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May/2013

Crónica triste de un país que perdía todos sus trenes

El Gobierno se está pensando, si pensar fuese el verbo, eliminar 48 líneas ferroviarias para ahorrar casi lo que se gasta en clases de Religión / La clonación de células madre provoca en las redes un debate sobre la ética

TUITTUNELHIERBA

Las fotos de hoy proceden todas de la página de Facebook 'Lumières de l'Atelier'.

Por lo general, las redes sociales son muy empalagosas. Ya esté el mundo destruyéndose a cachos, como ahora; ya sople una ventisca cargada de ramas y cadáveres; o así se precipite sobre nuestras cabezas un meteorito del tamaño de Tudela (los del tamaño de Texas se los han quedado todos las películas), siempre habrá una @CamiAyerbe que diga: Mientras tú me ignoras el de la fotocopiadora me pregunta que si por ambos lados. Moraleja: si el ser humano hubiese tenido desde sus orígenes la escala de prioridades que ahora manifiesta en Twitter, la especie se habría extinguido antes de aprender a pulir sus puntas de flecha. El último hito tecnológico de la civilización, Joseba el de Carglass, habría quedado ahí, colgando en el limbo de lo irresoluto, como una paradoja nonata. Pero como este texto no ha hecho más que empezar y aún es pronto para epílogos moralizantes, hay que reconocer que a veces, de este pozo sin fondo apresuradamente relleno de melaza, emerge una dulzaina a la que no le falta razón y que invita a una reflexión interesante. Por ejemplo, esta de ayer: No son muchos los trenes que pasarán por tu vida. Piénsate bien a cuál te vas a subir, no vayas a acabar en destino equivocado (@mcarmenperez18 y unos doscientos más). Ahí estaba la noticia. Ahí la pena. Ahí el meteorito del tamaño de Tudela.

TRENREPLETOEs cierto: las redes están de un empalagoso y de un rosa que asusta. Tanto así que @Garzari apuntaba ayer: Me ha llegado un whatsapp que decía “WAPO, TE APE UNA CERVE?” y he tenido que frotar mi teléfono en el sobaco de un albañil para compensar. Pero lo del tren… Lo del tren era la pura verdad. Ayer saltó el anuncio de que el Gobierno quiere quitarse de encima 48 líneas ferroviarias para ahorrar 86,5 millones de euros. Pues sí. 86,5 millones. Que son 7,7 millones menos del dinero que puso el año pasado y que sigue poniendo para la asignatura de Religión (94,2 millones). Atinado resumen de @FerBierzo: Tras los aeropuertos sin aviones y las autopistas sin coches, llegan las estaciones sin trenes. Ya puestos a ahorrar, que hagan en toda España lo que dice @TaboadaLucia sobre su tierra: Renfe se plantea incluir el tren de la bruja y una novedosa locomotora de vapor en los trayectos gallegos. O si no, la sugerencia que expone @mariomg en forma de chiste: Renfe está examinando burros que puedan cubrir el trayecto Almería-Madrid. Pero más que estos ataques de humor, lo que destaca es la advertencia casi evangélica de @JUanPIR_99: Es triste ver que un tren se aleja y en él se va lo mejor de tu vida. Una frase que alguien debería decirle a España cogiéndola por las solapas y zarandeándola hasta hacerla llorar. Si es que tras su pecado le queda al menos dignidad para el llanto.

Su concepto de un país viable es coger al muchacho que ha ganado el premio al mejor científico de su especie en Europa y negarle una beca. Su visión de una España como Dios manda es poner en la calle mediante un ERE a la investigadora valenciana que, junto con otros genios, acaba de lograr en Oregón la clonación de células madre embrionarias. Y ayer, esa percepción del mejor de los futuros posibles se ampliaba comentando una posible reducción de líneas ferroviarias. Cuando @esaotra tuiteaba: Me organizo tan mal que podría dirigir el país, su lamento encontraba camaradería en otras docenas de tuiteros que no comprenden cómo España se ha dejado ir hasta este extremo.

¡Pero qué está haciendo este Gobierno de inútiles! Están dejando ir a todas las personas brillantes que pueden hacer cosas en España, exclamaba @ENCARNITAFR. Las redes se colmaron de mensajes de protesta por la miopía gubernamental que ha provocado el que las eminencias científicas españolas no solo no tengan trabajo en su tierra, sino ni siquiera una mínima consideración. En Twitter, estas expresiones de enfado se entreveraban con otras que destacaban la importancia del descubrimiento: Por fin han clonado células madre, una técnica que permitirá curar todo tipo de enfermedades humanas (@muyinteresante). Un trasplante con células madre en enfermos de leucemia abre una vía para curar el sida (@Farodevigo). Científicos descubren cómo regenerar el hígado utilizando células madre (@LeaNoticias). Implantan una tráquea formada a partir de células madre a una niña de dos años (@latercera). La activación de un solo gen puede convertir células madre en células del corazón, la sangre o los músculos (@TapasDeCiencia). “El cuerpo será fábrica para regenerar al mismo cuerpo”, genetista sobre revolucionario avance en uso médico de células madre (@LealSebastian). Gran paso en la medicina regenerativa, enfermedades como párkinson o esclerosis múltiple podrían tratarse con esta terapia (@OzonoAcademia)… Y mientras tanto se sucedían los tuits, mientras el mundo se abrazaba a sí mismo en celebración de un logro del conocimiento que afectará a todos los órdenes de la existencia; que acabará con las peores enfermedades; que extenderá la vida más allá de lo imaginable; que eliminará el dolor de tantas familias…; ¿qué decía la Iglesia? Responde @antonio_lorca: El Vaticano ante la clonación de células madre: “Va contra la dignidad de las personas.”

Como si hubiese que desangrar a diez niños para obtener un miligramo de células madre clonadas. La ignorancia con casulla y aureola. Como cabía esperar, tanta gente se lanzó a despotricar que parecía casi un sentimiento mayoritario. Dicen que si los chinos diesen un zapatazo en el suelo la Tierra modificaría su órbita, pero es mentira. La verdad es que cuando media España se da golpes de pecho, el planeta se cala y se queda a la deriva en el espaciotiempo, hasta que alguien de fuera lo arregla. Esta mañana he oído en la radio cómo daban la noticia en la COPE. Lo convertían en un logro del diablo, jajajaja (@pppkadur). Y Dios, cuando nos hizo, ¿nos trataba como productos? (@SrDymo). La ciencia no es Dios (@asenjo69). No veo discusión ética en cuanto al uso de embliones HUMANOS CLONADOS para la obtención de células madre. Es indiscutiblemente ANTIÉTICO (@LuciernagaO). Incluso los denominados Profesionales por la Ética (@profesionales), que el 8 de enero pasado tuiteaban que “la investigación con células madre embrionarias está obsoleta y va contra la ley europea”, ayer escribían: Mucha publicidad y ninguna ética en la obtención de células amdre embrionarias mediante clonación. Pero con poquitas, muy poquitas palabras, resolvía el dilema @JuanjoRomero, al anotar: La vanguardia científica también es ética. Señoría, no hay más preguntas.

TUITNIEBLATRENY si las hubiere, ahí están los amigos del Tuitiritero en Facebook para contestarlas. ¿Cabe discusión ética sobre este descubrimiento, uno de los más importantes y trascendentales de la historia? Dependiendo de a qué nivel lleguen. Si solo se quedan en células madre no creo que sea necesario, pero si van más allá nos vemos en aquella película de ‘La isla’ donde se clonaban donantes para los poderosos (Ángela Sánchez Bergón). Somos la única especie (de las que andurrean por la faz de la Tierra) que niega la más mínima opción por la supervivencia de la especie. Ni una sola evita o niega las posibilidades que se le brinden para reducir la merma de la especie. Tenemos la ciencia, la investigación y el desarrollo tecnológico suficientes para evitar la enfermedad y, por qué no, para evitar el dolor. Pues nada, ahora lo importante es que contra la solución apostemos por el inmovilismo científico… que es lo sensato (Jaime Pandelet).

Hablando de otra cosa, pero en el fondo de la misma, @bufetalmeida decía ayer: El pueblo no es una estadística electoral, sino el sujeto político. Su desobediencia frente al poder es el motor de la historia. Y cabría añadir: Y su rebeldía contra la ética de los poderosos, su deber moral. Otro ferrocarril sin vía, otro tren que se aleja. Extrañas las tardes que encierran un viaje de vuelta. Nunca llevé bien los trenes que llegan muy pronto. Ni tus manos, que no llegan nunca, tuitea @enkarneil. A qué manos se referirá. A qué trenes, a qué prisas. Poco importa ya, cuando la estación está comida de hierba y en el cielo brilla algo del tamaño de Tudela.

TUITVIAS

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