A Diego del Morao
Jerez siempre nos cautiva a los sevillanos, donde apenas queda nada del arte que hubo hace décadas. Fotografía: Paco Cazalla.
En Jerez conservan la esencia del flamenco más puro como en ninguna otra parte de Andalucía. Es una cantera inagotable de artistas y de chaneladotes, desde que hace siglos vivían allí los esclavos negros del fandangueo, que no dejaban dormir a los mochuelos de Trebujena. La Bienal no se entendería sin su noche jerezana ya sea en el Hotel Triana o en el Lope de Vega. Sin embargo, en escasas ocasiones hemos podido disfrutar en el festival sevillano de un espectáculo jerezano completo, o sea, que no sólo nos embriagara con sus bulerías, sino que reflejara lo que en realidad ha sido y es Jerez, una tierra donde se ha cantado siempre muy bien por seguiriyas, con genios como Joaquín Lacherna, su sobrino Manuel Torre y el sin par Juan Mojama; donde se fundieron malagueñas en la garganta de Don Antonio Chacón; donde Frijones fabricó sus singulares soleares e Isabelita de Jerez bordó con hilo de oro viejo sus bulerías para escuchar y sus inigualables saetas, en las que competía con la Niña de los Peines; y donde nacieron los fandangos de El Almendro y Cepero y del genial Niño Gloria. Por eso me molestó siempre que en cada Bienal viniera el mismo espectáculo, venga bulerías y venga fiesta calé de batas de lunares y moñas de jazmines en el endrino pelo de las viejas gitanas de Santiago y San Miguel. En esta ocasión ha sido algo diferente; el programa nos ha permitido poder disfrutar de los ayes lastimeros por seguiriyas de Mateo Soleá, de las acompasadas soleares y bulerías por soleá de Luis el Zambo y Juan Moneo El Torta, de los tarantos torreros y la cartagenera chaconiana de Enrique Soto Sordera; y de la zambra buleaera del joven Jesús Méndez. Luis el Zambo cuadró el cante como él sabe y haciéndose son con los nudillos en una mesa nos llevó en volandas a otra épocas, de mucha más gloria que la de ahora; El Torta desenterró su grito pelado y fue capaz de llegar al público como ninguno pudo hacerlo; y Enriquito Soto Barea –un cantaor mal aprovechado-, crujió en los tarantos y se tambaleó en la cartagenera, que es otra historia. Pero tuvimos la fortuna de vivir unos momentos de cante por derecho entre tanta fiesta. Sin contar con los aires de trilla del patriarca Fernando el de la Morena, siempre las mismas ¿Pero a quién le cansa el jamón de pata negra? Con Jerez sucede eso, que no cansa nunca como no cansa beberse todos los días una buena copa de vino de la tierra y embaular un plato de jamón o unas almejas a la marinera traídas desde Sanlúcar de Barrameda. Pero hubo también baile y del bueno, con la Tía Curra, la Tía Yoya, la Tía Churra, El Quini y la entusiasta Manuela Méndez. Sin embargo, el que cautivó al público fue Joaquín Grilo, un genio que aparece y desaparece como el Guadiana. Anoche apareció de entre el público y parece que venía de haber estado de copas con el Guadalquivir por las tabernas de Triana. Traía ese puntito que le hace único. El maestro Moraíto le tocó por bulerías y con dos palmeros de lujo, su hermano Carlos Grilo y Luis Cantarote, el bailaor jerezano movió los pies con un arte que Antonio el de Bilbao se hubiera dado un chocazo en el mostrador del Café del Burrero. Lo de Grilo parece charanga, pero es puro arte, dominio del compás, contratiempos increíbles, armonía de movimientos tan suyos como el color de los ojos o su abundante pelo. Nueva victoria de Jerez a domicilio, en esta ocasión con cuatro cantaores enjundiosos y dotados con el don del pellizco, y un director de lidia que siempre va de morao y oro: Moraíto Chico, que además de tocarle como los ángeles a El Grilo se pegó una pataíta por bulerías con tanto arte, que Parrilla el Viejo se hubiera ido a dormir la siesta a la Plazuela. ¡Viva Jerez! Y por muchos años, porque el día que no viva, se acabó lo que se daba. Y ahora, después de esto, ¿quién se va a dormir?



Antonio R · 19 Septiembre 2010 a las 10:49
Hola Manuel
Mi mujer y yo todavia andamos emocionados 12 horas despues de ver el enomerme arte que en el Lope de Vega trnsmitierón esos maestros geniales de Jerez ! que arte dios mio !.
Para nosotros que somos novatos en el tema , asistir a lo que vimos en general y a los maestros Joaquin Grilo y Morao es de las emociones mas grande que hemos tenido viendo o escuchando cualquier forma de arte. ¿ que hizo el Grilo ? ¿ flamenco , ballet contemporaneo , jazz ? no me importa fue arte y deseando estoy que vuelva por Sevilla.
Un abrazo y felicidades al correo y a tu blog por el aire de libertad que transpira
Author comment by lagazapera · 19 Septiembre 2010 a las 12:04
El Grilo baila a su manera, pero es genial. A mí me chifla, aunque alguna vez he tenido que criticar algunos de sus espectáculos. Es un talento algo incomprendido. Lo que hizo fue flamenco, aunque distinto al de la Tía Curra, por ejemplo. Improvisa y crea. Tú lo has dicho: es puro arte.
Gracias, un abrazo.