26
Mar/2010

Cancanilla borda con hilo gitano

A Paco Lérida

Siempre ha habido en el flamenco cantaores de cantaores, y Cancanilla de Marbella -ahora se hace llamar de Málaga- es hoy por hoy el cantaor de los cantaores. En otros tiempos lo fueron Mojama o Antonio el de la Carzá, y ahora lo es Cancanilla. Tiene una voz preciosa y muy gitana, compás para poner un puesto y eso que no puede aprenderse en las escuelas actuales: una gracia natural innata que cautiva a todos.
Flamenco Vive acaba de grabarle un CD fantástico, Entre viejos zarzales, que contiene trece cantes magníficamente ejecutados y un cuadernillo de Ramón Soler Díaz en el que cuenta, con pelos y señales, la historia familiar y artística de este fenómeno que durante décadas ha estado metido en los tablaos de la capital de España o viajando por el mundo en buenas compañías y con grandes artistas del baile.
Sebastián Heredia Santiago Cancanilla, es uno de esos cantaores nacidos para ejercer el arte. Lo brinda cantando y bailando flamenco, pero podría haberlo hecho tocando el piano o jugando al fútbol. Tiene el don del arte, de la gracia, del soniquete. Lo ves en un escenario y parece que hubiera nacido en una tarima. En realidad ha sido así porque tuvo la suerte de nacer en una familia en la que todos se hacen alguna cosita. Su madre, María Santiago, era una gran cantaora, pero nunca quiso las tablas. Tuvo veinte partos, que se dice muy pronto, y de uno de ellos nació Sebastián, al que su padre, El Chanete, que era tratante de caballos, le puso Cancanilla porque se movía más que una cáncana, especie de araña de andares nerviosos.
Trabajó primero en la mar pero poco tiempo, porque descubrió pronto que no era lo que quería hacer en la vida. Con sólo 12 años ya trabajaba en El Platero, un tablao de Marbella. Al poco tiempo conoce al bailarín José Greco, con el que se embarca para América en compañía de artistas como Rafael el Negro, Matilde Coral y Farruco. Más tarde lo descubre Caracol y lo contrata en su tablao madrileño, Los Canasteros, donde está algunos años, para pasar luego al Chinitas y Caripén, el local de Lola Flores y Antonio el Pescaílla.
Necesitaríamos un libro para contar tantos años de vueltas por el mundo. Lo cierto es que hace cinco años decidió pararse y, además de dejarse ver en festivales, acaba de regalarnos este magnífico trabajo que ha sido grabado en la Sala Juglar de Madrid y que contiene trece cantes que van desde la bulería inicial a la taranta y la cartagenera que cierran la obra.
Con las guitarras de Juan Habichuela,  su hijo Juan Carmona, Antonio Moya y Chaparro de Málaga, el cantaor malagueño borda cantes por soleá y seguiriyas, granaínas y malagueñas, bamberas y soleá por bulerías. Lo interpreta todo con una combinación de poderío, conocimientos y buen gusto, que hacen de este trabajo una delicia para los buenos aficionados.
En una época en la que se graba poco cante jondo, y el poco que se graba, es mediócre y de dudosa autenticidad, un trabajo así merece ser bien recibido por los aficionados que aún no se han dejado llevar por las modas. Tenemos que hacer lo posible por apoyar tanto a este tipo de cantaores -no abundan, es cierto-, como a las empresas que invierten su dinero en darlos a conocer el gran público del mundo.
Cancanilla cantando en el Festival Joaquín el de la Paula, el pasado año. Fotografía Bohórquez.

Cancanilla cantando en el Festival Joaquín el de la Paula, el pasado año. Fotografía Bohórquez.

Siempre ha habido en el flamenco cantaores de cantaores, y Cancanilla de Marbella -ahora se hace llamar de Málaga- es hoy por hoy el cantaor de los cantaores. En otros tiempos lo fueron Mojama o Antonio el de la Carzá, y ahora lo es Cancanilla. Tiene una voz preciosa y muy gitana, compás para poner un puesto y algo que no puede aprenderse en las escuelas actuales: una gracia natural innata que cautiva a todos. Flamenco Vive acaba de grabarle un CD fantástico, Entre viejos zarzales, que contiene trece cantes magníficamente ejecutados y un cuadernillo de Ramón Soler Díaz en el que cuenta, con pelos y señales, la historia familiar y artística de este fenómeno que durante décadas ha estado metido en los tablaos de la capital de España o viajando por el mundo en buenas compañías y con grandes artistas del baile. Sebastián Heredia Santiago, Cancanilla, es uno de esos cantaores nacidos para ejercer el arte. Lo brinda cantando y bailando flamenco, pero podría haberlo hecho tocando el piano o jugando al fútbol. Tiene el don del arte, de la gracia, del soniquete. Lo ves en un escenario y parece que hubiera nacido en una tarima. En realidad ha sido así porque tuvo la suerte de nacer en una familia en la que todos se hacen alguna cosita. Su madre, María Santiago, era una gran cantaora que nunca quiso las tablas, o más bien su marido. Tuvo veinte partos, que se dice muy pronto, y de uno de ellos nació Sebastián, al que su padre, El Chanete, que era tratante de caballos, le puso Cancanilla porque se movía más que una cáncana, una especie de araña de andares nerviosos. Trabajó primero en la mar pero poco tiempo, porque descubrió pronto que no era lo que quería hacer en la vida. Con sólo 12 años ya trabajaba en El Platero, un tablao de Marbella. Al poco tiempo conoce al bailarín José Greco, con el que se embarca para América en compañía de artistas como Rafael el Negro, Matilde Coral, Farruco y Paco de Lucía. Más tarde lo descubre Caracol y lo contrata en su tablao madrileño, Los Canasteros, donde está algunos años, para pasar luego al Chinitas y Caripén, el local de Lola Flores y Antonio el Pescaílla. Necesitaríamos un libro para contar tantos años de vueltas por el mundo. Lo cierto es que hace cinco años decidió pararse y, además de dejarse ver en festivales, acaba de regalarnos este magnífico trabajo que ha sido grabado en la Sala Juglar de Madrid y que contiene trece cantes que van desde la bulería inicial a la taranta y la cartagenera que cierran la obra. Con las guitarras de Juan Habichuela,  su hijo Juan Carmona, Antonio Moya y Chaparro de Málaga, el cantaor malagueño borda con hilo gitano cantes por soleá y seguiriyas, granaínas y malagueñas, bamberas y soleá por bulerías. Lo interpreta todo con una brillante combinación de poderío, conocimientos y buen gusto, que hacen de este trabajo una delicia para los buenos aficionados. En una época en la que se graba poco cante jondo, y el poco que se graba, es mediócre y de dudosa autenticidad, un trabajo así merece ser bien recibido por los aficionados que aún no se han dejado llevar por las modas. Tenemos que hacer lo posible por apoyar tanto a este tipo de cantaores -no abundan, por cierto-, como a las empresas que invierten su dinero en darlos a conocer al gran público del mundo.

http://www.youtube.com/watch?v=JAsnxDVNBj0&feature=related

8 thoughts on “Cancanilla borda con hilo gitano

  1. Javier

    Hola Manuel, que bueno es Cancanilla!!!, siempre me acordare cuando venia a cantar a la Pena Duende en El Pozo, que cantaor mas grande, que buenas noches de cante nos dio a todos alli. Hay que apoyar incondicionalmente a estos cantaores que realmente son los que sostienen el cante de verdad en su esencia, revindicar su figura, su aportacion y no dejar que caigan en el olvido. Muchas gracias Manuela por este detalle.
    Que grande es el Cante!!!.
    Javier

  2. Carlos

    Ole por Cancanilla, como bien dices Manuel es un cantaor de los de antes y de los que te puedes quedar con él toda la noche de fiesta porqué lo da todo, es un maestro y no duda en enseñarlo.
    El próximo día 10 de abril voy seguro a verlo cantar a la Peña Juan Breva, la que nos espera…

  3. lagazapera Post author

    A lo mejor me voy para allá, porque me gusta el Cancanilla. Tiene corazón, y todavía no lo he escuchado hablar de IRPF o del IVA. Estoy hasta la coronilla de funcionarios del arte jondo.
    Un abrazo.

  4. lagazapera Post author

    ¡Qué buen aficionado res, Javier! A ver si nos tomamos pronto una botella de manzanilla, que es como a mí me gusta hablar de cante.
    Un abrazo.

  5. Javier

    Mira Manuel en cuanto vaya para Madrid voy a necesitar una juerga de las buenas, deberiamos organizar una reunion de cante, yo te propeongo un guitarrista por el que muero Perico el del Lunar hijo. Tu eliges el cantaor. me encantaria cuando fuera para alla charlar de cante contigo y tomarnos unos vinos. Viva Chacon!!!
    Javier

  6. lagazapera Post author

    Perico es un gran guitarrista, quizá poco tenido en cuenta. Yo vivo en Mairena del Alcor, en Sevilla, pero sería un buen pretexto para ir a la Villa y Corte. Todo depende del trabajo. Avísame y haré todo lo posible para que echemos ese buen rato de charla…y de lo que haga falta, porque en Madrid hay muchos flamencos.
    Salud y libertad.

  7. Lorenzo

    Me ha gustado mucho esta nota sobre el Canca. Hace años disfruté mucho de su cante en la Peña Chaquetón en Madrid, incluyendo el día después de la muerte de Camarón a quien brindó un gran homenaje. Siempre he pensado que el Cancanilla es un artista infravalorado por la crítica y el público.

    Por cierto, Manuel, ¿alguien te ha dicho alguna vez que el dibujo-retrato tuyo en La Gazapera se parece al cuadro Esopo de Velázquez? Se puede ver en este enlace (http://www.aloj.us.es/galba/monograficos/VELAZQUEZ/images/obras/Esopo2.jpg).

    Muchas gracias a nuestro “fabulista flamenco” por tus impagables aportaciones.

  8. lagazapera Post author

    Es posible que no haya sido valorado por todos en general. Estaba demasiado escondido en los tablaos y los críticos no vamos a estos locales, al menos yo. Descubrí a Camcanilla hace dos años, aunque alguna vez lo había escuchado cantar para bailar y tenía un disco suyo. Parece que le ha llegado el omento.
    Muy bueno lo del personaje velazquiano; el parecido con la caricatura es curioso. Yo soy más feo todavía que el de la caricatura.
    Gracias, amigo Lorenzo.

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