Monthly Archives: Marzo 2011

30
Mar/2011

Obra rotunda del bailaor de trapo

Grilo 2

El cantaor José Menese me dijo un día que te puedes fiar de quien tiene siempre presente a su madre, sea artista o una persona normal y corriente. El bailaor jerezano Joaquín Grilo no es una persona normal y corriente: es eso, bailaor, artista, un bailaor de flamenco que parece de trapo, al que se le caen los brazos y se le aflojan las piernas hasta el punto que parece que se va a caer sobre la tarima. Cada vez que lo veo bailar me acuerdo de un bailaor callejero que malvivía por la Alameda de Hércules, mal vestido, siempre ebrio, de la familia de Miracielos. Adoro a Joaquín Grilo y siempre he esperado de él algo grande, genial, definitivo. Leyenda personal, su última obra, que vimos y sentimos anoche en el Central, se acerca mucho a lo que llevaba tanto tiempo esperando de él. En espectáculos anteriores se empeñaba siempre en que su baile prodigioso quedara al margen del guion y de la idea coreográfica. En cambio, en esta nueva obra es el baile, su portentosa manera de mover el cuerpo a compás, el que manda desde principio a fin, desde los originales tientos-tangos hasta las increíbles bulerías, donde el bailaor de trapo hizo cosas geniales, con ese sentido suyo de la fiesta flamenca que mezcla lo cómico con lo dramático. Hay una vieja letra por bulerías que se me vino a la cabeza anoche viéndolo bailar este palo como lo hizo: La calle Cantarería/ es la calle de la pena/ que canta por bulerías. El espectáculo fue muy correcto en casi todo, con unas luces adecuadas que le daban intimidad, recogimiento, y escasos pero interesantes recursos escénicos. Pero el acierto de Grilo fue el de elegir el cante del lebrijano José Valencia, ahora mismo, el mejor para bailar con sentimiento, gitano, que dicen los castizos. Su hermana Carmen Grilo estuvo estupenda, como de costumbre. Pero Joselito de Lebrija destapó el tarro de las esencias en los tientos, que parecían de Mojama, y en las cantiñas, que olieron a campiña utrerana y a caballas aliñás. Joaquín le bailó a José con todo el cuerpo, refregándose su gitanería por la piel como si quisiera apagarse el fuego que asaba su cuerpo. El Grilo tiene, entre otras muchas cualidades, la de comunicar su estado de ánimo cuando baila, la de hacernos vivir lo que siente. Por eso, cuando José Valencia se peleaba con la cabal seguiriyera de El Sernita (Moritos a caballo/cristianos a pie…), el bailaor nos brindó los momentos más jondos, los más puros, los más auténticos. ¡Qué manera de cantar y qué manera de refregarse el cante por la piel! Momentos como éste no sólo salvan una obra flamenca, sino que nos animan a seguir creyendo en el flamenco como una de las escasas músicas del mundo donde el pulso de la sangre está por encima del teatro. El Grilo estuvo en artista desde que una voz prodigiosa le abrió los poros de la piel con su sonido increíble mientras veía en una especie de álbum de los recuerdos la vida vivida, con una hamaca vacía en la que, suponemos, dormitaba su madre, la patria de Grilo, según el propio artista. Se fue lo mínimo del escenario, sólo lo justo. Se echó a las espaldas la obra dejando claro que tiene recursos para poder con una hora y cuarto de espectáculo. Echó el resto, desde luego, que es lo mínimo que hay que pedirle a un bailaor de flamenco. Bonita obra, sin duda. Flamenca, además, que ya era hora. Con momentos que guardaremos para siempre en la memoria de aficionado cabal. Sobre todo ese ya narrado en el que José Valencia desentierra la cabal del Serna, en una pelea espeluznante con los ayes seguiriyeros, para que uno de los bailaores más geniales del momento demostrara que, además de parecer de trapo y de ser un gran cómico de la bulería, es capaz de ponerse serio y abrirse en canal ante un cante y un cantaor grandes. Y encima, adora a su madre.

Flamenco viene del Sur. Leyenda personal. Joaquín Grilo. Teatro Central, 29 de marzo de 2011.

28
Mar/2011

La catedral del cante por saeta

A Diego Jiménez

José el de la Tomasa

José el de la Tomasa

No descubrimos nada nuevo si les decimos que Mairena del Alcor es una de las localidades andaluzas donde mejor se canta por saetas y donde con más jondura se interpretan. Además de tener algún estilo autóctono, en Mairena se canta desde hace décadas la saeta por seguiriyas, al ser un pueblo eminentemente seguiriyero al que el gran Manuel Torre vino a cantar alguna vez, como lo hicieron también Antonio Chacón, Tomás Pavón o el Niño Gloria, entre otros de los grandes del cante. La gran tradición saeteril de este pueblo hizo que hace unas cuatro décadas se diera por primera vez la Exaltación de la Saeta, que desde entonces es uno de los actos más esperados cada año por los maireneros, cuando la primavera llena de pájaros los olivos y florece el azahar en los naranjales. La edición de este año, que se celebró el pasado domingo en el Teatro de la Villa, con un lleno absoluto, estuvo marcada por la ausencia del artista local al que se homenajeaba, Manuel Mairena, que tuvo que ser operado de urgencia el pasado sábado en Sevilla tras reproducírsele el tumor que le fue extirpado hace unos años. A pesar de esta ausencia, que puso un velo de tristeza en los ojos de los aficionados asistentes, el acto resultó de una gran brillantez y una altura artística extraordinarias, algo que se esperaba, sin duda, porque la Casa del Arte Flamenco Antonio Mairena, encargada de la organización, se ocupó de que la Exaltación de este año estuviera a la altura del homenajeado, quien no sólo es uno de los más grandes cantaores de flamenco que ha dado Mairena, sino el mejor saetero de las últimas décadas, de Mairena y mucho más allá de los Alcores.

Manuel Mairena

Manuel Mairena, el gran ausente

El día amaneció esplendoroso, con un cielo azul vivo y un aroma a azahar que embriagaba los sentidos. Los maireneros no faltaron a su cita de cada año con la saeta, cuyo acto presentó de manera magistral el compañero Pedro Madroñal, gazapero y mairenero hasta la médula. El profesor Calixto Sánchez -por partida doble-, era el encargado de la Exaltación y ofreció una conferencia larga y de una plétora de datos extraordinaria, rebatiendo algunas teorías un tanto manidas y aportando otras con una gran valentía y convicción personal. Como no podía ser de otra manera, el maestro ilustró sus palabras con su propio cante, concluyendo con una saeta colosal que entusiasmó al público.

Siete eran los artistas de la saeta que componían el magnífico cartel. Fueron Mercedes Cubero, José el de la Tomasa, Antonio Ortega, Arola Cala y los hermanos Castulo. Todos habían acudido desinteresadamente para rendir homenaje al maestro Manolo Mairena, lo que no les restó entrega y calidad. José el de la Tomasa fue el primero en cantar y lo hizo con buen temple y luciendo un estilo muy personal. Poco más hay que decir de quien hoy es uno de los saeteros más apreciados. Sin embargo, para cantar saetas en Mairena del Alcor había que atarse bien la correa, porque el domingo hubo tres saeteros locales que, cada uno a su manera, son capaces de que se apaguen los cirios. Nos referimos a Antonio Ortega y los Castulo.

La gran Mercedes Cubero

La gran Mercedes Cubero

Antonio Ortega padre cantó dos saetas colosales, con sus miedos, porque, como él mismo nos dijo al término de su brillante actuación, en Mairena son muy exigentes y pesa mucho luchar contra la tradición saeteril de este pueblo y la memoria de saeteros como Hornerito, Antonio Trozo o el gran Antonio Mairena. Nada de esto afectó a la gran Mercedes Cubero, la voz de la saeta de Sevilla, una maestra ante la que hay que quitarse el sombrero. También tenía sus miedos Juan Castulo, quien nos obsequió con dos saetas interpretadas con un rajo gitano increíble y una profundidad que daba vértigo. Nos gusta este cantaor porque canta con el corazón y no practica el teatro. Su hermano Manuel no le fue a la zaga, con su flamenquísima voz y un emocionante recuerdo a Tomás Pavón: Detente, Judas en la venta. Y el broche lo puso la portuense Aroa Cala, que clausuró la velada matinal con una saeta portentosa, dejando claro que quiere mandar en este palo, en el que es una verdadera especialista.

Antonio Ortega

El cantaor local Antonio Ortega, la saeta flamenca con maestría. Fotografías: Manuel Bohórquez.

El doctor Antonio Reina Gómez fue el encargado de hacer el ofrecimiento al homenajeado, quien puede estar muy orgulloso de ser de un pueblo donde se le quiere y admira. Según nuestras últimas noticias, que son de hace sólo minutos, Manuel Mairena sigue grave en la UCI pero se le ha retirado ya la ventilación mecánica. Hay esperanzas de que salga adelante, según el doctor sevillano Miguel Ángel Mangas, su gran amigo. Eso deseamos de todo corazón, por Manuel Cruz García, al que apreciamos, por Mairena del Alcor y por el flamenco.

26
Mar/2011

Saetas de oro para Manuel Mairena

A Manuel Mairena

Mairena del Alcor es uno de los pueblos andaluces donde mejor se canta por saetas, y donde más flamencas son. Siempre ha contado esta localidad con grandes saeteros, desde Manuel Mairena a Hornerito, sin olvidarnos de Antonio Trozo o su propio hijo, Juanmi Trozo, que es hoy por hoy uno de los puntales de la escuela mairenera.
Antonio Mairena fue un gran maestro de la saeta, y su hermano Manolo, que aún vive, aunque ya retirado del cante, es posiblemente el mejor saetero del último medio siglo.
La Casa del Arte Flamenco de Mairena del Alcor le dedica este año la Exaltación de la Saeta, que tendrá lugar mañana domingo en el Centro Cultural de la Villa de Mairena a partir de las 12.00 horas.
Este año será el cantaor local Calixto Sánchez el encargado de la exaltación de la saeta, quien contará con grandes artistas del estilo como son Mercedes Cubero, José el de la Tomasa, Antonio Ortega, Aroa Cala y los hermanos Manuel y Juan ‘Castulo’.
El doctor Don Antonio Reina Gómez, de la Puebla de Cazalla, será el encargado de glosar la figura de Manuel Mairena, al que va dedicada la Exaltación de este año. Reina es presidente de la Fundación Antonio Mairena y, sobre todo, un gran conocedor de todo lo relacionado con esta casa cantaora.
Estamos seguros de que mañana va a ser un gran día para Mairena del Alcor y uno de sus hijos más insignes: el gran Manolo Mairena.

Cartel Exaltación de la SaetaMairena del Alcor es uno de los pueblos andaluces donde mejor se canta por saetas, y donde más flamencas son. Siempre ha contado esta localidad con grandes saeteros, desde Manuel Mairena a Hornerito, sin olvidarnos de Antonio Trozo o su propio hijo, Juanmi Trozo, que es hoy por hoy uno de los puntales de la escuela mairenera. Antonio Mairena fue un gran maestro de la saeta, y su hermano Manolo, que aún vive, aunque ya retirado del cante, es posiblemente el mejor saetero del último medio siglo. La Casa del Arte Flamenco de Mairena del Alcor le dedica este año la Exaltación de la Saeta, que tendrá lugar mañana domingo en el Centro Cultural de la Villa de Mairena a partir de las 12.00 horas. Este año será el cantaor local Calixto Sánchez el encargado de la exaltación de la saeta, quien contará con grandes artistas del estilo como son Mercedes Cubero, José el de la Tomasa, Antonio Ortega, Aroa Cala y los hermanos Manuel y Juan Castulo. El doctor Don Antonio Reina Gómez, de la Puebla de Cazalla, será el encargado de glosar la figura de Manuel Mairena, al que va dedicada la Exaltación de este año. Reina es presidente de la Fundación Antonio Mairena y, sobre todo, un gran conocedor de todo lo relacionado con esta casa cantaora. Estamos seguros de que mañana va a ser un gran día para Mairena del Alcor y uno de sus hijos más insignes: el gran Manolo Mairena.

25
Mar/2011

Una luchadora nata

A Pepa Casado

MadreNo hay nada para mí más duro en esta vida que ver a mi madre cómo se consume en una cama pidiéndole a Dios que se la lleve pronto a ese lugar donde el dolor acaba, como acaba todo lo demás, digan lo que digan los que chanelan de estas cosas. Ella no cree que haya otra vida después de ésta, porque está convencida de que en esa otra hipotética vida también tendría que sufrir y está ya cansada de soportar amarguras. No es la mujer que más ha sufrido y sufre en este mundo, pero podría competir con la que más. Algunas veces ha llegado a pensar que Dios la eligió para soportar la parte más dura de la vida, dejándoles las dichas a otras personas. Estos días dice cosas tan impresionantes como que no es “lícito” lo que le está pasando, “después de tanto luchar en la vida”. No lo es, qué duda cabe. Se quedó sin madre a los 11 años y enviudó a los cinco de estar casada, quedándose sola para sacar adelante a tres niños, el mayor con 3 años; la menor, con poco más de 12 meses. Yo soy el de en medio. Cuenta que la noche más dura de su vida fue cuando dos horas después de enterrar a mi padre se tuvo que encerrar con nosotros en nuestra humilde casita del Camino de la Mata, en Arahal. Cuenta también que apenas durmió esa noche, que la aterrorizaba el más mínimo ruido en el corral. En lo poco que durmió, soñó que mi padre venía andando desde el cementerio a la casa, a paso ligero entre los olivos. Al día siguiente, después de ajustar cuentas con el enterrador del pueblo, que sepultó a mi padre más o menos de una manera humana a cambio de una desvencijada bicicleta, se tuvo que poner a fregar suelos en las casas de los hacendados para darnos de comer. Tenía sólo 33 años. Nunca volvió a casarse porque no quería ponernos un padrastro. Trabajó de día y de noche para sacarnos adelante a los tres hermanos, convirtiéndonos en personas honradas y trabajadoras. Camino de los 85 años, ahora lucha contra una cadera rota y sospecho que será una pelea dura. Lo está siendo. Mi madre nos preparó para casi todo menos para saber qué hacer cuando pidiera la muerte a voces en las largas noches de terribles dolores: A la muerte yo llamo/ no quiere vení/. Hasta la muerte tiene/ compañerito del alma/ lástima de mí. Cuánto daría por poder tener el poder de cambiarme por ella, de poder sacarle el dolor de su cuerpo como se saca una pulla y clavármelo en las mismísimas entrañas. Lamentablemente, es imposible. Y no es justo. Dios, en el que mi madre siempre ha creído y sigue creyendo, debería demostrarle alguna vez, aunque sólo sea una puta vez y antes de que abandone este mundo, que las buenas personas encuentran tarde o temprano su recompensa, sin esperar a que llegue a su Reino. ¿Es ésta la recompensa que le esperaba a mi madre? No entiendo que una simple pastilla construida en un laboratorio sea capaz de quitarle el dolor, aunque sea unos minutos, y que Dios no sea capaz de aliviarle nada con todo su Poder. Me consuela saber que mi madre, que para mí es lo más importante del mundo, es una luchadora nata y saldrá adelante una vez más. Con Dios y sin su ayuda. Sé que lo hará por nosotros, por sus tres hijos y sus cinco nietos.

22
Mar/2011

¿Hemos encontrado a La Cuenca?

A Lourdes Gálvez

Cuenca.1

La Cuenca (de hombre), con La Coquinera.

Todo parece indicar que Trinidad La Cuenca fue la mejor bailaora de su tiempo, aunque nunca vayamos a saber cómo danzaba la gran artista malagueña. Se la tiene por malacitana, aunque hasta ahora no había aparecido su partida de nacimiento. ¿De qué parte de Málaga era?, ¿de qué calle?, ¿quiénes fueron sus padres y quiénes sus abuelos? Saben ustedes que para mí es importante saber estos datos de un artista a la hora de escribir su biografía. Cada vez que comienzo a redactar una semblanza lo primero que busco son sus partidas de nacimiento y fallecimiento, entre otros importantes documentos personales. Luego, lo verdaderamente fundamental es su trayectoria artística, y en el caso que nos ocupa es preciso decir que sobre la carrera de La Cuenca hay una gran cantidad de información en todos los periódicos del país y de gran parte del extranjero, al alcance de todo el que quiera investigar, aunque algunos estén patrimonializando este legado de una manera increíble. Todo esto nos demuestra fehacientemente que La Cuenca fue muy importante, que estamos ante una auténtica estrella del arte flamenco, ante una figura histórica de una enorme dimensión. A la hora de buscar su partida de nacimiento en los registros de Málaga, el primer problema era que no se sabía con certeza el orden de sus apellidos, si era Cuenca Huertas o al contrario. En el Registro de Nacimientos de Málaga no aparece ninguna Trinidad Cuenca Huertas, salvo que esté en una de esas páginas verdaderamente ilegibles, de las muchas que podemos encontrarnos. En ese caso, es imposible poder localizar a nadie. En cambio, sí ha aparecido una Trinidad Huertas Cuenca, que nació a las tres de la madrugada del día 8 de mayo de 1857 en la calle Jinetes, nº 12. Era hija de José Huertas Flores, natural de Antequera -o de Campillo, según otros documentos- y de María Cuenca Fernández, que lo era de la barriada de El Palo. Tanto por línea materna como por la paterna, sus abuelos eran de localidades malagueñas como Antequera, Casabermeja y Algarrobo. ¿Habremos localizado a La Cuenca? Estoy totalmente seguro de ello, porque su nombre era Trinidad Huertas Cuenca, que seguramente se hacía llamar Trinidad Cuenca por evitar confusiones con el gran guitarrista alicantino Trinidad Huertas, de Orihuela, donde nació en el año 1800.  Por tanto, si se llamaba de esta manera, es la única que aparece bautizada en Málaga con este nombre y estos apellidos. No me cabe ninguna duda de que hemos localizado por fin la partida de nacimiento de esta importante bailaora malagueña, que, según una noticia hallada por José Luis Ortiz Nuevo en la prensa cubana, se despidió de este mundo en la ciudad de La Habana, en el año 1890, con sólo 32 años de edad. Naturalmente, esto lo damos por seguro mientras no aparezca una información que lo desmienta. Si apareciera, estaría encantado de rectificar.

Partida de nacimiento de Trinidad Huertas Cuenca. Málaga, 8 de mayo de 1857.

Partida de nacimiento de Trinidad Huertas Cuenca. Málaga, 8 de mayo de 1857. Nació en el número 12 de la malagueña calle Jinetes y se bautizó en la Merced dos días después.

22
Mar/2011

Todo depende del color del cristal de la ONU con que se miren las cosas

Al pueblo japonés

Estos días estoy consternado por el grave terremoto de Japón y sus fatales consecuencias, que conocerán sobradamente los lectores de La Gazapera. Si siempre he admirado al pueblo japonés, desde ahora lo admiraré más aún por cómo está sabiendo afrontar un problema tan grave. Son verdaderamente admirables. Ojalá sepan controlar la situación –la amenaza de los reactores nucleares de la central de Fukushima- y muy pronto se hable sólo de Japón como se ha hecho hasta ahora, de un país modelo en muchas cosas y, para nuestro orgullo, el de los andaluces, amante del flamenco. Se me pone la carne de gallina cada vez que abro el blog y veo a gente conectada en distintos puntos del país, a pesar de por lo que están pasando. ¡Estamos tan lejos, pero a la vez tan cerca de nuestros hermanos de Japón! Me asquea que la información se haya desviado al debate nuclear en el mundo, cuando han muerto ahogados o aplastados por cascotes muchos miles de japoneses. No los hemos visto, pero ahí están las cifras, sin duda escalofriantes. Aquí, en nuestro santo país, los que hasta hace poco defendían las centrales nucleares como la energía más barata y limpia de todas, ahora han cambiado el discurso para darle caña al Gobierno, como si eso arreglara el paro y otros graves problemas de nuestro país. Y ahora, encima, estamos en guerra contra el sanguinario líder libio Muamar Gadafi. Algunos líderes del mundo que ahora quieren volarle la cabeza estamparon su firma junto a la de él en celebrados tratados internacionales de amistad y contratos de ventas de armas. No deja de ser curioso, en política, que lo que un día es negro como una seguiriya gitana, al otro día pueda ser de un blanco luminoso. Todo depende del color del cristal de la ONU con que se miren las cosas. Lo digo porque, para algunos, España no está ahora en guerra, en el conflicto bélico de Libia. En guerra estábamos cuando lo de Irak. Me asombra sobremanera cómo en nuestro país todavía hay gente que se levanta todas las mañanas a trabajar y que paga religiosamente los impuestos, con los dirigentes que tenemos.

18
Mar/2011

Un tren flamenco de alta velocidad

Jueves Flamencos. Artista invitado: Juan Manuel Cañizares.   Acompañantes: Juan Carlos Gómez, Charo Espino, Ángel Muñoz, Rafa Villalba e Íñigo Goldaracena.   Lugar: Sala Joaquín Turina de Sevilla, 18 de marzo de 2011
cañizares ***
manuel bohórquez n sevilla
No hace falta ser un experto en la materia para decir que el catalán de Sabadell Juan Manuel Cañizares es el guitarrista flamenco más espectacular desde hace años. Me gusta, entre otras cosas, porque se ha saltado a la torera la prohibición por parte de Zapaero de ir a más de 110 kilómetros por hora por autovías y autopistas. No sé si en la Sala Joaquín Turina de Cajasol hay o no radares; de haberlos, y teniendo en cuenta el recorte presupuestario de este ciclo flamenco, en la edición de este año, le habría salido lo comido por lo servido. La mano izquierda del gran guitarrista sobrepasó anoche las limitaciones de velocidad en el diapasón de su guitarra, desde la primera pieza hasta la última. ¡Qué manera de correr! Casi no nos daba tiempo a disfrutar de su increíble sonido, un poco más flamenco que en conciertos anteriores en la ciudad de Sevilla, a escasos metros de donde nació el Niño Ricardo, el padre del toque sevillano.
Cañizares -al que llaman cariñosamente ‘El Cañi’- vino a presentar el contenido de su último trabajo discográfico a este ciclo, ‘Cuerdas del alma’, sin conseguir llenar el teatro, que no es de los más grandes de Sevilla. Si embargo, acudieron algunos artistas, Esperanza Fernández entre ellos; y se dejaron ver algunos jóvenes guitarristas y aficionados al arte de la ‘sonanta’. Esta nueva obra musical de Cañizares es contundente, rotunda, vibrante y espectacular, pero sin ninguna pieza de esas que marcan un antes y un después en la carrera de un guitarrista de flamenco. Me refiero a toques imprescindibles para catalogar de muy flamenca una obra, alguna buena soleá, una taranta o una rondeña. Es un trabajo de una calidad musical extraordinaria, con composiciones de frases musicales muy originales y de indudable dificultad como, por ejemplo, las alegrías (‘Collar de perlas’) y las guajiras ‘Mar Caribe’. Sin embargo, apenas entendimos que en estas dos piezas decidiera ocultarse detrás de una bailaora y un bailaor sin arte ninguno, que, además de no aportar nada, le tapaban. La diferencia entre escuchar un disco en tu casa y acudir a oírlo en directo, es que en directo puedes ver cómo coloca la mano izquierda sobre el dipasaón del instrumento y cómo resuelve con la mano derecha. Como, además, Cañizares es inexpresivo, una auténtica estatua, al final da lo mismo que estés en casa o en el teatro. El abuso de tangos y rumbas, con ‘picados’ vertiginosos cerca de la boca de la guitarra y un desmesurado protagonismo de la prima, la cuerda más efectista, convirtieron el concierto en una auténtica exhibición de técnica y fuerza, con la excepción de un par de baladas que fueron como caricias en la columna vertebral. Es un auténtico ‘animal’ de la guitarra y un músico sobrenatural. Sin embargo, eché en falta que alguna de las cuerdas de su guitarra tuviera en verdad alguna conexión con el alma del verdadero flamenco. O a lo mejor es que el analista llevaba el cuerpo para algo más que un vendabal musical.
Cañizares, en un momento de su brillante actuación de anoche. J.M.Cabrera/ATESE

Juan Manuel Cañizares, en un momento de su brillante actuación de anoche en la Sala Joaquín Turina de Cajasol. J. M.Cabrera/ATESE

Jueves Flamencos. Cuerdas del almaArtista invitado: Juan Manuel Cañizares.   Acompañantes: Juan Carlos Gómez, Charo Espino, Ángel Muñoz, Rafa Villalba e Íñigo Goldaracena.  Lugar: Sala Joaquín Turina de Sevilla, 18 de marzo de 2011.

No hace falta ser un experto en la materia para decir que el catalán de Sabadell Juan Manuel Cañizares es el guitarrista flamenco más espectacular desde hace años. Me gusta, entre otras cosas, porque se ha saltado a la torera la prohibición por parte de Zapaero de ir a más de 110 kilómetros por hora por autovías y autopistas. No sé si en la Sala Joaquín Turina de Cajasol hay o no radares; de haberlos, y teniendo en cuenta el recorte presupuestario de este ciclo flamenco en la edición de este año, le habría salido lo comido por lo servido. La mano izquierda del gran guitarrista sobrepasó anoche las limitaciones de velocidad en el diapasón de su guitarra, desde la primera pieza hasta la última. ¡Qué manera de correr! Casi no nos daba tiempo a disfrutar de su increíble sonido, un poco más flamenco que en conciertos anteriores en la ciudad de Sevilla, a escasos metros de donde nació el Niño Ricardo, el padre del toque sevillano. Cañizares -al que llaman cariñosamente El Cañi- vino a presentar a este ciclo el contenido de su último trabajo discográfico, Cuerdas del alma, sin conseguir llenar el teatro, que no es de los más grandes de Sevilla. Si embargo, acudieron algunos artistas, Esperanza Fernández entre ellos; y se dejaron ver algunos jóvenes guitarristas y aficionados al arte de la sonanta. Esta nueva obra musical de Cañizares es contundente, rotunda, vibrante y espectacular, pero sin ninguna pieza de esas que marcan un antes y un después en la carrera de un guitarrista de flamenco. Me refiero a toques imprescindibles para catalogar de muy flamenca una obra, alguna buena soleá, una taranta o una rondeña. Es un trabajo de una calidad musical extraordinaria, con composiciones de frases musicales muy originales y de indudable dificultad como, por ejemplo, las alegrías Collar de perlas y las guajiras Mar Caribe. Sin embargo, apenas entendimos que en estas dos piezas decidiera ocultarse detrás de una bailaora y un bailaor sin arte ninguno, que, además de no aportar nada, lo tapaban. La diferencia entre escuchar un disco en tu casa y acudir a oírlo en directo, es que en directo puedes ver cómo coloca la mano izquierda sobre el diapasón del instrumento y cómo resuelve con la mano derecha. Como, además, Cañizares es inexpresivo, una auténtica estatua, al final da lo mismo que estés en casa o en el teatro. El abuso de tangos y rumbas, con picados vertiginosos cerca de la boca de la guitarra y un desmesurado protagonismo de la prima, la cuerda más efectista, convirtieron el concierto en una auténtica exhibición de técnica y fuerza, con la excepción de un par de baladas que fueron como caricias en la columna vertebral. Es un auténtico animal de la guitarra y un músico sobrenatural. Sin embargo, eché en falta que alguna de las cuerdas de su guitarra tuviera en verdad alguna conexión con el alma del verdadero flamenco. O a lo mejor es que el analista llevaba el cuerpo para algo más que un impresionante vendaval musical.

16
Mar/2011

El Pele y su concepto de la pureza

A Antonio Montoya

El PeleEn el catálogo general de esta edición de Flamenco viene del Sur, el escritor jerezano José Manuel Caballero Bonald se refiere a cuando el cante era poco menos que para el goce privado de los gitanos. No todo el cante, sino el de ellos, supongo. Mientras se desarrollaba en “la clandestinidad” de algunas familias, Antonio Monge El Planeta y su sobrino Lázaro Quintana cantaban seguidillas extremeñas y madrileñas en los teatros del país; Curro Dulce cantaba y bailaba el tango americano y uno de los Marrurro hacía el oso en un teatro de Jerez, cuando no “el tonto”, según la prensa de la época. Todo en el siglo XIX, cuando la pureza residía en la clandestinidad más romántica, según el célebre novelista. Más de siglo y medio después, el ciclo del Teatro Central –en el que nunca hemos visto al prestigioso flamencólogo–, se encargó de ofrecernos anoche un recital de un cantaor gitano de Córdoba que tiene su propio concepto de la pureza del cante, sin necesidad de hacer el oso o de cantar seguidillas madrileñas. Su pureza está en su interior, en su manera de templarse, de colocar la voz, de sentir el cante, unas veces desenterrando con sus propias uñas al gran Juan Talega, en las tonás fragüeras, y otras desempolvando el eco caracolero. Es igual de puro cuando evoca los ayes lastimeros del seguiriyero Manuel Torre, que cuando nos devuelve la canción Alfonsina y el mar, de Mercedes Sosa, envuelta en un velo negro de pena. Si El Pele canta con esta pureza, con esta profundidad, ¿cómo lo haría su tatarabuelo, que sería coetáneo de Lázaro Quintana? A lo mejor, con menos enjundia que su tataranieto, que tiene en la garganta una fragua trianera. Vino algo pachucho, resfriado, con la voz herida, pero su merma de facultades la aprovechó para bajar la muleta y comunicar su emoción mejor que cuando pregona pescado en una imaginaria plaza de abastos decimonónica. Con dos grandes guitarristas, Patrocinio Hijo y el Niño Seve, el cantaor cordobés desgarró su garganta en las tonás y en las seguiriyas, meció el compás en la soleá y en las alegrías, durmió la voz en las malagueñas y los abandolaos y se marcó una pataíta con arte en las bulerías. Es un cantaor de inspiración, de pinceladas, que unas veces te mata de arte y otras, pocas, de aburrimiento. Anoche demostró de nuevo, sin ser la suya una gran faena, que mientras más dicen los agoreros que esto se ha acabado, es más gitano su cante y más nos pellizca en las entretelas del alma.

13
Mar/2011

De Utrera al cielo y del cielo a la gloria

Al Chache Diego

Jesús de la Frasquita y Mari Peña derrocharon naturalidad y pureza. Fotografías: Bohórquez.

Jesús de la Frasquita y Mari Peña derrocharon naturalidad y pureza sobre el escenario del Teatro Enrique de la Cuadra. Fotografías: Bohórquez.

Los aficionados de Utrera y de localidades cercanas a la tierra de los Hermanos Quintero que llenaron el Teatro Enrique de la Cuadra, salieron botando a compás con el estreno de un espectáculo que el pasado sábado rindió honores a las más célebres del cante de la tierra, Fernanda y Bernarda, las eternas Niñas de la calle Nueva. Todos coincidían en que había sido “algo diferente”, acostumbrados al Potaje Gitano, que es otra historia. De Utrera al cielo, espectáculo que podrá verse en otros pueblos sevillanos -debería ser así-, es una obra de un formato escénico sencillo, con un simpático narrador, Danideutrera, quien ofreció toda una conferencia de una manera original y, sobre todo, amena y divertida. Este narrador iba desglosando con datos precisos y opiniones certeras la trayectoria de las hermanas de Utrera, poniéndoles el toro en suerte a los encargados de interpretar sus cantes. Se trataba de eso, de dar a conocer el repertorio de las artistas universales, por parte de nuevos intérpretes del cante de la tierra y con la colaboración de José Valencia y Tomasa la Macanita, que pusieron profesionalidad y mucho arte, sin restarle méritos a los locales Mari Peña, de una naturalidad impresionante; a su hermano, Jesús de la Frasquita, con un sabor añejo extraordinario; a Inés de Utrera, una gran artista que no ha tenido mucha suerte, con la majestad que tiene sobre las tablas; y a su hermano Luis.

José Valencia dio toda una lección de profesionalidad y calidad. Ya le llegará su hora.

El cantaor José Valencia dio toda una lección de profesionalidad y calidad cantaora. Ya le llegará su hora a tan buen artista.

Entre todos se encargaron en poco tiempo de que el espíritu de las hermanas gitanas se metiera en el teatro, después del preámbulo de unas imágenes de las artistas que nos prepararon el cuerpo para disfrutar de un flamenco sin maquillaje, puro, sincero, de un gran valor en unos tiempos en los que no abunda la verdad jonda. José Valencia es una de las escasas verdades de estos días, en lo que concierne al cante puro gitano, como demostró en las clásicas cantiñas de Popá Pinini. De unas facultades portentosas, su compás y su metal gitanos hicieron vibrar al público en todo lo que hizo, con la sabrosa guitarra de Pitin Hijo, director de la obra, la justa percusión del lebrijano Tete Peña y las palmas de Jesús de la Buena, Gaspar de Cuchara y Luis Suárez, quien también cantó.

La Macanita entregó el alma en la soleá de Fernanda, uno de los espejos en los que se mira.

La Macanita entregó el alma en la soleá de Fernanda, uno de los espejos en los que se mira. Es de las pocas que llevan el arte flamenco en las tripas.

Ante tanta identidad utrerana La Macanita no tuvo más remedio que poner su garganta jerezana de bronce viejo al servicio de la obra, evocando a Fernanda por soleá con una gran emoción y cantando y bailando por bulerías como muy pocas son capaces de hacerlo en nuestros días. Naturalmente, la obra no fue perfecta y tiempo tendrán de pulirla, de iluminarla un poquito más y de organizar algo mejor las entradas y salidas del escenario. Salvo estas puntualizaciones, el espectáculo está muy bien y cumplió su objetivo, que era el de rescatar el legado musical de dos artistas gitanas que sin irse nunca de Utrera supieron llevar por el mundo lo que aprendieron en su propia casa, de su familia, de los flamencos de su pueblo. Si serían gitanas estas hermanas, que una vez que fueron a Nueva York y se subieron a un rascacielos preguntaron que por dónde caía Utrera. Verdaderamente geniales.

Inés de Utrera, sobrina de Fernarda y Bernarda, puso su arte al servicio de la causa.

Inés de Utrera, sobrina de Fernarda y Bernarda, puso su arte al servicio de la causa. Esta mujer tiene una majestad fuera de lo normal.

10
Mar/2011

El gran secreto de Fernando el de Triana: era del Barrio de San Luis

A Pepa Sánchez

Fernando el de Triana, 'El Decano del Cante'.

Fernando el de Triana, 'El Decano del Cante Jondo'. 1934.

Mi primer libro, La Sonanta (Triana, 1993), se ocupó de la vida y obra de Fernando Rodríguez Gómez, conocido por el sobrenombre artístico de Fernando el de Triana. No es un gran libro, pero aporté muchos documentos sobre el artista, su familia y su vida. Siempre he querido reeditar el libro para completar una biografía necesaria para el mundo del flamenco, por ser Fernando, además de un cantaor importante de su tiempo (1867-1940), el primer cantaor de la historia del flamenco que se atrevió a escribir un libro sobre su arte, Arte y artistas flamencos (Madrid, 1935), una obra verdaderamente fundamental por la gran cantidad de datos biográficos que aporta sobre muchos artistas de su tiempo, además de un material fotográfico de incalculable valor. Sin ese libro no sabríamos ni la mitad de lo que sabemos sobre los creadores de lo que hoy conocemos por flamenco. Se llegó a decir que la obra no la escribió Fernando, sino Tomás Borrás, algo que es absolutamente incierto porque obra en mi poder desde hace años una copia del manuscrito original de su puño y letra, que fue pasado a máquina por Blas Infante, quien llegó a escribir incluso un prólogo que al final no se incluyó en el libro, seguramente por motivos políticos. Arte y artistas flamencos, la famosa obra literaria del Decano del Cante Jondo, como le llamaban a Fernando, comenzó a gestarse en Coria del Río, donde el cantaor tuvo un chiringuito junto al Guadalquivir, en la zona conocida como El Carrascalejo. Tras ofrecer una conferencia en el Centro Cultural Instructivo, en 1932, en la que estuvieron Blas Infante y el gran pintor sevillano José Rico Cejudo, surgió la idea de convertir sus apuntes en un libro, que se editó gracias a la generosidad de la gran Antonia Mercé La Argentina, como es sobradamente conocido. Fernando apenas da apuntes sobre su dilatada carrera y ocultó importantes episodios de su vida, entre otros, el verdadero lugar de su nacimiento, que escondió porque, criado en Triana, siempre dio a entender que era nacido en el barrio e hijo de “un pobre herrero y romaní de Triana”, algo que no es cierto. Ni nació en Triana ni era hijo de un herrero romaní. Y, desde luego, por sus venas no corría sangre gitana, a pesar de que se lo diera a entender al irlandés Walter Stakie en Don Gitano, en una entrevista que di a conocer en mi libro La Sonanta en 1993. Fernando era hijo de un sevillano, Joaquín Rodríguez Jiménez,  y de una trianera, Ana Gómez Pérez, la hija de Fernando Gómez El Cachinero. Sus padres se casaron a principios de los 60 del siglo XIX y tuvieron a su primer hijo, Joaquín, en la calle Pópulo, en 1864. Esta calle está más o menos detrás de la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla. Al poco tiempo el matrimonio se trasladó a la calle Pozo, en el célebre barrio de San Luis, cerca de la Macarena, donde vino al mundo Fernando el día 15 de abril de 1867. Concretamente en el número 2 de esta calle y a las seis de la mañana. El gran Fernando el de Triana era macareno. ¡Menuda bomba!

Partida de nacimiento de Fernando el de Triana.

Partida de nacimiento de Fernando el de Triana. Documento hasta ahora inédito.

Sólo en una entrevista que le hicieron con motivo de la presentación de su libro, el cantaor confesó ser sevillano y criado en Triana. Pero nunca dijo, que sepamos, que había nacido en el barrio de San Luis y que había sido bautizado en la Parroquia de San Gil, en la Macarena. Era el gran secreto del pobre Fernando, que llegó a Triana siendo un niño, donde nacieron sus dos hermanas, Rosario y María del Carmen, concretamente en la calle Verbena. Más tarde habitaría en dos domicilios de la calle Pureza. Hasta que su dedicación al cante le obligó a recorrer España y convertirse en un nómada de lo jondo. Aquel libro mío de 1993 se tuvo que editar a la carrera y se quedó fuera mucha información por falta de presupuesto. Lo editó, por cierto, el entrañable político sevillano Alberto Jiménez Becerril, al que ETA asesinó seis años después junto a Asunción, su esposa. Ahora sería el momento de reeditarlo o reeditar Arte y artistas flamencos, la gran obra de Fernando, con una completa biografía sobre el artista y una revisión a fondo de un texto de una gran importancia para la historia del flamenco. No nació en Triana, pero siempre será Fernando el de Triana, que murió en la localidad sevillana de Camas, en la miseria, en su taberna La Sonanta, el día 7 de septiembre de 1940.