A Juan Luis Franco, que ya es abuelo

Algunos currelantes no vamos a jubilarnos nunca por dos motivos fundamentales: primero, porque es un lujo que no podemos permitirnos los trabajadores independientes, una especie en extinción, si esto no cambia; segundo, porque, en lo que a mí respecta, adoro mi trabajo y no sabría vivir sin escribir. Les parecerá increíble, pero subsisto porque escribo, aunque sea español-andaluz-sevillano-Arahalense. Mientras tenga fuerza para teclear un ordenador y la artrosis no me lo impida, estaré al pie del cañón. Pero comprendo que no todos los españoles tienen un trabajo como el mío, que a veces lo resuelvo sin quitarme el pijama y con los pelos cada uno por un lado, como Beethoven. Cualquier día de estos voy a poner una fotografía en La gazapera, de esa guisa, para que veáis que es verdad lo que os digo. Sin embargo, estoy totalmente en contra de esa nueva ley que quieren sacar adelante, de que nos jubilemos a los 67 años, en vez de a los 65. Es una cuchillada trapera para los de mi generación y la anterior, porque trabajamos desde que éramos niños. A lo mejor es buena para los que comienzan a trabajar ahora, que todavía no le han dado un palo al agua; pero no para nosotros, los niños de la leche en polvo y las papas a lo pobre. Tengo 52 años y llevo cuarenta trabajando. Los del Gobierno quieren que trabaje todavía quince más. Serán cincuenta y cinco años currelando para, al final, cobrar una pensión con la que a duras penas podré acabar de pagar la hipoteca de una casa que compré subida de precio, sin miedo alguno, porque, según los que mandan ahora, la crisis que llamaba a nuestras puertas con las ideas de Caín, era sólo una desaceleración; que ellos la iban a frenar porque estábamos mejor preparados que nadie; y que nos llevarían al pleno empleo. ¡Uff! Creo recordar que fue un excelso socialista sevillano quien dijo una vez que si la derecha volvía a mandar en España -¿es que ha dejado de mandar alguna vez?-, los jornaleros andaluces trabajarían de nuevo de sol a sol y andarían con bastón entre los olivos, como antaño. ¿No es eso lo que quieren hacer ahora: que trabajemos todavía más, de sol a sol y hasta que nos jubile una embolia en el tajo? Supongo que es la única manera que tienen de atajar esta crisis: evitando que en los dos próximos años miles de españoles se unan al régimen de pensiones de la Seguridad Social obligándoles a trabajar dos años más. Los que ahora nos administran no van a tener ningún problema, porque con lo que han trabajado para el país, aunque lo dejaran ahora mismo, disfrutarían de muy buenas pagas hasta que la espichen. Por otro lado, con más de cuatro millones de parados en España, ¿no creen que es una puta ironía que el debate de estos días sea si hay que trabajar más o menos años para poder jubilarse tranquilo? ¿Dónde está el empleo? Supongo que este absurdo debate será una pericia para cambiar el rollo mental de los ciudadanos. “Si quieren que trabajemos más, es que vamos a tener trabajo,” dirán algunos ingenuos. Haya o no trabajo en el futuro, es verdaderamente despreciable que cada vez que hay problemas se asuste a los ciudadanos con las pensiones, que no son un regalo del Estado por nuestro buen comportamiento: son el producto de nuestro trabajo y las aportaciones a la Seguridad Social durante casi toda la vida. Si se sigue asustando a los ciudadanos con la pensión, es más que probable que algunos se enfaden y digan como el epígrafe de este artículo: que trabaje un guardia.