Monthly Archives: Octubre 2010

29
Oct/2010

Torrijos ha metido la gamba

A Antonio Badía Lozano

Torrijos

Carlos Marx nos dijo que fuéramos comunistas, pero no gilipollas. O sea, que si el portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Rodrigo Torrijos, acudió a Bruselas como invitado a la Feria Europa del Marisco y se puso morado de embaular langostinos, gambas, patas y almejas, es lo mismo de marxista que antes de ir a Bruselas. A lo mejor tendría que haber pedido dos huevos fritos con rebanadas o una tortilla de patatas de Cantillana, para ser coherente, pero al buen hombre le pusieron por delante un bandejón de bichitos del mar y no le hizo ascos, aun siendo consciente de que le podía costar el linchamiento político. Es cierto que choca un poco ver a un comunista comer marisco, como resultaría raro ver a un socialista con finca y mansión en Sotogrande y a un andalucista con apartamento en el Algarbe portugués, en vez de en Chipiona. Sobre todo en los tiempos que corren, en los que hay familias que comen un día poco y otro día nada. Lo malo no es que el célebre concejal comunista no rechazara las suntuosas y jugosas viandas, que hubiera sido absurdo, sino que se dejó fotografiar en pleno banquete y, además, acompañado de un presunto delincuente, Fernando Mallet, el ex gerente de Mercasevilla que está imputado en delitos de cohecho y adjudicación irregular de terrenos. O sea, que ha metido claramente la gamba. Pero conociendo a Torrijos, es más que probable que la ya famosa fotografía la utilice como cartel de propaganda electoral. No va a ser el nuevo alcalde de Sevilla, pero se va a pegar la vacilada.

28
Oct/2010

¿Chanela el público de la Bienal?

A José María Polo

José Fernández Torres, el popular 'Tomatito', en su actuación en la Bienal.

José Fernández Torres, el popular 'Tomatito', en su actuación en la Bienal.

Hace unos días fui invitado a un debate en Giralda Televisión sobre la Bienal de Flamenco y no pude aceptar tan amable invitación por encontrarme ese día en Salamanca. He podido ver el debate y la verdad es que resultó muy interesante, con el director del festival sevillano, Domingo González, siempre a la defensiva. En el transcurso de la tertulia, el crítico Antonio Ortega sacó a colación el asunto de la preparación o no del público de la Bienal para escuchar flamenco, que es un tema interesante. ¿Sabe o no sabe de flamenco el público que asiste a la cita jonda hispalense? En general, no sabe, como ocurre en el cine, el teatro, los toros o el fútbol. ¿Todo el que va al cine sabe lo que es un salto de eje? Personalmente me fastidia que después de un espectáculo flamenco mediocre el público se ponga de pie a aplaudir. Esto a los críticos nos plantea un grave problema porque alimenta la rancia creencia de que sólo apoyamos lo que nos gusta o que nos vendemos al mejor postor. Pero hay algo que me molesta mucho más que la escasa preparación del público que acude al flamenco actualmente, que es el nulo espíritu crítico de los nuevos aficionados. Domingo González dijo en este debate que tampoco sabrían de flamenco los que llenaban las plazas de toros en la época de la ópera flamenca. Obviamente. Pero en aquellos tiempos, como puede comprobarse leyendo los periódicos de la época, los aficionados eran críticos y en ocasiones abucheaban a los grandes artistas, cuando consideraban que no habían dado los veinte reales del duro. Podría contar anécdotas de este tipo ocurridas a Chacón, Vallejo, Marchena, Pastora Pavón, Mairena o Caracol. Hoy no ocurre eso, y no es que estemos animando a los aficionados a tirar tomates a los escenarios. No es eso, créanme. Pero un buen aficionado al flamenco debe ser crítico, lo que tampoco es fácil. Para ser crítico con un arte y sus artistas, está claro que hay que tener una buena preparación. Y el público de la Bienal, en general, lo quiera o no su director, es neófito, de ahí que en todos los espectáculos hayamos visto a tanta gente gritando de emoción y poniéndose de pie ante el más simple meneo de un mantón o el más sencillo acorde de una guitarra. Los artistas, claro está, están encantados con esa actitud del público. Supongo que Miguel Poveda celebrará que la gran mayoría de sus seguidores no vean más allá de su cultivada puesta en escena; que no se percate de sus defectos, que los tiene, aunque lo estén poniendo rico desde las instituciones públicas. En el concierto de Paco de Lucía, por poner otro ejemplo, sólo hervía el público cuando el genio picaba, pero no cuando desarrollaba unos increíbles alternados o construía unas inigualables frases musicales en el diapasón de su guitarra. Nadie protestó cuando se llevó veinte minutos haciendo de guitarrista de cuadro para El Farruco, en vez de tocar solo. Eso es lo que me molesta, que se haya perdido el espíritu crítico, que se consuma flamenco hasta la saciedad sin preocuparse de saber qué se consume. La Bienal está contribuyendo a ello de una manera lamentable, como lo demuestra la falta de programas de mano con una mínima información, como si todo el mundo supiera quién es Tomatito o qué es una rondeña o una farruca. Está claro que interesa más llenar los teatros, los hoteles y los restaurantes, que contribuir a la preparación del público que acude hoy a la Bienal y que asegurará el futuro del festival. Y para justificar todo esto lo más fácil es decir que los críticos no sabemos nada sobre el arte flamenco. Cualquier cosa menos ir contra quienes revientan todos los días las taquillas, que son quienes interesan a los que utilizan la Bienal como un arma política de gran eficacia.

26
Oct/2010

Surco es un perro inmensamente feliz

A las protectoras de animales

surco17-10-10 019-2Parece increíble que un perro te pueda cambiar tanto la vida, pero es así. Desde que tengo a Surco, el pastor alemán que ven en la fotografía, de sólo cuatro meses y medio, cosas que antes me importaban mucho, ahora me importan un pimiento. Esa mirada de felicidad que tiene el animal hace que todos los días saque tiempo para andar con él por el campo. En esos momentos no me cambiaría por nadie, porque nada me haría más feliz que ver cómo corre detrás de las mariposas y los saltamontes, y cómo acude a mí cuando corre algún peligro para que yo le proteja. No entiendo a quienes maltratan a estos animales, porque son generosos y nobles, aunque haya perros con las de Caín en las tripas, sobre todo los entrenados por el hombre para hacer daño, con independencia del instinto natural de determinadas razas. Surco se está criando con cariño, caricias y mimos, pero también está aprendiendo a ser un perro responsable. Me entiende sólo con la mirada y sabe siempre lo que quiero que haga, con sólo algunos gestos. Es de una inteligencia increíble. Me horroriza la idea de que alguien le pudiera hacer daño, porque en España le damos muy poco valor a la vida de un perro. No hace mucho leí en un periódico que una persona ahorcó a un perro en plena calle, colgándolo de un árbol, para luego arrastrarlo con la misma cuerda hasta un contenedor de basura. Fue denunciado por un vecino y le pusieron 90 euros de multa. Qué barato sale ahorcar a un perro. Pero lo que más me indignó de esta horrible noticia no fue que le saliera tan barato acabar de esa manera con un perro, lo que ya es irritante. Lo que me horrorizó fue saber que era su perro, al que llevaría de cachorro a su casa, con el que jugaría en el sofá y al que abrazaría en más de una ocasión. Según la prensa lo ahorcó porque le destrozó una parte del jardín de su casa.

26
Oct/2010

Para pedir exilio político en los montes

A Félix Rodríguez

La señora Cospedal no podrá dormir pensando en lo mal que lo pasan los pobres.

La señora María Dolores de Cospedal no podrá dormir pensando en lo mal que lo pasan los pobres. Menudo fortunón gana la secretaria general del PP.

No sé cómo les habrá sentado a ustedes la noticia del fortunón que ingresó el pasado año en su cuenta corriente -lo de corriente no deja de ser un sarcasmo, claro- la actual secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal. 241.000 euros.  Si en la oposición gana esta pasta, ¿cuánto ingresaría si Mariano Rajoy llegara a la Moncloa? Ni se sabe, aunque es fácil de imaginar sabiendo lo que ingresa Leire Pajín, de la acera política de enfrente. Esta noticia choca bastante con otra que me ha sacado de mis casillas esta misma mañana. Resulta que de ahora en adelante, cada vez que nos arreglen algo en un hospital nos van a enseñar la factura para que sepamos lo que nos costaría un peine y a quién tenemos que votar en las próximas elecciones generales. “Le acabamos de quitar un riñón, pero si no viviera usted en la España del bienestar, le quitaríamos el otro para que pudiera pagar la operación quirúrgica”. ¡Toma ya! Esto me recuerda que pago 240 euros mensuales a la Seguiridad Social, como autónomo, que en mi vida me he dado de baja por enfermedad y que en los últimos diez años sólo he ido al médico un par de veces para algún que otro resfriado. Como para que si un día me tuvieran que quitar una tripilla de la barriga me enseñaran la factura de lo que me hubiera costado en Nueva Orleans. Me estallarían los puntos. Sinceramente, esto es para pedir exilio político en los montes de Ronda, como los bandoleros. Habría que poner a la Cospedal y la Pajín a escardar remolachas o a hacer cola en el paro y decirles que eso es lo que les pasaría si no estuvieran metidas en política. Bueno, lo de escardar remolachas no va a ser posible porque hoy comienza una huelga indefinida en el campo. Aunque esto, con una cuenta tan poco corriente como la de la señora Cospedal, supongo que no le va a impedir dormir a la pata la llana.

25
Oct/2010

De gira flamenca por Castilla y León

A José Ignacio Primo

En la bodeguita del Hotel Mózart, de Valladolid, con Daniel Vaquero y otros buenos amigos.

En la bodeguita del Hotel Mozart, de Valladolid, con Daniel Vaquero y otros buenos amigos, Antonio Montaña y Juan José. Es un auténtico cuarto de cabales, un lugar para quedarse a vivir al menos un año.

Aprovechando mis merecidas vacaciones, que ya se han acabado -dos semanitas tan solo, porque uno no puede vivir sin este trabajo-, he estado dando charlas por la hermosa región de Castilla y León: en Valladolid, Salamanca y Zamora, con el ciclo Aula Flamenca, de Caja Duero. Me han acompañado la cantaora malagueña Virginia Gámez, el guitarrista sevillano Rubén Díaz Levaniegos y el agente artístico Óscar Prieto Pascual, de Montoya Musical. Han sido tres días fantásticos, de trabajo, claro, pero también de diversión y de aprendizaje, porque en estos viajes se divierte uno mucho y se aprende más todavía. Llevaba años sin hacer este ciclo, que sólo había hecho una vez, para que luego digan por ahí lo mimado que me tiene Antonio Montoya. Me apetecía hacerlo de nuevo, porque adoro a esta región española en la que tengo ya un buen grupo de amigos, que con La Gazapera se ha visto aumentado de una manera considerable. De entrada, es preciso destacar la gran labor que hace Caja Duero con nuestro arte, digna de algún premio. Los que amamos el flamenco más que a nuestra propia vida, como es mi caso, debemos saber agradecer este esfuerzo, sobre todo en tiempos de crisis económica. La entidad financiera de Castilla y León ha recortado sus actividades culturales pero ha mantenido este ciclo porque los teatros se llenan siempre. Es admirable la calidad de los aficionados de aquellas tierras, lo que les gusta el flamenco y con el respeto que lo escuchan.

Con José Ignacio Primo (primero de la izquierda) en una taberna de Zamora

Con José Ignacio Primo (primero de la izquierda) en una taberna de Zamora, la Bodega Chimeno. Buen vino y excelente jamón.

En Valladolid se está creando una solera flamenca increíble gracias a este ciclo, las actividades de la Peña Flamenca La Seguiriya y la labor de Pedro Sanz. Después de la charla y el recital de Virginia y Levaniegos, el gran aficionado Daniel Vaquero, dueño de los hoteles Mozart y Amadeus, quiso que echáramos un buen rato en una bodeguita que tiene en el primero de los hoteles citados. Es un auténtico cuarto de cabales, con sus paredes forradas de botellas de vino y una chacina excelente. No sé cuántas botellas de buen tinto se descorcharon, pero el tiempo se nos pasó volando y echamos un rato inolvidable, escuchando los chistes de Virginia y Levaniegos y hablando de lo que nos gusta, que es el flamenco. Por esta bodeguita han pasado ya muchos e importantes artistas, entre ellos, el llorado Fernando Terremoto, al que tanto echamos de menos. Al día siguiente, el 21, estuvimos en Salamanca, donde el sol brillaba tanto que cegaba la vista. Vinieron a vernos unos amigos de Ávila, José el Cuqui y Licinio -El Cuqui es de las Cabezas de San Juan, de Sevilla, pero vive en Ávila desde hace décadas-, dos aficionados tan grandes como la Catedral abulense. Licinio es de Balbarda, un pueblecito de Ávila más junto que una lágrima, que diría Luis Rosales. Es una especie de rey en este pueblo, un solterón empedernido que come como una lima nueva y lo remoja todo con tinto de la tierra, lo que le da un color a su piel que le delata rápidamente. Cuida con esmero su huertecito y sus únicas aficiones son el cante flamenco y ser feliz.

Cerramos la gira en Zamora, el día 22. Allí tuvimos la suerte de encontrarnos con el gran aficionado zamorano José Ignacio Primo Martínez, catedrático de Literatura ya jubilado, autor de un interesante trabajo sobre Isabelita de Jerez, que recomendamos. Este señor lleva toda su ya larga vida disfrutando con el flamenco y ha tenido la suerte de convivir con los más grandes de los últimos cuarenta años, desde Antonio Mairena a Pansequito, pasando por Camarón, al que trató mucho y a quien ayudó en sus principios, porque durante algún tiempo fue promotor de festivales flamencos por aquellas tierras. Nos enseñó un poco Zamora y almorzamos y cenamos con él y su simpática señora. Digamos que como colofón a la gira, decidimos desmadrarnos un poco y acabamos echando un buen rato en Los Abuelos y luego bailando en un local donde Óscar Prieto causó sensación y Rubén Levaniegos nos demostró que, además de tocar la guitarra como los ángeles, es el amo de la pista.

Lo que me he divertido con el gran guitarrista Rubén Levaniegos. Es un auténtico genio de la guitarra y de la vida.

Lo que me he divertido con el gran guitarrista Rubén Levaniegos. Es un auténtico genio de la guitarra y de la vida. En 'Los Abuelos', de Zamora.

¡Cuánto nos hemos reído con las cosas de Rubén! Y cuánto he disfrutado yo de su toque, que sigo desde que era un chiquillo, cuando iba acompañado de sus padres a Torres Macarena y las demás peñas flamencas de Sevilla. Y no me puedo olvidar de Virginia Gámez, que ha triunfado en este ciclo por todo lo alto. Tengo que reconocer públicamente que no había escuchado bien a esta cantaora malagueña, dueña de una preciosa voz que maneja con soltura. La he escuchado bien estos tres días y les aseguro que, al menos en Salamanca, logró emocionarme con unas granaínas bellísimas y unas soleares trianeras que me devolvieron por un instante a mi entrañable amigo Naranjito de Triana, cantaor al que Virginia venera y recuerda con su voz. Celebro que este apasionante viaje me haya servido para descubrir a esta cantaora, para reencontrarme con Levaniegos, para conocer a un gran profesional, Óscar Prieto, y, sobre todo, para comprobar que el flamenco une más que separa.

http://blog.laopiniondezamora.es/flamenco/2010/10/23/aulas-flamencas-manolo-bohorquez-estuvo-en-zamora/

25
Oct/2010

Todos contentos con la Bienal

A Rosalía Gómez

MariaPages_Dunas

Los números de la XVI Bienal de Flamenco dejan claro que el festival interesa a miles de personas de todo el mundo, y eso es bueno para Sevilla. Diríamos que muy bueno, porque la economía de la capital andaluza depende en gran parte del turismo. En la próxima edición quieren ir de nuevo a por todas, según se desprende del objetivo anunciado: dedicarla al baile, con el lema En cuerpo y alma. ¿Más baile todavía que en ésta? Más baile aún. Es lo que atrae a más turistas, a más público en general, de ahí que se recurra tanto a él a la hora de programar la cita jonda hispalense. Lo que no deja de sorprenderme es que se insista tanto en los mismos nombres, los de los artistas más famosos, cuando éstos están siempre girando por el mundo y están suficientemente vistos. Me lo decía una aficionada italiana la noche de Dunas, de María Pagés: “Yo vengo a la Bienal a ver lo que no voy a ver nunca en Roma, aunque me guste también la Pagés”. Se refería a esas bailaoras de raíz que apenas están en la Bienal o que están sólo como floreros en espectáculos de poca monta. Angelita Vargas, por ejemplo. La Bienal no debería programar pensando sólo en la taquilla, que es lo que más interesa, sino en los aficionados de fuera y de la tierra. Ese famoso Consejo Asesor que en realidad no sirve para nada, porque apenas se reúne, debería imponerse para tener capacidad de decisión a la hora de hacer la programación. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el director del festival flaquea bastante en esa labor. Según me contó esta misma mañana uno de los miembros del Consejo Asesor, cuyo nombre omito para no perjudicarlo, sólo se reunió una vez y ya estaba todo cocido. Al parecer, esta misma semana abandonará el Consejo Asesor. Esto me recuerda que hace algunos años le pagaron cerca de 6.000 euros a un asesor residente en Madrid y no vino a ni una sólo reunión, seguramente porque no las hubo. Sólo le llamaron una vez por teléfono para una consulta de diez segundos. Los del consejo de ahora no cobran nada, creo. Menos mal, porque trabajan menos que los Reyes Magos: una vez cada dos años, y sentados. Bueno está con lo bueno, que decía la bulería de Manuel Torre. Dejemos ya la Bienal, que falta nos hace. Pero no puedo cerrar este artículo sin comentar algunas cosas sobre los giraldillos, que se concedieron el pasado viernes. Sorprende, de entrada, que el Giraldillo a la mejor música se lo hayan dado a un espectáculo de baile, el de Andrés Marín, La Pasión según se mire. Menuda bofetada sin manos para los músicos del flamenco. Por otra parte, el Premio de Honor a Paco de Lucía, que vino a dar un concierto nada novedoso, en el que estuvo más de dos horas acompañando al elenco. Y no salgo de mi asombro con el Premio Especial del Jurado al cantaor Miguel Poveda, que nos contó mal la historia del cante flamenco.

http://www.elcorreoweb.es/cultura/106326/bienal/capea/crisis/nota

18
Oct/2010

La felicidad cabe en un vaso de mosto

A los hermanos Acevedo

Truja

'La Truja' es un lugar mágico. Fotografía: Quico Pérez-Ventana.

Cada vez que voy a almorzar a La Truja, en Palomares del Río, siento una profunda emoción. Todo es atravesar el dintel de su centenaria puerta y recuerdo cuando de niño jugaba con los hijos de Ana en el granero y me subía a las piedras de molino como el que escalaba el Mulhacén. Ana tenía una tienda de ultramarinos en la hacienda y muchas veces, en los minutos que teníamos de recreo en el colegio que estuvo en el Zurraque, algunos de sus hijos -sobre todo Manolito y Celestino-, aprovechaban para acudir a la tienda y embaular un bocadillo de mortadela con más volantes que una bata de cola de Juana la Macarrona. ¡Cuántos bocadillos le debo a esta familia! Ana era una estupenda mujer y su marido, unos veinte años mayor que ella, un señor muy trabajador y muy serio, de los de aquella época. El matrimonio ya ha fallecido, pero sus cinco hijos siguen viviendo en Palomares y cuatro de ellos regentan La Truja, una hacienda de seis siglos de historia en la que se puede degustar la típica cocina del Aljarafe mientras gozas viendo aperos de labranza colgados en las paredes del hermoso y amplio local y el sol hace que la cal del patio resplandezca. Ya mismo comienza la época del mosto y soy de los que un par de veces al mes me dejo caer por este lugar y otros del Aljarafe, donde el sol brilla de un modo especial en esta época del año. La felicidad no tiene un tamaño concreto, puede caber en un vaso de mosto o en un campo de trigo, siendo la misma felicidad. Cada vez que voy a La Truja a tomar unos mostos salgo del mesón con mejor cara, porque es como si regresara a la infancia y jugara de nuevo en su hermoso patio, su granero y sus piedras de molino, los días de sol. Desde niño he tenido la mala costumbre de ser infeliz, pero he descubierto -creo que a tiempo- que no hay que fijarse en quienes son más felices que nosotros, sino en los que son más desgraciados. No descuiden nunca el deber que tienen de amar la vida.

16
Oct/2010

Buenas relaciones con los vecinos

A Justo Muñoz

Surco 4

Surco ya tiene cuatro meses.

Ya he ligado todo lo que tenía que ligar -soy un hombre felizmente casado-, pero me asombra lo que se puede ligar teniendo un hermoso perro. Voy andando por el barrio sin mi perro y las mujeres no me echan cuenta alguna, como si fuera incorpóreo. Sin embargo, cuando saco a pasear a Surco, como es un pastor alemán tan gallardo, les aseguro que todas las mujeres con las que me encuentro miran hacia donde estamos. Sé que miran al ovejero, pero me hago ilusiones. El otro día me preguntó una mujer el tiempo que tenía y le dije en seguida que 52 años, sin titubear. “Me refiero al perro, hombre”, me espetó. No es fácil competir con Surco, que a sus cuatro meses tiene enamoradas a todas las perras de la Huerta del Retiro, y a algunos perros también. Donde más se liga es en la consulta del veterinario. No hace mucho una señora muy elegante me miró en la sala de espera y me dijo: “¡Qué guapo es!”. “Usted tampoco tiene desperdicio alguno”, le contesté, con cara de colgado. Se echó a reír, claro. Si haces reír a una mairenera en la consulta del veterinario, con las clavadas que te pegan, es que tu encanto personal ha funcionado. Además de para conquistar a las mujeres, pasear con tu perro por el barrio ayuda a las buenas relaciones con los vecinos, salvo cuando el perro deposita sus heces en la calle o vacía la vejiga en la acera. Presumía el otro día delante de una vecina de lo bien educado que está mi perro, cuando compruebo perplejo que acababa de deponer en su puerta, con lo limpios que son los maireneros. Llevaba mi bolsita de papel para recoger la inmundicia inmediatamente, pero la mirada que me echó la mujer no la olvidaré en mi vida. Fue un caso excepcional, claro está. Surco me está ayudando a relacionarme con las personas. Se empeña en echarme un capote para ligar en la consulta del veterinario, pero hace años que mi corazón anda habitado por una inquilina de Arahal muy especial.

16
Oct/2010

El recuerdo de don Rafael Romero

A José Menese

El guitarrista Tomás de Utrera y Rafael Romero 'El Gallina'.

El guitarrista Tomás de Utrera y Rafael Romero 'El Gallina'.

El pasado día 9 de octubre se cumplieron cien años del nacimiento de don Rafael Romero Romero, El Gallina, cantaor que, según me dijo él mismo y me han confirmado otras personas, era natural de Huelma y no de Andújar, como se ha asegurado siempre. Localidad jiennense eminentemente agrícola, está al sur de Sierra Mágina, en el límite provincial de Granada. Allí recibió don Rafael su primer beso de luz, aunque a todos los efectos fue un cantaor andujareño. Tampoco es que tenga demasiada importancia el dato, pero ahí está. Lo cierto es que creció y se hizo hombre en Andújar, aunque con cerca de 30 años ya andaba por el plomizo Madrid de las bombas, donde el proverbial encuentro con el guitarrista jerezano Perico el del Lunar comenzó a marcar su carrera de cantaor. Pero no llegó al Madrid chaconiano de vacío, o sea, sin bagaje cantaor, porque aprendió mucho de su propia familia. Cuando apareció por la capital de España ya había muerto Chacón -el genio jerezano se fue el 21 de enero de 1929-, pero su escuela seguía viva y Rafael Romero perfeccionó su rústico estilo con la técnica chaconiana que le enseñaron cantaores como Juan Mojama o El Bizco Heredia. También se dejó ver por Sevilla durante un tiempo, por la Alameda de Hércules, donde alternó con Manuel Torre y Tomás Pavón. El cante de Manuel lo volvió loco, y también el de su hermano, el nunca suficientemente ponderado Pepe Torre. Rafael eligió esos modelos para construir su propio estilo, que no se parece al de ningún otro cantaor de su tiempo. Era el suyo un sonido extraño, como de roce de cristales, una voz arenosa que influyó, quizás más de lo que se ha dicho, en un buen número de artistas del cante actual. Por nombrar sólo a algunos, es inevitable hablar de la influencia que ejerció en Enrique Morente, José Menese, Carmen Linares o el ya ausente Miguel Vargas, el cantaor morisco recriado en Paradas. En estilos como el mirabrás, la caña, el garrotín, las rondeñas o los tientos, esta influencia es absolutamente irrefutable. Sin embargo, El Gallina no triunfó pronto porque su estilo no era nada comercial y en sus años mozos no era fácil meter la cabeza en el teatro, como no lo era encontrar un sitio en la llamada época de la ópera flamenca, el invento de Monserrat y Vedrines. Rafael anduvo bregando durante años para sobrevivir y fue ya en los años 50 cuando, cantando para el baile o en solitario, se fue haciendo un sitio y llamando la atención entre los jóvenes valores, que veían en su sonido un elemento interesante, por su primitivismo y una hondura gitana que estremecía. Nunca tuvo una gran voz y algunas carencias le impidieron alcanzar la perfección de un Mojama o un Tomás Pavón. Sin embargo, algo tendría el artista gitano cuando caló de esa manera en toda una generación de importantes artistas del cante. Perico el de Lunar, que sabía de cante más que la gran mayoría de los cantaores de su época, lo eligió para que tomara parte en la famosa Antología de Hispavox, lo que fue el espaldarazo definitivo a su carrera. Pero Rafael seguía siendo un cantaor para cabales, para una minoría selecta, un maestro respetado y admirado sólo por los propios artistas y por los escasos aficionados que nunca se dejaron llevar por los cantaores mediáticos de la época. Su contratación en el Tablao Zambra, de la capital de España, le granjeó un gran prestigio profesional y acabó siendo reconocido, al fin, como un cantaor referencia para una hornada de artistas que marcó época. Sin embargo, como ocurrió con otros grandes artistas, El Gallina acabó tieso como una mojama y murió en el más incomprensible olvido. En sus últimos meses de vida se le podía ver andando por Cuatro Caminos, el barrio madrileño donde vivía, cabizbajo y la barba raída. El gran fotógrafo Pepe Lamarca lo retrató para El País y esa fotografía, en la que el maestro aparecía con mal aspecto y los puños del abrigo roídos, deshilachados. Al poco tiempo llegaba a Sevilla la noticia de su muerte, ocurrida en enero de 1991. Su familia, seguramente dolida por el olvido del mundo del flamenco, se negó a dar la noticia en su momento y don Rafael Romero se fue para el otro mundo en la más triste soledad. Tuve la suerte de presentarlo en 1985 en la Jumoza 3 de Sevilla, en el último concierto que dio en la capital andaluza. Cuando acabó el recital el maestro dijo que tenía hambre y nos comimos juntos un plato de garbanzos. Cuando le dije que cómo se podía comer un plato de potaje a las dos de la madrugada, con sus años, me dijo: “Más malo es acostarse sin comer”.

http://www.youtube.com/watch?v=Q_sLgPHLQmY&feature=related

14
Oct/2010

Juego sucio de compadres

A Manolo Pedraz

Pantojiti

España es un país que tiene que madurar todavía, una democracia joven que aún está en período de formación.  Millones de españoles fuimos educados en la dictadura franquista, de la que aún quedan secuelas. Lo de abuchear al presidente Rodríguez Zapatero en el desfile del día de la Fiesta Nacional es una prueba de ello, y no es porque el político socialista no se lo merezca, sino porque muchos fueron a abuchearlo arengados desde la COPE por miembros del PP y el propio director del magazín matinal, el  popular Buruaga. Cada conexión que hacían desde este programa no era para contar los detalles del desfile militar sino para insistir una y otra vez en los abucheos a Zapatero. Esteban González Pons, ese señor tan facha y petulante del partido en la oposición, se encargó desde la misma emisora nacional de recordarles a los oyentes los abucheos del pasado año, en vez de pedir respeto para el presidente del Gobierno español en un día tan especial que, en lo que a mí respecta, está de más, porque me importa un pimiento esa demostración anual de fuerza militar más propia de un país bananero, que de una nación moderna como se supone que es la nuestra. Lo mismo que no entiendo a quienes fueron al desfile sólo a hostigar a Zapatero, desapruebo a quienes se van a las puertas del Juzgado de Marbella a animar a Isabel Pantoja o a insultarla, cuando la mejor crítica sería la indiferencia, el desprecio a quienes supuestamente se han enriquecido a costa del empobrecimiento de los marbellíes, que escasean de ambulatorios y colegios, pero están rodeados de chorizos y vividores. No me extrañaría que si a Belén Esteban le diera por fundar un partido se convirtiera en la tercera fuerza política del país, porque tenemos una clase política salpicada siempre por la mierda, que encima nos tiene con un veinte por ciento de paro y un descrédito político internacional alarmante. La política en España no es sólo un juego sucio de compadres, como la definió ya en su momento el gran Pío Baroja, sino una prueba de que, curiosamente, los votantes nunca nos sentimos responsables de los fracasos de los políticos a los que hemos votado. Además de abuchear a los gobernantes españoles, deberíamos reprobarnos a nosotros mismos alguna vez porque somos tan culpables como ellos por haberlos votado.