Monthly Archives: Junio 2010

30
Jun/2010

Larga vida a los Pavón y a los Ortega

A Luisa Ortega

Salomé Pavón captada por Manuel Martín.

Salomé Pavón captada por Manuel Martín.

No hay nadie ahora mismo, en el cante jondo, con los antecedentes artísticos de la cantaora madrileña Salomé Pavón Ortega, la hija del pianista Arturo Pavón y la cancionista Luisa Ortega. Anoten estos nombres: Curro Durse, Enrique Ortega, Gabriela Ortega, Caracol el del Bulto, José y Rafael el Gallo, Rita Ortega, Rafael Ortega, Paquiro Ortega, Manolo Caracol (su abuelo), Arturo Pavón padre (su otro abuelo), Eloísa Albéniz (su abuela paterna), la Niña de los Peines y Tomás Pavón, los hermanos de su abuelo. Son sólo los fundamentales. ¿Quiere decir esto que ya lo tiene todo? Ni mucho menos. Salomé no es una cantaora especialmente dotada, a pesar de sus ancestros. Mentiría si dijese lo contrario, y no acostumbro a hacerlo. Si el arte y el pellizco se heredaran sería la número uno del cante, pero sólo es una aficionada que apunta algunos cantes y a la que se le da bien el escenario, algo que no ha heredado precisamente de los Pavón: Tomás odiaba el escenario y su hermana Pastora, aunque lo pisó mucho, solía pasarlo mal. Salomé, en cambio, parece que se ha criado en las tablas, y no es así. La noche del pasado martes se presentó en la Sala Joaquín Turina de Sevilla, el teatro de Cajasol, con el madrileño Jerónimo Maya a la guitarra. ¡Menudo fenómeno de la bajañí! No llegó a llenarse el teatro pero andaban por allí Luisa Ortega, Pansequito, Lebrijano, Melchor de Santiago y Nano de Jerez, que viéramos. Había que tener mucho valor para encerrarse en un teatro sevillano con ese gran guitarrista y el público de Sevilla, que es como un toro de lidia, como un Pablo Romero. Salomé lo hizo sin ningún complejo y fue capaz de levantar al público un par de veces, en las cantiñas de Pastora Pavón y en unas sevillanas de Pareja Obregón que se nos antojaron seguiriyas gitanas de Juan Mojama, por la cantidad de alfilerazos que le metió a los cuatro cuerpos. Era un público favorable, con muchos amigos, pero hay que ser justos y decir que en esos cantes estuvo en artista y en cantaora. Sin embargo, en los demás hubo sus desafinaciones y agarrotamientos de la voz, seguramente por su estado e nervios, aunque, sinceramente, creo que esta cantaora se siente tan a gusto en un escenario como en el salón de su casa. Recordó a Tomás en los martinetes, la debla y la bulería por soleá, a Pastora en unas sentidas seguiriyas jerezanas, y a su abuelo Caracol en tientos, zambras y fandangos. En los cantes grandes no domina la ligazón de los tercios, la que tenía su tío-abuelo Tomás, pero los acomete con valor y conocimientos. No debería cortarlos tanto, pero es una cuestión de fuelle y de técnica. Y en los fandangos de su abuelo le falta enjundia, pureza. No obstante, Salomé tiene algunos detalles interesantes y deberían darle oportunidades importantes, aunque sólo sea para que tengan continuidad las dos dinastías más grandes del flamenco, las de los Pavón y los Ortega. Es buena aficionada y apunta maneras de artista. Larga vida a los Pavón y a los Ortega, y mucha suerte para la apasionada Salomé.

30
Jun/2010

Nuevos datos sobre Isabelita de Jerez

A José Ignacio Primo

IsabeldeJerezNandi, esposa del entrañable Miguel Acal, se encargó de guardarme un ejemplar de un pequeño librito que acaba de salir y que firma José Ignacio Primo Martínez, catedrático de Literatura y crítico de flamenco. Se trata de un cuadernillo, Sobre Isabelita de Jerez y su muerte en Zamora, de sólo dieciocho páginas y dedicado a Miguel Acal, en el que desvela de una manera muy documentada cómo y cuándo tuvo lugar la repentina muerte de la gran cantaora de Jerez de la Frontera. Se sabía que la artista murió en esta hermosa ciudad de Castilla y León, pero se había publicado siempre una fecha errónea, la de 1935. José Ignacio Primo, en un estupendo trabajo de investigación, pone las cosas en su sitio y nos aporta una valiosa documentación sobre la desgraciada muerte de la que para mí ha sido la mejor cantaora de Jerez, al menos de su tiempo. Es un caso muy parecido al de Juanito Mojama. Era de San Miguel y cantaba muy similar a él por seguiriyas y bulerías, aunque recibió también las influencias de la Niña de los Peines y El Gloria en cantes como la petenera y la saeta. Se llamó Isabel Ramos Moreno y nació en el año 1895 en Jerez de la Frontera. Conocida en sus comienzos por Isabelita la Cantaora, se dio a conocer en el Madrid de los años 30 y muy pronto destacó como una gran festera, aunque fue algo más que una excepcional cantaora de bulerías jerezanas. Destacó igualmente en un cante donde han brillado muy pocas mujeres: la seguiriya. Y, sobre todo, en la saeta. Según el Diccionario Enciclopédico del Flamenco, se inició en un espectáculo organizado por el guitarrista Crévola, discípulo del también guitarrista jerezano Javier Molina. Más tarde llegó a cantar en El Novedades y en Kursal de Sevilla, donde fue llevada por Javier Molina, que siempre admiró su arte: “Poseía un eco gitano insuperable, y todo lo cantaba bien. Pero nadie la igualado todavía en sus maravillosas bulerías para bailar, que eran su cante preferido”. Tras cantar durante algunos meses en un café cantante de Valdepeñas (Ciudad Real), alternando con sus paisanos Chacón y Manuel Torre, se afincó en Madrid definitivamente y grabó dos series de discos para el sello Odeón acompañada a la guitarra por Manolo de Badajoz, entre 1930 y 1931. Su nombre apenas aparece en los carteles de la época, lo que indica que trabajó poco en las compañías de la ópera flamenca. Sin embargo, cuando murió estaba trabajando en la compañía de Pastora Imperio. De gira con ella por España, en lo que fue el regreso de Pastora a los escenarios tras la Guerra Civil de 1936, Isabelita iba cantándole y murió repentinamente en la ciudad de Zamora el día 7 de junio de 1942, según José Ignacio Primo. Tenía sólo 46 años de edad y toda una vida por delante para aumentar su obra discográfica y consagrarse al arte en primera figura, pero la muerte truncó su carrera. Madre adoptiva de la bailaora Rosa Durán y esposa de José Durán Mediavilla, El Tordo, cantaor también de Jerez, Isabelita es aún una cantaora a la que no han descubierto los nuevos aficionados ni los jóvenes cantaores. Es una pena, porque era insuperable. José Ignacio Primo tendría que haber aprovechado esta oportunidad para completar una biografía de tan notable artista, porque hay muchas noticias de ella en la prensa del país. Asimismo, sería de gran interés reeditar todos sus discos de pizarra.

Isabelita de Jerez. Fiesta jerezana. ‘Cositas que no pueden ser’. Guitarrista, M. Badajoz. 1930.

29
Jun/2010

Gazpacho para Joselero de Morón

Al bailaor Pepe Torres

Joselero de Morón y el guitarrista Manolo Morilla. Joselero era la sencillez personificada.

Joselero de Morón y el guitarrista Manolo Morilla. Joselero era la sencillez personificada y una buena persona. Hoy tendría cien años de edad.

El Gazpacho de Morón dedica este año su XLIV edición al cantaor Luis Torres Cádiz, conocido por el remoquete artístico de Joselero de Morón, aunque era natural de la Puebla de Cazalla (Sevilla), donde nació hace ya cien años. Físicamente ya no está con nosotros porque nos dejó hace veinticinco años, pero de alguna manera no se ha ido y lo recordamos cada vez que vamos a la Puebla de Cazalla o al pueblo de Morón de la Frontera, donde vivió muchos años y está enterrado. Nació este singular cantaor el día 23 de enero de 1910 en la calle Las Cávilas, de la Puebla de Cazalla, a eso de las doce de la noche. Su madre, Carmen Cádiz Reyes, sólo tenía 22 años; su padre, Francisco Torres Carrillo, era ya todo un señor de 39 años, natural de Osuna, corredor de profesión y, al parecer, aficionado al cante jondo. Por la línea paterna Joselero era nieto  de don Francisco Torres Heredia, de Osuna, y de doña Agustina Cortés Barea, de Aguillar de Córdoba. Por línea materna, de don Francisco Cádiz Fernández, de Osuna, y de doña María Reyes Ariza, de Estepa. No hace falta decir que Joselero era gitano, después de conocer los nombres de sus antepasados más allegados. En su familia no hubo profesionales del cante, aunque sí buenos aficionados a escuchar y a cantar. Su hermano mayor, el primer Joselero de la familia, era conocido por el Niño de la Puebla y vivió algo de este arte. Luis Torres Cádiz tomó el apodo de su hermano, cantiñeó desde niño pero nunca pensó en dedicarse al cante como profesional y optó por otras labores, sobre todo la venta ambulante de tiras bordadas, encajes y chucherías. También hacía unas preciosas cucharas que vendía por los bares y restaurantes. Era un buscavida nato. Incluso llegó a dar lecciones de cante a los norteamericanos de la Base con jurdó. Se unió en matrimonio a Amparo Amaya Flores, que fue hermana del gran Diego del Gastor y resultó determinante para vivir de lleno el ambiente del cante ya en Morón de la Frontera, donde siempre ha habido una gran afición al cante y una extensa nómina de artistas, desde Silverio, que vivió allí su infancia y adolescencia; Diego el Tenazas, artista nacido allí y célebre por ganar el Concurso de Cante Jondo de 1922, y otros muchos que harían la lista interminable. Joselero no trató a ninguno de los dos, pero su gran afición le llevó a meterse muy pronto en fiestas con Diego. Como él mismo contó en alguna ocasión, cogía el tren y se iba a Utrera en busca del Tío José, padre de Fernanda y Bernarda de Utrera, que era carnicero, y del gran Perrate, el cantaor más gitano de Utrera. De todos ellos aprendió Joselero, y de escuchar los discos del Cojo de Málaga y los de otros cantaores que le gustaron y a los que conoció en aquellas compañías de la ópera flamenca que iban por los pueblos andaluces. Su discografía no es muy extensa, pero sí muy interesante. Era un cantaor sencillo y de una expresión natural y auténtica a quien el éxito le llegó siendo ya un hombre maduro. Pasó muchas fatigas para criar a sus hijos -El Andorrano y Diego de Morón son los más conocidos; y tiene un nieto, Pepe Torres, que baila para comérselo-, y esas fatigas las echaba en el cante jondo con un sentido del compás y un gusto increíbles. Fíjense cómo cantaba la alboreá, cante de boda gitana, acompañado a la guitarra por aquel brujo que fue Diego del Gastor, su cuñado.

http://www.youtube.com/watch?v=rQAv4Fcx2C4

28
Jun/2010

La piedra filosofal del cante

A Joaquín Cano

Miguel PovedaMiguel Poveda es un encanto, un hombre sencillo, un muchacho que se ha dado cuenta de por dónde hay que andar para estar en el candelero -o en el candelabro, como diría Sofía Mazagatos-, un artista carismático que gusta sobre todo a los aficionados poco exigentes, y a los copleros y copleras. Todos lo quieren a su vera, cantando o sin cantar, qué más da. Mañana hay un acto en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla para comunicar cambios en la Bienal y ahí va a estar el catalán junto a Maribel Montaño y Domingo Gonález, delegada de Cultura del Ayuntamiento hispalense y director de la Bienal, respectivamente. Poveda va a estar también en el Gazpacho de Morón, con lo que ya está todo perfecto. Me alegro por tan buen artista, pero me da un poco de pena la manía de querer meterlo en todas partes como si fuera la piedra filosofal del flamenco. La piedra filosofal es una sustancia que según la nigromancia tiene propiedades extraordinarias, como la capacidad de convertir los metales vulgares en oro. Puedes hacer un mal espectáculo, pero si llevas a Poveda de invitado el teatro se llena y puedes cortar oreja y rabo. Se está grabando en Sevilla un programa de Canal Sur Televisión, Mi primer olé, dedicado a los niños flamencos y presentado por Paco Lobatón -que Dios nos coja confesados-, y andan queriendo llevar a Poveda para que apadrine a un nuevo valor infantil de lo jondo. A Poveda y a Mercé y a otras figuras de nuestro arte. Canal Sur ha vulgarizado la copla y ahora quiere hacer lo mismo con el flamenco, pero en esta ocasión utilizando a niños como reclamo, por si no teníamos ya bastante con el programa de Juan Imedio. Miguel Poveda es un buen artista y un cantaor más que aceptable, pero se han propuesto quemarlo en la hoguera pública de lo mediático. Y a él parece irle la marcha. ¿Lo de Poveda mañana en la plaza de toros de Sevilla no será que inaugurará la Bienal en el coso taurino y no en la Plaza de San Francisco, como estaba anunciado? Mañana saldremos de dudas.

http://www.elcorreoweb.es/cultura

28
Jun/2010

No repriman sus impulsos críticos

A Eugenio Cobo

Hace unos días me contaba un gazapero de Piedrahita (Ávila), Jesús, amigo mío desde hace años y un magnífico aficionado al flamenco, que le sorprendía la ausencia de comentarios críticos en el blog, que todos son elogiosos. Alguno ha habido crítico, aunque pocos, esa es la verdad. Recuerdo uno en el que me decían que odiaba al mundo y que esparcía el odio escribiendo. Me dolió mucho, pero se publicó, como todos. Van dos mil comentarios y se han publicado todos, salvo alguno que se haya borrado por un error. Mi amigo de Piedrahita lleva toda la razón: los gazaperos discrepan poco, o si lo hacen apenas manifiestan sus divergencias. En ocasiones digo cosas para provocar y que entren en el debate, pero no siempre lo consigo. Entiendo que los que siguen el blog son partidarios de mi manera de ver las cosas, en general, de ahí que no haya apenas comentarios críticos. Les tengo que confesar que leo sólo los blogs que me gustan y que aún no he mandado ningún comentario crítico a ninguno de ellos. Nunca entenderé a los que leen todos los días a un crítico con el que no están en nada de acuerdo, o al que odian a muerte. Cuando inicié La Gazapera me propuse ser positivo y no convertir el blog en un foro de polémicas y enfrentamientos. Digo lo que tengo que decir y no me escondo detrás de un pseudónimo: siempre doy la cara. Reconozco que puedo ser duro y que, en ocasiones, seguramente habré herido la sensibilidad de algún artista, político o aficionado, con mis críticas. Es el riesgo de ejercer la crítica. Nunca he dicho que yo sea buen crítico, escritor o flamencólogo. No tengo buena opinión sobre mí mismo, sino todo lo contrario. Me acaban de dar el Premio Nacional de Flamenco y, sinceramente, aún no sé por qué motivo. Desde luego, si de mí dependiera jamás recibiría ningún premio por mi trabajo. Sé que les sonará a falsa modestia, pero les aseguro que es verdad. Cuando me dieron el Premio al Mejor Libro del Año por la biografía de la Niña de los Peines, en 2000, acudió el editor a recogerlo porque no quise ir a Madrid para recibirlo yo mismo. No me gustan los premios ni el dinero, aunque les parezca mentira. He despreciado regalitos de artistas y agencias artísticas -por no hablar de las instituciones públicas-, y por hacer este blog no he pedido aún ni un solo euro, a pesar de que me ocupa muchas horas al día y de que estoy despilfarrando la vista y mi propio patrimonio, por no hablar de la salud. Todo lo doy por bien empleado si ustedes creen que La Gazapera ofrece un buen servicio al mundo del flamenco. Hay quienes piensan que no, que sólo es una tribuna de opinión desde la que combato mis frustraciones y miserias. Es posible, aunque yo no sea consciente de eso. Si una mayoría de los que entran a diario en este blog pensaran que mis opiniones no son sinceras, de corazón; que digo lo que digo por razones nada claras y que busco algún interés personal, acabaría con La Gazapera hoy mismo. Lo digo con toda la sinceridad del mundo. Los que así piensen lo tienen muy fácil. Sin embargo, sé que la mayoría de los gazaperos y gazaperas disfrutan leyendo lo que aquí se publica. ¿Cómo se explica, si no fuese así, la gran cantidad de visitas diarias que registra el blog desde tantos lugares del mundo? Pero eso no quita de que sean críticos y de que manifiesten aquí sus desacuerdos.

27
Jun/2010

La Niña de los Peines en Bilbao

A Susi González

Pastora Eterna

La actriz Susi González(en el columpio) y la cantaora Laura Vital. 'Pastora Eterna' constituyó un gran éxito.

Estos últimos siete días os he tenido un poco abandonados porque he estado de viaje por España: Burgos, Bilbao, Valladolid, Ávila… Apenas he tenido tiempo para conectar el ordenador, con tanta carretera y actos flamencos. A pesar de todo habéis estado ahí y habéis hecho llegar vuestros comentarios al blog. Seguramente se habrá perdido alguno, porque aún no entiendo bien el nuevo formato. Sentiré que haya sido así. Ya estoy en casa y La Gazapera recuperará si ritmo habitual. Me ha alegrado mucho conocer a gazaperos y gazaperas de las ciudades en las que he estado, sobre todo en Bilbao, Valladolid y Ávila. Ha sido emocionante, sin duda, conocer a algunas de esas personas que cada día visitan el blog. En mi ausencia han pasado cosas, unas buenas y otras malas. La muerte de Luis Caballero me cogió en Valladolid y no pude darle el último adiós. Cosas de la vida. Sin embargo, el viaje me ha aportado muchas cosas, sobre todo comprobar la afición que hay en Bilbao al flamenco,  que tanto cuida el BBK, con Gonzalo López al frente de un ciclo flamenco que en sólo cinco años de historia se consolida como uno de los más importantes del país. Lo digo para que tomen nota por aquí abajo, donde, ciertamente, se hacen muchas cosas, aunque no todas bien.

La Niña de los Peines ha regresado a la ciudad de Bilbao después de que hace 108 años debutara auspiciada por el gran pintor vasco Ignacio Zuloaga, que la descubrió cuando su tío Antonio el Diánez la presentó en el madrileño Café del Brillante, donde, acompañada por el guitarrista Ángel Baeza, sorprendió a propios y extraños cantando con una maestría impropia para una niña de su edad, sólo 12 o 13 años. Fue en este famoso café donde, además, la cantaora sevillana de la Puerta Osario, descendiente de una conocida familia de gitanos herreros de Arahal y El Viso del Alcor, adoptó el sobrenombre de la Niña de los Peines por interpretar y hacer famosa una letra por tangos que aprendió de un vendedor ambulante del pueblo sevillano de Pilas:

Péinate tú con mis peines

que mis peines son de canela.

La gachí que con mis peines se peinare

canela fina se lleva.

Qué escándalo no formaría la hija de El Paíti, que Zuloaga se la llevó a Bilbao para hacerla debutar en el Salón de las Columnas, que estuvo en la calle Cortes, 17, en lo que hoy es la zona de los clubes nocturnos. Según confesó la propia artista en una entrevista de 1966, para actuar en este emblemático local bilbaíno tuvieron que utilizar la influencia del pintor y sobornar a los guardias, porque era menor de edad. Tanto gustó su manera de cantar y bailar, que estuvo algunos meses viviendo en Bilbao acompañada por su madre, Pastora Cruz Vargas, del pueblo sevillano de Arahal. Además de cantar maravillosamente y comenzar a “ser célebre”, como a ella le gustaba decir, Zuloaga la eligió como modelo y le hizo un cuadro que se llama Pastorcita la Gitana. Este lienzo fue pintado por el artista vasco en Sevilla, sobre 1904, en San Bernardo, aunque hay quienes aseguran que lo hizo en la misma ciudad de Bilbao un años antes. El Ciclo BBK Flamenco, que coordina Gonzalo López, presentó el pasado martes, día 22, la obra Pastora Eterna, de la compañía sevillana Turdetania Teatro, con un éxito indiscutible tanto de público como artístico. Más de trescientas personas entraron en la Sala BBK de Bilbao para presenciar una obra en la que la actriz sevillana Susi González interpreta a Pastora Pavón Cruz de manera magistral. Y a la Pastora cantaora, a la artista, es Laura Vital quien la interpreta bordando sus cantes, o sea, las peteneras, los tangos, las soleares y las bulerías, entre otros palos, acompañada a la guitarra por el sevillano Eduardo Rebollar. Al final del espectáculo el público estuvo varios minutos aplaudiendo con fuerza una obra que está siendo despreciada sistemáticamente en ciclos andaluces como Flamenco viene del sur, o la mismísima Bienal de Flamenco.

Domingo González, director del festival sevillano, pidió que le prepararan un ensayo general para él solo y al final no ha contado con una obra que ha cautivado ya en Arahal, Mairena del Alcor y, ahora, en Bilbao, donde La Niña debutó profesionalmente.

25
Jun/2010

Ha muerto Luis Caballero

Luis Caballero

Luis Caballero en Ronda. Foto Bohórquez.

Estando fuera de Sevilla he recibido la llamada de Eva Caballero, la hija del cantaor y escritor Luis Caballero, comunicándome la muerte de su padre, que ocurrió ayer jueves. Sabía de su estado y no hace muchos meses estuve viéndole y apenas me reconoció. Sin embargo, al día siguiente le dijo a un sobrino suyo que yo había estado viéndolo en su casa de Mairena del Aljarafe. Ahora mismo tengo una gran pena, porque estoy lejos de Sevilla y hoy no podré darle el último adiós a uno de los cantaores más apreciados por mí. Para mí era algo más que un cantaor y un gran escritor: era mi amigo del alma, un maestro, un compañero. Luis Caballero Polo, que había nacido en la localidad sevillana de Aznalcóllar en 1919, era todo un hombre en el sentido más amplio de la palabra, un andaluz puro, una persona culta y comprometida que jamás le hizo daño a nadie. Se ha muerto con más de 90 años y nos ha dejado huérfanos de su amistad y su cante natural y sincero. Tiempo habrá de rendirle el homenaje que se merece. Ahora mismo, encerrado en la habitación de un hotel de Valladolid con la pena clavada en el alma, sólo se me ocurre decirle: Gracias por todo, maestro. Descansa en paz, querido amigo.

Hace años me pidieron que dijera unas palabras sobre el maestro en un homenaje que le dieron en una peña flamenca de Sevilla. Recupero este texto en recuerdo a su memoria:

Caballero del cante y la palabra

El respeto de los demás es algo que hay que ganarse, en cualquier faceta del arte, con el esfuerzo diario del trabajo bien hecho y el saber estar en la vida, que es algo bastante difícil. Luis Caballero no ha sido nunca una primera figura del cante, al menos entendido desde la comercialidad. Ni siquiera ha sido un profesional con dedicación exclusiva. Sin embargo, esto no es óbice para que lo consideremos un hombre de gran importancia en la cultura popular andaluza. Además de un cantaor serio y de indudable sabiduría, Luis Caballero Polo es un hombre de las Letras. Los que escribimos –aunque sea de forma modesta, como es mi caso–, sabemos el trabajo que cuesta hacerlo nada más que regular y Luis es un escritor magnífico, con un don natural para la sintaxis y cualidades de gran narrador. Siempre que lo leemos recordamos aquello que dijo Ramón Gómez de la Serna: “Escritor  es el que descubre que las palabras salen de la mano”. Luis es de los que todavía escriben a mano; el ordenador no se ha hecho para este hombre criado en el campo.

Luis nació en el pueblo sevillano de Aznalcóllar el día 27 de febrero del año 1919. Aznalcóllar se encuentra enclavada entre el Aljarafe y la Sierra Norte, a treinta y ocho kilómetros de la capital. Es un pueblo de artistas, como el poeta Pedro del Árbol, el torero Luis de Pauloba, el picador de toros Ambrosio Martín y los cantaores Pepe Aznalcóllar, El Cabrero, El Montero y el propio Luis. La denominación del nombre del pueblo de Luis procede de la expresión árabe Hanz Al-Kollar, que quiere decir “recinto amurallado” y que se puso en virtud de la fortaleza árabe cuyos restos se observan al norte del pueblo minero y agricultor por excelencia, con platos típicos como el ajo con migas, los pestiños y el piñonate, además del pan y la miel. Si alguno de ustedes se ha preguntado alguna vez por qué son tan dulces las voces del Niño de Aznalcóllar y Luis Caballero, ya lo saben.

¿Cómo era el mundo cuando nació Luis? Aquel mismo año nacieron artistas como Joan Brossa, poeta español en lengua catalana; Miguel Gila, el singular humorista español; y Eva Duarte de Perón. Y murieron personajes de la importancia de Theodore Roosvelt, presidente de los Estados Unidos de América; Amado Nervo, el gran poeta mexicano; Ricardo Palma, escritor peruano con calle en Sevilla; y el pintor francés Augusto Renoir, destacado representante de la corriente impresionista, de la época de Monet. Fue también el año en el que capturaron a Pancho Villa, el rebelde mexicano. Benito Mussolini fundó el fascismo, con un partido que iba de republicano, democrático y socialista. ¡Menos mal! Adolfo Hitler fue invitado también ese año a ingresar en el Partido Obrero alemán, después de un discurso en el que explicó cómo y con qué medios se podía acabar con el capitalismo. Ya apuntaba maneras el joven soldado, de funesto recuerdo para la Humanidad. Sobre todo para los judíos y los gitanos. Tengo entendido que no le gustaba el flamenco, aunque bebió los vientos por Imperio Argentina.

Había conflictos laborales en toda España. Sólo uno de cada 33 españoles moría de viejo. Entonces, España era el país de Europa que ofrecía las más bajas probabilidades de vida de sus habitantes, con 43 años para la mujer y apenas 39 para el hombre. No es mera casualidad que por esa época se creara también el Partido Comunista Español.

El padre de nuestro admirado Luis se llamó Vidal Caballero Ojeda, era también de Aznalcóllar y, como el propio Luis, de pequeño trabajaba de sol a sol. Pero aprendió a leer y a escribir y más tarde se hizo minero. Un minero que supiera leer y escribir en aquellos años era una seria amenaza para los negreros. Vidal Caballero Ojeda fue fusilado el Domingo de Ramos de 1937, a los pocos meses de estallar la Guerra Civil de 1936. Si era minero y, además, sabía leer y escribir, está claro que no hace falta decir de dónde salieron las balas que dejaron huérfano a Luis Caballero con sólo 18 años de edad. Por eso creó nuestro cantaor esta seguiriya, que es de él porque era suya la pena que le obligó a fundarla:

Mataron a mi padre

una madrugá.

De un día mu grande y señalao

de la cristiandad.

Su vida estaría ya marcada por este hecho y por lo que vino después: la cárcel, los campos de concentración, el hambre, la miseria, la intolerancia…

A pesar de todo, Luis es un hombre sensible, sencillo, pacífico, culto, amigo de sus amigos y amante de la vida. ¡Cómo le gusta aún tomarse unos tintos con sus amigos, entre los que me cuento! Podría haberse tirado al monte, como hizo su pariente Juan Caballero, el célebre bandolero al que acusaron de un crimen que no cometió. Podría haber sido perfectamente un guerrillero o un psicópata, porque la vida lo trató muy mal cuando sólo tenía años para enamorarse y comenzar a formarse como ser humano. Sin embargo, este hombre de pelo blanco y mirada de halcón peregrino, se hizo cantaor de flamenco, o sea, artista del cante andaluz. Aprendió a cantar y después, a escribir del cante. Así es como Luis ha querido vivir: entre cantes, libros, discos y recuerdos, unos más amargos que otros.

21
Jun/2010

Predicando el evangelio jondo

manoloburgos

La Catedral de Burgos es una verdadera maravilla.

A Licinio de Balbarda

He estado dos días en Burgos y tengo que confesar que la ciudad me ha cautivado por completo, sobre todo porque es una localidad muy bien organizada, limpia y de una tranquilidad increíble. No es muy flamenca, aunque sé que hay algún gazapero por aquí. Sin embargo, existe un bar llamado La Petenera, al lado del Antiguo Monasterio de San Juan y la Iglesia de San Lesmes, donde se encuentra uno como en casa. Como creo que saben, porque lo he dicho muchas veces, el turismo que más me gusta es el gastronómico, aunque he visitado la Catedral y he subido al Cerro de San Miguel a ver lo que queda de un castillo que destruyó el cafre de Napoleón. La Catedral es impresionante y está en un estado de conservación magnífico. Se necesitan horas para verla y les aseguro que quedé paralizado ante la tumba de El Cid Campeador y Doña Jimena, su esposa. En el colegio me hablaron tanto de este histórico personaje de la historia de España, que me parecía mentira estar ante su sepulcro. Cuando salí de la Catedral busqué enseguida un buen Ribera del Duero y una ración de morcilla de Burgos, que estaba para cantarle una saeta. Me encanta la de Montellano, que es de hígado, pero esta de Burgos, que es de arroz, está de escándalo. Es un pecado imperdonable venir a Burgos y no probar su morcilla remojándola con un buen tinto de la tierra. Más tarde di buena cuenta de una buena chuleta de ternera, aunque para carne, sinceramente, la de Ávila, donde estaré el fin de semana próximo. Ávila es ya como mi casa, una ciudad que adoro, que me relaja y me enamora cada vez que vengo. Mañana martes estaré en Bilbao dando una charla en el Ciclo BBK Flamenco, sobre la Niña de los Peines. Me hace mucha ilusión hablar de La Niña en esta ciudad, donde cantó siendo una cría apadrinada por el gran pintor vasco Ignacio Zuloaga. Desde Bilbao viajaré el miércoles a Valladolid, la tierra que vio nacer al singular bailaor Vicente Escudero y a la Rubia Colomer, aquella que rivalizaba con el infortunado Canario de Álora en los cafés de Sevilla. El jueves daré una charla en las Jornadas Flamencas, que coordina  Pedro Sanz. Me ocuparé de los cantaores olvidados por la historia de lo jondo, desde Silverio Franconetti y el Niño Medina hasta el gran Manuel Vallejo, por aquello del cincuentenario de su fallecimiento. Valladolid es una ciudad con muy buenos aficionados, como Pedro Sanz, que está luchando allí lo indecible por nuestro arte. También se come muy bien y se bebe mejor todavía. De aquí es el vino tinto que más me gusta, que suelo consumir con frecuencia, aunque también con prudencia. O sea, que me lo estoy pasando muy bien en esta especie de gira por España para seguir predicando el evangelio flamenco. Felices sueños.

19
Jun/2010

Ramito de hierbabuena para Mari Peña

Admiren el arte de la cantaora utrerana Mari Peña. Foto Bohórquez

Admiren el arte de la cantaora utrerana Mari Peña. Foto Bohórquez

A Antonio Gámez

El Festival Flamenco de la Fragua de Bellavista se ha celebrado un año más con escasa asistencia de público -unas trescientas personas- y un frío que pelaba las orejas. Más que en las soleares de La Serneta o la malagueña de La Trini, los aficionados pensaban anoche en una buena jarapa de Capileira. Menos mal que los artistas pusieron todo de su parte para calentar al público, aunque la única que lo hizo de verdad fue la utrerana Mari Peña, la hija de José de la Buena, cantaora de raza sobre la que hemos llamado la atención alguna vez y que debería estar en más festivales porque huele a Utrera y recuerda a aquellas cantaoras de antaño que cantaban y bailaban con el vestido de lunares y el delantal puesto. Acompañada por un fenómeno de la guitarra, el moronero Dani Méndez, la de Utrera hizo cosas muy hermosas en los tientos, en la línea de Gaspar de Utrera, ligando los tercios y comunicando el sentimiento de una manera increíble, como hizo luego en la soleá y, sobre todo, en las cantiñas del mítico Popá Pinini y las clásicas bulerías utreranas. Ramito de hierbabuena para esta cantaora que fue capaz de perfumar con su cante y su sencillez las encaladas paredes del Cortijo de Cuarto. No se lo puso nada fácil al cantaor Segundo Falcón, que tuvo una actuación entregada y voluntariosa, pero con poco más que sea destacable. Hizo dos malagueñas faltas de temple y matices musicales, las de La Trini y La Peñaranda; ligó de manera interesante algunas soleares trianeras de El Zurraque; demostró en alegrías y bulerías que mete bien las manos -es un magnífico cantaor para el baile-, y poco más. Su guitarrista, en cambio, el ecijano Salvador Gutiérrez, estuvo fantástico en todo. Fue la noche de los guitarristas, sin duda alguna. Rubén Lebaniegos acompañó también de dulce a la cantaora malagueña Virginia Gámez, una artista con una voz poderosa y muy dulce, aunque con una expresión más coplera que flamenca. Esto no quita de que estuviera muy bien en algunos cantes, como, por ejemplo, las granaínas y los fandangos naturales. Como estuvo bien el maestro José el de la Tomasa, conducido de manera magistral por el Niño Elías, el Melchor de Marchena de estos tiempos.

El guitarrista Antonio Gámez fue homenajeado. Foto Bohórquez

El guitarrista Antonio Gámez fue homenajeado. Foto Bohórquez

El hijo de Pies de Plomo y la Tomasa se fajó bien con las alegrías de Cádiz y las seguiriyas de Triana, para acabar con bulerías cuando el frío ya no se conformaba con pelar las orejas: las cortaba sin ninguna piedad. Imagínense en una noche así a una bailaora agitando el mantón y los volantes de su vestido, como hizo La Debla, que bailó por alegrías como lo hacían hace años Matilde Coral y Trini España, y antes que ellas, la Macarrona y La Malena. O sea, sin trampas ni cartón. Y conducida por un maestro del toque, su propio marido, el guitarrista Antonio Gámez, al que La Fragua decidió dedicarle el festival de este año como agradecimiento por su apoyo constante a esta peña de Bellavista y al flamenco en general. Para Antonio Gámez fue una noche muy emocionante porque recibía un homenaje en el Cortijo de Cuarto, donde su padre trabajó durante muchos años. Por eso, cuando tocó por bulerías acordándose de Dieguito Torres Amaya, el homenajeado miraba anoche al cielo con tanto brillo en los ojos que las estrellas decidieron ocultarse detrás de las nubes.

19
Jun/2010

Reflexiones del día después

Rosa Torres y Paulino Plata.

Rosa Torres y Paulino Plata.

A José El Cuqui

No soy nadie para decirle al consejero Paulino Plata cómo tiene que hacer las cosas. Supongo que querrá acertar en sus decisiones y que lo hará todo con la mejor intención posible. En lo que respecta a la Agencia del Flamenco, está claro que no ha acertado y se lo digo con el respeto que me merece el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía. Reconozco que la crítica de ayer fue dura, aunque estuvo dentro de lo correcto. Hoy no voy volver a decir lo mismo y, más que referirme a los que ahora van a dirigir la Agencia, señalaré las ausencias de ese consejo asesor presidido por el maestro Fosforito y en el que destaca el ex consejero Juan Manuel Suárez Japón. No acabo de explicarme, por ejemplo, que en ese consejo asesor no haya nadie del mundo de las peñas flamencas, de la Confederación de Peñas Flamencas de Andalucía, que representa a un colectivo de cerca de noventa mil personas en Andalucía, lo que no es moco de pavo. Su presidente, José María Segovia Salvador, debería estar en ese consejo para que las peñas tengan voz y voto en la Agencia. Pero como este señor no es del Partido Socialista, sino del Partido Andalucista, y esto puede ser un inconveniente, en la directiva de la Confederación los hay del partido que gobierna en Andalucía y que podrían estar perfectamente en ese consejo. Por otra parte, echamos de menos a alguien del mundo de la producción del flamenco, una persona que conozca cómo funcionan las compañías y nuestro arte en el extranjero, en vista de que en la Agencia están muy preocupados con la promoción del flamenco en el mundo, aunque aquí estén desapareciendo los festivales históricos y el sector de las agencias artísticas esté totalmente arruinado. No es fácil dar nombres, pero saben que me gusta mojarme. En ese consejo podrían estar hombres como Manuel Macías, Miguel Marín o Javier Puga, entre otros muchos. Por último, creo que también tendrían que haber pensado en el mundo de la flamencología, de la crítica y la investigación. Lo digo porque es bueno que no se quede fuera ningún colectivo del mundo del flamenco. Rectificar es de sabios, señor consejero. No creo que Paulino Plata lo vaya a hacer porque es un hombre de cierta firmeza en sus decisiones, según me han contado. Lo haga o no lo haga, lo que ahora interesa es que la Agencia se ponga a trabajar y, como el movimiento se demuestra andando, el tiempo dirá si el consejero ha acertado o no en su decisión. Si quieren que les sea sincero, soy poco o nada optimista.