19
Jun/2011

La torre de Babel

Cualquiera que pasee estos días por la zona sur de la Cartuja y se decida a mirar entre las lonas y vallas que envuelven las obras de la Torre Cajasol percibirá que el rascacielos diseñado por el arquitecto argentino César Pelli se encuentra en una fase de ejecución mucho más avanzada de lo que cabía esperar a tenor del impacto visual, prácticamente inexistente aún desde el exterior. Las obras, sin embargo, están muy adelantadas y ya se ha cubierto casi la mitad del proyecto. Los operarios han redoblado turnos, han culminado las complejas cargas de cimentación, la estructura de los aparcamientos subterráneos y han comenzado a levantar la torre en la zona más próxima a la salida hacia Huelva, donde ya se percibe la estructura del rascacielos. Lo avanzado del proyecto dice mucho de las intenciones del promotor, Cajasol Banca Cívica, claramente dirigidas a terminar cuanto antes este hito arquitectónico, toda vez que cuenta con la documentación en regla.

grafismoEsta realidad coincide con la visita estos días de una delegación de la Unesco para comprobar in situ el impacto de la torre sobre la zona monumental de Santa María de las Cuevas, la lámina del río y el conjunto de la Catedral y el Alcázar declarados patrimonio de la humanidad. Para que el proyecto sea debatido en la próxima reunión internacional de la Unesco es necesario que algún país miembro lo solicite. La posición del Gobierno español nunca ha sido demasiado clara en este asunto, pero no parece que a estas alturas enarbole la bandera contra la torre, menos aún con el informe favorable presentado recientemente por el Ayuntamiento. Así las cosas, tan solo la presión de Icomos, el organismo internacional que asesora a la Unesco y que se ha mostrado muy activo en contra de la torre, podría interferir en un escenario que se presenta a priori favorable para los intereses del promotor. Hasta el nuevo alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, que durante la campaña electoral anunció que revisaría la licencia si llegaba a la alcaldía, ha matizado de forma considerable su posición. El nuevo delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, tan sólo habla ya de controlar que se garanticen los accesos y la fluidez del tráfico en la zona. ¿Por qué el PP ya no cuestiona la torre Pelli? Sencillamente porque el Presidente de Cajasol, Antonio Pulido, le ha explicado a Zoido que si el Ayuntamiento retira la licencia de obras deberá indemnizar a la caja con unos 200 millones de euros por el lucro cesante. El alcalde sabe que las arcas municipales no podrían soportar una barbaridad de ese calibre, así que no le queda otro remedio que reorientar su estrategia y plantear la reivindicación hacia cuestiones más periféricas y menos crematísticas. Además, si Zoido revocara una licencia concedida en tiempo y forma por una administración pública con todos los informes favorables, estaría disparando a la línea de flotación del discurso que le ha llevado a la alcaldía: ofrecer seguridad jurídica a todas aquellas empresas que quieran generar riqueza y empleo en la ciudad. Algo similar le ha ocurrido con la biblioteca universitaria del Prado de San Sebastián, asunto en el que Zoido ya anda buscando zonas más templadas pese a que inicialmente se alineó con los vecinos que recurrieron a la justicia para su erradicación.

Es cierto que el debate sobre si la torre debía construirse no ha sido lo intenso que correspondía, pero en cualquier caso, la reflexión colectiva debiera haberse producido mucho antes. Ahora no es momento de cuestionar una torre sino de garantizar que su construcción se lleva a cabo respetando todos los parámetros urbanísticos y garantizando los equipamientos públicos necesarios para que la zona no quede colapsada ante la capacidad de convocatoria de tráfico y personas del nuevo centro financiero. En el fondo, no sólo Cajasol sino todas las administraciones están deseando que la Unesco se olvide de la Torre Pelli. El promotor, porque desea para su proyecto el mayor nivel de adhesiones. El Ayuntamiento, para no tener que pagar una indemnización que nunca podría abonar y la Junta y el Gobierno, para no tener que enfrentarse a la tesitura de perder la catalogación de patrimonio de la humanidad de la que goza el entorno de la Catedral sevillana. La almendra de la cuestión ya no es si debiera haberse construido la torre. El debate es si esa torre era la que Sevilla necesitaba. Nadie puede negar que se trata de un edificio de gran calidad, pero no aporta un valor añadido, un atractivo singular respecto a otros similares que ya se han construido en varias ciudades españolas y europeas. Ahí es donde se ha perdido la oportunidad. si bien, convendría no adelantarse y esperar a que el complejo esté concluido para valorarlo en su conjunto. Aún así, esta torre de Babel donde hasta ahora nadie ha logrado hacerse entender, debería ayudarnos a aprender a debatir sobre las cosas, no sólo contra las cosas.

One thought on “La torre de Babel

  1. Barquero

    Lo que queda de mes,es fundamental para Banca Civica.Veremos si es capaz de colocar el papel que va a sacar a Bolsa.A mi me gustaria que lo hiciera,que vendiera los 850 millones de e. .De no hacerlo, el gasto de 350 millones en este rascacielos tendria poca justificacion ante sus “accionistas” y ante el resto de componentes de B. Civica..
    ¿Necesita Sevilla esa Torre Pelli?.Con la cantidad de suelo de oficina que hay sin comprador,¿es este el momentro para poner en el mercado miles de metros de ?.Con las dificultades que Banca Civica esta teniendo para vender los locales del centro…..con cargas como Isla Magica , el Cajasol de Baloncesto,el Prestamo del FROP…..¡¡en fin¡¡,espero que sepan lo que hacen…..
    Un Cordial Saludo.

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