A Tomás Pagés
Otra vez el dolor placentero en el pecho. Me temo que en el último tramo de esta Bienal puedo acabar con serios problemas: La Yerbabuena, Isabel Bayón, Paco de Lucía… Me puedo morir de gusto. Dije una vez que ardo en deseos de hacerle una mala crítica a María Pagés para enmarcarla y colocarla en mi casa, pero no puede ser: sigue poniéndomelo muy difícil. Anoche iba convencido de que al fin podría, porque su nueva obra, Dunas, se prestaba a zumbarle: un bailarín belga de origen árabe, o sea, sin pedigrí flamenco, que además parece de goma; y un cantaor marroquí que suena como Enrique Morente. Y todo transcurriría en pleno desierto, donde, como hay siempre pocas personas, podría criticarla sin temor a represalias por parte de quienes me andan vigilando en la Bienal. Habrá opiniones para todos los gustos, pero lo que vimos anoche en el Maestranza es una auténtica maravilla. Se dirá, seguramente, que es lo menos flamenco que ha hecho la artistaza de Triana. Pues yo pienso todo lo contrario: en mi opinión es una obra muy flamenca. Sales un poco sediento del teatro, eso sí. Cuando abandoné el coliseo daba cien euros por un búcaro de Lebrija lleno de agua fresquita. No sólo por las dunas, sino porque respiré sólo tres o cuatro veces en lo que duró la obra. Nunca había visto nada tan bonito y con tanta profundidad, con simbolismos y mensajes que me hicieron pensar. No hice otra cosa que pensar a oscuras. Sidi Larbi Cherkaoui es un bailarín fantástico, como de goma floja, que en ningún momento intentó bailar lo flamenco; seguía el ritmo con una habilidad pasmosa, como en la impresionante soleá que hizo María, que fue lo mejor de la obra, lo más contundente. En cada movimiento de la bailaora, en cada pose, en cada cierre, Sidi Larbi daba su réplica ajustado al compás y, en ocasiones, con arte. No hubo ni un sólo movimiento que sobrara. María comenzó bailando unos martinetes y luego asistimos a algo que me dejó turulato. Sidi dibujó sobre una cámara de luz que proyectaba en una gran pantalla sus dibujos, con arena, algunas cosas que daban un sentido a esta obra llena de mensajes y también de interrogaciones: Adán y Eva, el atentado de las torres gemelas de Nueva York… Asistimos también a una pieza en la que María Pagés demostró su arte con las castañuelas, como parte de lo más flamenco de este espectáculo. Lo demás, lo que corresponde a la parte de danza contemporánea, doctores tiene la Iglesia. Sinceramente, creo que Dunas es una obra bien coreografiada, iluminada y escenografiada, con una música, además, de excelente calidad y detalles de cine. Estuve a punto de darme cachetazos en la cara, porque vino a verme el tárab.




Jondeando · 3 Octubre 2010 a las 9:37
Totalmente de acuerdo con Vd., D. Manuel. Yo salí con agujetas en las piernas, de caminar por las dunas, me sentí beduino en el Maestranza e inundado de una paz interior que, afortunadamente, todavía hoy me embarga. El respetable no sólo gozó, sino que sintió con esta suprema creación, porque el espectáculo es de una creatividad supina. Además como dijera Baltasar Gracían: “Lo bueno si breve…dos veces bueno! Enhorabuena a todos los intervinientes y un abrazo D. Manuel. Por cierto¡Qué bien arropadito entró en el patio!
Author comment by lagazapera · 3 Octubre 2010 a las 10:10
Me alegro de que le gustara tan hermosa obra. Lo bien hecho pone en sintonía a todos. Lo de bien ‘arropadito’, supongo que lo dice por la señora que me acompañaba. Es la mía.
Feliz domingo.
Jondeando · 3 Octubre 2010 a las 11:18
Bueno, se le vió entrar con dos señoras, por eso decía lo de bien arropadito, en término cariñoso de bien acompañado. Espero pasar un buen domingo sí señor, en un ratito me iré para Jerez, donde esta tarde-noche espero disfrutar en el homenaje a Fernando Terremoto. ¿Se dejará ver por allí? Saludos.
Author comment by lagazapera · 3 Octubre 2010 a las 11:44
La otra señora era Rocío, del Maestranza, que me acompañó a las butacas que teníamos que ocupar. Luego ocuparon la misma fila Bernardo Bueno, su señora y Domingo González, el director de a Bienal. ¡Uff!
Me encantaría ir esta noche al Villamarta de Jerez, pero tengo que ir a lo de Isabel Bayón. No se puede estar siempre donde uno desea. Espero que disfrute, aunque, si apreciaba a Fernando, será también un momento de gran tristeza, por su ausencia.
Buen viaje.
Lourdes Gálvez del Postigo · 4 Octubre 2010 a las 10:37
Me encanta María Pagés, esa sensualidad, esos brazos maravillosos que parecen palomas…a ver si tengo suerte y pasa por Málaga con este espectáculo. Es un deleite verla bailar. Un abrazo
Author comment by lagazapera · 4 Octubre 2010 a las 11:41
El espectáculo es una perita en dulce. Si puedes verlo, seguro que te gustará.
Un saludo.