19
Mar/2015

El espejo de los pactos

La candidata socialista a la presidencia de la Junta se mira hoy al espejo de los pactos. La campaña andaluza agoniza sin la sombra de las mayorías, que tan cómodas eran. Susana Díaz asegura que no pactará con la derecha ni con Podemos, pero deja la puerta abierta al acuerdo con Ciudadanos; formación que se consolida en España como alternativa de unos y de otros. Lo que queda de ruta política hasta el domingo de votación se resume en los mítines estelares previos a la reflexión, cargados de líderes y de periodistas con la crónica medio escrita.
A estas alturas de autobús, los candidatos están muy casados de pensamiento, palabra, obra y omisión. Juanma Moreno se ha destapado como un político trabajador y valiente, aunque la campaña le ha costado unos cuantos agujeros del cinturón. Mientras, la hasta ahora inquilina de San Telmo se ha dejado querer por sus electores con el mensaje más andaluz, más de la tierra, más obrero y más social, pero con la sombra de la corrupción viva de los últimos años en el bolso.
Antonio Maíllo, el candidato de la federación de izquierdas, ha defendido hasta la saciedad el papel que ya está roto, el argumento de que aquí no pasa nada, a sabiendas de que su formación pierde adeptos y muere gota a gota en la piscina de una izquierda social liderada por Pablo Iglesias. La candidata de este último, Teresa Rodríguez, mira con satisfacción el panorama de acuerdos, porque no tiene nada que perder y en cambio mucho que ganar, sobre todo a medio plazo en los Ayuntamientos. Y Juan Marín, el hombre de Ciudadanos, guarda la gran llave en el bolsillo y advierte que sacarla del llavero será muy complicado. O no.
Y así las cosas, los andaluces se enfrentarán a las urnas el próximo domingo con mucha lluvia y decisión. El Gobierno de la Comunidad será un puzzle de dos piezas; una socialista y otra a elegir que cerrará el cuadro parlamentario durante los próximos cuatro años.

13
Mar/2015

La foto de Iglesias

Pablo Iglesias se ha convertido en el superhéroe americano con su portada en la edición internacional de The New York Times. Ahí esta, como Jesucristo Superstar o como el símbolo ganador de Operación Triunfo: puño en alto a la luz de los focos. Este chico se lo come todo, incluso lo que otros políticos nacionales han sido incapaces de conseguir de los medios de comunicación allende Europa. El líder de Podemos ya se siente presidente de todos los españoles y eso está muy bien, porque para conseguir hay que creer, ya lo vimos en Peter Pan. Yo creo, sí creo; que será lo que piensa el muchacho.

El periodista del NYT asegura, refiriéndose a Iglesias, que «su peinado y su gusto por la ropa de descuento» son dos señas de identidad de un partido «que hace temblar radicalmente el statu quo político de España». Hombre, tanto tanto como temblar. En fin, que casi lo define como un candidato outlet por aquello de la vestimenta. Sobre el pelo del interfecto yo no voy a entrar por si me llaman antigüito. A mí este chaval me tiene obnubilado. Viendo la foto publicada por el rotativo, me llegan a la memoria otras imágenes caducas, como la de Maduro en su papel de Chávez o la de Raúl Castro a la vera de Fidel, pero también me recuerda a la de Mandela o Lennon, o a aquella fotografía de Felipe y Guerra en el balcón, o la de Carrillo sin peluca de vuelta a España. Es decir, el icono. Porque Pablo Iglesias, nos guste más o menos, se ha convertido en la imagen y en el reflejo de una parte de la sociedad que exige soluciones a un determinado tipo de políticas malolientes.

La foto transmite la seguridad y las ansias de poder del personaje retratado. La expresión reconfortante del trabajo bien encauzado. Y los focos que le iluminan desde arriba parecen representar la Estrella de Belén, fulminante, aquella que seguían los Magos al lugar de nacimiento del Salvador. Pablo Iglesias se reconoce a sí mismo como el futuro salvador de un país que se debate entre la política y la corrupción. Pero en el fondo, lo del periódico no deja de ser una simple foto.

 

05
Mar/2015

La campaña más decisiva

Comienza la campaña electoral en Andalucía, la más peleada y decisiva de las últimas. Y con ella, los sonidos pegadizos, los colores, los kilómetros, los carteles, los estrados y los bocadillos fulminantes de mediodía. Políticos y periodistas en el punto de salida de una ruta marcada por el tiempo, el mercadeo de mensajes, las frases y los titulares. Serán días de furor político cargados de actividades dedicadas a la conquista del voto sea como sea. Tensión y diversión.

Los candidatos, unos y otros, todos, subirán en autobuses corporativos para vocear por las provincias los paquetes gratis de productos conocidos: partido, programa y propuestas al servicio del consumidor. Una oferta de ultimísima hora, un cucurucho de ideas, personas, imágenes y equipos que llena aforos reventones de despistados y jubilados en jornadas de visita política y cultural.

Se inicia pues una campaña muy andaluza, apasionante y entretenida, que dejará el mapa político fragmentado y sin mayorías. La liturgia electoral vendrá esta vez acompañada de ilusión y propaganda más en las redes que en los medios; la encuesta online. Pero el mensaje llega hoy a una sociedad más informada e interesada, más madura, muy apaleada e incrédula, que no teme los argumentos de cintura corta, los más contundentes. Ahora es cuando la flamante Presidenta Díaz se la juega, de aquí al cielo, mientras que el PP de Moreno Bonilla trata de heredar resultados de Arenas. Podemos entrará, tercera, sí o sí, y la IU del pacto maldito, tropezará. Todo esto según el último barómetro del CIS que prevé un parlamento sin mayorías.

En fin. Tras la pegada de carteles y copita de candidatos, la carrera ha comenzado y la meta se alcanzará el próximo 22 de marzo.

19
Feb/2015

Díaz y Sánchez, en la encrucijada

La unidad de criterio en el seno del PSOE se presume imposible. Sánchez y Díaz se debaten en la encrucijada del poder sobre un escenario de imputaciones y presunta corrupción. El proyecto socialista se descompone a nivel nacional en el marco de la árida discusión interna sobre la elección democrática de un candidato. Andalucía decide (el poder está allí) y el actual Secretario General lo sabe. La batalla por la transparencia y la exigencia de responsabilidades a los cargos públicos tocados por la vara judicial sólo acaba de comenzar; esto es lo que más desune a la formación de Ferraz que ha entrado de lleno en la travesía del desierto. La sonada salida de Tomás Gómez en Madrid, porque su presencia no era buena para el futuro electoral del PSM, choca de frente con la pasividad en la actitud del partido hacia los expresidentes de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñan, recientemente imputados por parte del Tribunal Supremo. Díaz y Sánchez no se hablan, ni se entienden, ni ganas que tienen. Ambos saben que el precio del poder es caro y juegan sus cartas boca abajo, pero también son conscientes de que la disparidad de opiniones merma cada vez más la confianza del votante. Una y otro se aferran a mensajes repetitivos: Díaz habla de limpieza y unidad con los andaluces por delante. Sánchez defiende el cambio y la renovación. En el fango de la discusión, la primera nada a crol y el segundo se hunde braceando.

Dicen que las dificultades unen pero lo cierto es que, en este caso, ocurre lo contrario. Y así las cosas, en el PSOE pasean de un lado a otros barones y exbarones, presidentes y expresidentes, diputados y exdiputados, calentando el ambiente y alentando a las bases como entrenadores del optimismo, muy de moda en tiempos de crisis. Y el ciudadano, el votante, cada vez más indignado.

05
Feb/2015

Un gran acierto

El nuevo Director General de Comunicación Social de la Junta de Andalucía, Juan Carlos Blanco, es un profesional de raza. Formado en la batalla de la información que se libra en la calle, en la búsqueda más áspera de la actualidad, llega a la Administración pública procedente de la empresa periodística y no al contrario. Eso, en la actualidad, es un grado. Licenciado en Derecho y en Administración y Dirección de Empresas, se diferenció en el periodismo sevillano de los 90 a base de esfuerzo y pautas de un nuevo comportamiento que ya preveía la revolución de los medios de comunicación. Así, durante los últimos años, ya como director de El Correo de Andalucía y antes como subdirector del Diario de Sevilla, destacó por su capacidad de adaptación y previsión en un mundo digital vertiginosamente cambiante, cargado de huecos por cubrir.

Blanco es un personaje de carácter germánico; destaca por su voluntad de hacer, su inagotable energía y su perseverancia en la gestión. Este nuevo responsable en el Gobierno de la presidenta Díaz tiene las ideas claras y nítidas. Su visión de la necesaria colaboración entre los medios y la política es certera. Unos no pueden vivir sin la otra. Hace tiempo que Blanco se ha convertido en un creador de la comunicación y en un renovador de conceptos que no deben quedarse en el cajón, sino ventilarse para el uso de la colectividad.

Le conocí en las vísperas de la Expo de Currito, en la Cadena SER de Andalucía, él trabajaba en la radio de Sevilla y yo en la de Huelva. Siempre me ha demostrado frialdad en la labor y calidez en el trato, porque sólo así se funciona bien y con ciertas perspectivas de futuro. Blanco, profesor de periodismo en EUSA, articulista y comentarista, ha dejado las aulas por el despacho en San Telmo. Y me consta que le cuesta porque le gusta enseñar. Y mucho. Sin duda, ha sido un gran acierto el nombramiento de un profesional que, con toda seguridad, permitirá establecer nuevas vías de entendimiento entre profesionales de la comunicación y la Administración andaluza.

30
Ene/2015

Un tipo que no da el tipo

Juan Carlos Monedero es un tipo que no da el tipo. Me explico: el numero tres de Podemos imparte charlas como rosquillas con un lenguaje peculiar, llamando tipos a los integrantes de la casta. Los tipos del PP, los tipos del PSOE, en fin, los tipos. Y las mujeres son tipas. El ponente regala adjetivos calificativos sin control y gratis: canallas, personajes, piratas, etc. Y los entrega al público sin pudor, convencido de la fuerza que desprenden en el contexto de su contundente oratoria. Monedero mitinea en las aulas de las facultades cimbreándose, contoneándose de lado a lado, como si no encontrará el punto de apoyo, con las manos en los bolsillos y casi gritando. Exigiendo.

Hasta el punto que Monedero ridiculiza a las grandes multinacionales, como McDonald’s, que protocolizan la atención al cliente con una gran sonrisa y que, según dice, no corresponde siempre al estado de ánimo del receptor. Valiente tontería. Y es que Juan Carlos es un tipo serio, muy serio, que se toma la vida muy en serio. Ahora, nos cuentan que este tipo engorda su currículo. Y que dice que ha estado y ha hecho donde no fue y nunca hizo. ¡Quién no haya falseado el papel que tire la primera piedra! Pero hombre, por Dios, ¿será Monedero un segundo Nicolás?

Ahora, los de la casta, aquellos que le contratan y le pagan por sus conocimientos y sus charlas, le investigan por incumplir acuerdos, ingresar dineros como asesor de gobiernos de dudosa reputación y por mentir sobre el papel. Es entonces cuando Juan Carlos se calla, se retira de la escena pública y otorga. El mismo tipo que llama pirata a un alumno suyo durante una ponencia titulada De aquellas transiciones, estas democracias que impartió hace unos días en Móstoles. Y a este tipo, ¿le va a votar alguien?

 

22
Ene/2015

Solo ante el peligro

Pedro Sánchez comienza a perder fuelle a marchas forzadas. El líder de las bases socialistas se está convirtiendo en un político de excusas variopintas y en un defensa de regate corto. Ya no le quieren para proponer, sino para desmentir en los pasillos del Congreso. Se da por hecho lo inevitable: las elecciones anticipadas en Andalucía y el aterrizaje de la Presidenta Díaz en la arena nacional, o sea, en el despacho de Ferraz. El actual Secretario General camina como Gary Cooper en la película del magistral Zinnemann “Solo ante el peligro”. Pero en la ficción, el Sheriff limpiaba de forajidos el pueblo. A Sánchez parece que no le dará tiempo a disparar porque en su pueblo los malos son muchos y de muy distinto pelaje.

Los acontecimientos se suceden con celeridad en un año electoral que se presume de alto riesgo. Díaz se la juega a una carta porque sabe que si no asegura el liderazgo socialista en Andalucía, por encima de Podemos, del PP y de lo que venga, no podrá sacar pecho en Madrid, donde la esperan algunos barones de su partido con los brazos abiertos. La formación de Iglesias no es letal al sur de Despeñaperros y el candidato de Rajoy, Moreno Bonilla, flojea en la imagen y en los argumentos. Así las cosas, el PSOE entra de lleno en la ruleta electoral y en la intención de voto.

A Sánchez le va quedando claro quien manda en el PSOE, no por cargo, sino por respaldo, y tendrá que ajustarse al guión, aunque el final de la película no le guste. A su favor juega el efecto de las opciones más populistas y el hecho de que la Presidenta andaluza no se haya enfrentado de momento a las urnas. El tiempo va pasando lentamente, pero nadie en el pueblo está dispuesto a ayudar al sheriff.

15
Ene/2015

La sartén por el mango

Susana Díaz sabe de sobra que su gobierno con IU tiene más sombras que luces. Y también es consciente de que la fecha de caducidad se refleja en el deterioro del producto; el acuerdo en Andalucía tiene moho y comienza a oler mal. Diego Valderas se posiciona y saca pecho porque no le queda más remedio, envalentonado, como el toro herido y débil que cabecea huyendo desesperadamente hacia la muerte. Izquierda Unida, más desunida que nunca, se desangra con el puñal de Podemos clavado en el corazón.

Ella, más que nadie, sabe que el adelanto de las elecciones andaluzas –previstas para 2016- vendrá inevitablemente forzado por el desgaste de un acuerdo de Gobierno inestable, la ruptura del entendimiento y el necesario afianzamiento del PSOE como partido mayoritario que huya de posibles pactos antinatura con el PP y la formación que lidera Pablo Iglesias.

Vienen tiempos entretenidos en la política regional. Y aún más en la calle Ferraz de Madrid, donde los más cercanos al Secretario General no quieren ni oír hablar de Díaz en las futuras primarias. La presidenta cuida al máximo el contenido de sus mítines y trata ahora de fortalecer su músculo político en Madrid, reuniendo a extraños y almorzando con dirigentes de medios de comunicación en previsión del fuerte chaparrón que podría caerle a Pedro Sánchez.

Los socialistas no despegan a nivel nacional. Y lo saben. Existen graves problemas internos que generan mucha incertidumbre en un partido que pretende echar al PP de Moncloa. Ni mucho menos existe unidad entorno a Sánchez, que combate con las manos atadas en dos frentes muy complicados. Los acontecimientos nos dirán si el candidato socialista a las Elecciones Generales volverá a ser el Secretario General, como viene siendo tradicional, o habrá combate.

08
Ene/2015

Un arma muy poderosa

El detestable y repugnante ataque sangriento contra el semanal satírico “Charlie Hebdo”, que se ha saldado, de momento, con 12 muertos, deja además un reguero de odio oportunista en internet contra el islamismo no radical que se traduce en violencia y agresión contra la población musulmana residente en Europa. Las redes sociales se han convertido, por un lado, en soportes malditos de mensajes racistas y, por otro, en oficinas de reclutamiento terrorista. La fuerza de la multilateralidad y la universalidad de la red se palpa tras cualquier atentado, sea del tipo que sea. Internet es un arma que dispara metralla que desune y diferencia; una herramienta que, por el contrario, debería utilizarse para condenar la violencia y la amenaza en todas sus vertientes.
El Islam cuenta con aproximadamente 1.200 millones de seguidores en todo el mundo; musulmanes pacíficos en su casi absoluta mayoría. Una comunidad religiosa que no debería alimentar en la red las posiciones del yihadismo o aprovechar circunstancias terroríficas para que los extremistas se dejen notar. Los mandatarios internacionales necesitan su máxima colaboración para diseñar hojas de ruta basadas en el acuerdo, el respeto y la denuncia contra aquellos que pretenden imponer su religión por encima de los derechos fundamentales y la seguridad de las personas.
Las preguntas son obvias a mi entender: ¿Existe por parte de los Gobiernos internacionales un reconocimiento general del problema? ¿Queda claro que sólo con actuaciones contundentes contra los terroristas se puede hacer frente al islamismo más extremista?
Es cierto, en el caso que nos ocupa, que habrá que valorar también hasta dónde llega la libertad de expresión de los medios de comunicación, actuando la justicia contra cualquier publicación que se demuestre inapropiada o irrespetuosa. No todo debería valer. Pero, ¿dónde empieza y acaba la libertad de prensa?. Ese es otro debate.

01
Ene/2015

Feliz salida y mejor entrada

Se acabó el 2014, defenestrado y cargado de efemérides y corruptos. La sociedad, que ha cerrado la tapa a un año siniestro en la política, demanda ahora un cambio de caras y un poquito de control administrativo. Los españoles quieren un cambio en la gestión con suplentes más capaces y menos ladrones, que diría aquel. España ha soportado lo peor de una crisis que se ha llevado por delante a buena parte de la clase media, sostén de la economía de guerrilla, y piensa en la recuperación pero no a cualquier precio.

Se ha roto el tedio, la rutina aburrida del debate político a dos bandas, y se ha abierto el cajón de sastre. Los últimos barómetros otorgan a Podemos un escenario tan idílico como surrealista, incluso en los feudos nacionalistas. El pasado año nos ha dejado mucha tertulia de perilla y coleta y un campo de combate preelectoral difícil de soportar. Mariano Rajoy parece disfrutar del espectáculo cainita que representa la izquierda centrista y extremista, esperando sin movimiento alguno las mieles de la recuperación económica. Mientras, el joven Pedro Sánchez, líder de los nuevos socialistas, se pelea con los barones de Ferraz y se enfrenta a giros inesperados o a molinos de viento como Don Quijote.

El 2015 va a ser entretenido, pero también puede convertirse en una letanía para los defensores del sistema actual. El torbellino Iglesias no ha pasado y su efecto viene reforzado por la denuncia y la presión social contra la corrupción. PP y PSOE deberían apuntalar las ventanas de sus bases en vez de esconderse bajo tierra a discutir sobre los daños del temporal. Miedo me da todo esto.