La Gazapera | El blog de Manuel Bohórquez

Archive for Diciembre 5th, 2009

Dic/09

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Y ahora, a por el carril carro

A Carmen Rengel

Raras veces hablo bien de los políticos y para una vez que dije que Alfredo Sánchez Monteseirín me parece el mejor alcalde que ha tenido Sevilla, algunos compañeros me lo recriminaron con dureza. Conozco personalmente a Alfredo, aunque no puedo presumir de su amistad y jamás le he pedido un favor. Ni siquiera lo he votado nunca, sinceramente, porque voto siempre a Izquierda Unida. Me contaron que una vez fue a mi barrio de Sevilla, Padre Pío, porque una manga de agua lo arrió y fue a mojarse los zapatos y arriesgarse a que lo cogieran por el cuello, aunque la sangre no llegó al río porque en mi barrio son muy civilizados. Los vecinos estaban hartos de tanto abandono municipal y la pagaron con el alcalde, que para eso está, aunque lo último es recurrir a la tragantá. Pero el gesto de ir a preocuparse del desastroso alcantarillado y los furibundos vecinos, cuando podría haber mandado a cualquier concejal a llenarse los zapatos de cieno, demuestra de qué clase de político estamos tratando. Lo que está haciendo en beneficio de los que viajan en bicicleta es una verdadera revolución social. Si hiciera lo mismo para los caballistas, las carretas del Rocío y los monopatineros, Alfredo se jubilaría en la Plaza Nueva y tendríamos siempre un alcalde de izquierdas, además de una ciudad sin coches; aunque yo creo que de izquierdas ya no hay nadie. En una ciudad donde pocos van en bicicleta, ahora va a haber carriles bici para celebrar cada año la Vuelta Ciclista a España por lo menos un par de veces. Hasta yo, que vivo en Mairena del Alcor, estoy pensando en vender el coche y comprarme un buen velocípedo. Si me hicieran un carril bici desde Mairena a la Cruzcampo y otro desde Arahal a Mairena, quedaba decidido hoy mismo. Gavira, el alcalde mairenero, sería capaz porque este hombre es capaz de todo. ¡Cómo está dejando de guapa Mairena del Alcor! Tendría que ser un carril bici con ayuda porque para bajar no hay problemas, pero para subir la cuesta de la fábrica de cemento, algunos tendríamos que llamar a Indiana Jones. Pues a pesar de lo sanas y económicas que son las bicicletas, existen contrarios a esta política de locomoción ciudadana de Monteseirín. “Es que nos está dejando sin aparcamientos”, dicen algunos. ¡Pero vamos a ver! Si puedes tener una bicicleta, ¿para qué quieres un coche? Lo vendes y sobrellevas mejor la crisis, porque un coche es una ruina y contamina que es una barbaridad. Pues nada, la gente no para de quejarse: los taxistas, los comerciantes y, sobre todo, los gorrillas, que no sé para que se quejan algunos porque con las bicis irían mejor que ahora: en vez de maldecirlas, al no recibir el euro, se las podrían llevar directamente a casa. Yo iría aún más lejos: prohibiría los coches y haría avenidas con tres carriles: uno para las bicicletas, otro para los viandantes y el último para los carros tirados por bueyes. Hay que volver a poner de moda el carro, pero no el de Manolo Escobar, por favor. Lo que pasa es que habría que acabar con todo lo que se ha peatonalizado, porque como los carros, las bicis y los viandantes no contaminan tanto, ¿para qué vamos a seguir con esa Avenida de la Constitución como está ahora? Eso significaría más obras, con lo que estaríamos contentos porque ya es difícil imaginarse la Sevilla de Monteseirín sin las calles llenas de escombros. Me la supongo más bien llena de carros tirados por bueyes, de bicicletas y de jumentillos cargados de hierba; sería como volver a la Sevilla del Café del Burrero, la del tranvía de tracción de sangre que era tirado por un tronco de dos mulas, la de los panaderos de Alcalá que nos traían el pan calentito y la de los borricos con angarillas. Regresarían los vendedores ambulantes y aquellos pregones del bucarero de Lebrija y el jazminero de Triana. ¿Se imaginan el omnibus parisino, antecesor del tranvía, otra vez por las calles de Sevilla? ¿O el tranvía vapor neoyorquino? Puestos a soñar, lo que sería volver a ver los dirigibles por el cielo hispalense… Sé que es ir para atrás, en vez de para adelante, pero sigue haciendo carriles bici, Alfredo, que aunque yo no tenga bicicleta y lo del carro todavía no me lo haya planteado, estoy hasta la coronilla de ver tantos coches y de que Sevilla se haya convertido en una ciudad intransitable. Prefiero morir aplastado por una bicicleta, que por un camión. Una amiga mía, gazapera ilustre, dice que Sevilla no es Brujas, que es Sevilla. No será Brujas, pero tiene embrujo. ¡Y un pedazo de alcalde!

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