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May/2010

Tomás Pavón: el genio en su lámpara

A mi paisano El Reche

Primera fotografía conocida del gran cantaor.

Primera fotografía conocida del gran cantaor Tomás Pavón, el hermano de la Niña de los Peines.

En algunos de sus discos era presentado como El hermano de la Niña de los Peines, dada la fama de su hermana y lo poco que el gran público conocía a este genio sevillano del cante jondo, gitano, flamenco o andaluz. Algunos dicen que en determinados cantes era incluso mejor que su hermana, lo que es difícil. No obstante, esto ya entra dentro del terreno de lo subjetivo, porque los dos cantaban estupendamente. Pero Tomás, dada su condición de cantaor raro, de fiestas, que nunca quiso formar parte de las compañías, conservó siempre intacta la pureza de su manantial gitano porque jamás tuvo que cantar limitado por las imposiciones del gran público, que no siempre sabe apreciar la calidad. Nació en la sevillana calle Leoncillos, número 16, estrecha arteria de la Puerta Osario, el día 16 de febrero de 1893. Vino al mundo a las nueve y media de la mañana, la misma hora que eligió su hermana para nacer. Y el mismo mes, lo que no deja de ser curioso. Lo bautizaron diez días más tarde en la Parroquia de San Ildefonso y Santiago, con los nombres de su padre, Francisco, y de su abuelo materno, Tomás, que ya había fallecido. Nació con uno de sus pies torcido y de niño no andaba correctamente. Su padre, prestigioso herrero al que apodaban El Paíti, le fabricó una bota de metal con unas correas de material y le fue corrigiendo la deformación hasta eliminarle la cojera, lo que no impidió que se le quedara una pierna más delgada que la otra, siendo siempre un joven acomplejado por este motivo. Su hermano Arturo, el mayor de los tres, lo presentó en Madrid siendo todavía un niño y, según Eloísa Albéniz, su cuñada, gustó mucho a los aficionados de la Villa y Corte. Pero siendo todavía adolescente, Tomás comenzó a mostrar una rara timidez y dejó de cantar al público, dedicándose sólo a fiestas privadas de aficionados adinerados. Sin embargo, algunos testimonios, como el de Pepe Marchena, demuestran que llegó a actuar en el Café Novedades de Sevilla en la segunda década del siglo XX:

Luego me vine a Sevilla a cantar en el Duque. Cantaban conmigo José Rodríguez ‘El Colorao’, Fernando El Herrero, Rafael Pareja, Salvaorillo, que era compadre de Chacón, El Gordete y Cayetano el Pintor, que tenían sus oficios por el día, y por la noche cantaban en fiestas que se terciaban. Los profesionales, es decir, los que vivíamos de eso, éramos, a parte de mí, que era el más joven, Chacón, Pinto, Torre, Carbonerillo y Tomás Pavón, que actuábamos juntos en el Novedades, cobrando un duro los normales, ocho pesetas las figuras y doce Chacón.

¿Llegó a cantar Tomás alguna vez en El Novedades, como declaró Marchena para las páginas de ABC en 1972? No hay por qué dudar de las palabras del cantaor marchenero, sobre todo cuando en esta misma entrevista insiste en el asunto:

En esta época se cantaba de todo, pero lo que gustaba a la gente, como siempre ha pasado, eran los fandangos; en cuanto a los intérpretes, los mejores y los que más agradaban al público eran Tomás Pavón y Chacón.

Si se refiere a Tomás como un cantaor que “agradaba al público”, es porque llegó a cantar en locales comerciales. Sin embargo, Fernando el de Triana, que lo conoció muy bien y era mucho mayor que Marchena, se ocupó de él en su magnífico libro (Arte y artistas flamencos. Madrid, 1935) y nos vuelve a meter en el pozo de las dudas:

Es una verdadera lástima que este notable cantaor no se exhiba en público, donde aseguro que tendría más porvenir económico y su fama se elevaría al sitio que a tan buen cantador le corresponde.

Tomás con Reyes, su esposa, y las hijas de Arturo Pavón y Eloísa Albéniz.

Tomás con Reyes, su esposa, y las hijas de Arturo Pavón y Eloísa Albéniz.

Si era raro y delicado para el escenario, lo fue aún más para grabar discos. Su hermana tardó en convencerlo, pero al final cedió y en 1927 grabó una serie para la casa Regal de Barcelona con el Niño Ricardo a la guitarra, que comenzaba a ser un guitarrista importante a pesar de sus pocos años. La serie era de seis discos -doce cantes en total- y, además de seguiriyas y soleares, grabó fandanguillos y medias granaínas, cantes que estaban muy de moda en la época, en pleno inicio de la ópera flamenca. Tres años más tarde grabó para la Odeón, con la Banda del Maestro Romero, dos estupendas saetas -En el patio de Caifás y Detente, Judas, en la venta-, que gustaron mucho, aunque las tiradas de los discos de Tomás eran muy limitadas y apenas le dieron más fama de la que él quiso tener siempre, que era ninguna. Y dos  fandangos, compartiendo pizarra con Manolo Caracol, pero el disco no salió al mercado, o al menos no ha aparecido aún por ninguna parte. Cantó dos fandangos: La paloma mensajera, y Que está al pie de la montaña, con la guitarra de Manolo Badajoz. Nos consta que grabó otros cantes que tampoco llegaron a la pizarra, al mercado. Estos discos aumentaron su prestigio de cantaor pero no ayudaron para nada a que decidiera formar parte de aquellas compañías de la ópera flamenca que recorrían el país llenando las plazas de toros. Si estaría convencido de su postura, que una noche apareció una de aquellas lumbreras de la época, Canalejas, para contratarlo y él le contestó: “De eso, nada. Yo aquí, a compás”. O sea, en la Alameda de Hércules a la espera de que algún señorito tuviera ganas de escuchar y de pagar su cante para que Reyes, su compañera, pudiera poner la olla a hervir a la mañana siguiente. Los locales en los que cantaba eran muchos, pero los más conocidos eran el Círculo Mercantil, el Pasaje del Duque, La Vinícola, Los Tres Reyes, La Europa y la Venta de Antequera. Pocas veces salía de Sevilla; si acaso, alguna vez a Jerez, Cádiz y Málaga. Lo que a él le gustaba en realidad era pescar barbos en La Barqueta o quedarse en su casa haciendo jaulas para canarios, arreglando relojes de bolsillo y escuchando a Chopin, su músico preferido. Cuando casi nadie hablaba de Chopin, Tomás ya decía que era un genio de las armonías. No deja de ser curioso que supiera tanto del gran músico un hombre al que se le había negado el acceso a la cultura, un gitano que desde niño tuvo que cantar en las tabernas para poder ayudar en su casa, como otros niños gitanos lo hacían vendiendo claveles o moñas de jazmines a los extranjeros. Tomasito siempre fue muy enfermizo. Se operó dos veces en su vida: la primera vez de las cuerdas vocales, y la segunda, del estómago. Y al final murió de cáncer de pulmón, porque fue un fumador empedernido. Sus últimos discos los grabó en 1947 para La Voz de su Amo, con Melchor de Marchena a la guitarra. A pesar de su precaria salud, en esta serie de sólo tres discos -seis cantes-, dejó registrados estilos de una calidad increíble: seguiriyas de Triana, soleares del Mellizo y La Serneta, y tonás de Triana: martinete y debla, cante éste último que le debemos a él y que es de una hermosura y una dificultad increíbles.

Tomás y Reyes. Ella era una gitana de Triana, la hija de Antonio el Baboso.

Tomás y Reyes. Ella era una gitana de Triana, la hija de Antonio el Baboso.

A pesar de este tesoro, Tomás vivió los últimos años de su vida en una habitación de la casa de su hermano Arturo y su cuñada Eloísa, y en compañía de Reyes Bermúdez Camacho, su compañera de toda la vida, y de La Pirula, una muchacha a la que tenían recogida. Murió a las nueve de la mañana, después de una larga noche de agonía junto a sus hermanos y su cuñado Pepe Pinto, que lo querían con locura. Falleció de cáncer de pulmón el 2 de julio de 1952. Reyes siguió viviendo en el mismo sitio, falleciendo tres años después. Rafaela La Pirula -que no tiene nada que ver con La Pirula de Málaga-, se quedó de muchacha con Tolita, la hija de la Niña de los Peines, pero un día desapareció y nada más se supo de ella. Pocos periódicos se ocuparon de la muerte de Tomás Pavón. ¿Qué importaba ya eso? Había muerto posiblemente el mejor cantaor de todos los tiempos, pero un artista que nunca quiso más gloria que la que tuvo. Con el paso de los años, y gracias a personas como el cantaor Antonio Mairena, el legado discográfico de Tomás ha alcanzado un gran valor entre los aficionados. Entre todos hemos recuperado a un genio, al cantaor que supo hacer fácil la dificultad que entraña cantar bien lo jondo. Apenas ha dejado seguidores de su escuela, quizá por su técnica del ligado de los tercios, para lo que hay que estar especialmente dotado. Tomás fue un superdotado, un cantaor con una voz redonda y perfectamente afinada, que enamoró a genios como Don Antonio Chacón y Manuel Torre.

Tomás Pavón. Martinete y Debla. ‘En el barrio de Triana’. 1947.

13 thoughts on “Tomás Pavón: el genio en su lámpara

  1. lagazapera Post author

    Gracias, amigo. Tomás es de los que te inspirar a la hora de escribir. Un abrazo.

  2. Martín Domínguez

    Una vez más le doy mi enhorabuena y las gracias por su magnífica página. Aunque en esta ocasión tengo que corregirle un dato que aporta acerca de Tomás Pavón: su fandango “Mi caballo se paró” no lo grabó en 1932, sino en 1927, en sus primeras grabaciones (matriz K 793).
    Un saludo

  3. lagazapera Post author

    Tiene usted toda la razón. En mi libro sobre Tomás (Tomás Pavón, el Príncipe de la Alameda, 2007), aparece la catalogación de su obra discográfica y ahí sí está correcto el dato, o sea, que lo grabó en 1927 con ese número de matriz. Al ‘picar’ el texto para el artículo he equivocado la fecha.
    Gracias por su apunte.

  4. Carlos Martín Ballester

    Tras varias semanas leyendo tu estupendo blog, me decido a escribir una líneas para felicitarte, y qué mejor excusa que para charlar sobre Tomás.
    Era un chaval cuando lo escuché por primera vez. Ya en los inicios de mi afición flamenca, escuchaba frecuentemente a cantaores como Chocolate o Gabriel Moreno referirse al genio sevillano como un referente indiscutible, lo cual me producía una curiosidad irresistible. Una de esa noches decidí que había llegado el momento de conocerlo. Recurrí a aquellas “reconstrucciones técnicas” que la casa EMI sacó en vinilo y recuerdo nítidamente lo que me impresionó: ese ligado suyo tan especial y tan poco efectista, esa voz tan plena pero a la vez bordeando el riesgo (De la playa las arenas…). Muy emocionante, sin duda.
    No tenía ni idea en aquella época hasta qué punto me iba a involucrar posteriormente en el mundo de la discografía antigua, evidentemente Tomás Pavón tiene su gran parte de “culpa”.

    Un cordial saludo desde Madrid,

    Carlos Martín Ballester

  5. lagazapera Post author

    Gracias, amigo Carlos. Hace tiempo que no nos vemos. Veo que sigues con tu buen gusto de siempre. Tomás era un cantaor de ensueño.
    Un abrazo.

  6. José Manuel López Gutiérrez

    Con este artista sí que no hay dudas. Aquí estamos todos de acuerdo. Para mí, Tomás Pavón es el mejor psicólogo de la historia: si tienes un problema pones un cante de Tomás y el problema sigue -como pasa con los psicólogos de verdad- pero la pena vuela.

    Hay algo en lo que no se si habéis caído quienes, como yo, sois un poco freekes del mundo de las pizarras. Analizando las matrices de dos de las tres sesiones de grabación que realizó Tomás (las de 1927 y 1947) hay un hecho interesante que seguro que algunos ya descubristeis y que, para mí, fue la prueba definitiva del amor, la pasión y la responsabilidad de Pastora sobre su hermano. Me refiero a que si ordenamos por nº de matrices las grabaciones de Tomás veremos que hay huecos, pero no corresponden a tomas erróneas. Esos huecos coinciden con los de las matrices de las grabaciones de Pastora de esos dos años. Hay más: concretamente, en las del 47, quedan nuevos huecos, que son de grabaciones de Pepe Pinto. Es decir, que iban a grabar todos juntitos. Interesante ¿verdad?

  7. lagazapera Post author

    Pues así es, amigo José Manuel. Eso se llama ser un buen observador. Tomás siempre iba a granar con su hermana Pastora y con su hermano Arturto (es el que lo jalea en los discos de 1927, además de Pastora). En los del 47 es Pepe Pinto quien apenas si lo deja cantar. Tomás no hizo nunca nada sin su célebre hermana. Sólo en la guerra civil del 36 tuvo que sobrevivir sin ella, y acabó saliendo a cazar gatos por las noches para poder comer, según me contó Tolita, la única hija de Pastora.
    Felicidades por tu comentario.

  8. Luis Chacón

    …y hay otras noches en que te apetece oir llorar a Tomás.No son los que más,pero las necesitas.Sus melismas, al igual que los de Mojama, penetran en uno y ya no los puedes arrinconar, como arrinconao estuvo este genio. La idea que tuvo de crear una escuela de cante ,si fue cierto ,es algo que le adelanta a su tiempo. Hoy te salen academias de cante como setas. Pobre Tomasito, bebiendo leche y malito en sus tristes días.

  9. lagazapera Post author

    A Tomás hay que catalogarlo como uno de los genios del cante. Nadie cantó mejor que él por soleá y seguiriyas. Por seguiriyas, si acaso, el Torre.

  10. Joan Fluixá Cloquell

    Estimado Manuel Bohórquez, me comentaste en una ocasión que el disco de Tomás que comparte cara con Caracol (Odeón 183590), había ya aparecido. ¿Sabes algo de los siguientes discos de pizarra de Tomas Pavón?
    -Regal DK 9093 (canta unas seguiriyas “Y las doce me dieron” y comparte cara con el Cojo Luque que canta unos fandangos)
    -Odeón 182819 (Canta por una cara soleares “a mi mare de mi alma” y por la otra martinete “mal fin tenga la persona”)
    -Columbia ¿? (Canta unos fandangos “Que morir habré seguro” y comparte cara con José Azuaga “El Limpio” que también canta unos fandangos)

    Un saludo

  11. lagazapera Post author

    A Joan Fluixá: El disco de Odeón lo tiene un aficionado malagueño, pero no lo he escuchado aún. Llevo años esperando. De los otros discos he tenido alguna información, pero tampoco los he visto nunca. Seguramente salieron en catálogo y luego no salieron al mercado, o sólo salíó el disco de prueba. Me encantaría encontrar esos discos, así que dígamelo si consigue localizarlos. Sería interesante de cara a la reedición del libro ‘El Príncipe de la Alameda’, para el que tengo guardados muchos más datos.
    Un abrazo.

  12. Javier

    Me encantó leer este reportaje, gracias a mi amiga Sylvia Grossi… Sobre todo por ver una foto de la tia Reyes Bermudez.

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