Monthly Archives: Agosto 2010

31
Ago/2010

Oro en la solapa y alegría en el corazón

A Curro de Utrera

Curro de Utrera (a la izquierda) bromeando con El Pele. Fotografía: De flamenco.com.

Ayer me dieron una buena noticia: la Peña Curro de Utrera, de la localidad sevillana de Utrera, acordó hace unos días concederme la insignia de oro de la entidad en el transcurso de una cena en su caseta de la Feria de Utrera, el clásico pescaíto, el próximo martes.  Como pueden imaginarse, es un honor que en una ciudad como ésta, con la gran cantidad de artistas que ha dado, y que sigue dando, se hayan acordado de este humilde crítico de flamenco para poner en la solapa de su chaqueta el preciado emblema en oro de tan ensolerada peña flamenca. No deja de sorprenderme este reconocimiento, porque nunca he hecho nada por esta peña de manera particular. Supongo que a la hora de darme tamaño homenaje habrán valorado los treinta años que llevo apoyando a las peñas flamencas de Sevilla desde El Coreo de Andalucía y otros medios para los que he colaborado en estas tres décadas. Las he apoyado y lo seguiré haciendo, porque, contrariamente a lo que piensan otros, las peñas hacen una gran labor en pro del flamenco. Tenía sólo 20 años cuando fundé y presidí la Peña Flamenca Antonio Chacón, en Palmete, la populosa barriada de Sevilla. Entiendo que este inmerecido homenaje viene un poco por toda esa labor en beneficio de las peñas, que, aunque ahora estén apoyadas, en aquellos tiempos eran las grandes olvidadas del género jondo. La satisfacción es doble porque, según me dijo ayer Severo, el presidente de esta peña, estará en la cena el titular de la entidad utrerana, el veterano Curro de Utrera -en la fotografía, con El Pele, de deflamenco.com-, al que admiro desde que, siendo un niño, cantaba sus fandangos, aquél tan entrañable: Velero/ Porque yo lo gobernaba/, ganó mi barco velero/. Con todos los mares luché/. Y sin embargo no puedo/, luchá con esa mujé. Cantiñeaba también sus alegrías de Córdoba, Pregúntale al platero. ¡Quien me lo iba a mí a decir! Estas son las grandes satisfacciones que te suele dar el mundo del flamenco. Mil gracias, amigos. Nos veremos el martes.

http://www.elcorreoweb.es/cultura/103118/tributo/manuel/bohorquez/pena/curro/utrera

28
Ago/2010

El Pele lo borda en Tomares

A Antonio Montoya

El Pele, anoche en Tomares. Fotografía: Bohórquez.

El Pele de Córdoba, anoche en Tomares.

El XXXV Festival Flamenco Ciudad de Tomares resultó interesante y  acudió mucho público, aunque menos que en la pasada edición. Argentina, Lalo Tejada, el Pele y Niño Canito no han tenido  el poder de convocatoria que tuvieron El Cabrero, Poveda y Miguel de Tena. ¿Y qué? Eso del poder de convocatoria me importa bien poco, pero los ayuntamientos buscan mucho público, lo que no deja de ser lógico. La noche del pasado viernes, con un calor sofocante y un estupendo ambiente en la hermosa Hacienda del Conde -estos aristócratas tenían buen gusto para vivir-, acudimos al festival tomareño, sobre todo, para ver si saltaba la liebre con Manuel Moreno Maya, el Pele, el único cantaor actual que, según mi manera de entender el cante, es capaz de conmoverte en un tercio por soleá. Sigue siendo un caballo desbocado a veces, pero si agarra un cante con la cabeza más o menos amueblada, entonces te puedes acordar toda la vida de ese momento. Evidentemente, acudí también a la localidad sevillana de Tomares para deleitarme con la excelente voz de un imitador nato, el Niño Canito, de Alcalá de Guadaíra, que canta maravillosamente al estilo de Manuel Vallejo y Naranjito de Triana. Y si se lo propone, al de Manolito de María, que no sé cómo se come eso. No quiero dejar atrás a la bailaora Lalo Tejada y a la cantaora onubense Argentina, que completaban el cartel.

La noche comenzó con media hora de retraso sobre el horario anunciado y con una buena ristra de homenajes, de los que fueron protagonistas la Diputación y la Federación de Entidades Flamencas de Sevilla, en las personas de Guillermina Navarro y José María Segovia, la Peña Flamenca de Tomares y el concejal de Cultura del Ayuntamiento de esta localidad aljarafeña. Esto retrasó bastante el comienzo del evento, pero mereció la pena la espera. Mereció la pena por disfrutar del cante del Niño Canito, un cantaor humilde, sencillo, que logró cuajar algunos cantes de una belleza musical encantadora, como sus malagueñas del Niño de Vélez y Diego el Perote, además de las seguiriyas y los fandangos de Manuel Vallejo. Y si bien estuvo Manuel Pereila, que así se llama este fino cantaor, su guitarrista no le fue a la zaga. El Niño Elías toca cada día con más gusto y su técnica ha mejorado bastante en los últimos años.

Arnegita comenzó templándose bien por tonás. Fotografía: Bohórquez.

Argentina comenzó templándose por tonás.

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto con el Pele como disfruté la noche del viernes. El cordobés tiene la voz mejor que nunca y se ha buscado a un guitarrista, Patrocinio hijo, paisano suyo, que sabe ponerle en suerte al toro del cante jondo. A veces es un poco brusco y efectista, pero es hijo de un cantaor y sabe de qué va eso de acompañar. El Pele se dejó impregnar del prodigioso toque de Patrocinio y deslizó su honda voz por varios cantes, entre ellos la toná, la soleá, la seguiriya, la bulería y el fandango. Dejó la ojana a un lado y fue al grano, gustándose a sí mismo, cuadrando los tercios con una maestría que ha tardado en conseguir, pero que ya la tiene. No busquen la perfección en el Pele. Para perfecto ya está ahí Calixto Sánchez, por ejemplo. El de Córdoba es muy anárquico y tiene sus carencias, pero es de los pocos que cantan flamenco, y esto, en un arte con tantos cantantes disfrazados de cantaores, es muy importante. ¡Cómo cantó por soleá! No piensen en Tomás Pavón y Juan Talega, porque entonces no vale. A este cantaor hay que saborearlo como se paladea el salmorejo de su tierra, sin pensar en otra cosa. Imagínese que se está comiendo un buen salmorejo y está pensando en un pollo al horno. Con Argentina, en cambio, suele pasar todo lo contrario que con el Pele. La cantaora de Huelva llegó guapísima, como siempre, acompañada por el Séptimo de Caballería -Bolita, Eugenio Iglesias, Bobote, Torombo y José Carrasco- y dispuesta a dar la campanada. No se puede decir que no cante bien, que no tenga la fuerza de un caballo y la voz preciosa. Pero tiene el concepto del cante para el baile. Cuando canta sólo con la guitarra no transmite apenas -a mí, al menos-, dando la batalla con el concepto de grupo, que es otra concepción del cante jondo muy diferente. Sin embargo, el público disfrutó con sus seguiriyas, alegrías y bulerías, estilos que interpretó con una gran soltura, para qué negarlo. Como no se puede negar la voluntad de la bailaora sevillana Lalo Tejada, quien con el cante del maestro Antonio Saavedra e Inma Rivero, se encargó de bailar unos tientos preñados de movimientos vulgares y escasos de arte. Tiene buena escuela y se arregla divinamente, pero no aporta nada suyo y ha evolucionado más bien poco. Y esto fue todo. La organización mejoró con respecto a la edición del pasado año, aunque, sinceramente, en un festival de flamenco pintan muy poco las sevillanas. En una de sus genialidades, el Pele acabó las bulerías por sevillanas y Lalo Tejada y Juanjo Díaz cerraron su actuación adelantando la feria de Tomares, que será esta próxima semana. Aquello pareció por un momento la Caseta Municipal.

Niño Canito fue el único que homenajeó a Vallejo con sus cantes. El festival estaba dedicado al maestro sevillano. Fotografía: Bohórquez.

Niño Canito fue el único que homenajeó a Vallejo con sus cantes. El festival estaba dedicado al maestro sevillano. Fotografías: Bohórquez.

26
Ago/2010

Se acaban los festivales y llega la Bienal

A Esteban Rodríguez Cosano

Los festivales del verano van terminándose. Mairena del Alcor cierra siempre la temporada, aunque cada vez hay más festivales en septiembre. Pero es Mairena quien cierra los veranos flamencos. Este año, por cierto, con un cartel muy curioso en el que el omnipresente Miguel Poveda se batirá el cobre con dos buenos cantaores locales, aficionados, como son Antonio Ortega hijo y Manuel Castulo. Mucho tendrá que apretar el catalán para salir airoso de este evento, porque estos dos cantaores suenan bien y conocen el paño.
Está siendo un verano flamenco marcado por la crisis, aunque esperábamos más recortes. Como de todo se saca tajada, los cantaores modestos se están poniendo las botas ante la imposibilidad por parte de los ayuntamientos de contratar a las primeras figuras, que son las que más cobran y, como es lógico, quienes más público llevan a los festivales de verano.
Lo de llevar mucho público a los festivales es una obsesión de todos, de ahí que hayan recurrido casi todos a artistas taquilleros como José Mercé y Miguel Poveda, aunque no siempre han podido conseguirlo. El Gazpacho Andaluz y el Festival de Cante Jondo Antonio Mairena sí lo han hecho y esto puede tener varias lectruras. Los ayuntamientos son los que ponen el dinero, y como el que paga es el que manda, lo que quieren es llenar los recintos. Parece que se han contagiado de la Bienal de Flamenco, donde ya se está hablando de lo bien que va la venta de las entradas, pero todavía no ha hablado nadie de si va a haber o no mucho arte jondo.
Curiosamente, los festivales que mejor están funcionando son los más modestos. Siguen teniendo defectos, pero este verano hemos escuchado buen cante flamenco en algunos de estos festivales, que suelen resolverse con tres euros. Hay voces nuevas que se están incorporando, lo que siempre es una magnífica noticia. Voces como, por ejemplo, la de la utrerana Mari Peña, que en el festival de Bellavista puso bien alto el listón jondo de la tierra de Fernanda y Bernarda. Su actuación le valió un contrato para actuar en el de Alcalá.
Mientras en los festivales más grandes, de más prestigio, sólo piensan en contratar a las figuras de moda, en los más modestos están velando por la esencia del cante. Montellano, por ejemplo, es una lección constante: por muchas modas que vengan, el festival siempre lleva a quienes dan verdad. Y no es que las figuras de moda no den verdad en el cante, aunque hay de todo. Pero son tan famosos y atraen a un público tan variado, que apenas son dueños de su alma.
Acaban los festivales de los pueblos y llega la Bienal de Sevilla, el festival de flamenco más largo del mundo. Es otra historia. La Bienal es un festival enfocado para los extranjeros, de ahí que se promocione más en países de Europa, como Alemania, Francia o Italia, que en Andalucía.
Para quienes llevamos todo el año escuchando flamenco y aún no hemos cogido las vacaciones, empalmar el verano con la Bienal es una verdadera paliza. Pero, como suele decirse, sarna con gusto no pica. Esta Bienal tiene mucha tela que cortar y la vamos a analizar como lo hemos hecho siempre, sin dar la más mínima ojana y exigiéndole lo máximo al que, para muchos, es el festival de los festivales.
La cantaora utrerana Mari Peña tuvo una gran actuación en Bellavista. Fotografía Bohórquez.

La cantaora utrerana Mari Peña tuvo una gran actuación en Bellavista. Fotografía Bohórquez.

Los festivales del verano van terminándose. Mairena del Alcor y Brenes cierran siempre la temporada sevillana, aunque cada vez hay más festivales en septiembre. Pero es Mairena quien cierra los veranos flamencos. Este año, por cierto, con un cartel muy curioso en el que el omnipresente Miguel Poveda se batirá el cobre con dos buenos cantaores locales, aficionados, como son Antonio Ortega hijo y Manuel Castulo. Mucho tendrá que apretar el catalán para salir airoso de este evento, porque estos dos cantaores suenan bien y conocen el paño. Está siendo un verano flamenco marcado por la crisis, aunque esperábamos más recortes. Como de todo se saca tajada, los cantaores modestos se están poniendo las botas ante la imposibilidad por parte de los ayuntamientos de contratar a las primeras figuras, que son las que más cobran y, como es lógico, quienes más público llevan a los festivales de verano. Lo de llevar mucho público a los festivales es una obsesión de todos, de ahí que hayan recurrido casi todos a artistas taquilleros como José Mercé y Miguel Poveda, aunque no siempre han podido conseguirlo. El Gazpacho Andaluz y el Festival de Cante Jondo Antonio Mairena sí lo han hecho y esto puede tener varias lectruras. Los ayuntamientos son los que ponen el dinero, y como el que paga es el que manda, lo que quieren es llenar los recintos. Parece que se han contagiado de la Bienal de Flamenco, donde ya se está hablando de lo bien que va la venta de las entradas, pero todavía no ha hablado nadie de si va a haber o no mucho arte jondo. Curiosamente, los festivales que mejor están funcionando son los más modestos. Siguen teniendo defectos, pero este verano hemos escuchado buen cante flamenco en algunos de estos festivales, que suelen resolverse con tres euros. Hay voces nuevas que se están incorporando, lo que siempre es una magnífica noticia. Voces como, por ejemplo, la de la utrerana Mari Peña, que en el festival de Bellavista puso bien alto el listón jondo de la tierra de Fernanda y Bernarda. Su actuación le valió un contrato para actuar en el de Alcalá. Mientras en los festivales más grandes, de más prestigio, sólo piensan en contratar a las figuras de moda, en los más modestos están velando por la esencia del cante. Montellano, por ejemplo, es una lección constante: por muchas modas que vengan, el festival siempre lleva a quienes dan verdad. Y no es que las figuras de moda no den verdad en el cante, aunque hay de todo. Pero son tan famosos y atraen a un público tan variado, que apenas son dueños de su alma. Acaban los festivales de los pueblos y llega la Bienal de Sevilla, el festival de flamenco más largo del mundo. La Bienal es un festival pensado para los extranjeros, de ahí que se promocione más en países de Europa, como Alemania, Francia o Italia, que en Andalucía. Para quienes llevamos todo el año escuchando flamenco y aún no hemos cogido las vacaciones, empalmar el verano con la Bienal es una verdadera paliza. Pero, como suele decirse, sarna con gusto no pica. Esta Bienal tiene mucha tela que cortar y la vamos a analizar como lo hemos hecho siempre, sin dar la más mínima ojana y exigiéndole lo máximo al que, para muchos, es el festival de los festivales flamencos.

22
Ago/2010

¡Que viene la ‘piqueta’!

A mis paisanos de Arahal

derribo chalé

Un humilde chalé está siendo derribado por la 'piqueta'.

Lo que está ocurriendo en los pueblos con los chalés construidos de manera ilegal es una auténtica vergüenza. No sé dónde leí una vez, en un titular sorprendente, que el Ayuntamiento de un pueblo de la provincia de Sevilla había descubierto 500 chalés ilegales en su término municipal. Me lo estoy imaginando. El alcalde del pueblo salió a buscar espárragos una mañana y descubrió los quinientos chalés como el que descubre una siembra de marihuana. No estamos hablando de una humilde casilla de aperos de labranza, sino de medio millar de casas de campo, con piscinas, árboles frutales y olivos. En la mayoría de los pueblos de Sevilla esto se les ha ido de las manos a los responsables municipales y ahora lo quieren solucionar tirándoles a los vecinos de cada municipio lo que han construido con muchas fatigas y, claro está, con el consentimiento de los ayuntamientos. Hay urbanizaciones llamadas “ilegales” en las que tienen luz de Sevillana, teléfono de Telefónica, el panadero todas las mañanas en la puerta de la parcela, el del butano, y otras comodidades. ¿Es ilegal disfrutar de estos servicios legales? Para empezar, cuando alguien que tiene una finca rústica en un pueblo decide parcelarla y vender las parcelas, supongo que no podrá hacerlo sin notificarlo al ayuntamiento que corresponda. El que compra una parcela rústica la quiere, en la mayoría de los casos, para hacerse una casa y una piscina, y para eso hay que solicitar una licencia de obras en la concejalía de Urbanismo, donde, cuando vas, como no pueden dártela, suelen decirte que tires para adelante, que no pasa nada. Sí te dan licencia para construir una casilla de aperos de labranza, y con una de estas licencias legales algunos se han hecho verdaderos y lujosos cortijos, como, por ejemplo, el actual delegado de Urbanismo del Ayuntamiento de Arahal, el señor Lobato, como ha sido denunciado ya en los periódicos de Sevilla y de otras provincias andaluzas.

¿Se atreverán a tirar también esta lujosa urbanización junto al mar?

¿Se atreverán a tirar también esta lujosa urbanización junto al mar?

En Arahal y en otros pueblos de Sevilla hay miles de chalés ilegales que están amenazados por la piqueta y los dueños de estas parcelas andan de uñas con los consistorios, con toda la razón. Lo más razonable sería que estas urbanizaciones ilegales sean legalizadas, con todas las condiciones que sean necesarias. De esto sólo tienen la culpa los ayuntamientos, que, al menos el de Arahal, aún no ha sido capaz de liberar unos terrenos cerca del pueblo para que los vecinos que tengan medios y puedan se construyan sus chalés de forma legal y con todas las comodidades. Si no se hace así ocurre lo de siempre, que sólo pueden disfrutar del campo los que tienen dinero, que se compran cortijos y fincas, y los que tienen influencias. Los que no tienen ni una cosa ni la otra, o sea, la mayoría de los ciudadanos, se tienen que conformar o arriesgarse a construir en una de esas horrorosas urbanizaciones ilegales en cuyas calles no caben dos coches y el barro les llega hasta las orejas. Si el Estado quisiera ir por derecho en este asunto de las urbanizaciones rústicas ilegales y el otro, el de las pobladas costas españolas, se tendrían que derribar tantos chalés y bloques de apartamentos en toda España, que el gremio de la construcción resurgiría de sus cenizas y se acabaría el paro. Pero eso no va a pasar nunca. Ocurrirá lo de siempre: que pagarán el pato los más débiles.

21
Ago/2010

“He soñado con la Lámpara Minera y por fin he logrado conseguirla”

A la memoria de Paco Cabrera

manuel bohórquez
–Con cuatro años ya cantaba ¿Aprendió a cantar antes que a hablar, entonces?.
–Antes de cantar ya hablaba perfectamente. En las dos cosas fui muy adelantado.
–Pero no nació en una familia de mucha tradición flamenca, si estoy en lo cierto.
–Ni mucho menos. El abuelo de mi padre cantaba muy bien por malagueñas, pero sólo fue aficionado. Eran de Lebrija y le decían los Cebollos.
–O sea, que un poco más y le apodan Miguel el Cebollo.
–Mis apellidos son Pérez Ortega y fue Paco Cabrera quien decidió que me llamara Miguel Ortega, porque este apellido es de mucha enjundia flamenca, como sabe.
–Cuando habla de Paco Cabrera le brillan los ojos. Supongo que estos días lo habrá recordado, después de entrar en la historia del cante minero con este premio.
–Por supuesto. Fue el primero que creyó en mí y me ayudó mucho. El flamenco no puede entenderse en Sevilla sin este gran hombre.
–¿Llegó a obsesionarse con la Lámpara Minera de La Unión?
–Lo intenté hace más de diez años y gané algunos premios, pero la Lámpara se resistía y lo dejé. Supongo que tenía que madurar como cantaor para volver a  intentarlo. Yo canto a mi aire, y a este concurso hay que ir con la lección aprendida.
–¿Cómo se preparó para ir a por todas y ganar lo que ha ganado?
–Estudiando mucho a Antonio Piñana, a Pencho Cros, a Encarnación Fernández, a Eluterio Andreu… Es lo que hacen todos los que quieren ganar la Lámpara.
–Hay quienes, además de estudiar, se trabajan las buenas amistades y, a veces, les ha dado resultado…
–Ese camino nunca lo quise coger  yo.Se dicen muchas cosas, pero yo sabía que sólo estudiando podría conquistar La Unión.
–¿Qué cree que va a ocurrir ahora? Muchos ganaron la Lámpara Minera y se han ido quedando en el olvido. ¿Lo sabe?
–Este premio es muy importante, el más importante de todos, pero no te asegura la vida de cantaor. Te abre puertas y te da un empujón grande, pero lo demás hay que currárselo todos los días. Yo siempre tengo los dos pies en el suelo.
–Miguel Ortega tiene los mismos años que tenía Vallejo cuando ganó la Llave de Oro del Cante Flamenco, en 1926. ¿Le llega este premio en el momento justo?
–Yo llevo 30 años cantando y soy profesional desde hace mucho tiempo. Creo que me va a venir bien para conseguir hacer realidad mis sueños.
–¿Qué sueños son esos?
–Consagrarme en primera figura del cante, cantar en solitario, crear escuela. Vengo soñando con esto desde que a los 5 años me vestía como El Cabrero.
–¿Qué se lo impide?
–Hay muy buenos cantaores y no es fácil hacerse figura. Ahora, con lo del premio, parece que muchos han descubierto a Miguel Ortega como cantaor de flamenco, después de tantos años de lucha.
–¿En su pueblo también? ¿Le rendirán un homenaje multitudinario, como al futbolista Navas?
–Lo dudo mucho. El fútbol es más mediático que el cante y yo no soy profeta en mi tierra. Supongo que ahora me considerarán más.
–¿Piensa dejar de cantar para el baile y para la guitarra de Vicente Amigo?
–De momento voy a cumplir todos mis compromisos, porque estaré en la Bienal con Fernando Romero y José Antonio, con Javier Barón… Y con Vicente me voy ahora once días a México. Eso está sagrado. Si puedo enfocar mi carrera solo, será estupendo; pero eso sólo lo dirá el tiempo.
–¿Cómo va su primer y único disco hasta el momento?
–No corren buenos tiempos para los discos. Me lo produje yo mismo y no tiene buena distribución. Tendré que moverlo ahora un poco más, porque es un trabajo muy serio.
–¿Por qué quiso ser cantaor de flamenco?
–Por afición. Estudié Administrativo y mis padres querían que hubiera ido a la Universidad. Pero yo tenía claro que me gustaba el cante.
–¿Siempre se ha ganado la vida con el cante flamenco?
–Fui camionero durante tres meses, pero no quería eso. Lo que hago ahora es lo que me hace feliz y con lo que me realizo totalmente.
–¿Alguna vez pensó en arrojar la toalla definitivamente?
–Muchas veces. Pero esto es un veneno y uno siempre tira para adelante. Tengo mujer y dos hijos y no puedo permitirme tirar la toalla. Tengo 35 años y he conseguido muchas cosas. Lo mejor vendrá de ahora en adelante, supongo.
–¿Alguna felicitación especial por lo de la Lámpara?
–Muchas. Ha habido una muy especial para mí, que ha sido la de Itoly de los Palacios, un gran cantaor de mi pueblo que no ha tenido suerte. Le llevé la Lámpara a su casa y casi no podía hablar, de la emoción.
–¿Desbordado, quizás, por esta fama tan repentina?
–Si quiere que le sea sincero, un poco, pero bendita sea. No he parado de hablar desde la noche de la final en el Antiguo Mercado. Supongo que pasará, pero lo estoy disfrutando y sacaré provecho de esto.
–Suponemos que ya habrá recibido ofertas para cantar en buenos escenarios, aunque ya conoce unos cuantos en el mundo.
–Varias ofertas, y muy buenas. El Festival de las Minas se encarga de mover mucho a los ganadores de la Lámpara Minera, lo que me parece muy bien. Es un premio que te da mucho como artista.
–¿Qué sintió cuando por fin tuvo en las manos el trofeo?
–Todavía no lo sé, sinceramente. Lo sabré cuando baje de la nube.
Miguel Ortega posó ayer en nuestro periódico con la codiciada Lámpara Minera, para Javier Díaz.

El cantaor sevillano Miguel Ortega posó ayer en nuestro periódico con la Lámpara Minera. Fotografía de Javier Díaz.

Miguel Pérez Ortega, el ganador de la Lámpara Minera 2010, estuvo ayer visitando nuestro periódico con el  trofeo y los diplomas en la mano y tan contento como un niño con zapatos nuevos. Vino acompañado de su padre, aficionado al cante y capaz de bordar los fandangos, aunque nunca se planteó ser artista profesional. Su hijo, en cambio, Miguel Ortega, que vino al mundo en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla el 28 de julio de 1975, lo tuvo claro desde que tenía 4 años, desde que el entrañable palaciego Paco Cabrera de la Aurora lo hizo cantar a esa edad en la ensolerada Peña Flamenca Juan Breva de Málaga. Lleva 30 años cantando y tiene un sólo disco en el mercado, que apenas ha distribuido. Como cantaor de cuadro tiene una más que bien ganada reputación.

–Con cuatro años ya cantaba. ¿Aprendió a cantar antes que a hablar, entonces?

–Antes de cantar ya hablaba perfectamente. En las dos cosas fui muy adelantado.

–Pero no nació en una familia de mucha tradición flamenca, si estoy en lo cierto.

–Ni mucho menos. El abuelo de mi padre cantaba muy bien por malagueñas, pero sólo fue aficionado. Eran de Lebrija y le decían los Cebollos.

–O sea, que un poco más y le apodan Miguel el Cebollo.

–Mis apellidos son Pérez Ortega y fue Paco Cabrera quien decidió que me llamara Miguel Ortega, porque este apellido es de mucha enjundia flamenca, como sabe.

–Cuando habla de Paco Cabrera le brillan los ojos. Supongo que estos días lo habrá recordado, después de entrar en la historia del cante minero con este premio.

–Por supuesto. Fue el primero que creyó en mí y me ayudó mucho. El flamenco no puede entenderse en Sevilla sin este gran hombre.

–¿Llegó a obsesionarse con la Lámpara Minera de La Unión?

–Lo intenté hace más de diez años y gané algunos premios, pero la Lámpara se resistía y lo dejé. Supongo que tenía que madurar como cantaor para volver a  intentarlo. Yo canto a mi aire, y a este concurso hay que ir con la lección aprendida.

–¿Cómo se preparó para ir a por todas y ganar lo que ha ganado?

–Estudiando mucho a Antonio Piñana, a Pencho Cros, a Encarnación Fernández, a Eluterio Andreu… Es lo que hacen todos los que quieren ganar la Lámpara.

–Hay quienes, además de estudiar, se trabajan las buenas amistades y, a veces, les ha dado resultado…

–Ese camino nunca lo quise coger  yo. Se dicen muchas cosas, pero yo sabía que sólo estudiando podría conquistar La Unión.

–¿Qué cree que va a ocurrir ahora? Muchos ganaron la Lámpara Minera y se han ido quedando en el olvido. ¿Lo sabía?

–Este premio es muy importante, el más importante de todos, pero no te asegura la vida de cantaor. Te abre puertas y te da un empujón grande, pero lo demás hay que currárselo todos los días. Yo siempre tengo los dos pies en el suelo.

–Miguel Ortega tiene los mismos años que tenía Vallejo cuando ganó la Llave de Oro del Cante Flamenco, en 1926. ¿Le llega este premio en el momento justo?

–Yo llevo 30 años cantando y soy profesional desde hace mucho tiempo. Creo que me va a venir bien para conseguir hacer realidad mis sueños.

–¿Qué sueños son esos?

–Consagrarme en primera figura del cante, cantar en solitario, crear escuela. Vengo soñando con esto desde que a los 5 años me vestía como El Cabrero.

–¿Qué se lo impide?

–Hay muy buenos cantaores y no es fácil hacerse figura. Ahora, con lo del premio, parece que muchos han descubierto a Miguel Ortega como cantaor de flamenco, después de tantos años de lucha.

–¿En su pueblo también? ¿Le rendirán un homenaje multitudinario, como al futbolista Navas?

–Lo dudo mucho. El fútbol es más mediático que el cante y yo no soy profeta en mi tierra. Supongo que ahora me considerarán más.

Miguel Ortega recibe la Lámpara Minera de manos del alcalde de La Unión.

Miguel Ortega recibe la Lámpara Minera de manos del alcalde de La Unión.

–¿Dejará de cantar para el baile y  la guitarra de Vicente Amigo?

–De momento voy a cumplir todos mis compromisos, porque estaré en la Bienal con Fernando Romero y José Antonio, con Javier Barón… Y con Vicente me voy ahora once días a México. Eso está sagrado. Si puedo enfocar mi carrera solo, será estupendo; pero eso sólo lo dirá el tiempo.

–¿Cómo va su primer y único disco hasta el momento?

–No corren buenos tiempos para los discos. Me lo produje yo mismo y no tiene buena distribución. Tendré que moverlo ahora un poco más, porque es un trabajo muy serio.

–¿Por qué quiso ser cantaor de flamenco?

–Por afición. Estudié Administrativo y mis padres querían que hubiera ido a la Universidad. Pero yo tenía claro que me gustaba el cante.

–¿Siempre se ha ganado la vida con el cante flamenco?

–Fui camionero durante tres meses, pero no quería eso. Lo que hago ahora es lo que me hace feliz y con lo que me realizo totalmente.

–¿Alguna vez pensó en arrojar la toalla definitivamente?

–Muchas veces. Pero esto es un veneno y uno siempre tira para adelante. Tengo mujer y dos hijos y no puedo permitirme tirar la toalla. Tengo 35 años y he conseguido muchas cosas. Lo mejor vendrá de ahora en adelante, supongo.

–¿Alguna felicitación especial por lo de la Lámpara?

–Muchas. Ha habido una muy especial para mí, que ha sido la de Itoly de los Palacios, un gran cantaor de mi pueblo que no ha tenido suerte. Le llevé la Lámpara a su casa y casi no podía hablar, de la emoción.

–¿Desbordado, quizás, por esta fama tan repentina?

–Si quiere que le sea sincero, un poco, pero bendita sea. No he parado de hablar desde la noche de la final en el Antiguo Mercado. Supongo que pasará, pero lo estoy disfrutando y sacaré provecho de esto.

–Suponemos que ya habrá recibido ofertas para cantar en buenos escenarios, aunque ya conoce unos cuantos en el mundo.

–Varias ofertas, y muy buenas. El Festival de las Minas se encarga de mover mucho a los ganadores de la Lámpara Minera, lo que me parece muy bien. Es un premio que te da mucho como artista.

–¿Qué sintió cuando por fin tuvo en las manos el trofeo?

–Todavía no lo sé, sinceramente. Lo sabré cuando baje de la nube.

15
Ago/2010

Miguel Ortega gana la Lámpara Minera

Miguel Ortega recibe la Lámpara Minera de manos del alcalde de La Unión.

Miguel Ortega recibe la Lámpara Minera de manos del alcalde de La Unión.

El cantaor sevillano Miguel Ortega, de 35 años, el guitarrista Gastor de Paco, de Morón de la Frontera, de 17, y el bailaor gaditano Jesús Fernández, de 28, son los ganadores de los primeros premios en el Festival Internacional del Cante de las Minas 2010. La Lámpara Minera ha recaído este año, pues, en el artista sevillano, de Los Palacios, Miguel Ortega, cantaor que canta desde niño y que este mismo año ha presentado su primer trabajo discográfico, de escasa repercusión. Además de la preciada Lámpara Minera, que tiene una dotación económica de 15.000 euros, Miguelito Ortega ha conseguido el primero de Mineras, el de Cartageneras y el de los Cantes bajoandaluces. O sea, que se ha embolsado 30.000 euros. El Desplante, que premia al baile, se adjunta con 10.000 euros y el Bordón Minero, con 6.000. Lluvia de euros en el Festival de las Minas de La Unión, en época de crisis económica, que este año conmemoraba su cincuenta aniversario y lo han celebrado por todo lo alto. Como lo estará celebrando Miguel Ortega, cantaor hecho así mismo, de grandes facultades y mucha afición, que llevaba mucho tiempo preparándose para dar el pelotazo que acaba de dar. Habitualmente canta para bailar y suele ir de cantaor con Vicente Amigo. Suponemos que estos premios le van a servir para enfocar su carrera en solitario y conseguir el sueño.  Gastor de Paco tiene sólo 17 años y ya toca muy bien la guitarra. Es nieto de un gran guitarrista de Morón, Paco del Gastor, que se está encargando personalmente de su preparación. En cuanto al bailaor Jesús Fernández, poco podemos decir puesto que disponemos  de escasa información. Seguidor de Mario Maya, es ya un bailaor conocido fuera de España, quizás más que en Andalucía.

14
Ago/2010

¿Se puede vivir sin corazón?

A la memoria de Currina.

Dana fue recogida en la calle a los dos meses de ser abandonada por su dueño. Miren la expresión de su rostro.

Dana fue recogida en la calle a los dos meses de ser abandonada por su dueño. Miren la expresión de su rostro. Todavía sigue en tratamiento.

La noticia, aparecida hoy en El Correo de Andalucía, de que cada día se abandonan once animales en las calles de Sevilla, es tremenda, demoledora. Definitivamente, el ser humano es el más animal de todos los animales del planeta Tierra. Aunque, sinceramente, estoy convencido de que el hombre es cruel no porque sea un animal, sino porque es un ser humano. Hace muchos años tuve una chihuahua cruzada que no pesaba más de kilo y medio, Currina. Era negra con babero color fuego y tenía unas orejas inmensas. Estuvo conmigo siete años y vivió como una auténtica reina. Pero un día se escapó de la casa, con tan mala fortuna que un coche la mató. No estaba en Sevilla y no pude hacer otra cosa por ella que llorarla desconsoladamente durante una semana. Tan conocido era lo que quería a aquella perrita, que algunos de mis amigos, al enterarse, llamaron a casa para darme el pésame. Recuerdo que un día, escuchando un buen programa de radio, supe el número de perros que eran abandonados al año en España y me llevé las manos a la cabeza. Me preguntaba una y otra vez cómo una persona podía abandonar a su perro, al cachorro ya crecido que un día llevó a su casa metido en una caja de zapatos, que alimentó con cariño, con el que jugó tirado en el pasillo del piso y al que acarició tantas veces, dormido en su regazo, ante el televisor. Recuerdo que ese mismo día llevé a Currina al Parque de los Príncipes, como cada tarde, para que correteara detrás de las palomas y persiguiera a los gorriones. ¡Oh, Dios, qué feliz era mi perrita en aquel lugar! ¡Y qué feliz era yo haciéndola dichosa! Se me ocurrió esconderme detrás de una enorme palmera simulando un abandono, para ver su reacción y averiguar así cómo debía sentirse un perro al que su dueño abandonaba en un parque o una carretera. Al instante de esconderme detrás de la palmera, comenzó a mirar para todas partes pero sin moverse del mismo sitio. Estuvo quieta un minuto, como paralizada por el pánico. Luego comenzó a correr en distintas direcciones, y viendo que no me encontraba se volvió a quedar quieta y se meó. En seguida corrí a buscarla, la abracé y noté cómo corría su pequeño corazón de chihuahua. Me sentí luego tan mal que durante algunos días no podía conciliar el sueño recordando su cara de terror al no encontrarme en el parque. Durante algún tiempo desconfiaba de mí cuando le lanzaba la pelota de tenis. Corría a por ella, como de costumbre, pero hacía pequeñas paradas para mirar atrás y asegurarse de que estaba allí. Por eso me espanto cuando leo estas noticias, cuando me entero de que en los primeros cinco meses de 2010 la Delegación de Salud y Consumo de Sevilla ha recogido de las calles a más de mil cien perros abandonados por sus dueños. Me dan pena estos animales, pero también los que los han abandonado, porque son enfermos. Se trata de una enfermedad todavía no reconocida por los médicos, quienes se preguntan cómo pueden sobrevivir estas personas sin corazón. Es un misterio que tendrá que resolver la ciencia algún día.

Publicado en La Gazapera el 14 de agosto de 2010

13
Ago/2010

La trágica muerte de El Canario

A Andrés Borrego

El Canario valida

Única fotografía que existe de El Canario, el de la izquierda. El otro cantaor es el Canario Chico. 1884. El guitarrista podría ser Robles. Archivo Hita.

Tal día como hoy, pero de hace 125 años, ocurrió en Sevilla una gran desgracia: el catalán Lorenzo Colomer Ricart acabó con la vida del Canario de Álora, el gran cantaor malagueño, de una certera puñalada en el corazón. Fue la noche del 13 de agosto de 1885 en la Nevería del Chino, al lado del puente de Triana, la sucursal del Café del Burrero. El crimen conmocionó al mundo del flamenco y sirvió para que las autoridades de Sevilla acabaran cerrando este popular café cantante y otros, donde rara era la noche que no había algún herido por arma blanca o de fuego. A las pocas semanas de presentar mi libro El cartel maldito, sobre la vida y la muerte de Juan Reyes Osuna El Canario, el pasado año, encontré este extraordinario documento de hemeroteca que ya dimos a conocer hace unos meses en La Gazapera. Se trata de una entrevista a doble página que le hicieron a Fosforito de Cádiz en El Heraldo de Madrid, el día 13 de noviembre de 1929. El genial malagueñero habla de muchas cosas interesantes, y a la pregunta sobre la leyenda del Canario que le hace Antonio V. de la Villa, responde dando una gran cantidad de datos interesantes, que no vienen sino a darme la razón cuando dije que a Juan el Canario lo mataron más por celos profesionales que por cuestiones de amoríos con la Rubia de Málaga. Aunque, como apunta Francisco Lema Fosforito, hubo también cierta pretensión amorosa por parte del Canario de Álora. Hay cosas, de las que cuenta Fosforito, que no son ciertas, como la de que El Canario hirió primero a Lorenzo Colomer, padre de la Rubia, su asesino, pero me parece un documento de un gran valor histórico:

Torre García

La famosa Torre García, de Almería, que El Canario dio a conocer en su célebre letra 'Tengo que poner espías'. Esta torre está en la playa de Torre García, cerca del Cabo de Gata. Foto: Bohórquez.

-¿Qué hay de esa leyenda del “Canario”?

-Mucho se ha fantaseado sobre su trágico fin. La muerte del coloso fue otra copla más, con sabor de sangre y leyenda, que tejieron sus partidarios. El Canario, por aquel tiempo, trabajaba mucho y bien. En el cenit de la gloria empezó a refulgir una nueva estrella que le hacía sombra a la aureola de divo… que gozaba: la Rubia de Málaga. Mujer en promesa, chavalilla que apuntaba muy notables condiciones para el arte jondo, y que muy pronto diezmo atrayéndose al coro de admiradores que la acompañaban, a modo de aureola, los más recalcitrantes canalistas. A los celos y rivalidades profesionales, el Canario añadió más tarde cierta propensión amorosa, que los antagonismos disfrazaron de odio. El caso es que el Canario tenía que cumplir sus compromisos artísticos en el café cantante del señor Manuel el Burrero, que regía los destinos de la catedral sevillana, en donde se contrastaban valores y recibían el espaldarazo los que se dedicaban a tan difícil modalidad, en ocasión en que se hallaba actuando la Rubia. El padre de la malagueñera vió con muy malos ojos y presagios funestos la llegada del rival. Sin pérdida de tiempo se fue en busca del señor Manuel para darle conocimiento de todo ello y aplazar si se podía el debut del Canario. El Burrero no participaba de aquellos tan sombríos augurios, y a sus razonamientos le opuso el buen crédito de la casa y la formalidad que siempre había disfrutado el negocio. El progenitor de la Rubia de Málaga, fatalista como todos los de su raza, como las nostalgias supersticiosas que destilan las coplas, frunció el ceño, ensayó un gesto torvo, y partió raudo, acompañado de los negros cuervos del pensamiento. Y surgió el choque; y se alborotó la sangre en el potro de los instintos que todos llevamos dentro, enfrenado por las conveniencias sociales. En el puente de Triana, el Canarioy el autor de los días de la Rubia se buscaron el corazón con toda la fiereza de los enemigos fuertes. En los primeros asaltos el arma del cantaor tocó, corajuda, el pecho del rival. La sangre azuzó mucho más a los combatientes. El herido, a los pocos instantes, se tiró a fondo en un salto de felino y la hoja centelleante de la faca se adentró en la carne contraria hasta arrebatarla la vida. Pronto corrió la noticia: “¡Han matado al pobresito der Canario! ¡S’acabó lo bueno!” ¡Ya no cantarán los pajarillos del río, porque se ha muerto el rey de los vergeles! Hasta los oídos del señor Manuel el Burrero llegó la triste nueva con la velocidad de la pólvora. El dueño del café cantante soltó una blasfemia y tiró para el puente, dispuesto a comprobar la noticia. En el camino se cruzó con el padre de la Rubia, que, muy entero, con la palidez de los momentos decisivos en el rostro y palabra firme, le espetaba como un lamento de los manes del sino esta frase: “¡Aquello tenía que pasar, y pasó! ¿No se lo dije yo a usted?”. A partir de entonces, como si el suceso hubiese sido un capricho de la fortuna, la fama del Canario subió como la espuma, celebrándolo todo con verdadera idolatría. Se copiaron sus gestos, las salidas en el cante, sus coplas favoritas. Tardías justicias para unos laureles regados con sangre e indiferencia durante su vida”.

OFERTA PARA CONSEGUIR ‘EL CARTEL MALDITO’

Aquellos gazaperos que quieran conseguir el libro El Cartel Maldito, sobre la vida y la muerte del Canario de Álora, lo pueden hacer durante el mes de agosto a través del sello editor Pozo Nuevo, que lanza una oferta con motivo de los 125 años de la muerte del genial artista malagueño.  El libro podrá adquirirse hasta septiembre por el precio de 20  euros más gastos de envío, y pueden tenerlo en su casa en 24 horas.

pozonuevo.editor@gmail.com

Portada libro

11
Ago/2010

Soñando en la Isleta del Moro

A Antonio Hernández García

El Niño de las Cuevas canta ante la mirada del hijo menor de Mabel Salinas. Creando afición.

El Niño de las Cuevas canta ante la mirada de Víctor, el hijo menor de Mabel y José. Creando afición en Agua Amarga. Fotos: Bohórquez.

Acabo de llegar de la Isleta del Moro y ya la echo de menos como un enamorado a su amada. Es una aldehuela de pescadores perteneciente al municipio almeriense de Níjar (Almería), en la que suelo pasar unos días al año, siempre menos de los que quisiera y puede permitirse este humilde autónomo de la flamencología. Mi casa es acogedora y me esperaba Pitingo, el gorrión que estoy criando a mano desde hace dos semanas, pero todo ha sido entrar en ella y acordarme de aquel rincón del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, antiguo refugio de piratas donde un atardecer puede bastarte para enamorarte del lugar y de sus gentes. Llegué la primera vez a este paradisíaco rincón de la costa de Almería invitado por Lola de Quero, la actual presidenta de la almeriense Peña El Morato. Lola sabía que llevándome a la Isleta acabaría macandé, como así ha sido. Y no sólo por la belleza de este pueblecito marinero de aguas azules, cristalinas y clima perfecto, sino por cómo es la gente del terruño.

La Isleta del Moro. Sobra cualquier comentario que queramos hacer.

Punta de la Isleta del Moro. Sobra cualquier comentario que queramos hacer. Sólo una pregunta lógica: ¿Dónde acaba el mar y empieza el cielo?

Me hospedo siempre en el Hostal Isleta, de Antonio Hernández García, quien heredó el negocio de sus padres, Antonio y María, ausentes ya de este mundo, aunque en el pueblo se les recuerda con cariño y añoranza. Antonio Hernández y su esposa, la amable Toñi, que es hija de un pescador nato de la Isleta, con la inestimable ayuda de sus tres hijos -el menor, Manuel, de sólo dos años, es ya una celebridad del lugar-, se encargan de que te sientas como en tu propia casa. Antonio es una persona peculiar, un hombre que no sólo es capaz de llevar bien un hostal-restaurante como éste, con olor a mar y cerca del cielo, sino que puede contarte mil historias sobre aquellas tierras, sus gentes, su flora y su fauna, saboreando un buen ron añejo y un puro habano. Él no quiere mucha publicidad de su casa y es hasta posible que me regañe por este reportaje, porque tiene una selecta clientela de muchos años y le preocupa que la llegada de más gente provoque el alejamiento de quienes comenzaron a llegar a la Isleta siendo jóvenes y hoy ya van con sus hijos y nietos a pasar las vacaciones. Pero tendrá que entender que estoy obligado a contar cómo son las noches en la terraza del chambao, sobre todo cuando, como ocurrió la noche del pasado lunes, un grupo de buenos amigos cenamos bajo las estrellas y, envueltos en la suave y fresca brisa del Mediterráneo, escuchamos el cante añejo y sabio del Niño de las Cuevas, el de su hija Anamar y otros aficionados que, como Luis, de Ciudad Real afincado en Agua Amarga, nos cautivó por completo.

Anamar, la hija del Niño de las Cuevas y Lola de Quero, canta cada día con más fundamento. Su madre la observa con expresión analítica.

Anamar, la hija del Niño de las Cuevas y Lola de Quero, canta cada día con más fundamento. Su madre la observa con expresión analítica.

Después, claro está, de dar buena cuenta de una cuajadera de pescado, una especie de guiso marinero con brótolas, gallinetas y otras especies marinas de la zona. Es una de las especialidades de la casa, aunque la carta es amplia y con verdaderos manjares, desde la inigualable gamba roja a la plancha o al natural, hasta la lecha a la plancha y el calamar entero en aceite. El día antes, Lola y el Niño de las Cuevas, su marido, propusieron pasar el día en Agua Amarga, cerca de la Isleta, otra pedanía de Níjar de una blancura deslumbrante y un sabor marinero fantástico. La cita del grupo de amigos era en la casa de Mabel Salinas, la actual viceconsejera de Agricultura de la Junta de Andalucía, que yo apenas conocía. Sólo la había visto en la presentación de mi libro de Manuel Gerena, en la Peña El Morato. Mabel Salinas es del Partido Socialista y comenzó su carrera política siendo concejal del Ayuntamiento de Níjar con sólo 21 años. Luego fue la primera diputada almeriense del Parlamento Europeo, donde, según me han contado algunos amigos de Almería, desarrolló una gran labor en pro de aquella provincia. Saben ustedes qué pienso de la política en general y, sobre todo, de los políticos. Pero tengo que reconocer que Mabel Salinas me ha cautivado por su simpatía, antes que por cualquier otra cualidad, aunque considero que es una mujer que dignifica la política con su concurso, estando muy cerca de la gente del pueblo, sin olvidar de dónde viene y por qué está donde está en la actualidad. No me extrañaría nada que algún día ocupara un puesto más relevante, aunque como está la política y viendo su honradez, cabría esperar de ella cualquier sorpresa.

Mabel Salinas, viceconsejera de Agricultura y amante del flamenco de su tierra.

Mabel Salinas, viceconsejera de Agricultura y amante del flamenco de su tierra.

Tuve la suerte de verla bailar sevillanas en la terraza del chambao, con mi compañera de pareja, recordando cuando pertenecía a un coro de canto y danza desde el que ayudó a rescatar y dar a conocer el fandango de Níjar. Le encanta el flamenco y ha ayudado mucho a nuestro arte desde sus distintos cargos públicos, siempre pensando en Almería, esa perla morena que se salió un día del mar para que Andalucía fuera más hermosa y tuviera una luz más especial. Mabel, Lola de Quero y Antonio García, el Niño de las Cuevas, quisieron que saliéramos a pasear en barco por la costa de Almería, desde Agua Amarga a la Cala de San Pedro. El mar estaba picado por el levante, pero así y todo fuimos a esta conocida cala, donde vive una mujer sorprendente, Pura -de la que un día os hablaré en La Gazapera-, además de un grupo de ermitaños que se pasean desnudos acompañados por sus perros y sus instrumentos de percusión. Desde el bar de Pura, que en otros tiempos fue un cuartel de la Guardia Civil, la vista es verdaderamente impresionante. Daría cualquier cosa por poder vivir en este lugar alejado de la hipocresía y el ruido, pero mis obligaciones profesionales y familiares me lo impiden. Sin embargo, cada vez que puedo me escapo para recargar energía en la Isleta y regresar a Mairena del Alcor absolutamente nuevo y con ganas de seguir trabajando en el periódico.

Antonio Hernández, dueño del Hostal Isleta, es un personaje fundamental en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

Antonio Hernández en el chambao.

Antonio Hernández es algo más que un restaurador de primera. Es el hombre que hace que muchas personas del mundo acudan cada año a la Isleta para descansar y disfrutar de la provincia de Almería, la gran desconocida de Andalucía; el que te cuenta historias del lugar y de toda la comarca; el que es capaz de prepararte una canasta de erizos marinos con una paciencia y un cariño enternecedores; el que pone a nuestro servicio a sus trabajadores y familia para que cuando llegues a la Isleta descanses y disfrutes; y el que siempre espera despierto hasta que llegue al hostal el último cliente para ofrecerle un puro habano y una copa de ron añejo.

Otro personaje de la Isleta es la señora Matilde, que el próximo sábado cumple 79 años, aunque aparente algunos menos y todavía se fume varios pitillos al día. Llegó a este rincón almeriense cuando apenas había carreteras, pero acabó enamorándose del sitio y lo disfruta dando paseos por el pueblo y sentándose en la salita de estar del hostal para ver el trasiego de personas de cada día. Desayuna, almuerza y cena con Antonio y su familia, como si fuera la abuela de los niños de la casa, que la quieren como tal. Esta mujer que ven en la fotografía tiene un carácter muy propio de las albaceteñas, y cuando escucha cantar o tocar la guitarra a alguien aguanta la respiración hasta límites increíbles. Llegó a la Isleta con su marido, que fue representante de una famosa marca de juguetes. Como era viajante, Matilde recorrió el mundo y disfrutó de la vida a tope junto al hombre de su vida, que un día la dejó sola para mirar los atardeceres de la Isleta desde el alto cielo.

La señora Matilde Ferri lleva más de la mitad de su vida en la Isleta. Es un personaje fundamental para sentirse como en casa.

La señora Matilde Ferri lleva más de la mitad de su vida en la Isleta. Es un personaje fundamental para sentirse como en casa.

06
Ago/2010

Michelle Obama y ¡olé!

A Paqui Reyes

MichelleTodo el publicitado asunto del veraneo de Michelle Obama en Marbella, en el hotel más lujoso de España, con sólo sesenta habitaciones reservadas para ella, una de sus hijas, amigos y el séquito -la sencillez de esta señora pone la carne de gallina-, apenas me interesa, aunque reconozco que es importante que la primera dama de los Estados Unidos, que puede irse de vacaciones a donde le dé la gana, decidiera venir a Andalucía para gozar de nuestras buenas playas, la rica gastronomía, la incomparable Alhambra y, cómo no, el peculiar flamenco de las cuevas granadinas del Sacromonte. A simple vista la señora de Obama es un encanto y dicen que toca las palmas por soleá como la mejor flamenca. ¡Venga, hombre! Cada vez que viene alguien famoso a España, sea un político o un actor, acaban metiéndolo en un tablao para turistas donde lo animan a arrancarse a bailar y a tocar las palmas. Esto se hacía ya en el siglo XVIII  en las academias y salones de baile de Sevilla; después, en los locales de los hermanos de la Barrera y el Maestro Otero, y en los cafés de Silverio Franconetti y El Burrero. Se siguió haciendo en la República y en el franquismo y se hace todavía en el régimen zapateril. El hecho de que mamá Obama pidiera expresamente escuchar un poco de flamenco es muy importante para nuestro arte, dicen algunos. Los de la Agencia del flamenco deberían haberla invitado a apoyar la campaña para que la UNESCO declare lo jondo Bien de Interés Cultural Inmaterial de la Humanidad. A mí todo esto de que Michelle Obama fuera a un tablao flamenco me parece tan normal que no entiendo el revuelo. Cuando voy a Ávila no entro en un restaurante y pido unas papas con choco de Huelva, sino que me zampo un buen chuletón de ternera roja o un entrecot de choto, siempre con un buen Ribera del Duero, como mandan los cánones del buen gusto abulense. Esta señora sabe que España es conocida en el mundo por los toros y el flamenco. Ava Gardner, la guapísima actriz norteamericana, se cepillaba sólo a toreros y a flamencos cuando se metía de fiesta en España, porque era su mejor manera de sentir la España cañí, de meterse la piel de toro hasta las entrañas. Michelle no ha llegado a tanto, pero alguien que estuvo en el tablao me ha dicho que esta mujer vibró con los movimientos sensuales de Juan Andrés Maya, el bailaor granadino; que tocó bien las palmas por soleá, aunque no me creo que las batiera a compás por muy dentro que lleve el ritmo, como la mayoría de los de su raza; y que en algún momento movió las manos como Curro Romero movía el capote cuando los toros le salían tan nobles como un cordero lechal. Lo que no nos han dicho todavía es cuántas botellas de vino se habían bebido los improvisados cronistas. Supongo que después de esto y de que España ganara el mundial de Sudáfrica, el próximo verano va a venir tanta gente a España a pasar sus vacaciones, que tendremos que irnos nosotros para que quepan ellos.  No me puedo creer que seamos todavía tan catetos.

http://www.youtube.com/watch?v=H2XltEnRZE0