Archivo del Septiembre de 2009

Las enseñanzas del viaje a Marruecos

El viaje del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, a Marruecos no tiene más objetivo que la reafirmación de las buenas relaciones de España con el país vecino. Como ya hiciera en una docena de ocasiones su antecesor en el cargo, Manuel Chaves, Griñán ha visitado Marruecos, y lo ha hecho en su primera salida oficial al extranjero.

Sobre la mesa de trabajo se han abordado cuestiones como la repatriación de menores inmigrantes a Marruecos o, ayer mismo, el papel de la Fundación Tres Culturas como foro de resolución de conflictos en Oriente Medio.

Pero si el viaje ha tenido dos episodios de trascendencia, ésos han sido sus palabras sobre la autonomía del Sáhara y la exposición comercial organizada por Extenda. Sobre lo primero, ya ha podido comprobar el presidente la necesidad de cuidar hasta extremos celosos el lenguaje que se usa para afrontar asuntos tan sensibles como el del conflicto saharaui.

Griñán se limitó a seguir el guión establecido por Exteriores, que considera que cualquier plan es un avance, pero al tildarlo de “interesante” fue malinterpretado de inmediato por los medios locales, que difundieron el supuesto apoyo español a la propuesta alauita.

En cuanto a la expedición empresarial, no merecería quedarse en un segundo término. Los expositores de los empresarios andaluces en Casablanca son un buen ejemplo de lo que pueden hacer en tiempos de crisis. Quienes han aprovechado la oportunidad ofrecida por la Junta, a través de Extenda, y por las Cámaras de Comercio y se han lanzado a la aventura marroquí no hacen más que seguir su espíritu emprendedor, que les insta a no quedarse sentados llorando su inactividad sino a buscar la apertura de otros mercados.

El viaje a Marruecos les ofrece contactos y experiencias y marca un criterio de actuación que debería ser tomado en cuenta por quienes desafían la crisis y apuestan por un proyecto profesional propio.

Oxígeno para aliviar el colapso judicial

La Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía ha puesto en marcha un plan de choque para intentar desatascar los juzgados. Su Plan de Respuesta Razonable, dotado con más de tres millones de euros, propiciará que mil funcionarios trabajen por las tardes en 121 órganos judiciales de Andalucía. De ellos, 26 están en Sevilla y acumulan en sus despachos 24.000 casos atrasados.

La medida es importante por la voluntad de la administración de potenciar la eficiencia de un colectivo saturado y supone un valor añadido porque se realiza en época de crisis, cuando se multiplican los despidos en las empresas y los concursos de acreedores que terminan delante de un juez. El nuevo plan se pondrá en marcha durante tres meses, del 13 de octubre al 12 de enero –habrá que restarle las semanas de inactividad por el parón navideño– y no supondrá la apertura de los juzgados por las tardes, por lo que los funcionarios, lejos de atender al público a esas horas, se dedicarán a la tramitación de los asuntos pendientes.

La administración de Justicia, tan necesitada de una reforma estructural de medios y organización, agradece estas iniciativas que suponen cierto alivio, pero poco más. El atasco en los órganos judiciales es estructural y sólo podrá solucionarse con un pacto entre la administración y la familia judicial gracias a la cual se inyecten más medios, pero también se acometa una profunda transformación de la organización interna y de los flujos de trabajo. La amplia mayoría de los trabajadores judiciales son profesionales solventes, pero hará falta mucho más que tres meses de horas extraordinarias para encauzar la reforma de la administración de Justicia. En cualquier caso, menos es nada para una estadística aterradora: los juzgados de lo Penal, lo Social y lo Mercantil acumulan a día de hoy en Sevilla 11.500 asuntos pendientes y 12.000 sentencias sin ejecutar. Urge invertir, pero tambien racionalizar y optimizar los recursos públicos.

El presupuesto de la recesión avala la política social

T iempo habrá de desbrozar la letra pequeña de un documento tan prolijo como el de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2010, pero ya se pueden vislumbrar los cuatro pilares en los que se asienta: el compromiso con las políticas sociales, el impulso de las actividades productivas, la contención del gasto corriente y la corrección del incremento del déficit mediante el incremento de la presión fiscal.
No hay sorpresa alguna en un año tan marcado por la recesión económica, la destrucción de empleo y la caída drástica de los ingresos que reciben las arcas públicas. Hay menos dinero y la partida que más se cuida es aquella que se destina a las prestaciones sociales, en especial la del desempleo, que crece en 11.359 millones.
El Gobierno se ha mostrado firme en su defensa de la ampliación de la cobertura social, algo que hay que aplaudir, y lo refleja en un documento que afronta el desafío de la extraordinaria destrucción de puestos de trabajo en España (más de un millón de empleos en el último año): a más parados, más dinero para ampararlos, y por eso la mitad del gasto consolidado se dedica a estas ayudas, que serán aún más importantes conforme crezca el número de personas desempleadas.
Otra cosa bien distinta es que las inversiones previstas puedan relanzar las actividades productivas, tal y como sostenía ayer la vicepresidenta económica, Elena Salgado. Se podrá maquillar como se quiera, pero la realidad es que la inversión real baja en 9.428 millones de euros (en Innovación baja también) y esto se traduce en proyectos que quedan aparcados sine die, ya sean productivos, sostenibles o de infraestructuras.
En cuanto al gasto corriente y de personal, tampoco se aprecia tanto el esfuerzo de austeridad. El gasto de los ministerios baja un 5,4%, pero en general aumentan en un 0,1% (corrientes) y en un 2,3% (de personal), circunstancia que Salgado atribuye a la necesidad de mejorar los recursos humanos para la mejora de la seguridad ciudadana y de la administración de Justicia. Decía ayer la vicepresidenta económica que ha habido que hacer un auténtico “encaje de bolillos” para cuadrar las cuentas en un año tan complicado como el presente. Lo sustancial es que este esfuerzo permita cumplir con el principal objetivo de los presupuestos: sentar las bases que contribuyan a acelerar la recuperación económica del país, un empeño en el que el Gobierno se juega su crédito.

Andalucía. La inversión en Andalucía mantiene las mismas coordenadas que en el ámbito nacional. La comunidad recibe este año 4.180 millones, lo que supone una bajada de 220 millones con respecto al montante económico que llegó para 2009. Tampoco puede sorprender a nadie. En este ejercicio en el que se ha resuelto el nuevo marco de la financiación autonómica se han cumplido también los criterios de reparto del dinero aprobados en el Estatuto andaluz. Así, ingresará una cantidad que equiparada con el peso proporcional que tiene en el conjunto de la población española (un 17,77%). A falta de un estudio más pormenorizado del anexo de inversiones, que siempre ofrece algunas sorpresas de última hora, el reparto satisface las pretensiones del Gobierno andaluz, sabedor de que se está administrando la precariedad y de que no se puede predicar la austeridad y, al mismo tiempo, abanderar el discurso cainita de quienes piden muchísimo más de lo que les corresponde a cambio de algún apoyo puntual en el Parlamento. Este mismo principio de responsabilidad es el que se aplica al abrirse la posibilidad de que se pague la deuda histórica mediante cesiones de suelo, algo que incita a la oposición a darse golpes de pecho que no tienen más fundamento que el de sacarle provecho electoral a estos tiempos de penuria financiera.

Sevilla. Es en las cuentas cercanas donde más se aprecian los recortes, pero se mantiene la apuesta por grandes infraestructuras. En principio, el grueso de la inversión (24,1 millones) se destina a una obra ya en marcha que vertebrará el crecimiento de la segunda corona de la Gran Sevilla: la SE-40. El Gobierno Central también dispone de partidas sustanciales para el desdoble de las vías del Ave entre Sevilla y Cádiz y Sevilla y Huelva (12,1 millones), pero deja en tres millones la partida que destina a otro proyecto esencial para el futuro de la comarca, como es el Cercanías.

¡Hola, mundo!

Welcome to El Correo de Andalucia – Blogs. This is your first post. Edit or delete it, then start blogging!