Estando fuera de Sevilla he recibido la llamada de Eva Caballero, la hija del cantaor y escritor Luis Caballero, comunicándome la muerte de su padre, que ocurrió ayer jueves. Sabía de su estado y no hace muchos meses estuve viéndole y apenas me reconoció. Sin embargo, al día siguiente le dijo a un sobrino suyo que yo había estado viéndolo en su casa de Mairena del Aljarafe. Ahora mismo tengo una gran pena, porque estoy lejos de Sevilla y hoy no podré darle el último adiós a uno de los cantaores más apreciados por mí. Para mí era algo más que un cantaor y un gran escritor: era mi amigo del alma, un maestro, un compañero. Luis Caballero Polo, que había nacido en la localidad sevillana de Aznalcóllar en 1919, era todo un hombre en el sentido más amplio de la palabra, un andaluz puro, una persona culta y comprometida que jamás le hizo daño a nadie. Se ha muerto con más de 90 años y nos ha dejado huérfanos de su amistad y su cante natural y sincero. Tiempo habrá de rendirle el homenaje que se merece. Ahora mismo, encerrado en la habitación de un hotel de Valladolid con la pena clavada en el alma, sólo se me ocurre decirle: Gracias por todo, maestro. Descansa en paz, querido amigo.
Hace años me pidieron que dijera unas palabras sobre el maestro en un homenaje que le dieron en una peña flamenca de Sevilla. Recupero este texto en recuerdo a su memoria:
Caballero del cante y la palabra
El respeto de los demás es algo que hay que ganarse, en cualquier faceta del arte, con el esfuerzo diario del trabajo bien hecho y el saber estar en la vida, que es algo bastante difícil. Luis Caballero no ha sido nunca una primera figura del cante, al menos entendido desde la comercialidad. Ni siquiera ha sido un profesional con dedicación exclusiva. Sin embargo, esto no es óbice para que lo consideremos un hombre de gran importancia en la cultura popular andaluza. Además de un cantaor serio y de indudable sabiduría, Luis Caballero Polo es un hombre de las Letras. Los que escribimos –aunque sea de forma modesta, como es mi caso–, sabemos el trabajo que cuesta hacerlo nada más que regular y Luis es un escritor magnífico, con un don natural para la sintaxis y cualidades de gran narrador. Siempre que lo leemos recordamos aquello que dijo Ramón Gómez de la Serna: “Escritor es el que descubre que las palabras salen de la mano”. Luis es de los que todavía escriben a mano; el ordenador no se ha hecho para este hombre criado en el campo.
Luis nació en el pueblo sevillano de Aznalcóllar el día 27 de febrero del año 1919. Aznalcóllar se encuentra enclavada entre el Aljarafe y la Sierra Norte, a treinta y ocho kilómetros de la capital. Es un pueblo de artistas, como el poeta Pedro del Árbol, el torero Luis de Pauloba, el picador de toros Ambrosio Martín y los cantaores Pepe Aznalcóllar, El Cabrero, El Montero y el propio Luis. La denominación del nombre del pueblo de Luis procede de la expresión árabe Hanz Al-Kollar, que quiere decir “recinto amurallado” y que se puso en virtud de la fortaleza árabe cuyos restos se observan al norte del pueblo minero y agricultor por excelencia, con platos típicos como el ajo con migas, los pestiños y el piñonate, además del pan y la miel. Si alguno de ustedes se ha preguntado alguna vez por qué son tan dulces las voces del Niño de Aznalcóllar y Luis Caballero, ya lo saben.
¿Cómo era el mundo cuando nació Luis? Aquel mismo año nacieron artistas como Joan Brossa, poeta español en lengua catalana; Miguel Gila, el singular humorista español; y Eva Duarte de Perón. Y murieron personajes de la importancia de Theodore Roosvelt, presidente de los Estados Unidos de América; Amado Nervo, el gran poeta mexicano; Ricardo Palma, escritor peruano con calle en Sevilla; y el pintor francés Augusto Renoir, destacado representante de la corriente impresionista, de la época de Monet. Fue también el año en el que capturaron a Pancho Villa, el rebelde mexicano. Benito Mussolini fundó el fascismo, con un partido que iba de republicano, democrático y socialista. ¡Menos mal! Adolfo Hitler fue invitado también ese año a ingresar en el Partido Obrero alemán, después de un discurso en el que explicó cómo y con qué medios se podía acabar con el capitalismo. Ya apuntaba maneras el joven soldado, de funesto recuerdo para la Humanidad. Sobre todo para los judíos y los gitanos. Tengo entendido que no le gustaba el flamenco, aunque bebió los vientos por Imperio Argentina.
Había conflictos laborales en toda España. Sólo uno de cada 33 españoles moría de viejo. Entonces, España era el país de Europa que ofrecía las más bajas probabilidades de vida de sus habitantes, con 43 años para la mujer y apenas 39 para el hombre. No es mera casualidad que por esa época se creara también el Partido Comunista Español.
El padre de nuestro admirado Luis se llamó Vidal Caballero Ojeda, era también de Aznalcóllar y, como el propio Luis, de pequeño trabajaba de sol a sol. Pero aprendió a leer y a escribir y más tarde se hizo minero. Un minero que supiera leer y escribir en aquellos años era una seria amenaza para los negreros. Vidal Caballero Ojeda fue fusilado el Domingo de Ramos de 1937, a los pocos meses de estallar la Guerra Civil de 1936. Si era minero y, además, sabía leer y escribir, está claro que no hace falta decir de dónde salieron las balas que dejaron huérfano a Luis Caballero con sólo 18 años de edad. Por eso creó nuestro cantaor esta seguiriya, que es de él porque era suya la pena que le obligó a fundarla:
Mataron a mi padre
una madrugá.
De un día mu grande y señalao
de la cristiandad.
Su vida estaría ya marcada por este hecho y por lo que vino después: la cárcel, los campos de concentración, el hambre, la miseria, la intolerancia…
A pesar de todo, Luis es un hombre sensible, sencillo, pacífico, culto, amigo de sus amigos y amante de la vida. ¡Cómo le gusta aún tomarse unos tintos con sus amigos, entre los que me cuento! Podría haberse tirado al monte, como hizo su pariente Juan Caballero, el célebre bandolero al que acusaron de un crimen que no cometió. Podría haber sido perfectamente un guerrillero o un psicópata, porque la vida lo trató muy mal cuando sólo tenía años para enamorarse y comenzar a formarse como ser humano. Sin embargo, este hombre de pelo blanco y mirada de halcón peregrino, se hizo cantaor de flamenco, o sea, artista del cante andaluz. Aprendió a cantar y después, a escribir del cante. Así es como Luis ha querido vivir: entre cantes, libros, discos y recuerdos, unos más amargos que otros.




Juan Diego · 25 Junio 2010 a las 5:58
Descanse en paz. ES un flamenco admirable por sus vivencias, por su sabiduría y por su manera de defender contra viento y marea su doble faceta de cantaor y escritor. Sería un buen momento para que la recién remodelada Agencia Andaluza de Flamenco se manifestara. Me da mucha pena que una pérdida tan importante para el flamenco no tenga más trascendencia en los medios de comunicación. Gracias por tu recuerdo Manolo.
Luis Castillo · 25 Junio 2010 a las 6:27
En estos tristes momentos en los que me sume la muerte de D. Luis Caballero, no voy a añadir nada a lo expuesto por tí Manolo lo suscribo plenamente.
Un día comenté en esta gazapera que a Luis Caballero no se le había reconocido plenamente su valía y tú, con mas conocimientos que yo sobre la vida de Luis me corregiste mi exposición que no repliqué.
Hoy, llamo a la puerta imaginaria de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, para decirle a todos los consejeros, desde Lazo a Torres y en la que hay que incluir a Suarez Japón,la falta de sensibilidad que han tenido para la valía de D. Luis Caballero, que además, por vivir unas ideas políticas
de izquierda fué condenado a muerte. Y el cante flamenco,ese al que acuden los políticos cuando les interesa le salvó la vida. Se han dado Medallas de Andalucía “a pelún”. A Luis le faltó algo, la sensibilidad de los que gobiernan.
Carlos Martín Ballester · 25 Junio 2010 a las 8:40
Qué pena, Manolo, sabía lo delicado que estaba, pero no deja de entristecerme profundamente la muerte de Luis. Qué poquitos van quedando de esa generación y cuánta memoria desaprovechada, aunque al menos en su caso podemos decir que se han recogido parte de sus vivencias. Descanse en paz.
Esta noche en la peña (nos acompañará Toñi Fernández)nos acordaremos de él y haremos una mención como se merece.
Un abrazo,
Carlos Martín Ballester
FAMILIA GARCIA DE QUERO · 25 Junio 2010 a las 13:22
Una pena triste, perder a un gran flamenco, porque creo que eso era Luis, flamenco como una actitud ante la vida, flamenco “pa cantar”, “pa vivir” y “pa escribir”.
Gracias Manolo por mantenernos siempre alerta de lo que pasa, sobre todo para los andaluces del levante, que tenemos menos acceso a éstas y otras cuentiones. ¡salud y suerte! amigo.
Author comment by lagazapera · 25 Junio 2010 a las 16:23
Es una pena, amigo Juan Diego. Luis siempre tuvo el cariño de los cabales y se ha ido reconocido por los aficionados. Siempre estuvo muy agradecido. Un abrazo.
Author comment by lagazapera · 25 Junio 2010 a las 16:27
Es la historia de siempre, amigo Luis. El otro día me contaron que Bibiana Aido preguntó por algún artista tieso como la mojama para darle el Premio Niña de los Peines, que son 30.000 euros. Era cuando dirigía la Agencia. Luis no estaba tieso, pero merecía ese premio. Se lo dieron a Chano Lobato pensando que estaba a dos velas -como era como era-, cuando no era cierto. Cosas del flamenco.
Author comment by lagazapera · 25 Junio 2010 a las 16:28
Amigo Carlos Martín. Luis escribió mucho y siempre estarán ahí sus pensamientos.
Un abrazo, y saludos a Toñi.
Author comment by lagazapera · 25 Junio 2010 a las 16:38
Gracias a ustedes, familia García Quero, por ser tan flamencos.
Un abrazo.
Carmen Arjona · 26 Junio 2010 a las 11:45
Se nos fue el caballero del cante. Descanse en paz.
Carbonerillo · 26 Junio 2010 a las 21:35
Que descanse en paz. Mis condolencias para la familia.