17
Abr/2010

Mi relación con Fernanda de Utrera (I)

A la Reina de la Soleá

Ahí me ven con la gran Fernanda de Utrera y mi amigo José Prada en la Fragua de Bellavista, en 1976. No me digan que no es un documentazo.

Ahí me ven con la gran Fernanda de Utrera y José Prada en la Fragua de Bellavista, en 1976. ¡Qué de pelos! No me digan que no es un documentazo esta fotografía inédita.

Hay dos cosas que me gustan más que comer con los dedos, y una de ellas es escuchar a Fernanda de Utrera. Adoré a esta genial cantaora hasta el último segundo de su vida, aunque no tuvimos una gran amistad. Y no es que fuera difícil entablar una amistad con esta mujer tan excepcional y única. Es que no se encartó nunca ir a su casa o quedar con ella algún día para tomar una cerveza. Me decía Niño, porque era yo muy jovencito todavía cuando la seguía a todas partes y siempre me decía: “Niño, ¡qué te gusta el cante!”. Se pueden imaginar lo que significaba que el genio más grande que ha dado la soleá, el cante de los cantes, se fijara en mí cada vez que me veía en una peña flamenca o un festival. Y cuando una noche de 1976, en la Peña la Fragua de Bellavista, en Sevilla, le dije que mi abuelo materno se apellidaba Peña y que era de Arahal, localidad cercana a Utrera, dijo muy contenta: “No, si al final vamos a ser parientes tú y yo, porque los Peña de esta comarca somos todos familia”. Me preguntó que si vendía cal -que si era gitano- y le dije, con toda la ingenuidad del mundo, que no, que yo era albañil. No tenía ni idea de lo que significaba eso de vender cal, entre los gitanos. Estuvo media hora riéndose. Aquel día lo recordaré como uno de los más grandes de mi trayectoria de aficionado al cante. Me acompañaba José Prada de los Santos -al que pueden ver en la fotografía entre Fernanda y yo-, que fue uno de mis maestros. Es autor de algunas letras de El Cabrero y un gran aficionado. Amaba también a Fernanda de Utrera y la seguíamos juntos a todas partes, siempre con una grabadora para archivar sus recitales y estudiar sus cantes. Entonces los artistas flamencos no te ponían pegas a la hora de grabarlos, sino  todo lo contrario: les encantaba. Los de ahora, como son tan peseteros, en seguida te mandan al representante para decirte que no grabes nada. Pero Doña Fernanda Jiménez Peña era una dulzura, una gitana educada, amable, simpática, agradable y, sobre todo, una buena persona. Su hermana Bernarda era otra cosa, aunque había que conocerla. Aquella misma noche en la que Fernanda me dijo que a lo mejor éramos parientes, dijo Bernarda: “¿Éste, pariente nuestro, con la cara de gachó que tiene?”. Tenía sus alfileritos, pero era divertida y genial. A Fernanda la presenté alguna vez en un escenario, y siempre supo agradecerme los piropos. Recuerdo que a mediados de los 80 cantó en la Peña Flamenca de Tomares, con Manolo Domínguez a la guitarra. Me hicieron el compromiso de presentarla y lo hice. Cómo negarse a una cosa así. Pensé en escribir unas líneas, pero al final improvisé la presentación y dije, entre otras cosas, que aunque siempre se había dicho que La Sarneta fue la reina de la soleá, seguramente se hubiera arrancado un dedo de una de sus manos por tener el eco gitano de Fernanda. Estaba allí el crítico Manuel Martín Martín y me felicitó, algo raro en él. Fernanda se emocionó y me dijo: “Niño, eso ha estao mu bien, pero la Tía Mercedes cantaba por soleá pa comérsela. ¡Qué más quisiera yo!”, dijo con gran humildad. La Sarneta no grabó discos, luego no se sabe cómo cantaba por soleá. Dicen que fue impresionante, como asegura Fernando el de Triana en Arte y artistas flamencos (Madrid, 1935). Sin embargo, y a pesar de que la jerezana no grabara discos y de que no sepamos cómo sonaba, es imposible que cantara por soleá con más enjundia que Fernanda, que se quejara con más dolor y que marcara los tiempos como lo hacía esta utrerana. Nació para cantar por soleá, porque en otros palos daba una medida muy distinta. Me gustaba mucho por fandangos, aquellos que hacía al estilo del Niño de Aznalcóllar, en los que echaba el alma por la boca. Y por cantiñas de su abuelo Pinini. Y por bulerías, como no podía ser menos siendo de Utrera, aunque ella solía dejarle ese cante a su hermana Bernarda, que era su palo fuerte. Curiosamente, el cante de Fernanda no le gustaba a mucha gente. A la Niña de los Peines, por ejemplo. A Pastora le gustaba la Paquera de Jerez; solía decir que sería su sucesora. Pero, según Pastora Escacena, la hija de la Niña de los Peines, el estilo de Fernanda no le gustaba. Tiene su explicación. En la época de Pastora no había cantaoras con voces como las de Fernanda, sino de metales más melódicos, agradables al oído, como La Trini, La Sarneta, Luisa la Requejo o Paca Aguilera. No es que no le gustara Fernanda, supongo: es que no la veía para cantar en el teatro, por esa voz varonil y rota. Hay que decir que a Fernanda de Utrera tampoco le gustó nunca la Niña de los Peines, aunque la admirara como gran artista que era. A los gitanos de Utrera les gustan las voces más enjundiosas…

http://www.youtube.com/watch?v=6UDydMwbmd4&feature=related

6 thoughts on “Mi relación con Fernanda de Utrera (I)

  1. lagazapera Post author

    ¡Muchas ganas de guasa es lo que hay! Soy yo con 18 años, cuando tenía locas a todas las chavalas del barrio. Después me estropeé. Cosas de los años.
    El del Centro es José Prada, poeta sin título universitario.

  2. jimenezjb

    Fernanda fue una de las culpables de mi afición al flamenco. A principios de los 70 era muy frecuente escucharla acompañada por DIego del Gastor y tal vez esos “sonios” fueron la “droga” de la que todavía félizmente estoy enganchado.
    Cuando escucho a Fernanda cantar por Soléa es difícil que no termine derramando algunas lágrimas. Hay muchas voces y registros en el Flamenco que merecen un monumento pero sin lugar a dudas la de Fernanda de Utrera es una de ellas.

  3. lagazapera Post author

    Con Diego tenía una comunicación extraordinaria. A Diego le encantaba su manera tan gitana de cantar. Estamos hablando de palabras mayores, amigo.

  4. Antonio Moya

    Tengo muchas anécdotas con Fernanda, cuando nos veamos te contaré algunas. Si, te puedo decir que Fernanda me trae un sabor agridulce :su cante me removía por dentro como a todos los aficionados,un cante hiriente, aspero y a la vez infinitamente bello…, y su trato era miel pura… En mis principios por Utrera, yo iba siempre a todos los lados, todas las fiestas etc…con la guitarra debajo del brazo , y ella me dió un calor de esos que no se te olvidan NUNCA… Que gitana mas grande!!!!

  5. lagazapera Post author

    Antonio Moya es un gran guitarrista que vive en Utrera, y que toca lo mismo de gitano que Fernanda cantaba. Celebro que entre en La Gazapera y que se haya decidido a mandar este comentario. Nos veremos pronto, supongo que en lo de Badía, así que tendrás que contarme algunas de esas anécdotas, amigo.
    Saludos a Mari.

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