Monthly Archives: Febrero 2011

14
Feb/2011

Siniestralidad. Cómo decirles que el enemigo es otro

Lamentable. El desencuentro entre el Ayuntamiento y la patronal sevillana a cuenta del pacto contra la siniestralidad laboral evidencia la incapacidad y el desinterés de algunos por enfocar con altura de miras un asunto de importancia capital. Los accidentes laborales han causado demasiados muertos en Sevilla. Todos los esfuerzos serán pocos para arrimar el hombro en un asunto en el que aún quedan demasiadas asignaturas pendientes tanto en el papel de control de la administración como en el de la prevención y cumplimiento de la legalidad por parte de las empresas. La falta de acuerdo causa rubor.

Miopía. La patronal debe anteponer el interés general sobre sus diferencias con Izquierda Unida. De nada valen argumentos como el descenso de accidentes en la capital –hay muchas menos obras públicas y privadas– o la falta de competencias municipales. En el drama de las muertes en el tajo, el enemigo es otro. O políticos, empresarios y sindicatos abordan juntos el problema o insultarán a la inteligencia de los ciudadanos, y los que es peor, a las víctimas y sus familias.

Deberes hechos. Los recientes episodios de contaminación en grandes ciudades europeas han reabierto el debate sobre la necesidad de reducir la emisión de gases contaminantes, fundamentalmente los producidos por los coches en el centro de las ciudades. La realidad le da la razón a este Ayuntamiento, que ha impulsado políticas decididas de peatonalización y carriles bici. A falta de un balance más profundo del Plan Centro y de las avenidas en un sentido, hay datos objetivos que revelan un importantes descenso de CO2 en el centro de la ciudad, menos ruido y más espacio para el peatón. Criticar este avance en Sevilla es poner el foco en la anécdota. Sevilla ha hecho sus deberes y ha ido por delante de otras ciudades importantes. ¿Alguien echa de menos la Avenida con coches y las fachadas negras de la Catedral?

Fraudes. El caso de los ERE debe incluir responsabilidades políticas además de las legales que la Justicia imponga en su momento. La Junta, que ha actuado con transparencia, pecó de laxitud en la etapa en la que los presuntos delincuentes montaron la supuesta trama para cobrar las prejubilaciones irregulares dentro de unos procesos de ayudas públicas legales y ajustados a la ley, aunque poco claros en su ejecución.

Proyectos. La Ciudad de la Justicia recibirá un impulso en breve, al menos sobre el papel. El consejero del ramo, Luis Pizarro, se reunirá con la familia judicial para enseñar de nuevo el proyecto e intentar frenar las presiones desde el Prado para forzar la ampliación sin salir de la Pasarela. Ante el enquistamiento del litigio judicial con el Gobierno por los suelos de los Gordales, Pizarro anunciará el comienzo de la obra por la pastilla de suelo municipal. Menos mal que la Ciudad de la Justicia no es una prioridad de los ciudadanos, que si no… Con todo, es loable el empeño del consejero por calmar las aguas y buscar una salida pactada.

Espadas y la lista. La semana que arranca es crucial para la lista del PSOE a la Alcaldía. Espadas, afianzado tras su protagonismo en la convención socialista, defiende su autonomía, reitera que no tiene decidido su número dos y no descarta que pueda ser un hombre. La encuesta de marzo será decisiva para su estrategia. A día de hoy, los datos que maneja el PSOE indican que el PP está al borde de la mayoría absoluta pero no logra el concejal número 17 por muy poco.

El ERE de Espadas. Juan Espadas no tuvo nada que ver en el feo asunto de las prejubilaciones fraudulentas en los expedientes de regulación de empleo que recibieron ayudas públicas, pero deberá afrontar su particular ERE con la lista electoral, dejando fuera a nombres destacados del actual gobierno que aspiran a continuar cuatro años más. Dos secretarios generales, Francisco Fernández y Alfonso Mir, querrían seguir. El candidato, en cambio, defiende una renovación profunda.

07
Feb/2011

Proyectos de ciudad. El nuevo Fibes será motor económico

Determinación. La ampliación del palacio de congresos es una realidad irreversible. En marzo estará terminada la obra y antes de verano, con las pruebas pertinentes, se pondrá en carga para darle servicio a la economía de la ciudad. Es de justicia reconocer que si no hubiera sido por el empeño personal de Alfredo Sánchez Monteseirín, difícilmente habría salido adelante un proyecto tan ambicioso como el que al fin verá la luz. El alcalde ha cometido errores en la gestión que han deteriorado su imagen, pero hay realidades innegables que ya le están dando la razón –peatonalizaciones– y que se la darán en breve. Fibes podía haber costado menos –y más– pero será rentable para Sevilla.

La ambición. Porque Fibes se habría ampliado en cualquier caso. La clave está en el tipo de ampliación que se barajó. La mayoría apostaba por algo sencillo, sin demasiadas complicaciones. Monteserín pensó en algo más atrevido, un icono para la zona Este de la ciudad. Y acertó con el proyecto de Consuegra. No está tan claro que haya ocurrido lo mismo en La Encarnación, un proyecto que al final se apropiarán los sevillanos, pero que evidencia fallas tanto en su proyecto como en su modelo de gestión.

Las Diputaciones. Lo han dicho el ex ministro Clavero Arévalo y el ex presidente de la Junta Borbolla: lo que falla en el estado de las autonomías no es el modelo sino la gestión. Es evidente que hay margen de mejora en la coordinación y las limitaciones de gasto. De forma análoga se podría enfocar la polémica de las Diputaciones, acrecentada por las directísimas palabras de Felipe González abogando por su supresión. La Diputación es una institución útil. Tiene sentido como órgano de interlocución de los municipios más dependientes. Pero su descrédito radica en la imagen que proyectan como agencias de colocación ineficientes y derrochadoras. En la medida en que los presidentes logren trasladar eficacia y austeridad, las Diputaciones recobrarán prestigio y reforzarán su verdadero sentido. Ése que hoy han perdido por la hipertrofia de sus estructuras y la asfixia derivada de la crisis económica.

Las zancadillas. El candidato del PP a la alcaldía, Juan Ignacio Zoido, ha acusado en los últimos días sendos golpes en el costillar propinados inconscientemente por sus compañeros de partido. El primero le dio de lleno en esa imagen moderada que busca para ganar votos en otros sectores. Por ello no le favoreció nada aparecer en la FAES junto a Aznar el día que el ex presidente radicalizó aún más su discurso contra el actual estado de las autonomías, un argumentario que deja en una situación extremadamente delicada al PP andaluz y a su mentor Javier Arenas, más aún cuando Zoido pidió en el acto la ley de capitalidad. El segundo, las alabanzas del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, a la transformación urbana que ha experimentado Sevilla en los últimos años de la mano de Monteseirín.

El nivel perdido. El todavía presidente del Ateneo, Alberto Máximo Pérez Calero, esgrimió en la fatídica reunión donde debió dimitir sendas encuestas en internet en las que la gente avalaba su decisión de cepillarse a los dos melchores. Aquello enervó aún más a los directivos dimisionarios. Pérez Calero continúa al frente de la Docta Casa como la madre del legionario que aplaude lo bien que desfila su hijo sin percatarse de que lleva el paso cambiado con el pelotón. Cuanto antes se dé cuenta, mejor para él y para un Ateneo necesitado de recuperar el nivel perdido.

El arbitraje. El decreto del Arzobispo que impone las nazarenas a las tres hermandades que aún las vetaban ha sido rápido y directo. Fino y frío, igual que calificaba Unamuno al sevillano. Su actuación refuerza su autoridad y deja entrever que Asenjo no piensa andarse por las ramas ni dar rodeos para no pisar callos en cuestiones de cofradías. Parece evidente, por tanto, que aquella reivindicación del cardenal Amigo y de Manuel Benigno García Vázquez de un tribunal de arbitraje para las cofradías dormirá el sueño de los justos.

03
Feb/2011

Un ‘decretazo’ light

El Arzobispo de Sevilla ha zanjado el debate de las nazarenas por la vía rápida. Una crisis que, por otro lado, ya se superó hace tiempo pese al enroque difícilmente sostenible de tres hermandades que aún vetaban la salida de hermanas en la estación de penitencia: El Silencio, Santo Entierro y la Quinta Angustia. Asenjo ha completado con un decreto lo que Carlos Amigo inició con un exhorto. Y pese a lo que pueda parecer, la decisión del nuevo arzobispo ha sido vista con normalidad por las cofradías reacias que aún ostentaban el dudoso orgullo de diferenciar por sexos. Parece un baculazo pero no lo es. Asenjo se reunió con los hermanos mayores para ver la mejor forma de llevar a cabo el proceso. Y todos convinieron en que el decreto sería lo mejor para evitar que se produjeran sorpresas desagradables en los cabildos posteriores. Adiós por tanto a un debate estéril, que no debería menearse más, ni siquiera para hablar de costaleras, pregoneras, “armás” o hermanas mayores. Sí parece más interesante el debate sobre la igualdad de sexos en el sacerdocio, un asunto que parece tabú en la iglesia pero que se debiera afrontar con la misma naturalidad con la que se ha cerrado este capítulo. Cuanto más abierta y transparente sea la Iglesia, mejor se adaptará a los tiempos, y conectará más con los fieles. Y eso la hará más fuerte y creíble para afrontar los retos del futuro en este mundo global que nos ha tocado vivir a todos y a todas por igual.