02
Dic/2009

Honores al maestro Emilio Jiménez

A la generosidad de todos los maestros

Emilio Jiménez, en una fotografía de Paco Sánchez

Emilio Jiménez, en una fotografía de Paco Sánchez

Emilio Jiménez Díaz fue durante muchos años la referencia del periodismo flamenco en Sevilla, aunque tuvo una fuerza extraordinaria allí donde hubiera alguna matita de yerba que oliera a flamenco auténtico. Recuerdo con nostalgia su programa flamenco de Radio Popular de Sevilla, cuando estaba en la calle Vírgenes, cerca de donde nació el gran Silverio Franconetti. Para mí y para otros muchos de mi edad fue una escuela de radio y de flamencología de altura. A la vez que dirigía este histórico espacio radiofónico, el gran escritor trianero llevaba la sección de flamenco de Nueva Andalucía, primero, y luego la de El Correo de Andalucía, coordinando durante años el suplemento Correo Flamenco, donde me dio la oportunidad de colaborar por primera vez en un periódico, en 1984. Ya ha llovido desde entonces. Al poco tiempo abandonó El Correo por motivos de trabajo. Decidió que, entre todos los colaboradores que habíamos, la sección flamenca quedara bajo mi dirección y aquí andamos todavía. Colaboraban Luis Caballero, Manuel Martín Martín, el desaparecido Manuel Ríos Vargas y otros. Por otra parte, Emilio, que siempre ha sido un trabajador perseverante, dirigía la revista Sevilla Flamenca, el órgano informativo de la Federación de Peñas Flamencas de Sevilla. Eran unos tiempos difíciles, sin apenas ayudas de las instituciones públicas, pero había mucha ilusión porque estaba todo por hacer en el flamenco. Emilio Jiménez fue un agitador cultural de aquellos años, el hombre que, en leal competencia con el entrañable Miguel Acal Jiménez, se encargó de aficionar al flamenco a media Andalucía y de sentar las bases del periodismo flamenco que hoy tenemos. Se le hicieron homenajes, ganó premios literarios importantes y le dieron tantas insignias de oro en las peñas andaluzas, que fundiéndolas todas podría hacerse un hermoso reloj. Es lo que hizo Antonio Mairena, por si no lo sabían. Pero además de un crítico de flamenco de raza y una pluma literaria sublime, de una prosa sevillana irresistible, Emilio adoraba su trabajo de escaparatista y decorador en el Corte Inglés de Sevilla y un día tomó la decisión de dedicarse sólo a eso y a escribir libros. Pesó también su familia, su mujer Loli y sus tres hijos, que aguantaron como pudieron esa dedicación al flamenco, digamos, de doce horas diarias. Alguna vez estuvo al borde de la depresión por querer llevar tantas cosas a la vez y hacerlas todas bien. Destinado a Córdoba por su empresa, desapareció prácticamente de la vida flamenca sevillana, con la excepción de la coordinación del Compás del Cante, otra de sus grandes obras. Mientras Córdoba le abrió sus brazos, orgullosa de ver pasear a un trianero ilustre por la venusta Judería, Sevilla y Triana se los cerraban. No han sido muchos los reconocimientos en su tierra en estos últimos años, esa es la triste realidad. Más bien todo lo contrario. El pasado verano me escribió una carta un poco cabreado porque habían puesto su nombre en el programa del pasado Congreso Internacional de Flamenco, celebrado en Triana, sin que nadie de la organización se hubiera dirigido a él para nada. La verdad es que todos nos hemos olvidado un poco de Emilio Jiménez Díaz, del hombre que tanto ha hecho por Triana, por el flamenco y por Andalucía. ¡Vaya, acaba de salirme un pareado! A lo mejor es que siempre lo hemos visto capaz de poder hasta con los palos y los desengaños. En lo que a mí respecta, reconozco que tendría que vivir cien veces para pagarle de alguna forma todo lo que hizo por mí en aquellos años, enseñándome a escribir, dándome a conocer en sus medios y entre sus buenas amistades y ayudándome a hacerme profesional del periodismo flamenco cuando me dedicaba a abrir calicatas en las calles de Sevilla y era sólo un analfabeto con voluntad. A Emilio nunca le importó mi falta de preparación y me ayudó lo indecible. No estaba obligado a hacerlo, pero lo hizo y me cambió totalmente la vida. Mis rarezas y algunos gestos suyos que a lo mejor no entendí en su justa medida, contribuyeron a alejarnos el uno del otro, aunque, al menos por mi parte, siempre ha habido un sitio en mi corazón para quien supo ocupar el lugar del padre que nunca tuve. No hace muchos días me comunicó la noticia de que lo van a nombrar Socio de Honor del Aula Flamenca del Círculo de la Amistad de Córdoba. Emilio está feliz por este modesto pero importante galardón flamenco. Lo celebro por bulerías. Pero lo que de verdad ovacionaría dejando sin mosto el Aljarafe sevillano, es que la Junta le concediera el próximo mes de febrero la Medalla de Plata, ahora que se ha jubilado y que tiene ganas de seguir luchando por Andalucía. Merece ese galardón por todo lo que hizo, lo que hace y lo que puede hacer aún por el flamenco y por nuestra tierra. Pero si no le dieran el preciado premio, que muchas veces hay que conseguirlo en los despachos, quiero decirle públicamente que, con la medalla o sin ella, para mí y para muchos será siempre el gran Emilio Jiménez Díaz, el trianero que nació en un célebre corral del arrabal sevillano para, entre otras muchas cosas hermosas y elogiables, convertir en todo un hombre a un espigado párvulo que un día le pidió ayuda para ser feliz escribiendo de flamenco, que es lo que hago desde entonces, aunque no sé si dignificando al maestro o rebajándolo al señalarlo como el hombre que me enseñó a ordenar las letras. A veces cuesta decir te quiero, compadre, pero puedes tener la seguridad de que es totalmente cierto, aunque no haya sabido demostrártelo en todos estos años. Como decía El Guerra, cada uno es cada uno. Celebraré todos y cada uno de tus éxitos en esta nueva etapa de tu vida.

11 thoughts on “Honores al maestro Emilio Jiménez

  1. Andrés

    Qué pena que no hayas aprendido algo esencial de Emilio Jiménez: la bondad de corazón, el corazón limpio. Porque el tuyo está lleno de odio hacia mucha gente y esparces ese odio cuando escribes.

  2. Manuel Bohórquez

    Soy yo mismo quien da entrada o no a los comentarios. Lo digo para que vea usted que aquí no hay censura alguna. ¡Faltaría más!
    Gracias por participar.

  3. Luis Castillo

    Estimado y admirado Manolo.
    Hoy que dedicas tu escrito a Emilio Jiménez Díaz, haciendo una manifestación pública de agradecimiento y haciendo una reivindicación de sus méritos más que suficientes para ser considerado acreedor a una de las más altas condecoraciones que conceden los rectores de la Cultura andaluza, la Medalla de Andalucía, me viene -una vez más- a la memoria, el injusto olvido para quién se hizo acreedor de la admiración y del afecto de cuantos han tenido la oportunidad de convivir con él, y de aprender de su gran sabiduría adquirida en una larga y azarosa vida, Don Luis Caballero Polo.
    Quizás como dices en tu comentario dedicado a Emilio, la medalla esa, algunas, se hagan los méritos en los despachos. Pero aquí vá a quedar la protesta de un aficionado, de un seguidor de la bonhomia del de Aznalcóllar, para que se enteren los “concededores” de distinciones que con este andaluz han sido sumamente mezquinos. Pero Luis ya se sintió distinguido y para agradecerlo publicamente dijo: “Al Cante, infinitamente agradecido.

  4. Manuel Bohórquez

    Amigo Luis. Luis Caballero ha sido quizás el artista más laureado de este tiempo, después de Antonio Mairena. Haría falta un libro para traer aquí tantos homenajes y reconocimientos como se le han dado. Pero nunca son muchos. Tienes razón cuando dices lo que él dijo en su monento, que le estaba agradecido al cante. A mí me dijo una vez que se le había dado más valor del que realmente tiene como cantaor. Le salió la humildad. Luis Caballero es para mí uno de los grandes hombres de la historia del flamenco, si no como cantaor, sí como escritor y hombre de sabiduría. Te agradezco que te acuerdes de él en unos momentos delicados, puesto que está el hombre sobrellevando como puede sus 90 años.
    Un abrazo.

  5. Quico Pérez-Ventana

    Hay que joderse los enemigos que puede uno crearse cuando ejerce el periodismo de forma libre e independiente –en Sevilla tú y dos más, aunque ahora no me acuerdo del nombre de los otros dos– y cuando llama a las cosas por su nombre. Los que de verdad esparcen no odio sino indecencia, que es peor, son los que escriben al dictado a cambio de prebendas. Ladran, luego cabalgamos.

  6. Manuel Bohórquez

    Gracias, compañero. Cuando me comprometí a tener este blog sabía que les daría la oportunidad a algunas personas de atacarme de esa manera. Que no se corten: aquí estoy para que me digan lo que quieran. Juro que nunca los odiaré.

  7. Montefrange

    Sr. Andrés, ante su comentario me surgen algunas dudas, ¿sería tan amable de responderlas? Me gustaría saber ¿qué tiene en el corazón una persona que hace este tipo de comentarios después de leer un artículo como éste?¿O no lo ha leído?Puede que usted vea odio donde el resto de los lectores no lo ven, ¿no será que no puede ver otra cosa?

  8. Luis Castillo

    Estimado Manolo.
    Sé que D. Luis Caballero Polo ha sido distinguido y reconocido suficientemente en las diversas facetas que ha cultivado, ¡claro que sí! con los
    reconocimientos del respeto, la admiración y el agradecimiento por todos los que nos hemos acercado a su vida y a su obra. Yo me refería a un reconocimiento Instucional… y en cuánto a tí, sigue dando muestras de categoria humana para que los miopes o de ideas sesgadas -¿o serán retorcidas?- sigan escribiendo lo que saben: basura. Hasta otra desde la cuna -una de ellas- del Cante

  9. Carmen Arjona

    Ni tú puedes ser como Emilio ni Emilio como tú, pues ni el uno es el otro ni el otro es el uno. No sé si se me entiende. Tantos años de lucha por la libertad, incluida la de expresión, y aún andamos así. En fin, mis respetos para ti y mis respetos para Andrés. Nadie le ponga vallas al pensamiento, por favor, los sentimientos personales son otra cosa.

  10. Toni Rivera

    He tenido la oportunidad de conocer a Emilio hace poco tiempo, por su participación en la recientemente creada Academia de las Artes y Ciencias del Flamenco, otro frente más en el que nuestro amigo empuja para seguir dignificando a todo lo Flamenco.
    Si no llega ese reconocimiento del que se habla aquí, le vale el haber tenido otros muchos y los que va a seguir teniendo porque, como digo, ni mucho menos ha acabado de trabajar para la cultura andaluza.

  11. lagazapera Post author

    A Toni Rivera: Emilio siempre está haciendo cosas por el flamenco, y por Triana, y por Sevilla. Su blog es una maravilla.
    Abrazos.

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