velada. Seguro que los sindicatos estarían encantados, porque está claro que el trabajador que mejora socialmente, que manda a sus hijos a la Universidad y compra una parcela con piscina, se vuelve conservador y pasa de sindicarse y de votar a la izquierda. Ya lo dijo el ínclito Solchaga, uno de los ministros de Economía de Felipe González: “España necesita un 14% de paro para funcionar”. Seguramente no quiso decir España, sino el socialismo. Y esto, ¿cómo se come? Menos mal que unos años más tarde el camarada Zapatero nos prometió el “pleno empleo” y que, ahora, el compañero Rubalcaba tiene “la fórmula” para acabar con el paro. No hace seis meses, sino ahora. ¡Qué emoción! Esto solo es comparable a ver dos capítulos seguidos de Amar en tiempos revueltos. Pero es aún peor lo de la derecha, que no para de lanzar mensajes optimistas sobre lo bien que vamos a estar cuando vuelvan a gobernar el país desde La Moncloa. Con qué facilidad nos ilusionan los políticos, los de uno y otro bando. Como la crisis económica dure cuatro años más y gobierne la derecha, estoy seguro de que nos vamos a enterar de lo que vale un peine. Los trabajadores, claro. Entre tantas malas noticias, una muy buena: la bailaora Angelita Vargas ya está en su casa, puede caminar, se comunica con su familia y está dispuesta a luchar para mejorar cada día. Esto sí que es una alegría ¡Bravo, Angelita!

10
Jul/2011

Yerbabuena de Plata para la gran Pepa Montes: una reina del baile jondo

A José Domínguez El Cuqui

Pepa Montes vivió una noche de emociones, con su familia, sus amigos y paisanos. Fotografías, Bohórquez.

La gran bailaora Pepa Montes vivió una noche de emociones con su familia, sus amigos y cientos de paisanos. Fotografías, Bohórquez.

La Yerbabuena de Las Cabezas es un festival muy especial y acudimos la pasada noche del sábado por varios motivos fundamentales. En primer lugar, por estar al lado de la homenajeada, de la gran bailaora local Pepa Montes, que vivió seguramente una de las noches más emotivas de su vida. Aunque se fue de Las Cabezas cuando apenas comenzaba a dar sus primeros pasos, confesó que es su pueblo y que lo lleva en lo más hondo de su corazón. No hay duda de que han tardado demasiado tiempo en darle la Yerbabuena de Plata, siendo una primera figura del baile flamenco desde hace décadas. No es momento de reproches -no es fácil ser profeta en tu tierra-, sino de contar una noche flamenca que, con sus defectos y virtudes, quedará en los anales de este prestigioso festival que crearon el ya ausente Pedro de Miguel y el pintor local Juan Brito. Llegar a Las Cabezas y no ver a Pedro de Miguel es algo así como ir a Sevilla y no ver la Giralda. Pedro era todo el flamenco de este pueblo, su historia, su filosofía. Se ha ido y no resultó nada fácil llegar a la Plaza del Santísimo Cristo y no verlo. Estuvo de alguna manera, porque se pronunció su nombre varias veces y estaba en la mente y en el corazón de los cientos de aficionados que acudieron a la cita jonda cabecense. Sí estuvieron una de sus hijas, su yerno y un nieto que quiere ser periodista. Fueron testigos de que la labor del patriarca de la familia no cayó en saco roto. Sólo se muere lo que se olvida, y será imposible olvidar a este maestro de lo jondo y de la vida. ¡Cuánto hubiera disfrutado viendo la Yerbabuena de Plata en el estampado vestido de Pepa Montes! No sabemos si hubiera disfrutado tanto del festival porque era un aficionado muy exigente que jamás practicó ni aceptó la chabacanería.

Esperanza Fernández derrochó arte y entrega, conquistando al público de Las Cabezas.

La gran cantaora sevillana Esperanza Fernández derrochó arte y entrega, conquistando al público de Las Cabezas de San Juan.

Esta edición de la Yerbabuena tuvo momentos artísticos brillantes, pero es inadmisible que en un festival de flamenco se hable más que se cante, se baile y se toque la guitarra. Y esto fue lo que pasó: cada presentación de un artista era una conferencia y el ofrecimiento del homenaje fue excesivamente largo, lo que no va en demérito de la labor del presentador, Manuel Martín Martín. Menos mal que el cartel no era muy largo, como los de antaño, porque hubiéramos asistido a la llegada del lechero, como suele decir El Cabrero. Todo se resolvió con una joven cantaora, Tamara Aguilera, que apunta alto; con un bailaor, Juan de Juan, que levantó al público a base de efectismos y raza; y con una cantaora consagrada, Esperanza Fernández, que se dejó el alma en el escenario. Tamara Aguilera es una joven coriana que va a mandar a más de una cantaora al garaje. Tiene unas magníficas condiciones y le gusta el cante por derecho, sin importarle ponerse fea cuando rebusca en su interior los compases de la soleá, los ayes lastimeros de la seguiriya o la esencia del cante festero más genuino. Aunque le cueste reconocerlo, su referente es Esperanza Fernández; es el espejo en el que se mira siempre; canta cosas de su repertorio y la busca en el sonido, en la colocación de la voz y en las maneras. No es que esto sea malo, porque todos los jóvenes tienen sus referencias. Pero tendrá que zambullirse en otras escuelas, otros sonidos y otras estéticas, si quiere ser figura del cante, para lo que está suficientemente dotada. Y, sobre todo, la próxima vez que coincida en un escenario con Esperanza Fernández, como ocurrió el pasado sábado, debería de tener presente una premisa imprescindible: a una maestra jamás se le pisa el repertorio.

Atención a esta joven cantaora. Le gusta el cante por derecho y apunta maneras.

Atención a esta joven cantaora, Tamara Aguilera. Le gusta el cante por derecho y apunta maneras muy interesantes. No se alivia nunca.

Juan de Juan es una máquina, un prodigio físico, un bailaor espectacular que lo basa casi todo en la fuerza, que no saborea el baile, que baila demasiado de espaldas al público, y que no practica el equilibrio y la armonía entre pies y brazos. Sin embargo, es un gran comunicador y sería capaz de pintar Las Meninas con pinceles en sus pies. Esperanza Fernández fue la encargada de cerrar la noche y lo hizo con una entrega total y dos o tres cantes magníficos: seguiriyas, cantiñas, tangos de Triana y bulerías. Acompañada por la Filarmónica de Granada -léase el guitarrista Miguel Ángel Cortés-, clausuró una noche que tuvo otros momentos mágicos, como el baile improvisado de Pepa Montes, los fandangazos de Manuel Machuca y algunos pellizcos de La Tana, Juan el Chiva y José Ángel Carmona.

El bailaor sevillano Juan de Juan cautivó a los aficionados a base de fuerza y raza.

El bailaor Juan de Juan cautivó a los aficionados a base de fuerza y raza.

07
Jul/2011

La bailaora Angelita Vargas lucha por su vida en un hospital sevillano

A Miguel Ángel Vargas

sevilla l El pasado martes, día 27, el artista lebrijano Miguel Ángel Vargas nos comunicaba una noticia que nos dejaba helados: la bailaora sevillana Angelita Vargas acababa de ser ingresada en el Hospital de Bormujos con un infarto cerebral.
Según nos dijo ayer mismo su hija Yolanda Cortés, la gran artista se encontraba sola en su casa cuando sufrió el infarto, preparándose para ir a dar sus clases. Cuando acudieron a la vivienda y descubrieron que estaba inconsciente en el salón llamaron inmediatamente a una ambulancia y fue ingresada en el hospital ya citado, en estado muy grave.
En un principio los médicos no les daban muchas esperanzas de que pudiera salir adelante, pero, aunque sigue grave, está ya en planta y puede comunicarse con sus hijos. Uno de ellos, Ale, estaba en japón y tuvo que regresar con urgencia a Sevilla.
Angelita Vargas (Sevilla, 1946), es una gran bailaora gitana, que baila desde los 3 años de edad. Conocida en un principio por el remoquete de La Gitanilla, comenzó a destacar en los tablaos madrileños, como Las Brujas, y era ya una bailaora consagrada cuando formó parte del espectáculo Flamenco puro, que causó sensación en París y Nueva York en los ochenta del pasado siglo, por la pureza de Angelita, Farruco o Manuela Carrasco.
En la actualidad se encontraba muy bien físicamente, dando clases y haciendo cursos, y actuando allí donde se la solicitaba. Tenía pendiente ir a Japón, pero ahora mismo lo importante es que salga adelante.
Angelita Vargas. Archivo Bienal de Flamenco.

La bailaora Angelita Vargas. Archivo de la Bienal de Flamenco.

El pasado martes, día 27, el artista lebrijano Miguel Ángel Vargas nos comunicaba una noticia que nos dejaba helados: la bailaora sevillana Angelita Vargas acababa de ser ingresada en el Hospital de Bormujos con un infarto cerebral. Según nos dijo ayer mismo su hija Yolanda Cortés, la gran artista se encontraba sola en su casa cuando sufrió el infarto, preparándose para ir a dar sus clases. Cuando acudieron a la vivienda y descubrieron que estaba inconsciente en el salón llamaron inmediatamente a una ambulancia y fue ingresada en el hospital ya citado, en estado muy grave. En un principio los médicos no les daban muchas esperanzas de que pudiera salir adelante, pero, aunque sigue grave, está ya en planta y puede comunicarse con sus hijos. Uno de ellos, Ale, estaba en japón y tuvo que regresar con urgencia a Sevilla. Angelita Vargas (Sevilla, 1946), es una gran bailaora gitana, que baila desde los 3 años de edad. Conocida en un principio por el remoquete de La Gitanilla, comenzó a destacar en los tablaos madrileños, como Las Brujas, y era ya una bailaora consagrada cuando formó parte del espectáculo Flamenco puro, que causó sensación en París y Nueva York en los ochenta del pasado siglo, por la pureza de Angelita, Farruco o Manuela Carrasco. En la actualidad se encontraba muy bien físicamente, dando clases y haciendo cursos, y actuando allí donde se la solicitaba. Tenía pendiente ir a Japón, pero ahora mismo lo importante es que salga adelante, que le gane la pelea a La Pálida, porque Angelita es, sin ninguna duda, la bailaora más pura y más flamenca de la actualidad. Y porque, sobre todo, es una madraza y una gran persona que ha hecho bandera de la sencillez.

http://www.youtube.com/watch?v=cNaUcq4tLzs

02
Jul/2011

Gala de entrega del XXV Compás del Cante a José el de la Tomasa

A Diego Pérez

José el de la Tomasa agradeció el galardón muy emocinado en presencia de Julio Cuesta. Bohórquez.

José el de la Tomasa agradeció el galardón muy emocinado en presencia de Julio Cuesta. "Es como una cervecita fresca en el desierto". Bohórquez.

“Es como una cervecita fresca en el desierto”. Esta genial frase del galardonado fue lo mejor del acto de entrega de la XXV Distinción Compás del Cante a José el de la Tomasa el pasado viernes en el bello marco del Castillo de Gibralfaro de Málaga. Es una frase con una gran carga de profundidad y refleja muy bien lo que ocurre con el cantaor sevillano, quien se lamenta de no estar lo considerado que debiera estar en el mundo del flamenco. Su nombre había sonado en ediciones anteriores, pero siempre se quedaba en puertas. Este año no fue así porque el jurado consideró que había que premiar no solo su cante, serio y hondo, sino su actitud ante lo jondo, una actitud responsable, seria, comprometida siempre con el legado de su familia y el de los maestros a los que eligió para moldear su estilo: Mairena, Chocolate, Tomás, el Sevillano, el Carbonero, Antonio el de la Carzá y otros muchos. Horas antes del acto de entrega ya estaba el maestro, en compañía de su esposa, aliviando los nervios mediante un ligero almuerzo en el Parador de Gibralfaro, desde donde la Plaza de Toros de la Malagueta parecía una galleta gigante. ¿Nervioso, un cantaor con cuarenta años de oficio? Así es. “La responsabilidad, Manuel”, nos decía el artista, que andaba más preocupado por el peso de la estatuilla de Gavira, que por el acto en sí. Cuando la tuvo en sus manos, sentenció: “Es como para dársela a El Tiriri”, un veterano cantaor malagueño que anda algo endeble. Además de buen cantaor, el hijo de la Tomasa y Pies de Plomo es una persona con una gracia sevillana muy fina. Le preguntaron una vez en Radio Sevilla que si era un cantaor frío, a lo que contestó sin titubeos y con una agilidad mental extraordinaria: “Sí; yo es que soy de Pescanova”. Sin embargo, el Compás del Cante no se lo han dado por su indudable gracia, sino porque jamás ha cedido a la comercialidad del cante, que podría haberlo hecho porque fue cocinero antes que fraile. O sea, que cantó lo moderno antes que lo más clásico del cante jondo.

Gonzalo Rojo recibió la Mención Especial de manos de Damián Caneda, del Ayuntamiento de Málaga, en presencia de Julio Cuesta y José el de la Tomasa. Bohórquez.

Gonzalo Rojo recibió la Mención Especial de manos de Damián Caneda, del Ayuntamiento de Málaga, en presencia de Cuesta y José de la Tomasa.

Julio Cuesta, el director de la Fundación Cruzcampo, se encargó de conducir el acto de entrega de la distinción. Se refirió a la importancia del galardón y destacó la mención especial a la Peña Flamenca Juan Breva, que recogió su presidente, el crítico Gonzalo Rojo Guerrero. Emilio Jiménez Díaz, secretario del jurado y coordinador del Compás del Cante, leyó el acta del jurado, y Alfonso Queipo de Llano glosó la figura del maestro galardonado, destacando su pureza y su calidad como ser humano. La gala de entrega no resultó tan lucida como la del pasado año en Granada, con Pansequito como protagonista. El lugar elegido era un marco incomparable, pero los invitados tuvimos que bajar a la Plaza de Armas del Castillo, después de la copa de bienvenida, que fue en el Mirador. Tras la copiosa cena y las copas de rigor, los más mayores casi tuvieron que llamar a Indiana Jones para regresar a la entrada del castillo. Tampoco estuvo a la altura la parte artística, con la actuación de un joven bailaor, Sergio Aranda, que no fue lo más indicado para homenajear a un cantaor de la talla de José el de la Tomasa. En su descargo, hay que decir que el chaval tuvo que luchar contra una tarima nada apropiada. Aunque no estaba previsto, José el de la Tomasa tomó la decisión de cantar por soleá y lo hizo con el guitarrista del cuadro, de una forma totalmente improvisada y en presencia del maestro Fosforito, el único artista que vimos entre los invitados. Quizás por los nervios, el cantaor sevillano eligió una letra poco adecuada, si tenemos en cuenta que estaba allí la actual Llave del Cante Flamenco:

Están buscando la llave,

cuando las puertas del cante

ni se cierran ni se abren.

Fue la anécdota de la noche, una noche que no pasará a la historia del Compás del Cante como un modelo de organización y valor artístico. Echamos de menos a muchos artistas de la tierra y, sobre todo, lamentamos la ausencia de compañeros y compañeras de la crítica.