Monthly Archives: Julio 2010

29
Jul/2010

La soprano del cante flamenco

A Antonio Muñoz Peña

Portada disco

Portada y galleta del nuevo CD de la soprano Pilar Marchena.

En La Gazapera sólo opino sobre discos muy especiales por no entrar en los intereses creados que hay en el mundo de las discográficas, con las que estoy enfadado desde hace muchos años porque llenaron sus arcas de dinero en los buenos tiempos, y con lo de la manida crisis le han dado la espalda al flamenco. El disco del que me ocupo hoy acaba de salir, aunque hace meses que tengo la grabación y lo he escuchado algunas veces. Se trata de la obra Grandes maestros del cante en la voz de una soprano, Pilar Gallegos Aguilar, conocida artísticamente por el sobrenombre de Pilar Marchena por haber nacido en este importante pueblo de la provincia de Sevilla, la cuna del genial Niño de Marchena y de otros grandes artistas del flamenco, como fueron Melchor de Marchena, Pepe Palanca y El Cuacua, entre otros. La llaman La Soprano del Cante Flamenco y sorprendió a aficionados y a críticos cuando en 2007 apareció su primer trabajo discográfico, Un mismo sentir, distinto expresar. Era la primera vez que una soprano grababa un disco de cante flamenco cantado con la técnica vocal lírica, aunque en la historia del flamenco ha habido algunas tiples y canzonetistas que cantaron flamenco, como, por ejemplo, Encarnación Santisteban La Rubia, la que grabó tantos discos de pizarra en la primera década del pasado siglo y llegó a formar pareja con el célebre Antonio Pozo El Mochuelo. Y la Niña de la Alfalfa, aunque Rocío Vega Farfán se especializó en la saeta. Pero estas cantaoras no hacían los cantes con técnica de cantante lírica, sino flamenca o andaluza. Lo que nos sorprendió en Pilar Marchena es que era capaz de interpretar un fandango de Manuel Vallejo como interpretaría una pieza de Verdi o de Mózart. Naturalmente, el debate está en la calle entre los aficionados y los críticos. ¿Esto es flamenco o es ópera? Es música, sencillamente. Es una nueva e interesante visión de los cantes flamencos por parte de una soprano que tiene una voz prodigiosa, educada para el canto y puesta al servicio de lo que crearon unos genios naturales que, salvo en raras excepciones, en ningún momento educaron sus voces en conservatorios.

Pilar Marchena acompañada a la guitarra por el Niño Elías.

Pilar Marchena acompañada a la guitarra por el Niño Elías.

Sin embargo, como nos dice la propia Pilar en el cuadernillo del cedé, eran verdaderos fenómenos con voces que a ella no dejan de asombrarla. Adora a Manuel Vallejo y a Marchena, a los que es capaz de interpretar maravillosamente, y ha dedicado algunos años a prepararse concienzudamente para poder hacer un disco que, sin duda, le ayudará a tener un sitio en la historia del cante andaluz, por lo novedoso del producto musical. Obviamente, al principio les va a chocar escuchar la levantica del Cojo de Málaga con esta técnica vocal, con el duende gitano que tenía su creador. A la hora de escuchar este trabajo deben dejar a un lado los prejuicios puritanos y ser conscientes de que Pilar Marchena interpreta estos cantes flamencos como si descifrara una partitura. Se nota el trabajo que ha hecho con ella el gran guitarrista sevillano Niño Elías, que es quien más sabe de los cantes y las voces flamencas que motivan a la soprano de Marchena. Entre los dos, Pilar y Elías Chincoa, crean esta maravilla musical como homenaje a grandes creadores del cante. Creadores como Pepe Marchena (La Rosa y fandangos), la Niña de los Peines (Peteneras), la Niña de la Puebla (Fandangos y Milonga), el Cojo de Málaga (Levantica), Manuel Vallejo (Taranta), Niño Gloria (Fandangos) y Luisa Requejo y Juan Breva (malagueña con verdial). Todo el disco es una joya, pero hay algunos cantes que los borda, como son las tarantas de Manuel Vallejo, Tú la joya y yo el joyero, y la levantica del Cojo de Málaga, La tortolica en mi mano, grabada a propuesta del gran aficionado Antonio Torres, de Paradas. Sólo por estos dos cantes, aunque todo el disco es interesante, deberían buscar este cedé de Pilar Marchena, editado con sus propios medios entre ella y su marido, Antonio Muñoz Peña.

http://www.pilarmarchena.com/videosflamencos.html

Pilar Marchena me concedió el honor de escuchar su obra hace unos meses. Está hecha en los estudios de Domi de Morón y nos acompañan él mismo y Antonio Torres-

Pilar Marchena me concedió el honor de que escuchara su obra hace unos meses. Está hecha en los estudios de Domi de Morón y nos acompañan él mismo y Antonio Torres.

28
Jul/2010

Castril y la música del agua (II)

A Antonio García Ruiz

Quico Pérez-Ventana fotografía a Rafael en su afán de pescar una trucha 'arcoiris'..

Quico Pérez-Ventana fotografía a Antonio Ruiz en su afán de pescar una trucha 'arcoiris' en el río Guadalentín, en el Coto Intensivo de Peralta.

Una de las cosas que más me gusta hacer en la vida es acompañar a Quico Pérez-Ventana en sus viajes por Andalucía cuando prepara algún libro, como está haciendo actualmente. Cuando me propuso el viaje a Castril no lo dudé un instante, porque verlo trabajar es una delicia. Gran profesional en lo suyo, con un prestigio que ya lo quisiera yo como flamencólogo, es capaz de escalar el pico más alto de Andalucía si en él hay un montañero colgado, o de bajar al valle más escondido si sabe que le espera un pescador de truchas, de los de caña y mosca. No deja nunca nada al azar y apunta en una libreta hasta los más mínimos detalles. La de cosas que he aprendido en nuestro viaje a la Sierra de Castril, de Cazorla y del Pozo. Sobre todo a amar la naturaleza: la sierra, el mar, la aventura…

Mi vida es muy distinta a la suya. Estoy siempre encerrado escribiendo libros de flamenco y editando La Gazapera, acudiendo a teatros y a aburridos festivales veraniegos. Pero en Castril me olvidé de todo y me dejé llevar por él para disfrutar de unos parajes incomparables, como los que nos mostró Antonio Ruiz, de Pozo Alcón, en la provincia de Jaén, guarda de un coto truchero de una belleza paisajística increíble, el Intensivo de Peralta. Para ponerse al servicio de Quico Pérez-Ventana hay que estar dotado de una paciencia sin límites, porque exige siempre lo máximo. En este coto había que fotografiar a Antonio García Ruiz pescando una trucha arcoiris con la técnica del engaño, de la cucharilla, que no es nada fácil. Lo intentó de todas las maneras posibles, pero la trucha no entraba. Tienen mucho alimento en este río y sólo con maestría podía engañar a un buen ejemplar, el que ven en la fotografía.

El hermoso ejemplar de trucha 'arcoiris' que pudo acabar en el horno y fue devuelto al agua para seguir viviendo.

El hermoso ejemplar de trucha 'arcoiris' que pudo acabar en el horno y fue devuelto al agua para seguir viviendo, aunque por poco tiempo.

Viendo que nos íbamos sin poder inmortalizarle con una trucha en las manos, cambió la cucharilla por una masilla roja y, esta vez sí, una hermosa trucha acudió al engaño y Quico pudo hacerle cien fotografías en dos minutos. Después, claro está, el hermoso salmónido fue devuelto al agua sin ningún daño, que es la parte que peor llevo de estos viajes con mi amigo. Respeto sus ideas ecologistas, pero yo me la hubiera llevado al cortijo y la hubiera hecho al horno con unas lonchas de jamón y remojada con manzanilla de Sanlúcar. Al fin y al cabo la trucha era de repoblación. Si se te ocurre comerte una trucha común en alguno de estos ríos trucheros de la comarca de Castril corres el riesgo de acabar preso, porque es una especie en extinción y hay que preservarla de furtivos salvajes o comilones empedernidos como yo. Así que, después del reportaje fotográfico le dimos dos besos al animal y vimos maravillados cómo volvía a deslizar su hermosa piel por las frías aguas del río Guadalentín, en el Coto Intensivo de Peralta, el más largo de Andalucía, que se encuentra ubicado en la Sierra del Pozo, en el extremo sur del Parque Nacional de Cazorla, Segura y las Villas.

El Arroyo Guazalamanco, una maravilla digna de visitar en esta comarca.

Arroyo Guazalamanco, una maravilla que hay que visitar en esta comarca.

Cualquier aficionado que tenga la correspondiente licencia de pesca continental y pague lo estipulado en este coto, puede pescar aquí y llevarse a casa algunas truchas arcoiris, porque son de repoblación, o sea, criadas en piscifactorías. Allí le atenderá Antonio, el guarda, un hombre de una amabilidad extraordinaria que le va a reservar siempre el mejor sitio y hasta le dará buenos consejos para que pase un día inolvidable en este coto truchero, que está a sólo a dos kilómetros y medio de Pozo Alcón, por la carretera de la Bolera y de fácil acceso a través de un camino de buen tránsito y señalizado por el que se llega a la Guardería y refugio de pescadores. Antonio tiene una perra, de la raza labrador, Blanca, que te enamora nada más verla. Coja desde pequeña por un desgraciado accidente, este animal hace que tu estancia en Peralta sea de una ternura infinita. Si vuelvo alguna vez a este paradisíaco lugar de la provincia de Jaén será, en parte, para volver a ver cómo este bello animal te hace la estancia agradable. Pero, sobre todo, para pescar alguna trucha arcoiris que pueda embaular sin que Quico me mire como si yo tuviera la culpa de que cada vez haya menos truchas en Andalucía, a pesar de esos cincuenta cotos que tenemos en nuestra región y de las políticas repobladoras.

Sin comentarios. Quico echando fotos desde la Peña de Quesada, en el pantano de la Bolera. Fotografías: Manuel Bohórquez.

Sin comentarios. Quico echando fotos desde la Peña de Quesada, en el pantano de la Bolera. Fotografías: Manuel Bohórquez.

27
Jul/2010

El pavo real del baile gitano

A Manuel Herrera Rodas

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Arte por arrobas. Caracolá de Lebrija 2010. Foto Bohórquez.

En la pasada Caracolá de Lebrija hemos tenido la suerte de disfrutar con el cante y el baile de un grande del flamenco, Miguel el Funi, olvidado por todos. Nos preocupa que fenómenos como el bisnieto de Popá Pinini caigan en el olvido, y que todo el dinero y los laureles se los lleven quienes no tienen ni la mitad del arte que atesora este gitano de pura cepa, alto, delgado y con unas manos que son dos pinceles de Ressendi mojados en manzanilla de Sanlúcar. Pavo real del baile lo llamó Manuel Herrera Rodas, de una manera acertada, porque Funi es la elegancia personificada, sin resultar excesivamente técnico. Como artista de casta flamenca que es, unas veces tienes que romperte la camisa, y otras te dan ganas de levantarte de la silla y marcharte a tu casa. Es un artista de inspiración y no uno de esos cantaores, de los que abundan ahora, que sólo hablan del IRPF. Nieto de Fernanda Peña -una de las hijas de Pinini- y Juan Funi, Miguel aprendió a cantar y a bailar en su propia familia, desde niño, por eso transmite esa naturalidad tan auténtica. Todo lo basa en el compás, algo que para él es fundamental. Lebrija no puede entenderse sin el compás, como ocurre con Jerez, Cádiz, Utrera y Triana. No es Pavarotti, pero es lo de menos, porque Miguel tiene la voz justa para expresar lo que ha mamado, que ha sido mucho, desde el eco rancio de su abuela Fernanda hasta los ayes lastimeros de sus tíos Bastián Bacán y el Chache Legaña, entre otros. ¿No les parece triste que un cantaor y bailaor con esas vivencias esté tan olvidado?

http://www.youtube.com/watch?v=XBSg70abgk0&feature=related

25
Jul/2010

Pitingo pone a cavilar a los lebrijanos

Al maestro Curro Malena

Concha Vargas, Pedro Peña e Inés Bacán. Derrocharon arte y sabiduría.

Concha Vargas, Pedro Peña e Inés Bacán derrocharon arte y sabiduría en la Plaza del Hospitalillo.

Los que organizan La Caracolá de Lebrija se encuentran cada año con un problema a la hora de programar la célebre cita jonda de la marisma sevillana: la gran cantidad de intérpretes del flamenco que tiene este pueblo. Si no incluyes a ninguno en el cartel, malo; si los metes a todos, peor; y si les das vidilla a unos sí y a otros no, la guerra está servida. Este año, seguramente por ser la última Caracolá antes de las elecciones municipales de 2011, el desembarco de artistas locales en el festival ha sido tan grande que la noche del sábado, cuando a las cuatro de la mañana salíamos de la Plaza del Hospitalillo con más sueño que un perrito chico, estábamos borrachos de compás, de letras y de músicas de Lebrija. Sólo Pitingo puso la nota diferente acordándose de Caracol, Antonio el de la Carzá, Tomás Pavón y, cómo no, Areta Flanklin y Ray Charles. El de Ayamonte convenció hasta a los más escépticos con un concierto variado y rotundo. Pero en la primera parte nos obsequiaron con una suculenta ración lebrijanista, con dos espectáculos un tanto largos, sobre todo el primero, Tres voces, las de Luis el Chimenea, Anabel Valencia y Fernanda Carrasco. Son algunos de los nuevos valores del cante Lebrijano. Notamos cierta tensión en el espectáculo, algo de rivalidad entre las jóvenes Fernanda Carrasco y Anabel Valencia, lo que nos aportó un duelo entre ambas, primero por seguiriyas y luego por bulerías. ¡Qué fuerza tienen las dos! Igual que Luis el Chimenea, que arrancó algunos olés en soleares y bulerías. Es el arte lo que nos importa, y las dos muchachas lo tienen por arrobas.

Antonio el Pelao y su hijo, Vicente Romaní, que baila también muy flamenco. El compás se aprende de esta manera.

Antonio el Pelao y su hijo, Vicente Romaní, que baila también muy flamenco. El compás se aprende y transmite de esta manera.

Sólo el tiempo dirá sin son capaces de llegar a ser figuras, como lo son Concha Vargas, Pedro Peña, Dieguito el de la Margara, Pedro María Peña e Inés Bacán. Son la parte fundamental del espectáculo Primos y Hermanos, de Tere Peña, que podremos ver también en la Bienal. Después de la pujanza y la inexperiencia de los jóvenes, era la hora del temple, de la maestría, de la experiencia. Y del Arte con mayúsculas. La propuesta era sencilla, sin grandes alharacas: un grupo de ocho artistas cómodamente sentados repartiéndose el protagonismo. Nos encantó escuchar cantar al guitarrista Pedro Peña, que canta lo mismo de bien que toca. Tiene ya la voz de los gitanos viejos y un compás y un temple que nos emocionó cuando cantó su emblemática bulería al golpe, Amigo, ya no hay amigo, de su primer y único disco, que sepamos. El hijo de Bernardo Peña y María Fernández, la Perrata, cautivó a todos con su verdad flamenca, la misma que demostró Inés Bacán, que más que cantar, esta gitana reza a compás en el altar del sentimiento. Tiene la voz como nunca y no se puede cantar lo jondo de verdad con más alma y profundidad de lo que lo hace la hermana del gran Pedro Bacán.

Todo el mundo a romperse la camisa, que está bailando Dieguito el de la Margara.

Todo el mundo a romperse la camisa, que está bailando Dieguito el de la Margara. No se puede tener ya más arte que este jerezano.

Lo mismo que no se puede bailar con más arte y con más gracia de lo que lo hace Dieguito el de la Margara, el Maradona del baile gitano. ¡Qué manera de marcar, de colocar los brazos y de rematar las vueltesitas por bulerías! Concha Vargas es de otro estilo, es una fuerza de la naturaleza, el volcán gitano de Lebrija, una de las hijas de Quintín, que en gloria esté. Cuando baila pone tantas caras distintas, que a veces cuesta reconocerla. Es como si se le estuviera quemando la ropa y se la quisiera apagar con sus propias manos. Y lo que en realidad le arde es el alma. Su hija, Carmen la de Quintín, es también una artista con serias posibilidades. Al final del espectáculo, como ocurrió en el anterior, el público, que llenó la Plaza del Hospitalillo, se puso de pie en reconocimiento a lo que hicieron todos los artistas sobre las tablas, los ya nombrados y otros que, como Fernanda Funi, Antonio el Pelao y Vicente Romaní, derrocharon arte natural.

Apenas sabe sentarse en la silla, pero Pitingo tiene el don del arte y la comunicación.

Apenas sabe sentarse en la silla, pero el célebre cantaor Pitingo tiene el don del arte y la comunicación. Y un sello inconfundible.

Y sin tiempo apenas para estirar las piernas, se presentó en el escenario el celebre Pitingo, esperado con impaciencia por algunos, sus incondicionales, y con cierto recelo por otros, por quienes ya se habían preguntado que qué iba a hacer el cantaor gitano de Ayamonte en un festival como La Caracolá, a pesar de ser descendiente de gitanos de Jerez, Sanlúcar y Lebrija, según dijo él mismo. Acompañado muy bien por el gran guitarrista Juan Carmona, con los pelos a modo de cresta y toallas por todo el escenario para secarse el sudor -la noche del sábado hacía una calor pegajosa-, Pintingo fue dispuesto a conquistar Lebrija y salió vencedor. Hasta nosotros teníamos serias dudas de que fuera a ocurrir eso, y no es porque no conozcamos las cualidades de este cantaor menudillo y simpático, que es capaz de contar un chiste entre una malagueña de El Mellizo y unas tonás de Tomás Pavón, sin que lo abucheen. Los que dicen que Pitingo no sabe cantar están para visitar al otorrinolaringólogo. Cantó bien por malagueñas, por soleá, por fandangos y por bulerías, siempre a su estilo, cogiendo una cosa de aquí y otra de allá, emulando a Arcángel en los fandangos de Huelva y a otros de sus coetáneos en otros estilos, pero todo a lo Pitingo. Tiene su sello y, desde luego, sabe cómo estar en un escenario y cómo cautivar al público. Es artista, sin duda.

El sábado se presentó el cartel de la 46 Caracolá de Lebrija, que rendirá honores al maestro Curro Malena. Fotografías: Manuel Bohórquez.

El sábado se presentó el cartel de la 46 Caracolá de Lebrija, que rendirá honores al maestro Curro Malena. Fotografías: Manuel Bohórquez.

La Caracolá 2010 ha pasado ya. La siguiente, la que hará cuarenta y seis ediciones, estará dedicada al gran cantaor lebrijano Curro Malena, al que una dura enfermedad lo tiene apartado del escenario. Será nombrado Hijo Predilecto por el Ayuntamiento, como hicieron el pasado año con Juan el Lebrijano.

24
Jul/2010

Arte gitano en ‘La Caracolá’

A Manuel de Paula

Manuel de Paula se siente a gusto en la soleá. Anabel Valencia disfruta escuchándolo.

Manuel de Paula se siente a gusto en la soleá. Anabel Valencia disfruta escuchándolo.

El gran mérito de La Caracolá de Lebrija radica en que desde el Ayuntamiento han sabido avanzar en el montaje de un festival histórico, como es éste, sin renunciar a lo esencial. O sea, colocando un gran escenario en la hermosa y remozada Plaza del Hospitalillo, donde caben unas mil quinientas personas, con un estupendo sonido y una más que aceptable organización. Dio comienzo a las once de la noche y acabó todo a las dos de la madrugada. Seiscientas personas despidieron a los artistas puestas en pie y todo el mundo se fue contento a casa. Los nostálgicos de aquellas caracolás maratonianas se quedaron luego en el recinto tomando copas, seguramente con ganas de seguir la fiesta, pero ya sin artistas en el escenario con caras de sueño y sin las clásicas neveras playeras oliendo a sopeao y pimientos asados. María José Fernández, la alcaldesa de Lebrija, entendió que era preciso cambiar las cosas y lo ha hecho con valentía y talento. No ha inventado nada nuevo: sólo está haciendo bien las cosas, dándole un trato digno tanto a los artistas como a los aficionados que sacan una entrada para sentarse en tan hermoso marco. Y el resultado está ahí. La noche del viernes asistimos a dos espectáculos bien distintos. En primer lugar, el cantaor local Manuel de Paula nos ofreció el preestreno de su nueva obra, An cá’ Paula, una propuesta sencilla, sin grandes pretensiones y ningún artificio escénico o coreográfico, que podremos ver en la próxima Bienal.

Así siente el baile Manoli Ríos. No puede ser de otra manera.

Así siente el baile Manuela Ríos. No podría ser de otra manera.

Manolito de Paula quiso mostrar en este espectáculo el flamenco de Lebrija, esa forma única de cantar y de bailar lo jondo, con el maestro Miguel Funi, que estuvo sublime, el poderoso José Valencia, al que vimos muy puesto en murcianas y levanticas del Cojo de Málaga, además de en lo suyo; la joven cantaora Anabel Valencia, que será figura muy pronto, y el buen toque del maestro Paco Cortés y José Luis Medina. Se escucharon corridos y romances gitanos, cantiñas de la tierra y alegrías de Cádiz, soleares -Manuel de Paula bordó dos o tres estilos, entre ellos de Juaniquí-, se bailó de maravilla, a cargo de la trianera Manuela Ríos, que conserva la pureza de una manera admirable, y de Anabel Valencia, una joya que Lebrija debe cuidar porque dará mucha gloria a este pueblo. Todo esto se consiguió con once artistas sobre el escenario en torno a una mesa de madera, con unas luces muy cuidadas y un magnífico ambiente sobre el escenario. No era fácil crear ese ambiente natural de la fiesta gitana de Lebrija, pero Manuel de Paula lo logró evitando el encorsetamiento de los artistas, dejándolos hacer lo suyo con la libertad suficiente como para que fuera lo más natural posible. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto del arte de Funi, del temple de Paula, de la pureza de Manuela Ríos, de la casta de Joselito de Lebrija y de la frescura de la guapísima Anabel Valencia.

Esperanza Fernández estuvo como poseída por el duende.

Esperanza Fernández estuvo como poseída por el duende.

Tras un breve descanso para dar buena cuenta de la cerveza fresquita y los montaditos, Esperanza Fernández subió al escenario acompañada por un estupendo guitarrista astigitano, Salvador Gutiérrez, que crece como artista de un día para otro. La cantaora sevillana, de padre trianero y madre lebrijana, estuvo algo fría en las malagueñas de La Trini, pero fue mejorando poco a poco y acabó dando uno de los mejores conciertos que he podido escucharle. ¡Cómo cantó por tangos de El Titi de Triana! Y hasta dominó las seguiriyas de El Nitri con una maestría sublime, que habrá que tener en cuenta. Al final, se puso en pie y dio una lección magistral de compás y de buen gusto en las bulerías de la tierra, con pataíta incluida. Esperanza se ha convertido en una cantaora grande y en una artista de los pies a la cabeza. Mientras las nuevas divas de lo jondo se alejan del toro de lo genuino, ella se arrima cada día más.

Estupendo trabajo de Fidel Menese y Patricio Hidalgo.

Estupendo trabajo escénico de Fidel Menese y Patricio Hidalgo. Fotografías: Manuel Bohórquez.

24
Jul/2010

El ejemplo de Manuel Ballesteros

A Margarita Roca

Manolo Ballesteros2Manuel Ballesteros Navas es uno de los mejores aficionados al flamenco que conozco, y conozco a miles en todo el mundo. Hay algo que lo diferencia del resto: su compromiso con nuestro arte. Mientras la gran mayoría de los aficionados del mundo se dedican a disfrutar de tan bello arte, este hombre ha dedicado muchos años de su ya larga vida a servir al flamenco encuadernando hojas de periódicos y mandándonos los libros a nuestra casa. Cada mes recopilaba parte de lo que salía de flamenco en diarios de Madrid y del resto de España, lo encuadernaba con mucho arte y, con su dinero, lo hacía llegar a quienes nos dedicamos a escribir de flamenco. Con esta labor conseguía que mis artículos llegaran a la casa de Félix Grande, los de Manuel Ríos Ruiz a la de José Manuel Gamboa y los de Ángel Álvarez Caballero a la de todos nosotros. Nos ha puesto en las manos un archivo de hemeroteca impresionante, que nunca sabremos agradecerle como se merece. Como ya son muchos años y está jubilado, y, por otra parte, los diarios ya están todos digitalizados y se pueden consultar desde nuestra casa a través de Internet, Manuel Ballesteros ha decidido, con buen criterio, dejar de hacer esa hermosa labor. Sólo hará algún especial de manera esporádica, supongo que porque no le resultará fácil dejarlo del todo, como ocurre con todo lo que se ama de verdad. En un mundo tan interesado, donde pocas personas trabajan por amor al arte, alcanza un gran valor el ejemplo de este gran hombre, al que admiro y aprecio desde hace muchos años. Desde que un día recibí en mi domicilio un libro cuidadosamente encuadernado en rústico, con un buen número de artículos míos, de El Correo de Andalucía. No lo conocía de nada. Ese día supe que el flamenco merecía la pena no sólo por disfrutarlo en un teatro, sino por conocer a personas como Manuel Ballesteros Navas, editor por cuenta propia de recortes de periódicos, cordobés de Carcabuey afincado en Madrid desde hace muchos años, sesenta, amigo de sus amigos y, sobre todo, un loco del flamenco. Bendita locura.

23
Jul/2010

Castril y la música del agua (I)

A la amable Amparo

La localidad granadina de Castril. Fotografía Bohórquez.

No sólo de flamenco vive el hombre. Cuando comencé a escribir en La Gazapera, en octubre del pasado año, sabía que no quería hacer un periódico de flamenco, pero tengo que reconocer que lo jondo me domina como una amante a la que no puedes dejar. El flamenco es mi vida, pero me gustan otras cosas y procuro sacarle el jugo a la vida disfrutando de algunas de mis grandes pasiones, como son la fotografía, la pesca deportiva, los viajes al mar y a la sierra, los perros y el cine. El trabajo apenas me deja tiempo libre para poder disfrutar de estas aficiones, pero nunca desprecio una invitación y hace unos días mi gran amigo Quico Pérez-Ventana me propuso pasar unos días con él en la venusta y vetusta localidad granadina de Castril. No era un viaje de placer, sino de trabajo, porque Quico, que es un periodista especializado en pesca deportiva y deportes de aventura  -no es por presumir de amigo, pero es el mejor especialista andaluz en esta materia-, está preparando un trabajo sobre los cotos trucheros de Andalucía, que son unos cincuenta. Está ahora en el proceso de fotografíar los escenarios y recabar información sobre ellos y, como sabe que me apasiona la naturaleza, el contacto con la sierra y el mar, decidió invitarme y acepté el ofrecimiento sin titubear lo más mínimo, como de costumbre.

Viaje Castril 434Según los datos que pueden leerse en google, los primeros pobladores de Castril fueron los romanos, que utilizaron su famosa Peña como campamento militar, convertido luego en villa. De hecho, su nombre podría derivarse del término castro, que significa campamento. Durante la dominación musulmana se convirtió en una ciudad fortificada y fue bautizada como Hisn (castillo) de Qastal. Al- Zuhri, geógrafo andalusí, la describe como una fortaleza en cuyo patio había una gran piedra lisa de la que brotaba tal cantidad de agua que podría mover ocho piedras de molino. Tras la conquista por los Reyes Católicos a finales del siglo XV, Castril fue ejemplo de convivencia entre las culturas musulmana, cristiana y judía. Tras ser expulsados los moriscos, el municipio fue repoblado y cedido a don Hernando de Zafra, que pasó a llamarse Señor de Castril. En el siglo XIX se convirtió en escenario de importantes enfrentamientos, tanto durante la invasión napoleónica -los franceses incendiaron el pueblo en 1810- como en las guerras carlistas, disputándose en su término municipal la batalla del Llano de los Tubos en 1838. De gran riqueza forestal, la política maderera desde Felipe II hasta la primera mitad del siglo XX acabó con gran parte de sus bosques. En la actualidad es una especie de paraíso perdido de Andalucía, un rincón que enamoró a José Saramago -su esposa, Pilar del Rio, es castrileña- y que me ha enamorado a mí que sólo soy un modesto crítico de flamenco, amante de la belleza, de lugares como Castril, desconocido para la mayoría de los andaluces.

Cortijo el Plantío, desde donde se ve todo el valle de Catril.

Cortijo el Plantío, desde donde se ve todo el valle de Castril.

De las cosas que más me han impactado de Castril es el constante sonido del agua. Es una música deliciosa, que si la escuchas durante varios días seguidos, cuando abandonas el pueblo no se te va fácilmente de la cabeza. Tampoco es que tenga un gran interés en que se vaya, pero hay que desconectar también de las cosas bellas porque pueden atraparte para siempre. Para que se hagan una idea de cómo hemos estado de a gusto en este hermoso pueblo granadino, el jueves por la mañana no quería venirme, algo que no es normal en mí porque soy culillo de mal asiento. No puedo estar más de tres días en un lugar sin echar de menos mi casa, mi gente, mis perros y La Gazapera. Amparo, la dueña del Cortijo el Plantío, en donde hemos dormido estos tres días, se ha encargado de que nos encontráramos a gusto en su casa, un clásico cortijo andaluz metido en un valle, que ha remozado para convertirlo en alojamiento rural. Deberían ir alguna vez a este cortijo y escuchar el rumor del río Castril al anochecer, con el monocorde soniquete de los grillos y las estrellas tan bajas que casi pueden tocarse con los dedos.

En mi viaje a Castril hice un amigo. Le he puesto Castrilito y es así de hermoso.

En mi viaje a Castril hice un amigo. Le he puesto 'Castrilito' y es así de lindo. ¿Quién sería capaz de comerse algo tan hermoso?

Cuando llegamos al Plantío, Amparo nos enseñó uno de los departamentos del cortijo y nos propuso una hermosa cama de matrimonio para los dos, creyéndose la mujer, supongo, que éramos dos homosexuales que buscaban su nido de amor en ese lugar tan escondido y alejado del mundanal ruido de las ciudades. Desde que se estrenó la gran película Brokeback Mountain, que para mí es una de las grandes historias de amor de la historia del cine, eso de que dos amigos se alojen en un hotel o casa rural, despierta siempre una ligera sospecha. Nos ha pasado ya varias veces. Debería verse como algo normal, como cuando lo hacen dos mujeres, pero no es así. Y eso que Amparo es una mujer culta, una lectora empedernida, que está en el mundo. Esta amable mujer tuvo un hermoso detalle nada más entregarnos las llaves. Salimos a tomarnos una copa y cuando llegamos nos encontramos en la puerta del apartamento una lechuga y una cebolleta de su propio huerto. Esto no te puede ocurrir en ningún hotel del mundo, salvo en una casa rural de alojamiento. Naturalmente, esa misma noche cenamos en el cortijo y embaulamos la lechuga y la cebolleta, además de salchichas, lomo de cerdo ibérico  embuchado y pavo curado. Todo remojado con un buen vino tinto, Estola, cosecha de 2004.

Viaje Castril 415

Sin comentarios. Fotografías: Manuel Bohórquez.

23
Jul/2010

Nuevos aires flamencos en Lebrija

A Ricardo Rodríguez Cosano

Los festivales flamencos de verano que se celebran en los pueblos de Andalucía desde mediados de los años cincuenta del pasado siglo, comenzaron muy pronto a coincidir en los mismos defectos de organización: carteles maratonianos y repetitivos, enfoques verbeneros, etc. Y así andan todavía, después de más de medio siglo.
Con la fórmula agotada ya en los ochenta, en algunos pueblos optaron por la semana cultural flamenca en vez de por el festival, como son los casos de Palma de Río o Paradas. Pero fue en Arahal donde se creó la fórmula del festival de flamenco con varios días de duración, dando un concierto por noche y programando una serie de actividades paralelas, como son mesas redondas, charlas, exposiciones, etc.
Algo tuvimos que ver en la creación de este modelo de festival, que este año, por cierto, abandonada la filosofía de sus comienzos y con auténticas barbaridades en su programación, como la inclusión de Martirio en el cartel, apenas contó con asistencia de público y ha constituido un triste fracaso.
La Mistela de los Palacios continuó esta fórmula y ahora la está llevando también a cabo La Caracolá de Lebrija, que ha dado en la diana totalmente organizándola en varios días y combinando los conciertos con las actividades paralelas. Pero, además, Lebrija ha sabido dotar a La Caracolá de una infraestructura moderna en lo referente a la publicidad y a la forma de organizar los conciertos, como pudimos comprobar el pasado año con el mano a mano entre dos grandes de esta época: Enrique Morente y Juan el Lebrijano. Es de lo mejorcito que hemos podido ver en este festival con tanta historia.
A pesar de las crisis económica, que se ha llevado ya algunos festivales, Lebrija ha preparado una interesante programación para la 45 Caracolá Lebrijana, que se viene celebrando desde el pasado día 16, con una serie de actividades a modo de preámbulo. De estas actividades han destacado las mesas redondas que han tenido lugar los días 21 y 22 en el patio de la Casa de la Cultura, sobre el tema ‘100 años de la bulería’, en las que destacados especialistas han disertado sobre el origen y las formas de este hermoso palo de la baraja del flamenco, con especial atención a la bulería autóctona de Lebrija.
Hoy comienzan los conciertos en la Plaza del Hospitalillo, un marco verdaderamente incomparable para celebrar un concierto de flamenco, una vez que el Ayuntamiento acometió su remodelación.
Los aficionados podrán asistir hoy al preestreno del espectáculo ‘Ancá Paula’, del cantaor lebrijano Manuel de Paula, en el que, además de éste, actuarán artistas como Miguel el Funi, José Valencia, Anabel Valencia y María Jero, en lo que respecta al cante; en la guitarra, Paco Cortés y José Luis Medina; y en el baile, Manuela Ríos y Juan Diego Valencia. Después de este preestreno, ofrecerá un concierto la cantaora sevillana Esperanza Fernández acompañada a la guitarra por Salvador Gutiérrez.
Mañana sábado habrá tres espectáculos: primero, ‘Tres voces’, con Luis de Chimenea, Anabel valencia y Fernanda Carrasco; segundo, ‘Primos y hermanos’, con Inés Bacán, Pedro Peña y Concha Vargas, entre otros; y para finalizar, un concierto del célebre Pitingo. ¿Alguien da más?
En esta fotografía vemos a Manuel de Paula cantando, con Bacán a la guitarra, en presencia de Curro Malena, Menese, Lebrijano y Pepe Montaraz. ¡Ay, aquellas caracolás!

En esta fotografía vemos a Manuel de Paula, con Bacán a la guitarra, en presencia de Malena, Menese, Lebrijano y Montaraz.

Los festivales flamencos de verano que se celebran en los pueblos de Andalucía desde mediados de los años cincuenta del pasado siglo, comenzaron muy pronto a coincidir en los mismos defectos de organización: carteles maratonianos y repetitivos, enfoques verbeneros, etc. Y así andan todavía, después de más de medio siglo. Con la fórmula agotada ya en los 8O, en algunos pueblos optaron por la semana cultural flamenca en vez de por el festival, como son los casos de Palma de Río o Paradas. Pero fue en Arahal donde se creó la fórmula del festival de flamenco con varios días de duración, dando un concierto por noche y programando una serie de actividades paralelas, como son mesas redondas, charlas, exposiciones, etc.  Algo tuvimos que ver en la creación de este modelo de festival, que este año, por cierto, abandonada la filosofía de sus comienzos y con auténticas barbaridades en su programación, como la inclusión de Martirio en el cartel, apenas contó con asistencia de público y ha constituido un triste fracaso. La Mistela de los Palacios continuó esta fórmula y ahora la está llevando también a cabo La Caracolá de Lebrija, que ha dado en la diana totalmente organizándola en varios días y combinando los conciertos con las actividades paralelas. Pero, además, Lebrija ha sabido dotar a La Caracolá de una infraestructura moderna en lo referente a la publicidad y a la forma de organizar los conciertos, como pudimos comprobar el pasado año con el mano a mano entre dos grandes de esta época: Enrique Morente y Juan el Lebrijano. Es de lo mejorcito que hemos podido ver en este festival. A pesar de las crisis económica, que se ha llevado ya algunos festivales, Lebrija ha preparado una interesante programación para la 45 Caracolá Lebrijana, que se viene celebrando desde el pasado día 16, con una serie de actividades a modo de preámbulo. De estas actividades han destacado las mesas redondas que han tenido lugar los días 21 y 22 en el patio de la Casa de la Cultura, sobre el tema 100 años de la bulería, en las que destacados especialistas han disertado sobre el origen y las formas de este hermoso palo de la baraja del flamenco.

Caracolá de 1971. En el escenario, los nietos más célebres de Popá Pinini

Potaje de Utrera. En el escenario, los descendientes más célebres de Popá Pinini. ¡Cuánta historia!

Hoy comienzan los conciertos en la Plaza del Hospitalillo, un marco verdaderamente incomparable para celebrar un concierto de flamenco, una vez que el Ayuntamiento acometió su remodelación. Los aficionados podrán asistir hoy al preestreno del espectáculo Ancá Paula, del cantaor lebrijano Manuel de Paula, en el que, además de éste, actuarán artistas como Miguel el Funi, José Valencia, Anabel Valencia y María Jero, en lo que respecta al cante; en la guitarra, Paco Cortés y José Luis Medina; y en el baile, Manuela Ríos y Juan Diego Valencia. Después de este preestreno, ofrecerá un concierto la cantaora sevillana Esperanza Fernández acompañada a la guitarra por Salvador Gutiérrez. Mañana sábado habrá tres espectáculos: primero, Tres voces, con Luis de Chimenea, Anabel Valencia y Fernanda Carrasco; segundo, Primos y hermanos, con Inés Bacán, Pedro Peña y Concha Vargas, entre otros; y para finalizar, un concierto del célebre Pitingo. ¿Alguien da más?

19
Jul/2010

El mairenismo tiene que reaccionar

A Pedro Madroñal

Antonio Mairena, el cantaor gitano de Mairena del Alcor.

Antonio Mairena, el cantaor gitano de Mairena del Alcor.

Mi gran amigo Pedro Madroñal está preocupado por cómo van las cosas con el cante en Mairena del Alcor, donde nació y vive y donde supongo que quiere seguir viviendo el resto de sus días. Es un gran aficionado al cante, de los mejores que conozco, sobre todo al de Antonio Mairena, que es su primera referencia. Según un comentario que pueden leer en el post del pasado día 13 del corriente (‘Salvador’ Poveda en Mairena del Alcor), le duele lo que está ocurriendo con el Festival de Cante Jondo Antonio Mairena, el festival de su vida, su escuela. Es lógico. Me duele a mí y no soy de Mairena, aunque viva en este pueblo desde hace ya cinco años, donde pago mis impuestos y me siento un mairenero más, de corazón. Sé que en Mairena hay quienes no pueden verme y los entiendo, porque he sido siempre muy crítico con el festival y con el mairenismo. También lo soy con la Puebla de Cazalla, o con mi propio pueblo, Arahal. Soy crítico y no eludo mi responsabilidad de analizar los asuntos del flamenco. Si por este motivo tengo que estar mal visto, lo acepto, pero seguiré siendo crítico con todo lo que no me guste. Como ya dije en La Gazapera hace unos meses, contando mi relación con Antonio Mairena, el maestro de los Alcores fue para mí la persona más importante en mi formación de aficionado. Hoy no comparto sus postulados y tampoco acepto los del mairenismo militante. Respetaré siempre a mairenistas como Pedro Madroñal y Ramón Soler Díaz, pero nunca a quienes para ensalzar al maestro Antonio tiran por tierra todo lo demás. Estoy dispuesto a trabajar por Mairena del Alcor y lo haría gratis, sin poner la mano, si me lo pidieran aquellos que creen que soy un enemigo de Antonio Mairena. No me conocen quienes así piensan.

Antonio Mairena (primero de la izquierda, sentado) en una fiesta en la Huerta del Retiro de Mairena, donde vivo. Canta Antonio Trozo. Detrás, Manolo Mairena, Pepe Aznalcóllar y Juan Talega. Años 60.

Antonio Mairena (primero de la izquierda, sentado) en una fiesta en la Huerta del Retiro de Mairena, donde vivo. Canta Antonio Trozo. Detrás, Manolo Mairena, Pepe Aznalcóllar y Juan Talega. Años 60.

El otro día me decía un mairenista en el post ya anunciado, que odio a Mairena. Y todo por decir que me parece impresentable el festival de este año, aunque estén Miguel Poveda y el bailaor Rafael Campallo, que son dos buenos artistas, y Castulo y Ortega hijo, que cantan de maravilla. Pero el mejor festival de España, en lo que a flamenco se refiere, se merece algo mejor, de más altura. Sé que estamos atravesando una crisis económica importante, pero que hubieran despilfarrado menos en actos para conmemorar el centenario, que no han aportado nada, para poder afrontar ahora el festival como han hecho en La Puebla, Arahal, Lebrija, Arcos de la Frontera, Casabermeja, Utrera y otros pueblos con festivales de solera. Son muchos los maireneros que están de acuerdo conmigo, pero les da miedo hablar claro. A mí no me da ningún miedo de decir que el Festival de Mairena se lo van a cargar los mismos mairenistas, sin dejar al margen al Ayuntamiento y a la Fundación Mairena. Si no lo ponen en menos serias, se acabó lo que se daba. Cuando pase la crisis volverán a tirar de la chequera, pero ya será tarde. Si dejaran el festival en manos de los que saben, como han hecho con el concurso, otro gallo les cantaría a Mairena del Alcor y a su festival. Pero si el problema soy yo, que cada vez que escribo de Mairena o del festival que lleva su nombre, saltan chispas, creo que dejaré de escribir sobre este asunto, sobre todo de opinar.  Me limitaré sólo a dar información sobre el festival y el concurso. Cuando los maireneros y los mairenistas me necesiten para algo, aquí estaré. Sin interés de ningún tipo, aunque no haga falta decirlo.

18
Jul/2010

‘Pataíta’ a compás de la BBK

A Juana la del Pipa

Ahora que la BBK se ha que dado con Cajasur, dejando a Griñán con cara de turulato, de portero defútbol al que le meten un gol por debajo de las cachas, los flamencos ya tendrán otra financiera más que los apoye en Andalucía. La entidad vasca lleva años haciéndolo a través de un interesante ciclo en Bilbao, ‘Ciclo Flamenco BBK’, que coordina el espigado bilbaíno Gonzalo López, afincado en Jerez desde hace tiempo.
Un espectáculo producido por BBK, ‘Mujerez’, estará en la próxima Bienal y, como el director de la muestra sevillana no lo aceptaba, lo financiará la entidad vasca al completo. ‘Mujerez’ es un estupendo disco de Juana la del Pipa, La Macanita y Dolores Agujetas, que vendrá a la Bienal como espectáculo. Extraña que Domingo González no quisiera incluirlo en la programación con cargo al presupuesto del festival, cuando hay tantas bacaladas. La BBK quiso que estuviera, costase lo que costase, y podremos disfrutar de tan buenas voces el 24 de septiembre en el Lope de Vega, en el ciclo ‘Lo jondo del futuro’.
No es que veamos mal que la Bienal de Flamenco busque patrocinadores fuera de las instituciones públicas -de hecho, es una asignatura pendiente-, pero asombra que haya despreciado un espectáculo de tanta pureza, como ‘Mujerez’, con la de espectáculos mediócres y malos que vamos a ver en la cita flamenca. Si no, al tiempo. A lo mejor, para los flamencos no es una mala noticia que la BBK se haya quedado con Cajasur.
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Portada del disco 'Mujerez', de gran éxito por su pureza.

Ahora que la BBK se ha quedado con Cajasur, dejando a Griñán con cara de turulato, de portero de fútbol al que le han metido un gol por debajo de las cachas, los flamencos ya tendrán otra financiera más que los apoye en Andalucía. La entidad vasca lleva años haciéndolo a través de un interesante ciclo en Bilbao, Ciclo Flamenco BBK, y otro en Andalucía, Ciclo BBK Andalucía, que coordina el espigado bilbaíno Gonzalo López, afincado en Jerez desde hace tiempo. Un espectáculo producido por BBK, Mujerez, estará en la próxima Bienal y, como el director de la muestra sevillana no lo aceptaba, lo financiará la entidad vasca al completo. Mujerez es un estupendo disco de Juana la del Pipa, La Macanita y Dolores Agujetas, que vendrá a la Bienal como espectáculo. Extraña que Domingo González no quisiera incluirlo en la programación con cargo al presupuesto del festival, cuando hay tantas bacaladas. La BBK quiso que estuviera, costase lo que costase, y podremos disfrutar de tan buenas voces el 24 de septiembre en el Lope de Vega, en el ciclo Lo jondo del futuro. No es que veamos mal que la Bienal de Flamenco busque patrocinadores fuera de las instituciones públicas -de hecho, es una asignatura pendiente-, pero asombra que haya despreciado un espectáculo de tanta pureza, como Mujerez, con la de espectáculos mediocres y malos que vamos a ver en la cita flamenca. Si no, al tiempo. A lo mejor, para los flamencos no es una mala noticia que la BBK se haya quedado con Cajasur, en una increíble pataíta por bulerías.