A Juan de la Plata, decano de los críticos

Existe una malagueña que se le atribuye a Gayarrito –Los peces mueren de pena–, aunque parece ser que era de Don Antonio Chacón. Bernardo el de los Lobitos hizo una versión antológica. Gayarrito es un misterio, se sabe muy poco de él. Incluso se ha puesto en duda su existencia. El Diccionario Enciclopédico del Flamenco nos dice de él que murió muy joven en Madrid. Era del siglo XIX y en realidad se trataba de Gayarre Chico, aunque no podemos demostrarlo aún. Si murió joven es probable que su óbito sucediera en la cárcel porque fue encerrado en el célebre Saladero de Madrid por apuñalar a un guitarrista por la espalda en un ajuste de cuentas.

El guitarrista Rafael Barcia García y Gayarre Chico estaban en el Café de la Encomienda, de la capital de España, una noche de julio de 1901. Discutieron y salió perdiendo el cantaor, que recibió una terrible paliza por parte de este desconocido guitarrista. Esa misma noche Gayarrito juró vengarse de su agresor y unos días más tarde lo esperó a la salida del citado café y lo apuñaló por la espalda, según contaron El Heraldo y La Época de Madrid el 21 de julio de 1901. El guitarrista se refugió mal herido en el número 20 de la calle del Ave María y el cantaor fue detenido y condenado por intento de asesinato. Los periódicos no dieron más datos que éstos.

Gayarre Chico, conocido también por Gayarrito en el ambiente flamenco del Madrid de finales del siglo XIX, grabó algunos cilindros de cera meses antes de su incidente en el Café de la Encomienda, en sesiones junto a Julia Rubio, Sr. Acosta, Sr. Berea, El Mochuelo, Bollero y el célebre Canario Chico. Era un gran malagueñero y de una excelente voz, de ahí su remoquete artístico, que lo comparaba nada menos que con el gran tenor vasco Julián Gayarre.

Podríamos aprovechar que el blog lo siguen ya muchos flamencólogos del país, para conseguir entre todos saber más cosas de este oscuro cantaor. Sería apasionante saber quién fue en realidad y podríamos trabajar en equipo. Comprobarán lo interesante que resulta rebuscar en la memoria del flamenco.