Monthly Archives: Diciembre 2010

30
Dic/2010

El Adiós de Camarón en ‘El Johnny’

Universal ha editado el último concierto ofrecido por Camarón de la Isla, ‘De Madrid al Cielo’, que tuvo lugar el día 25 de enero de 1992 en el San Juan Evangelista de Madrid, conocido por ‘El Johnny’, El genio había cantado antes en el Festival Flamenco de Nimes, en Francia, así que llegó agotado y con un fuerte dolor en el hombro izquierdo. No quería cantar, se negaba en rotundo, recluyéndose en el hotel Príncipe Pío, de la capital de España. Más de quinientas personas abarrotaban el local y se había corrido el rumor de que el cantaor no cantaría esa noche. “Otra espantá”, decían algunos, con ganas de montar el mingo. Sin embargo, uno de los responsables de la organización del concierto le convenció y José salió al escenario de ‘El Johnny’ con la cara de un muerto y las fuerzas justas. Eligió la soleá por bulerías para ir templando la voz, que estaba bajo mínimos. Tomatito le tocó con gran suavidad y sin muchos adornos. Le dio varias entradas, pero no se arrancaba con la salida. Hasta que decidió arrojarse a la arena del cante. ‘Las cuento y no están cabales’…, así comenzó su último recital. En el segundo cante ya se metió al público en el bolsillo, arrancando los primeros aplausos de la noche. ‘Válgame Dios/ qué alegría tiene todo el mundo/ y que fatigas tengo yo’. Camarón eligió letras que dejaban claro su momento físico y síquico, su delicado estado de salud. Acabando la soleá con una copla de clara lamentación y resignación: Si no me sirven pa na/. Pa qué quiero los dineros/ si no me sirven pa na/. Salud es lo que yo quiero y no la puedo comprá. Cuando cerró este cante, el público enloqueció y un escalofrío recorrió la historia del cante. El genio acababa de comenzar su último recital por el que cobró tres millones y medio de pesetas, una fortuna para la época. Dio su última lección de cante en una ciudad donde siempre fue un ídolo, desde que comenzó a darse a conocer en sus tabalos y donde conoció a quien le influyó más de lo que se ha dicho: Enrique Morente, al que José llamaba “Enrique el cantante”, según me dijo un día la esposa del genial cataor isleño, una vez que éste ya había fallecido. No es que no le gustara su estilo; se refería a que andaba y vestía como los cantantes de rock.
El resto del concierto fue tan emocionante como este primer cante. Le preguntó a Dios, por tangos, que cuándo lo iba a subir a los cielos; y acabó arañando el velo de todas las almas presentes con tres fandangos, acordándose de la muerte de su padre en el último. Acabó de cantar, se metió en el camerino, recibió a una gran cantidad de amigos y admiradores y, agotado, se puso su abrigo largo de paño y se fue para simpre de los escenarios.
Todavía hay quienes cuestionan a Camarón de la Isla como uno de los grandes genios del cante flamenco, como otros discuten la importancia de Don Antonio Chacón, Marchena o Morente. El flamenco es un arte de discutidores, de polemistas, y eso hace que sea vivo, que esté en constante evolución. Es tan diverso y con tantos misterios aún por resolver sobre sus orígenes, que apasiona lo mismo a los artistas que a los aficionados y a los críticos y flamencólogos. José Monge Cruz, ‘Camarón de la Isla’, puso a muchos de acuerdo, pero se fue cuando el mundo comenzaba a reconocer que era la voz más impresionante que había nacido.

Al maestro Camarón

camaron

Universal ha editado el último concierto ofrecido por Camarón de la Isla, De Madrid al Cielo, que tuvo lugar el día 25 de enero de 1992 en el San Juan Evangelista de Madrid, conocido por El Johnny, El genio había cantado antes en el Festival Flamenco de Nimes, en Francia, así que llegó agotado y con un fuerte dolor en el hombro izquierdo. No quería cantar, se negaba en rotundo, recluido en el hotel Príncipe Pío de la capital de España. Más de quinientas personas abarrotaban el local y se había corrido el rumor de que el cantaor no cantaría esa noche. “Otra espantá”, decían algunos, con ganas de montar el mingo. Sin embargo, uno de los responsables de la organización del concierto le convenció y José salió al escenario de El Johnny con la cara de un muerto y las fuerzas justas. Eligió la soleá por bulerías para ir templando la voz, que estaba bajo mínimos. Tomatito le tocó con gran suavidad y sin muchos adornos. Le dio varias entradas, pero no se arrancaba con la salida. Hasta que decidió arrojarse a la arena del cante. Las cuento y no están cabales…, así comenzó su último recital. En el segundo cante ya se metió al público en el bolsillo, arrancando los primeros aplausos de la noche. Válgame Dios/ qué alegría tiene todo el mundo/ y que fatigas tengo yo. Camarón eligió letras que dejaban claro su momento físico y síquico, su delicado estado de salud. Acabando la soleá con una copla de clara lamentación y resignación: Si no me sirven pa na/. Pa qué quiero los dineros/ si no me sirven pa na/. Salud es lo que yo quiero/ y no la puedo comprá. Cuando cerró este cante, el público enloqueció y un escalofrío recorrió la historia del cante. El genio acababa de comenzar su último recital por el que cobró tres millones y medio de pesetas, una fortuna para la época. Dio su última lección de cante en una ciudad donde siempre fue un ídolo, desde que comenzó a darse a conocer en sus tabalos y donde conoció a quien le influyó más de lo que se ha dicho: Enrique Morente, al que José llamaba “Enrique el cantante”, según me dijo un día la esposa del genial cataor isleño, una vez que éste ya había fallecido. No es que no le gustara su estilo; se refería a que andaba y vestía como los cantantes de rock. El resto del concierto fue tan emocionante como este primer cante. Le preguntó a Dios, por tangos, que cuándo lo iba a subir a los cielos; y acabó arañando el velo de todas las almas presentes con tres fandangos, acordándose de la muerte de su padre en el último. Acabó de cantar, se metió en el camerino, recibió a una gran cantidad de amigos y admiradores y, agotado, se puso su abrigo largo de paño y se fue para siempre de los escenarios.  Todavía hay quienes cuestionan a Camarón de la Isla como uno de los grandes genios del cante flamenco, como otros discuten la importancia de Don Antonio Chacón, Marchena o Morente. El flamenco es un arte de discutidores, de polemistas, y eso hace que sea vivo, que esté en constante evolución. Es tan diverso y con tantos misterios aún por resolver sobre sus orígenes, que apasiona lo mismo a los artistas, los aficionados, los críticos y los flamencólogos. José Monge Cruz, Camarón de la Isla, puso a muchos de acuerdo, pero se fue cuando el mundo comenzaba a reconocer que era la voz más impresionante que había nacido.

http://www.youtube.com/watch?v=zWqymBIvVHA&feature=related

23
Dic/2010

Los grandes genios también aburren

A Rafael Prada

El ciclo ‘Jueves Flamencos’, de Cajasol, se clausuró anoche con ‘La Edad de Oro’, del bailaor y coreógrafo sevillano Israel Galván. Lleno absoluto para vibrar con el número uno del baile flamenco, aunque hay quienes aseguran que lo que hace el de la Puerta Osario no es flamenco, sino algo que se le parece. No comparto esa opinión porque, al menos anoche, el repertorio de Galván, Arcángel y Alfredo Lagos rezumó flamenquería.  Israel tiene tanto dominio del baile flamenco, del compás, de la plasticidad y el sentido musical, que por lo general es un placer sentarse en una butaca a disfrutar con su singular manera de interpretar el clásico baile andaluz. Delgado como un lápiz y con unas facultades asombrosas, cada baile suyo es una exhibición de movimientos muy personales que adorna con poses quizás un tanto repetitivas, pero debidamente estudiadas para maravillar a quienes ya no le exigen nada más que lo que ha acabado siendo su estilo. Decía Valderrama que hay que tener un sello aunque sea de Correos, y es lo que tiene el hijo del también bailaor Pepe Galván. El problema es que cuando le ves bailar con frecuencia, como es nuestro caso, su ensalada de poses y movimientos tan estudiados puede llegar a aburrir. Da la impresión de que lleva preparadas hasta las improvisaciones, y eso le resta emoción a su baile.
No podemos hablar de espectáculo de baile porque el cante de un inspirado Arcángel tuvo su protagonismo, unas veces cantándole al bailaor y otras emancipándose del baile para bordar las malagueñas de El Mellizo y las seguiriyas de Triana. También se lució Alfredo Lagos, uno de nuestros mejores guitarristas. Israel tuvo momentos geniales en la bulería por soleá, en el martinete, en la farruca, en los tangos y en las bulerías. Pero también ‘ojaneó’ en el ‘Pregón del Uvero’ y en los fandangos del Gloria, piezas en las que apenas hubo lazos de conexión entre cante y baile, sino una anarquía total. Pero como suele ocurrir en todos los recitales del gran bailaor sevillano, sus pinceladas geniales salvaron una noche que no quedará en los anales del baile flamenco, aunque, como es lógico, cada uno contará la feria como le ha ido. Confieso que hubo tres o cuatro momentos para quitarse el sombrero, de esos que te dan ganas de gritarle que es un genio. Pero hasta los genios aburren en ocasiones cuando son genialidades un tanto vistas y requetepensadas. El baile de Israel tiene una base de talento indiscutible, de creatividad meritoria. Pero si al flamenco le quitas la emoción de lo inesperado, del arranque espontáneo, se acerca demasiado a la danza.

ARCANGEL Y GALVAN011El ciclo Jueves Flamencos, de Cajasol, se clausuró anoche con La Edad de Oro, del bailaor y coreógrafo sevillano Israel Galván. Lleno absoluto para vibrar con el número uno del baile flamenco, aunque hay quienes aseguran que lo que hace el de la Puerta Osario no es flamenco, sino algo que se le parece. No comparto esa opinión porque, al menos anoche, el repertorio de Galván, Arcángel y Alfredo Lagos rezumó flamenquería.  Israel tiene tanto dominio del baile flamenco, del compás, de la plasticidad y el sentido musical, que por lo general es un placer sentarse en una butaca a disfrutar con su singular manera de interpretar el clásico baile andaluz. Delgado como un lápiz y con unas facultades asombrosas, cada baile suyo es una exhibición de movimientos muy personales que adorna con poses quizás un tanto repetitivas, pero debidamente estudiadas para maravillar a quienes ya no le exigen nada más que lo que ha acabado siendo su estilo. Decía Valderrama que hay que tener un sello aunque sea de Correos, y es lo que tiene el hijo del también bailaor Pepe Galván. El problema es que cuando le ves bailar con frecuencia, como es nuestro caso, su ensalada de poses y movimientos tan estudiados puede llegar a aburrir. Da la impresión de que lleva preparadas hasta las improvisaciones, y eso le resta emoción a su baile. No podemos hablar sólo de espectáculo de baile porque el cante de un inspirado Arcángel tuvo su protagonismo, unas veces cantándole al bailaor y otras emancipándose del baile para bordar las malagueñas de El Mellizo y las seguiriyas de Triana. También se lució Alfredo Lagos, uno de nuestros mejores guitarristas. Israel tuvo momentos geniales en la bulería por soleá, en el martinete, en la farruca, en los tangos y en las bulerías. Pero también ojaneó en el Pregón del Uvero y en los fandangos del Gloria, piezas en las que apenas hubo lazos de conexión entre cante y baile, sino una anarquía total. Pero como suele ocurrir en todos los recitales del gran bailaor sevillano, sus pinceladas geniales salvaron una noche que no quedará en los anales del baile flamenco, aunque, como es lógico, cada uno contará la feria como le ha ido. Confieso que hubo tres o cuatro momentos para quitarse el sombrero, de esos que te dan ganas de gritarle que es un genio. Pero hasta los genios aburren en ocasiones cuando son genialidades un tanto vistas y requetepensadas. El baile de Israel Galván tiene una base de talento indiscutible, de creatividad meritoria, de indudable novedad artística. Pero si al flamenco le quitas la emoción de lo inesperado, del arranque espontáneo, se acerca demasiado a la danza contemporánea.

23
Dic/2010

Morente y su amor por Sevilla

Enrique Morente, en una de sus últimas visitas a Sevilla. Javier Cuesta.

Enrique Morente, en una de sus últimas visitas a Sevilla. Javier Cuesta.

A Ricardo Miño

Enrique Morente sintió siempre un gran cariño por Sevilla, de donde fueron algunos de sus maestros: Pepe el de la Matrona, Bernardo el de los Lobitos, Pepe Marchena, Antonio Mairena, Caracol, Pepe el Culata, la Niña de los Peines, Tomás Pavón y Manuel Escacena, entre otros, eran algunas de sus referencias más importantes. Pero por encima del amor que sentía por estos maestros, Enrique era un enamorado del perfume de Sevilla, del duende de Triana y del mosto del Aljarafe. El pintor sevillano Antonio Badía y otros amigos le llevamos un día a una taberna de Umbrete, El Tigre, se quedó prendado del lugar y se hizo cliente habitual. Le encantaban las cigalas que suele haber en este bar y, desde luego, el mosto. Recuerdo que un mes de julio, con un calor que fundía las suelas de los zapatos con el asfalto, al Maestro se le antojó “un mostito” y alguien le dijo que no era la época. Enrique, que sabía ya todos los secretos de nuestra tierra, dijo que el Tigre de Umbrete tenía mosto todo el año. Nos quedamos de piedra. Llegamos a la taberna y en seguida, después de los correspondientes saludos y abrazos, El Tigre sacó de un cuarto oscuro algunas botellas de mosto, de cristal negro, que tenía reservadas para ciertas ocasiones. Aunque les parezca mentira, el mosto estaba exquisito. Le encantaban las aceitunas de Arahal y todos los años iban a su casa algunos amigos de este pueblo para llevarle una buena garrafa de gordales aliñadas o de manzanillas cocidas en cáutica. Degustaba también las famosas prietas, que son parte fundamental de la gastronomía autóctona de Arahal. Su bar preferido de Arahal era La Mazaroca, al que solía ir también con alguna frecuencia. Enrique tenía una gran cantidad de admiradores en este pueblo, y un buen número de amigos, como Joaquín Cano, Paco Esquivel o Silverio Blanca. Su muerte ha sido llorada en Arahal tanto como en Granada, sin ninguna duda. No le resultó fácil al desaparecido maestro del cante conquistar a los sevillanos. La crítica de los años 70 y 80 fue extremadamente cruel con él y nunca llegó a entender este rechazo por parte de críticos como Manuel Barrios, José Antonio Blázquez o Miguel Acal. Le dolía que en una ciudad a la que adoraba y de la que había aprendido tanto, los críticos lo machacaran sin piedad. Sin embargo, sabía que tenía también muchos seguidores. Llenaba los teatros últimamente y fue galardonado con el Compás del Cante en 1995, contra todo pronóstico. Esta distinción le llenó de orgullo y le compensó por todas esas malas críticas de quienes nunca supieron ver la clase de cantaor y de artista que había en Enrique Morente. Sería muy hermoso que la ciudad de Sevilla tuviera un detalle con Enrique Morente, por su amor a esta ciudad y a sus pueblos. En Arahal ya lo tuvieron dedicándole El Gurugú del 2008. Ahora deberían tenerlo en Sevilla, donde el Maestro pasó algunos de los ratos más agradables de su vida y nos ofreció también momentos de una altura artística extraordinaria, en la Bienal y fuera de la Bienal. Recuerdo ahora cuando vino a la Universidad de Sevilla a cantar en homenaje al gran poeta Antonio Machado. Aquella noche Enrique hizo una versión de la caña que nos dejó a todos sin aliento. Cientos de estudiantes lo vivieron.

http://www.youtube.com/watch?v=djXqd3BZPbs

21
Dic/2010

Hola, soy Surco. Feliz Navidad

Navidad 012.1comA mi vecino Fandi (es un yorkshire enano)

Hola, soy Surco. Perdonen que invada el sagrado territorio de La Gazapera, pero en estas fiestas tan entrañables para ustedes los humanos, en las que aún no he probado ningún dulce -es curioso que me nieguen los manjares navideños con la excusa de que me puedo quedar ciego, cuando los que se ponen ciegos, de dulces, son mis dueños-, quiero desearos toda la felicidad del mundo. Soy un ovejero alemán muy tímido -los perros acabamos pareciéndonos a nuestros dueños-, pero mi amigo Bohórquez me ha convertido en una celebridad mundial y creo que estoy obligado a desearos lo mejor para estos días tan especiales. Supongo que no probaré el cordero de Nochebuena, el besugo de Nochevieja, el rico mosto del Aljarafe ni las gambas de Huelva, pero estoy encantado con el árbol de Navidad en el salón y los hermosos villancicos de Mariana Cornejo que tiene puestos todo el día Mariángeles. Estos días he notado muy triste a Manolo. Nunca le había escuchado llorar y he estado a su lado, dándole cariño, devolviéndole el que él me da todos los días, desde que entré en esta casa, donde el amor lo ocupa todo. Deberían verle cómo se revuelca en el campo conmigo, con lo grande que es. Ahora me ha apuntado a una escuela para perros, y no sé muy bien para qué. El otro día, cuando fuimos a hacer la inscripción le escuché que le decía al adiestrador no sé que sobre contestar comentarios en La Gazapera, porque estaba desbordado. Hombre, soy un perro listo, pero todo tiene un límite. Puedo aprender a no tirar de la correa, a no comer nada del suelo, a no echarle las manos a nadie y a hacerme el muerto, si hiciera falta. Pero si me va a llevar a la escuela para enseñarme a hacer su trabajo, está apañado. Los perros somos egoístas, queremos todo el cariño para nosotros, las caricias y los mimos. Como tenemos una vida corta la queremos aprovechar al máximo y yo he tenido la suerte de que me hayan adoptado en un hogar que me gusta, aunque echo de menos una casa con olivos y naranjos en la que pueda correr todo el día detrás de las mariposas. Todo llegará. Mientras se cumplen mis sueños, deseo que estos días lo pasen ustedes muy bien leyendo La Gazapera y disfrutando con vuestras familias. Yo tendré ración doble de pienso, supongo, y si puedo robar algún día alguna cabeza de gamba o meterle mano a algún hueso del cordero de Nochebuena, lo haré sin dudarlo. Feliz Navidad a todos los gazaperos y las gazaperas.

18
Dic/2010

‘Surco’ irá el lunes a la escuela

A mi amigo Surco

Surco 6

Surco ya tiene seis meses de vida y el lunes comienza a ir a la escuela para un adiestramiento básico, aunque es más bueno que el pan de rosca. Se ha comido dos o tres macetas, pero eso es poco para la energía que tiene. Estos días, como me ha visto triste por lo de la muerte de Enrique Morente, siempre ha estado a mi vera. Los perros tienen un sexto sentido para estas cosas. Surco me ha cambiado la vida y me están viniendo bien las tres horas diarias que le dedico, con largos paseos por el campo e interminables revolcones entre los olivos. Estoy adelgazando y apenas me duelen ya las rodillas. Me estaba atrofiando, pero Surco me está poniendo en forma. Siempre he pensado que correr es de cobardes, pero ahora corro todos los días con él por el campo. Lo va a adiestrar Juan Regueira Pérez, del Club Canino Torrepalma, en Carmona. Es un gran profesional y confío en que haga un buen trabajo. Será un adiestramiento básico: que no tire de la correa, que no coma nada del suelo, que me obedezca un poco y, sobre todo, que sea sociable. No hace falta más, porque Surco es un perro cariñoso, obediente y lleno de vida. Es mi mejor amigo.

15
Dic/2010

Buen viaje, Maestro Morente

A Juan Mesa

morente adiós

Aquí estoy otra vez, Maestro. He estado dándote el último hasta luego, en Granada, en tu tierra, que parecía hoy una rosa decolorada, sin perfume, con un frío que no venía precisamente de Sierra Nevada, sino del fondo de la tierra. He ido a verte con Antonio Badía, Paco Vega y el Juani de la Algaba, amigos tuyos y míos, compañeros hoy en el dolor y a partir de ahora en la nostalgia, en la ausencia, la tuya, que será demasiado dura para sobrellevarla con un solo corazón. Nada más entrar en Granada, en tu Granada, sentí un escalofrío terrible, como si una seguiriya de Caracol me hubiera atravesado el velo del alma. Fosforito fue el primero en saludarme con un abrazo en la misma entrada del Teatro Isabel la Católica. Entramos juntos a visitar la capilla ardiente y el impacto fue brutal. Tan brutal que escapamos rápidamente de allí y nos fuimos a la Taberna Castañeda a apagar con vino el fuego que nos había prendido en el corazón aquella funérea estampa lorquiana, con tu mujer y tus hijos enlutados y muchos jóvenes acomodados en el patio de butacas mirando, como ausentes, el ataúd que cobijaba tus restos sobre un mar de coronas y una gigantesca fotografía tuya en la Alhambra. Tenías que haber visto la cantidad de personas que había rodeando el teatro, caras descompuestas, como las de Miguel Ríos, García Montero, Manolo Sanlúcar, Mariquilla, Manolete, la Yerbabuena, Paco Jarana, Arcángel, Segundo Falcón, Javier Barón, Paco Cortés, Vicente Amigo, Juan Carlos Romero, Antonio Campos y tantos compañeros y amigos tuyos que no acababan de creerse que te hubieras ido. Cuando el manto negro de la noche ocultaba Granada emprendimos el viaje de regreso a Sevilla y aquí estoy ya, en casa, escribiéndote otra carta y pensando en lo solo que te has quedado en el Cementerio de San José, custodiado por la Alhambra. Y en lo solos que nos hemos quedado los que te queremos y seguimos creyendo en ti. Y he de decirte, Maestro, que ahora somos muchos los que creemos en ti como el gran artista que fuiste. España entera se ha hecho morentista de repente, de la noche a la mañana. Así es este país, Enrique. Ganas me dan de decir cuatro cosas, pero estoy muy cansado. Ahora sólo me apetece apagar la luz, cerrar los ojos e imaginarte sentado en la Torre de la Vela buscando con la mirada la estrella fugaz que se encargará de llevarte a la eternidad. Buen viaje, Maestro Morente.

14
Dic/2010

La lucha entre el periodista y el amigo

A todos los granaínos

Familiares y amigos portan el féretro con los restos del maestro, entrando en la SGAE. EFE

Familiares y amigos portan el féretro con los restos del maestro Enrique Morente, entrando en la SGAE. Al frente, sus cuñados Antonio Carbonell y Montoyita. Fotografía de EFE

Hola, queridos gazaperos. Llevo muchas horas sin contestar los comentarios y espero que lo entendáis porque las visitas al blog se desbordaron ayer hasta el punto de duplicarse, con respecto a las de cada día. Tuvimos 2. 400 visitas y decenas de comentarios, que entraban directamente, sin que yo los leyera. Mañana estaré en Granada para darle el último adiós al Maestro. La capilla ardiente se instalará en el Teatro Isabel la Católica a las 15.00 horas. Luego, sobre las 19.30 horas, los restos del cantaor y amigo recibirán cristiana sepultura en el cementerio de San José, al lado de la Alhambra. Ayer fue un día duro para mí y para miles de admiradores de Enrique. Todos estos días han sido muy duros. Cuando el pasado día 6 dimos en La Gazapera la noticia de su gravedad, y al día siguiente, en El Correo, sabía ya que el Maestro había sido operado de un cáncer de esófago el día 4 y que una complicación en el postoperatorio lo había llevado de nuevo al quirófano, donde entró en coma. Ante una información como ésta, uno se plantea contarlo todo, que es la obligación del periodista, o no contarlo todo. Tuve una pelea conmigo mismo durante más de una hora y al final opté por contar sólo lo que de verdad interesaba desde el punto de vista periodístico, que era la noticia de que Enrique estaba grave en la clínica La Luz de Madrid. No soy periodista, sólo el crítico de flamenco de El Correo de Andalucía. Quiero decir con esto que eso me permite guardarme para mí la información que me llegue de manera confidencial a través de amigos o familiares de artistas, aunque eso signifique no ser un buen periodista. Supe que Mario Maya se iba a morir y no lo conté, en vista de que ni él ni la familia querían que se supiera. Y sobre la enfermedad de Enrique he ido contando sólo algunos detalles, auque sin esconder su gravedad. Les aseguro que llegó un momento en el que estuve a punto de contar todo lo que sabía, que era bastante, porque no entendía el mutismo por parte de la familia, que, por otra parte, es comprensible en momentos tan delicados. Además, según hemos sabido después del fallecimiento la familia tampoco tenía toda la información de lo que le pasaba al Maestro. En definitiva, espero que entendáis lo difícil que resulta a veces esta profesión. Sobre todo, cuando se trata de tener que ejercerla para informar sobre la muerte de un amigo del alma, del artista al que más he admirado.

13
Dic/2010

Donde quiera que estés, Maestro

A Rafael Arjona

Morente niñoNo ha podido ser, Maestro. Ni siquiera pidiéndoselo a Dios, con el que llevo cincuenta años enfadado. Y después de la faena de hoy…Te has ido y tengo ahora mismo el corazón que no sé si va a soportar tanto dolor. Ni siquiera he podido llorar todavía, apenas he tenido tiempo. Seguramente, cuando te acabe de escribir esta última carta sacaré a Surco a dar un paseo al campo y gritaré como un animal para que el corazón no me reviente como un tomate maduro cuando se estruja contra la tierra. Cuando uno se muere es para siempre, pero sólo se muere lo que se olvida y te prometo que jamás me voy a olvidar de ti ni de los tuyos, de tus hijos, de tu esposa, de tus amigos… Hoy he hablado con Antonio Badía y Rafaelito Arjona, el de Archidona. Están hundidos, pero saben que no te has ido sin acabar tu obra, que será la que te haga inmortal. Ya eres inmortal. Recuerdo que cuando murió Mairena sus seguidores decían en el velatorio, en Mairena del Alcor, que el cante se había acabado, que se lo había llevado el genio de los Alcores a ese lugar donde la diferencia no la marcan los hombres, sino el frío mármol que los cubre. El cante no se ha acabado con tu muerte. Todo lo contrario. Hay genios que crean incluso cuando mueren. Te veo en la fotografía que ilustra esta última carta y estoy convencido de que en la mirada de ese niño de la calle San Gregorio, en el Albaicín, el hijo de Encarnación Sotelo, la que cantaba saetas de Pinos Puente, estaba ya el genio. Esos caracoles de la cabeza, ese cigarro, esos ojillos mirando el futuro… Creo que ya sabías, en aquel tiempo, que habías venido al mundo para darle al cante jondo la última mano de barniz, después de que lo tallaran en vieja madera de roble artistas como Silverio, Chacón, Pastora, Marchena y Tomás. Ahí ya sabías que el viejo Matrona te reñiría por tus travesuras; que Aurelio te enseñaría los secretos del cante de El Mellizo; que Bernardo te prestaría su hilo de miel para que bordaras las malagueñas de la Trini; que Pastora peinaría tus rizos con sus peines de canela; que te reencarnarías en Chacón para acabar de armonizar sus increíbles escalas; que Manolo el de Huelva te ayudaría a templar la soleá; que Manolo el de Sanlúcar se asombraría con tu voz armónica y polifónica; y que heredarías de Marchena y de Valderrama y de Caracol y de Vallejo, el arrojo para cambiar los viejos esquemas del cante. ¡Ay, Maestro, la que has liado! Te has ido sin cantarme la solearilla que escribí para ti. Recuerdo cuando una noche me obligaste a cantarte unos fandangos de El Peluso en la casa del guitarrista Manuel Domínguez El Rubio, con el que ahora podrás recordar aquel mágico momento, y no precisamente por cómo canté, que lo hice para que me tiraran a los cochinos. Pero tus ojillos brillaron como luciérnagas en la noche fresca y perfumada del Aljarafe, como brillan ahora los míos mirando esa vieja fotografía del niño Morente, que guardaba para un momento especial. Me has partido el corazón, Enrique. No te lo reprocho. Siempre he sabido que te quería, que eras para mí un cantaor muy especial desde que llegó a mis manos tu primer cante. Pero ahora que te has ido a no sé muy bien dónde, estoy convencido de que me ha merecido la pena nacer. Donde quiera que estés, sé que algún día te volveré a encontrar.

13
Dic/2010

Enrique Morente acaba de morir

Fotografía del gran fotógrafo alemán Boris de Bonn.

Fotografía del gran fotógrafo alemán Boris de Bonn.

El Maestro Morente acaba de fallecer en la clínica La Luz de la capital de España, según me acaban de comunicar. Después de muchas horas de muerte cerebral se ha ido definitivamente a las 16. 40 de esta tarde. El lunes día 6 de noviembre adelantábamos la noticia en La Gazapera, del ingreso de Enrique Morente en la clínica madrileña La Luz, donde el cantaor y compositor granadino fue operado de urgencia de un cáncer de esófago. Hoy tenemos que comunicar su muerte. El maestro retrasó la operación para acabar el rodaje del documental El barbero de Picasso, a pesar de que, al parecer, conocía la gravedad de su enfermedad, según las conclusiones a las que han llegado sus amigos, que le escuchaban ciertos comentarios irónicos sobre la vida y la muerte.

CRÓNICA DE UNA MUERTE INACEPTABLE

El día 23 de noviembre, con motivo de un concierto que ofreció en El Molino de Barcelona, organizado por la cantaora catalana Mayte Martín, le confesó a la artista que estaba muy malo. “He venido porque se trata de ti”, le dijo. Sin embargo, su delicado estado de salud no le impidió ofrecer esa noche un gran concierto, según Mayte. “Cantó como nunca; con poca fuerza, pero con una profundidad increíble”. El día 2 acudió por sus propios pies a la clínica La Luz de Madrid para un nuevo reconocimiento y los médicos le dijeron que había que operar con urgencia. Lo operó el día 4 el cirujano extremeño Enrique Moreno González, una autoridad mundial en transplantes hepáticos y en cirugía de intervenciones gastrointestinales, pancreáticas y biliares. Este cirujano de 71 años fue Premio Príncipe de Asturias en 1999. La intervención quirúrgica duró desde las ocho de la tarde hasta las una  y treinta horas de la madrugada. Al parecer, la operación salió bien y Enrique llegó incluso a bromear con los médicos y la familia, con su conocida carga irónica. Sin embargo, en el postoperatorio, el maestro sintió unos dolores espantosos y llamaron al médico, que tardó dos horas en llegar, según fuentes cercanas a la familia, aunque esto está aún por confirmarse. Poco antes de entrar de nuevo al quirófano, al parecer, con una hemorragia interna, se produjo la lesión parcial en el cerebro y llegó a temerse seriamente por su vida. De hecho, una enfermera salió del quirófano y le dijo a la esposa del artista, la bailaora Aurora Carbonell, que se prepararan “para lo peor”. La mujer del maestro, en conversación telefónica con un admirador del artista, se refirió a que “le habían quitado una cosa fea”. Sin embargo, la palabra cáncer no trascendió hasta días después. El cantaor entró en estado de coma el lunes día 6 y desde ese día todo han sido especulaciones, conjeturas e informaciones poco contrastadas sobre el estado del artista granadino. A las setenta y dos horas del ingreso de un enfermo en un hospital la familia ya puede pedir un parte médico, que puede hacerse o no público según el deseo de la propia familia. En este caso, la familia Morente no era partidaria de dar a conocer el parte médico. Ni siquiera de mandar un comunicado a los medios de comunicación. El día 11 la familia mandó uno muy breve, a través de la SGAE, en el que anunciaban que el cantaor estaba “estable” y que todo seguía “igual”. Ese día ya se sabía que no había solución posible, aunque siempre se espera el milagro. De hecho, según algunas fuentes cercanas a la familia, el alcalde de Granada, que estuvo en el hospital el pasado día 10, comentó al llegar a Granada que el Ayuntamiento debería albergar la capilla ardiente, aunque esto está por confirmar.

Te querremos siempre, Maestro.

EL PARTE MÉDICO

La Clínica La Luz ha emitido esta tarde su primer comunicado sobre el estado de Enrique Morente, ingresado allí desde el pasado día 2, en el que certifica que el corazón del cantaor “dejó de latir” a las 16:40 horas y aclara que no ha informado hasta ahora por respeto “al secreto profesional”. Según el comunicado difundido esta tarde por el hospital entre los periodistas concentrados a las puertas del centro, minutos después de que tanto la SGAE como la familia informaran del deceso, “a las 16:40 de hoy el corazón de don Enrique Morente ha dejado de latir”. La nota señala, textualmente, que “el pasado día 2 de diciembre y como paciente de don Enrique Moreno, don Enrique Morente fue ingresado en la Clínica la Luz para ser intervenido. La operación se realizó el 4 de diciembre a las 20:00 horas por el doctor Moreno y su equipo”. ”Tras la intervención, el paciente fue trasladado a la UVI para su control postoperatorio, según el protocolo habitual. En la madrugada del pasado día 6 el enfermo experimentó un notable empeoramiento de su estado por lo que el doctor Moreno le reintervino de urgencia”. ”La Clínica La Luz, por respeto a la intimidad de la familia y al secreto profesional entre facultativos y pacientes no pudo informar públicamente en ningún momento de la evolución del cantaor”. La dirección y el personal de la Clínica La Luz, añade el comunicado, “se une al dolor de la familia de Morente, figura universal de la cultura española considerado en España y en el mundo entero como un genio del flamenco y quieren transmitir un mensaje especial de condolencia y afecto a su esposa e hijos a los que se han sentido muy unidos en estos días tan difíciles”.

LOS ACTOS FUNERALES

La capilla ardiente con los restos del Maestro Morente será colocada mañana (17.00 horas) en la Sociedad General de Autores de España (SGAE), en Madrid. Mañana mismo será trasladado a Granada, o el miércoles a primera hora, donde tendrá lugar su entierro, en el Cementerio de San José, al lado de la Alhambra. Antes, será colocada la capilla ardiente en el Teatro Isabel la Católica.


13
Dic/2010

El Maestro sigue con nosotros

Aunque algunos medios ya han dado por seguro el fallecimiento de Enrique Morente, acabo de hablar con una persona que está en el hospital y me dice que todavía no se ha certificado su defunción. Se habla de “muerte cerebral” pero su corazón todavía late, aunque ayudado por una máquina. Suponemos que se certificará su defunción de un momento a otro. Entendemos el trabajo de los medios, pero hay que esperar a que el hospital certifique su defunción y eso aún no ha pasado. Lo que sí ha pasado es que unos hijos de perra han robado en su casa de Granada aprovechando que no había nadie estos días, como es lógico. ¿Tiene arreglo el mundo?