Monthly Archives: Junio 2011

30
Jun/2011

Atentos al debut de ‘Manolito Peña’

A Carlos Martín Ballester

En vista que lo de la crisis económica es verdad y que los críticos estamos como los maestros de escuela del siglo XIX -algunos medio podemos vivir de esta profesión-, acabo de decidir que voy a intentar vivir del cante, aunque sea de pan mojao en aceite. Al fin y al cabo, del cante vive hoy cualquiera y mi abuelo materno se apellidaba Peña, como los Peña de la rancia estirpe de Popá Pinini. O sea, que a lo mejor me echan cuenta en la Junta de Andalucía nada más que por el apellido, aunque sea más gachó que un olivo. Intentaré conseguir que me promocionen en la revista Alboreá, del Instituto Andaluz del Flamenco, como hacen con el Niño de Antequera, el de la voz de Plata. ¿Hace falta dar más pistas? Esta mañana he salido al campo a pasear a mi perro Surco, me he probado la voz por soleá y se han callado hasta los jilgueros. A ver si va a ser verdad eso de que cuando se pasan duquelas se echa el alma por la boca y el aliento huele a sangre, como le ocurría a La Periñaca de Jerez... Atentos al inminente debut de Manolito Peña. Que tiemblen Poveda y Pitingo.

26
Jun/2011

Si no puedes vencerlos únete a ellos: regreso al Potaje Gitano de Utrera

A Manuel Peña Narváez

La Farruca estuvo más farruquera que nunca. ¿Se puede bailar más gitano?

La Farruca estuvo más farruquera que nunca. ¿Se puede bailar más gitano?

Este año había que estar en el Potaje Gitano de Utrera y hemos estado. Y ha merecido la pena porque hacía años que no catábamos un Potaje con todos sus avíos gitanos, como el del pasado sábado. Nos animó a ir no solo el hecho de que estuviera dedicado al maestro de la bajañí más jonda, el venerable Juan Habichuela, que al final no pudo recibir el homenaje por encontrarse enfermo. Tampoco acudió nadie de su familia. Le echamos de menos, aunque la organización nos obsequió con un excelente vídeo sobre el gran artista calé. Había que estar en el Potaje por otros muchos motivos, como, por ejemplo, ver bailar a La Farruca, hija y madre de genios del baile y genial como ella sola. ¡Qué manera de bailar la de esta gitana! Nuestro sombrero a sus pies, señora. Había que estar también para demostrarles a los miembros de la Hermandad de los Gitanos de Utrera que nuestras críticas, en ediciones anteriores, estaban totalmente justificadas por una mala organización y una chunga política de homenajes mediáticos que se estaban cargando al decano de los festivales flamencos de España. Aquellas críticas nos costaron un doloroso exilio de años.

Ana Peña se entregó hasta la extenuación y nos metió su cante en las entrañas.

Ana Peña se entregó hasta la extenuación y nos metió su cante en las entrañas. No es una cantaora mediática, pero hiere la sangre.

Había que regresar del forzado destierro y atravesar la puerta del Colegio Salesianos, aunque solo fuera por imaginarnos a Fernanda y a Bernarda entrar agarradas del brazo de Inés y al gran Perrate apurando un pitillo en la comisura de los labios. Nos habían preparado en casa unos bocadillos por lo que pudiera pasar. Llevarse bocadillos de jamón con tomate al Potaje es como llevarse unas papas con bacalao a Ávila o unas gachas a Sanlúcar de Barrameda. No nos hicieron falta los bocadillos, porque la organización de este año -podríamos poner como triunfador del festival a Antonio Torres, pero iba a cantar mucho- ha atendido muy bien a los medios de comunicación. Tan bien, que nos entraron ganas de quedarnos a dormir en Utrera, aunque hubiese sido debajo de un olivo y en un lecho de terrones. Había que ir también para apoyar a esa nueva generación de hermanos de la Hermandad de los Gitanos de Utrera, capitaneada por Manuel Peña Domínguez, que quiere asegurar el futuro del Potaje sin renunciar a la esencia, como quedó claro el sábado. Siguen sin gustarnos esas mesas redondas, como de bodas, repletas de viandas y botellas de vino; el bar en el mismo recinto del escenario y ese ambiente de romería dominguera de pinar que no es el más indicado para disfrutar de un arte que es más de iglesia que de jolgorio, por mucho que se empeñen de Despeñaperros para arriba y, si nos apuran, de Despeñaperros para abajo. Sin embargo, si no puedes vencerlos únete a ellos, como dijo el Emperador Constantino, que no era de Utrera, aunque lo dijera por bulerías al golpe de la inolvidable Rosario la del Colorao.

El Cuchara no es que estuviera aburrido. Es que estaba llamado a Perrate para contarle cómo estava cantatando su Tomás.

El Cuchara no es que estuviera aburrido. Es que estaba llamando a Perrate a la Gloria para contarle cómo estaba cantando por fiesta su hijo Tomás.

Hemos comprendido que el Potaje tiene su sello y que hay que respetarlo si queremos disfrutar del arte gitano más puro, en su salsa; si queremos sentir en la piel el gustoso torniscón que la noche del sábado nos regalaron un Dorantes que no renuncia a su música de fusión ni en la tierra de sus antepasados, de su abuela La Perrata; un Pansequito inspirado que ligó la soleá como en sus mejores tiempos, que meció las alegrías y que le dio una nueva mano de barniz gitano a los tarantos de Manuel Torre, aunque achocolatados; una Niña Pastori ajustada a los palos de compás muy bien acompañada por Diego del Morao, que parecía decirnos “no me pises, que llevo chanclas”, qué arte; una Farruca más farruquera que nunca emocionando a las estrellas por alegrías y soleares, con un magnífico cuadro en el que brillaron el guitarrista Juan Requena y el cantaor Pedro Heredia; un Cuchara de Utrera preñado de sabor y enjundia -actuó en la primera edición del festival hace cincuenta y cinco años-; una Ana Peña entregada a la jondura de una forma sobrehumana, gitanísima; un Tomás de Perrate rompiendo la barrera del sonido, pero con un sonido tan gitano que lastimaba; y una Anabel Valencia que acercó más Lebrija a Utrera de lo que ya lo está, y no sólo geográficamente. ¡Qué fuerza y que enjundia tiene esta chiquilla!

El Maestro Pansequito no defrauda nunca

El maestro Pansequito no defrauda nunca. Fotografías, Bohórquez.

Nos dio mucha pena abandonar Utrera, aunque eran cerca de las cuatro de la madrugada y los chícharos arrebujaítos con el tocino y el vino tinto de Lebrija nos invitaban a poner rumbo a Mairena del Alcor por miedo a una prueba de alcoholemia. Aunque, que sepamos, la DGT todavía no ha inventado un artilugio en el que nos obliguen a soplar para detectar las borracheras de arte flamenco. El día que lo inventen, la Hermandad de los Gitanos tendrá que poner literas en el Colegio Salesianos. Que sea pronto, porque pensamos seguir emborrachándonos de arte gitano en Utrera, si Dios y los toros de Machacaera no nos lo impiden. La calle Nueva/, se ha alborotao/ porque el Pinini se ha emborrachao. Que haya mejoría, maestro Juan Habichuela.

LV Potaje Gitano de Utrera. Elenco artístico: La Farruca, Pansequito, Dorantes, Niña Pastori, El Cuchara, Ana Peña, Tomás de Perrate, Anabel Valencia, Manolo Parrilla, Diego del Morao, Pitín hijo, Pedro Heredia y otros. Entrada: 1400 personas. Lugar y fecha: Colegio Salesianos de Utrera, 25 de junio de 2011.

24
Jun/2011

Honores al maestro Juan Habichuela

A Juan Carmona Habichuela

sevilla l El Potaje Gitano de Utrera es el festival flamenco más antiguo de España, de los de verano. Su primera edición tuvo lugar el 15 de mayo de 1957 y fue creado, sin mayores pretensiones, por la Hermandad de los Gitanos que fue fundada dos años antes.
En en la Semana Santa de 1957 salió por primera vez la Cofradía y lo hizo con tanto éxito, que los hermanos de la Hermandad deciden celebrar el feliz acontecimiento comiéndose un potaje de frijones con todos sus habíos, cocinado por Pepe el de Onuba  y servido con cucharas de palo. Como no faltó el buen vino y en Utrera, entonces, cantaban gitano hasta los municipales, surgió el arte de manera espontánea y sonaron los ecos gitanísimos de El Cuchara y Manuel de Angustias, los aires añejos de Antonio León y los bordonazos con sabor a vino de solera de Diego del Gastor.
Al año siguiente se volvió a organizar el evento y acudió como invitado Antonio Mairena, que aún no había ganado la Llave de Oro del Cante pero que gozaba ya de mucho predicamento entre los gitanos de la comarca. Con él fueron Juan Talega, Tomás Torre y su primo Diego el de la Gloria, que fundieron sus ecos a los de artistas locales como Perrate, El Cuchara y un joven y prometedor cantaor conocido por Gaspar de Utrera.
Lo que nació como una celebración acabó instituyéndose y se  convirtió en el festival de flamenco que provocaría el nacimiento de todos los demás: Arcos de la Frontera, Mairena del Alcor, Morón de la Frontera, Lebrija, Las Cabezas de San Juan, Écija, Alcalá de Guadaíra y un largo etcétera. Como la llamada época de la ópera flamenca se estaba muriendo víctima de sus excesos comerciales, el modelo utrerano sirvió para abrir otra etapa, en la que Antonio Mairena y el representante Jesús Antonio Pulpón fueron fundamentales.
Mucho ha llovido ya desde aquella primera edición del Potaje Gitano de Utrera. El flamenco ha cambiado tanto que si resucitaran algunos de sus fundadores, se llevarían las manos a la cabeza. Sin embargo, en Utrera no ha cambiado tanto: el Potaje sigue conservando la tradición de reunión de cabales, con potaje de frijones servido con cucharas de palo, buen tinto, pan del pueblo y aceitunas verdes.
No obstante, en los últimos años ha cambiado bastante su línea artística, dedicando en ocasiones el festival a artistas mediáticos y contando con nombres de los llamados de tirón para el gran público, lo que le ha restado interés para quienes iban cada al año al Potaje buscando la esencia de lo jondo y alejarse de la comercialidad del teatro de la época.
En la edición de este año, que hace ya la cincuenta y cinco, se va a cambiar de actitud y se va a homenajear al gran Juan Habichuela, el maestro de la bajañí flamenca, alejado hace años de los escenarios, aunque no del arte. Y para rendir honores al maestro, el eco personalísimo de Pansequito, el talento al piano del lebrijano Dorantes, la raza al baile de La Farruca y la famosa Niña Pastori. Llama la atención que el cartel no sea maratoniano, como los de antaño. Es una buena noticia, sin duda. Lo ideal es zamparse el plato de frijones a una hora prudente y que el regreso a casa no sea cuando el sol comienza a besar las copas de los olivos de la Campiña. Nos vemos mañana en el Colegio Salesianos. No falten a esta cita.
Pastora Imperio recibió un homenaje en el Potaje en 1967. Fue un momento mágico.

Pastora Imperio recibió un homenaje en el Potaje en 1967. Fue un momento mágico el protagonizado por la hija de la Mejorana.

El Potaje Gitano de Utrera es el festival flamenco más antiguo de España de los de verano. Su primera edición tuvo lugar el 15 de mayo de 1957 y fue creado, sin mayores pretensiones, por la Hermandad de los Gitanos que fue fundada dos años antes. En en la Semana Santa de 1957 salió por primera vez la cofradía y lo hizo con tanto éxito, que los hermanos de la Hermandad decideron celebrar el feliz acontecimiento comiéndose un potaje de frijones con todos sus avíos, cocinado por Pepe el de Onuba  y servido con cucharas de palo. Como no faltó el buen vino y en Utrera, entonces, cantaban gitano hasta los municipales, surgió el arte de manera espontánea y sonaron los ecos gitanísimos de El Cuchara y Manuel de Angustias, los aires añejos de Antonio León y los bordonazos con sabor a vino de solera de Diego del Gastor.  Al año siguiente se volvió a organizar el evento y acudió como invitado Antonio Mairena, que aún no había ganado la Llave de Oro del Cante pero que gozaba ya de mucho predicamento entre los gitanos de la comarca. Con él fueron Juan Talega, Tomás Torre y su primo Diego el de la Gloria, que fundieron sus ecos a los de artistas locales como Perrate, El Cuchara y un joven y prometedor cantaor conocido por Gaspar de Utrera. Lo que nació como una celebración acabó instituyéndose y se  convirtió en el festival de flamenco que provocaría el nacimiento de todos los demás: Arcos de la Frontera, Mairena del Alcor, Morón de la Frontera, Lebrija, Las Cabezas de San Juan, Écija, Alcalá de Guadaíra y un largo etcétera. Como la llamada época de la ópera flamenca se estaba muriendo víctima de sus excesos comerciales, el modelo utrerano sirvió para abrir otra etapa, en la que Antonio Mairena y el representante Jesús Antonio Pulpón fueron fundamentales. Mucho ha llovido ya desde aquella primera edición del Potaje Gitano de Utrera. El flamenco ha cambiado tanto que si resucitaran algunos de sus fundadores se llevarían las manos a la cabeza. Sin embargo, en Utrera no ha cambiado tanto: el Potaje sigue conservando la tradición de reunión de cabales, con potaje de frijones servido con cucharas de palo, buen tinto, pan del pueblo y aceitunas verdes. No obstante, en los últimos años ha cambiado bastante su línea artística, dedicando en ocasiones el festival a artistas mediáticos y contando con nombres de los llamados de tirón para el gran público, lo que le ha restado interés para quienes iban cada al año al Potaje buscando la esencia de lo jondo y alejarse de la comercialidad del teatro de la época. En la edición de este año, que hace ya la cincuenta y cinco, se va a cambiar de actitud y se va a homenajear al gran Juan Habichuela, el maestro de la bajañí flamenca, alejado hace años de los escenarios, aunque no del arte. Y para rendir honores al maestro, el eco personalísimo de Pansequito, el talento al piano del lebrijano Dorantes, la raza al baile de La Farruca y la famosa Niña Pastori. Llama la atención que el cartel no sea maratoniano, como los de antaño. Es una buena noticia, sin duda. Lo ideal es zamparse el plato de frijones a una hora prudente y que el regreso a casa no sea cuando el sol comienza a besar las copas de los olivos de la Campiña. Nos vemos mañana en el Colegio Salesianos. No falten a esta cita con el maestro Juan.

http://www.youtube.com/watch?v=6UDydMwbmd4

20
Jun/2011

Con dos bemoles, sí señor

A Julio Anguita

Con dos bemoles, sí señor. Izquierda Unida de Extremadura ha preferido que gobierne el PP en la Junta por primera vez a que lo siga haciendo el Partido Socialista. Lo siento por el señor Guillermo Fernández Vara, que es de lo mejorcito que tiene el socialismo español. Todo un señor político. Esta polémica decisión la va a pagar en las urnas la coalición de izquierdas, seguramente, pero va a servir para que los socialistas hagan examen de conciencia. Todavía recuerdo con náuseas cómo Alfonso Guerra asustaba un día con los comunistas a los pensionistas de un pueblo de la provincia de Sevilla, y con el regreso de los comedores públicos si votaban a la derecha. En Izquierda Unida sí hay verdadera democracia interna: las bases han hablado. Los socialistas solo hablan de “frenar a la derecha” cuando ven la cosa muy mal y les interesa el apoyo de los comunistas a los que siempre han machacado e ignorado abusando de sus mayorías absolutas. ¿Qué querían ahora? Los rojos extremeños han sido coherentes y han propiciado, con la abstención, que gobierne en aquella región el partido más votado, o sea, la derecha. Aunque si nos remitimos a la política de recortes sociales del Partido Socialista, apoyando a los banqueros y congelando las pensiones, creando paro y empobreciendo a los trabajadores, en Extremadura no habrá cambio de ideología en el Gobierno: se va a cambiar una derecha por otra. Izquierda Unida es la verdadera izquierda de nuestro país y con esta decisión demuestra democracia interna y, sobre todo, que está en contra de la política económica del Gobierno de Zapatero. Ya están hablando de nuevo de “la pinza”, como cuando estaba Julio Anguita al frente de Izquierda Unida. Pero no hay tal pinza, como no la hubo entonces. Estaba enfadado con Izquierda Unida, pero se me ha pasado el enfado.

19
Jun/2011

Nuevos metales en La Fragua

XXXVI Festival de la Fragu
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Festival Flamenco de La Fragua. Cante: Nazaret Cala, Sonia Miranda, Toñi Fernández y Tamara Aguilera. Baile: Milagros Mengíbar. Toque: Rafael Rodríguez, Manuel Herrera, Israel Aguilera y Fernando Moreno. Cortijo de Cuarto, 17 de junio de 2011.
m.bohórquez l sevilla
La ya más que manida crisis económica y, además, el hecho de que un festival de flamenco lo organicen gente sin preparación alguna, son razones más que suficientes para que el Festival de la Fragua de Bellavista se haya estancado y no levante cabeza. Le ponen toda la voluntad del mundo, pero hacen falta otras cosas además de la voluntad.
La edición de este año, dedicada a la mujer en el flamenco, con homenaje incluido a la Diputación Provincial de Sevilla, contó con poco más de doscientas cincuenta personas. Por muchas vueltas que le demos, el público acude masivamente a los festivales cuando los carteles están cuajados de figuras o se programa a algún cantaor mediático como Pitingo o Poveda. Sin embargo, para disfrutar de una buena noche de flamenco no es imprescindible contar con primeras figuras: sólo con buenos intérpretes del cante, el baile y el toque.
En la noche del pasado viernes, el Cortijo de Cuarto albergó una velada flamenca sin grandes nombres en el cante, pero hubo grandes momentos artísticos y, sobre todo, detalles en algunas voces jóvenes que nos hicieron abrigar la esperanza de que esto será difícil que se acabe. Nos referimos, por ejemplo, al metal flamenco de una joven coriana, Tamara Aguilera, que canta por derecho, o sea, sin trucos, sin ojana, sin aliviarse, con la voz natural y un dominio muy serio de cantes como la soleá, la seguiriya, los tientos-tangos o las bulerías. Alumna de una conocida escuela de flamenco, se hizo acompañar por la guitarra de su hermano Israel Aguilera y arrancó olés con una enorme facilidad.
De Almería nos llegó otra joven cantaora de 24 años, Toñi Fernández, afincada en nuestra tierra desde hace algún tiempo. Es gitana y ejerce de ello cuando canta, con una voz no muy grande pero desgarrada y bien timbrada. Acompañada magistralmente por el rinconero Manuel Herrera, la de Húercal de Almería encandiló al público con sus tangos y bulerías, pero donde de verdad demostró que es cantaora fue en unas seguiriyas espeluznantes que hubieran firmado Juan Mojama e Isabelita de Jerez, por su carga emocional y melismática.
Se cayó del cartel la veterana cantaora Lola Valderrama, que sufrió una operación quirúrgica y le fue imposible acudir al Cortijo de Cuarto. En su lugar, acudió la portuense Nazaret Cala, en estado de siete meses y con el guitarrista jerezano Fernando Moreno. Con la voz algo insegura, la cantaora se fajó con las malagueñas y las soleares de Alcalá, dejando claro que domina el cante grande. Y hablando de dominio, es justo destacar la gran actuación de la cantaora sevillana Sonia Miranda, actualmente afincada en Almería y dedicada a la docencia en el Conservatorio de esta ciudad. De voz muy melódica y una fuerza increíble, se ganó al público con un ramillete de cantes muy bien interpretados, como la granaína.
Lo mejor de la noche, sin discusión posible, lo ofreció la veterana bailaora trianera Milagros Mengíbar, que nos obsequió con una caña y unas alegrías, en dos partes muy distintas. Manolo Sevilla y El Moi de Morón le pusieron el cante y Rafael Rodríguez. el toque. Acabado el primer baile, la caña, la bailaora sufrió una lipotimia en el camerino, pero se repuso y salió a cumplir con su segundo baile. ¡Y cómo cumplió! Se marcó unas alegrías marca de la casa, con tanto sabor a Cádiz que el aire cálido de Bellavista traía algo de la sal de la Tacita.
Así de flamenca estaba Toñi Fernández en el Festival de la Fragua. Bohórquez.

Así de flamenca estaba la joven cantaora almeriense Toñi Fernández en el Festival de la Fragua de Bellavista. Bohórquez.

La manida crisis económica y, además, el hecho de que un festival de flamenco lo organicen personas sin preparación alguna, son razones más que suficientes para que el Festival de la Fragua de Bellavista se haya estancado y no levante cabeza. Le ponen toda la voluntad del mundo, pero hacen falta otras cosas además de la voluntad. La edición de este año, dedicada a la mujer en el flamenco, con homenaje incluido a la Diputación Provincial de Sevilla, contó con poco más de doscientas cincuenta personas. Por muchas vueltas que le demos, el público acude masivamente a los festivales cuando los carteles están cuajados de figuras o se programa a algún cantaor mediático como Pitingo o Poveda. Sin embargo, para disfrutar de una buena noche de flamenco no es imprescindible contar con primeras figuras: sólo con buenos intérpretes del cante, el baile y el toque. La noche del pasado viernes, el Cortijo de Cuarto albergó una velada flamenca sin grandes nombres en el cante, pero hubo algunos momentos artísticos y, sobre todo, detalles en algunas voces jóvenes que nos hicieron abrigar la esperanza de que esto será difícil que se acabe. Nos referimos, por ejemplo, al metal flamenco de una joven coriana, Tamara Aguilera, que canta por derecho, o sea, sin trucos, sin ojana, sin aliviarse, con la voz natural y un dominio muy serio de cantes como la soleá, la seguiriya, los tientos-tangos o las bulerías. Alumna de una conocida escuela de flamenco, se hizo acompañar por la guitarra de su hermano Israel Aguilera y arrancó olés con una enorme facilidad. De Almería nos llegó otra joven cantaora de 24 años, Toñi Fernández, afincada en nuestra tierra desde hace algún tiempo. Es gitana y ejerce de ello cuando canta, con una voz no muy grande pero desgarrada y bien timbrada. Acompañada magistralmente por el rinconero Manuel Herrera, la de Húercal de Almería encandiló al público con sus tangos y bulerías. Pero donde de verdad demostró que es cantaora fue en unas seguiriyas espeluznantes que hubieran firmado Juan Mojama e Isabelita de Jerez, por su carga emocional y melismática. Se cayó del cartel la veterana cantaora Lola Valderrama, que sufrió una operación quirúrgica y le fue imposible acudir al Cortijo de Cuarto. En su lugar, acudió la portuense Nazaret Cala, en estado de siete meses y con el guitarrista jerezano Fernando Moreno. Con la voz algo insegura, la cantaora se fajó con las malagueñas y las soleares de Alcalá, dejando claro que domina el cante grande. Y hablando de dominio, es justo destacar la gran actuación de la cantaora sevillana Sonia Miranda, actualmente afincada en Almería y dedicada a la docencia en el Conservatorio de esta ciudad. De voz muy melódica y una fuerza increíble, se ganó al público con un ramillete de cantes muy bien interpretados, como la granaína. Pero lo mejor de la noche, sin discusión posible, lo ofreció la veterana bailaora trianera Milagros Mengíbar, que nos obsequió con una caña y unas alegrías, en dos partes muy distintas. Manolo Sevilla y El Moi de Morón le pusieron el cante y Rafael Rodríguez, el toque. Acabado el primer baile, la caña, la bailaora sufrió una lipotimia en el camerino, pero se repuso y salió a cumplir con su segundo baile. ¡Y cómo cumplió! Se marcó unas alegrías marca de la casa, con tanto sabor a Cádiz que el aire cálido de Bellavista traía algo de la sal de la Tacita.

Miren qué imagen. Milagros Mengíbar bailándose al cante sabio de Manolo Sevilla. Bohórquez.

Miren qué imagen. Milagros Mengíbar bailándole al cante sabio de Manolo Sevilla y al toque magistral de Rafael Rodríguez. Bohórquez.

Festival Flamenco de La Fragua. Cante: Manolo Sevilla, Moi de Morón, Nazaret Cala, Sonia Miranda, Toñi Fernández y Tamara Aguilera. Baile: Milagros Mengíbar. Toque: Rafael Rodríguez, Manuel Herrera, Israel Aguilera y Fernando Moreno. Cortijo de Cuarto, 17 de junio de 2011.

11
Jun/2011

Pitingo, pitingueros y pitinguitos

A Rafael Castillo

Pitingo templándose por tonás. Bohórquez.

Pitingo templándose por tonás. Fotografías, Manuel Bohórquez.

Desde una célebre actuación de Camarón de la Isla en el Auditorio Municipal Los del Río de Dos Hermanas, en los ochenta, el Festival de Juan Talega no había congregado a tantos miles de personas: según los organizadores, la noche del pasado viernes entraron más de cinco mil almas para ver de cerca al célebre Pitingo, aunque hay que reconocer que Arcángel y Miguel de Tena tienen también su tirón para el público. Pero la mayoría de los asistentes fueron a ver de cerca a quien, para algunos, es el nuevo revolucionario del cante flamenco. Nada más y nada menos. Lo demostró cuando al principio de su actuación dijo que iba a cantar unos martinetes de Juan Talega y no hizo ni una letra del gran cantaor nazareno que da nombre al festival…

No se puede revolucionar una música que no se domina en todos los sentidos. Sin embargo, hay que reconocer que el de Ayamonte tiene su pellizquito flamenco y que al haberse convertido en un cantaor mediático, es una buena solución para los ayuntamientos que solo piensan en llenar los auditorios, en vez de en seguir educando a los aficionados con cantaores de garantía. Una hora antes del comienzo del festival ya había una cola de cincuenta metros en la puerta del recinto. Llamaba la atención la gran cantidad de jóvenes y, sobre todo, de niños peinados a lo Pintigo. O sea, de pitinguitios. Entre pitingueros y pintinguitos, aquello parecía la Romería de Valme, con muchos pitinguitos revolcándose en el césped y decenas de pitingueros pasando constantemente por delante del escenario, sin pensar para nada en las molestias que les causaban a los demás. Lo mejor que tiene esto del cante jondo es que los buenos cantaores se ven en el escenario, y en el de Dos Hermanas, el que puso la calidad y la personalidad artística fue un Arcángel muy templado y entregado.

Arcángel cantó con mucha profundidad.

Arcángel cantó con mucha profundidad.

A pesar de que el onubense no está en su mejor momento, ofreció un recital de cante bastante serio -acompañado magistralmente por el guitarrista Miguel Ángel Cortés-, con una buena caña, dos estupendas malagueñas, unos tangos muy originales, una interesante cabal de Silverio y sus ya clásicos fandangos onubenses. Los que piensan que Arcángel se va a quedar a la mitad del camino, se equivocan porque está creciendo como cantaor y nos dará grandes cosas.

Si podemos hablar de un triunfador en la cita flamenca nazarena, el público dejó claro que fue el extremeño de Ruecas Miguel de Tena, que levantó al respetable en repetidas ocasiones con su voz espectacular y su repertorio de Manuel Vallejo. Miguel es un imitador, un copista, pero muy bueno. No es fácil hacer los cantes del sevillano Vallejo y los interpreta ajustándose de maravilla al arco melódico del de San Luis y, sobre todo, con su misma fuerza y precisión en el compás. La lió por fandangos y hasta arrancó grandes aplausos en la caña -que no es un cante que se preste mucho a la ojana-, estupendamente acompañado por Antonio Patrocinio.

Naturalmente, cuando el presentador, el compañero Manuel Curao, anunció al nuevo ídolo flamenco, los pitingueros y pitinguitos se apiñaron de pie al borde del escenario, con sus cámaras digitales en alto y los vaqueros dejando ver sus floreadas prendas interiores. Ahí acabó el festival de flamenco y comenzó el show de Pitingo. Hizo dos cantes muy flamencos y, en seguida, comenzó a versionar a Julio Iglesias y a otros astros de la música. Para algunos aficionados fue el momento de abandonar el recinto. También para este crítico.

Miguel de Tena levantó al público cuatro o cinco veces. Está pletórico.

Miguel de Tena levantó al público cuatro o cinco veces. Está pletórico.

Hay que destacar, por último, la pujanza de la joven Cristina Soler, que actuó como ganadora del Concurso Naranjito de Triana, de la Fundación Cristina Heeren, acompañada a la guitarra por Manuel Rodríguez, y el homenaje que se le tributó al cantaor local Rafael Castillo, un reconocimiento más que merecido. La noche acabó con la fiesta flamenca de Jerez, pero ya íbamos camino de Mairena del Alcor, donde el aire de la noche olía a cante grande. Los festivales ya no son lo que eran hace décadas.

06
Jun/2011

Pepinos y pepinazos

A Antonio Segura

Rubalcaba17¡Quién se lo iba a decir al humilde pepino de Almería! La que se ha liado. Desde luego, estamos vendidos con estos dirigentes políticos de uno y otro bando, por no decir banda. En cuanto salió la bocazas alemana diciendo que el pepino español mataba, alguien del Gobierno debió de plantarse en su despacho y dar un pepinazo en su mesa. Ahora, con el sector hortofrutícola arruinado, creen que lo pueden arreglar con una sencilla rectificación. Pues no. Tamaña afrenta al ilustre pepino de Almería se arregla indemnizando a los perjudicados, y eso es lo que tienen que conseguir quienes gobiernan a España. Adoro la ciudad de Almería por las veces que he ido a asuntos relacionados con el flamenco, y les aseguro que los almerienses no se merecen esta injusticia. Como ahora resulta que todo el mundo tenía al humilde pepino en su dieta -yo llevo meses sin probarlo-, a más de uno habría que meterle un buen ejemplar por donde les quepa. Más o menos como el que tiene Rubalcaba por nariz. ¡Viva el pepino de Almería!

03
Jun/2011

¿Abrirán ahora también por las tardes?

sevilla l Ahora que todo indica que en Sevilla se van a hacer las cosas de otra manera, con otro estilo, es un buen momento para exigir que el Archivo Histórico abra también por las tardes para que puedan investigar quienes trabajan por las mañanas, aunque cada vez trabajamos menos personas en nuestro singular país.
El de Málaga está abierto todo el día y, además, se permite fotografiar documentos: padrones, registros de nacimientos, defunciones, etc. O sea, que te llevas a casa todo lo que necesites. En el de Cádiz también te lo permiten. En el de Sevilla tienes que encargar la filmación de un documento y esperar al menos diez días para ir a recogerlo. Cuando vas te dan una especie de factura para que abones el importe de la filmación en la Caixa y, una vez abonado, regresar al Archivo para llevártelo a casa en un disco.
Ahora entenderán el esfuerzo que supone investigar en los archivos, sobre todo en el de Sevilla, que es, dicho sea de paso, de los mejores de España. A lo mejor es mucho pedir que ya esté todo informatizado y que puedas investigar desde tu propia casa, pero no lo es que dispongas de más horas y que seguir a Silverio Franconetti en el Padrón Municipal de Sevilla no te cueste un ojo de la cara. Porque, además, las únicas ayudas a la investigación de la que disponían los investigadores del flamenco han sido anuladas por culpa de la crisis económica. Con lo que le dieron el pasado año a cualquiera de nuestras bailaoras actuales para ayuda a giras -hasta 100.00 euros en algunos casos-, se podría financiar todo un equipo de investigadores del flamenco, ahora que nuestro arte es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
Lo poco que se sabe aún sobre la historia del flamenco y sus creadores se sabe gracias al sacrificio y el esfuerzo económico de determinadas personas, de las que nunca se acuerdan a la hora de conceder medallas de Andalucía o del Ayuntamiento de Sevilla. ¿Alguien se acuerda del trabajo que lleva realizando el madrileño José Blas Vega durante años? Se pueden citar también otros nombres: los de Eugenio Cobo, José Gelardo, José Luis Ortiz Nuevo, Faustino Núñez, José Manuel Gamboa, Antonio Barberán, Antonio Sevillano, José Manuel Barbadillo y otros muchos. Pero el de José Blas Vega es monumental.
El campo de la investigación es fundamental en un arte de la riqueza del flamenco, y apenas tiene apoyos por parte de los organismos públicos.
Pero lo más lamentable de todo esto es que tampoco hay apoyo alguno por parte de las empresas privadas andaluzas, que, salvo en contadas excepciones, siempre han ignorado al arte andaluz que, curiosamente, enamora fuera de España a cientos de miles de personas.
Esto va a seguir siendo así por los siglos de los siglos, amén. Pero al menos, aunque no haya ayuda económica, se debería de facilitar la labor a quienes dedican su vida a la investigación. Y una buena manera sería que el Archivo Histórico de Sevilla abriera también por las tardes y que no fuera tan complicado fotografiar documentos, como lo es. Y, sobre todo, que no fuera tan costoso para quienes no hacen sino sacrificarse por un arte del que aún se sabe muy poco, aunque algunos crean saberlo casi todo.

A Paco Zurita

Archivo HistóricoAhora que todo indica que en Sevilla se van a hacer las cosas de otra manera, con otro estilo, es un buen momento para exigir que el Archivo Histórico abra también por las tardes para que puedan investigar quienes trabajan por las mañanas, aunque cada vez trabajamos menos personas en nuestro singular país. El de Málaga está abierto todo el día y, además, se permite fotografiar documentos: padrones, registros de nacimientos, defunciones, etc. O sea, que te llevas a casa todo lo que necesites. En el de Cádiz también te lo permiten. En el de Sevilla tienes que encargar la filmación de un documento y esperar al menos diez días para ir a recogerlo. Cuando vas te dan una especie de factura para que abones el importe de la filmación en la Caixa y, una vez abonado, regresar al Archivo para llevártelo a casa en un disco.  Ahora entenderán el esfuerzo que supone investigar en los archivos, sobre todo en el de Sevilla, que es, dicho sea de paso, de los mejores de España. A lo mejor es mucho pedir que ya esté todo informatizado y que puedas investigar desde tu propia casa, pero no lo es que dispongas de más horas y que seguir a Silverio Franconetti en el Padrón Municipal de Sevilla no te cueste un ojo de la cara. Porque, además, las únicas ayudas a la investigación de la que disponían los investigadores del flamenco han sido anuladas por culpa de la crisis económica. Con lo que le dieron el pasado año a cualquiera de nuestras bailaoras actuales para ayuda a giras -hasta 100.00 euros en algunos casos-, se podría financiar todo un equipo de investigadores del flamenco, ahora que nuestro arte es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Lo poco que se sabe aún sobre la historia del flamenco y sus creadores se sabe gracias al sacrificio y el esfuerzo económico de determinadas personas, de las que nunca se acuerdan a la hora de conceder medallas de Andalucía o del Ayuntamiento de Sevilla. ¿Alguien se acuerda del trabajo que lleva realizando el madrileño José Blas Vega durante años? Se pueden citar también otros nombres: los de Luis Soler, Eugenio Cobo, José Gelardo, José Luis Ortiz Nuevo, Faustino Núñez, José Manuel Gamboa, Antonio Barberán, Antonio Sevillano, José Manuel Barbadillo y otros muchos. Pero el de José Blas Vega es monumental. El campo de la investigación es fundamental en un arte de la riqueza del flamenco, y apenas tiene apoyos por parte de los organismos públicos.  Pero lo más lamentable de todo esto es que tampoco hay apoyo alguno por parte de las empresas privadas andaluzas, que, salvo en contadas excepciones, siempre han ignorado al arte andaluz que, curiosamente, enamora fuera de España a cientos de miles de personas. Esto va a seguir siendo así por los siglos de los siglos, amén. Pero al menos, aunque no haya ayuda económica, se debería de facilitar la labor a quienes dedican su vida a la investigación. Y una buena manera sería que el Archivo Histórico de Sevilla abriera también por las tardes y que no fuera tan complicado fotografiar documentos, como lo es en la actualidad. Y, sobre todo, que no fuera tan costoso para quienes no hacen sino sacrificarse por un arte del que aún se sabe muy poco, aunque algunos crean saberlo casi todo.