La Gazapera | El blog de Manuel Bohórquez

Oct/10

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La Yerbabuena se atascó en el barro

va Garrido La Yerbabuena recibió su primer beso de luz en la bella ciudad alemana de Frankfurt (1970), donde vivió hasta los 15 días. Hija de emigrantes, con esa edad regresó al terruño familiar, donde la esperaban la azulada luz de Granada y el flamenco. Esta circunstancia biográfica la ha podido marcar, porque, aunque es andaluza y granadina hasta la médula, se siente hija del mundo. Sus venustos ojos le brillan igual en Granada que en Nueva York, como pude comprobar hará unos tres años. Andábamos juntos por la Gran Manzana y el aire que agitaba su gallardo caminar olía como huelen los crepúsculos en el Albayzín: a moñas de jazmines. Como por obra de un milagro, el sol disipó la bruma grisácea de la Novena Avenida y asistimos a un atardecer en la Alhambra. Naturalmente, una artista que viaja tanto y que ha descubierto que no sólo Andalucía es de arte, es incapaz de agarrotarse, de hacer siempre lo mismo. Por eso monta este tipo de obras, difíciles de digerir para los flamencos, como ella misma ha dicho estos días. Cuando una artista flamenca alcanza la categoría de maestra, y ella la alcanzó hace años, está legitimada para hacer lo que quiera, porque una gran artista difícilmente hará algo mediocre. Nos chifla su manera de bailar por soleá, pero se siente atraída por su compatriota Pina Bauch, la danzarina alemana universal ya ausente, y otras propuestas escénicas contemporáneas. En Cuando yo era…, su último montaje, estrenado anoche en el Maestranza, la gran artista plantea una mirada hacia atrás, a sus vivencias, a sus recuerdos, a su paso por la vida. No es la primera vez que lo hace, y, curiosamente, sus miradas al pasado no dejan de ser enviones para avanzar más en su personal concepción del baile flamenco, cada día más cercana al contemporáneo.
Estos coqueteos de la bailaora con la danza contemporánea no son bien vistos por los más puristas, sobre todo por los que la siguen desde que comenzó a darse a conocer en Sevilla, ciudad donde es muy estimada. Sin embargo, son aprobados por muchos de sus seguidores.
Anoche vimos muchas caras conocidas del mundo del baile, algo que no suele ocurrir con todas las bailaoras, de ahí que siempre se haya dicho que Eva Garrido es bailaora de bailaoras, artista de artistas. Pero a pesar de su indudable cambio en la manera de concebir el baile, sus admiradores y compañeros se dieron cita en el Paseo de Colón para asistir a esta nueva obra de una de las artistas más carismáticas e internacionales del panorama flamenco actual, con obras como 5 Mujeres 5, una referencia en su carrera por constituir uno de sus grandes éxitos.
Estuvieron la maestra Matilde Coral y su hija, el gran bailaor jerezano Antonio el Pipa y señora, el guitarrista Juan Carlos Romero -uno de los triunfadores de esta Bienal- y cantaor Segundo Falcón.
En su nueva obra, Cuando yo era…, la artista insiste en coreografías tan elaboradas que apenas hay espacios para que los duendes provoquen algo que en el flamenco es imprescindible: la emoción, el pellizco. Es lo que diferencia al baile flamenco de las demás danzas. Tampoco es que haya que improvisar desplantes, poses y situaciones, porque, con obras tan ajustadas a una idea coreográfica y a una música -excelentes algunas composiciones del guitarrista Paco Jarana, por cierto-, es imposible. Eso hace que esta nueva obra resulte algo fría, lo que Eva resuelve siempre en todos sus montajes con un par de bailes ya fuera del patrón.
Sin embargo, en esta ocasión nos hemos quedado con las ganas de ese gran baile final, como broche, que la artista nos regala en cada montaje, digamos que para compensarnos con algo de jondura tras tanta teatralidad y guiños a la danza contemporánea, en la que no aportó grandes cosas.
Una vez más, la bailaora nos ha presentado un montaje intimista y melancólico, que rozó por momentos el tedio. Con quince minutos de retraso sobre la hora prevista -está siendo la norma en esta Bienal-, la obra se desarrolló desde el principio en una penumbra deprimente, con escenas inconexas de distinto resultado y desigual valor artístico y flamenco. No entendimos las ejecuciones, por ejemplo.
Hay al principio una soleá en la que Eva aporta movimientos nuevos, sobre todo en las bulerías de remate, con muchos cortes y escaso braceo. Luego decidió embadurnarse de barro mientras Pepe de Pura le cantaba una malagueña de la escuela chaconiana, de una dulzura extraordinaria. Eva seguía negándonos su baile más esperado, que llegaría en Feria, después de que uno de los dos miembros del cuerpo de baile pusiera a Charlot a bailar una bulería de Bambimo, Payaso, con enorme originalidad coreográfica.
En esta parte se escucharon tangos de Triana y rumbas -recordando a Naranjito y Matrona-, estilos en los que se lució el cantaor onubense Jeromo y Eva nos ofreció lo más flamenco de la noche, unos sensuales tangos con evocaciones a las bailaoras trianeras que hace años que se fueron.
En El Reñiero, Eduardo Guerrero y Fernando Jiménez emularon a dos gallos de pelea, en una coreografía de cierta originalidad que el público apludió. Pero echábamos de menos a La Yerbabuena, que seguía sin darnos el placer de verla bailar por derecho.
Tampoco lo hizo en Carnaval, en donde gigantes, cabezudos y brujas se movían casi a oscuras al ritmo de fanfarrias y unos fandangos de Huelva al unísono entre Jeromo y un desafortunado Moi de Morón, que en los tangos de Triana se había quedado sin voz.
Al final de la obra, Eva decidió bailar una serrana cantada por Pepe de Pura, una pieza en la que la bailaora mostró una serie de poses nuevas y tantos cortes ensayados, que no llegamos a saborear de verdad su calidad de bailaora, esa que la ha hecho famosa en todo el mundo.
La echamos de menos toda la noche. Se quedó atascada en el barro y anduvo deambulando casi a oscuras por un escenario que, en esta ocasión, apenas fue capaz de llenar. No le quito mérito al trabajo que ha llevado a cabo, que en este tipo de obras suele ser arduo. Pero La Yerbabuena de anoche no se parece en nada a la que me enamoró hace años.

Yerbabuena

Eva Garrido La Yerbabuena recibió su primer beso de luz en la bella ciudad alemana de Frankfurt (1970), donde vivió sólo 15 días. Hija de emigrantes, con esa edad regresó al terruño familiar donde la esperaban la azulada luz de Granada y el flamenco. Esta circunstancia biográfica la ha podido marcar, porque, aunque es andaluza y granadina hasta la médula, se siente hija del mundo. Sus venustos ojos le brillan igual en Granada que en Nueva York, como pude comprobar hará unos tres años. Andábamos juntos por la Gran Manzana y el aire que agitaba su gallardo caminar olía como huelen los crepúsculos en el Albayzín: a moñas de jazmines. Como por obra de un milagro, el sol disipó la bruma grisácea de la Novena Avenida y asistimos a un imaginario atardecer en la Alhambra. Naturalmente, una artista que viaja tanto y que ha descubierto que no sólo Andalucía es de arte, es incapaz de agarrotarse, de hacer siempre lo mismo. Por eso monta este tipo de obras difíciles de digerir para los flamencos, como ella misma ha dicho estos días. Cuando una artista flamenca alcanza la categoría de maestra, y ella la alcanzó hace años, está legitimada para hacer lo que quiera, porque una gran artista difícilmente hará algo mediocre. Nos chifla su manera de bailar por soleá, pero se siente atraída por su compatriota Pina Bauch, la danzarina alemana universal ya ausente, y otras propuestas escénicas contemporáneas. En Cuando yo era…, su último montaje, estrenado anoche en el Maestranza, la gran artista plantea una mirada hacia atrás, a sus vivencias, a sus recuerdos, a su paso por la vida. No es la primera vez que lo hace, y, curiosamente, sus miradas al pasado no dejan de ser enviones para avanzar más en su personal concepción del baile flamenco, cada día más cercana al contemporáneo. Estos coqueteos de la bailaora con la danza contemporánea no son bien vistos por los más puristas, sobre todo por los que la siguen desde que comenzó a darse a conocer en Sevilla, ciudad donde es muy estimada. Sin embargo, son aprobados por muchos de sus seguidores. Anoche vimos muchas caras conocidas del mundo del baile, algo que no suele ocurrir con todas las bailaoras, de ahí que siempre se haya dicho que Eva Garrido es bailaora de bailaoras, artista de artistas. Pero a pesar de su indudable cambio en la manera de concebir el baile, sus admiradores y compañeros se dieron cita en el Paseo de Colón para asistir a esta nueva obra de una de las artistas más carismáticas e internacionales del panorama flamenco actual, con obras como 5 Mujeres 5, una referencia en su carrera por constituir uno de sus grandes éxitos. Estuvieron la maestra Matilde Coral y su hija, el gran bailaor jerezano Antonio el Pipa y señora, el guitarrista Juan Carlos Romero -uno de los triunfadores de esta Bienal- y el cantaor Segundo Falcón. En su nueva obra, Cuando yo era…, la artista insiste en coreografías tan elaboradas que apenas hay espacios para que los duendes provoquen algo que en el flamenco es imprescindible: la emoción, el pellizco. Es lo que diferencia al baile flamenco de las demás danzas. Tampoco es que haya que improvisar desplantes, poses y situaciones, porque, con obras tan ajustadas a una idea coreográfica y a una música -excelentes algunas composiciones del guitarrista Paco Jarana, por cierto-, es imposible. Eso hace que esta nueva obra resulte algo fría, lo que Eva resuelve siempre en todos sus montajes con un par de bailes ya fuera del patrón. Sin embargo, en esta ocasión nos hemos quedado con las ganas de ese gran baile final, como broche, que la artista nos regala en cada montaje, digamos que para compensarnos con algo de jondura tras tanta teatralidad y guiños a la danza contemporánea, en la que no aporta grandes cosas. Una vez más, la bailaora nos ha presentado un montaje intimista y melancólico, que rozó por momentos el tedio. Con quince minutos de retraso sobre la hora prevista -está siendo la norma en esta Bienal-, la obra se desarrolló desde el principio en una penumbra deprimente, con escenas inconexas de distinto resultado y desigual valor artístico y flamenco. No entendimos las ejecuciones, por ejemplo, aunque obedecerían a algún recuerdo familiar de la guerra civil. Hay al principio una soleá en la que Eva aporta movimientos nuevos, sobre todo en las bulerías de remate, con muchos cortes y escaso braceo. Luego decidió embadurnarse de barro mientras Pepe de Pura le cantaba una malagueña de la escuela chaconiana, de una dulzura extraordinaria. Eva seguía negándonos su baile más esperado, que llegaría en Feria, después de que uno de los dos miembros del cuerpo de baile pusiera a Charlot a bailar una bulería de Bambimo, Payaso, con una enorme originalidad coreográfica. En esta parte se escucharon tangos de Triana y rumbas -recordando a Naranjito y Matrona-, estilos en los que se lució el cantaor onubense Jeromo y Eva nos ofreció lo más flamenco de la noche, unos sensuales tangos con evocaciones a las bailaoras trianeras que hace años que se fueron. En El Reñiero, Eduardo Guerrero y Fernando Jiménez emularon a dos gallos de pelea, en una coreografía de cierta originalidad que el público apludió. Pero echábamos de menos a La Yerbabuena, que seguía sin darnos el placer de verla bailar por derecho. Tampoco lo hizo en Carnaval, en donde gigantes, cabezudos y brujas se movían casi a oscuras al ritmo de fanfarrias y unos fandangos de Huelva al unísono entre Jeromo y un desafortunado Moi de Morón, que en los tangos de Triana se había quedado sin voz. Al final de la obra, Eva decidió bailar una serrana cantada por Pepe de Pura, una pieza en la que la bailaora mostró una serie de poses nuevas y tantos cortes ensayados, que no llegamos a saborear de verdad su calidad de bailaora, esa que la ha hecho famosa en todo el mundo. La echamos de menos toda la noche. Se quedó atascada en el barro y anduvo deambulando casi a oscuras por un escenario que apenas fue capaz de llenar. No le quito mérito al trabajo que ha llevado a cabo, que en este tipo de obras suele ser arduo. Pero La Yerbabuena de anoche no se parece en nada a la que me enamoró hace años con su frescura y pureza.

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9 comments

  • Cristina · 6 Octubre 2010 a las 10:17

    Ay Manolo!!! ¡Cuánto estoy disfutando con su blog!
    Estoy enganchada. Cada día lo primero que hago al despertar, tras repasar las noticias en los diarios digitales que frecuento mientras me tomo mi tacita de café, como buena desempleada, entro en La Gazapera y ahí quedo atrapada.. me leo hasta los comentarios. Por cierto, no soporto al jondeando éste que por bien que intente escribir, qué mal le sale.
    Dos cosas:
    Disfruto mucho de sus artículos por su manera de exponer la crítica. No sé si comparto su opinión o no porque no he acudido todavía a ningún espectáculo de esta bienal.. mi subsidio por desempleo no me llega para esto.. ASí que sin conocer si estaría más o menos deacuerdo con su opinión, me deleito con sus comentarios que son para mí como una retransmisión de cada espectáculo. A veces sin verlo estoy deacuerdo incluso con lo que dice de ellos. Me encantó la crítica de Poveda porque he sentido lo mismo en otros espectáculos del catalán, estuve tremendamente deacuerdo con el fiasco de Estrella porque siempre que la he visto ha sido un aunténtico desengaño para mí, me llegó la de Pastora y Pagés porque también siempre sentí el pellizco al verlas en cualquiera de sus montajes, etc, etc.

    En segundo lugar, comparto con Vd. lo de la mala publicidad, la poca relevancia y la peor gestión del festival que ya veo como una oportunidad perdida para Sevilla cada dos años. Una pena.

    Y, por último, (ya sé que dije dos cositas, pero van a ser tres) me falta programación para los aficionados de escaso poder adquisitivo.. el flamenco en las calles, en las peñas y en los bares.. un poquito de ambiente flamenco hombre, que se note que estamos de festival que hay mucho arte en la calle.. tertulias, reuniones, talleres.. y menos politiqueo!!

    Muchas gracias Manuel. Le animo a que siga con tanta valentía y pasión.

    Una bohorquiana ;)

  • Author comment by lagazapera · 6 Octubre 2010 a las 10:24

    Vaya, Cristina, cuánto me alegro de que disfrutes tanto en ‘La Gazapera’. Estamos acercándonos a las 900 visitas al día, pero si sólo entraras tú, con tu ánimo y pasión, estaría contento. Estoy de acuerdo contigo en que a este festival le falta ambiente flamenco en la calle y le sobra ‘politiqueo’.
    Sigue visitándonos, cielo.

  • Antonio R · 6 Octubre 2010 a las 11:29

    Hola Manolo

    Estuve viendo a Eva , fué la primera vez que la veia , y me dejó frio , no se si bailó por derecho o al reves, yo busco en el flamenco que me emocione y lo que vi, ni me emocionó ,ni lo entendí ni me gustó, esta bailaora ayer no alcanzó lo que esperaba de ella ni de lejos por lo que habia escuchado a gente que me merecen un respeto en su critica.

    Sobre la poca relevancia que en los medios nacionales tiene la bienal ya te he comentado algunas cosas otras veces , ayer en nuestra televisión publica TVE1 para mi sorpresa comenzarón a hablar de flamenco me dije , hombre por fin, y a los pocos segundos pusierón un video presentación en Madrid con la geta sonriente en primerisimo primer plano de los politicos Chaves, Griñan , incluso la famosa perdedora Trini,etc , y a continuación 5 segundos a Paco de Lucia , esta es la aportación de los politicos andaluces al flamenco.

    Para acabar y volviendo al espectaculo de la Yerbabuena que según dicen algunos se inspiraba en la ” memoria historica” , yo le diria a los artistas que sean valiente y no pesebristas y pelotas del poder politico gobernante como casi siempre han sido en la mayoria de los casos , si quieren memoria que interese a los jovenes no vayan tan lejos a la guerra civil , mire el paro y corrupción vegonzoso que existe en España y en Andalucia donde somos el número 1 , y presenten esos proyectos de memoria actual a los rectores culturales , haber que les dicen y si le subvencionan un espectáculo donde se vea el drama de los parados con sus hijos con dos carreras tambien parados que no encuentran trabajo digno , ese si que seria un tema social interesante , aunque yo personalmente prefiero el flamenco bueno de toda la vida.
    Salud

  • Author comment by lagazapera · 6 Octubre 2010 a las 12:21

    A mí tampoco me gustó el espectáculo, me aburrió totalmente, y eso que Eva es de las que me gustan. A la hora de ver algo teatral sólo me gustan las historias bien contadas y el baile por derecho, flamenco.
    Tienes toda la razón: a ver quién se atreve a hacer una obra sobre la Andalucía real.
    Un abrazo.

  • José Alcántara · 6 Octubre 2010 a las 14:46

    Anda que no lleva razón Antonio R. instigando a los artistas de que no hagan tantas albondigas a los políticos de turno, y que se fijen en la cruda realidad de la situación de Andalucía y de España. Vamos a perder, si no hemos perdido ya, todos los progresos sociales que para conseguir supusieron tragedias, desgracias y ríos de sangre. A este paso volvemos a la esclavitud. Anda que no hay temas para reivindicarlos con el flamenco, pero nadie se atreve porque la pela es la pela.

    Un saludo y gracias, Manuel, por ponerme al día de la Bienal, pués todos no tenemos la suerte de asistir al evento.

  • paco mármol · 6 Octubre 2010 a las 15:24

    Con lo gran bailaora que es Eva La Yerbabuena, no se como se le ocurre meterse en estos berengenales.
    ¿No pueden crear un espectáculo con una coreografía flamenca?

  • Author comment by lagazapera · 6 Octubre 2010 a las 16:30

    Gracias a ti José Alcántara. Un abrazo.

  • Pp Cordero · 6 Octubre 2010 a las 22:33

    Bueno Manolo, quiero que sepas que aunque es la primera vez que te escribo llevo mas de 15 años viéndote en casi todos los espectáculos a los que voy. Aunque a veces no estoy de acuerdo con tus críticas, o con parte de lo que expresas con tus palabras, como pasó hace semanas con la de Miguel Póveda; a raiz de tantos años, he aprendido mucho de todo el que crítica. Aunque todo al final es cuestión de gustos, algunos de tus compañeros no saben hacer ni un poquito de compás con los nudillos, cosa fundamental para mi a hora de hacer una crítica certera. Creo que este no es tu caso, porque hiciste tus pinitos como cantaor y algo se te ha quedado. A veces he descubierto casos en los que yo no llevaba razón. Ejemplo, Rocio Molina en el Parque María Luisa, en el que con tu crítica me hiciste reflexionar para que con el tiempo descubriese a una extraordinaria bailaora, para mi sucesora de Eva. No sé lo que tú pensarás sobre esto.
    Hoy he visto el espectáculo y me he llevado un gran fiasco porque he visto a una Eva “quemada”, sin ganas de ofrecer lo que siempre nos ha dado. Quizás sea un punto de inflexión en su baile y le haga recapacitar. Quizás necesite un descanso para volver con mas fuerza. Pero hoy, como que no he sentido nada viéndola bailar.
    Muchas gracias, un saludo

  • Author comment by lagazapera · 6 Octubre 2010 a las 23:02

    Rocío Molina es genial, se acabará comiendo a todas, si no se aburre con lo jondo y se pone a hacer películas. Eva ya ha elegido su camino y sólo le deseo suerte. Es una maestra, sin duda.
    Gracias por tus palabras.

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